FLUFFTOBER 2022
ENDEHAWKS
Día 3: Bebé falso
Se le quedó viendo al pequeño ser humano que dejaron en el piso del dojo bajo su cuidado, la esposa del entrenador del club había venido de visita y ellos estaban atendiendo unos asuntos por lo que se les hizo fácil dejar cuidando a su bebé al primer estudiante que llegó.
Él solo llegó temprano porque quería ver a su senpai, dio un sonoro suspiro y siguió observando a ese pequeño ser. Desconocía completamente como tratarlos, no tuvo una infancia muy grata y tampoco convivió con bebés así que eso era un mundo nuevo, sabía que mientras no se hiciera daño estaría bien. Así que estaba tranquilo, sentado, jugando con su sonaja, hasta ahí todo bien. Pero de la nada empezó a llorar y le lanzó su juguete contra su cabeza, se lo intentó acercar de nuevo pero tuvo el mismo destino.
―¿Por qué hay tanto grito? ―Una nueva voz se escuchó en el lugar. El bebé y el rubio voltearon a ver sorprendidos a la persona recién llegada, después de eso el bebé continuó con su llanto.
―¡Todoroki senpai! ―dijo al reconocerlo―, es el hijo del entrenador. Su esposa está aquí, tenían unos asuntos que atender y se fueron.
El mayor desvío la mirada al bebé y luego al rubio.
―¿Qué le hiciste? ¿Por qué está llorando?
―No le hice nada, literal. Él estaba quieto jugando con su sonaja y luego de la nada empezó a llorar. No sé porqué lo hace.
―Entiendo. ¿Ya verificarse su pañal o si tiene hambre?
―¿Qué? ―preguntó sorprendido.
Esa fue la respuesta que necesito el pelirrojo, soltó un suspiro y fue a dejar sus cosas para después acercarse al bebé.
Tomó al pequeño en brazos y eso fue suficiente para que el niño dejara de llorar, verificó su pañal y este se encontraba limpio.
―Keigo ―le llamó, aún no estaba acostumbrado a que usará su nombre, pero eso era muestra de la cercanía que ahora tenían.
―¿Si?
―¿Te dejaron alguna maleta?
―¿Maleta? ―Empezó a hacer memoria y al mismo tiempo recorría con la mirada el dojo―. Oh si, aquí está. ―Caminó hacia ella, la cargó para luego dársela.
El mayor solo puso la maleta en una banca para tener fácil acceso, con un brazo cargaba al bebé y con su otra mano buscaba algo dentro de ella.
―Si hay. ―Su voz se oyó victoriosa y sacó una mamila.
―¿Hambre? ¿El bebé tiene hambre? ―preguntó sorprendido.
―Puede ser una posibilidad ―dijo mientras agitaba un poco el biberón y después se lo ofreció al niño que este gustoso aceptó.
Enji se sentó en el tatami y Keigo solo lo observaba, recordó como hace algunos días, platicando con sus amigos habían hablado sobre si les gustaría ser padres, él por supuesto se negó, tuvo una mala infancia y no sabría cómo tratar a un infante, en cambio el pelirrojo le dudo, dijo que dependería de la situación y de su pareja, pues es una decisión que se toma en conjunto.
―Serías un buen padre ―dijo de la nada al ver como el pequeño había terminado de comer y ahora se estaba quedando dormido en los brazos del mayor.
Él solo pensaba en que si llegaban a ser novios y luego casarse, era exagerado pensar en bodas cuando ni siquiera eran algo pero él se veía toda su vida con él, no podría darle hijos.
―¿Qué? ―preguntó sorprendido.
―Me refiero a que serías un buen padre, supiste llevar la situación cuando empezó a llorar, a mi nunca se me hubiera ocurrido que el bebé podría tener hambre.
―Keigo ser un padre va más allá de comprender las necesidades fisiológicas del ser humano. Los niños son seres complejos que depende la forma en que los trates formarán su carácter en un futuro.
―Oh. Qué gran tarea llevan los padres.
―Si, pero cada quien se esfuerza a su manera.
Él ya no quiso opinar nada al respecto, tuvo una mala infancia y dudaba que sus padres se hayan esforzado en criarlo. Pero eso no importaba ahora. Lo que pensaba ahora era que le tenía envidia a un bebé por poder dormir en los brazos de Enji.
melgamonster
20221003
N/A: Keigo te entiendo, yo también le tengo envidia a ese bebé
