No les voy a mentir, termine este capitulo justo hoy así que si encuentran errores lo siento mucho pero no tuve oportunidad de revisarlo a profundidad. La semana pasada no tuve mucha inspiración, no me sentía muy bien anímicamente y además estuve bastantito ocupada. Pero estoy muy contenta con el resultado final.

Les dejo una lista de reproducción que hice para escribir/leer este fic por si son tan musicales como yo:

playlist?list=PLynj9NZ8hl-R89qKSdBHd6iNqi63kfUAU

You really got me

Capítulo 06: Familia

Lux sintió una caricia gentil en su mejilla tratando de despertarla. El suave tacto ascendió hasta detrás de su oreja donde unas uñas largas comenzaron a rascarle y ella se estremeció, sonriendo irremediable por lo bien que se sentía el toque hasta que recordó lo que estaba pasando y abrió los ojos asustada, topándose con Jinx, sentada al borde de la cama, acariciándola con esa encantadora sonrisa que le fascinaba.

-Arriba bonita, debes tomar una ducha y usar el baño antes de que me vaya. Tengo compromisos que atender. – se inclinó para besar su frente y de paso aspirar el delicioso aroma a flores de sus cabellos.

La rubia se reincorporo pesadamente sin apartar la mirada de Jinx que parecía haber tomado un baño recientemente, arrastro sus pies fuera del borde de la cama y camino hasta el cuarto de baño, con pesadez puso su mano en la puerta para cerrarla, pero Jinx, que estaba también atenta a ella se movió y le impidió cerrarla.

-No cierres la puerta. – le ordeno.

-Pero…- Lux le sostuvo la mirada, o al menos tratando pues por la forma en que le temblaban los iris delataba que tenía miedo. No olvidaba lo que había pasado el día de ayer.

-No cierres la puerta, ahora las cosas van a ser así. – el tono que Jinx empleo le dio entender a Lux que aquello no estaba a discusión y que, en caso de querer discutirlo, la volvería a pasar mal.

Lux contuvo la respiración un momento y asintió, dejando la puerta como estaba. Tenía ganas de hacer sus necesidades, pero también tenía la mirada violeta encima de ella, vigilándola mientras trenzaba su largo cabello. Mordió su labio inferior - ¿Podrías girarte? –

-No. –

-Necesito hacer…-

-Pues haz. – dijo como si no fuera la gran cosa -No es nada de lo que yo no haya hecho antes. –

-Jinx, por favor…- Lux junto sus piernas, su cuerpo sabía que estaba cerca del retrete y se negaba a contenerse por mucho tiempo más.

-Dije que no, bonita. – gruño –No voy apartar los ojos de ti después del desastre que hiciste en mi sala, nada me asegura que no harás lo mismo en el baño así que sé buena niña y haz tu mierda frente a mi porque de una vez te aviso, no usaras el baño mientras yo no esté en casa y pobre de ti que me dejes la casa echa un desastre sólo porque la princesita no puede hacer mierda ante mí. Actúas como si no te hubiera comido el coño. –

Con las piernas apretadas tratando de evitar un accidente, Lux soltó el aire asintiendo con las mejillas sonrojadas por el bochorno que representaba orinar frente a Jinx, por suerte traía vestido y lo único que hizo fue bajar sus bragas para inmediatamente después sentarse en el retrete pues no aguantaba más, de no ser así se hubiera orinado en el azulejo. Desvió su mirada de Jinx que continuaba mirándola con un placer mórbido cargado en sus ojos, era obvio que disfrutaba aquello, y no era el hecho de verla hacer sus necesidades fisiológicas, no era esa clase de placer. Era el control.

Termino aquello sin mirar a Jinx. Limpiarse fue otro momento humillante, de reojo pudo ver la sonrisa torcida de la zaunita y trato de terminar aquello lo más rápido que pudo.

Después de todo aquello, desnudarse ante ella fue pan comido.

El agua caliente cayendo sobre su cuerpo le ayudo a relajarse aunque fuera solo un poco ya que incluso antes de dormir había permanecido tensa entre los brazos de Jinx que se aferraron a ella a la hora de irse a la cama. Antes de ayer ese gesto le hubiera enternecido, pero dadas las circunstancias se dedicó a llorar hasta que el cansancio la venció y termino durmiéndose, esperando despertar y que todo se tratara de una fea pesadilla. Seguía sin querer creer que la chica de la que se enamoró prácticamente a primera vista decidiera mantenerla cautiva, había vivido aterrada de demostrar esta clase de emociones hacía otra mujer por su familia ultra conservadora y cuando al fin había decidido ser tal cual había nacido le había pasado esto.

De la misma forma que sentía miedo hacía Jinx, la odiaba porque los recuerdos de los primeros días seguían asaltándola y una parte muy lejana de ella decía que de ninguna forma esto podía ser real, o que lo estaba mal interpretando, o que se había equivocado en algo… para cuando se daba cuenta, se hallaba culpándose a sí misma y no a su agresora y volvía al principio solo para acabar en los mismos pensamientos de culpa.

Tan sumida estaba en su círculo vicioso de pensamientos que no se dio cuenta de que Jinx ya no estaba vigilándola desde el marco de la puerta hasta que escucho que arrastraban algo pesado en la habitación. Extrañada se giró, cerro el grifo de la regadera, tomo una toalla con la cual se cubrió como pudo y despacio, cuidando de no hacer ruido al caminar y tampoco resbalarse camino hasta la puerta esperando ver que es lo que hacía la otra. Tuvo que detenerse en seco cuando la zaunita apareció en el umbral de la puerta, con ropa colgando al hombro que identifico como suya.

Por un momento tuvo miedo de que verla fuera de la regadera ocasionara otro ataque de ira repentino en la otra.

-Ven acá. – Jinx simplemente se acercó a ella, el desenredo de la toalla y la uso para comenzar a secarla con cuidado, en especial en el rostro el cual le alzo para observarla mejor.

Lux, de reojo pudo verse en el espejo y darse cuenta de que el golpe que le había dado en la mejilla había adquirido una fuerte tonalidad roja y que era ese golpe el que estaba admirando su captora. No pudo evitar apretar los labios y desviar la mirada con una mezcla de sentimientos que en ese momento no pudo definir.

-No tienes idea de lo bonita que eres así. – susurro Jinx de manera que le pareció escalofriante y luego la hizo girarse para comenzar a secarle el cabello, la espalda y el resto de cuerpo.

¿Cómo podía parecerle bonita con tremendo golpe en la cara? ¿En que estaba pensando esta mujer? Su instinto le dijo que no importaba como, pero tenía que salir de ahí. No pudo concentrarse demasiado en ese pensamiento, las manos invasivas de Jinx aprovechaban que al secarla necesitaba tocarla en todas partes y la acariciaba con el único propósito de ser invasiva, incomoda y al mismo tiempo otorgarle suaves escalofríos de placer.

Los brazos de Jinx la rodearon atrayéndola hacía su pecho, sintió sus labios sobre su cuello y los dedos de ella acariciar distraídamente su vientre. Lux se tensó, pensando que de nuevo empezaría a tocarla, pero en cambió simplemente se agacho para poder ponerle las bragas con mayor comodidad, no le puso sostén, pero si una camisa que le quedaba un poco más grande de lo normal. La demaciana coopero, ¿Qué caso tenía resistirse en algo como eso?

Se dejó guiar hasta la habitación de vuelta, pero se detuvo en seco al ver que alado de la cama había una caja de madera rectangular, casi tan larga como la cama y lo suficientemente baja como para caber debajo de ella. Jinx se giró a mirarla, tenía una expresión inquietantemente tranquila en el rostro al tiempo que jalaba levemente su mano para indicarle que continuara, pero Lux no se movió, simplemente alternaba sus ojos entre la caja y Jinx.

¿Era eso lo que la escucho arrastrar?

-Vamos bonita- dio un tirón especialmente fuerte logrando que Lux avanzara y pudiera ver con horror el interior de la caja. Era un área acolchada con almohada incluida que recordaba irremediablemente al interior de un féretro. –Entra. – pidió Jinx amablemente y la demaciana giro su rostro hacía ella, con una mirada cargada de estupefacción.

-Jinx…- alcanzó a decir, mientras sus labios formaban un puchero inconsciente e intentaba soltar la mano de la chica para echarse a correr, cosa imposible por la fuerza con la que le sostenía -…por favor, yo…- comenzó a temblar cuando la otra hizo caso omiso a sus suplicas, jalándola más hacía esa caja.

-Tienes que entrar bonita, no puedo arriesgarme a que hagas desastres en mi ausencia. Debido a tu mal comportamiento de ayer has perdido el derecho a la privacidad y a quedarte en casa libre. – Jinx hablaba en un tono que fingía pena, lo que le daba más impotencia a Lux porque sabía en el fondo que aquello no le molestaba, el brillo en sus ojos le decía que lo estaba disfrutando. La jalo de nuevo y Lux puso resistencia, ya tenía un pie dentro de la caja, pero con el otro hacía palanca hacía afuera. –Luxana, ya te dije que tengo muchas cosas que hacer, no tengo tiempo para estas cosas. – la zaunita hablo con severidad, lanzándole una mirada de advertencia.

-Jinx, no quiero esto yo…- su mano libre intento desesperadamente soltarse del fuerte agarre que seguía insistiendo en meterla dentro -… yo, yo, yo le temo mucho a la oscuridad –

- ¿Ese es el problema? – Jinx la soltó para abrazar a Lux que era un manojo de temblores que termino aferrándose a ella, como si agradeciera que entrara en razón. Le acaricio los cabellos aún mojados tratando de tranquilizarla –Tranquila, no pasa nada. – le susurro besándole la coronilla, notando como la temblorosa chica escondía su rostro en su pecho y suavizaba su agarre desesperado, calmándose. Fue ese momento en el aprovecho, se movió rápido, lanzando a la rubia dentro de la caja boca abajo, cerrando la puerta una vez que se golpeó contra el fondo de la caja.

Lux tardo mucho en reaccionar, para cuando intento levantarse su espalda ya topaba con la tapa de la caja que Jinx cerro de inmediato. Trato de empujar hacia arriba, pero la madera no se movió ni un centímetro debido a que la zaunita se había sentado encima para cerrar las bisagras con candados.

-No…- Lux se giró sobre sí misma, con dificultad y noto que la tapa tenía un montón de agujeros para dejar entrar el aire - ¡Jinx! ¡No! - pidió comenzando a entrar en pánico, tratando de meter sus manos por los agujeros, pero a lo mucho cabían tres dedos - ¡Jinx! ¡Jinx! ¡Jinx! – repetía una y otra vez aquel nombre, esperando llamar su atención –Por lo que más quieras ¡No me dejes aquí! ¡NO PUEDES DEJARME AQUÍ! – las lágrimas de pánico acudieron a sus ojos al tiempo que golpeaba con energía la tapa, realmente odiaba la oscuridad. – Oh dioses… te prometo… te prometo que no voy hacer nada, no voy a quebrar nada, te lo juro Jinx por favor…-

-Yo sé que de ahora en adelante te portaras mejor. – escucho a Jinx decir, demasiado cerca, como si la tuviera ahí dentro con ella.

Sintió como la caja se movía, la poca luz que entraba por los agujeros desapareció y entonces sí estuvo en completa oscuridad. Un grito desgarrador salió desde lo más profundo de su ser, luego un llanto lastimero y más gritos pidiendo piedad.

Jinx ignoro todo esto, termino de pintarse, se puso una de sus chaquetas de cuero, tomo sus cosas.

-Volveré tarde, se buena chica. – dice antes de salir de la habitación y luego del departamento tarareando su melodía favorita.

Una rata, de las tantas que había en ese abandonado y solitario edificio, se le atravesó con descaro y ella simplemente la pateo con tal fuerza que se estrelló contra la pared contraria y al caer al suelo no volvió a moverse. Jinx chaqueo la lengua, ni la había pateado tan fuerte. Algunos seres eran demasiado débiles.

XXX

-Mamá volvió a preguntar por ti. – Jinx jugaba con los vegetales de la cena que su cuñada había preparado, se había atrevido a alzar la mirada para mirar a su hermana que en ese momento cortaba un trozo de carne. ¿Por qué tienes que hablar de mamá? –Deberías visitarla. – volvió la vista a su plato cuando noto que Vi dejaba lo que hacía para mirarla con una ceja alzada. Siempre encuentras la manera de hacer que ella se moleste.

-Tu deberías dejar de visitarla. – sentencia Vi –Aún ahora sigue haciéndote daño. – continuo con lo suyo.

-Es muy anciana, pronto morirá y…-

- ¿Qué fueron todas esas llamadas el otro día? – Vi negó suavemente con la cabeza, interrumpiendo a su hermana menor –Desde que has vuelto a ver a esa mujer, tus ataques ansiosos han incrementado. –

Es nuestra madre.

-Eso no…- hizo énfasis en el "no" -…fue un ataque de ansiedad. – Siempre le mientes, basura. –Sólo necesitaba apoyo moral, un poco de desahogo. Pero a veces se me olvida que ustedes siguen en la luna de miel después de dos años de casadas. – miro a su cuñada y le sonrió –Sin ofender. –

- ¿Entonces marcaste casi veinte veces por apoyo moral? -

- ¡Si! –

-Ustedes dos, dejen de discutir en mi mesa. – intervino Caitlyn un tanto sonrojada por uno de los comentarios de Jinx y lanzándole una mirada de advertencia a Vi. Ambas chicas volvieron a prestar atención a sus respectivas comidas - ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Para qué necesitabas apoyo moral? –

-Rompí con mi novia. – la peli azul pincho varios vegetales y se los llevo a la boca, en ningún momento miro a Caitlyn o Vi.

- ¿La chica de quien siempre hablabas? – Preguntó Cait y Jinx asintió aún sin mirarlas, con el ceño fruncido. –Es una pena, nunca llegamos a conocerla. Aunque creo que, dadas las circunstancias, es mejor así. – la piltorviana forzó una sonrisa.

-Está bien. - Jinx le restó importancia al asunto y se enderezo en su silla con una sonrisa de oreja a oreja –Ahora estoy conociendo a alguien más. – sus ojos brillaron con mucha ilusión.

- ¿Tan pronto? – en la voz de Vi se escuchaba el cuidado que tuvo al soltar esa pregunta.

-Sé que es pronto, pero sólo paso. Hicimos conexión de inmediato. Ella no es como las otras, es una buena chica y me estoy esforzando para que funcione. – durante toda la cena Jinx había estado incomoda, pero al hablar de Lux su rostro pareció iluminarse, como si sus ojeras y rostro demacrado fuera recuperando vida. –Si las cosas salen bien, quizás se las presente. –

XXX

Se había quedado ronca de tanto gritar y suplicar, había llorado tanto y golpeado la tapa de la caja tantas veces que estaba agotada y su cabeza dolía. Había tenido un par de ataques de pánico que pudo controlar cerrando los ojos y respirando profundamente, también había dormitado un par de veces esperando que cuando despertara todo fuera una pesadilla y se encontrará en su cómoda en Demacia o cuando menos que Jinx ya estuviera en casa.

Ahí en el angosto y oscuro lugar tuvo oportunidad de pensar en muchas cosas, pero su mente sólo pudo centrarse en la imagen que Jinx le había mostrado ayer en el baño. Estaba segura que su familia la buscaría, no solía tener comunicación con ellos seguido, su única esperanza era que cuando llegará la fecha acordada de su llegada intentarán contactarse con ella y ver qué es lo que pasaba, pero… ¿Realmente quería volver allá? Volvería al closet y no sólo eso, sabía que no tenía la fuerza suficiente para ir en contra de los deseos de sus padres.

Su corazón seguía latiendo fuerte por la Jinx que conoció los primeros días, no podía evitarlo aun cuando sabía que probablemente todo había sido una mentira. Le gustaba la libertad que sintió a su lado.

Ojala volviera de muy mal humor para que la tratara peor y así dejar de pensar en una persona que no existe.

Tenía miedo.

Estaba a punto de volver a quedarse dormida cuando escucho pasos, un tintineo de llaves y la puerta abrirse. -¿Jinx? – susurró y la garganta le dolió levemente -¡¿Jinx?! – trato de llamarla más fuerte cuando escucho claramente los pasos acercarse, sin darse cuenta volvió a romper en llanto –Por favor Jinx, ya sácame de aquí, por favor. – suplicaba entre sollozos, temerosa de que, aunque ya estuviera ahí decidiera no sacarla. Llego a creerlo pues podía escuchar perfectamente a su secuestradora en la habitación, moviéndose de un lado a otro, pero sin responder a su llamado.

Después de varios minutos en los que suplico de varias formas y sollozo sin parar, sintió como movían la caja y al fin lux entro por los agujeros que tenía la tapa para que pudiera respirar. Esto le lastimo un poco la vista al haber estado en completa oscuridad por tantas horas pero aun así no huyo de la luz.

Escucho como Jinx abría los cerrojos de la caja, había una cosa en todo lo que estaba pasando que la estaba poniendo nerviosa. La zaunita no estaba hablando, no le había respondido ni una sola vez y por unos segundos tuvo la esperanza de que fuera alguien más, quizás un ladrón que se había metido al departamento que la había escuchado y ahora estaba rescatándola así que, presurosa pego uno de sus ojos a uno de los agujeros solo para sentir un vuelco en el estómago. Si era Jinx. Y aunque sintió una especie de decepción al darse cuenta de esto, también alivio. ¿Quién le aseguraba que quien lograra entrar a ese lugar fuera mejor persona que Jinx?

La tapa se abrió, su primer impulso fue ponerse de pie para salir de ahí, pero la bota de la otra presionando su pecho se lo impidió. Una luz potente le cegó por unos instantes, obligándola a abrir y cerrar los ojos. Se dio cuenta de que Jinx le había sacado una foto con su propia cámara, la cual le colgaba del cuello. Sintió más presión en el pecho a tal punto que ya no podía respirar e incluso si hacía más fuerza le quebraría una costilla. Jinx se estaba agachando de nuevo a cerrar la tapa, Lux se movió rápido, pero en lugar de impedir que cerrara lo que hizo fue aferrarse a la pierna de la zaunita con todas sus fuerzas mientras temblaba, procurando no encajar sus uñas porque realmente no quería lastimarla, sólo buscaba aferrarse a ella.

-Por favor…- Lux la miraba suplicante, en sus ojos celestes había autentico terror e incluso su labio inferior tiritaba.

Nunca podemos tener algo bonito, todo lo rompes.

¡Ella quería irse! ¡Quería dejarnos! ¡QUERÍA LASTIMARNOS! ¡MERECE CASTIGO!

Esa mirada de miedo es tan bonita. Quiero verla siempre así. Que permanezca siempre así.

¡Rómpela! ¡Vamos! ¡Quiébrala!

Jinx bajo la cámara lentamente para observar directamente a la rubia, detuvo su violeta mirar en los dedos de la demaciana que se aferraban a su piel descubierta. Tuvo que parpadear un par de veces tratando de que su concentración se alejara de los murmullos constantes en su cabeza y centrándose en lo que ese toque le hacía sentir.

Escalofríos y calor en su entrepierna.

Se agacho de nuevo al tiempo que se quitaba la cámara que colgaba de su cuello, dejándola en algún lugar del suelo lejos de ellas, todavía tenía el pie sobre el pecho de Lux cuando el dorso de su mano le acarició la mejilla que no tenía el golpe, así de cerca fue capaz de notar los ríos que habían dejado las lágrimas secas en su rostro, siendo de a poco borrados por las nuevas.

- ¿Serás buena chica? – preguntó en un susurro Jinx.

Lux fue incapaz de responder verbalmente, pero asintió suavemente con la cabeza. Había comenzado a temblar más, tenerla tan cerca le daba más miedo, la sensación de que cualquier cosa podía pasar en ese momento comenzó a nacer en su cabeza. Comenzaba a comprender que la zaunita era más impredecible de lo que creía.

-No confió en tus palabras.- Entonces Jinx quito por fin el pie del pecho de Lux quien tomo una exagerada bocanada de aire –Siéntate.- ordeno la peliazul, reincorporándose, quedando de pie, en la misma posición de antes pero sin pisar el pecho de la rubia quien puso sus manos en los bordes de la caja para obedecer, deseosa de poder sacar aunque sea la mitad de su cuerpo de ese lugar. En ningún momento dejo de mirar a Jinx por temor a hacerla enfadar, por lo que pudo observar como desabrochaba el cinto de estoperoles que llevaba, también ese diminuto short de mezclilla y luego en un movimiento rápido lo bajaba junto a su ropa interior. La demaciana quedo realmente sorprendida al ver que la zaunita portaba un coqueto piercing justo en su clítoris, aunque inmediatamente pensó que dada la personalidad de la chica era de esperarse. –Ven acá. - Jinx la tomo de un mechón de cabello justo en la coronilla para acercarla a sus piernas que había separado previamente, jalo a Lux hacía su centro deteniéndose a solo unos centímetros –Abre bien la boca. - ordeno dándole un jalón más fuerte, sacándole a la rubia un pequeño quejido lo cual aprovecho para entonces hundir su rostro en su entrepierna, acomodándola para que esa boca abierta quedara justo sobre su nudo de nervios –Come. -

La rubia se aferró a las caderas de Jinx en un intento de no quedar completamente hundida en la vulva de ella, pero la fuerza que esta aplico era superior y no le quedo de otra que obedecer pues no quería volver a la caja y daba la impresión de que si no comenzaba a hacer su "trabajo" las cosas podían escalar todavía a peor. No tenía idea de cómo, pero tampoco tenía dudas de ello.

Abrió más su boca, saco su lengua y con la parte atrás de esta hizo presión en el clítoris, para arrastrar el musculo desde ahí hasta la punta, sintiendo como esa perla de metal frio se frotaba al mismo tiempo que la carne. Escuchó un jadeo agudo de Jinx por lo que intuyo que eso le había gustado así que repitió la misma acción un par de veces antes de comenzar a succionar un poco el área, probando a ver que le parecía y cuando sintió un empujón empezó a hacerlo más intensamente. Pronto el área estaba empapada más allá de su saliva, con la lengua se aseguró de recoger lo más que podía de los jugos de Jinx ante el apremió de esta.

Sintió como ella separaba las piernas, no supo en que momento le soltó del cabello y ahora le tomaba con ambas manos de las laterales de su cabeza para comenzar a frotarse contra su cara buscando más contacto, más profundidad, más de todo. Los gemidos de ambas se entremezclaron mientras Jinx le follaba la cara y ella encajaba sus uñas en las caderas de ella temblando, esta vez no era miedo, su cuerpo comenzaba a excitarse irremediablemente por ver y escuchar a la zaunita deshacerse gracias a su lengua que, si bien era inexperta, se esforzaba muchísimo.

Con algo de timidez y sin despegar un ojo en Jinx que también la miraba desde arriba retiro una de sus manos de la cadera para meterla entre sus muslos e ir directamente a su vagina, pero solo por fuera, llenándose los dedos de su humedad. Ella no dejo de follarle el rostro y simplemente se relamió los labios así que Lux tomo esto como luz verde e introdujo un par de dedos en ella notando como su interior se apretaba en su interior recibiéndola con gozo. Lux no dejo de mover su lengua cuando comenzó a bombear en el interior de Jinx, notando como todo el cuerpo de la zaunita era invadido por deliciosos estremecimientos y de pronto se tensaba, así que ella intensifico sus caricias y atenciones pues sabía que la mujer estaba cerca y tuvo razón porque de un momento a otro exploto justo en su cara y mano. Si el interior de la otra ya estaba caliente y apretado, mientras el orgasmo la invadía sintió que era casi imposible mover los dedos pero los mantuvo adentro unos momento, esperando a que fuera el momento adecuado para sacarlos. Entonces se enfocó en recoger los jugos de Jinx con su lengua, tratando de dejarla lo más limpia posible.

Durante esos minutos no pensó en nada, actuó simplemente por instinto.

Jinx tardo en recuperarse un poco, primero dejo de estremecerse, luego su respiración se volvió más acompasada y de a poco despego el rostro de Lux el cual observo con el rostro ladeado un momento, ambas tenían las mejillas sonrojadas y se notaban medianamente agitadas. El obligo a reincorporarse jalándola de su rostro, Lux tuvo algo de problemas, pero siguió la orden muda de Jinx quien una vez la tuvo de pie le devoro los labios en un beso hambriento, necesitado, probándose a sí misma pues aún quedaban rastros de ella en los labios de la demaciana.

Al separarse le sonrió, luego la empujo sobre la cama –Quieta. – murmuro Jinx al ver que Lux intentaba reincorporarse, trepo también a la cama para girarla y que quedara boca abajo –Si te mueves, vuelves a la caja. – amenazo Jinx juguetonamente mientras una de sus manos trabajaba para quitarle la pantaleta que ella misma le había puesto en la mañana y al hacerlo se dio cuenta de lo húmeda que estaba la inocente demaciana. Una sonrisa maliciosa recorrió su rostro –Así que… ¿Disfrutaste comerme bonita? - un par de dedos acariciaron la vulva de Lux, solo superficialmente pero igual la rubia se estremeció de pies a cabeza - ¿Disfrutaste que te follara la cara? –

-Yo…- Lux no sabía que responder, una parte de ella quería espetar que sólo lo había hecho porque no quería volver a la cara y otra que no, que la dejara en paz. Pero Jinx no la dejo decidirse que responder, la obligo a ponerse en cuatro y esos dedos que solo jugueteaban en su vulva le separaron los labios mayores para poder entrar indiscriminadamente en ella, haciéndola soltar una especie de grito que termino de manera patética en un gemido agudo.

-Vaya, apenas te toco y te empapas un montón. – el tono de Jinx era de evidente burla, degradación y al mismo tiempo jugueteo - ¿Te gusta cómo te lo hago bonita? – le pregunto al oído tras inclinarse sobre su espalda mientras su mano había comenzado un vaivén en su interior que, si bien al principio dolió, Jinx conocía bien como hacerla sentir bien. Era increíble que en cuestión de pocos días hubiera memorizado sus puntos más sensibles.

-N-no…- alcanzó a decir Lux en un gemido, sintiéndose muy patética por decirlo de esa manera tan pusilánime.

- ¿No? – Jinx soltó una de sus risas descontroladas e histéricas, sin dejar de follarse a la chica que comenzaba a gemir descontroladamente pues había encontrado su punto más sensible en el interior y estaba curvando sus dedos, presionándolo indiscriminadamente. – ¡Mírate! ¡Escúchate! ¡Te encanta que te folle! ¡Deja de fingir de una buena vez! –

- ¡No! – insistió Lux sólo para que Jinx respondiera con la misma risa, pero más potente, más larga. -¡Ah!- gimió alto, la zaunita había metido un tercer dedo en su interior y sacaba sus dedos hasta que casi quedaban fuera solo para meterlos hasta el fondo una y otra vez, pronto sus jugos y el golpeteo hacían un sonido de chapoteo que la avergonzó aún más que sus gemidos y temblores.

¿Por qué demonios su cuerpo tenía que responder tan bien ante los toques indiscriminados de Jinx?

Con este pensamiento en mente, no pudo más y se corrió entre los dedos de Jinx que rio aún más al ver como el cuerpo de Lux comenzaba con esos espasmos tan característicos. Se arqueo contra el cuerpo de Jinx y sus caderas temblaban mientras sus jugos se derramaban entre sus piernas. Había tratado de evitarlo, pero había fracasado miserablemente.

Y la risa de Jinx continuaba.

- ¡Cállate! – gruño Lux, sintiéndose humillada, sin poder soportar la risa de esa mujer que por alguna razón que no podía comprender se había obsesionado con ella - ¡Déjame ir! ¡Estas enferma! ¡Te odio! –

La risa de Jinx se detuvo en seco.

Te lo dije, nadie te puede querer, te odia.

Te odia.

Te odia.

Te odia.

Te odia.

Te odia.

Te odia.

Te odia.

Jinx giro a Lux, esta vez quedo boca arriba y la mirada que le lanzó hizo que la rubia se encogiera sobre sí misma y se arrepintiera de haber si quiera abierto la boca.

-¿Cómo me llamaste? –

-Lo siento, lo siento, lo siento…- repitió realmente asustada Lux pero sus disculpas sólo encendieron la rabia de Jinx quien le propino otro golpe en el rostro, esta vez con el puño cerrado y en la mejilla que hasta el momento estaba sana. Fue un golpe muy diferente al interior en cuanto a fuerza, esta vez fue más potente y para una chica rica como ella que jamás se había metido en ninguna clase de pelea fue tan impactante que la dejo sin habla, descolocada, incrédula.

- ¿Quieres que te de razones para odiarme de verdad? Bien, te las daré. – Jinx la había tomado por el cuello con una fuerza que por el terror que estaba sintiendo Lux sintió desproporcionada, la apretó tanto que sintió que el aire no le llegaba y la necesidad de este era imperioso debido a su llanto, sus sollozos y su miedo que hacían que se agotara con más rapidez.

Jinx la arrastro de nuevo a la caja, tuvo que darle un golpe en la boca del estómago para que no intentara salir mientras cerraba la tapa y como Lux trataba desesperadamente de recuperar aire y estabilidad le fue sencillo hasta ponerle los candados sin la necesidad de sentarse encima. Luego empujo la caja bajo la cama.

Salió de la habitación luego de acomodar sus ropas, fue a la sala donde encendió su estéreo a todo volumen y se paró frente al caballete donde tenía un bosquejo de hace días. Preparo sus pinturas, pinceles, solventes y demás para comenzar a pintar frenéticamente. La música hacía bien su trabajo para acallar los gritos de Lux pidiendo clemencia, pero no para acallar las voces que le repetían una y otra vez que se había equivocado nuevamente, que nadie podía amarla como ellas, que también debía ser desechada.

Notas de la autora: Y bueno ¿Qué tal? ¿Estuvo a la altura? Espero que sí. Ya tengo bien visualizado que es lo que sigue en el capitulo 7, espero no terminarlo a última hora como este haha.

Ya saben que adoro leer sus opiniones acerca de el fic, también si tienen alguna sugerencia o queja pueden hacerla por aquí o a mi twitter que se encuentra en mi perfil.

También se les agradece sus Kudos~

¡ Hasta la próxima semana !