Capítulo 17

POV Fate

Después de un par de horas de viaje, llegamos a nuestro destino. Al bajar del auto de Nanoha, quedé totalmente impresionada. Nanoha no me dijo a dónde iríamos, sólo que tomara algo de ropa y ropa de baño. Era una casa enorme rodeada de un bosque impresionante. Agudicé mi oído y pude escuchar un río. ¿Había un río cerca? Miré a mi novia, quien se puso a mi lado, me sonrió y ofreció su mano.

- ¿Vamos? –asentí y tomé su mano. Ella entrelazó nuestros dedos y yo sonreí.

- ¿Qué es este sitio, Nanoha? –le pregunté, pero ella bajó la cabeza.

- Ahora lo sabrás. –murmuró.

No dijimos nada más. Ella me guio hasta la puerta de la enorme casa, sacó unas llaves y abrió la puerta. Me dio paso y entré yo primero. Tenía un recibidor enorme y unas escaleras que daban a la planta superior. Quien viviese ahí tenía que tener mucho dinero. Parecía una mansión. Una mansión de esas que salen en las revistas. Caminé un poco más y me detuve al ver una fotografía en la mesita del recibidor. Nanoha dejó las llaves en el platito que había junto a la fotografía.

- ¿Esta mansión es tuya? –pregunté a duras penas.

- De mis padres. –corrigió– Es la residencia vacacional de mi familia. –reconoció.

- … –dejé la fotografía en su lugar y bajé la cabeza– ¿Por qué estás conmigo, Nanoha? ¿Por qué? –cerré mis manos en forma de puños– Yo no puedo ofrecerte nada de esto. Yo no estoy a tu altura.

- Fate-chan, deja de decir esas cosas, por favor. –tomó mi rostro entre sus manos y me hizo mirarla– Estoy contigo porque te quiero. –sus mejillas se sonrojaron y estaba segura que las mías también– Te quiero a ti. No necesito nada de esto, Fate-chan. –me sonrió mientras acariciaba mis mejillas con sus pulgares– Todo lo que necesito está frente a mí en estos momentos y tiene unos ojos borgoñas que me hicieron su presa hace mucho tiempo…

- Nanoha… –susurré, totalmente sonrojada.

- Ven, voy a enseñarte la casa. –asentí.

Después de una ruta por la casa, dejamos las maletas en una habitación donde había una cama de matrimonio. Nanoha me pidió que me pusiera la ropa de baño y eso hice. No sabía qué planes tenía para nosotras, pero la seguiría allá donde me llevara. Ella apareció en la habitación minutos más tarde. Casi tengo una hemorragia nasal al verla con ese ceñido bikini que se pegaba a su cuerpo como una segunda piel. Y por todos los cielos que parecía una adolescente hormonada al verla morderse el labio inferior mientras me miraba de arriba abajo. Sentí mi cuerpo arder. Daba gracias a mi autocontrol que me hizo no saltarle encima como si de una presa se tratara. Me ofreció su mano y yo la tomé sin dudar. Podría llevarme al mismísimo infierno y yo la seguiría. Nos guio a otra planta que no habíamos visitado antes. Cuando abrió la puerta, quedé boquiabierta. La casa contaba con piscina cubierta y un jacuzzi. Definitivamente esto era demasiado para mí. Ella se adelantó y entró al jacuzzi. Se volteó hacia mí, me guiñó un ojo y tendió su mano.

- ¿Vienes, Fate-chan? –torpemente asentí.

Me acerqué a ella y tomé su mano para entrar en el jacuzzi, pero estaba tan nerviosa que resbalé y caí, aunque afortunadamente Nanoha puso sus manos en mi nuca y cabeza para evitar el golpe en mi cabeza.

- ¿Estás bien, Fate-chan?

- Estoy bien. Gracias, Nanoha. –suspiró aliviada– ¿Estás tú bien?

- Sí, estoy bien. –me sonrió dulcemente y yo me derretí más de lo que ya estaba.

- En realidad, estoy nerviosa. –admití finalmente tras habernos sentado y relajado.

- ¿Uh? –me miró, sorprendida– Fate-chan, ¿crees que haré algo que te haga sentir incómoda o que no quieras? –preguntó, aturdida, y yo en ese momento me sentí estúpida por lo que dije.

- No. –dije firme– No es eso… –vacilé por un momento, pero al final decidí ser honesta– No es que tú vayas a hacer algo, más bien es al contrario. –murmuré.

- ¿Uh? ¿Qué quieres decir? –desvié la mirada– ¿Fate-chan? –se acercó a mí y yo tragué pesado– Fate… –mi pulso se aceleró al escucharla llamarme así, con ese matiz sensual– ¿Qué ocurre?

- Yo… no puedo pensar con claridad. –puso su mano en mi muslo y al voltearme, me encontré con sus suaves y cálidos labios.

- Pues no pienses. –susurró frente a mi boca– Hemos venido aquí para que dejes de pensar y seas feliz haciendo lo que quieras. –me sonrió– Lo que quieras… –repitió con tono sensual y juro por todos los cielos que perdí toda cordura.

Tomé su rostro entre mis manos y la besé como jamás pensé que besaría a alguien, mucho menos a ella. Su boca dejó salir un gemido que provocó que mi cuerpo pidiera más, mucho más. Nanoha pasó sus manos por detrás de mi cuello mientras se sentaba sobre mí y nos apegaba todo lo que fuera posible. El beso se prolongó hasta que nos quedamos sin aire. Con los ojos cerrados, choqué mi frente con la suya mientras trataba de recuperar el aliento. Separó nuestras frentes y dejó un alargado beso ahí, haciendo que sonriera por tan simple y afectuoso gesto.

- Nunca imaginé que Fate-chan besaría de esta manera. –me sonrojé furiosamente.

- Na…Nano…ha… Yo… –dejó salir unas risillas.

- Tranquila, Fate-chan. –me abrazó estrechamente– Te quiero. –y con tan solo esas dos palabras me relajé.

- Te quiero, Nanoha. –le devolví el cariñoso abrazo.

- Relájate y disfruta del jacuzzi, ¿vale? –se puso en pie y yo la miré extrañada– Iré a preparar la cena. Quiero darte una sorpresa. Quédate aquí hasta que venga a por ti, por favor. –asentí– Gracias. –me dio un beso en los labios y salió del jacuzzi– No tardaré. Lo prometo. Relájate y disfruta.

POV Nanoha

Dejé a Fate en el jacuzzi y le puse algo de música de fondo que sabía que le gustaría. Había descubierto que la música de piano la relajaba mucho. Me gustaba verla sonreír con sus ojos cerrados mientras escuchaba música de piano, pero tenía otras cosas que hacer en estos momentos. Me puse algo de ropa mientras cocinaba. Sería un plato simple, pero le gustaría. Abrí la nevera y vi el pastel que mi madre había ordenado que llegara antes que nosotras. Sonreí. Mi madre realmente lo había preparado todo tal y como dijo, y en tiempo récord. Mientras la cena terminaba de hacerse en el horno, puse la mesa. Coloqué el mantel rojo, un ramo de rosas rojas y las dos velas, aún apagadas. Metí el vino en una cubitera y la puse sobre la mesa. Una vez estuvo todo listo, salí corriendo en busca de Fate y la llevé a la habitación para que se duchara y vistiera. Yo hice lo mismo. Me puse un vestido azul con dos líneas anchas verticales en el lateral, totalmente ceñido a mi cuerpo, y unos zapatos de tacón. Me maquillé ligeramente y salí de la habitación para buscar a Fate. Perdí el aliento al verla salir de la habitación. Llevaba un vestido negro con dos líneas finas amarillas verticales en el lateral, también totalmente ceñido a su cuerpo. Llevaba el reloj, la pulsera y el colgante que le regalé, al igual que yo llevaba su colgante.

- Estás preciosa, Fate-chan. –me acerqué a ella lentamente, quedándome a un paso de ella.

- Tú también estás hermosa, Nanoha. –me sonrió tímidamente.

- ¿Lista para la cena? –asintió– Bien, vamos. –tomé su mano y, esta vez, ella entrelazó nuestros dedos.

Bajamos hasta la cocina y le pedí que esperara un momento. Entré rápidamente y saqué el pollo con verduras del horno y lo coloqué en el centro de la mesa. Encendí las velas y, una vez estuve asegurada de que ya estaba todo listo, fui a reunirme con Fate. Me coloqué detrás de ella y cubrí sus ojos. Ella protestó, pero me dejó guiarla. Nos detuvimos. Sin dejar de cubrirla, me moví hasta quedar enfrente y, antes de descubrir sus ojos, no pude evitar robarle un beso pequeñito. Ella dejó salir un tierno gruñido al separarme de ella por completo. Al abrir los ojos, la sorpresa se reflejó en su rostro, dando paso a una enorme sonrisa mientras intercalaba su vista entre la mesa y yo. No le dejé decir nada y la acompañé a su asiento. Le serví su plato y me senté frente a ella.

Fate había disfrutado enormemente de la comida y del vino, aunque ya parecía estar algo mareada, por lo que saqué el postre. Al abrir la caja, me sorprendí enormemente al ver el pastel de chocolate hecho en forma de corazón. Mi madre definitivamente tenía un don. Tomé el pastel y lo coloqué frente a ella. Fate sonrió traviesamente y se puso en pie. Se acercó a mí y me abrazó estrechamente.

- Gracias, Nanoha. Esta velada está siendo perfecta gracias a tu compañía.

- Fate-chan… –la abracé amorosamente.

Estábamos agotadas del viaje, pero no queríamos irnos a dormir. Nos sentamos frente a la chimenea y nos abrazamos, disfrutando de nuestra simple compañía. Desde que habíamos llegado, había podido sentir a Fate mucho más calmada, por lo que deduje que el plan de alejarla de todo lo que le hiciera pensar más de la cuenta, había sido un éxito. Levanté mi rostro de su pecho al sentir su respiración acompasada. Se había dormido con una sonrisa.

- Fate-chan, despierta. Es hora de ir a la cama. –gruñó y yo dejé salir unas risillas– Fate-chan, vamos. –la moví un poco, pero ella me abrazó y estrujó contra su cálido cuerpo.

- No. –besó mi frente– Quiero quedarme aquí calentita contigo.

- La habitación también está calentita, Fate-chan. –le expliqué riendo.

- Pero la cama no. –me incorporé un poco para poder susurrarle al oído.

- Yo sé cómo hacer que esté caliente. –hablé lo más seductoramente posible y ella abrió los ojos como platos y me miró con un fuego que jamás había visto antes en ella.

- Yo también. –en un abrir y cerrar de ojos, se puso en pie, cargándome en sus brazos.

- Kyaaah. ¡Fate-chan! ¿Qué… qué estás… haciendo? –pregunté nerviosa y ella dejó salir unas risillas.

- Llevarte a la cama. –sonrió traviesa y yo me sonrojé furiosamente.

- ¿Fate-chan? –enterré mi rostro en su cuello, avergonzada, y ella emitió un sonido de que me estaba escuchando mientras subía las escaleras conmigo– Yo nunca… –tragué pesado– Yo… –llegamos a la habitación y me dejó delicadamente sobre la cama.

- Tranquila, Nanoha. –besó mi frente– Sólo vamos a dormir abrazadas. Es la única forma que conozco para estar calentitas en la cama. –me sonrojé mucho más, esta vez por vergüenza, pensando que íbamos a hacer el amor, pero mi novia era demasiado inocente– Deja que te ayude. –me retiró el vestido y puso mi pijama. Luego ella hizo lo mismo y entró a la cama– Ven, Nanoha. –me abrazó con mucho amor– Te quiero. Gracias por todo lo que haces por mí, Nanoha. No quisiera estar en otro lugar en estos momentos.

- Fate-chan… –me acurruqué contra ella y sentí su calor de inmediato– Te quiero. Yo tampoco quisiera estar en otro lugar.

POV Fate

Los días con Nanoha en su casa vacacional fueron simplemente perfectos. El paseo por el bosque y junto al río fue mágico. Hacía mucho frío, pero verla sonreír de esa manera, calentaba mi corazón. La noche anterior habíamos hecho una pequeña acampada en el amplio jardín trasero. Hicimos una fogata y estuvimos viendo las estrellas mientras nos cubríamos con una manta. Fue realmente perfecto. Ella era perfecta. Y dormir con ella cada noche, abrazadas, reafirmaba que ella era mi lugar seguro. Era ese hogar que yo tanto deseaba tener. Ella era mi paz. Ella era mi calma. Mañana regresaríamos a casa. No quería volver. Quería quedarme aquí con ella y no separarme nunca. Esta noche llegaría el año nuevo. Un espectáculo de fuegos artificiales podría verse desde los grandes ventanales de esta habitación. Acaricié su rostro con sumo cuidado mientras la veía dormir. Despertar y ser ella lo primero que veían mis ojos era realmente hermoso. Me hacía sentir una enorme calidez en mi interior. La vi sonreír, provocando mi sonrisa también. Acerqué mi rostro al suyo y la besé tiernamente. Ella pasó sus brazos alrededor de mi cuello y me atrajo a ella, siguiendo el ritmo de mi beso, volviéndolo poco a poco más fogoso, más sensual, más erótico. Nanoha tenía un don para prender la llama en mí y yo tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para no saltarle encima.

- Buenos días, Fate-chan. –dijo tras romper nuestro beso.

- Buenos días, Nanoha. ¿Has descansado bien?

- Muy bien. Fate-chan es muy calentita. –dejó salir unas risillas.

- Tú también eres muy calentita, Nanoha. Calentita y cómoda. –besé su nariz– ¿Lista para el último día del año? –asintió– Hoy me gustaría preparar la cena contigo, Nanoha. No me has dejado cocinar desde que llegamos. –negó.

- Esta noche no cocinaré, Fate-chan. Mamá nos enviará comida y postre. –me relamí los labios al pensar en un delicioso pastel– Fate-chan, ¿algún día me desearás de la misma forma que a los pasteles de chocolate?

- ¿Eh? –me sonrojé ferozmente– ¡Nanoha! –cubrí mi rostro con mis manos y ella rio.

- Vamos a desayunar, Fate-chan. –se levantó y me quedé mirándola. Un deje de tristeza se había instalado en su mirar.

¿Se pensaría que no la deseaba? Por todos los cielos, era justo lo contrario. A ella la deseaba mucho más que los deliciosos pasteles de chocolate que hacía su madre o ella misma. Ella no tenía idea del autocontrol que tenía que tener para no hacer algo indebido con ella. Nunca me había llamado la atención el acto sexual, pero ella me hacía querer más y más. Desde que me di cuenta de mis sentimientos románticos por ella, mi mente no dejaba de imaginarse situaciones con ella. Situaciones nada decorosas. Y estos días en los que habíamos dormido juntas, había luchado con todas mis fuerzas para no arrancarle el pijama en mitad de la madrugada y hacerle el amor. Su aroma era tan embriagador que me nublaba la razón.

El día transcurrió como el resto. Nos dedicamos a hacer cosas que yo quisiera hacer. Desde que llegamos hacía unos días, sólo habíamos hecho cosas que yo quisiera. Nanoha era realmente atenta y quería que yo despejara de mi mente totalmente. Lo que ella no sabía era que su compañía era lo mejor de todo esto. Podríamos hacer algo que no me gustara y no me importaría porque ella estaría a mi lado. Nos íbamos a separar como cada día para irnos a duchar antes de cenar, pero esta vez yo no quería eso. La quería conmigo en la misma ducha y, aunque en mis sueños la veía gritar mi nombre entre gemidos opacados por el sonido de la ducha, esta vez tendría autocontrol y no iría más allá. Ella se sorprendió al ver que tomaba su mano y la jalaba hacia el mismo baño que yo.

- ¿Fate-chan?

- Quiero ducharme contigo. –la miré con una sonrisa– ¿Está bien eso? –se sonrojó.

- Sí. –dijo con timidez.

Ambas entramos al baño y comenzamos a desnudarnos. Nanoha lo hizo de espaldas a mí. Yo no podía quitarle mis ojos de encima. Era preciosa y tenía un cuerpo espectacular. La vi cruzar sus brazos sobre su pecho y temblar. ¿Habría forzado a Nanoha a esta situación? Quizás había malinterpretado sus palabras y ella no quería estar así conmigo. Entristecí. Definitivamente yo era la mayor estúpida de todas.

- Nanoha. –la llamé y se sobresaltó. Tenía miedo de mí– ¿Estás bien? –pregunté aun sabiendo que la respuesta claramente era que no.

- Sí, yo sólo… –se quedó callada unos momentos– Sólo… es la primera vez que me verás desnuda. –me sorprendí– ¿Y si no te gusta lo que ves?

- ¿Qué? –me sentí aturdida por su confesión– ¿De qué estás hablando, Nanoha? –me acerqué a ella lentamente– No hay nada de ti que no me guste, Nanoha. Eres perfecta. Simplemente perfecta. –ella negó mientras se volteaba lentamente y retiraba sus brazos de sus pechos.

- No lo soy. –perdí el aliento al verla– Yo no tengo un cuerpo de modelo ni tampoco…

Interrumpí su discurso con un beso cargado de sentimientos y pasión. Yo no necesitaba un cuerpo de modelo ni tampoco lo quería. Ella podría pesar trecientos kilos y yo la seguiría amando y deseando de la misma forma. Yo me enamoré de su forma de ser y con ello viene ligada la pasión. La arrinconé en la ducha y ella dejó salir un quejido al sentir el frío azulejo en su espalda, más no dejé de besarla. Mis manos comenzaron a recorrer su desnuda piel y ella me abrazó por el cuello, apegándome más a ella. Ambas jadeamos al sentir nuestras pieles contactando por primera vez de manera tan íntima. Tenía calor. Mucho calor. Quería recorrer toda su piel con mi boca y manos. Quería hacerle el amor. Quería hacerle entender que no había nadie en este mundo más perfecta que ella. Quería escucharla gritar y gemir mi nombre mientras la llevaba al séptimo cielo. Quería entregarme a ella. Quería que reclamara mi piel, así como reclamó mi corazón. Nos separamos por falta de aire.

- Fate-chan… –susurró.

- Eres lo más hermoso que existe en este mundo, Nanoha. Podrías tener un tercer ojo y yo seguiría amándote y deseándote de igual manera. –ella se ruborizó y me miró a los ojos.

- Tú… ¿me deseas? –preguntó dubitativa y yo acaricié su rostro.

- No te imaginas hasta qué punto. –dejé salir una risa ronca y ella se mordió el labio inferior.

- Yo… también te deseo, Fate-chan. –nos fundimos en un apasionado beso mientras nos abrazábamos con fuerzas y sin dejar un resquicio de piel sin tocar. Nos besamos hasta que nos faltó el oxígeno y hasta que nuestros labios estaban rojos.

- Será mejor que nos duchemos y preparemos para cenar o se nos hará tarde para darle la bienvenida al nuevo año. –ambas reímos y ella asintió.

El rastro de tristeza que se había reflejado en la mirada de Nanoha, había desaparecido por completo. Jamás se me cruzó por la cabeza que Nanoha tuviera dudas con respecto a su cuerpo. Tenía un cuerpo espectacular. Si fuera escultora, le haría una pieza de mármol para que viera cómo la veo yo. Me puse mi vestido color tinto y Nanoha el suyo blanco, dándole un toque más angelical. Nos miramos con amor, sonreímos y nos tomamos de las manos para bajar a cenar. Ella tenía razón. Su madre había enviado un montón de comida y el postre. Estaba ya todo dispuesto en el comedor. Ventajas de ser ricos. Nos sentamos y cenamos entre risas. Deseaba con todas mis fuerzas que este momento fuera eterno. Después de cenar, nos fuimos a la habitación con la botella de champán y dos copas. Servimos el champán y miramos por la ventana, aguardando por el espectáculo de fuegos artificiales que habría en el pueblo más cercano y que se vería perfectamente desde la habitación. Yo no podía dejar de mirar a Nanoha.

- ¿Por qué me estás mirando tanto, Fate-chan? –preguntó sin voltearse y yo sonreí.

- ¿Cómo sabes que te estoy mirando a ti y no a otro lugar? –se volteó y me miró intensamente con esos orbes lavanda, provocando que mi corazón se saltara varios latidos.

- Porque puedo sentirte. –me sonrió– ¿Ocurre algo? –negué.

- No. Sólo admiro tu belleza. –se ruborizó y estaba hermosa. El espectáculo de fuegos dio comienzo– Feliz año nuevo, Nanoha. –le tendí una copa de champán y brindamos.

- Feliz año nuevo, Fate-chan. –bebimos un poco de champán y luego nos besamos.

- Gracias por todo, Nanoha.

- Gracias a ti siempre, Fate-chan.

Nos miramos intensamente y la chispa se prendió. Era el escenario perfecto. Los fuegos artificiales de fondo, iluminando la oscura habitación y haciendo que el ambiente fuera simplemente mágico. Nanoha se acercó a mí y acarició mi rostro. Yo besé la palma de su mano y coloqué mi mano en su cintura.

POV Nanoha

Mi piel ardía ante su tacto. Tenía hambre de ella. De ser otra persona, estaba segura de que no querría entregarme tan rápido, pero estábamos hablando de Fate. Estaba completamente segura de que ella era la persona con la que quería envejecer y con la que compartir toda mi vida. No sabía si ella querría llegar más allá que unos simples besos, pero después de haberme dicho que me deseaba, quería hacer el amor con ella. Aquí. Ahora. Con esos fuegos artificiales como testigos. Me acerqué a ella y la besé con hambre. Ella correspondió de inmediato mientras sus manos hacían un viaje descendiente hasta mi trasero, el cual presionó y provocó que dejara escapar un gemido. Moví mis manos y bajé el cierre de la cremallera. Ella imitó mi gesto y bajó el cierre del mío. Nos quitamos el vestido mutuamente y nos quedamos en ropa interior. Fate nos guio hasta la cama y nos dejó caer. Esta noche iba a ser nuestra y de nadie más. Iba a ser la noche donde nos entregaríamos por completo. Sin dudas. Sin arrepentimientos ni remordimientos. Me senté a horcajadas sobre ella y tomé sus manos entre las mías, entrelazando nuestros dedos. Sonreímos ampliamente. Y, en un acuerdo silencioso, nos besamos con pasión antes de desnudarnos y hacer el amor.

Desperté al sentir los rayos de sol entrar por la ventana. Dejé salir un pequeño gruñido. Miré a mi lado y Fate estaba dormida. Un sonrojo feroz cubrió mi rostro por completo al recordar la noche anterior. Había sido mágico. No tenía otra palabra para describirlo. Sentir a Fate debajo de mí, estremeciéndose de placer, gimiendo mi nombre y jadeando, provocaba que mi centro palpitara de placer.

- Buenos días, Nanoha. –apretó mi trasero y dejé salir un gritito de sorpresa, provocando su risa.

- ¡Fate-chan! –hice un puchero. ¿En qué momento hizo tan sutil movimiento?

- Lo siento, pero estás desnuda y no podía perder oportunidad. –volví a sonrojarme.

- ¡Fate-chan! –me quejé y ella me besó de improviso, eliminando mi molestia.

- Te quiero, Nanoha. Te quiero como estrellas hay en el universo.

- Fate-chan… –suspiré enamorada– Yo también te quiero a ti. –le di un tierno beso– Será mejor que nos pongamos en marcha. –asintió.

- Ne, Nanoha. –la miré– ¿Podríamos ir a un lugar antes de volver a casa? –ladeé mi cabeza– Creo que estoy lista. –me sorprendí.

- Podemos ir a donde quieras, Fate-chan. –sonreí ampliamente y comenzamos a recoger.

POV Fate

Nos encontrábamos en el auto frente a la dirección que le había dado a Nanoha. Ella tenía sus dedos entrelazados con los míos mientras ambas mirábamos una cabaña. Era un lugar privilegiado, definitivamente. Me preguntaba cómo se le ocurrió tener una cabaña en ese lugar tan alejado de la ciudad. Aunque, viéndolo positivamente, era un lugar donde nadie te molestaría. Un lugar donde estar ajeno a todo. Miré a Nanoha y ella me sonrió. Estaba lista. Tomé una bocanada de aire y llamé a la puerta. Un momento más tarde, la puerta se abrió. Una peli gris mujer muy conocida por mí, estaba tan sorprendida como yo. Se escuchó ruido detrás de ella y la castaña mujer que había venido a casa de mi madre Lindy, apareció también.

- Hola… mamá.

- Fate…


Saizoh: Supongo que para Nanoha debió ser difícil ver a Fate en ese lugar y en esa posición. Creo que cualquier otra persona habría pensado lo mismo en su lugar. No sólo Nanoha pensó que Fate se tiraría, también lo pensó Hayate... Pero con el tiempo, esa confianza mejorará. Sí, habrá una escena Cingin en este fic, así que aguarda por ella :D Ya creo que quedará un capítulo y el epílogo. No te preocupes, después de este fic, vendrán más. Aún tengo pendiente ese VivioxEinhart, ya sabes ;D ¡Gracias por seguir acompañándome, Saizoh! ¡Nos leemos!