Harry había pasado los últimos días practicando magia antigua por su cuenta y defensiva con sus amigos en la sala de Menesteres, al tiempo que intentaba disfrutar el tiempo con ellos y mantener buen promedio académico. No quería decirles que era posible que no saliera con vida del inevitable duelo contra su enemigo, ya demasiadas cosas tenían en su cabeza.
-Mejor tomemos un descanso, estoy hecho polvo-
-Descansarás luego ¡Vamos Ron!-
-Aunque me duela admitirlo tiene razón. Llevamos varias horas practicando, es uno de los pocos libres que tenemos- comentó Draco. Harry se enojó, les dijo que Voldemort y sus seguidores no descansaban y que debían esforzarse más, pero luego de ver cómo lo miraban se dio cuenta que tal vez les estaba exigiendo demasiado.
-¿Hay algo que quieras decirnos? Porque parece que estás cargando con peso extra en tus hombros, más de lo usual. En la última práctica de Quidditch, parecía que tu cabeza no estaba enfocada en el juego -
-Son las presiones de siempre. Nada más-
-No te creo, hay otra cosa. Dinos la verdad, dijiste que todos tenemos derecho a tener secretos pero si es algo que afecta al grupo tenemos derecho a saberlo-
Harry dudaba si decirles o no. Empezaba a comprender las decisiones que había tomado Dumbledore respecto a cuántas verdades le decía a él. Le preocupaba cómo lo tomarían, si se preocuparían en exceso, y todas las posibles reacciones ante eso -Sé lo que dice la profecía. La que Voldemort quería apropiarse-
-Creí que había sido destruida-
-El registro sí, pero Dumbledore ya la había oído hace años- y decidió contarles sobre ella. Les habló sobre cómo la profesora de Adivinación había tenido una premonición el día que el director la estaba entrevistando para el puesto de profesor y que realmente tenía el don de la clarividencia, pero no es algo que controlara sino que se activa ante determinados acontecimientos y cuando menos lo esperaba. Luego les contó el contenido de dicha profecía. Al cabo de un rato todos estaban en silencio.
-Entonces significa que...-
-Tarde o temprano deberemos pelear contra el otro, por eso he estado entrenando tanto. Para poder estar a su altura-
-¡Es una locura Harry! Dumbledore jamás permitiría algo así-
-Él también peleará Hermione, pero al final tendrá que hacerse a un lado. Y creo que él también lo sospecha. Por eso su plan de Hogsmeade y el secuestro de la hermana de Daphne, quería retirarme del tablero antes de que la partida comenzace-
-¡Entonces empecemos a prepararnos también! Y debemos preparar algún plan, podemos juntarnos mañana a la tarde y empezar ya mismo. Ustedes que pasan tanto tiempo con el ajedrez será mejor que también empiecen a planear una estrategia de batalla- les dijo a Draco y Ron -Debemos cubrir todas las eventualidades, posibles escenarios, y también...-
-¡Cálmate Hermione!-
-Lo siento, es que todo esto es tan...- dijo casi sollozando.
-¿Abrumador? ¿Injusto que unos adolescentes deban lidiar con temas de adultos y poner su vida en peligro, cuando se supone que deberíamos estar disfrutando de nuestra mejor época?- le dijo el rubio y la chica asintió -¿Desde cuando la vida es justa? -
-Pero eso no quiere decir que nos debamos quedar de brazos cruzados. Seguiremos peleando hasta el final y usaremos todos los recursos que podamos. Ya pensaremos en algo que nos asegure la victoria. Siempre lo hemos hecho y esta vez será mejor que nunca-
-Ese fue un buen discurso motivacional-
-Gracias. Lo pensé varias veces en mi cabeza antes de decirlo-
-¿Desde cuando piensas antes de hablar?-
-Cuando tienes una hermana chismosa capaz de hacer Legeremancia, aprendes a controlar tus emociones y a pensar bien en lo que realmente quieres decir- respondió y todos rieron. Incluso Draco, como pocas veces lo hacía.
-Bienvenido a mi mundo. Tengo que enfocarme en cerrar mi mente y despejar mis emociones cada vez que la cruzo en la Sala Común-
-Vayamos a clases, tenemos DCAO y luego Transformaciones. Así podremos volver y seguir practicando- sugirió la castaña.
-¿Qué no ibas a hacer la tarea de Historia?- preguntó Harry.
-¡Al diablo con la tarea de Historia, tenemos cosas más importantes!- replicó la chica yendo hacia la salida. Y los tres la miraron sorprendidos, de que por primera vez no quisiera enfocarse en hacer deberes.
-El mundo realmente se está acabando- comentó Ron.
Luego de una rápida clase con el profesor menos querido, los alumnos se iban retirando. Harry les dijo a sus amigos que se fueran sin él, debía hablar con Snape de algo importante.
-¿Qué hace todavía aquí Potter? La clase ya terminó-
-Quiero hablar con usted profesor-
-¿Acerca de qué?-
-El profesor Dumbledore me ha mostrado recuerdos sobre Voldemort y los encuentros que tuvo con él desde su infancia hasta su vida adulta-
-¡Ya le he dicho que no pronuncie el nombre del señor de las Tinieblas! ¿Y qué hay sobre eso?-
Harry seguía pensando que temer decir su nombre era una tontería, pero no quería discutir sobre ello en ese momento. Tomó aire y coraje antes de abrir la boca -Cuando el director me dejó a solas también vi recuerdos sobre usted...Sé porque odia realmente a mi padre y también la verdadera razón por la que ha estado ayudándolo y a la Orden, todo este tiempo...- y ante esa revelación el hombre se puso bruscamente de pie y con su varita hizo cerrar la puerta del aula.
-¡¿Cómo se le ocurre hablar de eso aquí y con la puerta abierta?!-
-Lancé en forma no verbal el hechizo silenciador hace unos segundos. Podemos hablar con total libertad-
-Tenga cuidado Potter. Bien podrían ser sus últimas palabras-
-Ahórrese las amenazas, hace tiempo que dejé de tenerle miedo profesor- y le entregó un sobre con una carta.
-¿Que es esto?-
-Algo que debí darle hace rato. Si me disculpa, tengo cosas que hacer. Buenos días- y se marchó de allí.
El hombre dudó si abrirlo o no, pero al final su curiosidad fue más fuerte. Rompió el sello y empezó a leer el contenido el cual decía lo siguiente.
ESTIMADO PROFESOR SNAPE
En primer lugar quisiera disculparme por haberme metido en sus recuerdos el año pasado sin su consentimiento, pero no me arrepiento ya que pude ver una faceta de mi padre que los demás no querían que viera por miedo a romper la imagen que tenía sobre él.
Lamento mucho la forma en cómo mi padre y sus amigos lo hicieron sufrir durante sus años en el colegio, no se merecía ese tipo de trato y siento que mi madre, la mujer que amaba, se haya casado con la persona que usted más detestaba. Entiendo que el mundo es más complejo de lo que creía, que nadie es perfecto e incluso aquellos a los que admiramos y apreciamos, tienen muchos defectos, así como aquellos que nos desagradan pueden realizar actos nobles y heroicos, si somos capaces de ver más allá de las apariencias. También aprendí que las personas pueden cambiar para mejor si se lo proponen, como lo hicieron mi padre o mi primo muggle. Estuvo en mi mente, y sabe que la forma en cómo él me trataba de niño no era muy diferente al trato de mi padre hacia usted, pero ambos maduraron con el tiempo e intentaron enmendarse por sus errores pasados. Igual que usted.
Seré sincero, durante mucho tiempo pensé que usted era un profesor detestable y amargado que disfrutaba torturar a sus alumnos y que sólo premiaba a los miembros de su casa injustamente. Pero ahora veo que, a su manera, sólo intentaba prepararnos para la dura verdad del mundo fuera del colegio y la realidad es ésta: La vida no siempre es justa, cosas malas le pueden pasar a la gente buena, así como idiotas privilegiados como Lucius Malfoy ( o mi padre, según sus palabras) pueden salirse con la suya sin ser castigados por sus maldades. Quejarse, culpar a los demás y ahogarse en la auto compasión no sirve de nada, pero si uno se esfuerza y persevera como lo hace Hermione en sus clases (a quien siempre le ha puesto nota máxima, a pesar de sus despectivos comentarios sobre ella frente a sus compañeros), no hay nada que no puedan conseguir. Y si alguien logra sobrevivir años de clases y exámenes con usted, entonces el resto será mucho más fácil.
El año pasado la profesora Mc Gonagall me preguntó que quería hacer cuando saliera del colegio y le dije que quería ser auror, pero ahora ya no estoy tan seguro. Siempre he luchado contra Voldemort y las fuerzas oscuras, no porque lo disfrutara, sino porque era lo correcto que debía hacer, además la carrera de auror no es tan buena como la pintan, si uno debe seguir órdenes de gente como Fudge o Umbridge. Lo que si disfruté de mis compromisos fue durante las clases del ED, cuando le enseñaba a mis compañeros, y ahora me doy cuenta que eso es lo que me gustaría: ser profesor. No sé aún si dar clases de DCAO o Pociones o siquiera si llegaré a estar vivo para poder completar mis estudios, pero en caso de que tenga esa suerte, me gustaría que usted fuese mi tutor. No conozco a nadie más capacitado y que tenga las agallas para decirme las cosas como son realmente.
Lo que estoy intentando decirle a través de esta carta es: Gracias. Por todo lo que hizo por mí estos años, por haber puesto en peligro su vida incontables veces siguiendo órdenes de Dumbledore, por preparar la pócima que Lupin necesita cada mes evitándole una dolorosa transformación y por todas las muchas veces que nos ayudó, aunque nunca lo supiéramos.
Eternamente agradecido
HARRY JAMES POTTER EVANS
El hombre estaba completamente en shock, no sólo porque era la primera vez que veía al muchacho usar el nombre de su madre, sino por todo lo que le había dicho. Pensó que la carta estaría llena de insultos, burlas o reclamaciones, que le diría cuánto lo odiaba y que le echaría en cara los errores de su pasado. Hubiera sido mucho más fácil, así ambos se detestarían y cada uno seguiría por su lado. Pero lejos de eso, el muchacho no le guardaba rencor, le daba las gracias, e incluso le profesaba respeto. Quería odiarlo con todas sus fuerzas, intentaba pensar en las veces que el muchacho actuaba igual que su padre, así tendría una excusa para estar enojado con él, pero no podía ¿Cómo enojarse con alguien cuyo corazón sólo exhibía bondad, compasión y la increíble capacidad de perdonar? Algo que él no había aprendido a hacer en toda su vida.
Dumbledore y Lupin habían intentado decírselo, una y otra vez, que el muchacho no era su padre, pero él no quería o no podía creerlo. Pero por primera vez pudo ver quién era el chico realmente, un verdadero hijo de su madre -Lily...- dijo haciendo una pequeña mueca, lo que podría interpretarse como una gran sonrisa, proveniente de alguien que por primera vez en mucho tiempo, acababa de recibir una pequeña, pero sincera muestra de afecto.
Harry dormía plácidamente en un sofá en la Sala de menesteres. Había entrenado varias horas y luego se acostó en el mueble que había hecho aparecer allí. Ya había olvidado lo que era dejar que su cuerpo y cerebro se recarguen tanto. Cuando se despertó vio que eran las 4 de la tarde. Salió de allí y utilizó uno de los tantos pasadizos del colegio para acortar camino hacia las cocinas para pedirle algo a los elfos, semejante esfuerzo lo había dejado con un apetito voraz. Durante el trayecto sintió que estaba olvidándose de algo, pero no estaba seguro de qué era, pensó que seguramente era algo trivial. Se sentó en una pequeña mesa que le armaron y lo atendieron con rapidez y le dieran varios bocadillos.
-Muchas gracias, tenía mucha hambre- le dijo a un par quienes hicieron una reverencia en parte nerviosos y en parte orgullosos, como si el sólo hecho de recibir esas palabras fuera la mejor propina del mundo. Cuando terminó de comer se dirigió a buscar a sus amigos le pareció raro lo silencioso que estaba todo y empezó a escuchar gritos y aplausos y ahí fue que se dio cuenta: ¡Era el último partido de Quidditch! Con tantas cosas en su cabeza se le había olvidado algo tan importante. Salió corriendo lo más rápido que pudo hacia el campo.
-¡Potter!- le dijo una voz y se volteó a ver al jefe de su casa mirándolo con el mismo desagrado de siempre -Lo han estado buscando, parece que se perdió la oportunidad de vanagloriarse con su escoba y tuvieron que poner a un sustituto-
-Estaba ocupado estudiando profesor. Tuve que sacrificar la oportunidad de hacer algo que me gusta por mis obligaciones. Mis aficiones personales y el Quidditch no importan tanto como los problemas de afuera-
Parecía que el hombre iba a criticarlo o burlarse, pero sólo asintió -Bien, veo que está aprendiendo a no ser tan egoísta y a darle prioridad a las cosas realmente importantes. Leí su carta...¿Era todo cierto?-
-Cada palabra señor- respondió seriamente.
El sujeto de pelo grasiento suspiró -¿Qué piensa hacer con el señor Tenebroso? A estas alturas ya debe saber lo que le espera, así que ¿Cómo piensa enfrentar la situación?-
-Bueno, pensaba retarlo a un duelo, de igual a igual. Algo bien osado que me haga quedar bien para las fotos en el periódico- y el hombre lo miró con intenciones de tirarle un caldero en la cabeza y Harry sonrió -Pero luego descarté esa idea porque sería un suicidio. Cierto que sería una gran demostración de valentía y heroísmo, pero también un ejemplo de estupidez y falta de cerebro. Mi padre y otros tantos más, lucharon valientemente contra él, bien al estilo de Godric Griffindor y perdieron. Tal vez sea hora de pelear como un Slytherin- le dijo tocándose la sien con el dedo índice.
-Veo que al fin empieza comprenderlo. El arma más peligrosa no es la varita, sino la mente ¿Entonces cuál será su plan?- y Harry le dio una nota con instrucciones.
El hombre lo leyó y luego levantó las cejas -Debe estar bromeando ¿Éste es su plan?-
-Sólo una parte, aún tengo otros detalles que armar, para cubrir todos los frentes. Siempre es bueno tener un respaldo, pero no se preocupe, le aseguró que será algo inimaginable-
-¿Y cuáles son esos supuestos "respaldos"?-
-Prefiero no revelarlo aún. Cuantos menos personas lo sepan mejor, en especial una persona que pasa mucho tiempo al lado de Voldemort. No dudo de sus habilidades de Oclumancia, pero por si acaso...-
-Mis barreras mentales están bien, en cuanto a las suyas...Veamos ¡Legeremens!- y sin previo aviso sacó su varita. Pero Harry había pasado meses practicando para eso, sabía que su profesor, Voldemort o , Merlín no lo permita, Ginny podrían usar ese truco con él, por lo que ya tenía el hábito de tener una buena defensa mental, lo suficientemente fuerte para repeler intrusos -Es un escudo aceptable. La señorita Weasley lo habría hecho mejor-
-No lo dudo. Ginny siempre ha sido una estudiante dotada y hábil. Tal vez por eso Parkinson y las otras le tienen envidia-
-En especial por su desempeño como buscadora. Lo veré pronto Potter. Iré a ponerme a trabajar-
Fue corriendo lo más rápido que pudo hacia el campo de Quidditch, esperaba ver, aunque sea la última parte. Temía que sus compañeros se enfadaran con él por haberlos dejado esperando y que tuviesen que poner a un sustituto. Ya imaginaba a los Griffindors festejando a todo pulmón y cientos de papeles rojos y dorados por doquier. Justo en ese momento oyó el sonido del silbato de Madame Hooch, dando por finalizado el juego.
-¡Es todo señoras y señoras!- decía Lee Jordan con su megáfono -¡Ginny Weasley ha atrapado la Snitch dorada! ¡SLYTHERIN GANA LA COPA DE QUIDDITCH DE ESTE AÑO!- y en ese momento vio a la hermana de Ron descender de su escoba, sosteniendo la pequeña esfera con alas en sus manos mientras todos aplaudían con fuerza. Y un montón de fuegos artificiales de colores verdes y con formas de serpiente hacían bullicio en el cielo.
-Fue un juego interesante, todos pensaron que al faltar su guardián perderían. Pero parece que se las arreglaron sin usted señor Potter. Felicidades por su victoria- le dijo la profesora Mc Gonagall al cruzárselo y se detuvo a mirar las luces en el cielo- Debo admitir que los Weasleys hacen buena pirotecnia. Que pena que no sean los colores de mi casa los que veamos en el cielo, y más penoso aún no haberlo tenido a usted y a la chica Weasley en mi equipo. Buenas tardes- y se marchó mientras él iba hacia donde estaban los jugadores. Vio a todos sus compañeros de casa gritar y festejar con total euforia.
Draco y Ginny iban caminando levantando la copa, cada uno sosteniendo un extremo del objeto, mientras el equipo los vitoreaba y felicitaba por su actuación durante el juego. Parecían la dupla perfecta, casi como si fuesen hechos el uno para el otro. En cuanto Ginny lo vio, fue corriendo con entusiasmo -¡Ganamos! ¡Ganamos!- gritaba con intensa alegría abrazándolo. Y allí mismo, sin importarle que lo viera todo el colegio o lo que pudiesen sentir Ron, Draco o Zabinni, le colocó las manos en su rostro y la besó, haciendo que todos quedaran en silencio. Por un momento temió que la chica lo apartase y lo abofetee, pero en lugar de eso, lo abrazó aún más fuerte y siguió manteniendo el contacto. No sabía cuánto tiempo había pasado, segundos, minutos, sólo sabía que no quería que el momento se termine.
-¡Wooow! ¡Miren eso! ¡Parece que hoy Slytherin obtuvo más de una victoria!- comentaba Lee Jordan -El juego de hoy ha tenido todo: ¡Acción, rivalidad, y también romance!-
-Suficiente Jordan- le dijo uno de los profesores, quitándole el megáfono.
Las reacciones fueron diversas, Harry vio a Zabinni mirándolo con rabia mientras apretaba su vaso de jugo de calabaza, el cual se escurría por su mano, igual que Romilda Vane y otras más la miraban con desprecio a ella. Muchos tenían la vista fija en Draco, ya que se habían esparcido rumores acerca de que había algo entre la chica y él, pero el rubio simplemente esbozó una pequeña sonrisa y les levantó el pulgar mientras sostenía el trofeo con la otra, dando a entender que estaba feliz, tanto por la la victoria del partido, como por ellos. Parecía que hacía el gesto hacia su amigo, pero Harry sentía que eran para ella, ahí comprendió que Ginny siempre fue la verdadera mejor amiga de él y también la única a la que llamaba por su nombre sin sentirse incómodo.
Hermione estaba muy contenta y Ron se había quedado con los ojos abiertos. Pensaron que haría una escena como siempre, pero en lugar de eso se encogió de hombros como diciendo "si no hay más remedio" .
-Ven vayamos a otro lado- le dijo la pelirroja tomándolo de la mano, y llevándolo adónde pudieran estar a solas y, si habría tiempo, podrían hablar sobre el juego.
Al día siguiente la historia de que Harry y Ginny se habían besado en pleno final del partido ya se había esparcido por todo el colegio, en especial gracias a las fotos que tomó Collin Creevey. Algunas chicas solían cuchichear cada vez que los veían pasar juntos, otras la miraban con envidia. De hecho, la chica Parkinson no desperdició la oportunidad para hacerla sentir mal frente a sus compañeros en la Sala Común.
-Corner, Zabinni luego Draco y ahora Potter, el supuesto "Elegido". Con cada novio vas escalando de posición. Cuidado Potter, tal vez te abandone por el Ministro de Magia, es algo viejo para ella, pero supongo que a las de su clase sólo les importa el status y fama-
Lejos de inmutarse u ofenderse, la chica bufó -Terminé con Corner hace un año, sólo tuve una cita con Blaise, quiero a Draco como a un hermano y lo mío con Harry no es asunto tuyo, así como mi vida social- y luego esbozó esa sonrisa maliciosa que tanto la caracterizaba y, a veces, asustaba -Debe ser muy frustrante ¿No?-
-¿Que cosa? ¿Tener que soportar cómo mancillan nuestra casa y arrastran a los demás con sus tonterías?- dijo mirando de reojo al rubio.
-Creciste pensando que por ser de "sangre pura", tener un apellido importante o venir de una familia adinerada todos los chicos se pelearían por salir contigo. Y ahora descubres que sólo eres una más entre muchas estudiantes, que el chico que te gusta nunca se fijó en ti, y no olvidemos tu bajo desempeño en clase últimamente. Por cierto, el profesor Snape me pidió que te recordara que practiques el hechizo escudo antes de la próxima clase. Si me lo pides amablemente con gusto te enseñaré a realizarlo apropiadamente, sería una pena que el nivel académico de nuestra casa decaiga después de tantos siglos de estudiantes dotados- y varios de sus compañeros quedaron con los ojos bien abiertos ante tal mordaz y certero comentario, algunos se reían por lo bajo. Incluso Blaise Zabinni, quien aún estaba enojado porque sintió que Harry le había robado a su chica, intentaba contener su sonrisa, sin éxito.
-¡Tú...tú- balbuceaba sin poder responderle como deseaba hacerlo.
-Suficiente- las interrumpió su amigo -Conocen las reglas. Si van a hacer un duelo hay muchos lugares dónde puedan realizarlo, pero no aquí. Ahora dispérsense a menos que quieran que llame a nuestro Jefe de Casa-
Cada una empezó a irse en dirección opuesta en silencio hasta que Parkinson dijo en voz baja, pero lo suficientemente alto para que todos la oigan la palabra "Zorra traidora" .Ginny sintió que ya había aguantado demasiado y con su varita hizo convocar una caja de chocolates, aún cerrada y con el listón envolviéndola, y se los dio a su rival -Toma Parkinson, los chocolates que le regalaste a tu "no-novio". Muy bonito el gesto, pero tengo entendido que a él le gustan los bombones rellenos de mantequilla, sin pócimas de amor-
Su rival tenía las mejillas enrojecidas, quería insultarla y negarlo pero se había quedado petrificada por la vergüenza.
-Hay que estar muy desesperada para eso. Aún así, gracias por ayudar a que el negocio de mis hermanos siga prosperando. Normalmente no aceptan devoluciones pero si quieres puedo convencerlos de que te hagan un reembolso, puedo ser muy "persuasiva"- dijo levantando la varita haciendo que salgan chispas -No tenemos la fortuna que tienen la mayoría de ustedes, pero si honor. Y cualquiera de nuestra casa podría tenerlo, si así lo quisieran realmente. Hablemos con franqueza- dijo poniéndose seria- Todos sabemos que se avecina una guerra y tarde o temprano tendremos que elegir-
-¿Qué propones? ¿Qué traicionemos a nuestras familias para pelear del lado de Potter, Malfoy y ésa s...Granger?- dijo uno de ellos y cambiando la última palabra ante la mirada de la chica.
-No. Si realmente creen esa estupidez de "pureza de sangre" entonces no hay nada más que decirnos. Entiendo que a muchos de ustedes los criaron con esos cuentos absurdos, pero díganme ¿Cuándo vieron a Hermione reprobar un examen o fallar en un hechizo? Una y otra vez demostró que es la bruja más grande de nuestra generación a pesar de ser hija de muggles, y seamos sinceros, si estuviera en Slytherin ya tendríamos la copa de la casa asegurada durante los años que esté en el colegio. No les estamos pidiendo que luchen de nuestro lado en contra de sus padres, hay una tercera opción: y les señaló la puerta. El mundo es un lugar grande, después del Torneo de Los Tres Magos, ya aprendimos que hay muchos otros ministerios y colegios mágicos además de Howgarts. Sólo ustedes pueden decidir si quieren algo mejor o repetir los errores de sus padres y seguir a un perdedor que no puede aceptar que su padre muggle lo haya abandonado cuando se enteró que su esposa era bruja-
-De hecho- agregó Harry -Me enteré hace poco, por el profesor Dumbledore, que su madre , era una semi-squib, que vivía con su padre y su hermano. Ellos eran los últimos descendientes de Salazar Slytherin, quien terminaron viviendo en una decadencia y miseria que hacen que la cabaña de Hagrid parezca un hotel de lujo. Ella se enamoró del hijo muggle de una familia terrateniente del pueblo y sabiendo que para él y su familia, ella era una campesina "de clase baja" hizo lo mismo que intentó Parkinson: le dio una pócima de amor y lo tuvo mantuvo "feliz" hasta que quedó embarazada. Cuando el efecto pasó, el padre de Voldemort lo abandonó y nunca le importó que había sido de ellos. Era un muggle detestable, pero no sé si merecía ser asesinado junto a su familia porque alguien lo engañó y hechizó para tener un matrimonio y familia que nunca pidió-
Todos quedaron en silencio ante tal revelación -¡Mientes!- dijo una de las Slytherin -¡Estás inventando todo eso!- negándose a aceptarlo.
-Si no me crees ve y pregúntale al director. Tiene un pensadero lleno de recuerdos con él, desde el día que lo conoció en un orfanato muggle, hasta sus días de estudiante, dándole clases junto al profesor Slughorn. Y si con eso no basta...- y con un movimiento de su varita empezó a escribir palabras en el aire:
MEROPE GAUNT
SORVOLO GAUNT
MORFÍN GAUNT
-Son sus nombres, los últimos descendientes del fundador de nuestra casa, que pensaron que por ser sangre pura y hablar pársel el mundo debía arrodillarse y besarle los pies, como aquellos reyes que no aceptan que perdieron la corona hace tiempo. La próxima vez que sus padres se junten con su querido amo, que alguno haga mención de esos nombres para ver su reacción. Tengo curiosidad por ver cuántos de ellos siguen con vida luego de mencionar su pequeña vergüenza delante de todos. Ahora saben la verdad, es un huérfano mestizo, igual que yo, pero a diferencia suya, yo no me avergüenzo de ello y tampoco me resentí con el mundo muggle, a pesar de haber tenido una infancia difícil viviendo entre ellos ya que me parece estúpido juzgar a todos por las malas acciones de algunos- finalizó Harry. Muchos empezaron a murmurar o a retirarse. Vio a Zabinni salir, enojado y, al mismo tiempo, casi adolorido.
-Iré a hablar con él, no debe ser fácil aceptar la realidad- dijo Ginny y le dio un beso de despedida -Luego iré a ver como está Daphne.
-¿Has vuelto a hablarle?- preguntó sorprendido.
-Ya han pasado semanas desde lo de Hogsmeade- agregó el rubio -Todos merecen una segunda oportunidad, además tú mismo lo dijiste, no lo hizo por oro o porque fuese realmente una mortífaga infiltrada, sino porque la amenazaron con dañar a su hermana. También hablé con ella, dijo que no tuvo nada que ver con el collar de Katie Bell, lo que significa...-
-Que el verdadero culpable sigue suelto. Esperemos que no intente nada nuevo. Estaremos atentos- Justo en ese momento Kreacher se le apareció en la Sala Común y le entregó un sobre que Harry estaba esperando -Gracias-
-Kreacher es un elfo que siempre cumple con su deber con el amo- y luego empezó a murmurar cosas negativas sobre Sirius de nuevo.
-Suficiente Kreacher, Potter es tu amo. Sé que no te gusta, pero debes aceptarlo y respetarlo. No te pide que lo hagas contento, pero evita hablar mal de tu anterior amo. Ya murió y a él no le gusta que hablen mal de él, así como a ti no te gustaría que hablen mal de tu ama o de Regulus. Cuando nazca el hijo de Sirius, ya sabes, el nieto de tu querida ama podrás volver a servir al último descendiente de la antigua dinastía Black- le dijo su amigo.
-Kreacher pide disculpas al amo y a su amigo- y desapareció de allí.
-¿Cómo consigues hacer eso?-
-Talento ¿Qué te dijeron?- le preguntó luego de reconocer el sello del remitente.
-Quieren verme. En media hora-
-¿Usarás la red Flu o volverás a crear un traslador?-
-Prefiero lo primero, lo segundo es demasiado invasivo. Haré como hizo el director con el profesor Slughorn: darles la chance de rechazarme- Salió de allí rápidamente hacia la oficina del director y una vez dentro le pidió que le diera permiso para salir del colegio e ir a Gringotts, a través de su chimenea.
-Claro ¿Por qué motivo?-
-Necesito reunirme con el jefe de los duendes de allí. Algunas guerras se ganan con la varita, otras con acuerdos y negocios-
-Ciertamente. Bueno, ante tales circunstancias creo que puedes utilizarla sin problema-
-Sólo hay una cosa más profesor-
-¿Si?-
-Voy a necesitarla- le dijo señalando con el índice a la antigua espada de Godric Griffindor que reposaba en un estante.
-¿Para qué la necesitarías?-
-Es parte de un plan, lamento no poder darle todos los detalles aún. A Ron y Draco se les ocurrió una idea que me podría dar ventaja contra Voldemort y, lamentablemente, no puedo hacerlo sin eso-
El director pareció dudar, y luego se giró hacia donde estaba el sombrero seleccionador -La espada estuvo dentro tuyo durante siglos ¿Qué piensas?-
-Godric puso la espada en mí para impedir que el monstruo de la Cámara Secreta lastime a los hijos de Muggles. Ya cumplió ese propósito, y si este muchacho aún puede darle un uso para detener al malvado descendiente de Slytherin, entonces no veo el problema-
-Adelante entonces- le dijo el director. Harry asintió y colocó la espada en una caja de madera y la envolvió, para no cortarse y luego la escondió en su bolsita encantada, donde guardaba sus objetos personales.
-Deséeme suerte- le dijo antes de colocarse dentro de la chimenea y decir el nombre del lugar adónde quería ir, desapareciendo en unas llamas verdes.
-¿Quién necesita suerte cuando se tiene talento, fama y astucia de serpiente? - agregó el sombrero y el director sonrió.
Ginny había salido tan rápido como pudo de las mazmorras, para poder alcanzar a su compañero de casa. Luego de varias vueltas pudo localizarlo en el baño de Mrytle la llorona, ya que normalmente nadie iba allí, excepto el fantasma de la niña que había fallecido hace décadas.
-¿Qué haces aquí?-
-Quería saber como te encuentras-
-¿Desde cuándo te importan mis sentimientos? Ciertamente no te importaron cuando dejaste que Potter te besara delante mío y del colegio ¿Tienes idea de lo humillante que fue? Todos se rieron de mí-
-¿Y a quién le importa lo que los demás piensen? Escucha Blaise, lamento no sentir lo mismo que tú. Me ha gustado Harry desde que lo vi la primera vez en el tren, no porque fuese famoso o popular, sino por quien era realmente como persona- la chica se sentó a su lado y le devolvió la pulsera de oro que él le había regalado para navidad -Es un hermoso regalo , pero no puedo aceptarlo y no me lo merezco. Puede que no me creas, pero pienso que eres un chico increíble y esta pulsera debería estar en la muñeca de alguien que sienta lo mismo que tu por ella. Que te mire como yo a Harry y él a mí-
-¿Cómo lo sabes? ¿Qué él siente lo mismo?-
-Intuición femenina. Es por eso que sé lo buena persona que eres en el fondo-
El chico puso una cara triste mientras forzaba una sonrisa -No soy tan bueno como piensas. He hecho cosas malas...-
-¿Te refieres a lanzarle la maldición Imperius a Katie Bell y entregarle un collar maldito?- y él la miró sumamente sorprendido.
-¿Cómo lo sabes?-
-Justo te retiraste al baño al mismo tiempo que ella. Luego sugeriste sorpresivamente salir a dar un paseo, a pesar del frio que hacía ese día, lo que me indica que habías hecho algo indebido y querías irte de allí lo antes posible para no levantar sospechas...Además de que soy una Legeremante-
-¡¿Q-Qué..!...Cómo...?- y luego sonrió -¿Conque intuición femenina? Si, claro. No sé por qué me sorprendo, eres la estudiante más poderosa de nuestra casa. No tienes nada que envidiarle a Granger, sino todo lo contrario ¿Y por qué no me delataste con el director o el profesor Snape?-
-Porque sé que no era tu intención realmente. Sólo estabas siguiendo órdenes a regañadientes, además no hubo nadie herido de gravedad ni muerto-
El muchacho cerró los ojos y su rostro denotaba rabia, tristeza y otras emociones -Potter decía la verdad ¿Cierto? Todo lo que nos enseñaron, lo que creemos, es una farsa. Sólo los delirios de un pobre diablo resentido con el mundo- dijo con voz quebrada y se levantó la parte baja del pantalón hasta la rodilla, dejando a la vista el tatuaje de una calavera con una serpiente.
-No...-
-Sí. La mismísima marca tenebrosa. Nuestros padres la llevan en los brazos y los más jóvenes en las piernas, como símbolo de que debemos empezar desde abajo y sumar méritos para congraciarse con el señor tenebroso hasta que decida moverla de lugar. Bastante tonto si lo piensas, y más estúpido aún, haber dejado que me haga esto y considerarlo como todo un honor- y sus ojos empezaron a humedecerse.
-Blaise...lo siento tanto-
-Ya vete Ginny, por favor- le dijo y la chica se levantó y emprendió camino para verse con su amiga Ravenclaw -Potter es muy afortunado, por tener a alguien como tú...Si alguna vez te hace daño...-dijo en tono amenazador.
-Créeme, Voldemort será el último de sus problemas- respondió pasándose el dedo índice por la garganta de un extremo a otro y él muchacho se rio, a pesar de que la chica había dicho el nombre del señor tenebroso -Realmente espero que puedas experimentar lo que yo siento con alguien más Blaise, y si ella te rompe el corazón, ten por seguro que la haré picadillo- finalizó antes de marcharse.
Cuando salió de la chimenea de invitados vio a un montón de duendes trabajar sin parar, contando monedas de oro, plata, bronce y otros colocaban sellos en pergaminos y firmaban documentos. Se acercó al mostrador de la entrada -¿Puedo ayudarlo jovencito?- le dijo uno de ellos al ver a un adolescente sin escolta y con el uniforme del colegio.
-Buenos días, soy Harry Potter. Tengo una reunión con el director del banco-
-Ahh si, adelante sr Potter. Lo está esperando- y lo acompañaron a una oficina dónde un duende con aspecto de edad avanzada estaba sentado sobre su escritorio.
-Buenos días señor Potter. Soy el señor Gold, según su carta tengo entendido que deseaba hacer una inversión con el dinero que heredó recientemente de su padrino, que en paz descanse ¿Una taza de té, café o tal vez chocolate caliente?-
-No gracias, seré breve. Debo confesar que lo de la inversión fue una excusa para venir aquí, hoy en día el correo no es seguro, debía ocultar mis verdaderas intenciones-
-¿Y cuales son, si se puede saber?-
-Los duendes, además de administrar dinero y resguardar tesoros, son buenos en la fabricación de joyas y manipular metales mágicos ¿Verdad?-
-Por supuesto, la orfebrería es una habilidad que nuestra raza ha perfeccionado por siglos-
-¿Cualquier material?-
-El que sea- respondió orgulloso. Harry sabía que debía ir con tacto y apelar a la vanidad del duende si quería que el plan tuviera éxito.
-¿Incluyendo éste?- y de su bolsita sacó la caja envuelta. Y cuando abrió y le enseñó su contenido el hombrecillo quedó sumamente sorprendido.
-¡Por Gringotts! ¿Es de verdad?-
-Claro, tengo entendido que algunos duendes con ojo entrenado pueden saber si es real o si se trata de una falsificación. Puede pedirle a alguien que lo verifique si así lo desea- le respondió. El duende hizo señas a su asistente para que trajera a un especialista, cuando la puerta se abrió, reconoció enseguida al empleado -Hola Griphook- le dijo Harry al duende desde su asiento.
-¿Ustedes ya se conocen?- Preguntó el jefe sorprendido.
-Lo conocí hace años, había venido con Hagrid a retirar dinero para comprar materiales para mi primer año. No sé si lo recuerda, pero fue de gran ayuda para que pudiese comprender cuáles son las monedas que utilizan los magos-
-Ciertamente usted es una persona difícil de olvidar. Me sorprende que usted se acuerde de mí, no muchos magos lo hacen-
-No soy como la mayoría-
-En efecto- y luego se sorprendió al ver la reliquia sobre la mesa. La agarró por el mango y la examinó con sumo cuidado, sorprendido y excitado de estar frente a semejante tesoro -Es real, sin duda. Ya he tenido otros objetos hechos por el mismo creador de esta espada y reconozco el fino trabajo de Ragnuk I-
-¿Cómo llegó semejante tesoro a sus manos?-
-Lo saqué del sombrero Seleccionador. Según él, sólo un verdadero Griffindor podría sacarla-
-Pero ¿No es usted miembro de la casa de Slytherin?- preguntó al ver sus colores y el símbolo de su túnica.
-La vida está llena de sorpresas ¿Verdad?-
-¿Y qué es lo que desea? ¿Qué hagamos una joya con el material de esta espada?-
-No exactamente- y le entregó una nota con dibujos e indicaciones.
-Esto...es impensable ¡Ilógico! Además esta espada nos pertenece, cuando Godric Griffindor murió esa espada debería haber vuelto a su fabricante Ragnus I, tal como debería ser según nuestras leyes-
-Tengo entendido que si alguien quiere poseerla, aunque sea temporalmente, debe pagar un precio por ella. Bien, réntemela, y luego sigan esas instrucciones-
-¿Por qué querría arruinar semejante tesoro haciendo algo así?
-Para acabar con Voldemort claro- y ante la mención de ese nombre ambos duendes hicieron un gesto similar al de los magos cuando oyen esa palabra -Escuche, sé que los magos y los duendes no han tenido buena relación, entiendo que la mayoría los tratan como sirvientes o seres inferiores, lo cual estoy completamente en desacuerdo. De hecho mi amiga Hermione intenta crear una plataforma para que los Elfos domésticos tengan un salario digno y vacaciones- y ambos hombres lo miraron como si hubiera hecho un mal chiste -No, no estoy bromeando. Creo que tanto ellos como ustedes merecen ser tratados con respeto y justicia, algo que, lamentablemente, no muchos comparten. Si Voldemort se hace con el poder ese tipo de trato será aún peor, que ahora, usted sabe bien cómo son los mortífagos. No le pido que peleen en esta guerra, sólo que me hagan un favor, el cual pienso recompensar por supuesto. De verdad necesito su ayuda-
El duende estaba inseguro y se volvió hacia Griphook -Tú eres el que hará el trabajo , así que tu decides-
El hombrecillo lo meditó durante un momento y asintió -Nos tomará algunos días, ese material es muy especial y tiene mucha magia duende y humana imbuida en ella. Es el tipo de material que si entra en contacto con algún elemento mágico o sustancia química, absorbe sus propiedades haciéndolo más duro aún. Pero no tema, no hay metal que pueda con nuestras habilidades-
-Es bueno saberlo. Gracias, de veras- le dijo ofreciéndole su mano y al ver su reacción, se dio cuenta -Lo siento, olvidé que no están habituados al contacto físico-
-Sin embargo, yo sí recuerdo, que hace años me ofreció su mano con la misma amabilidad de ahora- respondió sonriendo levantando su brazo y ambos estrecharon sus manos -Y sigo pensando lo mismo: es usted muy peculiar señor Potter-
-Si, me lo han dicho. Gracias nuevamente Griphook y a usted señor Gold-
-Un placer ¿Es consciente que lo que pide no será nada barato?-
-Será una inversión ¿No es la razón por la que vine aquí?- bromeó y el hombrecillo sonrió.
-Estaremos en contacto apenas esté preparado- le dijo y cuando Harry se retiró, el jefe le habló a Griphook -¿Por qué aceptaste? Sería un crimen destruir tan fino trabajo, además sabes que no nos involucramos en conflictos de magos ¿Y por qué lo haríamos? Todos son iguales, nos utilizan y luego nos desechan, como un envoltorio de rana de chocolate-
-Él no es como la mayoría. Sus intenciones son nobles y bien intencionadas. Vino aquí suplicando ayuda, no lo hizo demandando, exigiendo o intentando comprarnos con oro, como lo haría el resto de los magos ¿Crees que si el Innombrable o alguno de sus vasallos se hubiera aparecido aquí nos habrían tratado con la misma cortesía?-
-Probablemente no. Aun así, sigo pensando que no se puede confiar en los humanos-
-Tal vez, pero has oído los rumores, no sólo acerca de sus hazañas, sino también sobre su comportamiento y aquellos con los que se relaciona. En cierta forma, el muchacho es como esta espada: único en su tipo-
-Explícate-
-Las joyas, los diamantes y el oro son valiosos porque son escasos, si todos tuvieran acceso a ellos, entonces no valdrían nada. Lo mismo ocurre con las personas ¿Un Griffindor valiente y noble que pelea contra las fuerzas oscuras? De ésos hay de sobra. Pero ¿Un Slytherin, hablante de Pársel, que forja amistad con hijos de muggles, y que trata a las demás criaturas mágicas con amabilidad y respeto? Eso no es algo que ves todos los días...o en todos los siglos-
Harry estaba en camino hacia el bosque prohibido, ya había pasado a visitar a Hagrid y ahora quería hablar con su viejo amigo, el enorme Basilisco que alguna vez vivió en el colegio durante siglos, sin que nadie supiera de su presencia, excepto Slytherin y su heredero -¡Lumos Máxima!- dijo con su varita y casi todo su alrededor se iluminó de una fuerte luz. Ayudando a que pudiese divisar mejor la cueva del reptil.
-Hola mi pequeño amigo ¿Has venido a dar un paseo antes de que oscurezca?-
-¿Cómo sabes que aún no anochece? Pensé que...- le preguntó en Pársel.
-Sigo sin tener ojos, pero hay distintas formas de ver. Sé que los estudiantes tienen prohibido salir de noche. Estaba la posibilidad de que te hubieras escapado, como buen Slytherin que rompe las reglas, pero he aprendido a distinguir el aroma de las criaturas que salen al bosque de día y las que no. Mis presas aún no salen de sus nidos-respondió haciendo referencia al nido de Araog, la enorme araña que era de Hagrid.
-Buenos instintos. Escucha, necesito tu ayuda para algo- y luego de una rápida explicación, la criatura asintió y dejó que extrajera veneno de sus colmillos y lo colocara en un par de frascos -Muchas gracias-
-Un placer ¿Algo más que necesites?-
-No sé si lo sepas, pero una guerra está a punto de ocurrir-
-Incluso los que moramos aquí estamos al tanto de los problemas humanos-
-Es probable que el campo de batalla sea el colegio. Muy cerca de aquí-
-¿Quieres que me una al combate?-
Harry se quedó callado un segundo -No...Quiero que te quedes aquí, a salvo. Serías un gran aliado sin duda, pero ésta no es tu pelea. Ya perdí a una amiga de sangre fría el día que nos conocimos, no quiero tener que enterrar a otra. En especial a una con huesos tan grandes-bromeó -No soy tu amo y nunca quise serlo, sólo quería que seas libre- y le apoyó su frente contra la suya en forma de cariño y respeto -Cuídate-
Y cuando su olfato y oído le decían que el joven mago ya se estaba alejando -Harry...- y el muchacho se volteó -Será un honor pelear a tu lado. No porque deba, sino porque lo deseo- En ese momento el sonido de un canto se empezó a oír. Levantó la vista y reconoció al Fénix, Fawkes, quien descendió del cielo y se posó en su hombro.
-¡¿Qué hace él aquí?!- preguntó en tono agresivo, recordando la última vez que se habían enfrentado, además de que sus instintos le avisaban que su enemigo natural estaba cerca.
-Cálmate. Creo...creo que quiere hacer las paces-
-¿Qué?-
-Lo que hiciste, al ayudarme e ir contra tu naturaleza y tu anterior amo demostraste una gran lealtad hacia mí y también hacia Dumbledore. Creo que quiere enmendarse-
-¿Cómo?- le preguntó y Harry extendió el brazo para que el ave se situara arriba del ojo que le había arrancado en su pelea. Derramó algunas lágrimas sobre la piel y, poco a poco, el orificio que había, fue cerrándose hasta regenerarse completamente. Luego el ave emprendió vuelo y se marchó, emitiendo un hermoso sonido.
-¿Cómo te sientes?-
-Estoy empezando a percibir algo, puedo... ¡Puedo ver!- siseó sin poder creerlo.
-Eso significa que parte de tu magia también, ahora puedes volver a paralizar a alguien con sólo verlo ¿No?-
-Así es...Aunque podría haber curado el otro ojo ya que estaba aquí-
-Bueno, para ser sinceros él sólo te dañó ése. El otro fue culpa de Riddle-
-Razón de más por la que te ayudaré-
-Gracias de nuevo-
-No Harry, gracias a ti. Los últimos siglos sólo existí para servir a mi anterior amo, pero desde que habito en este bosque, es cuando realmente pude vivir. Si me disculpas iré a disfrutar el sentido de la vista de nuevo, junto el del gusto-
-Nos veremos pronto. Estoy seguro que tendremos un papel importante para ti, digno del rey de las serpientes-
-No veo la hora-
Ginny había salido de clases de Transformaciones y se dirigía junto a Hermione al despacho del profesor Snape. Justo en ese momento se cruzaron con el ex-profesor Remus Lupin, quien había ido a retirar su dosis de poción mata lobos -¿Cómo están chicas?-
-Bien, adelantándole mis deberes al profesor Slughorn y Ginny venía a entregar el suyo al profesor Snape-
-Me alegra oírlo, parece que Hermione ya no es la única que pone empeño en sus estudios- les dijo mientras golpeaba la puerta. Una vez dentro vieron a ambos profesores trabajando juntos frente a varios calderos -Buenas tardes- le dijeron a ambos.
-Hola Lupin. Buenas tardes señoritas. Continúa Severus, tomaré un descanso. Me alegra de verlas, por cierto señorita Weasley, gracias por el regalo ¿Cómo supo que era mi gusto preferido?- le preguntó sacando un dulce de su bolsillo y colocándoselo en la boca.
-Adiviné- respondió sonriendo. Hermione la reprochaba con la mirada, sabiendo que había utilizado una artimaña para ganarse el favoritismo de su profesor de pociones.
-Eres una jovencita sumamente particular. Me recuerdas mucho a alguien, igual de talentosa y gentil-
-Tu dosis está sobre la mesa Lupin- le dijo Snape, intentando cambiar de tema.
-Una pregunta profesor ¿Esa poción debe beberse o también puede inhalarse en forma de vapor?-
-Bueno, en teoría, creo que es lo mismo. Pero es más rápido tomarse todo de un trago y evitar el mal sabor y olor- dijo el licántropo.
-Escuché a mi papá decir que el licántropo conocido como Fenrir Greyback también estará ahí con su "manada". Podríamos hacerlos respirar eso e incluso podemos mezclarlo con nitrato de plata. No los matará pero seguro les causaría mucho dolor al respirar esos vapores-
-Ciertamente, el problema es ¿Cómo hacerlo?-
-Creo que yo sé cómo- respondió Hermione, la chica sacó de su mochila unos planos -He estado pensando en el problema que supone pelear contra el ejército de los no humanos. Contra dementores la única opción es el encantamiento Patronus, pero en cuanto al caso de licántropos...- y desenrolló el papel en el aire con su varita, haciéndolo levitar para que todos lo vean.
-¡Merlín! ¡Brillante! - exclamó el actual profesor de Pociones.
-A mi papá le gustan los cacharros muggles. Fred y George podrían modificarlo para mejorar su efectividad-
-Jovencitas, ambas tienen una mente increíble ¡Diez puntos para ambas casas! Me pondré a preparar más pociones matalobos. Éstos calderos están casi listos Severus- le dijo el hombre mayor a su colega antes de salir de allí a buscar más ingredientes.
-Debería descansar profesor-
-Soy un anciano, debo mantenerme activo. Ya tendré tiempo de sobra para dormir, cuando mis días acaben- y antes de irse se le acercó a Ginny -Lo que tú, Potter y Malfoy hacen, marcando una pequeña pero importante diferencia...es lo que he estado esperando ver por años...son lo que todo Slytherin debería aspirar a ser. No sólo astucia y talento, sino también corazón-
-Así será profesor. Se lo prometo-
El hombre sonrió -Señorita Granger ¿Sería tan amable de acompañarme? Temo no poder hacer todo solo-
-Con gusto profesor- y le lanzó una mirada cuasi competitiva hacia su amiga, como satisfecha de que la hubiera elegido a ella para ser su asistente.
-"Consentida"- le dijo mentalmente, mientras sonreía viéndola salir.
-Por cierto señor Lupin, me acabo de cruzar con Tonks hace un rato, me pidió que le dijera que lo espera en el despacho del director-
-Ah..sí...Gracias- dijo en tono raro al oír el nombre de la chica -Si la ves dile que ya me fui, tengo muchas cosas de la Orden que hacer-
La chica suspiró -Señor ¿Por qué la está evitando? ¿Tanto le cuesta admitir lo que siente por ella?- y ambos adultos la miraron sorprendidos.
-No debería meterse en asuntos ajenos señorita Weasley y no le enseñé Legeremancia para que se pueda congraciar con los profesores o violar la privacidad mental de los demás- le dijo su Jefe de Casa seriamente.
-¿Cómo? ¿Tú...- preguntó Lupin sorprendido.
-No necesito esa habilidad para ver lo que hay entre ellos profesor. Tengo ojos ¿Sabe? He notado las miradas que se echan entre sí durante las reuniones de la Orden, y otros gestos sutiles. Aunque admito que desde aquí percibo lo mucho que piensa en ella...y viceversa. Con todo respeto, me parece bastante tonto que alguien que ha luchado valientemente contra Mortífagos y otras criaturas oscuras, tenga miedo de reconocer sus sentimientos por otra persona. Además ¿Cuántos hombres no se animan a dar el paso porque no están seguros si la otra persona siente lo mismo y le temen al rechazo? Bueno, ahora ya lo sabe ¿Qué espera?-
-¡Weasley!- le advirtió Snape, dándole a entender que estaba cruzando límites personales, pero el otro hombre simplemente lo frenó con su mano, manteniendo su calma y gentileza.
-Está bien Severus. Mira Ginny, Tonks es una chica excepcional, pero es una niña si la comparamos conmigo-
-No son taaantos años y no sería la primera vez que alguien se enamora de otra persona más joven-
-No es sólo por la edad Ginny, hay otras cosas que...-
-¿Qué, porque es un hombre-lobo? Ésas son bobadas y pretextos. A ella no le importa y a usted tampoco debería. No es lo que Sirius y los padres de Harry hubiesen querido para usted y Harry tampoco. Les habría gustado que viva su vida con algo de felicidad más allá de la simple existencia de pelear y luchar con su condición. Todos merecen experimentar eso, yo lo sé, ellos lo sabían, y creo que ya es tiempo de que usted lo sepa también. Gracias por los apuntes profesor Snape. Buenos días- les dijo mientras guardaba en su mochila unos papeles con anotaciones que su Jefe de casa le había dejado sobre la mesa y marcharse.
Ambos adultos se quedaron en silencio un rato -¿No vas a decir nada Severus? ¿Algún comentario agudo?-
-Tu vida sentimental no es asunto mío y tampoco es algo que llame mi interés Lupin. Y a diferencia de algunas personas, yo sí actúo de acuerdo a mi edad, no soy un chiquillo inmaduro- respondió mientras hacia que varias cucharas revolvieran el contenido de los calderos, con su varita.
-Adolescentes...pueden ser un dolor de muelas- le dijo mientras se retiraba.
-Si. En especial cuando tienen razón-
-¿Lo dices por Ginny o por tu experiencia con Harry?-
-Ambos. Puedes irte Lupin- dando por finalizada la conversación.
El anciano director estaba en su despacho, había conseguido información acerca de los movimientos de su enemigo, aparentemente sus fuerzas estaban empezando a movilizarse, gigantes, dementores, hombres lobos, y hasta un pequeño grupo de bestias. Todos dirigiéndose hacia un punto de encuentro. Sabía que el lugar de la batalla sería allí, Hogwarts era, en principio, el lugar más seguro del mundo y si lograba hacer caer esa defensa entonces no habría esperanza para el resto. En ese momento una lechuza llegó hacia su ventana y le dejó un sobre, cuando abrió vio que decía lo siguiente:
"Dentro de poco mi ejército barrerá con todos allí. Acabaremos con los sangre-sucia, traidores y cualquier otro que se nos interponga. Sería mejor que se rindan ahora, así evitarán muertes innecesarias. Dile a Potter que espero nuestro encuentro con ansias"
Lord Voldemort
El hombre simplemente tiró la carta a la chimenea, la cual fue consumida por las llamas rápidamente. Dio un largo suspiro y habló para sí mismo -Recemos porque Harry esté listo-
Mientras Harry y Ginny estaban pegados uno del otro disfrutando del atardecer cerca del lago , Hermione leía un libro de encantamientos avanzados, apoyada en un árbol, al tiempo que Ron y Draco terminaban su partida de ajedrez y tomaban cerveza de mantequilla.
-Bonito día, lástima que será el último que disfrutemos, se vienen los exámenes y Ginny tendrá sus TIMOS pronto-
-Exámenes ¿En serio Hermione? Relájate un poco- le decía la pelirroja.
-Yo...-y luego de pensarlo bien cerró su libro y se acercó más adonde estaban ellos. En ese momento otras personas se acercaron a ellos.
-Hola chicos- dijo Luna quien estaba acompañada por Neville y Daphne quien lucía mas nerviosa. Parecía el Neville de los primeros años, quien se sentía intimidado con los de su alrededor.
-¿Cómo estás Daphne? Me enteré que tu hermana mejoró. Me alegro mucho- le dijo Hermione intentando romper la tensión.
-Gracias Hermione. Chicos... en serio lamento mucho lo que pasó. Sé que me equivoqué terriblemente, fue una enorme tontería de mi parte y...-
-Cállate de una vez y toma una cerveza de mantequilla con las chicas. Nos distraes- le interrumpió el rubio señalando con el pulgar hacia dónde estaba el resto sentado.
-Coincido- agregó Ron sonriendo mientras le ordenaba a su alfil que se mueva.
-Lo que los salvajes con modales de Troll quieren decir, es que también te extrañamos. Ven y siéntate- le decía su novia. Con un movimiento de su varita, Harry hizo levitar una de las botellas hacia dónde estaba la Ravenclaw, quien aún estaba de pie sorprendida de que la hayan perdonado, pensó que aún estarían decepcionados y enojados con ella.
-Gracias. Por todo y nuevamente, perdón-
-Está bien, eso quedó en el pasado- le dijo Ginny. Y todas hicieron un brindis grupal.
-Recibí una carta de mi abuela. Le conté que nos hemos estado preparando para lo que sea que se aproxime. Me dijo que estaba muy orgullosa de mí y me envió esto- y les mostró una funda para la varita y un chaleco con las iniciales "F. L". -Eran de mi padre-
-Lamento lo que mi tío y mi familia les hicieron a tus padres Neville. Eran buenas personas y no lo merecían y tú tampoco- le dijo Daphne agarrando su mano.
-Está bien. Admito que al principio estaba enojado y triste pero entiendo que no todos son como sus padres- dijo haciendo un gesto hacia Malfoy -Me alegro que estés libre de ellos y que tu hermana se encuentre bien-
-¿Neville puedo hablar contigo un segundo?- le dijo Harry. Al resto les sorprendió, pero ya habían aprendido a respetar los secretos de los demás, la regla era que todos tenían derecho a tener privacidad siempre y cuando no afecte o ponga en peligro al resto.
-¿Qué sucede Harry?- preguntó su compañero. Harry pensó en que ser directo sería más fácil así que le contó sobre la profecía y que él era la otra posibilidad junto a él. Que quien podría haber sido el "Niño-que-vivió", era Neville Longbottom.
-Eso...es raro...O sea que tus padres podrían seguir vivos y los míos muertos, junto a mi abuela también tal vez-
-Sí, aunque no sé si mis padres no tendrían el mismo destino. Ambas familias siempre le hicieron las cosas difíciles a Voldemort, arruinando sus planes. Así que no sabría decirte-
-En ese caso creo que fue lo mejor. No lo digo por nuestros padres, por supuesto, sino por mí. La verdad es que ser tú es mucho trabajo Harry. Vives luchando contra monstruos y enfrentando peligros y amenazas constantes, además de que cargas con un peso que dudo que yo pueda manejarlo. Soy feliz siendo sólo Neville-
-Eres mucho más que eso y ya deberías saberlo. Ya has probado lo que vales, más de una vez- y se volvieron a reunir con los demás. Luego le pasó uno de los bocadillos que habían llevado para hacer una merienda. Los elfos les habían preparado mucha comida. -Puedes pelear tan valientemente como un león, aunque si pelearas astutamente como Slytherin también, sería mejor- bromeó.
-No sé si podría hacer eso, no sé mucho de pelear con trucos...Bueno, tal vez... puede que en el invernadero de la profesora Sprout...- decía murmurando intentando pensar con dificultad.
-¿Estás por tener un momento "Hermione"?- preguntó Ginny.
-¿Un qué?- preguntaron Harry y su amiga.
-Cuando a alguien se le está por ocurrir algo muy inteligente- respondió Malfoy sin quitar la mirada del tablero.
-Oh...- dijo sonrojada porque la considerara como el estándar de inteligencia del grupo.
El chico salió disparado de allí corriendo a buscar a la jefa de Hufflepuff -¡Mira por dónde vas Longbottom!- dijo una voz femenina y cuando levantaron la vista vieron a Pansy Parkinson.
-¿Podemos ayudarte en algo?-
-Ahórrate la falsa cordialidad Weasley, quiero hablar con Draco, a solas- y el chico interrumpió la partida de ajedrez y fue hacia un lugar más apartado a hablar con la chica menos querida por Hermione y Ginny, aunque en realidad no se llevaba muy bien con mucha gente.
-¿Qué creen de lo que quiere hablar con él?- preguntó Hermione intentando seguirlos con la mirada, aunque ya se habían alejado.
-2 Galleones a que lo llevará a una trampa- sugirió Ron.
-Cuatro, a qué intenta besarlo y convencerlo de que cambie de bando- apostó Ginny.
-¡No es broma! ¿No podrías haber usado tu habilidad con ella en vez de con el profesor Slughorn para saber que la piña es su sabor preferido? "Lo adiviné profesor"- dijo con sarcasmo.
-Podría intentarlo ahora pero necesitaría más contacto y la verdad que no tengo deseos de entrar en su sucia mente. No te preocupes, Draco sabe cuidarse y ella ya devolvió los chocolates rellenos con pócima de amor a la tienda de mis hermanos, así que no lo va a envenenar. Y, además, no sé de que te quejas si a pesar de todo, el profesor te te pidió a ti que lo acompañes a comprar más ingredientes "Con gusto profesor"- respondió imitandola.
Harry no pudo evitar reír, hacía rato que no se sentía así. Quería atesorar ese momento, y deseaba poder tener muchos más, pero cada tanto el destino se interponía entre él y la felicidad. Pero no se dejaba intimidar, lo importante es el ahora. No había tiempo para rencores y viejas discusiones. Sólo tiempo para amigos y las personas que uno quiere.
Draco Malfoy había seguido a su compañera lo suficientemente lejos para que los demás no pudieran oírlos -Bien ¿De qué querías hablar Pansy?-
-"Pansy"... No me has llamado así en mucho tiempo. Ahora soy "Parkinson" ¿Lo recuerdas? ¿O ya olvidaste que prefieres pasar tiempo con Potter, los Weasley y, aparentemente, cualquier otro estudiante, excepto con quién realmente deberías? Apuesto a que les pareció muy divertido cuando le contaron al resto lo que sucedió la otra vez en nuestra Sala Común. Weasley y Granger se habrán reído de lo lindo de mí-
-Ni ella ni yo nos reímos de ti en ese momento y tampoco lo anduvimos chismorreando por ahí. Lo que pasa en nuestra Sala Común se queda allí, como siempre. Ginny pudo haberle contado a todo el colegio para avergonzarte, o incluso lanzarte una maldición y, francamente, no la culpo luego de lo que le dijiste. Pero en lugar de eso te ofreció un reembolso y hasta ayuda para mejorar en clases, además de que intentó enseñarte a ti y al resto, un camino mejor que el que nuestros padres intentan forzarnos a seguir-
-Pero...-
-No he terminado de hablar- la frenó mientras mantenía la seriedad -¿Cómo pudiste intentar darme una poción de amor? ¿En serio? Durante el torneo de los Tres Magos tú y el resto de las chicas la acusaban a Her... A Granger de utilizar ese truco, porque de otra manera no habría podido gustarle nunca a Potter y a Viktor Krum ¡Y luego haces exactamente eso!-
-Yo sólo quería...- decía con las mejillas sonrojadas y avergonzada -¡Tú me gustas Draco! Siempre ha sido así, desde que nos vimos en el tren por primera vez. Y cuando mi madre me decía que algún día íbamos a terminar juntos, que ya lo tenían acordado entre nuestros padres, que sólo había que esperar...¡Pero cada año te alejabas más y más!-
-Eso no te da derecho a hechizarme. Además esos arreglos fueron sus planes, no los míos ¿En algún momento piensas por tu cuenta o sólo haces lo que tus padres creen que deberías hacer? Escucha a alguien que sabe, vivir para intentar complacerlos es un camino que no recomiendo, terminas siendo alguien que nunca quisiste ser, ni tampoco deberías-
La chica cerraba sus puños con fuerza y su cara denotaba mucha tristeza y enojo -¿Es Granger no es así? Nunca se trató de la chica Weasley. Quisiste decir su nombre pero te contuviste. Hace dos años que fue lo de ese tonta broma pero aún la recuerdas ¿Ya estabas celoso de Krum y Potter en ese entonces?- le decía en tono acusador, pero él no respondía nada -¡Merlín Draco! Weasley será una traidora pobretona, pero al menos es una sangre pura de Slytherin ¿Cómo puedes siquiera fijarte en esa san...-
-¡No digas esa palabra!- le advirtió apuntándola con el dedo y dejándola sorprendida, ya que rara vez se exaltaba de esa forma -¡Estoy harto de ella ! Toda mi vida la he escuchado y lo peor, es que la decía en voz alta con soberbia, como un perico que repite frases sin pensar. Nos hemos tragado ese cuento de "pureza de sangre" y el resto de esas estupideces demasiado tiempo. Mi tía Andrómeda se casó con un hijo de muggles y tuvieron una hija que, además de ser una gran auror, nació con el increíble don de la metamorfomagia. Más de una vez, Granger ha probado lo talentosa que es para la magia, pero aún siguen viéndola como alguien indigna de aprenderla ¿Tanta envidia le tienen? Y aunque no lo creas no hago esto por una chica. Lo hago porque sé que es lo correcto, he estado del lado de Potter y Ginny desde mucho antes de que me diera cuenta de mis sentimientos-
-¿Entonces es así? ¿Vas a darle la espalda a los de tu clase?-
-¿Mi clase? ¿Quiénes? ¿Los encapuchados, que son marcados como ganado y siguen órdenes sin pensar? ¿O te refieres a las "amistades" de mi madre, las cuales le dieron la espalda sin dudar cuando se rebeló ante mi padre por protegerme? Potter y los demás nos recibieron en sus casas con las puertas abiertas y sin pedir nada a cambio. La madre de los Weasleys me ha dado mucho más afecto en los últimos dos años, de lo que mi padre me dio desde que tengo memoria ¿Sabes lo que es que tu propio padre te mire con desprecio y vergüenza? - dijo sin poder contenerse, como si llevase tiempo guardándoselo.
-Tal vez si volvieras...-
-No lo haré, me duele que el hombre que me engendró me vea así. Pero me dolería más no ser leal a mis amigos y a mí mismo. Si quieres seguir a tus padres ciegamente entonces hazlo. Y aunque no lo creas, me dolería verte allí. Preferiría que te escondas en el colegio o te marches lejos antes de tener que utilizar mi varita contra la tuya-
La chica se quedó en silencio un rato -¿Potter te hizo uno de los suyos no? Son casi una hermandad-
-No, Potter me dio una gran amistad la cual aprecio mucho. Fue Ginny la que me hizo sentir por primera vez el cariño de una hermana. Podrías aprender mucho de ella si dejaras de tratarla como lo haces ¿Alguna vez intentaste ser amable con ella...o con cualquiera? Y mira quien te lo dice- respondió haciendo una mueca -Cuídate Pansy. Espero que la próxima vez que nos veamos sea en mejores circunstancias-
El profesor Snape estaba terminando de llenar el contenido de varios calderos en distintos recipientes y dentro de lo que parecía ser una gran cantimplora con mangueras conectadas a un motor. Le parecían unos armatostes demasiado grandes y poco decorativos, pero debía admitir que eran muy útiles, pensaba en lo mucho que los muggles habían adaptado la ciencia y sus aparatos electrónicos para poder sustituir a la magia. Claro que aún les llevaban ventaja, pero se preguntaba que tan lejos podrían llegar dentro de veinte o treinta años. Aunque dudaba que estuviese allí para verlo, la decisión que tomó de ayudar a Potter era un acto de traición hacia el señor tenebroso y sabía que pagaría por ello, pero no le importaba. En ese momento el golpe de la puerta lo trajo a la realidad.
-Adelante-
-Buenas tardes profesor-
-¿Qué sucede Zabinni?-
-Necesito usar la Red Flu del director-
-Ya debería saber que sólo el director o alguien autorizado por él puede utilizarla-
-Necesito ir a mi casa y hablar con mi padre. Usted puede ayudarme-
-¿Y por qué haría tal cosa?- y el muchacho le mostró el tatuaje de su pierna -Muy bonito ¿Se supone que debo estar impresionado? También tengo uno y es de mayor rango que el suyo. Esa marca no le da privilegios especiales en el colegio ¿También quiere un "Extraordinario" sin tener que entregar los deberes o rendir exámenes?-
-Por favor profesor. Sabe muy bien que tenemos poco tiempo, tengo que...-pero se calló.
-¿Por qué se detuvo? ¿A qué le teme? Si no puede ser honesto con su profesor y Jefe de Casa, entonces dudo que pueda con su propio padre-
El muchacho titubeaba pero tomó aire y volvió a hablar -No quiero ser parte de eso-
-Sea más específico-
-No voy a luchar para el señor tenebroso. Y puede que no sea el único que lo haya considerado-
-¿Y si ha considerado las consecuencias? ¿No pensó que, tal vez, al habérmelo dicho ya acaba de sellar su destino?- le dijo apuntándolo con la varita.
-No sería tan tonto de matarme aquí con Dumbledore tan cerca. Además, no soy el único cuya lealtad es cuestionable- y giró la vista hacia los pequeños calderos y los aparatos -¿Cree que no sé lo que hay allí? Por curiosidad ¿Fue idea de Granger o Weasley?-
El hombre sólo se limitó a responder -Ambas-
Zabinni sonrió -Las dos son las más inteligentes de sus casas, aunque claro que Ginny es la más talentosa. Sé que fue usted el que le ha dado clases particulares para desarrollar su potencial-
El hombre intentó no inmutarse -Cualquier estudiante que quiera aprender más sobre pociones es aceptado en mi despacho-
-Claro, pociones- respondió con sarcasmo -Por favor profesor. No puedo hacerlo por correo, no es seguro y al menos le debo el respeto de mirarlo a los ojos y decirle frente a frente lo que pienso-
-Una actitud noble y madura. Bastante tonta también ¿Ha pensado que tal vez no regrese al colegio?-
-Lo sé-
El hombre de pelo grasiento suspiró -El director deberá reunirse con el Ministro mañana, intentaré conseguirle el tiempo que pueda-
-Gracias señor-
Era jueves por la tarde y Harry estaba saliendo de la Sala de Menesteres luego de terminar con sus deberes de Transformación y Encantamientos. Había descubierto que se sentía más a gusto allí que en la biblioteca. A pesar de la guerra próxima los profesores seguían insistiéndoles mucho, tal vez para mantenerlos enfocados en sus estudios y no tengan que preocuparse por la situación del mundo externo. Cuando salió de allí esperaba encontrarse con sus amigos y justo una lechuza negra se le apareció y le dejó una carta. Rompió el sello y la abrió, el contenido decía lo siguiente:
"Disfruta de este fin de semana. El domingo por la noche mi ejército barrerá con todo y para el lunes un nuevo mundo habrá nacido, uno libre de impuros, mestizos y otras razas inferiores. No podrás esconderte bajo las faldas de Dumbledore y su patética Orden esta vez. El anciano caerá y Hogwarts será lo que siempre debió ser: un lugar dónde sólo los dignos puedan acceder al conocimiento de los magos. Pudiste ser parte de algo grandioso a mi lado pero preferiste pelear junto a sangre-sucias y traidores. Pronto todos verán que "El-niño-que-vivió" no es más que un mocoso arrogante sin talento y que sólo ha sobrevivido por pura suerte y ayuda de los demás"
Lord Voldemort
Luego de leer la carta y asimilar su contenido se puso a pensar en todo lo que debía hacer y también alertar a Dumbledore y al Ministro. No le caía bien el sujeto, pero prefería tenerlo de su lado antes que en contra. En ese momento Ginny lo sacó de sus pensamientos -Te estaba buscando ¿Ocupado de nuevo con tus deberes de "Elegido" o andabas firmando autógrafos a las chicas?- bromeó y al ver la cara que tenía, la chica se preocupó -¿Qué sucede Harry?- y le enseñó la carta que había recibido.
Cualquier otra persona se hubiera desmoronado al saber que en pocos días deberían pelear en una guerra, que tal vez podrían morir o, peor, ver cómo sus seres queridos son heridos, pero lejos de eso la chica quemó la carta con su varita -Que idiota...al anunciarlo ya perdió el elemento sorpresa-
-Creo que su intención es que pasemos los días siguientes asustados y sufriendo antes de su inminente llegada-
-Entonces reemplacemos esos pensamientos con otros más alegres- y lo besó con fuerza. Y en ese momento la pared que daba a la entrada a la sala de Menesteres hizo aparecer una puerta, decorada con flores y corazones en su relieve -Ginny...deberíamos ir a...-
-Ya tendremos tiempo para advertirles a todos y armar planes de batalla. Lo que no tendremos, es tiempo a solas para nosotros. Cállate y entra de una vez- le dijo empujándolo hacia dentro y haciendo que la puerta se cerrara detrás de ellos y luego desapareciera.
Un nuevo capítulo, no olviden dejar reviews. Espero que lo hayan disfrutado ;)
