Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.

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Capítulo 6


6 de diciembre

Tenía calor, pero no podía quitarme el abrigo, ni la bufanda ni el gorro, porque íbamos a salir, papi me había dicho que solo la estábamos esperando a ella.

Solo había conseguido quitarme los guantes, aunque solo lo permitió porque comencé a jugar con las figuras navideñas que la abuela tenía en la mesita de centro.

Papi suspiró y lo miré, tenía su teléfono en sus manos.

—Ven aquí, preciosa.

Fui hacia él solo para ver el nombre de mami en la pantalla del teléfono, lo tomé y respondí de inmediato.

El rostro bonito de mi mami apareció.

—Hola, mi mariposa hermosa.

Sonreí, feliz de poder verla, no había podido hablar con ella en todos estos días; o ella estaba ocupada o yo me quedaba dormida.

—¡Mami! Te extraño mucho, ¿cuándo vienes? Aquí hay mucha nieve, he jugado todos los días, aunque no con mis primos, dicen que soy muy pequeña para jugar con ellos, además casi nunca están en casa de los abuelos, pero he jugado con papi y hemos comido muchas galletas, siempre nos aseguramos de que no tengan chocolate o que estén hechas con algarrobo, aunque también he probado muchas más galletas de distinto sabores.

—Eso está muy bien, mariposa. ¿Qué más has hecho? ¿Papi te está cuidando bien?

—Estoy aquí —dijo tomando el teléfono para que mami lo viera—. ¿Sabes?, sé cómo cuidar a mi hija tan bien como tú.

—Eso lo sé —le guiñó un ojo—, confío por completo en ti, Eddie, lo sabes muy bien, pero no en tu familia.

—Oye.

—Lo siento, prometí no juzgar, no lo volveré a hacer —sonrió—. Ahora regrésame con mi mariposa.

Papi me entregó de nuevo el teléfono, pero me sentó sobre su regazo así mami podía vernos a los dos.

—¿Has hecho muchos ángeles de nieve?

—Sí, muchos, ¿papi te envió las fotos?

—Claro que sí, te ves hermosa en todas, cuéntame qué más has hecho.

Le conté mis días pasados, ella escuchaba atenta, papá a veces intervenía y explicaba los detalles que yo no lograba recordar bien, pero normalmente éramos mami y yo hablando, a veces los tres nos reíamos por alguna burla de mami, o porque yo estaba riéndome.

Me dijo que en casa las cosas estaban tranquilas, el abuelito aún seguía en cama y mis muñecas me extrañaban, pero estaban felices de que me estuviera divirtiendo.

Hasta que ella apareció en la sala y papi decidió terminar la llamada.

—Te llamaremos por la noche.

—Está bien —asintió mami.

—Pero yo aún quiero hablar contigo, mami.

—Lo haremos por la noche, mariposa. ¿Qué te parece si papi y yo te leemos un cuento juntos antes de dormir?

—¿Juntos?

—Bueno, mamá estará en la pantalla, pero podemos hacerlo —dijo papi—, aunque no sé si mamá pueda mantenerse despierta.

—Solo me quedé dormida una vez —gruñó mami.

—Fueron tres, mami, y una de esas veces te dormiste primero que yo.

—Ambos mienten. —Agitó su mano restándole importancia—. Hablaremos por la noche.

—Bien, te amamos.

—Y yo a ustedes.

Terminamos la llamada, ella seguía de pie, no estaba muy feliz, tampoco lo estaba la abuela ni el abuelo, ambos parecían molestos.

—Creo que fuimos muy claros —dijo la abuela parándose junto a ella.

—Y yo nunca acepté esa condición —respondió papi poniéndose de pie conmigo en brazos y mirándola a ella—. ¿Estás lista para irnos?

—Sí.

—Edward —le llamó la abuela.

—No voy a detener las llamadas, es su madre, tienen todo el derecho de hablar a la hora que quieran, no puedo detener eso.

—Ella no…

—No te atrevas a terminar esa frase.

Salimos de la casa, ella nos siguió.

—Sabes que no les cae muy bien.

—No quiero hablar de eso.

—Está bien, pero tienes que saber que no me molesta.

—¿En serio? —preguntó papi, girándose para verla.

—Bueno, puede que tenga algo de celos… está bien, tengo muchos celos, eso no lo puedo evitar, pero lo entiendo, no me molesta y menos si hace feliz a Alannah.

Papi suspiró pero asintió.

»No soy la mala aquí, Edward, las cosas son complicadas, lo sé, pero quiero que Alannah sea feliz, igual que tú lo quieres.

—Está bien.

—Ahora vamos de compras.

No usamos el auto, a diferencia de casa, en donde siempre teníamos que usar el auto cuando salíamos, aquí podíamos ir a todos lados caminando, era un pueblo muy pequeño.

—¿Has pensado sobre ir a La Push? —preguntó ella.

—Creo que iremos el fin de semana, sería una buena experiencia para Alannah… ¿Tienes libre el fin de semana?

—Lo conseguiré, prometo que no habrá lombrices.

—¿Por qué no te creo?

Ambos se rieron.

Seguimos caminando, papi me dejó de pie y me colocó los guantes.

Ella no intentó tomar mi mano, lo cual era bueno, porque no quería que la sostuviera.

Varias personas nos saludaron, nos recordaron sus fiestas de Navidad y que no olvidáramos asistir.

Fue una caminata corta hasta que llegamos a una plaza, estaba todo iluminado, los postes tenían luces de colores enrolladas, y en lugar de bombillas blancas, eran rojas. Había varios hombres de nieve grandes con bufanda y sombreros negros junto con algunos bastones de caramelo gigantes, todo era parte de las decoraciones.

Los puestos alrededor de la plaza también estaban adornados con muchas luces de colores.

Algunas personas tenían sombreros de Santa, otras usaban suéteres graciosos de Navidad.

En medio de la plaza había un Santa con una campana que sonaba.

Había mucha gente.

—No es como en casa —dije tirando de la mano de papi.

—Pero es bonito —dijo ella hincándose junto a mí, me quitó mi gorro y me puso uno de Santa—. Pensamos que te gustaría disfrutar de la plaza cuando todavía no hay mucha gente, hay muchas actividades para pequeñas como tú.

Miré a papi quien me sonreía.

—Podemos buscar los regalos para los abuelos, los tíos y primos —dijo papi—, y para ti, todos los que quieras.

—¿Todos?

—¿Crees que estás en la lista de niños buenos o malos?

—Mami dice que siempre estamos en la de malos.

—¿En serio? —preguntó ella.

—Sí, pero por eso sabemos sobornar.

—¿Sobornar?

—No es tu misma definición, es más inocente de lo que crees —dijo papi rascándose la cabeza.

—¿En serio?

—Dile qué es sobornar, mariposa.

—Sobornamos dando a los más necesitados —dije—, siempre lo hacemos, vamos a muchos eventos en donde sobornamos y así ya somos buenos.

—Eso es caridad y donación, no sobornar, cariño.

—Se lo hemos explicado —dijo papi—, pero ella sigue con esa palabra.

—Me gusta sobornar. —Me encogí de hombros—. ¿Me compras una manzana de caramelo?

—Claro que sí, vamos.

Caminamos hacia el puesto en donde vendían las manzanas.

—Si tus padres la escuchan no estarán nada felices.

—Lo sé, he intentado explicarle, pero tiene cinco, y a Aro le parece gracioso y la insta a seguir diciéndolo.

Tenía cinco y medio, pero no iba a corregir a papi.

—No creo que esté bien eso.

—Yo tampoco, pero solo tiene cinco, y es terca, cuando esté un poco más grande entenderá la diferencia.

—Tienes razón, además Alannah es demasiado inteligente para su edad.

—Más de lo que crees.

Llegamos al puesto de las manzanas, había una fila.

—¿Va a clases avanzadas? He notado que habla mucho mejor que varios niños de su edad.

—Sí, está en la clase de avanzados, dicen que tal vez es mejor que adelante un año pero no estamos tan seguros. La hemos inscrito a clases de música y tiene un tutor privado, así puede explotar su potencial pero seguir relacionándose con niños de su edad, quizás cuando esté un poco más grande pensemos en adelantar un año en su educación.

—Eso es grandioso.

Fue nuestro turno en la fila.

—También quiero palomitas de caramelo —dije cuando me entregó la manzana.

—Eso no va a pasar, es mucho caramelo.

—Pero, papi…

—¿Qué te parece si tú y yo compartimos las palomitas? —propuso ella tocando mi hombro—. Papi estará de acuerdo ya que compartiremos.

Miré a papi.

—Esa es una buena idea, ¿la tomas o la dejas?

—Bien.

Ella compró las palomitas y nos dirigimos a los puestos en busca de regalos.

Papi nunca soltó mi mano, mientras que ella iba ofreciéndome palomitas de vez en cuando.

Me subí al trencito, aunque lo hice con ella —ya que papi era demasiado grande para entrar— me divertí mucho.

Papi me ganó un peluche en uno de los juegos en donde debía explotar globos con un dardo, mientras que ella me consiguió algunos suéteres navideños.

Fue un buen día, aunque ella estuvo presente.


Hola!

Y mami hace su primera aparición.

Déjenme sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.

Nos vemos mañana.