You really Got Me

Capítulo 09:

Le costó abrir los parpados pues los sentía pesados, cuando finalmente pudo hacerlo enfocar la vista fue otro problema así que abrió y cerró los ojos lentamente tratando de que el paisaje borroso se clarificará. Un quejido ronco salió de sus labios al tiempo que fruncía sus rubias cejas, la cabeza le dolía, punzando insistentemente en toda el área de su cerebelo. Cuando trato de alzar sus manos para intentar sobarse donde le dolía se dio cuenta de dos cosas: que no podía pues estaba atada al respaldo de una silla como típica, para variar, víctima de secuestro y que una de sus manos dolía aún más que su jodida cabeza.

-Oh dioses… - gimió en voz baja al ver su mano toda sangrante, doblada y amorotonada pero el momento en que deseo no haber despertado fue cuando alzó la cabeza y vio frente a si, sentadas en un sillón viejo y desgastado a Jinx y el cadáver de Seraphine.

Jinx estaba con las piernas alzadas sobre el sillón, parecía que había estado dibujando hasta hace poco pues sobre sus rodillas estaba su cuaderno de dibujo y detrás de su oreja un lápiz. Seraphine, o lo que quedaba de ella, simplemente estaba echada sobre el sillón ya sin ratas saliendo de ella, pero con ese gesto de horror impreso en lo que alguna vez fue un hermoso rostro.

-¿Ves? – Jinx le dio un golpecito en el muslo de la muerta –Te dije que no la había matado, nadie muere de un susto. – soltó una risa maniaca que hizo eco en el departamento número cinco. –Tu no lo hiciste. – la risa se volvió una carcajada que erizo los bellos de la piel de la demaciana.

Los ojos de Lux comenzaron a formar gordas lágrimas al tiempo que sus sollozos se mezclaban con aquella lunática risa que le erizaba los bellos de todo su cuerpo. Recordó aquel momento en la cafetería, cuando vio la pintura que Jinx había hecho de Seraphine y hablaron de su repentino retiro cuando apenas estaba tocando un pico alto de fama y cayó en cuenta de lo que en realidad había pasado, sintiendo un escalofrió pues no podía evitar ver en ese cadáver en descomposición su futuro.

- ¿Fuiste tú? – alcanzó a preguntar con una voz apagada, era lo más que podía elevar su voz debido al terror que estaba pasando.

- ¿Yo qué? –

-T-tu la… t-tu l-la ma-ma-ma…- Lux jamás había tartamudeado en su vida, pero tampoco había sentido un miedo como ese.

- ¿Qué si yo la mate? – Jinx giró los ojos, evidentemente exasperada por el tartamudeo de la otra y cuando esta asintió volvió a reírse - ¡Claro que no! Fueron las ratas. – sonrió ampliamente, abriendo mucho esos ojos violeta llenos de locura y entonces se levantó de su asiento y dio una larga zancada hasta la rubia asustada transformando su rostro en menos de un segundo, pasando de la diversión a la seriedad absoluta con sus cejas celestes muy fruncidas. - ¿Me crees capaz de matar a alguien? –

Lux no fue capaz de responder esa pregunta, estaba tan atemorizada que las palabras ya no salían, ni si quiera en forma de tartamudeo.

Si.

Asesina.

Esos ojos dicen que sí.

Asesina.

Esta aterrorizada de ti.

Asesina.

De nuevo las voces estaban ahí, molestándola, jodiendo, metiendo la uña en la herida para que doliera. De nuevo ella se golpeó en la cabeza, cuando las drogas no funcionaban era su medida desesperada.

-¿Có-cómo llego aquí? –

La suave voz de Lux de nuevo la rescato, le basto con escucharla a ella para que esas voces guardarán silencio porque incluso ellas prestaban atención a esa dulce y amable demaciana que, aunque su mirada decía lo mucho que le temía, tenía curiosidad por ella, se interesaba en ella. Sonrió, la tomo del rostro y con sus pulgares le limpio el rostro mojado, estremeciéndose con sólo tocar sus lágrimas porque era un hecho que Jinx adoraba verla llorar.

-No tienes idea de lo bella que eres cuando lloras. –

Tenía que concentrarse, ahora mismo no era tiempo de follársela así que se enderezo cual alta era y giro su cuerpo hacía donde se encontraba el cadáver, luego miro a Lux.

-Llegó justo como tú, por cuenta propia. – sus ojos estaban fijos en la rubia, pero no la veía a ella ya, veía al pasado.

- ¿Sabes? Cuando Seraphine empezó a tocar lo hizo desde abajo, se presentaba en lugares pequeños que le dieran la oportunidad y era muy poca la gente que realmente prestaba atención a su música, sus letras, su voz y entre ellos estaba yo. – aún recordaba la primera vez que la vio tocar con su guitarra acústica en aquella cafetería donde también la habían contratado para pintar aquel mural de los monos, el mismo con el que había impresionado a Lux.

XXX

Yo estaba en una época muy oscura de mi vida cuando la escuche por primera vez, era como si yo estuviera en un eterno invierno y ella fue mi primera primavera. No pude dejar de pensar en ella, su voz, sus letras, su música. Lugar al que se presentaba, lugar al que iba para demostrar mi apoyo incondicional. Por las noches me quedaba dormida con escenarios ficticios en los que la conocía y reíamos juntas de cualquier tontería. No recuerdo cuanto tiempo eso fue suficiente. Mis fantasías eran lo que me sostenía y me di cuenta que esas visiones eran mis únicos momentos felices.

Triste ¿Cierto?

Yo era una artista, una pintora que no era popular y que alguna vez tuvo el sueño de ser tan grande como sus más grandes ídolos. Pero después de una serie de eventos desafortunados vi mis sueños truncados y divididos como un millón de estrellas en la noche. Yo ya no brillaba y estaba rota.

Pero todo esto no me importo cuando me di cuenta de que era lo que necesitaba para brillar y tener calidez. Si la gente que conozco se enterará de lo que hago para ser feliz, me preguntarían el porqué, incluso tú. Pero no sirve de nada hablar con gente quien siempre ha tenido todo, que siempre ha sido feliz y brillado por sí misma. Ustedes no tienen idea de lo que es buscar seguridad en otras personas, buscar donde recostar tú cabeza.

Siempre he sido una chica inusual. Mi madre solía decirme que yo no tenía brújula moral que apuntará al norte. Si dijera que no era mi intención convertirme en esto y hacer esto estaría mintiendo. Porque yo nací para estar sola, yo no le pertenecía a nadie y no tenía nada, pero quería todo. Tengo una obsesión con el brillo de otras personas porque yo estaba tan apagada que me aterroriza estar sola. Yo no nací así, este miedo fue el que me empujo al punto de la locura que me deslumbro al igual que lo hiciste tú… al igual que lo hizo ella.

Ser una fan más del montón estaba bien, pero pronto su mente y en especial las voces no pudieron evitar obsesionarse insanamente con ella y al ser una persona publica no le resulto nada difícil saber todo de ella. Era tanta la información que había acumulado de ella que solía pelearse en grupos sobre ella cada que veía que impartían algún dato incorrecto, claro, siempre anónimamente.

Inconscientemente en su interior sabía lo que haría más adelante.

Seraphine infesto su mente. No podía dejar de dibujarla todo el tiempo, de masturbarse imaginando que sus dedos eran los de ella y entonces empezó a enviarle cartas con su arte. Realmente no esperaba nada, pero, aunque la vida no le había sonreído muchas veces Jinx tenía tremenda suerte porque después de un par de dibujos enviados recibió un mensaje privado que cambiaría su vida para siempre.

"Tu arte es sencillamente precioso, eres muy talentosa y me gustaría contratarte para que seas tú quien haga el concepto de la portada de mi primer álbum de estudio. ¿Cuándo crees que podríamos reunirnos para ver los detalles?"

Leyó el mensaje en la pantalla de su celular más de una docena de veces, incluso reviso que la cuenta que lo enviaba era la oficial de Seraphine porque no podía creer que pese a todo lo que decían las voces de su arte la mujer que más brillaba para ella hasta el momento la hubiera notado a ella, una artista que apenas tenía para comer.

Estaba tan emocionada que llamo a su hermana mayor para compartirle la noticia, pero como siempre no le contesto. No la culpaba, si ella tuviera un hogar y alguien especial en su vida tampoco aceptaría llamadas de nadie, menos de un estorbo como ella. Aun así, esto no mermo su felicidad y emoción por lo que temblando respondió inmediatamente y quedaron de verse en un lugar no tan concurrido pues, aunque la cantante aún era muy poco conocida ya tenía una sólida fan base que solía acosarla. Ella era muy amable con sus fanáticos, pero en esa ocasión quería privacidad la cual encontraron muy al centro de Zaun.

- ¡Wow! – exclamo Seraphine con una gran sonrisa mientras se quitaba los lentes de sol que traía puestos, llevaba el cabello completamente recogido en una cola alta - ¡Sabía que alguien tan talentosa tendría que tener un estilo único! ¡Te ves increíblemente bien! –

Jinx se puso como tomate, se hundió levemente de hombros y sonrió bobamente a lo que Seraphine no sospecho nada más allá que la reacción natural de una fan que acababa de ser alagada. De todas formas ¿Cómo podría saberlo?

Durante toda la reunión Jinx se comportó lo más natural posible, ignorando uno que otro susurro en su cabeza y tratando de ser lo más profesional posible, admirándola secretamente mientras conversaban de que era exactamente lo que quería la cantante atreviéndose a dar uno que otro consejo o sugerencia en cuanto a colores y estética, con esto se dio cuenta de que si aparentaba ser confiada en su trabajo era más interesante para terceros. Tenía sentido, a nadie le gusta tratar con personas vacilantes y sin seguridad en sí mismos, hasta ella misma se odiaba.

Aquel día se la paso increíble y lo mejor es que hubo más reuniones para afinar detalles o simplemente para conversar puesto había conseguido que Seraphine la viera como una amiga. Sus días dejaron de ser fríos pasando a mejorar tanto que incluso, después del álbum, pudo conseguir un trabajo como profesora en la academia de arte de Piltover. Ellos quería a la responsable detrás de tan magnifica portada, gracias a esto su vida mejoro bastante y ya tenía un salario suficiente como para mudarse de ese feo edificio que les había dejado su padre cuando las había abandonado por otra mujer.

No importaba lo que Vi dijera, se negaba a desprenderse de lo único que tenía de él.

XXX

Lo que paso con Seraphine jamás estuvo planeado, simplemente paso.

Ella realmente estaba feliz con simplemente ser su amiga y que le compartiera un poco de su luz, con el transcurrir de los meses la chica comenzó a hacerse tremendamente famosa al punto que sus canciones ya no solo resonaban regionalmente, si no que se extendieron por toda runaterra.

Todo estaba bien hasta que la prensa amarillista comenzó a hablar del nuevo romance de la estrella en ascenso. Al principio era sólo un chisme, pero tras días de acoso mediático Seraphine tuvo que salir a confirmar la noticia, hecho que trajo de vuelta la agresividad en las voces que de hecho últimamente eran hasta amables con ella.

¿De verdad pensaste que podría fijarse en ti? ¡Mírate en un espejo!

No das ternura, das pena, jamás estuviste a su nivel.

Es una perra, una malagradecida…

¿No dijo que éramos amigas?

Su ansiedad la orillo a por primera vez citarla en su apartamento, Seraphine aprovecho de que había anunciado un descanso temporal para visitarla sin la necesidad de avisarle a nadie, lo que menos quería es que Jinx también comenzará a ser acosada por su culpa.

- ¿Sabes? Estaba pensando en llamarte pronto porque me gustaría que también participaras en mi segundo álbum. – anunció Seraphine después del recibimiento de Jinx y sus disculpas por su apartamento, esta vez llevaba escondido su cabello bajo la capucha de un suéter, una gorra y lentes oscuros. Había decidido llegar a pie por lo que lucía un poco sudada y no tardo en comenzar a quitarse tanta cosa de ella.

- ¿De verdad? ¡Me encantaría! – fingió la mejor de sus sonrisas alegres - ¿Quieres algo de tomar? No tengo mucho, pero algo que te refresque seguro si hay. –

-Con agua estoy excelente, pero que no esté fría, debo cuidar mi voz. –

-Está bien. – camino a la cocina que en realidad estaba a unos cuantos pasos de la sala. –Oye, entonces… ¿Es cierto lo de tu novio? Es decir, he escuchado que muchos artistas tienen relaciones falsas como tipo mercadotecnia y me dio curiosidad. –

- ¿Hablas de Ray? – la cantante sonrió enamorada, lo que crispo los nervios de Jinx y apretó el vaso de agua que le llevaba -¡Para nada! Es un gran chico, creo que es la primera vez que alguien me gusta así, sé que soy joven, pero creo que encontré a quien ese mi otra mitad. Desde que estoy con el he escrito un montóin de canciones. Es como mi musa. –

La zaunita mantenía el vaso en su mano, apretándolo con fuerza, presa de los celos que estaba sintiendo por ese fulano del que jamás había escuchado con anterioridad.

¿No que eran amigas?

¡Mentirosa! ¡Es una mentirosa!

¡MENTIROSA!

El cristal cedió a la presión que hacía Jinx y entonces se rompió, algunos vidrios salieron volando, pero otros se le encajaron en la palma de la mano logrando que Seraphine soltará un grito ahogado y fuera a socorrerla inmediatamente.

- ¿Estas bien? – preocupada tomo la mano de Jinx para revisarla, viendo como la sangre brotaba de algunos cortes que aún tenían cristales enterrados. - ¡Ven, vamos a lavarte! –

La arrastro hasta el lavabo de la cocina, metió la mano bajo el chorro de agua fría mientras que con mucho cuidado comenzaba a retirar los vidrios aún encajados. Jinx no se movía, simplemente la observaba trabajar y cayó en cuenta que jamás la había tenido tan cerca, que jamás se habían tocado y todo su cuerpo vibro de satisfacción.

- ¿Te duele mucho? –

Seraphine lucía realmente preocupada, se giró para observarla y fue ahí que Jinx aprovecho para inclinarse y unir sus labios con los de ella. La sensación que sintió al besarla por primera vez fue tan placentera que se permitió gemir de gusto. En el momento en que sintió como la cantante intentaba retroceder coloco su mano buena en la nuca para obligarla a mantener aquel beso, la cantante estaba tan sorprendida por el repentino beso que cuando Jinx ingreso su lengua en el interior de su boca quedo más congelada de lo que ya estaba. Tuvo que dejar que esa lengua demandante recorriera cada centímetro de su húmeda cavidad, aun cuando cada gemido de la otra le causaba escalofríos.

Fue en un momento en que Jinx se descuido suavizando el agarre, pensando tal vez que Seraphine estaba aceptando aquel beso, y entonces la empujo para alejarse y mirarla con desaprobación.

-Jinx… -

-Sera, escúchame, te amo, te amo como no tienes idea. Dame la oportunidad de demostrarte que soy mejor que Ray, de que puedo inspirarte más que él. -

Seraphine retrocedió un paso al tiempo que negaba lentamente con la cabeza, pero lo que realmente le causo un dolor en el corazón a Jinx fue la manera en que la miro, como si se tratara de una especie de bicho raro… esa mirada era idéntica a la que su madre le dedicaba todo el tiempo.

-Jinx… lo siento, yo… a mí no me gustan las mujeres. No sé qué pensaste, pero tú y yo sólo somos amigas. -

En su desesperación Jinx tomo la muñeca de la otra con la mano herida, ensangrentando su sueter logrando que la piltilla ahora la mirara con más rechazo si era posible. La soltó como un acto reflejo.

-Lo siento mucho, será mejor que me vaya…-

Después de su suplica Jinx no había dicho nada, simplemente se quedó en silencio pues las voces en su cabeza eran una cacofonía indecifrable que no le dejaban pensar en absolutamente nada más que en lo miserable que era haber sido rechazada por la mujer que amaba. Se movió por inercia, tomo el sarten más próximo aprovechando que Seraphine le daba la espalda para impactarlo con todas sus fuerzas contra la cabeza de la peli rosada.

Ella cayó de inmediato inconsciente en el suelo.

Jinx observo lo que había hecho mientras trataba de componer su respiración agitada. Temblando dejo el sartén donde lo había tomado y camino hasta la puerta de entrada para cerrar la única puerta de acceso y salida con llave.

-Tú no te vas, tú no me vas a dejar. –

XXX

Tomo a la chica desmayada en su cocina por los tobillos y la jalo hacía su habitación, después de aspirar un par de líneas de cocaína la tarea le pareció tremendamente sencilla, incluso subirla a su cama fue fácil. Cuando termino acomodo el mechón de cabello tras su oreja y admiro por unos momentos al cuerpo exangüe sobre su cama.

Un cosquilleó nació en el vértice de sus piernas acompañando al revoloteo que había en su estómago desde que dejo golpeo a Seraphine. Estaba emocionada, ansiosa, excitada, entusiasmada… no había ningún sentimiento negativo gobernándola, tener al objeto de su deseo en su habitación era algo con lo que llevaba fantaseando meses atrás y ahora por fin era una realidad.

Paso su lengua para humedecer sus resecos labios poco antes de subir a gatas sobre la cama cuidando de no aplastar ninguna de sus extremidades. Se acomodó de tal manera que su rostro quedo perpendicular al de ella, con sus largas trenzas cayendo a los costados. Fue hasta ese momento en que se percató de que la chica seguía respirando, quizás no era obvio para cualquiera, pero de haberla matado con aquel golpe las acciones subsecuentes no habrían cambiado en absoluto, pero que aún respirará era un plus maravilloso.

Le levanto la sudadera, debajo llevaba una simple camisa de tirantes y se notaba que no portaba sostén siendo esta acción muy normal en chicas de pocos pechos. Sólo tuvo que bajar la prenda de la parte del pecho para dejar al descubierto uno de los suaves senos que tenía como corona un pezón de una tonalidad un poco más oscura que su piel. Con la mano que no estaba dañada lo amaso con intencional brusquedad, enterrando un poco sus uñas largas, quería ver hasta dónde podía llegar hasta que se despertara.

Sonrió con cierto grado de perversidad al notar que el pezón de la otra se endureció pese a este trato y entonces lo atrapo entre sus labios empezando a succionarlo con avidez.

Seraphine gimió en su inconciencia, logrando que de nuevo su entrepierna cosquilleara por lo que sus manos se movieron presurosas a desabrochar su propio short de mezclilla y con apuro meter su mano bajo su ropa interior y comenzar a auto complacerse mientras su boca se ocupaba de los pequeños y suaves pechos de la otra que seguía sin despertar.

Jinx se dio el lujo de gemir tan sonoramente como quería, no era la primera vez que se masturbaba a causa de Seraphine y siempre era muy ruidosa en ese tipo de actos, pero esta vez se desato dejando que sonidos agudos y guturales salieran de lo más profundo de su garganta.

Pronto sus dedos se llenaron de humedad, conocía bien su cuerpo y en cuestión de minutos podía llegar al clímax, pero se detuvo cuando una idea cruzo su mente. Saco la mano de su entrepierna y temblando gracias al placer que estaba sintiendo tomo la mano inerte de Seraphine, guiándola de nuevo bajo su pantaloncillo y ropa interior. De esta manera la manipulo para masturbarse con los dedos de ella y aunque en un principio le costó un poco, conforme fue acostumbrándose aquello comenzó a sentirse como el verdadero cielo y aquellos gemidos escandalosos que había comenzado a soltar comenzaron a salir con más frecuencia.

Comenzó a mover su pelvis con más intensidad, dejando que su clítoris se frotara insistentemente con los dedos ajenos que de a poco fueron moviéndose. Esto no pasó desapercibido para la zaunita que enseguida alzó su violeta mirar hasta el rostro de la cantante dándose cuenta de que ya había despertado y una mirada de genuino terror iba entre su mano metida en la entrepierna de la artista al rostro de esta.

Un escalofrió recorrió la columna vertebral de ambas, a Jinx de placer y a Seraphine de auténtico terror. Esta última intento retirar su mano de ahí, pero la otra la pesco de la muñeca con tal fuerza que no pudo hacerlo.

-N-No…- chilló Seraphine, entonces en ese preciso momento sintió como el cuerpo encima suyo se tensaba y su agresora soltaba un gemido mientras echaba la cabeza hacia atrás mientras sonreía con completa satisfacción. Sus dedos empapados en un líquido viscoso le avisaron que Jinx había llegado al climax pero no pudo sacar la mano inmediatamente pues aun con el estado relajado en que se encontraba la otra, la seguía obligando a mantener la mano ahí para acompañarla a transitar el post orgasmo.

-Eso fue delicioso Sera. –

Jinx le plantó un beso sonoro en la mejilla a la otra que todavía no asentaba en su cabeza lo que estaba sucediendo, solo sabía que la parte posterior de esta le dolía muchísimo.

Por fin le soltó la muñeca e inmediatamente Seraphine saco la mano, notando lo empapados que estaban sus dedos y parte de su palma, al separlos hilos de esta sustancia se unían entre sí. Sintió un escalofrió y fue cuando escucho por primera vez la risa burlona de Jinx que la miraba con ojos tan abiertos que parecían que ocupaban la mitad de su rostro.

-Es hora de regresarte el favor. –

No le dio tiempo a reaccionar, Jinx giro a la chica bruscamente para que le diera la espalda quedando boca abajo en la cama. Sus dedos se pescaron como ganchos a las mallas deportivas que llevaba Seraphine y aprovechando que todavía no se movía debido a la impresión se las bajo hasta la rodilla junto a la ropa interior, revelando su redondo y suave trasero por primera vez ante los ojos de la zaunita que no pudo evitar tomarlo con ambas manos y acariciarlo con una devoción insana causando que la dueña soltará un gritito de sorpresa.

-¡Jinx! ¡No! ¡Ya te dije que no me gustan las mujeres! –

- ¿Alguna vez te lo ha hecho una? –

- ¡Por supuesto que no! –

- ¿Entonces cómo vas a saber si te gusta o no? ¡Dah! –

Jinx volvió a reírse al tiempo que le separaba las nalgas para tener una mejor visión, cuando sus uñas rosaron la vulva de Seraphine esta se movió bruscamente intentando liberarse. Por sus mallas atrapadas en sus rodillas no podía lanzar una patada certera pero aun así podía intentar girarse para alejarse de la zaunita quien gruño molesta y la tomo bruscamente del cabello, normalmente dolería, pero fue más intensó de lo que esperaba y se dio cuenta de que era porque la había pescado precisamente de donde le dolía la cabeza.

- ¡No te muevas! – gruño frustrada - ¡Te voy a follar! No me interesa si respiras o no cuando lo haga y ambas sabemos de qué forma sería más fácil así que tú decides. –

Jinx le soltó el cabello y dejo que la cabeza de la otra cayera sobre la almohada, en ese momento Seraphine se reincorporo un poco y se dio cuenta de que había una mancha mediana de sangre tan fresca que le mancho el rostro cuando cayó bruscamente contra esta. Se congeló, aterrorizada por la amenaza de muerte de la otra pues al ver su sangre se dio cuenta de que perfectamente podía cumplirla.

Se quedó quieta, temblando de miedo, pero sin moverse más que esto, arrancándole una sonrisa encantada a Jinx que de nuevo dejo que sus dedos se deslizaran entre sus muslos para acariciar la vulva de la otra.

-¡AUXILIO! –

El grito de Seraphine nació de lo más profundo de su estómago y empleó todo el aire de sus pulmones para lanzarlo, Jinx le había dicho que no se moviera, pero no dijo nada sobre gritar. Para su sorpresa ella no se molestó, simplemente rio de manera chillona y descontrolada a la par que sus dedos habían encontrado sus pliegues y se adentraban para acariciarlos, abriéndola lentamente.

-Puedes gritar todo lo que quieras, el edificio esta vació como los aledaños también. Esta zona ya casi no es habitada, la gente se ha desplazado a mejores lugares que cobran el mismo precio. – por fin encontró el clítoris de Seraphine, se dio cuenta por un sonidito agudo que soltó al momento de tocar ese pedacito lleno de nervios y comenzó a acariciarlo con el dedo índice y el dedo medio. - ¿No es grandioso? Así vas a poder hacer todo el ruido que quieras sin pena alguna. Así vamos a estar solas tu y yo para siempre. –

La nueva risa siniestra de Jinx le robo el aliento, lagrimas se le formaron en las esquinas de sus celestes ojos mientras se aferraba a la almohada ensangrentada sin dejar de temblar del miedo que estaba sintiendo. No había forma de que pudiera saberlo, pero Seraphine tuvo la intuición de que aquello no iba a quedarse en una violación y ya está.

Jinx noto que el cuerpo de Seraphine no reaccionaba inmediatamente, chasqueo la lengua molesta. Luego metió su mano a su propia entrepierna para recoger de su propia intimidad y usarla como lubricante, tallándola por todo el largo de su vértice, incluso en el clítoris y ahora, además de sollozos por parte de la cantante logro escuchar gemidos involuntarios.

-Finges que no te gusta, pero resultas ser una absoluta depravada. –

-N-no… ¡Ya basta! ¡Te denunciare! -

Uso su dedo pulgar para abrirse paso en su interior viscoso y caliente, notando como las entrañas de Seraphine abrazaban su dedo con intensidad por muy resbalosa que estuviera. Jinx ahora reía a carcajadas.

-Pero ¿Cómo? Si tú ya no vas a salir de aquí. –

Escucho como los sollozos de la peli rosa eran remplazados por jadeos y gemidos conforme aumentaba el bombeo de su dedo e intensificaba las caricias en su clítoris, podía ver como se aferraba a la almohada tratando de contenerse, pero supo que había sido inútil ya que pronto la espalda de Seraphine se enarco para después notar los clásicos espasmos de un violento orgasmo. Sonrió encantada al ver como ella gritaba extasiada pese a su anterior renuencia, siempre había sido excelente con las manos.

XXX

Lux se sentía mareada, el dolor en su mano era así de insoportable casi al mismo nivel de la historia que estaba escuchando… además el olor a muerte era tan nauseabundo que no podía acostumbrarse. Saber que probablemente estaba a nada de acompañar a la pobre Seraphine en el mismo destino la tenía temblando aterrorizada y aún con eso, una parte muy pequeña de ella sentía pena por Jinx. ¿Qué es lo que había atravesado para creer que necesitaba de hacer esto para mantener a las personas a su lado? Cuando la demaciana la conoció le pareció perfecta, se hubiera quedado con ella sin necesidad de todo esto.

Luego se asqueo consigo misma por ser tan empática con Jinx, la misma mujer que le había destrozado la mano. Pero, ¿Acaso ella no la había apuñalado primero?

Comenzó a sentirse mal, no pudo controlarse más y vómito, lo único que alcanzó a hacer es ladear el rostro para que los fluidos no le cayeran encima. Luego comenzó a llorar nuevamente mientras Jinx la observaba desde el sillón imperturbable.

-¡AUXILIO! ¡POR LO QUE MÁS QUIERAN ALGUIEN QUE ME AYUDE! - grito, las lágrimas y mocos le mojaban el rostro. Vio como Jinx se levantaba y daba largas zancadas hasta a ella con el ceño fruncido, quería alejarse pero amarrada a la silla como estaba era imposible por lo que evitar el nuevo puñetazo en la cara no pudo suceder.

-¡AUXILIO! ¡AUXILIO!- Jinx la imito haciendo una voz chillona y burlona, moviendo las manos exageradamente y gritando incluso más fuerte que lo que Lux había gritado -¿No estabas prestando atención a la historia? ¡Nadie puede escucharte! Solo estamos tu y yo y…- se giró para ver el cadáver en el sillón que les devolvía la mirada con ojos vacíos y blancos -…ella. -

La chillona y perturbadora risa de Jinx se extendió por todo el edificio, sonido que era acompañado por el llanto descontrolado de Lux que estaba completamente aterrorizada con lo que estaba pasando.

XXX

Notas de la autora: ¿Qué tal? ¿Estoy perdonada?

Por cierto, no se vayan a enojar pero quizás el siguiente capitulo este hasta dentro de dos semanas porque el 25 de agosto es mi cumpleaños, el 26 es la fiesta de cumpleaños de mi niño y el 28 su ingreso a clases así que ando vuelta loca.

Como siempre les pido, no dejen de comentar o dar kudos. Me motiva mucho a seguir y es por ustedes que continuó. Estoy muy contenta con la cantidad de vistas que tiene a pesar de la temática. Gracias de verdad.

Por cierto, si tienen cuenta en Wattpad o AO3 alla pueden encontrarme con más facilidad.