FLUFFTOBER 2022

ENDEHAWKS


Día 5: Vida doméstica


Cuando Enji le ofreció vivir juntos para no seguir perdiendo el tiempo, no creyó que lo decía en serio, pero si se ponía a recapitular desde que se volvieron a ver había pasado más tiempo en la finca Todoroki que en su propio departamento, ver las cajas de mudanza solo era una forma de oficializar su relación.

Dio un suspiro cansado, desde que se enteró de su trabajo de modelo Enji realmente había sido muy condescendiente con el tiempo que le dedicaban al proyecto en el que están trabajando juntos, aunque él realmente daba resultados de manera rápida, por eso se había hecho del nombre del hombre más veloz y lo seguía manteniendo a pesar de los años.

Realmente solo actuaba como consultor cuando era requerido, hoy era un extraño suceso donde estaba libre de todos sus trabajos, ya había terminado de ordenar sus cosas en la casa por lo que ahora estaba sentado en la sala con la televisión de fondo. Volteo a ver la hora en su celular.

―Faltan dos horas para que Enji salga de trabajar ―murmuro para si mismo, porque no había nadie más con él.

Un ruido lo sacó de su ensoñación, era el sonido que había puesto especial para los mensajes del pelirrojo.

"Pajarito, ¿qué quieres comer? Puedo ir ordenando algo para que cenemos juntos cuando llegue"

―Comer juntos, eso se siente tan doméstico ―dijo con una sonrisa mientras se hacía un ovillo acostado en el sofá con el celular en su centro―. Espera, ¿por qué ordenar? Yo también puedo cocinar, soy un adulto funcional después de todo.

Se sentó bien en el sofá y con el frio piso tocando sus pies escribió:

"No te preocupes por la comida grandote, esta vez yo cocinare ;)"

Añadió una carita guiñando el ojo para darle énfasis a su respuesta.

―Muy bien, manos a la obra ―dijo sonriente, mientras se olvidaba un rato de su celular, debía revisar lo que había en la cocina para preparar la comida.

Perdió la sensación del tiempo por lo concentrado que estaba, así que supo la hora que era por escuchar el ruido de la puerta.

―¿Daddy? ―Lo llamó desde la cocina.

―No me digas así, solo soy tres años más grande que tú ―respondió el pelirrojo que se abría paso a través del lugar.

―Pero eres quien me compra mis bellas cositas ―dijo mientras pestañeaba varias veces para ayudarle en su tono coqueto.

―Tú compras la mayor parte, yo solo te doy unos cuantos, pero tu salario te da para poder pagarte lo que quieres.

―Sí, me pagan por ser el calientapollas del jefe ―comentó con sorna una vez que el mayor estaba sentado en el comedor, en su lugar de siempre, por suerte había arreglado la mesa desde antes para darle un toque romántico.

―Keigo, no seas grosero ―reprendió pero aun en su rostro se podían ver matices rojos.

―Ponte cómodo bebé, en un momento te sirvo ―guiño el ojo y regresó su vista a la estufa.

―Huele bien.

―Pronto podrás probarlo y se pondrá mejor. ―Sirvió un pequeño plato con un poco de caldo en su interior―. Provecho.

―¿Tú no vas a comer? ―preguntó sorprendido mientras tomaba la cuchara.

―Quiero ver tu cara cuando pruebes mi comida por primera vez luego de casi treinta años, quiero probarte que he mejorado.

―Oh sí, esto huele mucho mejor que tu primer intento de kuzumochi.

―Oye no te burles, era un joven enamorado.

―¿O sea que ya no lo estás?

―Soy consciente que ya no soy tan joven, pero sigo estando igual o más enamorado ―dijo con ternura mientras tomaba asiento al lado del pelirrojo.

―Bueno, pues a comer.

Después de probar el primer bocado, su cara intentó delatarlo pero se contuvo y dio otro sorbo.

―Bueno esto definitivamente está mejor que la primera vez que cocinaste ―comentó mientras se llevaba un tercer bocado.

―Ay, Enji por favor, confiesa, está muy mal. Creo que me pase de sal.

―Sí, un poco pero aún está bien.

―Enji ya deja de comerlo, ―le arrancó el plato y la cuchara de las manos.

―Bueno, está bien, no te preocupes. Traje comida, supe que esto podría pasar…

―Era una broma, en un momento te traigo la comida real… ―Las palabras de Enji se vieron acompañadas por las de Keigo de manera simultánea―. ¿Qué acabas de decir? ¿Tanto desconfías de mí que no crees que puedo hacer una comida decente?

―Tenía mis ligeras sospechas, tienes antecedentes…

―Por Dios Enji, tenía quince años cuando cociné por primera vez. Estuve viendo solo durante bastante tiempo, lejos de la comida japonesa, si extrañaba, si te extrañaba guisaba para mí. Además como Hawks he asistido a varias colaboraciones con algunos chefs, tenía que aprender algunos trucos.

―Si tienes razón, lo siento…

―¿Qué trajiste de comer? ―preguntó aún enojado.

―Toriyaki y un pastel de postre ―respondió tímidamente.

―Bueno, siempre hay espacio para el toriyaki. Pero tú vas a comer más porción de la comida que hice y no tendrás postre.

―Pero…

―Bueno, tendrás una pequeña porción pero no tendrás pollo ―dijo molesto―, ¿dónde escondiste la comida? No la huelo.

―Esta en el genkan

―Vaya, yo puedo oler el toriyaki a metros de distancia pero este no logró hacerlo.

―Tú comida es bastante olorosa, pero huele muy bien. El olor ayudaba a que me pudiera comer la que me diste.

―A ese le eche sal de más, por eso es que te serví poquito ―respondió tímidamente―, en un momento te traigo la real.

No tardó mucho en traer un plato de porción grande y para él una más pequeña.

―Vaya, esto es realmente bueno Keigo.

―Gracias Enji, lamento la broma.

―Lamento haber dudado de ti. A veces cuando estamos así, los dos juntos, olvido el tiempo que pasó cuando estábamos separados, pero estoy agradecido de que la vida nos volvió a juntar ―dijo mientras tomaba su mano y se la besaba.

―Yo también estoy feliz de estar contigo Enji. ―Se acercó más a él y lo besó en los labios―. Me alegró que te haya gustado, espero poder tener días libres para seguir guisando para ti ―comentó con una sonrisa.

―No te esfuerces mucho, en cualquier momento podemos pedir algo.

―Bueno, mi pago por cocinarte es toriyaki una vez por semana.

―Ja, en eso si no has cambiado sin importar cuántos años pasen. Pero trato hecho.

―Te amo grandote.

―Y yo a ti pajarito.


melgamonster

20221005