Pregunta #70: Olivia visita OCCB y nota el adorno 'Liv, Love, Laugh' colgado en el pequeño árbol en el escritorio de Elliot.
Liv, Love, Laugh
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Olivia Benson estaba cansada. La última semana había sido un desastre. Para empezar, Noah había tenido el doble de clases de baile porque se acercaba el festival de navidad, además había tenido que ayudarle a preparar algunos trabajos finales y parecía que todo el mundo cumplía años esa misma semana. Además, el trabajo no fue mucho mejor, habían entrado tres casos nuevos que la hacían trabajar más y que los inspectores que tenía bajo su mando estuvieran nerviosos e irritables. Por si fuera poco, navidad estaba a la vuelta de la esquina y todavía no había comprado los regalos para Noah ni había podido decorar la casa, provocando alguna pelea con su pequeño. Tampoco sabía qué hacer al respecto, por lo que sabía, Elliot había vuelto hacía dos días y no habían podido verse, ambos más ocupados de lo que les gustaría.
El teléfono sonó interrumpiendo el segundo de paz que estaba usando para tranquilizarse después de una reunión con McGrath. La había puesto de los nervios, incitando a cerrar los casos de dos de sus víctimas porque no eran las que consideraba como víctimas perfectas. Lo cogió sin ver siquiera la identificación, automática, sin pensar. Sea lo que fuera esperaba que no fuera otro caso, no sabía si podría soportarlo.
—Capitana Benson
—Soy yo, Ayanna Bell —respondió con voz amable.
Olivia no pudo evitar ponerse nerviosa. Se incorporó y cerró los ojos durante un segundo deseando que no fuera una llamada para advertirla de que Elliot había sido herido. Apenas había vuelto hacía unos días, no podía haber sido dañado en tan poco tiempo, ¿verdad?.
—Ayanna, hola —saludó— ¿Qué es lo que deseas? —preguntó directa.
—Estábamos investigando un caso y creo que hemos encontrado por casualidad a tu sospechoso. Kevin McDonnald, ¿verdad?
—Gracias a Dios. Sí. Ese es nuestro sospechoso —dijo y sonrió— ¿Lo tenéis allí?
—Sí. Está retenido. ¿Vendrás a interrogarlo?
—Estoy de camino —sonrió y se levantó, cogiendo la chaqueta para ir allí.
Olivia se dirigió a la sede de Crimen Organizado en donde le esperaba Ayanna. Había avisado a Fin para que acabara la búsqueda del señor McDonnald y que vigilara el fuerte mientras ella estaba fuera. Podía haberle pedido que la acompañara, pero sabía que estaría Elliot allí y no quería comentarios por su parte después de verse por primera vez en meses. Durante todo el trayecto no pudo evitar tocar la brújula que le había regalado. Llevarla a la felicidad. Eso le había dicho cuando le entregó el collar. Primero quiso llorar de la emoción y después, cuando ya no estuvo a su lado quiso gritarle. ¿Todavía no sabía que era él quién le daba la felicidad? La brújula le iba a llevar a él. Siempre a él.
Cuando subió por las escaleras se sorprendió. Había guirnaldas, espumillón, luces e incluso nieve falsa por los lugares. Parecía que había entrado en el mundo de Papá Noel y se sentía abrumada. Tampoco había decorado la comisaría, se sentía sobrepasada con tantas cosas que debía hacer, aunque, supuso, la decoración podía estar en su lista más baja por ahora. Se paró en la puerta, viendo el gran árbol de navidad en mitad del pasillo.
Dio un par de pasos más antes de que tuviera que pararse de nuevo. Se llevó la mano al pecho y no pudo evitar sonreír. Ante ella se encontraba el escritorio de Elliot, sin él, pero con un pequeño árbol de navidad que decoraba el lugar. Sin embargo, eso no fue lo que más le llamó la atención, sino la decoración con la inscripción "Liv, Love, Laught". Lo había guardado, tal y como le había dicho hacía meses.
Tuvo que parpadear una, dos y tres veces para evitar que las lágrimas salieran de sus ojos. Sabía que lo haría, no había dudado con la sonrisa que tenía y las palabras que dijo, pero verlo era otra cosa. Sonrió y se acarició el pecho, como si quisiera liberar de las entrañas las emociones para poder hablar. No supo cuánto tiempo se quedó mirando el escritorio cuando una voz le sacó de sus pensamientos.
—¿Capitana?
Se giró hacia la voz y observó a Ayanna mirándola con una sonrisa. No estaba segura de si estaba al tanto de lo que significaba aquel adorno para ella, para él, para ellos, pero no pudo evitar que sus mejillas se sonrojaran brevemente. Esperaba que no se vieran y, si así fuera, no le dijera nada al respecto.
—¿El sospechoso? —preguntó, volviendo a la realidad.
Ayanna lideró el camino, no sin antes saludar a Jet, quién tenía un gorro de papá noel puesto. No pudo evitar sonreír, aunque su cara seria parecía que había sido obligada a llevarlo y se preguntó quién lo hizo. Una parte de ella sabía perfectamente quién era. Elliot.
Durante sus años como socios siempre estaba más feliz en Navidad, siempre decoraba el día 1 de Noviembre y siempre que podía le ponía en la radio del coche villancicos. Quería matarlo el primer año. Ella odiaba la navidad, siendo un recordatorio constante de todo lo que nunca tuvo. Amor, felicidad, familia, un hogar. Pero a lo largo de los años consiguió apreciarlo. Le daba un motivo más para sonreír y siempre le traía las sobras de sus cenas familiares, siendo de las pocas comidas caseras que comía durante el año. No había aprendido a cocinar cosas decentes hasta que tuvo a Noah.
Cuando se fue la navidad era muy diferente, volvía a ser triste y gris, los villancicos le hacían recordar a los viajes con Elliot y ya no tenía comida casera. Había vuelto a odiar aquella festividad. Todo volvió a cambiar cuando adoptó a Noah. Siempre quiso darle oportunidad, darle todo lo que ella no tuvo, y habían sido felices. Pensó en el año pasado, en la invitación para unirse a la familia Stabler para las fiestas y cómo no pudo enfrentar el miedo y al final no fueron. No pudo evitar sonreír pensando que quizás este año sí podría ser diferente. Miró hacia la brújula y sonrió. La felicidad estaba a su alcance, y ella quería lograrlo.
Tomó una respiración profunda y, durante un segundo, olvidó todos los pensamientos sobre lo cansada que estaba, sobre todas las cosas que debía hacer, sobre las fiestas, las emociones que sentía y sobre Elliot para centrarse en el caso y en el sospechoso. Era el momento de hacerle confesar y cerrar uno de los tres casos que le impedía dormir por la noche. Era el momento de volver a ser la Capitana Benson y no simplemente Liv.
Salió un par de horas más tarde con una confesión redactada y firmada. Al principio había costado un poco, pero una vez que lo tuvo, no tardó en hacerle caer. Resulta que se había enamorado de la víctima durante una fiesta y estaba siguiéndola y acosándola durante semanas antes de que la agrediera sexualmente. Una vez fuera, suspiró. Uno de tres. Ahora solo quedaban dos. Ayanna la felicitó por el trabajo bien hecho y no pudo evitar sonreír.
Siguió andando y salió a la oficina donde observó al resto del grupo. Bobby Reyes estaba escribiendo un informe y Jet Slootmakers estaba absorta en su ordenador. No le importaba. Lo único que veía no era ni a Reyes ni a Jet, tampoco a Ayanna, que había salido a la oficina justo a su lado, solo observaba a Elliot, que estaba sentado en su escritorio, mirando el pequeño árbol de navidad con el que una vez fue el regalo de los McCann.
—El —habló, sonriendo.
—¿Liv? —se giró a observarla. — ¿Por qué nadie me dijo que habías venido? —preguntó a nadie en particular mientras se levantaba.
—Es bueno verte, socio —También se acercó a él y, a los pocos segundos ya estaban uno frente al otro.
—Estás preciosa —susurró, intentando que nadie le oyera, aunque sabía que todos los estarían observando.
—Tú tampoco estás nada mal —respondió acariciándole la barba que se había vuelto a dejar. Al principio no le gustaba la barba por todo lo que significaba, pero que muriera allí mismo si no hubiera fantaseado con ello.
—Tienes el collar que te regalé —dijo acariciando la brújula y haciendo que se le cortara la respiración ante la cercanía.
—Tú todavía guardas el adorno —habló, sintiéndose orgullosa al no hablar entrecortado.
—Dije que lo guardaría —respondió como si nada, sonrió y le miró a los ojos, luego a los labios y luego al collar. — ¿Encontraste la felicidad? —susurró.
—Ahora sí —respondió con una sonrisa y le miró a los ojos.
Una tos mal disimulada los sacó de su mundo y se separaron, aunque no lo suficiente. Todavía estaban más cerca que la mayoría de la gente, pero para ellos, acostumbrados a estar a pocos centímetros entre ellos, era todo un mundo. No se disculparon, no hacía falta. Sabía que no dirían nada. Quizás Ayanna se lo contaría a Fin, quienes parecían que se habían acercado estos meses a costa de burlarse de ella con Elliot, pero no le importaba. Ya no. Estaba lista. Era el momento de su felicidad.
—Me alegra que hayas vuelto a casa, detective Stabler —habló con una sonrisa y le acarició el brazo. Se despidió del resto de los agentes y comenzó a andar. Antes de que pudiera irse, en la puerta, se giró y sonrió. —Espero tu llamada, El. Tenemos que ponernos al día.
—Te llamo en cuánto acabe —sonrió y a la vez que Olivia se marchaba, Elliot se puso a trabajar en sus informes.
—Si lo hubiera sabido ver a Olivia te hubiera hecho trabajar rápido en tus informes, la habría traído antes solo para esto —sonrió Ayanna dándole unas palmadas en la espalda para después dirigirse a su despacho.
—Mierda, ahora le debo 20$ a Fin —gruñó Jet y Elliot se giró a mirarla — Apostó que harías sexo con la mirada en cuanto os vierais y yo dije que no.
—No hicimos nada con la mirada.
—No me mientes, Stabler, si Bell no hubiera interrumpido no habría sido necesario calefacción. Había calor entre vosotros.
—¡Jet!
—¿No ibas a acabar tus informes para llamar a la capitana Benson? —bromeó Jet y Reyes no pudo evitar reírse también.
—Te odio —respondió, pero volvió rápidamente a sus informes. Quería volver a ver a Liv.
The author of this SVU - Heart for the Holidays story will be revealed in January
