-La historia y los personajes no me pertenecen en lo absoluto sino que son de la completa autoria de Masashi Kishimoto más la narración y/o utilización de los hechos son de mi absoluta responsabilidad para la dramatización, sentido y cronologización de la historia :3 los eventos de este fic tienen lugar en medio de los acontecimientos del Capitulo 66 de Boruto: Next Generation y dentro de los futuros capítulos de mi otro fic "El Sentir De Un Uchiha". Les sugiero oír "To Be Human" de Sia & Labrinth para Naruto & Hinata, "Play With Fire" de Sam Tinnesz para Sasuke & Sakura, "Saturno" de Pablo Alborán para Itachi, y "Wanting Moves" de Pantyraid y "Seven Devils" de Florence & The Machine para el contexto del capitulo.


Maito Gai estaba extremadamente sorprendido mientras observaba la asombrosa velocidad a la que Sasuke Uchiha, el alumno estrella de su rival Kakashi, se desplazaba por el campo de batalla en su enfrentamiento contra Kankuro Sabaku; como un maestro de Taijutsu, Gai era muy crítico, su propio alumno Rock Lee era un prodigio en ello pero increíblemente puede que estuviera a punto de perder su posición a manos del heredero del linaje Uchiha y la sonrisa de Kakashi bajo su máscara lo confirmaba. Aunque orgulloso del desempeño de Sasuke, Kakashi observó por sobre su hombro hacia la planta superior donde se encontraba Sakura, porque era ella quien merecía todo el reconocimiento por los logros del Uchiha. Si bien la pelea entre el Sabaku y el Uchiha cumplió con todo lo que se esperaba, llenando a los espectadores de una emoción y ansiedad sin comparación, y si bien Kankuro podía ser muy rápido como un prodigio de su propia aldea y casi tanto como su hermano menor Gaara, Sasuke Uchiha no le hizo las cosas fáciles en absoluto, usando su gran velocidad para atacarlo desde múltiples ángulos en poco tiempo y no dándole tiempo a bloquear sus ataques; el Uchiha decidió que finalmente había llegado el momento de recurrir al Jutsu enseñado por su Sensei, deteniéndose a metros de distancia del Sabaku luego de tan reñido enfrentamiento de ataques suaves o normales, evasivas y persecuciones que habían cumplido su propósito de preparar al público, pero ya era hora de pelear en serio.

—¿Eso es todo?— cuestionó Sasuke con una seca carcajada. —Por favor, ni siquiera empiezo a sudar— suspiró queriendo que la situación se tornase seria de verdad.

—Suficiente presunción, mocoso arrogante— gruñó Kankuro nada halagado por la sonrisa de autosuficiencia en el rostro del azabache.

—Oblígame— desafió el Uchiha deseando precisamente que el Sabaku peleara en serio.

El primer paso por parte de Sasuke fue cerrar suspensivamente los ojos por una instante antes de abrirlos teniendo el Sharingan activado esta vez y a lo que ni siquiera había tenido la necesidad de recurrir, y el segundo paso fue alejarse lo más posible del Sabaku para marcar las distancias hasta sentir la pared de roca a espalda, manteniendo la sonrisa ladina en su rostro y ejecutando la extremadamente familiar—para él, era su elemento después de todo—posición de manos que correspondía al Chidori, concentrando su chakra en su mano izquierda. El Chidori era un Jutsu extremadamente complicado y que no cualquier Shinobi podía aprender a ejecutar exitosamente, creado por Kakashi, consistía en una alta concentración de Chakra canalizado alrededor de la mano del usuario hasta convertirse en un relámpago, y una vez hecho esto el usuario debía de cargar contra su objetivo a una gran velocidad—era preciso mezclar ambos elementos—pero ni remotamente similar a la de Sasuke cuyo Sharingan y en especial su continuo entrenamiento con Sakura le había permitido volver a dominar y extender la corriente eléctrica a voluntad casi tanto como en su línea de tiempo, aunque no tenía por qué demostrarlo aun. Observando todo desde su privilegiado lugar de espectador, Gai sintió un escalofrió por ver que se ejecutaba esa técnica que su amigo y rival había creado, a la par que sorprendido porque Kakashi hubiera decidido enseñarle un jutsu tan peligroso a alguien tan joven.

—Le enseñaste ese jutsu...— regañó Gai, no considerando apropiado que un chico de solo trece años tuviera en sus manos tanto poder.

—Si te preguntabas porque siempre insistí en entrenar yo mismo a Sasuke; es porque ambos somos iguales— justificó Kakashi sin el menor arrepentimiento.

Inicialmente su relación con Sasuke había sido muy tumultuosa, el Uchiha tenía ideas propias y era muy rebelde, disfrutaba de hacer las cosas a su modo en contraste con Kakashi que como figura de autoridad y Sensei que era estaba acostumbrado a tener el control dentro del Equipo 7, y Sasuke buscaba lo mismo, pero paulatinamente ambos habían aprendido a ceder y de hecho el Uchiha le había confiado temores personales alegando no poder confiar en nadie más, fortaleciendo su vínculo y estrechándolo todavía más durante su entrenamiento. Sintiéndose nuevamente como él mismo—siempre teniendo que fingir ser un "inocente" Genin de trece años y obligado a seguir las reglas—, Sasuke sostuvo la mirada a Kankuro en posición defensiva y tras dejar pasar un instante cargo contra él a la mayor velocidad que le fue posible, apenas siendo visible al ojo humano, en un ataque que debería haber sido fatal…si realmente se tratase de Kankuro, pero no era así, lo que hizo sonreír ladinamente al Uchiha al ver que la pelea duraría más tiempo. Sasuke observó como Karasu, la marioneta de Kankuro, se resquebrajaba y en el lugar en que esta se encontraba el Sabaku habiendo cambiado de lugar en el último momento para salvarse; desgraciadamente y advirtiendo movimiento entre las gradas donde se hallaban los espectadores, Sasuke lamento tener que dejar aquel enfrenamiento hasta ahí, pero tanto él como Kankuro eran consciente de que serían más útiles y requeridos en otra parte.

Había comenzado la invasión.


—Dispersión— pronunció Sakura desde su lugar y ejecutando la debida posición de manos.

Aunque podría haberse quedado embelesada observando el combate de Sasuke, fue enormemente fácil para Sakura adelantarse a los falsos AMBU presentes en lugar y dispersar el Genjutsu que comenzó a circular sumergiendo paulatinamente a todos en un profundo sueño, pero no a ella con sus agudos sentidos ni siendo una maestra en detectar Genjutsu, siendo prontamente imitada en su actuar por Naruto, Hinata y Gaara presentes a su lado en la planta alta. El Sabaku se encontraba precisamente sondeado el terreno a través de su arena y cuyas finas partículas se encontraban dispersas permitiéndole verlo todo, intercambiando una mirada con Naruto, Hinata y Sakura antes de usar su arena a la distancia para eliminar a los falsos AMBU, sintiendo un sutil escalofrió al estar aprendiendo a ignorar la sed de sangre de Shukaku en su mente pero pudiendo mantener su consciencia en medio de todo, sosegando al Uzumaki que situó una de sus manos sobre su hombro para saber si estaba bien y recibiendo un asentimiento de Gaara. Llegar a tanto era drástico en personas tan jóvenes, pero Sakura, Naruto y Hinata—por no mencionar a Sasuke en el campo de batalla—ya habían librado una guerra, además no podían olvidar que los Ninja del Sonido no tendrían reparos en hacer lo que fuera necesario y más por cumplir las órdenes de Orochimaru—a quien aún debían localizar—, y del mismo modo Sakura y Sasuke estaban dispuestos a llegar aún más lejos si hacía falta.

—Tenemos que darnos prisa; Naruto, Hinata, encárguense de este lugar— destinó la Haruno hablando en su nombre y el de su esposo. —Sasuke y yo nos ocuparemos de los ninja del sonido— agregó antes de retirarse a gran velocidad, teniendo sus propias obligaciones que cumplir y rápido.

—Entendido— asintió el Uzumaki de inmediato al verla partir. —Gaara, ve con tu padre— instruyó volviendo la mirada hacia su amigo.

—Deben neutralizar a los Cuatro del Sonido, y nada de rango bajo, son peligrosos— especificó la Hyuga pues no podían permitirse bajar la guardia.

—Yo me encargare— sosegó el Sabaku preparado de antemano para lo que fuera.

Sin decirlo con palabras explicitas, Naruto le había dado una tarea muy difícil al momento de despedirse luego de la anterior fase de los Exámenes Chunin; reconciliarse con sus hermanos y alertar a su padre el Kazekage de la Aldea de la Arena de la invasión que Orochimaru realizaría, planteándole las posibilidades venturosas para ellos de mantener su alianza con la Aldea de la Hoja; si, ni sonaba ni era algo sencillo pero que era una realidad, Gaara y su padre estaban aprendiendo a llevarse bien finalmente y confiaban el uno en el otro de tal modo que sin dudarlo el Kazekage se había hecho acompañar en su viaje a la Aldea de la Hoja por una cuantiosa comitiva de Shinobis que tenían la misión de proteger a los civiles y eliminar al mayor número de Ninja del Sonido que fuera posible, y por lo que sin perder tiempo Gaara se retiró del lugar para reunirse con su padre como también debían de estar haciendo Temari y Kankuro, mientras Naruto y Hinata tomaban su propio camino...Muy lejos de donde tenían lugar los Exámenes Chunin pero mortalmente alerta por las órdenes recibidas por el mismísimo Tercer Hokage y enterados como todos los Shinobi capacitados de la anunciada invasión que tendría lugar ese mismo día, los Jonin de turno montaban guardia en lo alto de las torres de vigilancia, los puntos más altos de altos de la aldea y desde donde finalmente pudieron detectar a un numeroso grupo de individuos desconocidos concentrados en las afueras de la aldea como se temía.

—Son ellos— advirtió uno de los Shinobi de guardia. —Da la alerta— instruyó a su compañero.

Tanto tiempo de entrenamiento junto a Sasuke, quien había deslumbrado en su combate con Kankuro por su velocidad, había dado sus frutos para Sakura quien hubo cruzado con presteza la distancia entre la sede de esa fase de los Exámenes Chunin y los límites de la aldea donde sabían atestados los Ninja del Sonido, necesitando ganar tiempo para Sasuke a quien le llevaba unos minutos de ventaja; saltando de lo alto de una de las ramas y habiendo avistado su objetivo, Sakura cayó sobre uno de los Ninja del Sonido leales a Orochimaru y que se estaban ocupando del Jutsu de Invocación, interrumpiendo el mismo y—aunque—rompiéndole el cuello a este. Como Ninja Medico había hecho el juramento de defender la vida, pero como Kunoichi leal a los principios Shinobi era preciso hacer lo que fuera necesario, saltando de regreso al árbol que le había permitido moverse y valiéndose de las largas ramas para llegar a otro punto del entramado del Jutsu de Invocación sorprendiendo a quienes ahí se hallaban, ¿Qué imagen debía de estar dando? Se veía inofensiva como una chica de solo trece años delante de Chunin o Jonin leales a Orochimaru y quienes debían de ser conocidos por su crueldad, pero siendo esposa de uno de los Shinobi más destacados e implacables que podía existir, eso no amedrento a Sakura que incluso esbozó una inocente sonrisa mientras los Ninja del Sonidos se levantaban de su posición en cuclillas ante sus pergaminos de invocación, viéndola como un obstáculo.

—Hoy no vamos a hacer eso— aconsejó Sakura pero para su frustración los Ninja del Sonido eligieron echársele encima. —Odio cuando lo hacen más difícil— suspiró por lo bajo y no teniendo otra opción por lo visto.

Para ella el mejor camino posible era la paz y no la guerra, pero en ocasiones simplemente no habían otras opciones disponibles y por lo que entornando los ojos Sakura evadió al primer Ninja que se le echo encima, usando su descomunal y poco conocida fuerza para romperle el brazo y neutralizarlo temporalmente presionándole un punto en el cuello; con su mano libre extrajo un kunai de su arsenal y lo arrojó en un punto ciego a su espalda, escuchando y sabiendo que daba en el blanco tomando otra vida. Pudiendo concentrarse en los dos Ninja restantes frente a ella, cerrando los ojos con disgusto le rompió el cuello a uno sin mayor esfuerzo y el brazo al otro antes de dejarlo inconsciente al golpearlo en la nuca, observando el "desastre" que dejaba atrás y volviendo a subir a los árboles, sondeando el terreno desde lo alto y pudiendo ocultarse con las ramas y hojas de mayor tamaño viendo a un numero de ninjas similar en otros punto aledaños y preparados para iniciar el Jutsu de Invocación, un riesgo que no podía permitirse, ¿Pero que Jutsu era apropiado para deshacerse de todos ellos? Su fuerza no sería suficiente más que como momentánea distracción, y por lo que aunque no fuese la técnica más inteligente a emplear, porque después de todo consumía demasiado Chakra, decidió usarla porque era de los pocos Jutsu que conocía y podía emplear sin delatarse a sí misma y siendo eficiente al mismo tiempo, siendo veloz en ejecutar la posición de manos pues tiempo era lo último que podía perder:

—¡Estilo de Fuego, Jutsu Flama de Dragón!

Puede que en su presente tuviera mucho que hacer como administradora del Hospital de la Aldea, sus descansos o tiempos intermedios eran escasos pero por encima de todos sus reconocimientos personales estaba el ser la actual Matriarca del Clan Uchiha—que era escaso, solo su esposo, ella y Sarada después de todo—y como tal debía manejar Jutsus concernientes al clan al que pertenecía por matrimonio por lo que la pelirosa supo concentrar su chakra en el centro de su pecho y expulsarlo por la boca en uno de los característicos jutsu del clan pero tratando de extenderlo lo más posible con su escasa red de chakra y que había estado tratando de extender lo más posible durante sus entrenamientos con su esposo, y exitosamente lo hizo. El Jutsu de Fuego Flama de Dragón era una técnica poderosa y difícil de manejar en que el usuario moldeaba su chakra hasta darle una forma semejante a un dragón al ser expulsado por la boca y las llamas obedecían la voluntad del usuario, por lo que solo Shinobi de alto nivel podían ejecutarla. Forzar un jutsu más allá del límite de chakra de un individuo era peligroso, pero Sakura podía encargarse de proteger a los civiles solo con su fuerza y control de chakra, resguardar las afueras e impedir el Jutsu de Invocación era algo que se había impuesto a sí misma, de ahí que pusiera tanto empeño en ello, desplomándose de rodillas para recuperar el aliento mientras veía como la gran llamara se desvanecía y dejando tras de sí solo las cenizas de sus enemigos...


Aunque hubiera esperado que su alumno se decidiera a actuar en su contra desde la primera fase de los Exámenes Chunin, decirse decepcionado era un eufemismo para Hiruzen quien suspiro por lo bajo, eligiendo permanecer en su lugar, dispensando a los Shinobi que componían su escolta con órdenes de proteger al Kazekage de la Arena y sus hijos así como resguardar a los civiles de la aldea, pero pudiendo advertir sin problema la presencia de Orochimaru que se materializo unos pasos a su espalda, volteando a verlo lentamente. En el pasado había cometido el error de decirle a Jiraiya—en sus lejanos días bajo su tutela—que debería ser más como Orochimaru cuya brillantez y talento natural lo habían convertido en un Shinobi admirable…pero los años y hechos le habían probado que su alumno predilecto se había desviado en extremo del camino por la gran maldad interna y lujuria por el poder que había en su corazón, y si no existía la posibilidad de ponerle remedio a ello, Hiruzen al menos se comprometía a hacer todo lo que fuera preciso para proteger a la Aldea de la Hoja, era su deber como Hokage. Sonriendo viperinamente, disfrutando de estar frente a frente con su antiguo Sensei a quien llevaba años deseando enfrentar, Orochimaru se atrevió a confiarse, todo lo que quería era demostrar su superioridad a ese anciano y cuan por debajo de su nivel se encontraba, y fuera de tiempo también; el destino estaba en manos de quienes fueran lo suficientemente poderosos para cambiarlo.

—Orochimaru— reconoció Hiruzen observando a su antiguo pupilo. —Sabia o al menos sospechaba que llegaría este día, pero aun así no vas a vencerme— saberlo y presenciarlo eran cosas muy distintas.

—Ya se lo había dicho; debería haber elegido al Quinto Hokage, porque el Tercer Hokage morirá justo aquí, justo ahora— advirtió Orochimaru sin arrepentirse de su proceder.

—¡No lo creo!— gritó la distintiva voz de cierto ninja hiperactivo cabeza hueca.

El primero en hacer un movimiento fue Naruto quien se situó de inmediato junto al sorprendido Tercer Hokage y con unos instantes de retraso lo hizo Hinata quien concentro su chakra lo más posible—agradeciendo un par de sesiones de entrenamiento privadas con Sakura y de las que ambas elegían no hablar, enfocando toda su fuerza en sus puños antes de correr hacia los enormes ataúdes o féretros invocados por el Edo Tensei que Orochimaru comenzó a ejecutar en ese momento, logrando resquebrajar ambos féretros e impedir que el resto del Jutsu se llevase a cabo o ello sin duda haría que todo fuese mucho más difícil para ellos, ya teniendo que lidiar con los Ninja del Sonido que rondaban el lugar…nadie necesitaba decirlo, era obvio que no conseguirían salvar al Tercer Hokage, pero harían todo lo posible por lograr que la batalla fuera algo más equitativo. La gota que aparentemente colmó el vaso a Orochimaru fue que además en ese momento se desvaneciera la barrera que sus seguidores de la Aldea del Sonido debían de mantener para permitirle pelear con su antiguo Sensei y tomar su vida sin que nadie pudiera interrumpirlos, y sin necesidad de palabras—sonriendo en silencio—Naruto supo de inmediato que ello era obra de Gaara, dándole las gracias interiormente, pero apenas y tuvo tiempo ya que con un seco movimiento de su brazo Orochimaru lanzo en su dirección dos grandes serpientes …que Hinata intercepto con amas manos situándose delante de él como escudo.

—¡Hinata!— se sobresaltó el Uzumaki viendo con sorpresa como su esposa ahogaba a las serpientes con sus manos.

—Estoy bien— sosegó la Hyuga antes de notar una pequeña figura situarse a su costado como guardián. —Gracias, Pakkun— apreció arrodillándose ligeramente para acariciar las orejas del perrito.

—De nada, bella señorita— correspondió el can con su distintiva voz grave y agradeciendo el reconocimiento.

—Preguntaría como estaban preparados para esto, pero creo que no quiero saber— suspiró Kakashi apareciendo junto a su joven pupilo que sonrió divertido.

—Precisamente— confirmó Naruto pues cuantos menos detalles tuviera, mejor.

Puede que Kakashi no estuviera remotamente cerca del nivel de un Sannin como Orochimaru y por lo que desafiarlo no era tan siquiera una opción, pero arriesgaría e incluso perdería su vida con tal de proteger a sus alumnos; confiaba en Sasuke y Sakura, en que ellos podrían cuidarse solo pero proteger a Naruto como hijo de su fallecido Sensei era su responsabilidad, y lo haría, extrayendo un Kunai que sostuvo firmemente en su mano derecha y descubriendo su Sharingan con la mano izquierda. Observando con admiración el flanco de protección que Kakashi, Naruto y la heredera Hyuga habían formado frente a él, Hiruzen no pudo evitar sentir admiración y culpa en partes iguales; una vez hace mucho tiempo, había esperado que Orochimaru pudiera sucederlo como Hokage, mas el Sarutobi había desistido totalmente de sugerirle la idea siquiera a su antiguo alumno al comprender que Orochimaru solo estaba interesado en ser Hokage por el poder que ofrecía la posición. Su corazón sangraba profundamente por tan solo imaginar tener que llegar al único extremo que acabaría con toda esta disputa; matar a Orochimaru, a quien amaba como si fuera su propio hijo—como a Jiraiya y Tsunade—y ese sentimiento nunca podría cambiar sin importar cuan bajo hubiera caído su alumno o cuanto se hubiera desviado del camino, matarlo no entraba como una opción en su mente…y mentiría si dijera que no le rompía el corazón ver el monstruo en que Orochimaru se había convertido.

Pero haría lo que fuera necesario por el bien de la aldea.


El plan comenzó a cambiar en el momento exacto en que los Ninja del Sonido se dieron cuenta de que no se había iniciado el Jutsu de Invocación, por lo que se decantaron por la siguiente opción de la invasión que era tomar el control de la aldea por la fuerza y eliminando a cuantos civiles fuera necesario, después de todo lord Orochimaru se estaba enfrentando y derrotaría al Tercer Hokage por lo que el éxito era cosa segura. Tan pronto como los civiles—que habían elegido no asistir para presenciar las peleas de los Exámenes Chunin—vieron interrumpida su rutina diaria por la presencia de Shinobis desconocidos en las calles, la primera emoción que primó en todos fue el miedo; las madres corriendo junto a sus hijos para volverse el objetivo de estos entre alaridos de terror, era el peor escenario posible y por lo que una madre desesperada no dudo en arrojarse al suelo cubriendo con su cuerpo a su pequeña hija si así la protegía, en espera del golpe fatal. Justo en el último minuto un sonido muy particular cruzó el aire, como una especie de silbido pero multiplicado por cien y mucho más fuerte; el ataque del Ninja del Sonido fue bloqueado un Chidori de Sasuke quien le sostuvo fieramente la mirada al atravesarle el pecho, viendo como la vida abandonaba lentamente sus ojos, lo que le permitió recobrar el aliento y volviendo la mirada hacia la madre y su hija que le dieron las gracias por lo bajo tan pronto como fueron capaces de superar su sorpresa, refugiándose en el primer lugar seguro a su alcance.

—No puedo creerlo…— suspiró una infantil voz varios metros a su espalda.

Siendo padre pese a que su hija fuese una excepción a la regla por lo maravillosa que era, Sasuke era plenamente consciente de que los niños podían ser un problema y por lo que se abstuvo de entornar los ojos al ver a una niña de unos cinco años de pie en plena calle y observando asombrada al gran número de Ninjas del Sonido, y a quien Sasuke no tuvo reparos en proteger corriendo hacia ella, cargándola hasta el interior de una juguetería donde se encontraban reunidas otras madres con sus hijos, dejándola sobre un enorme oso y regresando al exterior con abrumadora velocidad. Sorprendida por la gran velocidad en que había sido depositada sobre tan mullido oso de peluche, la sonriente niña observó todo lo que sucedía en el exterior a través de los amplios ventanales en que se encontraban atestadas las madres junto a sus hijos, viendo como el Uchiha neutralizaba sin aparente esfuerzo a los Ninja del Sonido—la niña era demasiado inocente para saber que en realidad les rompía el cuello para cerciorarse de que no fueran una amenaza—, y a quienes no neutralizaba de ese modo lo hacía rompiéndoles algún hueso, particularmente brazos dando tiempo a los demás Shinobi de la Hoja a encargarse de ellos y quienes por cierto no cuestionaron su eficacia porque después de todo era un Uchiha. Todas las personas eran y tenían limites diferentes, por lo que fue hasta divertido para Sasuke atrapar por lo espalda a dos de restantes Ninja del Sonido que estaba en lo alto de uno de los edificios.

El Uchiha ni siquiera tuvo necesidad de hacer nada, solo sorprenderlos y sujetarlos sin mayor esfuerzo de los tobillos, sonriendo ladinamente al escucharlos pedir piedad mientras los sostenía en esa posición, bajando la mirada hacia la calle debajo y donde la misma niña lo observaba a salvo desde la ventana de la juguetería, a lo que Sasuke simplemente le guiñó un ojo viendo crecer una sonrisa en su rostro antes de soltar a los dos Ninja del Sonido dejando que otros de los Shinobi de la Hoja se encargaran de ellos. Pero quedarse en un solo lugar no era una opción para Sasuke, no porque no quisiera sino porque habían otros puntos que debía defender y porque necesitaba encontrarse con Sakura para saber que ella estaba bien—ella se había hecho cargo de los puntos más difíciles desde el principio y completamente sola—, y en cualquier caso el resto de los Shinobi de la Hoja ya estaban en completo estado de alerta por lo que detener la invasión era un hecho. Corriendo por lo alto de los edificios, Sasuke sintió un escalofrió al ver que sin dudarlo su esposa se arrojaba al suelo cargando con dos niños pequeños a los que mantuvo abrazados contra su pecho al caer protegiéndolos como escudo humano de dos Ninja del Sonido que cargaron contra ella, o eso pretendieron más bien pues Sasuke lo impidió de golpe atravesándoles el corazón a ambos con un solo Chidori y protegiendo a los tres en el proceso, sin inmutarse con la sangre que cubría sus manos al ver desplomarse ambos cadáveres.

—¿Están bien?— preguntó Sasuke volviéndose hacia su esposa que alzó la mirada en su dirección.

—Sí, estamos bien— sosegó Sakura con una inevitable sonrisa antes de levantarse del suelo con ayuda de su esposo. —Arriba— alentó a los dos pequeños niños; un niño de seis años y su hermana menor de tres.

—Este es un secreto, ¿sí?— advirtió el Uchiha en voz baja a los pequeños, no queriendo que se esparciera mucho de su crueldad cuando todo acabara.

—Si— asintió el mayor de los hermanos poniéndose de pie y ayudando a su hermana.

—Muchas gracias— sonrió la pequeña enfocando toda su atención en el Uchiha.

Tal vez fuese la euforia de ser rescatados tan velozmente o la forma en que el Uchiha había aparecido para ayudarlos, pero la pequeña niña no dudo en soltar la mano de su hermano mayor y abrazar efusivamente a un sorprendido Sasuke que no pudo corresponderle al tener las manos manchadas de sangre, agradeciendo interiormente que el abrazo fuese breve y que la madre de los niños apareciera finalmente para llevarlos a un lugar seguro, liberándolos a Sakura y a él de hacerse cargo de ellos. Recuperando brevemente el aliento y aun sintiéndose agotada mentalmente, Sakura volvió la mirada hacia Sasuke sintiéndose orgullosa de él y lo mucho que había progresado emocionalmente, observando la partida de esa madre con sus hijos a quienes se había comprometido a proteger, no a la aldea sino a las personas; había cambiado mucho desde que había dejado su odio atrás hace quince años, pero ella siempre se sentía orgullosa por notarlo. Permitiéndose recobrar la calma al igual que su esposa a su lado, escuchando su agitada respiración, Sasuke fue gratamente sorprendido por el tacto de Sakura quien le acomodó ligeramente el flequillo haciéndolo entornar los ojos y esbozar una sonrisa ladina, volviendo el rostro en su dirección e intercambiando una mirada antes de asentirse mutuamente el uno al otro y de saltar de regreso a lo alto de los edificios para continuar recorriendo la aldea, Eso aún no había terminado, tenían muchos otros puntos que cubrir…


—Orochimaru…¡Eres un gran tonto!— gritó Hiruzen observando el rostro de su alumno.

Todo sucedió demasiado rápido, el mismo desenvolvimiento de los enfrentamientos hizo que Kakashi Sensei tuviera la necesidad de enfrentarse a múltiples Ninja del Sonido para proteger la vida de lord Hokage como también hicieron Naruto y Hinata—además del pequeño Pakkun—, y no siendo estos en absoluto un obstáculo fácil de sortear. Sin embargo, ello no impidió a Naruto, quien sostenía del cuello a uno de los Ninja del Sonido para evitar su ataque, presenciar el momento en que—empleando el Jutsu Clones de Sombra—el Tercer Hokage utilizó el Sello Consumidor del Demonio de la Muerte para sellar el alma de Orochimaru…no contando sin embargo con que este llamaría a su Espada Kusanagi, apuñalando a lord Hokage por la espalda en el último minuto. Sabiendo o sintiéndose demasiado viejo y débil para eliminar por completo el alma de Orochimaru, sin otro remedio Hiruzen se conformó con sellar los brazos de su alumno para asegurarse de ese modo que este no volvería a ser capaz de utilizar jutsus, y sería su propio castigo. Pudiendo creer y sentir en su corazón que la Aldea por quien había dedicado su vida y servicio se encontraba a salvo, Hiruzen Sarutobi se permitió un último suspiro antes de morir con una sonrisa en su rostro; los pensamientos y sentimientos del tercer Hokage no eran erróneos en lo absoluto, su confianza en los Shinobi de la Hoja estaba más que justificada porque estos se encontraban precisamente frenando la invasión con todas sus fuerzas.

—Como en los viejos tiempos, ¿no?— comentó Inoichi mientras veía como terminaban de tomar como prisioneros a los Ninja del Sonido que aun no habían eliminado.

—Mejor que nunca— respaldó Choza cruzando ambos brazos por sobre su pecho.

—El original trio Ino-Shika-Cho— suspiró Shikaku sintiendo inevitable nostalgia.

Lo que fácilmente hubiera podido ser una invasión descontrolada con muchas bajas y un caos sin precedentes que hubiera devastado por completo a la Aldea de la Hoja, fue en su lugar una invasión para la que los distintos Shinobi ya estaban preparados—pese a que la advertencia recibida por todos no fuese formal en si—pese a que estuvieran teniendo lugar los Exámenes Chunin, como prueba los distintos líderes de los clanes Shinobi seleccionaron a destacamentos especializados para que neutralizasen a los Ninja de la Aldea del Sonido, apoyados en todo momento por Shinobis de la Aldea de la Arena liderados por los hijos del mismísimo Kazekage. Lentamente los Shinobi de la Hoja se estaba deshaciendo de cualquier amenaza a la seguridad de sus habitantes, la invasión que podría haber significado una catástrofe—aunque sí que había asustado a los civiles—se estaba convirtiendo en solo un susto, era solo cuestión de tiempo para que la amenaza dejase de ser un problema…sin embargo no pudo evitar resultar sorprendente el momento en que desde una gran altura fue arrojado un grupo de Ninja del Sonido que estaban atados entre sí por una larga cuerda infundida en Chakra que les impedía moverse. Alzando la mirada hacia lo alto de los edificios y recuperándose del sobresalto en comparación con sus amigos Choza e Inoichi, Shikaku no pudo distinguir a nadie ni sentía ningún Chakra, ¿Quién había hecho eso? El Grupo de Ninja del Sonido no era menos numeroso, debían ser más de veinte.

—¿Son todos?— preguntó Inoichi con sorpresa y dudando que hubieran otros Ninja del Sonido por ahí.

—Eso parece— asintió Shikaku visiblemente sorprendido, pero sin sentir el Chakra de nadie cerca.

—¿Quién los atrapo?— inquirió Choza en voz alta alzando brevemente la mirada hacia lo alto de los edificios.

—No tengo idea— negó el Nara intercambiando una confusa mirada con sus amigos.

Resultándoles infinitamente o más fácil ocultarse al tener la edad, estatura y complexión de chicos de trece años pero con el intelecto de los adultos que eran, Sasuke y Sakura intercambiaron una mirada cómplice entre si mientras ocultaban eficazmente su Chakra para no ser detectados y habiendo sido ellos quienes se habían encargado de los Ninja del Sonido al completo, ya no había más rondando la aldea salvo aquellos que debían haber respaldado a Orochimaru en su ataque al Tercer Hokage, y cuyo resultado Sasuke y Sakura podían anticipar volviendo la mirada a lo lejos hacia el edificio que había sido la Sede de los Exámenes Chunin. Arrodillándose lentamente junto al cuerpo del fallecido Tercer Hokage, Naruto bajo la cabeza en señal de respeto sintiendo las manos de Hinata sobre sus hombros y la presencia de Kakashi Sensei junto a muchos otros Jonin de la Hoja. Ser Hokage no era una responsabilidad fácil, era extenuante y le había quitado a Naruto—en su presente—mucho tiempo de calidad con su familia o simplemente de ocio, de hecho muchas veces el Uzumaki se cuestionaba si valía la pena tener esa responsabilidad, pero al final siempre se decía que sí, porque lo que quería era lograr que cada habitante de la aldea—Shinobi, civil, Genin, Jonin o quien fuera—pudiera considerarse con sus semejantes como parte de una gran familia que debían cuidar estrechamente los unos de los otros, ese era el corazón de la "Voluntad de Fuego", y lo había aprendido de Hiruzen Sarutobi.

Se había evitado la invasión, pero pagando un gran precio.


Es una regla Shinobi; nunca muestres tus sentimientos, mantén tu mente enfocada en tu misión, contra todo, sin importar cuanto dolor lleves dentro, no soltaras una sola lágrima; aunque Naruto, Hinata, Sasuke y Sakura hubieran estado preparados para asistir al funeral del Tercer Hokage, la muerte del líder de la Aldea de la Hoja volvió a ser algo muy doloroso para los cuatro, por un lado sí que debían aparentar sorpresa y sentirse abrumados—pese a haber colaborado en detener o neutralizar la invasión de Orochimaru y los Ninja del Sonido—porque eran solo chicos de trece años que no podían demostrar estar más allá de sus capacidades; pero por otro lado y aunque el Tercer Hokage pareciera una figura débil, manipulable y hasta excesivamente neutral, era el líder de la aldea a quien habían conocido, quien los habían alentado a su manera mientras crecían. En muchos aspectos el Tercer Hokage había sido el único padre incondicional que la aldea había conocido y ninguno de sus errores humanos podría cambiar eso, por lo que el ambiente presente en la aldea era luctuoso para los cuatro jóvenes que aun vestidos de luto se reunieron brevemente en Ichiraku Ramen—por insistencias de su rubio mejor amigo, o esposo en el caso de Hinata—solo para hablar y reunirse, intentando pensar en su interior que es lo que deberían hacer ahora, pero pese a sus esfuerzos por cambiar la realidad en que se hallaban también tenían muy claro que no podían controlarlo todo—lo ocurrido era la prueba—y que esperar acontecimientos era quizás lo único que podían hacer, solo por ahora claro.

—Sabíamos que pasaría pero no deja de ser doloroso— suspiró Hinata bajando la mirada y a lo que su esposo a su lado entrelazó una de sus manos contra la suya.

—El Tercero fue un gran Hokage— secundó Naruto con un tono inquebrantable, —no fue perfecto pero transmitió su voluntad y buenos deseos a toda la gente desde que tengo memoria— parte importante de ser Hokage lo había aprendido de él.

—Quizás pudo ser mejor Hokage, pero no mejor hombre— aceptó Sasuke no pudiendo contradecir a su bobo mejor amigo en ese aspecto.

—Quien lo sucederá hará un gran trabajo, él lo hubiera querido así— sosegó Sakura interiormente ansiosa por volver a ver a su Maestra.

—Y que lo digas— asintió el Uzumaki con ánimos renovados, —estoy esperando que el Sabio Pervertido me diga que busquemos a la abuela Tsunade— contaba todos los días en espera de que el Sabio Pervertido anunciara su inminente viaje.

—Oye, ten respeto por lady Tsunade— regañó la Haruno sin poder evitar molestarse por aquel mote de Naruto para con la futura Quinta Hokage.

Puede que fuera muy ingenuo e iluso de su parte y especialmente porque su Maestra no sabría quién era ella ni de dónde venía, serian dos extrañas entre si al igual que la primera vez en que se habían conocido pero con la diferencia de que esta vez Sakura intentaría tener cuando menos parcialmente el control y volver la situación en su favor para obtener nuevamente su rol como la persona de confianza de la Quinta Hokage, y Sakura quería eso no solo por el vínculo que ambas compartían sino también porque al ascender y obtener el poder que ello conllevaría estaría más cerca de los enemigos que deseaba eliminar—junto con Sasuke—; Danzo Shimura, Koharu Utatane y Homura Mitokado. Disimulando una sonrisa ladina al entender perfectamente los sentimientos de Sakura—añorando el mismo a su hermano mayor y su próximo encuentro, lo que suponía no tomaría mucho tiempo—, Sasuke entrelazó una de sus manos con las de su esposa para controlar sus ansias pero sin que nadie se diera cuenta de su intercambio por lo discretos que eran. Aunque siempre hubiera dado a entender que le era indiferente quien estuviera al mando de la aldea, lo cierto es que Tsunade había conseguido lidiar efectivamente con las serpientes que eran los miembros del Consejo y el líder de AMBU, mucho mejor que el Tercer Hokage, pudiendo mantener la paz y ser neutral de una forma precisa, sin olvidar que ella había defendido su caso tras la Cuarta Gran Guerra y nombrado a Kakashi como Sexto Hokage.

—Bueno, no conseguiremos nada quedándonos aquí— obvió Sasuke levantándose de su lugar. —Iré a entrenar— mencionó a su esposa si deseaba unírsele.

—Voy contigo— confirmó Sakura levantándose tras sus pasos y abandonando Ichiraku Ramen junto con él, —pero primero debemos pasar por la biblioteca— comentó y ante lo que el Uchiha sonrió ladinamente sin necesidad de responder nada.

—¡Adiós!— gritó Naruto a modo de despedida y siguiéndolos con la mirada antes de regresarla a su esposa. —¿Tú y yo como siempre?— sugirió con una sonrisa.

—Siempre— asintió Hinata levantándose de su asiento. —Tenemos que mejorar tu manejo del puño suave— obvió teniendo su propio programa de entrenamiento.

Al no ser un Hyuga, era muy difícil para Naruto ponerse al nivel de estos en el aprendizaje del puño suave y de hecho lo había aprendido muy superficialmente al momento de enfrentarse a Neji en los Exámenes Chunin, por lo que era natural que quisiera profundizar y mejorar en ello al mismo tiempo que era admirable su persistencia pues ello involucraba un tipo de Taijutsu con el que el Uzumaki no estaba muy acostumbrado ni ningun Shinobi promedio, y se sentía algo de bien para Hinata tener el control y ser quien guiara a su esposo en algo pues normalmente era él quien tenía todo el control, aunque tampoco es como si eso le desagradara. Sin desvanecer su sonrisa sino que solo haciéndola crecer, embelesado a más no poder con su esposa, Naruto bajo brevemente la mirada y apoyó sus manos en sus rodillas antes de levantarse de su asiento, despidiéndose de Teuchi y Ayame antes de retirarse del lugar en compañía de Hinata—agradeciendo interiormente haber encontrado ese cupón que aseguraba una comida gratis para invitar a sus amigos y costear su propio almuerzo—, Naruto se volvió hacia su esposa, alargando su mano para sostener la de ella contra la suya y que mantuvo su andar al mismo ritmo que el suyo, sonriendo deslumbrante por una alegría contagiosa que siempre experimentaban estando juntos e incluso ahora en que imperaría el luto por las próximas semanas. Era hora de comenzar a cambiar el ritmo de las cosas y, aunque Naruto creía experimentar siempre la mayor felicidad junto a su esposa, la mejor forma era con un poco de alegría, luz y sol…


Semanas Después…

Inmediatamente tras el funeral del Tercer Hokage surgió un inevitable estado de incertidumbre por parte de los Shinobi, civiles y los mismos Consejeros de la aldea y que se esperaba mantuvieran el orden hasta que se designase un sucesor o Quinto Hokage en este caso y que concernía a todos como aldea, ¿Pero quién podía ser el sucesor apropiado? Esa era la cuestión y por lo que Koharu y Homura se habían reunido en privado con Jiraiya en espera de poder convencerlo de asumir el cargo de Quinto Hokage…pero este se había negado rotundamente alegando que no era apropiado para el cargo en relación con una persona mucho más apropiada; Tsunade. Senju, su antigua amiga. Jiraiya tenía razón en muchos sentidos, Tsunade también había sido alumna del Tercer Hokage como él y Orochimaru, era también una Sannin pero por sobre todo era miembro del ilustre y casi desaparecido clan Senju, nieta del mismísimo Primer Hokage uno de los dos fundadores de la Aldea de la Hoja, era la persona idónea para asumir el cargo…pero y era un gran pero, era una persona con mente propia, muy individualista y con carácter, quien siempre había hecho las cosas a su modo, era alguien difícil de controlar si la comparaban con Hiruzen Sarutobi. Pero el mayor pero era que Tsunade era el mayor y mejor riesgo que podían permitirse correr, ese era el motivo de la reunión en que Danzo Shimura, Koharu Utatane y Homura Mitokado se encontraban reunidos en la sala de juntas, sentados ante una mesa con el Shimura en el lugar de honor al tener el mayor rango entre los tres.

—Los civiles están inquietos, si bien la aldea casi salió ilesa de esta invasión, es evidente que hay una amenaza desconocida en ciernes— señaló Homura ya que estaban exponiendo su presente situación.

—Los civiles...no saben cuánto agobio me causa eso— suspiró Danzo prefiriendo ignorar aquello. —Semejante miedo es infundado, esta aldea es más segura que nunca. Yo lo garantizo, no lo olviden— obvió con tono autoritario.

—No lo hacemos, pero ahora que Hiruzen ha muerto debe elegirse a un nuevo líder que nos guie o pareceremos débiles ante el resto de las aldeas— recordó Koharu haciendo gala de su carácter. —Tú podrías ser ese guía, Danzo— no era un secreto que ninguno de ellos quería a Tsunade como Quinto Hokage.

—Solo aceptare el cargo si no hay otra opción o si la situación es apremiante, de otro modo creerán que esperaba por el cargo— discrepó el Shimura aunque sí que desease el cargo interiormente desde hace mucho tiempo. —Debemos convocar a Tsunade, es legítimamente la única sucesora posible— para su disgusto pero era lo apropiado. —¿Jiraiya mantiene su posición?— consultó solo para estar seguro.

—No cederá, ya lo conocemos— asintió el Mitokado absteniéndose de entornar los ojos.

—¿Qué hay sobre el Uchiha?, ¿Tenemos la certeza de que él no es parte de esta invasión?— inquirió la Utatane aludiendo a Itachi Uchiha con sus palabras.

—Su hermano colaboro en proteger a los civiles— discrepó Homura sin saber a quién culpar de lo ocurrido fuera de al mismo Orochimaru.

—Meros artificios, sabemos bien que no se puede confiar en esa gente— bufó Danzo inquebrantablemente leal a los ideales del Segundo Hokage.

—He escuchado algo interesante— mencionó una serena y grave voz, interrumpiendo la reunión.

La Aldea de la Hoja era conocida por su estricta seguridad, especialmente en la Torre Hokage y desde la muerte del Tercer Hokage, y aunque el líder de la aldea hubiera muerto en el último tiempo este lugar continuaba siendo la sede del poder y los altos mandos cuya seguridad y privacidad era custodiada por AMBU especializados y de estricta lealtad tanto dentro como fuera de la sala de reuniones y que sin embargo fueron neutralizados en un segundo—tanto dentro como fuera pues la única puerta de entrada y salida se cerró de golpe como prueba—, desplomándose sobre el suelo bajo la atónita mirada de Danzo, Koharu y Homura que se sobresaltaron por lo abrupto de la situación pero no tanto en comparación con la llegada de cierta persona y que se convirtió en el centro de atención. Mucho más alto y maduro que su hermano menor pero compartiendo los mismos rasgos característicos que los identificaban como familia, era imposible no reconoce a Itachi Uchiha, de intensos ojos oscuros, marcadas ojeras y de largo cabello ébano recogido en una coleta baja salvo por dos largos mechones que caían enmarcando los lados de su rostro lo que solo hacia destacar aún más su banda ninja con el emblema de la Aldea de la Hoja con un corte muy visible que lo señalaba como un ninja rebelde o desertor de su lugar de origen; en cuanto a su vestimenta mucho de estaba pasaba desapercibida debajo de la capa negra con nubes rojas de los Akatsuki, de cuello alto y cuyo cierre se encontraba abierto en V hasta la mitad del pecho, con su brazo izquierdo sobresaliendo del interior.

—Deberían entrenar mejor a lo AMBU hoy en día, no son lo que eran— sugirió Itachi con voz pétrea y expresión indiferente.

—Itachi Uchiha— reconoció Danzo con evidente disgusto y veneno en su tono de voz.

—Eres un maldito fantasma— gruñó Koharu indignada en extremo con su abrupta presencia.

—No deberías estar aquí— respaldó Homura entre sorprendido e igualmente indignado que sus colegas.

—Oh, así que soy un fantasma— asumió el Uchiha esbozando una sonrisa ladina carente de humor. —¿Eso le han dicho a todos?, ¿Esa es la maldita historia que cuentan?— formuló endureciendo su tono y demostrando lo molesto que realmente estaba. —Pues no soy un fantasma ni estoy muerto, soy real y les recuerdo que hice un trato con esta aldea a cambio de la seguridad de mi hermano, un trato que ya no es viable— ese era el motivo de su presencia, el bienestar de Sasuke.

—¿Qué quieres decir?— cuestionó el Shimura entendiendo aquello como una amenaza.

—Quiero decir que mi acuerdo fue con el Tercer Hokage y ya que él está muerto, no tengo ninguna garantía de que mi hermano este a salvo, menos después de lo que escuche— dejo en claro Itachi disfrutando de pasar su mirada por los tres sorprendidos miembros del Consejo. —Podría cometer el error de abrir la boca de más con la persona equivocada y divulgar los secretos de la aldea— sugirió como si se tratara de un niño inocente solo que carente de emoción en sus palabras. —Eso es lo que podría hacer si le ponen una mano encima a Sasuke o si se atreven a respirar cerca de él— y no había nada que no estuviera dispuesto a hacer por su hermano menor.

Sus palabras no nacían solo del miedo o incertidumbre por el futuro—como consecuencia de la muerte del Tercer Hokage—sino también de su entero deseo de proteger a su hermano que era todo lo que le quedaba en la vida y no por elección personal sino por imposición, y no iba a permitir que le sucediera nada a Sasuke sin arriesgar su vida de ser preciso; había perdido la cuenta de todos los días en que había murmurado el nombre de quien tanto amaba, tan fuerte, noble, decidida, grácil, perfecta…todos los días murmuraba una plegaria por Izumi, tratando de pensar en cómo hacer las cosas y no derrumbarse en el proceso, y sí que le costaba trabajo todos los días no tomar el camino fácil, porque ella había sido su sol y su agua, que los malditos miembros del Consejo le habían negado, ellos lo habían obligado a tomar su vida junto con los demás miembros de su clan pensando en el bien de la aldea, pero no permitiría que se repitiera la historia, no con Sasuke quien merecía ser feliz con Sakura, le debía cuando menos eso a Izumi. Con la misma agilidad y presteza con que se había apersonado en el lugar, el Uchiha se desvaneció en aquella nube de cuervos que llenó la estancia abrumando a los miembros del Consejo y saliendo por la ventana para frustración de Danzo que se irguió de su asiento y siguió con la mirada hasta el último de los cuervos, deseando deshacerse de esta alimaña peligrosa de rostro frio e intenciones oscuras, alguien joven—de menos de veinte años—pero que era la mayor amenaza posible para la aldea, y necesitaban deshacerse de él y su hermano:

¿Pero cómo sin hacerlo sin poner en peligro a la aldea?


Luego de solo unos días de la muerte del Tercer Hokage, Itachi Uchiha se había hecho presente en la Aldea de la Hoja enviando su distintivo cuervo con un mensaje para su hermano menor y quien lo había recibido en su apartamento en plena noche justo antes de irse a dormir, y saber que volvería a ver muy pronto a su hermano menor había sido un bálsamo para el vacío que dejaba en él la ausencia de Sakura y con quien últimamente no pasaba mucho tiempo fuera de sus jornadas de entrenamiento, porque era malditamente mal visto que fueran tan íntimos teniendo trece años en esa línea cronológica, lo que solo irritaba y frustraba enormemente a Sasuke. Pese a todo, Sasuke le había contado todo a Sakura al día siguiente durante su jornada de entrenamiento, porque como matrimonio que eran no se guardaban secretos, y durante los próximos días—media semana para ser exactos—ambos se encontraron aguardando porque el mayor de los Uchiha se presentase en la aldea o diera alguna señal de su presencia en el mejor de los casos, ¿Cómo se suponía que se presentase en cualquier caso? En esta ocasión Sasuke prefirió no esperar por su hermano en su lugar habitual de encuentros—en el palco secreto dedicado al Uchiha y donde se reunían desde niños—sino en el habitual campo de entrenamiento del Equipo 7, todos los Shinobis de la Aldea estaban inmersos en lo suyo en cualquier caso, mas ello no impidió a Sakura pasearse en círculos nerviosamente mientras esperaban.

—¿Estás seguro de que vendrá?— preguntó Sakura cruzándose de brazos y suspirando inquieta por lo bajo.

—Es en extremo cauto y analítico, pero el mejor hombre que he conocido por encima de todo, su palabra vale— sosegó Sasuke igual de ansioso pero manteniendo la calma.

—¿De quién hablan?— preguntó una tercera voz irrumpiendo en tan privado ambiente.

Eficiente y peculiar como era, lo primero en manifestarse fue la voz de Itachi y un instante después su cuerpo tan pronto como una nube de cuervos se consolido materializándose ante los dos jóvenes, de entre quienes Sakura se llevó todo un susto, casi perdiendo el aliento y tosiendo a causa de lo mismo, lo que hizo sonreír ladinamente al mayor de los Uchiha, no siendo su intención asustarla pero haciéndole gracia inevitablemente. No era la primera vez que Itachi lo pensaba desde que la conocía, pero fuera de su cabello rosa y ojos verdes era asombroso para el mayor de los Uchiha lo mucho que la bella Haruno de trece años le recordaba a Izumi, sí que eran dos personas separadas pero tenían el mismo brillo en los ojos y una espontaneidad desbordante que resultaba estimulante, contagiosa, además de que la voz en su cabeza—y que asociaba con Izumi, ella siempre había dicho ser la voz de su conciencia—le decía que ella la habría aprobado de haberla conocido. Entornando los ojos ante la abrupta llegada de su hermano, Sasuke tuvo la tentación de reprender a Itachi por no saber moverse como una persona normal, pero sintió un escalofrió en la nuca a modo de ironía porque él mismo no era el ser más normal del mundo, que su hija lo tolerase y Sakura lo aguantase decía mucho de él pero el resto de la gente no era tan tolerante y por lo que Sasuke eligió mantenerse en silencio y disfrutar enteramente de volver a ver a su hermano sin importar cuanto durase eso.

—¿Hablando a mis espaldas, hermanito? Muy mal— regañó Itachi falsamente y viéndolo sonreír ladinamente. —Me alegra ver que estás a salvo— aseguró aunque sabiendo bien que Sasuke podía cuidar de sí mismo. —También me alegra verte, Sakura, quería darte las gracias— apreció enfocando su atención en la joven Haruno. —No había respirado tan bien en mucho tiempo y mi visión vuelve a ser clara, gracias— se sentía infinitamente mejor por su tratamiento.

—No me las des aun, esa fue solo la primera parte del tratamiento— sosegó Sakura extrayendo un pequeño frasco de su porta shuriken y que le tendió al Uchiha. —Quedan muchas sesiones más si esperas curarte— obvió siendo por ahora fundamental mantener la medicación.

—Aunque es bueno volver a verte y saber que estás bien, imagino que no viniste solo por eso— intervino el menor de los Uchiha, más tranquilo al saber que su hermano estaba mejor.

—No, vine a advertir a Danzo si amenaza tu vida— contestó el mayor de los Uchiha no teniendo porque guardarles secretos a ninguno de los dos.

—Estoy de acuerdo pero, ¿No podría ser contraproducente?— inquirió la Haruno preocupada por cómo podía desarrollarse la situación debido a lo mismo.

—No se trata a las alimañas de otro modo— negó Sasuke entendiendo las razones de su hermano y estando de su lado. —¿Te iras ahora?— consultó suponiendo que su encuentro no podría durar más tiempo.

—Sí, pero me temo que sabes cómo funcionan las cosas, debemos mantener las apariencias o no nos creerán— adelanto Itachi viendo asentir a su hermano menor. —Lo siento— se disculpó no deseando hacerlo pero siendo preciso.

—¿Genjutsu?— preguntó el menor de los Uchiha no siendo de su agrado pero entendiendo que era necesario.

—Tranquilo, será un recuerdo bonito, de los mejores— sosegó el mayor de los Uchiha prometiendo no mostrar nada desagradable o doloroso a su hermano esta vez.

No era la primera vez que Sasuke lo pensaba; había una cruel verdad entre dos hermanos de edad cercanos, en que uno se convertía en algo y el otro en lo opuesto, y viceversa; uno era la encarnación del honor y todo lo bueno, y el otro hermano debía convertirse en el foco de la más creativa maldad, el hermano malo; él siempre seria eso comparado con Itachi, una nulidad y lo más asombroso de todo es que—lo supiera Sasuke o no—Itachi veía las cosas desde el otro lado, él se creía una nulidad y consideraba que era su hermano menor en quien merecía brillar de verdad, porque veía a Sasuke como la fuente de todo su orgullo y fortaleza. Sin embargo y aunque interiormente sintiera temor de ser sumergido en un genjutsu, un entorno donde no tenía control de nada y habiendo experimentado interiormente lo que ello involucraba con el Sharingan de su hermano, Sasuke inspiró aire profundamente y trató de no estar nervioso al momento de encontrar su mirada con la de su hermano, y un instante después perdió el conocimiento siendo prontamente envuelto por los brazos de Sakura quien le impidió caer, arrodillándose en el suelo y colocando su cabeza sobre su regazo. Comprobando que Sasuke se encontraba bien, Sakura alzó la mirada hacia Itachi quien solo asintió en silencio y la tranquilizó con una ligera sonrisa ladina, puede que la situación no fuese la ideal para ninguno de ellos pero debían seguir lo que se esperaba que sucediera y pretender que aquel era un ataque del enemigo:

—¡Ayuda!— gritó Sakura con un tono convincentemente desesperado y que Itachi aprobó de inmediato.

Aquello no era lo ideal ni para los hermanos Uchiha ni para la Haruno, pero la Aldea de la Hoja debía creer primero que eran asechados por una amenaza real para aceptar realmente a su Quinta Hokage…


PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, esperando como siempre poder cumplir con lo que ustedes esperan de mi, agradeciendo como siempre su apoyo, deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 las próximas actualizaciones serán "La Reina Olvidada", luego "El Sentir de un Uchiha", y por último "El Clan Uchiha" :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre, disculpándome por tardar en actualizar), a mi hermosa Ali-chan1996 (adorando sus hermosos comentarios y dedicándole esta y todas mis demás historias por su amabilidad), a Guest (a quien dedico este fic de todo corazón por ser quien aprobó la historia en primer lugar) a abrilfrijo03gma (agradeciendo su aprobación y dedicándole esta historia), IxSpaceCadetxl (dedicándole esta historia como siempre y esperando que cada nueva actualización sea de su agrado), mei24 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole esta historia), a manu (prometiendo realizar fics o capítulos así más adelante, no tengas duda), a lari5 (disculpándome por tardar tanto en actualizar), a Nina Lee (agradeciendo su apoyo, y esperando que este nuevo capitulo sea de su agrado), a carlos29 (agradeciendo su amabilidad y dedicándole este capitulo), thaliacdr324 (esperando que la actualización sea de su agrado), Rouss (dedicándole este capitulo por su amabilidad), a Lucy.H2 (agradeciendo que el Sasuke que representó sea de su entero agrado), y a Ermac18 (esperando poder cumplir con sus expectativas y dedidcandole esta historia por lo mismo), a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Desarrollo de la Trama & Nuevo Arco: inicio el capitulo representando el enfrentamiento entre Sasuke y Kankuro sobre cuyos estilos de pelea estudie a fondo para desarrollar una pelea creíble entre ambos a la par que representando la indudable afinidad nata de Sasuke con el Chidori ya que recordemos que es uno de los Jutsus que más ha usado a lo largo de su historia como personaje. También reforcé implícitamente el vinculo paterno entre Sasuke y Kakashi en lo que se dejo de tener importancia en la trama original de Naruto Shippuden pero que yo retomo en este fic y también pretendo hacerlo en un capitulo futuro de "El Sentir de un Uchiha". Fuera de esto intente adaptar la invasión de Orochimaru lo mejor posible y representando las escenas que elegí cambiar pero dejando intactas todas las demás, dándole un rol activo a Hinata, a Kakashi y a Gaara junto con su padre—con quien se esta reconciliando—y hermanos, mientras que Sasuke y Sakura se encargan de proteger la aldea. Del otro lado y respetando el canon original vemos a Itachi regresar a la aldea tras la muerte del Tercer Hokage haciendo en el proceso una amenaza a Danzo, y el capitulo cierra con Itachi sumiendo a Sasuke en un genjutsu mientras Sakura fije que se trata de un ataque para mantener la farsa de que él es enemigo y haya mayor premura en la búsqueda de Tsunade.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3