-La historia y los personajes no me pertenecen en lo absoluto sino que son de la completa autoria de Masashi Kishimoto más la narración y/o utilización de los hechos son de mi absoluta responsabilidad para la dramatización, sentido y cronologización de la historia :3 los eventos de este fic tienen lugar en medio de los acontecimientos del Capitulo 66 de Boruto: Next Generation y dentro de los futuros capítulos de mi otro fic "El Sentir De Un Uchiha". Les sugiero oír "Give Me a Purpose" de Kayou para Itachi, "Unholy" de Sam Smith para Naruto, "Paper Rings" de Taylor Swift para Sasuke & Sakura, "Royalty" de Egzod & Maestro Chives para Tsunade, "Stars Above, Earth Below" de Twelve Titans Music para el contexto del capitulo.
Muchos pensamientos rondaron por la mente de Itachi mientras abandonaba Konoha por segunda vez en menos de un año, estaba acostumbrado a observar a su hermano menor desde lejos, pero tenerlo delante, saberlo en peligro y al mismo tiempo volver a pisar el lugar que había sido su hogar durante casi toda su vida seguía resultándole difícil y doloroso; Sasuke estaría bien, ahora lo sabía, tenía a Sakura a su lado y él mismo no era presa fácil para los peligros, asombrosamente sabia como cuidar de sí mismo pese a ser tan joven, lo que dejaba más tranquilo a Itachi y le permitía respirar; pero por otro lado él mismo no dejaba de sentirse un extraño en su aldea, en su lugar de origen, y lo era, era un ninja desertor y traidor después de todo aunque solo fuese una fachada, y ciertamente se había convertido—como los Consejeros de la Aldea y Danzo habían dicho—en el fantasma con el que asustaban a los niños, la amenaza en las sombras; como siempre, el presente le recordaba que sus decisiones eran un arma de doble filo. En cierto modo se sintió mejor por no ser reconocido, abandonando la Aldea y finalmente viendo a lo lejos a su compañero Kisame Hoshigaki, uno de los pocos miembros de Akatsuki cuya presencia le resultaba tolerable—teniendo que fingir con los demás todo el tiempo—y quien sabía todo de él, eran transparentes entre si con la promesa de no tomar la vida del otro, lo que los había convertido en amigos, e Itachi había podido contarle a Kisame la verdad sobre sus recientes visitas a Konoha, confiando en que este no le diría nada a los demás.
—¿Todo se desarrolló con normalidad o tuviste que matar a alguien?— inquirió Kisame con tono socarrón tan pronto como el Uchiha se encontró lo suficientemente cerca.
—Ese es tu estilo, no el mío— difirió Itachi con una muy ligera sonrisa ladina. —Gracias por esperar— la consideración de su compañero para con él era mucha.
—No eres divertido últimamente— suspiró el Hoshigaki, deseando que su compañero no fuese un pacifista absoluto como lo era, pero ya estaba acostumbrado a ello.
—Tengo un hermano al que cuidar— contestó el Uchiha justificando su actuar. —Está bien— agregó sabiendo que el bienestar de su hermano era del interés de su compañero en señal de lealtad, viéndolo asentir en respuesta.
—¿Y qué haremos ahora?— preguntó Kisame, sometiéndose siempre a lo que el Uchiha considerase apropiado.
—Seguir el rastro del Jinchuriki del Nueve Colas, debo advertirle de algo— determinó Itachi queriendo conocer personalmente a Naruto Uzumaki.
—Sabes que apoyo tu plan, pero no deja de ser peligroso— recordó el Hoshigaki, ardiendo interiormente por deseos de enfrentarse a los demás miembros de Akatsuki.
—Lo sé, pero correré el riesgo— asintió el Uchiha de todas formas, no dejándose intimidar por ello.
Planear o saber cómo se desenvolverían los acontecimientos en el futuro era un enigma para Itachi, sabía que en algún momento debería de abandonar Akatsuki para concentrarse únicamente en limpiar su nombre, volver a Konoha y llevar una vida "normal" como la que había tenido hacía ya tantos y tan lejanos años, saber que Danzo y los Consejeros de la Aldea amenazaban a la sombra la vida de su hermano solo le confirmaba esa forma de pensar, necesitaba encargarse del bienestar de su hermano por sí mismo, pero lograr limpiar su nombre no sería cosa fácil a la par que tratar de mantener indemne el nombre de los Uchiha. Por otro lado, desertar de Akatsuki no era cosa fácil, el único individuo que conocía lo había hecho era Orochimaru, y solo lo había hecho para permanecer siendo un criminal de clase S que vivía en constante oposición contra Konoha, además, Itachi sabía que cada uno de los miembros de Akatsuki—excepto Kisame y solo porque lo conocía muy bien—era una amenaza para el mundo Shinobi, necesitaba neutralizarlos o deshacerse de ellos de alguna forma, y para lograrlo primero debía encontrarse en perfecta salud, para ello contaba con la ayuda constante de Sakura, pero obtener solución para todas aquellas problemáticas era todo un proceso, no se resolvería en un día ni dos sino que en meses, probablemente años, pero ahora tiempo era algo que Itachi tenía de sobra y que lo hizo sonreír ladinamente de solo pensarlo; mas no dejaba de ser inequívocamente peligroso y por lo que el Uchiha volvió la mirada hacia su compañero Akatsuki.
—Kisame, sabes que no tienes que seguirme, ya no es tu obligación— advirtió Itachi, liberándolo de cualquier posible responsabilidad que pudiera sentir.
—En realidad sí; por un lado, debemos seguir aparentando normalidad ante nuestros otros compañeros— estableció Kisame, siendo perfectamente consciente de los peligros al igual que él, —y no importa lo que hagas, todo lo que te rodea siempre es divertido— agregó entusiasmado por los enemigos que pudieran encontrar. —No he cambiado de opinión, me pondré del lado de los buenos o del tuyo hasta que consigas lo que buscas— solo porque sabía que Itachi tomaría la mejor decisión posible y él quería estar en el bando ganador cuando llegase el momento.
—Gracias de nuevo, Kisame— asintió el Uchiha, agradeciendo poder seguir contando con su apoyo. —Continuemos— instó, debiendo alejarse de Konoha y pronto.
Por sus conversaciones con su hermano menor así como por las cartas que este le enviaba, y Sakura junto con las dosis de su medicina para mantener el tratamiento que se esperaba lo ayudara a recuperarse—y que él agradecía profundamente—, Itachi había descubierto que el Equipo 7 giraba siempre alrededor de sus cuatro integrantes; Sasuke, Sakura, Naruto y Kakashi, eran una familia y no concebían que a alguno de ellos les sucediera algo; Kakashi se había convertido en la figura paterna del grupo, el padre que los tres Genin tanto necesitaban a su propia manera, Naruto en el hermano hiperactivo de todos, Sakura en la hermana dulce y solicita, y Sasuke en el hermano severo que siempre estaba ahí para los demás. Itachi ya conocía a Kakashi desde hace años, había sido parte de su equipo cuando era parte de AMBU y tenía una excelente opinión de él, sabía que nadie más podría cuidar tan bien de su hermano menor en su ausencia; había visto a Naruto Uzumaki solo un par de veces en su infancia temprana, lo recordaba como el bebé huérfano que había perdido a sus padres, hijo del Cuarto Hokage y su esposa aunque nadie nunca se había atrevido a decírselo ni a verlo como otra cosa que un arma, pero era momento de verlo a la cara y comprobar que tan comprometido estaba con la visión de su hermano menor o como parte de su equipo. Indicándole únicamente a Kisame que continuaran con su camino, Itachi dio sus primeros pasos para dejar definitivamente atrás Konoha y dirigirse a su nuevo destino, pero deseando interiormente que un día realmente pudiera volver…
Tener que alejarse de Hinata no era una opción para Naruto, literalmente y a su propia manera ambos estaban disfrutando de su segunda Luna de Miel por muy extraño que fuera, mas como en tantas ocasiones en su vida, nadie les estaba pidiendo su opinión y preguntándoles que es lo que querían hacer, y por lo que con el corazón atenazado por la angustia aunque no lo demostrara, Naruto se había despedido de Hinata con un afectuoso abrazo y prometiéndole que regresaría pronto, emprendiendo el viaje en que el Sabio Pervertido había tenido a bien explicarle que efectivamente debían dar con lady Tsunade Senju, nieta del mismísimo Primer Hokage, sobrina nieta del Segundo Hokage y alumna del fallecido Tercer Hokage, pero Naruto ya sabía todo eso. Pese a llamar siempre "Vieja" o "Abuela" a Tsunade, Naruto le tenía muchísimo respeto y afecto, pero por encima de todo ella era importante como Quinta Hokage—futura en esa línea de tiempo—y como mentora de Sakura, y quien fuera importante para un miembro del Equipo 7, lo era para los cuatros, así de profundo era su vínculo. Luego de medio día de viaje y que se había desarrollado rápido entre largas conversaciones que el Uzumaki sostenía con el Sabio Pervertido—muy serias cabe añadir, no queriendo perder su tiempo con él ni dejar tantas cosas sin discutir—, un gran asentamiento finalmente quedó a la vista del dúo, haciendo que el Uzumaki corriera velozmente hacia la baranda que le dio una vista completa del lugar, lleno de personas a más no poder, y a quien se unió pronto el Sabio Pervertido.
—Es un gran lugar— suspiró Naruto, siguiendo los pasos del Sabio Pervertido quien descendió por la escalinata hacia el centro de la villa o pueblo. —¿Por dónde empezamos?— inquirió emocionado de nueva cuenta.
—Si nos separamos cubriremos más terreno— aconsejó Jiraiya intercalando su mirada entre todo lo que los rodeaba. —¿Tienes clara la descripción que te di?— inquirió volviendo la mirada hacia su joven alumno.
—Si, Sabio Pervertido, no hay pierde— asintió el Uzumaki, pudiendo reconocer a lady Tsunade donde fuera.
—Niño, deja de llamarme así, lo mejor es no llamar la atención— regañó el Sannin, sintiéndose abochornado al advertir las miradas de algunos transeúntes. —Ve esto como una breve diversión antes de continuar con el entrenamiento a nuestro regreso a la aldea— aconsejó, pendiendo un nuevo desafío en la mente del chico.
—De acuerdo— asintió el rubio, sonriendo con su característica emoción y nerviosismo entremezclados.
Aunque no había usado el jutsu en los Exámenes Chunin, no teniendo la necesidad ni queriendo que otros conocieran todo de lo que era capaz en ese punto, Naruto ya había vuelto a ser capaz de ejecutar el Rasengan, pero había pretendido que el Sabio Pervertido era quien volvía a enseñárselo solo para poder jactarse de lo capaz que era, todo era diferente en esta línea de tiempo y el Sabio Pervertido no dudaba en hablarle de su fallecido padre Minato todo el tiempo, no comparándolos sino asegurándole que este se sentiría muy orgulloso si pudiera ver en el Shinobi en que se estaba convirtiendo, y el Sannin no hacía muy bien en disimular su orgullo por el nuevo alumno que tenía bajo su tutela. No pudiendo concentrarse única y egoístamente en el presente ni en la misión que debían cumplir, Naruto descolgó su mochila de su espalda mientras veía al Sabio Pervertido recorrer con la mirada a todas las personas que circulaban por las calles, el Uzumaki aprovechando para extraer de su mochila—que volvió a colgar a espalda—un ya conocido monedero verde oscuro con forma de sapo a quien el rubio siempre tenía la costumbra de llamar "Gama", una pieza que lo había acompañado desde que era un Shinobi y que siempre tenía determinada cantidad de dinero en su interior—obviamente, como Hokage, Naruto contaba con una mayor fuerte de ingresos que le permitía darse ciertos gustos—, pero ahora el rubio se mostraba excepcionalmente feliz al sostenerlo entre sus manos, palpando a través de la tela el dinero de todas sus pasadas misiones y que deseaba gastar a consciencia.
—Vaya, ese sapo se ve muy gordo— celebró Jiraiya reparando en el monedero de su alumno.
—Sí, soy rico por todo lo que he estado ahorrando en mis misiones y planeó sacarle un merecido provecho— asintió Naruto, teniendo un destino muy claro en mente para ese dinero. —Nos vemos— se despidió antes de darle la espalda al Sabio Pervertido.
—Naruto, espera— llamó el Sannin, frenando a su alumno. —Eres muy joven para hacer gastos prudentes— señaló ante la joven edad del rubio. —Yo cuidare tu dinero, ten esto— determinó quitándole el monedero de sapito de las manos y tendiéndole una generosa cantidad de billetes.
—Son solo 300, no es justo— protestó el Uzumaki al ver la cantidad en comparación con el dinero que había tenido.
—Recuerda las tres provisiones para los Shinobi— espetó el peliblanco como justificación para su decisión.
—Lo sé, pero ninguna de esas prohibiciones se aplica conmigo— difirió el rubio, sabiendo bien como defenderse. —Soy menor de edad y no puedo beber; tengo una novia que me espera; y ahorre demasiado para gastar todo ese dinero— gran parte de su dinero estaba destinado a encontrar algo muy bonito para su esposa.
—No subestimes el dinero, una vez empiezas a gastarlo no te detienes— advirtió Jiraiya ante la ligereza de opinión de su alumno. —El dinero tiene un poder tan horrible que Tsunade, la mujer que buscamos, ha arruinado su vida en la búsqueda de él— Tsunade era aterradora por sí sola, pero Naruto no pareció intimidarse por la amenaza. —Advertencia suficiente; busca un hotel donde hospedarnos y espérame ahí—encomendó a su alumno antes de hacer una posición de manos, que hizo aparecer un tierno sapito sobre el hombro del rubio. —Este pequeño me permitirá saber dónde estarás— agregó antes de darle la espalda al rubio y tomar su propio camino.
—Está bien— suspiró Naruto sin otro remedio guardando los billetes en sus bolsillos. —Vamos, pequeñito, divirtámonos juntos— comentó al pequeño sapito que cargó en sus manos, escuchándolo croar en respuesta.
En ese punto, rodearse de sapos o ranas era una segunda naturaleza para Naruto, Gamakichi—además de Gamatatsu y él antes Jefe Sapo Gamabunta—y él eran grandes amigos y no solo invocador e invocación por el contrato firmado en su momento, puede que en determinado punto los anfibios no hubieran sido su criatura favorita, pero en ese momento el Uzumaki sostuvo en sus manos al pequeño sapito como una verdadera mascota mientras este se dejaba cargar y observaba todo lo que lo rodeaba, entusiasmado con el prospecto que el alumno del Sannin tenía en mente para su día. Un suspiro no pudo evitar abandonar los labios de Naruto al pensar en que nuevamente el Sabio Pervertido habría de gastar una gran cantidad o todo el dinero que él había estado ahorrando tan arduamente en espera de una oportunidad como esta, pero el rubio no se dejó desanimar por ello, ya comenzando a imaginar que regalo sería apropiado para Hinata para compensar su tiempo lejos de la aldea; ¿Quizás un collar? Pero no demasiado lujoso, Hinata era amiga de cosas sencillas y nada que llamara demasiado la atención, pero quizás sí que resaltara sus hermosos ojos y que lo hicieron sonreír por solo pensar en ella, ¿O un libro? Pero sobre un tema profundo, algo que la hiciera reflexionar y luego pasar horas hablando con él, explicándole temas que él no perdía el tiempo en investigar si ella podía instruirlo en ello con su dulce voz. ¿O quizás un bello marco para la última foto que se habían tomado juntos? Dos, así ambos tendrían una parte del otro aun estando separados.
Si, ese era un buen regalo.
Luego de su llamado de auxilio y tras el que Itachi había desaparecido, Sakura había agradecido interiormente que un Jonin hubiera llegado hasta donde se encontraban Sasuke y ella, ayudándola a llevarlo al hospital y seguir aparentando perfectamente que todo se trataba de un ataque Itachi Uchiha, quien era parte de Akatsuki, incluso le habían dado una habitación bastante cómoda en el hospital y donde ambos se encontraban, Sasuke inconsciente o dormido, pues tenía una expresión muy serena y que le resultó enternecedora mientras permanecía recostado sobre la cama, con ella sentada a su lado sobre el colchón y velando su sueño, dejando pasar el tiempo antes de estar segura de sí intervenir era lo correcto. Sabia cuán importante era Itachi para Sasuke, ella solo desearía haberlo conocido lo suficiente en su día para amarlo de igual forma, pero ahora tenía la oportunidad y no pensaba desperdiciarla, por eso y porque era lo correcto se esforzaba por ayudarlo a sanar lo más rápidamente que fuese posible; creyendo que habían pasado las horas suficientes y viendo como el cielo adquiría matices anaranjados por el cercano atardecer, Sakura situó la palma de su mano sobre la frente de Sasuke, enfocando su chakra curativo para disipar exitosamente el genjutsu del que su esposo era presa desde hace horas y deslizando sus dedos por el contorno del rostro de Sasuke cuando este abrió lentamente los ojos, enfocándolos inmediatamente en ella, siempre observándola con esa mirada tan particular que le recordaba a Sakura que para él era su mundo, su alegría.
—Sakura— reconoció el Uchiha, sintiéndose seguro de inmediato por solo verla. —¿Dónde estamos?— inquirió antes de desviar la mirada a la habitación en que estaban.
—En el hospital— contestó la Haruno con voz serena, —lo siento, pero si íbamos a mantener la farsa debía ser hasta las últimas consecuencias— recordó, prefiriendo no mencionar que incluso Kakashi Sensei lo había visitado mientras estaba inconsciente.
—No, está bien— asintió Sasuke irguiéndose lentamente para sentarse y estar a la misma altura que ella.
—Lamento haberte sacado del genjutsu, pero empezaba preocuparme ya que no reaccionabas por tu cuenta— se disculpó Sakura, imaginando que estaba experimentando un recuerdo agradable por su expresión al estar inconsciente.
—No pasa nada, se trataba de un recuerdo feliz— sosegó el azabache entrelazando una de sus manos con la de su esposa.
—¿Cuál?— inquirió la pelirosa genuinamente interesada, —¿Esa vez en que te escapaste del baño siendo pequeño y obligaste a tu hermano a perseguirte por el jardín de la casa?— preguntó específicamente y sonriendo sin poder evitarlo.
—¿Todavía lo recuerdas?— más bien afirmó el Uchiha, disimulando lo mejor posible su sonrojo por lo avergonzado que estaba.
—Fue el primer recuerdo positivo que compartiste conmigo— recordó la Haruno en su defensa, —y es algo que me habría gustado ver— agregó sinceramente.
El primer ejercicio que Sakura había hecho con él al comenzar su viaje juntos hacía ya tantos años, antes de casarse y de tener a Sarada, había sido simplemente sentarse en la quietud del bosque mientras cenaban o desayunaban, o mientras se hospedaban en un hotel, y hablar de los buenos momentos que habían tenido en su infancia; había sido difícil inicialmente, tras todos los años transcurridos desde la Masacre Uchiha había sido fácil para Sasuke quedarse con los recuerdos dolorosos y tristes pero no cavilar en los buenos momentos, mas Sakura había hecho que comenzase a recordar y que pensase en lo bueno, en la nostalgia que le provocaba pensar en su hermano y sus juegos con él cuando había sido un infante, en los afectuosos abrazos y mimos de su madre o en las severas pero marcadoras lecciones de su padre; y el primer buen recuerdo había sido una ocasión—a los tres años, según recordaba—en que se había escapado de la hora del baño corriendo por el jardín y siendo perseguido por Itachi, sin ropa cabe añadir, lo que le provocaba sonreír por solo recordarlo. No dejaba de ser asombroso para Sasuke el contraste en determinados puntos de su vida; no había sido perfecta ni lo había tenido todo, pero si lo había perdido, y como consecuencia tenía demasiados recuerdos y experiencias de versiones muy diferentes de sí mismo, la soledad posterior a ese tiempo había sido muy dolorosa, pero actualmente—en su línea de tiempo—la plenitud que sentía junto a Sakura y por tener a Sarada como hija no podía compararse con nada, realmente podía decir que era inmensamente feliz.
—Si, fue ese recuerdo— afirmó el Uchiha por fin, viendo crecer la sonrisa en el rostro de su esposa, —pero también muchos otros momentos junto a mi hermano, a mi madre y mi padre, momentos que no recordaba siquiera— agradecía a Itachi por sumergirlo en un genjutsu tan apacible, le había ayudado mucho. —Fue muy amable de Itachi mostrármelo…pero al mismo tiempo detesto sentirme tan emocional y vulnerable— era un agudo contraste pero que estaba ahí, y no le gustaba sentirse de esa forma.
—Si, no te gusta perder el control— afirmó la Haruno con una disimulada sonrisa y conociéndolo muy bien, —pero en ocasiones lo mejor es confiar en la vida, en que sabe lo que hace y junto a quien nos pone— explicó acariciando el rostro de su esposo con una de sus manos, habiendo confiado en ello y estando con él hoy.
—Lo hago, pero solo contigo— difirió Sasuke sin apartar la mirada de ella, alzando su mano para acunar el rostro de su esposa que cerró los ojos y se recargó contra su mano. —Siempre he sido criticado por ser prisionero del rencor, pero afortunadamente nadie sabe la verdad; nadie ve lo débil que soy frente a ti, si lo hiciesen me harían caer— si algo le pasara a ella, realmente se volvería loco, volvería a ser presa de la oscuridad y nada que lo haría salir de ello, quizás ni siquiera Sarada.
—No eres poco romántico como piensas, cariño— elogió Sakura sinceramente, muy tocada emocionalmente por las palabras de su esposo. Absolutamente embelesado por su esposa, Sasuke no pudo evitar inclinar su rostro hacía de ella, presionando sus labios en un beso inicialmente lento al que Sakura no dudo en corresponder, pero que se profundizo rápidamente por el mero roce de los labios del otro. —Sasuke...alguien puede entrar— susurró no pudiendo evitar sentir nervios al respecto, notando las intenciones de su esposo a través del beso.
—Solo dime que no lo deseas y me detendré— desafió el azabache activando su Sharingan para crear un genjutsu para que cualquiera que entrase en la habitación no pudiera verlos. —Te necesito ahora mismo— declaró halando a su esposa hacia si y haciéndola quedar debajo suyo, ambos bajo las sábanas.
—Sabes que no puedo decirte que no— obvió ella mordiéndose el labio inferior y pegando su frente a la de su esposo.
No se trataba de estar en esa línea de tiempo en que no habían podido vivir lo que sentían el uno por el otro al ser tan jóvenes y estar concentrados en otras cosas en su día, nada de eso, se trataba de simplemente estar a solas en la habitación y sabiendo que nada ni nadie se interpondría entre ellos o los obligaría a separarse; Sasuke seguía siendo a su esposa como la dueña de sus sueños y fantasías, la misma mujer hermosa como ninguna otra, de perfume dulce, piel suave como la seda y curvas absolutamente seductoras de quien estaba profundamente enamorado, y no quería perder ningún momento en otra cosa que no fuera recordándole lo mucho que la amaba mientras podía. Sabiendo bien que estaban a salvo en la intimidad de esa habitación con solo ver el Sharingan de su esposo, Sakura haló a Sasuke hacia si tomándolo por la nuca, estampando sus labios contra los de él en un beso áspero y profundo, encontrando su lengua con la de él, ardiendo con impaciencia por solo saberse deseada por él, no queriendo olvidar esa sensación y arqueándose contra su esposo al sentir que él bajaba el cierre de su vestido, descendiendo sus labios por el contorno de su mentón hacia su cuello, teniendo que morderse el labio inferior al sentir su otra mano internándose en sus mallas, directamente entre sus piernas y haciendo que ella meciera sus caderas contra sus dedos, haciéndolo gruñir de deseo contra su piel. Queriendo retribuir las atenciones de su esposo, Sakura deslizó una de sus manos por su camiseta hacia sus pantalones, hasta envolverla alrededor de su miembro.
Sintiendo como su esposo temblaba de deseo puro contra ella, Sakura no pudo evitar gemir por lo bajo, y no solo por el placer que estaba sintiendo bajo las atenciones de su esposo, sino también sabiendo que nadie más tendría conseguiría hacer que el Shinobi más poderoso del mundo rogara y suplicara, solo ella y que movió su mano alrededor del miembro de su esposo para brindarle el mayor placer posible, conociendo perfectamente sus puntos débiles y que es lo que más le gustaba luego de tantos años casados. El placer era mutuo y Sasuke lo notó, percibiendo la forma imprecisa e irregular en que Sakura mecía sus caderas, sintiéndola al borde del orgasmo y ante lo que empujó sus dedos tan profundamente dentro de ella como le fue posible, acariciando su clítoris, sintiéndola quedarse quieta y echar la cabeza hacia atrás contra la almohada al alcanzar el clímax, soltando un pequeño grito de placer, elevando aún más su orgullo. Rápidamente, Sasuke abrió el resto del vestido y le bajo los suficientes las mallas de su esposa, que abrió de inmediato sus piernas para él, quitándole le camiseta por encima de la cabeza y bajándole los pantalones, obsequiándole una inmediata sonrisa de aceptación pura a sus deseos y pegando su frente contra la suya, encontrando sus labios para otro beso profundo. Sintiendo los pechos de su esposa contra su torso, Sasuke sostuvo sus caderas con sus manos y sin dudarlo penetró en su interior con su solo movimiento, pudiendo ver como ella apretaba fuertemente las sabanas con sus manos, tanto de dolor como de placer.
Gruñendo en medio del beso que no pudo evitar intensificar ante el deseo que sentía por su esposa, Sasuke presionó su cuerpo contra el de su Sakura, retirándose lentamente antes de volver a embestir suavemente, dándole tiempo a acostumbrarse, solo deseando que suspirase de placer y sabiendo bien cómo lograrlo; deslizando una de sus manos entre las piernas de su esposa, Sasuke sonrió al palpar su clítoris y escucharla chillar de placer, sujetándose de sus hombros, arañándole la espalda y apretando las piernas alrededor de sus caderas, atrayéndolo aún más profundamente. Podía sentir como temblaban los muslos de Sakura y, rompiendo el beso para recuperar el aliento, Sasuke no pudo evitar prendarse con la expresión de su rostro mientras ella gemía su nombre, meciendo desesperadamente sus caderas contra las de él, con su cabello rosado extendido debajo de ella sobre las sabanas; abriendo los ojos, que había mantenido cerrados para sentir más profundamente el placer de ser una con su esposo, Sakura notó de inmediato lo embelesado que se encontraba Sasuke observándola así como brindándole placer, una oportunidad que ella no podía desperdiciar y ante lo que haló a Sasuke de los hombros y lo hizo quedar bajo suyo contra el colchón con un solo movimiento, estando ella montada a horcajadas sobre su regazo. Presionando sus manos sobre el torso de su esposo para hacer que permaneciera recostado sobre la cama, Sakura se dejó caer profundamente sobre su miembro, echando la cabeza hacia atrás y meciendo sus caderas contra las suyas.
Teniendo que cerrar los ojos, no pudiendo pensar en otra cosa que en su hermosa esposa, Sasuke intentó pensar en algo que impidiese que el placentero orgasmo llegase demasiado pronto, negándose a alcanzarlo antes que Sakura, se negaba a ser egoísta cuando ella una amante tan generosa con él, meciendo sus caderas contra las suyas al ritmo preciso para que lo único que saliera de sus labios fuese su nombre, alargando una de sus manos para guiar el vaivén de sus caderas y la otra para amasar uno de sus pechos, mientras ella le arañaba el pecho, gimiendo su nombre. Con su Sharingan activado como en cada oportunidad en que hacían el amor, Sasuke registró hasta el más pequeño detalle en su mente, quería atesorar cada momento para venerarla y hacerla alcanzar nuevas cúspides de placer a futuro, solo queriendo hacerla feliz a cada momento; sonriendo al ver la expresión de incontenible placer en el rostro de su esposo y sabiendo que se encontraba muy cerca del clímax—tanto como ella misma—, Sakura se inclinó sobre Sasuke, acunando su rostro entre sus manos y presionando sus labios contra los suyos en un beso profundo y demandante, sintiendo a Sasuke corresponder de inmediato, descendiendo su tacto para sostener sus glúteos y guiar sus caderas contra las suyas, tratando de llegar más profunda y duramente de ser posible, ambos gimiendo en medio del beso y envolviendo sus lenguas torpemente a causa del placer. El ángulo de la penetración era cada vez más profundo, permitiéndoles sentir todo más intensamente a cada momento…
Rompiendo el beso e intentando no perderse en el placer, Sakura gimió ante cada movimiento de sus caderas contra las de Sasuke, quien la haló hacia sí, recostándolos a ambos frente a frente sobre el colchón, embistiendo con igual profundidad, trazando cada poro de su piel con su tacto, besando repetidamente sus labios, y dándole al acto un contexto emocional tan intenso que los hizo temblar a ambos, suspirando el nombre del otro. Los gemidos de ambos se amortiguaron contra el roce de sus labios, pero ni aunque alguien hubiera ingresado en la habitación en ese momento, simplemente no habría podido importarles, concentrados como estaban en ser uno solo y demostrar cuanto se amaban, sabiéndose protegidos por el genjutsu que el Uchiha había creado; sus cuerpos solo encontraban reciprocidad uno contra el otro, devolviendo lo que se ofrecían el uno al otro, pero deseando más del otro a cada momento, siempre necesitando más. No pudiendo durar más tiempo, Sasuke deslizó su mano entre las piernas de su esposa, trazando caricias cortas y provocadoras sobre su clítoris, y ante lo que Sakura rompió el beso, gimiendo desesperadamente, presionando sus pechos contra el torso de Sasuke quien continuó embistiendo contra su interior, queriendo brindarle un placer como ningun otro, y sabiendo cómo lograrlo. Pegando su frente a la de su esposo, gimiendo entre jadeos desesperados por el clímax mientras sentía a Sasuke embestir duramente contra su interior, Sakura gritó su nombre al alcanzar el orgasmo, arañándole los hombros y arqueándose contra él.
No pudiendo contemplar ni presenciar nada más malditamente placentero que su esposa teniendo un orgasmo, Sasuke sintió un instante después que su propio clímax estaba cerca, no pudiendo ni queriendo contenerlo por más tiempo; enterrando su rostro contra el valle de los pechos de su esposa, Sasuke se quedó quieto con un grito ahogado, temblando ante la intensidad del orgasmo mientras envolvía sus brazos alrededor de su Sakura, queriendo estar lo más cerca de ella y tanto como fuera posible, derramándose en su interior y pudiendo despreocuparse de ello ya que desde su viaje al pasado ella bebía constantemente una medicina por obvias razones. Jadeando para recuperar el aliento y negándose a abandonar el interior de su esposa que meció sus caderas contra las suyas para disfrutar lo más posible del clímax, Sasuke sintió sus venas arder de satisfacción al ver a Sakura morderse el labio inferior a causa del placer mientras comenzaba a recuperarse del orgasmo al igual que él. Cuando una enfermera pasó revisando el estado de los diferentes pacientes por cada habitación, se detuvo un instante junto a la puerta de la habitación del Uchiha, observando el interior a través de la ventanilla, pero quedándose tranquila al ver que el Uchiha continuaba inconsciente y la Haruno velando por él, sentada en la silla junto a la cama, lo que hizo sonreír a la enfermera que continuó con su camino, ajena a cómo—protegidos por el genjutsu—la Haruno y el Uchiha disfrutaban sin inhibiciones de la dulce sensación post-coito bajo las sabanas, sin que nadie los molestase...
—¿Se cansó de gastar mi dinero, Sabio Pervertido...?— preguntó Naruto levantándose de la cama.
En ese momento y luego de haber hecho lo que creía eran compras suficientes, Naruto se encontraba recostado sobre la cama de la habitación de hotel que había conseguido para sí mismo, separada de la del Sabio Pervertido quien aún no había regresado de gastar su dinero pero a nombre de quien Naruto había hecho todo, recostado sobre la cama hasta ese momento y observando el colgante que había comprado para Hinata, con un reluciente cristal perla—como los ojos de su esposa—en forma de corazón y que él no dejaba de observar con una sonrisa, mientras los dos marcos de foto que había conseguido reposaban en el interior de la gaveta de su mesa de noche. Así se encontraba el Uzumaki cuando escuchó que llamaban a la puerta, sentándose sobre la cama y guardando el colgante al interior de la gaveta de su mesa de noche, levantándose por fin de la cama y avanzando hacia la puerta que abrió suponiendo que se trataba del Sabio Pervertido…pero inmensa fue la sorpresa del Uzumaki al abrir la puerta y encontrar a un individuo vistiendo la distintiva capa de los Akatsuki y que a él le resultaba sumamente familiar, lo que lo habría intimidado en otra situación, de no ser porque quien la vestía guardaba un asombroso parecido con Sasuke quien en ese momento aparentaba trece años—cumplidos recientemente de acuerdo con la línea cronológica—, pero el individuo frente a él debía tener unos dieciocho y perfectamente pasaría por su gemelo salvo por rasgos muy distintivos que lo diferenciaban y que lo hicieron reaccionar, sacudiendo ligeramente la cabeza.
—Naruto Uzumaki, si no me equivoco— mencionó Itachi, siendo el primero en hablar.
—Sí, soy yo— afirmó el rubio saliendo de su estupor inicial a causa de la sorpresa.
—Mi hermano te describió bien, junto con informarme del viaje en que te encuentras junto al Maestro Jiraiya— explicó el azabache por fin, justificando el motivo tras su presencia. —Vine para advertirte que alguien ya se les adelanto— tenía ojos en todas partes para saberlo.
—Orochimaru— adivinó el Uzumaki con un ligero escalofrió entremezclado con un disgusto. —Lo presentía, pero esperaba que no sucediera— confesó apartando brevemente la mirada e invitando al Uchiha a entrar en la habitación, escuchando como este cerraba la puerta tras de sí. —Pero eso no me desalienta, continuare con la misión de encontrar a la abuela Tsunade, eso es lo mejor y es lo que la aldea necesita— declaró, pudiendo hablar con sinceridad y soltura delante de Itachi.
Sabía que es lo que la aldea quería y necesitaba, ser Hokage le permitía tener clara esa información a Naruto y lo hacía sentir constantemente frustrado no poder hacer nada para ayudar salvo participar en esta misión, realmente desearía poder ser parte de las decisiones cruciales que tomaban los Altos Mandos de la Aldea y a quienes sabia corruptos, aunque nunca hubiera intentado ni aprobado deshacerse de ellos pese a sus crímenes pasados, pero si alguien podía entender lo que estaba pensando y sus preocupaciones en ese momento, ese alguien sin duda era Itachi de pie frente a él en ese momento, y le consolaba saberlo. Viendo tanta convicción y determinación en alguien tan joven—él mismo había sido muy joven al momento de tomar o ejecutar la decisión que había diezmado a su clan—y que tenía un gran legado sobre sus hombros como hijo del Cuarto Hokage, Itachi no pudo contener una muy ligera sonrisa ladina pero que fue perceptible ante el estoicismo de sus rasgos, había un parecido físico básicamente nulo, pero ideológicamente resultó asombroso para el Uchiha como Naruto Uzumaki guardaba tan admirable parecido con quien había sido y seguía considerando su mejor amigo, Shisui Uchiha; Shisui había pertenecido al clan por nacimiento, pero había sido leal a Konoha por elección, había preferido pensar en el bien de la mayoría antes que única y enteramente en el clan como sus demás contemporáneos, por ello es que Itachi se había identificado tanto con él y lo había tomado como su modelo a seguir, creyendo en lo mismo que él había creído.
—¿Dije algo gracioso?— inquirió Naruto, sonriendo al advertir la expresión del Uchiha.
—Me recuerdas a mi mejor amigo, él también pensaba en el bien de la aldea por sobre todo lo demás— confesó Itachi, haciendo crecer la sonrisa del rubio por la confianza que depositaba en él con solo decirlo. —No necesitas preocuparte, yo me ocupare de Orochimaru, tu solo concentrarte en convencer a lady Tsunade, yo haré el resto— aseguró, queriendo contribuir al bien de la aldea con su propio grano de arena.
—¿Seguro?— preguntó el Uzumaki para estar seguro, no queriendo que se arriesgase de poder hacerlo él mismo.
—No te empeñes en intentar hacer todo solo, un verdadero habitante de Konoha se apoya en sus camaradas— regañó el Uchiha con voz firme pero serena, viendo asentir al Uzumaki, —y tú debes hacerlo ahora, confía en mí— quizás era mucho pedir, pero Itachi se comprometía a cuidarle las espaldas al Uzumaki como haría con su hermano.
—Confío— asintió el rubio sin siquiera pensarlo, —y muchas gracias, Itachi— apreció sinceramente, siendo su palabra algo muy invaluable para él.
—Hasta pronto— se despidió el azabache, inclinando ligeramente la cabeza en respuesta y como señal de agradecimiento.
En una ocasión y hace casi un año aproximadamente, antes de que Sasuke comenzase a regresar a la aldea nuevamente en su línea de tiempo, Sakura lo había increpado en su oficina, no como Séptimo Hokage sino como amigo; "¿No crees que tengo razones para querer quemar la aldea hasta sus cimientos?, ¿Por lo que decidió negarme? Si no hay sol ni agua, una flor muere; Sasuke era mi sol, mi agua, y la aldea me lo negó. Ahora, incluso después de casi veinte años, ¿Aun no puedes permitirte reconocer lo que la aldea le hizo a Sasuke, lo que le ha hecho a mi familia, a mí?". Las palabras de Sakura en ese momento habían sonado vengativas, con la voz quebrada de angustia y pena ya que ella realmente se había tomado en serio el hecho de convertirse en una Uchiha por matrimonio, tenía una nueva lealtad que era más grande que la que había tenido al lugar en que había nacido, pero eran palabras honestas y Naruto lo sabía, muchas veces no quería asumir que el corazón de la aldea que él regia se había corrompido, que las decisiones que se tomaban ya no eran tan transparentes ni únicamente por el bien de sus habitantes, pero si podía poner remedio a ello al menos en este pasado alternativo y así marcar una diferencia, bienvenida fuera la oportunidad. Como si pudiera leer las inquietudes que rondaban la mente del Uzumaki y agradeciendo la confianza que él depositaba sobre su persona, Itachi sonrió ladinamente y se volvió hacia la puerta que abrió para abandonar la habitación, cerrándola tras de sí y conduciéndose calmadamente por el pasillo hacia la salida, para reunirse con Kisame.
Tenía un objetivo que intimidar y alcanzar.
Ceder, suplicar o reconocer que necesitaba ayuda nunca había sido una opción para Orochimaru, no desde que tenía memoria, siempre había tenido que aprender a valerse por sí mismo y ni aunque ello implicara obtener poder, siempre elegía hacerlo por su cuenta, mas el paso de los días y luego semanas solo había hecho intolerable el gran dolor en sus brazos sellados por el fallecido Sarutobi Sensei y evidentemente Kabuto no conocía ninguna medicina o bálsamo que pudiera aliviarlo, por lo que solo quedaba una opción; su antigua compañera y amiga, Tsunade Senju, la mejor Ninja Medico que existía, con sus conocimientos y habilidades sanadoras ella era la única esperanza con que contaba para restaurar sus brazos, y tenía la oferta perfecta en mente mientras Kabuto y él transitaban el camino hacia el asentamiento en que sabía que esta se encontraba; resucitar a su antiguo amor Dan Kato, y a su hermano pequeño Nawaki, nadie se resistiría a algo así. Pero su camino no habría de llegar más allá y la prueba fueron los dos hombres que se encontraban aguardando por ellos en el camino, ambos igualmente intimidantes; Kisame Hoshigaki e Itachi Uchiha, ambos miembros de Akatsuki; Kabuto tuvo el impulso de menospreciarlos y atacar por instinto, pero Orochimaru volvió la mirada en su dirección para impedírselo, conociendo mejor que nadie al Uchiha y sabiendo bien aquello de lo que este era capaz mientras le sostenía la mirada y lo observaba fríamente…realmente parecía estar analizando todas sus debilidades con aquellos ojos oscuros.
—¿Iban a alguna parte, caballeros?— interrogó Itachi observándolos fríamente a ambos.
—Lamentamos interrumpirlos, pero su viaje no llegara más allá de este punto— se disculpó Kisame falsamente, deseando un inminente enfrentamiento.
—¿Y ustedes planean detenernos?— desafió Kabuto, no tolerando ser minimizado.
—Kabuto— reprochó Orochimaru, no siendo el momento para un enfrentamiento.
—Inténtalo niño, pero solo si quieres perder una pierna o ambas— aceptó el Hoshigaki envolviendo su mano alrededor de la empuñadura de su espada.
Pelear era una segunda naturaleza para Kisame y realmente disfrutaba de ello, sin embargo, la mayor parte del tiempo no podía terminar las batallas que empezaba al tener a Itachi como compañero y quien no perdía el tiempo en batallas innecesarias y aquellos enfrentamientos en los que participaba acababan rápidamente ya que pocos Shinobi estaban a su altura; la mayor parte del tiempo Kisame elegia mutilar a sus oponentes para dejarlos fuera de combate lo más rápido posible y eso es lo que deseaba hacer en el fondo, sosteniendo la empuñadura de su espada Samehada como amenaza para el irritante lacayo de Orochimaru. La espada Samehada o también llamada "Piel de Tiburón" era una de las Espadas Demonio pertenecientes al grupo de ninjas de Kirigakure conocidos como los Siete Espadachines de la Niebla, y era considerada como la más aterradora de todas y la más poderosa, en especial con la preciada habilidad de absorber el chakra como si fuese comida, pero al mismo tiempo se alimentaba del chakra de su portador. Silente, relegado a lo que su compañero y amigo Uchiha tuviera a bien decidir, Kisame siempre era consciente de sus debilidades y deficiencias, de los dos como compañeros, Itachi era evidentemente el mejor y él más inteligente, y Kisame lo obedecía lealmente, aunque no entendiera del todo sus decisiones o las razones tras estas más bien; agradeciendo esta confianza por parte de Kisame aunque no lo manifestase verbalmente, Itachi dio un paso más cerca de Orochimaru a quien no dejo de observar cómo haría un león con un gusano.
—Igual que hace tantos años, preguntaré; ¿Qué debería hacer?, ¿Los mato aquí mismo o busco como utilizarlos?— cuestionó Itachi en voz alta, rememorando las palabras que había intercambiado con el viperino hacía ya varios años. —Ha pasado tiempo, Orochimaru— reconoció, habiendo esperado que sus caminos no volvieran a cruzarse.
—Me sorprende volver a verte, no creía que nuestros caminos volverían a cruzarse— imitó Orochimaru, sintiendo las mismas ansias de obtener poder al verlo que al haber conocido a su hermano menor en Konoha.
—No es de mi agrado y deberías saberlo— desestimó el Uchiha entornando los ojos despectivamente en su interior. —Y si lo hago es por dos razones; la primera es dar tiempo a que localicen a lady Tsunade y la convenzan de ocupar su puesto como Hokage— reveló no teniendo problema con ello, era su objetivo después de todo.
—¿Por qué haría eso?— retó el viperino, absteniéndose de emitir una seca carcajada por lo bajo.
No molestándose en decir nada pues de hacerlo solo perdería el tiempo, con un rápido movimiento el Uchiha extrajo una daga larga y curva que siempre llevaba consigo y sin miramientos sostuvo uno de los brazos de Orochimaru con una de sus manos y cortó este antes de que el viperino pudiera darse cuenta, el Uchiha mostrándose indiferente a su grito de dolor o al charco de sangre que se formó a sus pies unos instantes antes de que la extremidad del Sannin cayera al suelo, sorprendiendo tanto a este como a su lacayo Kabuto, quien evidentemente tuvo la intención de atacar, mas Itachi le desaconsejó hacerlo al alzar la mirada en su dirección, activando su Sharingan como única amenaza antes de enfocarse en Orochimaru. Matar no era una opción plausible en la mente de Itachi, haber presenciado un campo de batalla a la temprana edad de cinco años realmente lo había marcado, lo había devastado emocionalmente a tal punto en que seguía padeciendo constantes pesadillas a día de hoy, pero con el paso de los años—y ya siendo un adulto con dieciocho años—había entendido que el derramamiento de sangre no podía evitarse, aunque le disgustara. Era un pacifista por naturaleza igual que lo había sido su mejor amigo Shisui, de hecho, había aprendido gran parte de las cosas que lo definían como persona debido a él, pero eso no quería decir que no estuviera dispuesto a cruzar los límites que fueran precisos y en especial si se trataba de proteger a su hermano, mas no pudiendo deshacerse de las amenazas de Konoha personalmente, mas si podía ocuparse de Orochimaru.
—Porque si no lo haces, perderás el otro brazo— obvió Itachi teniendo siempre un absoluto control de sus emociones. —Y la segunda razón; si vuelves a acercarte a mi hermano o tan siquiera respiras cerca de él, olvidaré mis principios y te eliminaré cuando menos te lo esperes, y será doloroso como nada en el mundo. Sabes que lo haré— amenazó notablemente molestó y manifestándolo en su voz, algo que pocos habían tenido ocasión de presenciar. —Tú decides— condicionó limpiando la sangre de la daga con sus dedos antes de regresarla al interior de su capa. —Pero no planeo quedarme sentado a contemplar tu decisión; te estaré observando— habían cosas más importantes que requerían su atención, proteger a su hermano por sobre todo.
Se sentía como poco menos que una marioneta, habiendo sido manipulado por Danzo y los Consejeros de la Aldea para tomar la decisión que había acabado con todos los miembros de su clan—luego de haber tenido que matar a Izumi, acabar con todos los demás, excluyendo a sus padres, había sido fácil al ser presa del mayor dolor que hubiera podido imaginar—, pero le consolaba y evitaba un mayor arrepentimiento que su hermano supiera la verdad, la entendiera y pudiera aceptarla de buen modo, eso hacía que todo valiera la pena y no permitiría que nadie dañase a Sasuke, ya sea que él estuviera vivo o muerto, lo evitaría de cualquier forma. De forma muy parecida a la abrupta aparición que habían hecho, ahora el dúo de Akatsuki desapreció en un parpadeo o puede que menos de eso, dejando solos al Sannin y a su discípulo que no perdió el tiempo en atender sus heridas, presto a escuchar si este tenía intención de continuar con su viaje en busca de Tsunade de todas formas pese a la amenaza, o bien regresar a Otogakure en espera de una mejor oportunidad, pero la respuesta no llegó, sino que solo hubo silencio a cambio por parte del Sannin, quien se negó a admitir lo intimidado que se encontraba por el ataque, casi pudiendo sentir los ojos del Uchiha observándolo a través de las ramas de los árboles y desde cada punto visible como si fuera un halcón y él un maldito ratón. Por ahora se retiraría, pero solo porque no quería tentar al destino y una posible victoria a futuro, porque tentar a la muerte a manos de Itachi Uchiha era algo que nadie se atrevería a hacer…
Una hora o un par de horas más tarde y luego de saber gastado el dinero de su preciado Gama, que había recibido vacío, Naruto no se había inmutado ni le había reprochado nada al Sabio Pervertido, no teniendo tantas preocupaciones en la mente, sabía que Itachi era el Shinobi más capaz que hubiera conocido y probablemente fuera uno de los Ninjas más capaces que hubieran vivido en la historia Shinobi, pero Orochimaru no dejaba de ser un criminal de clase S y el asesino de un Shinobi tan respetado como había sido el Tercer Hokage, ¿Estaba mal temer o intentar diseñar un plan de respaldo en su mente? Era simple precaución y especialmente en quien era el Séptimo Hokage en su propio tiempo. No sabiendo que pensar ante el silencio de su joven estudiante—normalmente un excéntrico alborotador que siempre tenía algo que decir y que apenas podía callarse—que caminaba en silencio a su lado, Jiraiya alzó la mirada al cielo que dejaba de tener el sereno color naranja para tornarse violeta y azul oscuro lentamente, habían dejado el pueblo que habían visitado esa mañana y continuado con el viaje al no obtener información pese al malestar que el Sannin sentía por haber bebido, y ahora era momento de buscar un lugar en que hospedarse en este nuevo asentamiento, de todas formas no encontrarían nada más a esa hora. De hecho y ahora que comenzaba a pensarlo, le asombraba la seriedad y madurez de su alumno—quien aún no tenía trece años—para no recriminarlo más por haber gastado hasta el último centavo al interior del monedero de sapito.
—Imaginaba que te molestaría más que gastara tu dinero— comentó el Sannin finalmente.
—Jugué a la lotería instantánea y recupere la suma— desestimó el Uzumaki encogiéndose de hombros despreocupadamente, —y tengo un regalo para Hinata— agregó alzando en su mano derecha el colgante que había comprado para su esposa y que regreso al interior de su chaqueta para no perderlo.
—Tienes suerte apostando, pero que no se te haga costumbre— aconsejó el peliblanco admirando la suerte de su alumno. —No hemos tenido suerte en nuestra búsqueda, por lo que comeremos aquí y luego buscaremos donde hospedarnos— sugirió ya siendo bastante tarde de cualquier forma.
—Está bien, pero no sé si halla buena comida en un lugar como este— protestó pacíficamente Naruto, observando con recelo el restaurant.
—No seas tonto, en lugares como estos es donde puedes encontrar información— corrigió Jiraiya, intentando enseñarle algo a su terco alumno.
Teniendo en muy alta estima las Tres Prohibiciones Ninja; mujeres, alcohol y apuestas...pese a haber bebido como nunca en su vida la noche antes de asumir como Séptimo Hokage—profundizar en ello estaba de más, menos recordando aun las dulces atenciones de su esposa al momento de guiarlo hacia su oficina, quitarle la ropa y ayudarlo a ponerse el pijama, recostarse y quedándose con él hasta dormirse, teniéndole el desayuno servido a la mañana siguiente juntos a unos medicamentos para la resaca—, Naruto sintió un inevitable escalofrió ante el local que el Sabio Pervertido sugirió para que entraran, pero justo cuando sintió aquello, tuvo una especie de déjà vu que entendió al instante; ese lugar era el mismo en que ambos habían encontrado a la Abuela Tsunade en su línea de tiempo original, ella debía de estar ahí. Intentando convencerse de esa idea a la par que no queriendo ilusionarse en demasía, Naruto asintió en silencio y permaneció al lado del Sannin quien fue el primero en ingresar y que recorrió el interior con la mirada como también hizo el Uzumaki en busca del rostro que sabía encontraría. Sentada a la mesa que compartía con Shizune, comiendo en silencio y aun sin tocar la copa de sake que ella misma había servido para celebrar su reciente y extraña racha ganadora en las apuestas, Tsunade alzó la mirada hacia la entrada del restaurant al ver ingresar a alguien, y lo primero que pensó fue que su mente le estaba jugando una broma porque no podía ser real lo que estaba viendo, haciéndola abrir los ojos con sorpresa al reconocer al hombre.
—¡Tsunade!— jadeó el peliblanco al reconocerla y siendo el primero en romper el silencio.
—¡Jiraiya!— secundó la rubia levantándose y apoyando ambas manos sobre la mesa. —¿Qué estás haciendo aquí?— cuestionó entre interiormente feliz y confundida en partes iguales.
—Buscándote por todas partes— obvió Jiraiya superando su impresión y acercándose a la mesa. —No sé cómo no pensé que estarías embriagándote, no cambias— notó con una seca carcajada, haciendo a un lado la silla para sentarse frente a ella.
—Aún estoy sobria, pero es la hora feliz en algún lugar del mundo— corrigió Tsunade antes de beber su copa de sake, sin permitir que su compañero y amigo la regañase.
—Espero que nos les moleste que nos unamos— comentó el Sannin observando a su amiga, pero también a su discípula Shizune.
—Para nada, siempre es bueno ver a un amigo— asintió la Senju con una ligera pero sincera sonrisa, habían pasado casi veinte años después de todo.
—Es bueno oír eso— sonrió Jiraiya mucho más tranquilo. —Disculpe, queremos ordenar— comunicó llamando la atención del mesero.
—En seguida, señor— contestó este, aproximándose para tenderles el menú al Sannin y a su joven alumno.
—¿Quién es el chico que te acompaña?— inquirió Tsunade con inevitable curiosidad, notando el gran parecido que el chico tenía con Minato Namikaze.
—Su nombre es Naruto Uzumaki— contestó Jiraiya indicándole al mesero que es lo que deseaba comer.
—¿El Nueve Colas?— comprendió la Senju en una afirmación más bien. —Vaya…— suspiró por lo bajo, no dando a entender su sorpresa al conocerlo finalmente.
—El hijo del Cuarto Hokage, abuela, más respeto— corrigió Naruto cruzando ambos brazos sobre su pecho al regresarle el menú al mesero tras ordenar.
—Tienes agallas de papel, niño; no te pareces a tu padre— contrarió la rubia sosteniéndole la mirada, —por lo que para tener mi respeto deberás hacerlo por tus propios medios— condicionó teniendo aquella prueba como norma para todos.
—Tendrá que esperar sentada— aceptó el Uzumaki con una sonrisa socarrona y aceptando gustoso el desafío, como todos.
La primera vez que había conocido a la Abuela Tsunade no se había dejado impresionar por su apariencia y obviamente tampoco ahora, era una mujer excepcionalmente bella pese a tener edad para ser su madre, aproximadamente, pero todo esto se debía al sello Byakugou en su frente y que empleaba para aparentar que poseía la edad de una mujer de cuando mucho veinte años; de hecho y en su primera interacción, Naruto la había atacado mucho verbalmente y todo por la negativa de ella a aceptar el cargo de Hokage que él tanto había soñado con alcanzar; pero ahora el Uzumaki no necesitaba hacer nada eso, solo debía imponer quien era, y no como Jinchuriki del Nueve Colas sino como hijo del Cuarto Hokage, podía afirmarlo ya que el Sabio Pervertido había acabado por revelarle la verdad en esa línea de tiempo, no era un donnadie esta vez aunque no pudiera gritarlo a los cuatro vientos y no iba a dejar que nadie más lo hiciera sentirse inferior. Al ver al chico de doce años ante ella—no debía tener más, obviamente—, Tsunade sintió una especie de escalofrió; su abuelo Hashirama había derrotado a Madara Uchiha y obtenido al Kyubi, su abuela Mito lo había llevado en su interior hasta poco antes de morir, ella había conocido a Kushina Uzumaki y por ende al entonces novio de esta, Minato Namikaze; y sabía que ambos habían muerto cuando la bestia se había desatado en Konoha, el mismo día que ese chico llamado Naruto había nacido. Sintió un escalofrió por las vidas perdidas, por la bestia en el interior del rubio, pero admiro de inmediato su valor.
La Senju inclinó ligeramente la cabeza, reconociendo a Naruto Uzumaki.
Decir que no le dolía enterarse que Orochimaru había tomado la vida de su querido Sarutobi Sensei sería la peor de las mentiras, y Tsunade ni siquiera perdió tiempo en intentar aparentarlo o hacerlo creíble, no cuando el dolor en su corazón era tan grande. Ser la alumna del Tercer Hokage había sido un honor en su tiempo, siendo una insignificante Genin con un futuro prometedor había visto a Hiruzen Sarutobi como un modelo a seguir, alguien a quien admirar y que pudiera darle ejemplo sobre como ser y actuar a medida que crecía, había sido un hombre de gran corazón y quizás de voluntad frágil, pero que siempre había tenido buenas intenciones y que siempre había tolerado en extremo las faltas de sus estudiantes; la perversión de Jiraiya, la obsesión a las apuestas de ella misma y el sadismo de Orochimaru...tristemente al final su tolerancia era lo que lo había llevado a la muerte y a Tsunade le afectaba profundamente que así fuera, pero como decía el manual de los principios ninja, un Shinobi nunca mostraba sus sentimientos sin importar las circunstancias. Comiendo su porción de pescado, Naruto observó silenciosamente a la futura Quinta Hokage, no se molestó en decir nada para aligerar el ambiente ni mucho menos animarla, nada calmaría el dolor que ella estaba sintiendo y que se negaba a exteriorizar, él lo había sentido en su propia línea de tiempo al perder al Sabio Pervertido, que ahora se encontraba sentado a su lado, y perder a una figura tan importante en la vida—digna de comprar con un padre—era algo que nadie debería de experimentar.
—Así que Sarutobi Sensei murió…— mencionó Tsunade tras escuchar la explicación de su compañero Sannin. —Orochimaru es un miserable— gruñó, no alcanzándole las palabras para dimensionar la ira que sentía.
—Me sorprende que no te haya buscado debido a sus heridas, no hay mejor Ninja Medico que tú— comentó Jiraiya, habiendo barajado esa posibilidad.
—Me retire de eso hace tiempo, no he curado a alguien en años— desestimó la Senju sin creerse importante en absoluto. —Jiraiya, dime, ¿Cuál es la razón por la que viniste a buscarme?— interrogó finalmente a su compañero. —No pudo ser solo porque me extrañabas— eran grandes amigos, pero no se habían visto en muchos años.
—No lo es— confirmó el peliblanco con gran seriedad. —Por tu sabiduría, habilidad y experiencia, los Consejeros de la aldea han decidido nombrarte el Quinto Hokage— declaró con la mayor solemnidad posible.
El cargo era perfecto para Tsunade y Jiraiya lo sabía pese a todas las libertades que implicaba quitarle; no más vida disipada con alcohol, juegos y apuestas por montón, no más viajar y desaparecer durante años; si Tsunade aceptaba convertirse en Quinta Hokage—y debía hacerlo—, su vida cambiaria drásticamente, ya no habría una persona privada, sino que únicamente una figura pública, pero era un sacrificio menor que debía hacerse por el bien de la Konoha. Tsunade conocía el rango de Hokage desde que tenía uso de razón y memoria, a través de su padre Haruto había sido nieta del Primer Hokage y co-fundador de la Aldea de Konoha, había crecido durante sus primeros años de vida viendo a su abuelo en el poder, luego brevemente a su tío abuelo Tobirama como Segundo Hokage, y por último teniendo como Sensei al mismísimo Tercer Hokage...aquel rango ya era una especie de segunda naturaleza para ella, siempre había sentido que estaría presente en su vida, pero eso no quería decir que tuviera ambición de obtenerlo o quisiese aceptarlo, especialmente teniendo en cuenta que sus cuatro predecesores habían muerto por ataques de terceros y nunca por muerte natural, algo nada alentador. Fuera de la expresión de completa incredulidad en el rostro de Tsunade ante lo que acababa de escuchar, su primera reacción fue emitir una seca carcajada, carente de todo humor mientras observaba a Jiraiya, rompiendo con la tensión del momento, muy presente en el rostro de su querida protegida Shizune, quien abrazó hacia si a su pequeño cerdito Tonton.
—Es una broma, ¿verdad?— preguntó Tsunade finalmente, recobrando el habla.
—Desearía que lo fuera, pero no— confirmó Jiraiya con idéntico tono. —Eres la persona idónea, solo tú puedes ocupar el puesto— ser Hokage estaba en su linaje.
—¿No te ofrecieron el puesto?— inquirió la rubia, estando dispuesta a sorprenderse de ser así.
—Sí, pero lo rechace— asintió el peliblanco, no pudiendo mentirle a ella.
—¿Y yo no puedo negarme?— cuestionó la Senju, viéndose tentada a salir corriendo.
—Podrías— aceptó el Sannin, permitiéndole tal posibilidad, —pero se bien que no lo harás— su compañera nunca había sido una cobarde y dudaba que lo fuera ahora.
—Todos mis predecesores murieron por un ataque, no naturalmente, incluido mi abuelo— recordó Tsunade en voz alta y con un tono carente de emociones. —Mi vida ha sido larga, demasiado, pero no pretendo seguir sus pasos— declaró con abrumadora sinceridad.
No era una mentira decir que su vida había sido larga en extremo; su madre había muerto tras el nacimiento de su querido hermano Nawaki, su padre unos años más tarde y asesinado por un ninja de otra aldea, su querido abuelo Hashirama la había criado hasta su muerte y le había legado el collar que ahora ella llevaba alrededor del cuello, luego su querida abuela Mito quien le había enseñado todo lo que sabía de ninjutsu médico y quien la había motivado a destacar por sus propios méritos, luego su adorado hermano Nawaki por causa de la Segunda Guerra Shinobi...y su amado Dan, a quien no había podido salvar, cuyo rostro, voz y promesas de un futuro juntos atesoraba en su corazón. Vivir para ver morir a todos quienes había amado era demasiado doloroso, eran demasiadas perdidas, pero no dejaba de ser la vida de un Shinobi, eso es lo que su mente le repetía una y otra vez cada vez que planeaba rendirse, ¿Qué diría su abuelo si la viera? Era la nieta del Primer Hokage, la heredera de la Voluntad de Fuego, ¿Cuán grande seria la humillación para sus ancestros si diera la espalda a su destino?, ¿Cómo saber qué decisión tomar? No era algo fácil de decidir ni de un momento para otro, pero tercamente Tsunade intentó deliberarlo en su mente y sin que nadie se lo dijera, lo que Jiraiya notó, haciéndolo esbozar una sonrisa ladina al ver que, sin importar el paso de los años, ella no cambiaba de actitud, lo que siempre lo había embelesado y enardecido de ella—desde que habían sido compañeros de equipo—pese a tener muy claro que jamás habría algo entre ambos.
—No tienes que decidir esta noche— sosegó el Sannin irrumpiendo en los pensamientos de su compañera. —Terminemos de comer y luego juguemos como en los viejos tiempos, ¿sí?— sugirió sirviendo sake de la botella en el vaso de Tsunade.
—Está bien— asintió la Senju, no pudiendo decir que no a ello, —por nuestra amistad— manifestó alzando su vaso e invitando a su compañero a hacer lo mismo.
—Por ello— imitó Jiraiya con una contagiosa sonrisa antes de beber el contenido del vaso como también hizo ella.
Comiendo en silencio y considerando que sería más útil escuchando en lugar de interrumpiendo, no pasó inadvertida para Naruto la particular forma en que el Sabio Pervertido observaba a la Abuela Tsunade mientras bebían sake y hablaban de su pasado en común...Un minuto, ¿Qué veían sus ojos?, ¿No eran imaginaciones suyas?, ¿Realmente el Sabio Pervertido estaba enamorado de la Abuela Tsunade? En cierto modo Naruto sabía lo que era sentir algo por alguien que nunca iba a corresponderle; siendo Genin en su día había creído estar enamorado de Sakura pero solo porque había sido la chica con la que más había interactuado, realmente Hinata siempre había estado ahí pero él inicialmente no la había visto como algo más que una amiga y hoy se sentía tonto por haber tenido pensamientos tan inmaduros; pero lo que parecía sentir el Sabio Pervertido era algo completamente distinto y que sin lugar a dudas no tenía esperanza o posibilidad, incluso él quizás habría podido tener una esperanza con Sakura ante la ausencia de Sasuke, pero no el Sabio Pervertido ya que el corazón de la Abuela Tsunade albergaba amor por un recuerdo, por su fallecido novio Dan, en su mente él siempre seria perfecto e irremplazable y no había forma de desteñir aquella imagen. Entendiendo todo aquello ahora y al ser un adulto, Naruto no pudo evitar sentir una opresión en el pecho al pensar en cuantas desilusiones se había callado Hinata por él en su día, e interiormente se comprometió a que tuvieran un momento especial como esposo y esposa cuando volvieran a verse...
El resto de la cena en aquel restaurant había pasado sin pena ni gloria, a decir verdad a Naruto le sorprendía que la abuela Tsunade no se pusiera ebria o el Sabio Pervertido mientras compartían parte de sus anécdotas de los años que llevaban separados o recordando sus viejos días como compañeros de equipo con inevitable nostalgia, aunque igualmente era normal que el Uzumaki se sorprendiera ya que él se embriagaba fácilmente y no tenía tolerancia al alcohol, no como Sakura que podía beberse más de una botella de sake y seguir como si nada; aunque más que eso, no aparentaba estar ebria que era algo muy distinto. Resulto una agradable coincidencia que, al salir del restaurant, la Abuela Tsunade les preguntara si tenían donde alojarse, y al saber que no, está les sugiriera el mismo hotel en que ella y Shizune se estaban quedando, ocasión que el Sabio Pervertido no perdió para aceptar con la obvia excusa de estar más cerca de la bella Princesa Senju, quien entornó los ojos al oírlo, abriendo el camino hacia el hotel e intercambiando una que otra mirada con su discípula Shizune, como si le dijera que mantuviera los ojos abiertos como un halcón, mas Naruto no sabía decir si eso se debía solo a la presencia del Sabio Pervertido o quizás a la posibilidad de que Orochimaru pudiera aparecer, claro que Naruto confiaba en las capacidades de Itachi, pero era más una naturaleza que otra cosa cuidarse respecto al Sannin. Regresando a la realidad y rompiendo con sus pensamientos, Naruto terminó de subir las escaleras hacia la planta alta del hotel junto al Sabio Pervertido.
—Es una suerte que no tuviéramos donde hospedarnos, así pasaremos más tiempo juntos— comentó Jiraiya como si aquello no fuese tan importante para él. —Como en los viejos tiempos— agregó a modo de comparación.
—Pierdes el tiempo, Jiraiya— advirtió Tsunade volteando a verlo y señalando la puerta de la habitación de él, —pueden haber pasado los años, pero sigues sin ser mi tipo y estoy mejor sola— Jiraiya siempre seria solo su amigo, —además sigo viéndote como un hermano— su corazón se había cerrado tras la muerte de su amado Dan.
—No pierdo la esperanza— desestimó el Sannin, sin darse por vencido. —Hablaremos mañana, tomate el tiempo que quieras para decidir— comentó al abrir la puerta de su habitación, con intención de aligerar la carga de su querida amiga.
—Gracias— asintió la Senju, agradeciendo profundamente contar con su comprensión.
—Buenas noches— deseó el peliblanco con una sonrisa. —Vamos, Naruto— indicó a su alumno antes de volverse hacia la habitación a la cual ingreso.
—Ya voy— contestó el Uzumaki mecánicamente, mas enfocándose en la Princesa Senju.
Ser Hokage no era algo que se hubiera planteado ser en algún momento de su vida, siempre había estado presente pero eso no quería decir que aspirara a ello y tener la oportunidad de ostentar aquel cargo no la hizo sentir emoción sino incertidumbre, no sabía que hacer…solo sabía que, si rechazaba el puesto, se sentiría como una nulidad por el resto de su vida y traicionaría la memoria de su fallecido hermano Nawaki que si había deseado ser Hokage, al igual que la de su adorado Dan, quien había anhelado velar por el bienestar de la aldea como Hokage. Aún con esos pensamientos en mente, Tsunade reparó perfectamente en la presencia del chico conocido como Naruto de pie frente a ella, sin haber seguido los pasos de Jiraiya para ingresar en la habitación y que la observaba atentamente por su enfoque, pero también muy relajadamente, teniendo las manos en los bolsillos. Habiendo asumido el cuidado de Shizune—quien había ingresado en la habitación hace un momento—y solo porque ella había perdido a su único pariente, su adorado Dan, Tsunade debía confesar que no era buena con los niños sin importar que edad tuvieran, aunque sí que interiormente sentía una obligación con Naruto Uzumaki ya que al final y de u otra forma eran parientes lejanos; su abuela Mito había pertenecido al clan Uzumaki como Kushina, la madre de Naruto…y además Tsunade recordaba a aquella chica al igual que a Minato, no había tenido ocasión de verlo convertido en Cuarto Hokage, pero si sabía que había sido uno de los mejores Shinobi que habían existido, y quizás su hijo pudiera parecérsele.
—Oiga, abuela— inició Naruto solo un segundo antes de que la rubia lo halara fuertemente de la oreja. —¡Ay…!— se quejó antes que esta finalmente lo soltase.
—No me hables así, niño— regañó Tsunade con voz tensa, detestando que la llamasen vieja.
—Está bien— aceptó el Uzumaki a modo de disculpa, dejando pasar un instante para estar seguro antes de continuar hablando. —Quería decirle que si no está convencida de volver a la aldea, lo hará al conocer a mi compañera de equipo— declaró disimulando su emoción y sonrisa interior al decirlo.
—¿Y eso por qué?— inquirió la Senju, arqueando una ceja con extrañeza ante su seguridad.
—Es ninja medico también y ha aprendido todo lo que sabe investigando por su cuenta— continuó el rubio al tener su atención. —Ha oído de usted y la admira mucho. Me atrevo a decir que puede ser mejor que usted, si la entrena— no era una mentira después de todo, Sakura ya había superado a la Abuela Tsunade en su línea de tiempo. —Lo creerá cuando la conozca, lo vera por sí misma— aseguró ante el recelo y cuestionamiento visible en la Senju. —Buenas noches— se despidió finalmente y no teniendo nada más que decirle.
Sakura no le había pedido que hablara bien de ella en presencia de la Abuela Tsunade, eso era decisión de Naruto hacerlo y no solo por crear una especie de imagen preconcebida o propagandística sino porque era la verdad, Sakura había obtenido la posición que tenía como una de los Tres Sannin única y enteramente por sus propios medios, quizás había sido la que más había entrenado de los tres—contándolo a él y a Sasuke, obviamente—durante los años que habían estado separados luego de la partida de Sasuke de Konoha hacía ya tantos años, había madurado y se había convertido en una mujer digna de todos los elogios y la admiración posible a entender de Naruto…bueno, ella y Hinata cuyos logros admiraba como ninguna otra cosa en el mundo. Dicho eso, Naruto sonrió a la Sannin y le dio la espada para seguir los anteriores pasos del Sabio Pervertido, abriendo la puerta de la habitación y que cerró tras de sí al ingresar; cabe mencionar que dejo a la Senju con la palabra en la boca, entre sorprendida y desconcertada por la descripción que el Uzumaki le había hecho sobre una Kunoichi de su edad e interesada en seguir sus pasos pese a su juventud y al desafío que ello representaba—no cualquiera podía convertirse en Ninja Medico después de todo—, pero no se trataba solo de eso sino también de la promesa de esperanza que venía acompañada con la idea de tener una nueva discípula bajo su tutela, Shizune ya era mayor y no creía poder enseñarle más, ¿Pero una chica de trece años? Toda una mente joven e idealista que moldear y ayudar a crecer...
Quizás era momento de abrir su mente a nuevos horizontes.
PD: Saludos mis amores, me disculpo por la demora pero apenas tuve tiempo en estos días debido a mi trabajo, pero heme aquí finalmente por ustedes y como siempre esperando poder cumplir con lo que ustedes esperan de mi, agradeciendo su apoyo y deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 las próximas actualizaciones serán "El Sentir de un Uchiha" luego "Lady Haruno: Flor de Cerezo", y por último un nuevo fic sorpresa y de una temática y anime completamente diferente :3 Esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre, disculpándome por tardar en actualizar), a mi hermosa Ali-chan1996 (adorando sus hermosos comentarios y dedicándole esta y todas mis demás historias por su amabilidad), a Guest (a quien dedico este fic de todo corazón por ser quien aprobó la historia en primer lugar) a abrilfrijo03gma (agradeciendo su aprobación y dedicándole esta historia), IxSpaceCadetxl (dedicándole esta historia como siempre y esperando que cada nueva actualización sea de su agrado), mei24 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole esta historia), a manu (prometiendo realizar fics o capítulos así más adelante, no tengas duda), a lari5 (disculpándome por tardar tanto en actualizar), a Nina Lee (agradeciendo su apoyo, y esperando que este nuevo capitulo sea de su agrado), a carlos29 (agradeciendo su amabilidad y dedicándole este capitulo), thaliacdr324 (esperando que la actualización sea de su agrado), Rouss (dedicándole este capitulo por su amabilidad), a Lucy.H2 (agradeciendo que el Sasuke que representó sea de su entero agrado), a Marcela2761 (esperando haber cumplido con sus expectativas y aceptando cualquier idea que tenga a bien aportar), a Arantxa Gallegos (agradeciendo contar con su aprobación), y a Ermac18 (esperando poder cumplir con sus expectativas y dedidcandole esta historia por lo mismo), a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
