Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ NNAM ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Capítulo 7
7 de diciembre
—¿Te diviertes?
Me giré para ver a la rubia esposa de mi tío Emmett, él estaba junto a ella, pero ninguno de mis primos estaba a la vista.
—Sí —respondí y me giré para seguir con mis cosas.
Estaba decidida a construir un castillo de nieve, quizás podría vivir ahí, ¿podía llevarlo a casa? Tenía que preguntarle a papi.
Le preguntaría cuando volviera.
¿Por qué tenía que salir y no podía llevarme?
Odiaba cuando hacía eso.
—Es igualita a ella —escuché que murmuraron detrás de mí.
—Tranquilo, está en casa, se le quitarán las malas mañas.
¿De qué estaban hablando?
—¿Ayer te divertiste en la plaza? —preguntó la rubia parándose junto a mí.
—Sí.
—Qué bien, te vimos en el trencito, ¿te gustó subir?
Me encogí de hombros, no me gustaba que me preguntaran tantas cosas.
—Quizás no me recuerdes mucho —siguió hablando—, pero cuando eras una bebé te cuidaba cuando tus padres salían a trabajar, después, bueno… se fueron.
—Rose…
—No he dicho nada malo, pero es bueno que estés de regreso, te extrañamos todo este tiempo.
Asentí sin saber qué decir.
—Quizás puedas ir a nuestra casa un día de estos, hablaré con tu padre, tenemos una alberca de pelotas, tus primos ya no juegan con ella, pero puede ser divertida para ti, no muchos niños tienen una, estoy segura de que te gustará.
—Tengo una en casa —contesté sin dejar de construir mi castillo—, mami, papi y yo jugamos en ella, mucho.
—No lo sabía
—Aun así puedes jugar en la nuestra —dijo el tío Emmett.
—No, gracias.
—¿En serio? Sería divertido.
—Emily dijo que no tocara ninguna de sus cosas —contesté dejando mi castillo, ellos no iban a dejarme construir en paz—, yo no tomo sus cosas, ella no toma las mías.
—¿Ella te dijo eso?
—Sí, y yo no ruego, si ella no quiere prestarme sus juguetes, yo no presto los míos.
Caminé de regreso a la casa, podía esperar a papi en nuestra habitación mientras jugaba con mi iPad.
Solo podía jugar un rato y con supervisión, pero papi estaría de acuerdo si le explicaba mis razones.
—Cariño —me llamó la abuela—, ven a saludar, Renée está en casa, ha venido a…
No le hice caso, seguí mi camino hacia mi habitación.
—Alannah…
Me detuve a mitad de las escaleras porque el abuelo estaba parado impidiéndome el paso.
—Tu nana te está llamando.
La abuela me tomó de la mano y me llevó de regreso a la sala en donde estaba la mujer rubia.
—Salúdala, ha venido a verte, es bueno pasar un momento en familia, solo falta que llegue Alice y…
Me solté de la mano de la abuela y fui hacia Seth, mi otro primo, quien tenía en sus manos mi iPad, la funda rosa lo delataba.
—¡Eso es mío! —grité, quitándoselo—. No tomes mis cosas.
—¡Alannah! —me gritaron los abuelos y Renée.
—No seas grosera, esas no son maneras —me regañó el abuelo—, tu primo lo estaba usando, tienes que compartir.
—No tengo que hacerlo
El tío Emmett y la tía Rosalie aparecieron con Emily junto a ellos, me miraba mal, posiblemente la regañaron, no me importaba
—Esme, no creo que…
—Estás en serios problemas, jovencita, esas no son maneras de responder, discúlpate y…
—No.
—Alanaah.
—Me lo arrebató de las manos, papá.
—Esme… —insistió la tía Rose.
—Discúlpate, Alannah, las niñas buenas no se comportan de esa manera —continuó la abuela.
—¿Qué clase de educación te ha estado dando tu padre? —preguntó Renée.
—Discúlpate, ¡ahora!
Lloré.
Grité y lloré.
Nunca me habían hablado así.
Mami y papi a veces me regañaban, pero nunca me gritaban y siempre me dejaban explicarme.
Ellos solo me estaban regañando.
Lloré y me cubrí la cara.
—Cielo...
Me alejé de la tía Rose, no quería que me tocara, solo quería a papi, quería a mami, quería ir a casa.
Lloré aún más fuerte.
—Solo dos horas, mamá, solo dos horas.
La voz de papi hizo que dejara de cubrirme la cara y lo buscara, él estaba ahí acercándose a mí, estiré mis brazos para que me cargara, cosa que hizo.
—Ha sido una grosera, y ahora solo…
—No quiero escucharlo, te la dejé solo por dos horas y la tienen llorando cuando regreso.
—Las cosas no son así.
—Pues lo son para mí…
—Edward…
—Mamá… —habló el tío Emmett—, las cosas no son como crees.
—¿Me estoy equivocando en que ha sido una majadería lo que le hizo a Seth?
—Pues Seth no es tan inocente como parece —contestó mirándolo—, al parecer nuestros hijos aquí, no fueron muy amables con Alannah el primer día que llegó, la niña solo está respondiendo.
La abuela miró a mis primos que tenían las cabezas abajo, papi seguía acariciando mi espalda.
—No lo sabía.
—Pero preferiste gritarle a mi hija.
—Yo…
—No tienes que decir nada.
Sin dejar de tenerme en brazos, papá nos sacó de la sala y de la casa.
—No puedes irte, todos han venido para pasar una tarde con Alannah, para reconectar como familia. —Nos siguió la abuela.
—Bueno, puedo considerar en quedarnos si te disculpas con Alannah, de hecho, para que tú y los niños lo hagan y también Renée, no creas que no escuché lo que dijo.
—Fue un malentendido.
—Claro, siempre hay una excusa. —Papi negó con la cabeza y me subió al auto.
—Llamaré al abogado.
—Llámalo y nos vas a tener en un avión de camino a Florida.
…
—Voy a subir al primer avión que encuentre y las mataré, ¿cómo se atreven a gritarle a mi bebé?
—Voy a arreglar las cosas, no es necesario que vengas.
—Sí lo es.
—Alannah…
—La extraño, quiero que venga.
—Iré, buscaré el primer vuelo, puedo estar ahí hoy por la noche o quizás mañana por la tarde, tengo que ver vuelos.
—No vas a venir.
—Lo voy a hacer.
—No lo harás, estás alterada.
—Claro que lo estoy.
—Y no estás pensando con la cabeza fría, he hablado con Alannah, no estuvo bien la manera en que le quitó el iPad a Seth.
—Era mío…
—Y pudiste pedirlo y explicar las cosas como lo hiciste con Rose y Emmett.
—Puede que tengas razón.
—Alannah… —me reprendió mami
—Bien, tienen razón, pero la abuela me estaba gritando.
—Y es por eso que intervine, hablaré con ella y le haré saber que no puede volver a gritarte de esa manera, pero tampoco puedes ser grosera.
—No, no puedes, no te hemos educado de esa manera —coincidió mamá.
—¿Me tengo que disculpar?
—Solo si ellas te ofrecen una disculpa primero —dijo papi—, no voy a dejar de insistir con eso… y tampoco en que tú no vengas, no es necesario, así que deja de buscar vuelos, no creas que no sé que estás buscando.
Mami bufó pero asintió.
—Pero si vuelven a hacerla llorar…
—Si eso vuelve a pasar, te ayudaré a ocultar los cuerpos, hay un gran bosque en Forks.
¿Review?
