Intentaba escapar de él. Todo lo que decía era rebatido por su compañero de clase. Cansada de todo eso, empezó acelerar el pasó mientras le mira y le habla a la vez. Solo quedó con él por petición de su padre, el director del instituto, ella ni siquiera tuvo la opción de negarse y lo que más rabia le daba es que, por culpa de él, tuvo que dejar a un lado su entrenamiento y más en un momento tan crítico.
No quería escucharle, no quería seguir más en ese sitio y solo rogaba por una llamada o lo que fuera para poder librarse de él.
Estaba tan absorta en eso pensamiento que cuando se quiso dar cuenta, un muro o pared, pareció interponerse entre ella y su huída haciéndole perder el equilibrio.
Su caída era inminente, entoces sintió un agarre en su brazo izquierdo. ¿Una persona? ¿En serio fue contra un humano? Imposible. Ella no podía perder el equilibrio por un simple humano.
Entonces, alzó su cabeza para descubrir quien era. Su expresión de sorpresa no se hizo esperar. Aunque llevaba una gorra y gafas, no opacaban sus ojos azules. Entonces entendió porque perdió el equilibrio.
~ ¡Tru...Mirai! ~ dijo sorprendida.
~ Perdona, pensé que me verias. ~ dijo él con asombro.
~ No, no te disculpes ~ dijo apenada ~ Soy yo la que se tiene que disculpar por no mirar al frente. Pero... ¿Qué haces por aquí?¿Acaso ha pasado algo? ¿Están todos bien? ~ preocupada intenta detectar las energías de familiares y amigos.
Mirai vio como cerró los ojos con expresión de concentración, entonces supo lo que intentaba hacer, detectar el ki.
~ Pan, tranquila. Están todos bien ~
le dijo con intención de calmarla ~ He recibido nueva información y vengo a buscarte para la reunión, mientras mi padre y Goku reúnen a los demás.
Pan lo miró y algo dentro de ella le dijo que detrás de esas palabras había algo más. Escondía algo, era una experta detectando esas cosas, la mayoría de adultos le escondían las cosas por tratarla como una niña y esa expresión es lo que le transmitía. Ya no era solo eso, existían móviles que recibían llamadas y mensajes, hasta el correo electrónico hubiera sido también una buena opción. Entonces, ¿por qué desplazarse? ¿Por qué molestarse tanto? Pero el echo de que fuera él quien vino a buscarla... ¿Pero qué estaba pensando? Estaba paranoica. Solo le dijo que venía a buscarla para una reunión y su mente voló más allá. Como bien dijo, Vegeta y su abuelo Goku estaban reuniendo a los demás. Seguro que se repartieron una lista entre los tres de las personas que tenían que avisar para ir más rápidos. Mientras él estaba con ella, su abuelo seguramente utilizaría la técnica del shunkan idō y Vegeta, depués de maldecir y quejarse durante un tiempo seguro que Bulma sería la que acabaría haciéndolo.
No muy lejos de allí, se encontraba Baozi, el compañero de clase de Pan, observando todo lo que pasaba. Vio como Pan fue salvada de su caída, pero estaba tardando mucho en alejarse de ese hombre. No le gustó las pintas que aquel hombre llevaba, era como si con esa gorra se quisiera esconder de alguien, entonces se fijó que todavía tenía el brazo de Pan en su posesión y pensó que a ella le era imposible soltarse de él. Por muy nieta que fuera del señor Satán, contra un hombre como ese no tenía oportunidad ninguna de vencerlo.
Decidido, fue hacía donde se encontraban para poder defenderla y salvarla de su captor. Cuanto más se acercaba más podía notar que su altura era sobrepasada por el de aquel hombre, pero no se acorbadó.
Esta era la mejor oportunidad para acercarse a la menor de los Son, demostrando su valentía. Se puso al lado de Pan sin conseguir que, ninguno de los dos, le prestara atención, entonces se decidió a hablar.
~ Señor, gracias por su ayuda. ~ puso la voz grave para llamar la atención. Su cometido funcionó a la perfección, ahora tenía sus miradas puestas en él.
Mirai lo miró con algo de confusión ¿Quién era ese chico? Pensó mirandolo de arriba a bajo.
Pan se sorprendió y no por lo que dijo sino más bien porque se había olvidado que su compañero seguía ahí.
~ ¿Podría soltarla? ~ siguió diciendo más seguro que nunca, pues Pan lo estaba mirando con una expresión que el descifró como ayuda.
Mirai se preguntaba qué era lo que tenía que soltar y entonce, notó que su mano ejercía fuerza. Miró sorprendiendose de que en todo este tiempo no soltó el brazo de Pan. A modo de disculpas, miró a Pan.
~ Lo siento. ~ soltando el brazo. ~ No era mi intención.
~ No hay problema. ~ ella tampoco se dio cuenta de ese detalle, pero ni le molesto ni le importó.
~ Sí, sí que lo hay. ~ poniéndose delante de Pan. Con intención de protegerla ~ No tengas miedo. Yo te protegeré.
~ ¿Protegerme? ~ roja de rabia, pone la mano en el hombro del chico apartandolo y poniéndose delante de él quedando en medio de los dos. ~ ¡No necesito que me protejas! ~ todos se empeñaban en protegerla, sino era por una cosa era por otra. Ella no era una niña, ella no era débil, ella no necesitaba protección de nadie y menos de él ~ Soy lo bastante fuerte para hacerlo sola. No por nada soy nieta de Satán. ~ aunque su fuerza no provenía de esa rama de la familia, su abuelo materno es conocido por todo el mundo y se tornó la excusa perfecta para explicar su fuerza y su amor por las artes marciales.
Mirai, sin decir nada, presenciba toda la escena. Estaba muy enfadada, notaba su ki elevarse, pero con control. Podía ver que el chico estaba sorprendido como si no esperase ese comportamiento por parte de Pan. En ese momento supo que se conocían, que no era un chico que apareció de la nada.
Baozi, por su parte, la miraba sorprendido. En el instituto nunca la vio así, perdiendo el norte. Era tranquila, nunca levantaba la voz y si no fuera porque es nieta del señor Satán, pasaría desapercibida. Cualquier chica estaría encantada que él la protegiera, pero ella no. En vez de achantarse hizo el efecto contrario, su interés por ella aumento y eso le hizo sonreír para si mismo. Ella sería un reto.
~ Además... ~ prosiguió Pan ~ Tru...Mirai sería incapaz de hacer daño a nadie. ~ a no ser que sea un enemigo para la tierra, claro está.
Mirai, ante esas palabras, rememoró la conversación con Chronoa, "Sí, uno de ellos siete y..." sacudió la cabeza. No, todavía era pronto, todavía había tiempo para evitarlo. Lo último que se pierde es la esperanza, es lo que aprendió estando con ellos.
~ ¿Lo conoces? ~ dijo Baozi más como una afirmación que una pregunta.
~ Pues claro y no pienso permitir que tú ni nadie le hable de esa manera. ~ le salió del alma sin importar quien la escucharla.
~ ¿Quién es? ~ no le pasó por desapercibido la rojez que empezó aparacer en el rostro de la chica después de preguntar. ¿Podría ser que ese hombre y ella tuvieran una relación?
~ Bueno, él...él es... ~ es el salvador del mundo de donde vive. Gracias a él tuvo la oportunidad de nacer, por tanto, es su héroe, pero no podía decirlo, él estaba delante y se podría molestar, eso es lo que no deseaba. Porque ellos no se consideraban héroes.
~ No me lo digas. ~ continuó al ver que la chica no terminaba la frase.~ Sales con él. ~ afirmó molesto. En el instituto no dio señales de que le interesara ningún chico y todo porque ya estaba con alguien. Justamente con el sujeto que tenía delante.
~ No, claro que no.
Entonces, ¿se había equivocado? Podría ser que no estuviera todo perdido y tener su oportunidad para conquistarla.
El "no" que dijo Pan sonó tan rotundo que Mirai pensó que estaban en medio de una cita, aunque sabía que profesaba un gran amor por su otro él, que no es correspondido, eso no quería decir que no pudiera conocer a otros chicos y él, posiblemente, lo estubiera arruinando.
En realidad, no se sentía culpable por eso, ni lo más mínimo. Ese chico no le agradaba, pero tampoco quería que ella lo detestara por aurriunar una viable salida para olvidar sus sentimientos o al menos mitigarlos.
~ Soy un amigo. ~ dijo Mirai. Se puso al lado de Pan y extendió la mano con intención de estrecharla con la del chico.
Baozi quedó paralizado, pues la mirada de Mirai, ahora mismo, no era nada amigable hasta el punto de aterrarle. ¿Acaso le estaba desafiando? Tal vez, él también quisiera algo más que una amistad con Pan, pero no podía perder contra ese tío. Por fin, aunque con algún engaño que otro, pudo acercarse a ella y no dejaría a nadie interponerse.
Alzó su mano para demostrar que no le tenía miedo y la estrechó con la de Mirai, al hacerlo no pudo evitar poner, por unos segundos, una mueca de dolor en su cara por la fuerte presión que ejerció Mirai en su mano, pero pronto volvió a su mirada de desafío.
Pan, que ahora estaba al lado de ellos, notó la tensión de la situación. Los dos se miraban como si quisieran pelear. ¿Qué estaba pasando? Mirai es un hombre amable e incapaz de pelear con alguien más débil que él, todo lo contrario a Baozi o eso es lo que creía, entonces qué...
Ahora no era el momento para pensar y hacer suposiciones, lo importante era acabar con todo este teatro, ya le preguntaría más tarde.
~ ¡Ya es suficiente! ~ separando las manos de los dos ~ Mirai y yo tenemos que hablar. ~ con la mirada clavada en el más joven. Solo le dijo eso, no tenía que explicarle más, quería perderle de vista ~ ¿Vamos? ~ mirando a Mirai.
Sin espera una respuesta por parte de Mirai, empezó a caminar seguida por él.
Baozi miraba como se alejaban mientras acariciaba su mano para calmar el dolor. Juró que no perdería contra él. Estaba decidido a no perder contra él y haría lo imposible por conseguirla.
~ Joven ~ dijo una voz de mujer tras de él ~ veo que le interesa esa muchacha.
~ Y...¿quién es usted?
Giró descubriendo a una mujer, con vestido de mangas largas y hombros al descubierto, ajustado en el torso y falda larga holgada adornada con unas pocas monedas doradas igual como las tenía el pañuelo que llevaba en la cabeza.
~ Soy una gran adivina y maga, que podría ayudarle a conquistar a la chica que quiera. ~ explicó mientras buscaba algo en su pequeño bolso para luego mostrar una pequeña piedra color púrpura ~ Con esta piedra mágica, será suya. Solo tiene que ponerla dentro de uno de los bolsillos de la muchacha, dejándola en su posesión, sin que se dé cuenta. Una vez que ella la toque, se quedará prendida de usted.
~ Vaya estupidez, no creo en la magia. ~ que una piedra pudiera hacer eso era del todo imposible ~ No pienso malgastar mi dinero.
~ No tiene que pagar nada. Es un obsequio. El amor que usted me ha transmitido, me ha cautivado. Cójala por favor, igualmente, no tiene nada que perder.
No entendía el por qué de tanta insistencia por parte de aquella adivina. Le dijo que no creía en la magia y, aún así, a la mujer no le importó. Lo pensó durante unos segundo si aceptar o no la piedra, pero que daño haría una simple piedra y aparte era gratuita. Alzó su mano, cogió la pequeña piedra púrpura y se la guardó. Se despidió de la adivina y se fue de ese lugar.
~ ¿Ahora te dedicas ayudar? ~ una voz de hombre se dejó escuchar.
La voz provenía del callejón que estaba detrás de la adivina. El tono con la que hizo la pregunta dejó en claro que había escuchado toda la conversación.
~ No seas idiota. ~ dijo muy tranquila mientras se quitaba el pañuelo de la cabeza haciendo sonar las monedas en el momento de chocar las unas con las otras ~ Esa piedra ayudará afianzar nuestro cometido.
~ ¿Una simple piedra? ~ espectó incrédulo ~ Cuando la encuentren la tirarán.
~ Imposible. Una vez en posesión de la muchacha será imperceptible para los ojos saiyans. Cuando el corazón elegido muestre un atisbo de oscuridad, entonces y solo entonces se activará, ayudando a la oscuridad ha aferrarse al corazón.
~ Perdona por lo de antes. ~ se disculpó Pan cuando Mirai consiguió alcanzarla.
~ No tienes porque disculparte. ~ dijo él mientras la veía mirado al suelo.
~ Sí, sí tengo que hacerlo. ~ lo miró con decisión ~ Me puse furiosa y todo porque él no me dejaba en paz. Si no fuera por el director que me impuso que le diera clases de repaso a su hijo, jamás hubiera quedado con él. ~ dijo como si quedar con su compañero fuera lo peor del mundo.
~ Entonces...¿entre vosotros no...
no hay nada? ~ dijo en un tono entre sorprendido y aliviado.
~ ¿Qué? ¡Nooo! ~ deteniendo sus pasos ~ Por favor, es un chico engreído, hipócrita e inmaduro.~ escupió como si fuera veneno ~ ¿por qué has pensado... ~ entonces cayó en la cuenta del por qué de aquella mirada al estrechar las manos.
La imagen de su padre se le pasó por la cabeza. Él sabía que estaría allí, con un chico. Gohan insistía con que estudiaran en casa, seguramente para tener vigilado al chico, pero ella le rebatió con fuerza que en la biblioteca estarían más tranquilos, aparte, nadie sabía que vivía tan lejos de Satan City. Además, su abuelo Goku no escondía nada y había una gran posibilidad de ser descubierta, tirando por tierra todo lo que consiguió ocultar. En realidad, no le gustaba esconder lo que realmente era, estaba orgullosa, pero así ha sido siempre. Al final, Gohan, tuvo que ceder.
~ Mi padre te ha convencido para que vigilarás a Baozi, ¿verdad?
~ No, ni siquiera sabe que estoy aquí. ~ su respuesta fue rápida y sincera
~ Si es así, ¿a qué ha venido lo de poner la mirada de tu padre?
~ ¿De verdad tenía la mirada de mi padre? ~ lo dijo con una pizca de alegría ~ No me di cuenta.
~ ¿Por qué te alegras?
~ Siempre pensé que no me parecía a mi padre. Saber que tengo algún rasgo de él significa mucho para mi. ~ dijo sonriendo.
Ella le devolvió la sonrisa y entonces, se acordó. Él vino para comunicarle lo de la reunión, si continuaban allí llegarían tarde.
~ Por cierto, será mejor que vayamos yendo ¿No crees? Vegeta estará impaciente por empezar la reunión.
~ Sobre eso...me aviasarían cuando estuvieran todos. Por el momento, podríamos ir algún lado para hacer tiempo. Me gustaría seguir donde lo dejamos el otro día y, creo recordar, que tenías preguntas.
Pan, al escuchar eso, lo miró sorprendida y a la vez con una alegría que no pudo contener.
~ ¿De verdad qué no te importa que te pregunte? ~ dijo ella sin casi porder contener su sonrisa ~ No querría molestar.
~ Para nada. ~ dijo él divertido al ver el intento fallido de Pan en ocultar su sonrisa.
Ella sonrió de oreja a oreja, siempre a querido conocerle en persona para poder saber de buena tinta sus gustos, lo que le hace reír...cosas que él solo podría contestar. Poder tener una conversación real y no una donde solo podía imaginar como tantas veces lo había hecho. Ahora lo tenía ahí, frente a ella, algo que nunca pensó que se cumpliría. Era su momento, su única oportunidad y no la desperdiciaría.
~ Pero antes...¿podemos ir a comer algo? ~ dice ella con rubor en sus mejillas por tal petición, pero no podía esconder lo que era. Él la entendería ~ Es que...~ pone su mano detrás de su cabeza ~ he estado toda la mañana encerrada en la biblioteca y lo único que tengo en el estómago es un café y un mísero bocadillo.
~ Perfecto, yo también tengo hambre.
~ Pues conozco un buen sitio. ~ dijo mientras empezaba a caminar.
Mirai la siguió, nadie podía negar la existencia de sangre saiyan en Pan. Conociendo el apetito de los saiyans estuvo seguro que el mísero bocadillo al que ella se refería, para los demás humanos, sería lo suficientemente grande como para saciarse hasta la hora de comer.
~ ¿Tan pequeño era? ~ no pudo evitar preguntar.
~ Sí. ~ se giró para mirarlo caminando hacia atrás ~ Era...~ poniendo sus manos delante de su cuerpo, las separó hasta llegar a cada lado de este mostrando lo "pequeño" que era. ~ así.
~ Sí que era pequeño. ~ riendo al saber que había acertado.
~ ¡Oye! ~ a modo de advertencia, pero con una sonrisa desenfadada ~ Ya me gusta...
Y...tropezó, su sonrisa se borró. Si no hubiera estado andando hacia atrás podría haber visto ese pequeño socavón al que se acercaba peligrosamente.
Era todo surrealista. ¿Qué pasaba hoy? ¿Alguién le habría echado un mal de ojo? Esto no era normal en ella, lo del choque podía pasar, pero esto...no había excusas.
Se preparó para utilizar la técnica del bukūjutsu y, así, recuperar el equilibrio, pero no le dio tiempo, Mirai había pasado su brazo por detrás de su espalda acercandola a su cuerpo. Ella, con sus manos tocando los impresionantes pectorales de aquel hombre, alzó la cabeza pudiendo ver su cara sería, pero desenfadada y su cabello sin que la gorra estorbara.
Mirai se sorprendió. Su cuerpo se movió sin que él lo ordenara, cogiendola con firmeza por la espalda y acercandola a su cuerpo. Hoy ya era la segunda vez que su cuerpo hacía algo sin que él diera la orden. Primero, no soltó el brazo de la chica y ahora, con una velocidad vertiginosa, llegó hasta ella.
¿Por qué? ¿Qué era...
Sus pensamientos fueron olvidados en el momento que sus ojos se encontraron con los de ella.
~ Voy a tener que prohibirte andar hacia atrás.~ y volvió a pasar. Dijo en voz alta lo que tenía que haber pensado.
En ese momento Mirai no se dio cuenta, pero su voz sonó demasiado seductora para los oídos de Pan haciendo que se ruborizara y el detonante para que su corazón latiera con tanta fuerza que le pareció que saldría de su pecho.
Colgó el teléfono con algo de preocupación, la noticia que le dio Bulma lo dejó algo preocupado y más por su hija. Ahora podía entender mejor a su madre, el sufrimiento cuando aparecía un enemigo obligándolo a luchar y es que, por mucho Shenron que hubiera, ver morir a un hijo es muy duro.
Poniendo los codos en el escritorio, con los dedos entrelazados, puso su mentón encima y miró la foto dónde salia su hija, entre la de su boda y la de él cogido en brazos por su padre a los cuatro años. Dios, le costó tanto que posara para esa foto, era de su primer año en la escuela superior con su uniforme recién estrenado de chaqueta blanca con el borde reforzado por una línea negra, camisa blanca, corbata y falda corta plisada a cuadros, negros y azules, entre marino y celeste, calcetines largos hasta las rodillas de color blancos y mocasines negros sin cordones. Aún así, su sonrisa era sincera y algo divertida por la reacción e insistencia por parte de él.
Lo que más temía es que Pan siempre estaba dispuesta para una pelea. Había dicho muchas veces que envidiaba la vida que él tuvo con entrenamientos duros y villanos poderosos. Quería vivir ese tipo de aventuras sin darse cuenta de las consecuencias como pérdidas de amigos y ciudades destruidas o al menos es lo que él creía.
Pan es todo lo contrario a él, una apasionada de las artes marciales. Pasaba su tiempo libre entrenando, sola o acompañada de Piccolo que, él, aparte de considerarlo como uno más de su familia también es su maestro y ahora también el de su hija.
Desde bien pequeña que entrenaba superando sus limites, bien lo sabía él porque, aunque ella no le dijo nada, una de estas últimas veces de entrenamiento notó como el ki de su pequeña se elevó hasta casi desprender la misma energía de un súper saiyan. No le dijo nada, pues, esperaba que lo hiciera ella y, aparte, no quería que supiera que, aunque inconscientemente, cuando su ki subía más de lo normal, él se concentraba para saber que solo fuera un entrenamiento. Y qué padre con esa habilidad no haría lo mismo con sus queridos hijos.
Por mucho que quisiera apartarla de está batalla, no lo conseguiría, es tan terca como su madre y su mujer. Aunque se lo prohibiera, estaba seguro que encontraría la forma de escapar para ir a luchar, es lo que él hacia cuando Chichi le impedia ir. Se acordó de esas veces cuando quería ayudar y su madre se ponía encontra, no quería que su hija se sintiera como él por no dejarle hacer algo que deseaba. Por eso decidió entrenar más que antes, para protegerla. Su última transformación, hacía años que la había controlado, pero tenía que mejorar sus movimientos.
Gohan, por fin, decidió salir del despacho de su casa, cruzó el pasillo en dirección a la cocina pasando por la sala comedor que solo se utilizaba para ver la televisión sentados en el sofá y, algunas veces, para comer con la familia o invitados. Solo cuando estaban ellos tres desayunaban, comían y cenaban en la cocina, así es como compartían el día a día de cada uno sin ninguna distracción.
Llegó a la cocina y mientras entreba vio a Videl yendo de un lado a otro, recogiendo y guardando los utensilios.
~ Ahora empezaré hacer la comida. ~ sin interrumpir sus labores ~ Solo espera un poco más, Gohan.
Él no había dicho nada ni tan solo emitió un ruido, pero ella, aún así, supo que estaba allí. No le sorprendió, su mujer siempre tuvo ese sexto sentido con él como paso en la época de Majin Buu, ninguno pudo sentir su ki, pero a Videl su corazón le decía que seguía vivo. Esto lo supo por una conversación en una de las tantas reuniones que hacen y por cortesía de Krilin que le encanta sacarle los colores.
~ La verdad...no venía para eso.
Ella se giro al escuchar el tono de seriedad en la voz de su marido.
~ Gohan, ¿qué pasa?
~ Bulma a llamado. Hay una reunión...
~ Y Pan? ~ con voz de preocupación
Videl también estaba preocupada. La llegada de Mirai con la noticia de que estaban en peligro también la alteró. Por experiencia sabía que las batallas en las que ellos participaban eran peligrosas y, aunque siempre ganaban de una forma u otra, ahora también estaba su hija de por medio, igual que Gohan, le preocupaba que le pasara algo. Ella escuchó la historia de Mirai y siempre había la posibilidad de que pasara lo mismo.
~ Tranquila, está con Mirai.
~ Gohan, sobre lo de rastrear su ki...
~ Lo sé, pero esta vez no lo he hecho. Bulma me lo ha dicho.
~ No quería decir eso. Quiero que lo hagas, sé que es invadir su privacidad, pero...ahora mismo me preocupa y estaría más...más tranquila. ~ sus ojos empezaron a cristalizarse.
~ Vale, lo haré ~ dice mientras la abraza ~ por ti, por mi y por la seguridad de nuestra hija.
Videl abrazó con más fuerza a Gohan escondiendo su cara en el pecho masculino.
En una aldea del Sud, un muchacho visitaba a su madre y hermanos. Había traído su último sueldo o al menos una parte, la otra la utilizó para pagar sus gastos y una parte de la universidad, aunque esta tardaría en ser pagada.
El trabajo estaba al lado de la universidad, entre semana iba cuatro días durantes tres horas, el fin de semana y los días de fiesta toda la mañana, el día libre que tenía lo utilizaba para ir a entrenar con Goku.
Llevaba unos días de vacaciones por tema de estudios para concentrarse mejor en los exámenes y poder acabar el último curso, aparte de entrenar para esta última crisis.
Salió de la casa para ir a comprar, pues, se acercaba la hora de comer y casi no tenían comida, pero no llegó muy lejos. Delante de él se encontraba una figura muy conocida.
~ ¡Maestro Goku! ~ dice feliz, no esperaba verlo, pero siempre era bienvenido ~ ¿Qué hace aquí?
~ Traigo comida ~ lanzando una cápsula preparada minutos antes por Bulma
~ Ya le dije que no hacía falta. ~ cogiendo él pequeño objeto al vuelo ~ No quiero que se tome tantas molestias.
~ No es ninguna molestia, además, cuando vas a visitar a alguien tienes que traer algo. ~ con una sonrisa ~ Pero hoy vengo por otra cosa. ~ dijo cambiando su risueño rostro por otro más serio ~ Tenemos nueva información, sabemos quien es la persona de raza saiyan.
Continuará...
...
Nota;
Explicación; Baozi
Como habéis podido leer el nombre del compañero de clase de Pan se llama Baozi. Sé que suena raro, pero no he querido poner un nombre japonés porque el señor Toriyama le puso algunos nombres de comida china a sus personajes. He querido seguir sus pasos o al menos intentarlo.
Baozi son los bollos rellenos de carne echos al vapor, también conocidos como bao, bau o ham pao o min pao.
