You Really Got Me

Capítulo 3. Destemple

La campana que anunciaba el inicio de las clases sonó, sus alumnos comenzaron a entrar al aula para tomar sus posiciones frente a sus respectivos caballetes, todos eran adultos mayores, por su vestimenta se notaba que eran jubilados adinerados buscando un pasatiempo que los llenará ahora que sólo estaban en casa gastando dinero y oxígeno. Jinx sabía que era principalmente por ellos que tenía que vestir mucho más sería de lo normal: llevaba un pantalón de mezclilla de cintura alta, una blusa de estampado serio con botones al frente misma que su hermana le había ayudado a escoger para que pudiera ocultarle los tatuajes de su brazo al ser de manga larga y lo que más le molestaba, tener que llevar su largo cabello azul amarrado en una apretada cebolla alta. Su atuendo era protegido por un delantal de plástico que ya tenía varias manchas imborrables. Amaba su trabajo, pero odiaba tener que amoldarse a las estúpidas reglas sociales.

-Profesora ¿Puede ayudarme? - una anciana llamo su atención que se encontraba en otro lado -No puedo corregir el área del bosque, creo que el oleó ya se me seco. –

-Lo dudo mucho, el óleo tarda una semana en secar en ambientes neutros, pero aquí en piltover, con lo húmedo que es tarda un poco más. – explico la chica en voz alta para que el resto de los presentes escucharan mientras se acercaba al caballete de la anciana - ¿Lo hidrataste antes de irte? –

-Sí, pero vea, no puedo corregirlo. –

-No es que este seca, es que has tratado de corregir varias veces y es mucha pintura. Mira…- tomo una espátula de los materiales de la alumna y recogió toda la pintura, dejando ese espacio como si nunca hubiera habido nada ahí. –Lo fascinante del óleo es que nunca hay errores, siempre puedes comenzar otra vez, es mi material favorito porque puedes amoldarlo a tu gusto. –

XXX

Lux volvió a intentar a abrir la puerta, la perilla no giro, efectivamente estaba cerrada. Miro a su alrededor en busca de alguna superficie donde Jinx pudiera dejarle una llave, comprendía que por la peligrosidad de la zona dejar la puerta simplemente abierta no era una opción, pero no encontró nada a primera vista.

"¿Se le habrá olvidado?" se preguntó a sí misma, pensando que quizás en la mañana salió muy apurada hacía su trabajo que no estaba precisamente cerca. Dejo caer su mochila con un suspiro y siguió buscando, porque quizás la llave estaba en otra mesa, todo sería más fácil si al menos le hubiera dejado una nota. Debía haber una copia en algún lado ¿No? En algún cajón de los tantos que había por la casa, pero sinceramente no se sentía con la confianza de estar esculcando todo el lugar.

Recordó su celular, podía mandarle un mensaje para preguntar por una llave, pero al sacarlo se dio cuenta de que no tenía pila, completamente normal si no lo había cargado desde que había estado en el hostal. Lo puso a cargar en la cocina, al hacerlo se percató de que el típico foco que se encendía mientras cargaba no se prendía y al revisar el cable del cargador noto que estaba dañado, ligeramente partido del conector.

-Diablos. – susurro al notar que por más que intentaba moverlo para que cargara aún en ese estado, era imposible. Ya no servía. Mordió el interior de su mejilla mientras pensaba en qué hacer.

No le quedaba más que esperar a que Jinx regresara.

Paseo por la casa, curioseando entre el montón de obras acabadas, sin terminar y recién empezadas. Dándose cuenta que Jinx tenía especial talento en retratar cuerpos femeninos, se preguntaba si las mujeres dibujadas, en especial las desnudas eran modelos reales o venían de memoria.

Tras un largo periodo dejo las obras de arte y se acercó a un pequeño estante que había en la sala con un montón de libros distintos, leer le ayudaría a matar el tiempo porque su anfitriona no regresaría hasta ya entrada la tarde. Le sorprendió encontrar títulos de todo tipo, no sólo había libros de arte o humanidades, también había de estudios químicos, anatomía, mecánica, manuales de anatomía forense, matemáticas, filosofía, historia y muchas novelas que iban desde las clásicas hasta la era actual. Lux tomo un libro de la historia antigua de Zaun y se sentó a leerlo.

Pasadas varias horas su estómago pidió comida, apenas llevaba una cuarta parte de ese libro por lo que uso el separador propio del libro, un listón rojo brillante y fue a la cocina para ver que podía prepararse. Agradeció que hubiera lo suficiente como para hacerse un sándwich, después de todo recordaba que Jinx le había dicho que casi no le gustaba cocinar, le resultaba deprimente tener que cocinar para ella sola.

Regreso a la lectura después de comer, esta vez no en la sala, sino en la cama de la habitación hasta que la panza llena y el calor de la tarde la vencieron, arrastrándola a un sueño muy profundo.

XXX

Cuando Jinx entro al departamento el reloj marcaba casi las seis de la tarde. Llevaba a cuestas una bolsa de papel con algunas compras que había echo antes de llegar, la dejo en la barra de la cocina donde notó un plato que había sido usado con restos de orillas de pan, sonrió pues ahora sabía que a Lux no le gustaba esa parte.

Fue a la habitación donde la encontró profundamente dormida, se tomó un momento para recargarse en el umbral de la puerta y observarla ahí, en posición fetal, con una paz imperturbable y una sonrisa adorno su rostro, se veía muy bella hoy, le gustaba mucho ese estilo bohemio que tenía a la hora de vestirse, ese día llevaba un bonito vestido que parecía muy fresco a pesar de tener mangas largas, era muy corto pero la decorosa chica llevaba un short debajo por lo que para su decepción no pudo ver sus bragas. Encima de este vestido usaba un chaleco de mezclilla con tiras de cuero, calzaba unas botas que llegaban a media pantorrilla por lo que sus piernas estaban fuera del colchón tratando de evitar ensuciar el área.

Camino hasta la cama al tiempo que soltaba su largo cabello, con cuidado tomo un rubio mechón, lo acarició con devoción para después tomar uno suyo y enredarlos entre sí, sin dejar de observarla, tenía tantas ganas de volver a tocarla como la noche anterior, pero se conformaba con aquello que para ella representaba muchísimo más que el sexo.

-Siempre juntas. - susurró al alejarse.

Se cambió disfrutando de aquella hermosa visión para volver a la cocina y acomodar la despensa que había traído.

XXX

Despertó cuando ya estaba oscuro, se sentía un poco desorientada y supuso que era por la larga siesta que había tomado. Un rico aroma a ajo le llegó así que aunque aún se sentía muy adormilada salió de la cama y fue directamente a la cocina donde encontró a Jinx de espaldas, cocinando tranquilamente.

-Hola. – trato de sonar animada, pero su voz denotaba que se acababa de levantar. Jinx se giró para darle un vistazo, soltar una carcajada y volver a lo suyo.

-Buenas, buenas bella durmiente. – canturreó arrancándole una sonrisa a la rubia que en ese momento se arrepentía de no haber ido a lavarse la cara –Lamento mucho no haberte dejado una llave, iba a hacerlo, pero termine metiéndola a mi mochila también. Trate de llamarte entre mis clases, pero me mandaba directo a buzón… a decir verdad me preocupe un poco, pero aquí es seguro y pensé que estarías bien. – Jinx había soltado su explicación hablando rápido, como si tuviera exceso de cafeína en el sistema, Lux sonrió a esto, le gustaba cuando parecía muy acelerada para la tranquilidad de los demás.

-No pasa nada, justo eso pensé y como vez logré no incendiar tu departamento. – bromeó un poco, al tiempo que tomaba asiento en la barra de la cocina y la observaba cocinar. –Además, si no conteste fue porque me quede sin batería y mi cargador se destrozó. ¿Tendrás uno que me prestes? -

-Claro, cuando termine esto voy y te busco uno. -

-Gracias. -

- ¿No hubo ruidos extraños? - Jinx se giró hacia Lux con el cucharon en la mano y señalo con el hacía el techo –Mis vecinos suelen ser muy intensos en todo lo que hacen, no sé qué diablos hagan, pero hay días en que no paran de hacer escándalo. – se acercó a la rubia, para hablar en voz baja – A veces puedo escuchar claramente cuando follan. –

Lux abrió mucho los ojos al tiempo que se ruborizaba como si fuera una anciana puritana, soltó una carcajada, era como si el comentario la hubiera despertado del estupor en el que estaba sumergida.

- ¿Me estás diciendo que anoche pudieron escucharnos? – Lux cubrió su rostro avergonzada, sabiendo que no habían sido precisamente silenciosas la noche anterior, en especial ella.

-Con todo lujo de detalle. – la peliazul le giño un ojo y siguió en lo que estaba preparando como si nada, era evidente que no le importaba tanto como a la rubia que tenía el rostro como semáforo en rojo. –Hoy también te quedaras ¿No? - Jinx no recibió respuesta inmediata así que continuó –Prometo esta vez sí dejarte la llave, es más, ya la colgué junto a la puerta para que no se me olvide. – Lux dirigió su celeste mirar hasta el lugar dicho y en efecto, ahí estaba una llave colgando de un bonito llavero en forma de mono sosteniendo unos platillos.

-Si a ti no te molesta...-

- ¡Claro que no me molesta! - apago la perilla de la estufa pues ya había terminado su platillo, tomo dos platos para comenzar a servir –Es más ¿No quieres salir a divertirte un rato después de cenar? No muy lejos hay un club al que voy seguido, me gustaría llevarte. –

-Si te soy sincera nunca he ido a un lugar así, con música y que la gente baile. – sonrió ampliamente, con ilusión en esos transparentes ojos celestes – Así que me encantaría. –

Jinx coloco el plato para Lux frente a ella con todo y cubiertos al tiempo que le regalaba una sonrisa coqueta, la demaciana quería descubrir junto a la zaunita todas las cosas que hasta el momento le habían sido negadas tanto por su familia como por ella misma.

XXX

Cenaron tranquilamente, con Lux preguntando acerca de cómo estuvo el día de Jinx y escuchándola atentamente acerca de todo lo que había hecho. Después de limpiar la cocina y lavar los trastes salieron del departamento.

Las luces de los pasillos eran de esas que son sensibles al movimiento entonces se encendieron conforme ambas caminaban, Lux noto que el lugar era silencioso, al salir a la calle y ver los edificios aledaños sumidos en la oscuridad le dio la sensación de que no había nadie más que ellas a cuadras a la redonda.

-Es una zona silenciosa. – comentó

-En Zaun hay muchos lugares abandonados, la población es mucho más reducida que en Piltover por lo que sí, suele haber zonas así de silenciosas. –

El taxi que Jinx había pedido por medio de una aplicación, llegó estacionándose exactamente frente a ellas, sin decir nada más subieron.

XXX

Lux leyó el letrero en neón frente a ella, el club se llamaba simplemente "Lobby" y tenía, justo como había visto en alguna película tenía a su propia guarura con una fila de gente deseando entrar. Les dio una mirada rápida y enseguida se dio cuenta de que vestían muy parecido a Jinx por lo que podía intuir que aquel era un lugar alternativo.

Sintió la mano de Jinx entrelazándose con la suya, luego que la jaló hacía el guardia que la saludo alegremente dejándolas pasar para después mandar a callar a la gente. Decir que no había quedado impresionada por la influencia que parecía tener la zaunita, al menos en ese lugar, sería una mentira.

Dentro todo estaba sumido en oscuridad, sólo había luces de colores que recorrían en lapsos de tiempo y luces brillantes que se prendían y apagaban aturdiendo a la rubia un poco al principio. Tuvo que entregar su confianza entera a Jinx que la dirigía entre la gente, esquivando lo que suponía eran mesas, hasta que llegaron a la barra donde pidió un par de cervezas, lo cual Lux agradeció en silencio, ahora que lo meditaba le ponía un poco nerviosa tener que bailar entre tanta gente. Miraba hacía la pista, con sus ojos celestes muy abiertos, observando los constantes movimientos de la gente sin parpadear. Parecía un cervatillo alumbrado por las luces altas de un colche.

-Hey ¿Qué pasa, bonita? - Jinx tuvo que gritarle, el sonido de la música era tan estridente que no había otra forma de comunicarse.

-Acabo de acordarme que no se bailar. – se sinceró la demaciana, optando por acercarse hasta el oído de Jinx para que pudiera escucharla.

Las cervezas llegaron, Jinx las tomo y le tendió una a una Lux que seguía mirando con extremo nerviosismo la pista.

-Créeme, aquí a la única que le importa eso es a ti. Los demás están en sus propios asuntos. – bebió un trago, para después soltar una carcajada al ver como Lux se empinaba su bebida, era obvio que buscaba relajarse con el alcohol. Cuando termino Jinx se inclinó hasta ella para susurrarle - ¿Quieres algo más efectivo y rápido para relajarte? – no espero la respuesta de la rubia, busco en los bolsillos delanteros de su chaqueta de donde saco una bolsita transparente con unas cuantas pastillas de colores. Lux abrió mucho los ojos y volteo hacía todos lados, como si temiera que un policía saliera de la nada para arrestarlas.

- ¿Son drogas? – preguntó en un tono tan demaciano, con la voz tan baja que de no ser porque Jinx la estaba mirando ni se hubiera enterado de que le estaba hablando.

-Éxtasis. – respondió Jinx, quitándole mucha importancia a la palabra porque obviamente para ella eso no era nada nuevo. Saco dos pequeñas pastillas, una rosa y una azul, ambas selladas con una cara extremadamente sonriente. La demaciana observo con auténtica sorpresa como Jinx se ponía la pastilla azul en la lengua, justo detrás de su perforación y se la tragaba sin más preámbulo, luego, cuando se giró para mirarla alzó una de sus delgadas y angulares cejas - ¿Vas a querer o no? No es muy diferente a intentar ahogarse en alcohol. Así que no me vengas con esas miradas juzgonas. – señalo la botella de cerveza que Lux tenía en la mano, la cual ya estaba vacía

- ¡No te juzgaba! – Lux frunció el ceño, pero si era sincera consigo misma sí que lo estaba haciendo. Miro la botella, luego la pastilla rosa que Jinx le ofrecía y por último a esta que le sonreía provocadora –Es solo que yo jamás he probado eso. –

La zaunita dio un paso hacia ella, le acomodo un mechón de cabello tras la oreja, se inclinó para poder susurrarle – Tranquila, princesa, vienes conmigo. Yo te cuido. Vamos, la pista de baile espera. – coloco la pastilla rosa en la punta de su lengua, tomo a Lux gentilmente de la nuca y debido a la diferencia de estaturas tuvo que inclinarse un poco hacía abajo para besarla, ella no se resistió, obedientemente aguardo aquel beso con la boca entreabierta para recibir la pequeña pastilla.

Fue un gran beso, Jinx se apodero de los labios de Lux de forma dominante, invadiendo su cavidad, recorriéndola al completo, saboreando los restos de alcohol que ahí quedaban. No se separó hasta que se aseguró de que la rubia se hubiera tragado la pastilla. Le acarició la mejilla, diciéndole en silencio que era una buena chica.

Las piernas de la demaciana temblaban.

Fue arrastrada hasta la pista de baile, de momento se sentía como siempre, pero la música a todo volumen, el humo que ambientaba junto a las luces, la gente bailando y sobretodo Jinx animándola a bailar comenzaron a relajarla y sus movimientos fueron fluyendo. La chica se sorprendió a sí misma, notando que no lo hacía tan mal, no sabía si era el alcohol, la droga o la excitación del momento, pero en cuestión de minutos se encontraba moviéndose de una manera que hicieron voltear a más de una persona y comenzar a aplaudirle. Para entonces el éxtasis había hecho efecto y esto, en lugar de apenarle, la incito a continuar, pegándose cada vez más a Jinx hasta que sus cuerpos se frotaban mientras de fondo sonaba un remix de Tina interpretado por Vintage Culture y varios más.

Las pupilas de sus ojos se dilataron mientras alzaba la cabeza, observando las luces de colores parpadeantes que le parecieron mucho más brillantes que antes. Al girar sus ojos a su alrededor percibió como si los demás se movieran en cámara lenta. En ese momento no escuchaba la música, la sentía. Pero lo mejor eran los toques de Jinx, que, aunque eran roces sobre la ropa o caricias en su espalda y caderas ella las sentía intensificadas. Percibió que la conexión con ella se había intensificado, la tomo del rostro porque quería palparla y asegurarse que esa persona era real, sus dedos delinearon cada facción, tratando de memorizar cada línea que encontraran al tiempo que se perdía en esos ojos que la engullían.

En ese momento se sintió libre, su familia no importaba, los prejuicios de la gente menos y tampoco los de ella misma. Deseo sentirse así siempre.

XXX

Abordaron otro taxi para regresar al apartamento de Jinx. En la parte trasera del auto Lux se sentó en el regazo de esta para besarla con mayor comodidad mientras sus manos buscaban de meterse bajo las ropas de la zaunita tratando de tocarla, de sentirla. Aún seguía bajo los efectos de la droga, de otro modo jamás hubiera hecho frente a los ojos de un chofer que no dejaba de mirarlas, obviamente excitado, por el retrovisor.

-Hey, princesa, guarda algo para la habitación. – murmuro Jinx a la chica, tratando de bajar el calor de la situación, acariciando su mejilla.

-Quiero que me pintes como a las otras. – dijo de pronto Lux –Vi tus dibujos y pinturas de otras chicas ¿Te has acostado con todas ellas? –

- ¿Eh? – soltó una de sus características risas - ¡Claro que no! Muchas son modelos de mis clases, no me acuesto con cualquiera si es eso lo que piensas. Solo con quienes llaman mucho mi atención, como tú. –

-Yo tampoco me acuesto con cualquiera para que lo sepas. De hecho, nunca lo había hecho con nadie. –

-Lo sé. – Jinx acaricio la cabeza de la chica.

-Es sólo que tú me gustas taaaaaanto. –

-Y tú a mí. –

- ¿Me pintaras como a tus modelos entonces? –

-Claro, sólo que no me culpes si me distraigo y hago otras cosas. –

Lux soltó una carcajada en respuesta, estaba por volver a besar a Jinx cuando noto que ya habían llegado a su destino. Se bajó, dejando a la otra pagarle al señor, trato de empujar la puerta de entrada al edificio, notando que estaba increíblemente pesada y dura, más allá de que estuviera bajo los efectos de la droga no podía ni moverla un centímetro.

-Tiene truco, se atora. – anunció Jinx, teniendo que hacer una maniobra a la que Lux no presto mucha atención para que la puerta al fin se abriera y las dejará pasar.

El camino hasta el departamento fue infructuoso, entre risas de Jinx y tropiezos de Lux tardaron mucho más de lo normal en llegar. Pero cuando al fin lo hicieron, fue otra odisea atravesar el pasillo hasta la habitación principal porque la demaciana volvió a tropezar y aunque Jinx la ayudo a levantarse, era difícil con el ataque de risa que tenía.

Lo primero que hizo Jinx al estar en su habitación fue quitarse la chaqueta, las botas y el pantalón. Cuando se giro hacía Lux se dio cuenta de que se había desnudado completamente y ya estaba recostada en la cama de lado, observándola con esa mirada dilatada. Jinx supuso que todavía estaba en el viaje, sonrió con todos los dientes, se subió a la cama, gateo hasta ella y deposito un beso en el hombro de la demaciana que solo giro el rostro para ver como la zaunita se recostaba a su lado, tan cerca de ella que sus frentes casi se unían.

-¿Te la pasas bien conmigo? – pregunto Jinx, alzando su mano para acariciar su mejilla notando como una sonrisa atontada aparecía en el rostro de la otra.

-Si. Mucho. Quisiera no tener que irme nunca. – Lux movió su mano, buscando la de Jinx que acariciaba aún su mejilla y entrelazo sus dedos con los de ella.

-No quiero que esto acabe. – la zaunita enredo sus piernas con las de Lux, movió su cabeza para ir a su cuello a ocultar el rostro.

-No tiene por qué acabar. – respondió Lux, estremeciéndose por la cercanía –Tampoco quiero que acabe. –

Jinx sonrió, de nuevo era esa sonrisa que la rubia no podía identificar. Acerco los dedos a los labios de la rubia. -No te preocupes, haré que no acabe. –

Un ruido seco se escucho de pronto, provenía del techo. Le siguieron unos más insistentes. Lux alzó la cabeza un poco, sus ojos delataban que aún estaba bajo el influjo de la droga.

-Te dije que eran ruidosos. – Jinx se acurruco más con el cuerpo ajeno, movió su mano libre hasta la nuca de Lux y ahí, con sus uñas, le hizo masaje para intentar relajarla y que olvidara esos golpes insistentes.

XXX

Esta vez Lux si sintió la ausencia de Jinx en la cama, sin embargo, le costó un montón abrir los ojos.

-Duerme otro rato. – la voz de Jinx se escuchó lejana a pesar de que estaba justo enfrente de ella, besándole la frente y acariciándole sus cabellos –Recuerda que te deje las llaves a un lado de la puerta, además puse a cargar tu celular. – Lux sonrió, pensando en lo atenta que era Jinx –Debo irme, se me hace tarde. Puedes desayunar lo que quieras, ayer traje más comida. - asintió en silenció, cerró los ojos y enseguida sintió los labios de la zaunita sobre los suyos. Después de eso se quedó profundamente dormida.

Notas de autor: Bueno! Les juro que nadie se espera lo que va apsar en el siguiente capitulo, así que asegúrense de seguir el fic, votarlo y comentar por favor! Que esta es la plataforma donde menos me comentan. Les juro que cualquier idioma esta bien.

Saludos.