Harry Potter: Una lectura distinta, vol. 8
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000.
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
La Frontera Final (1)
Capítulo 18: El retorno del Señor de la Guerra (2)
—¡Verdad! —exclamó Al—, aún no se ha visto la primera clase con Viktor Krum.
—A ver que tal les fue —comentó Hugo, sonriendo al recordar la anécdota con su nombre.
—Pero eso —dijo Seamus—, lo va a leer otro, porque yo dejo esto por acá.
—No se vale —exclamó Will, algo decepcionado.
—Son las condiciones que dispuso la Sala, y Harry, para la lectura —comentó Dumbledore con calma—, hay que aceptarlas.
—Así es —confirmó Parvati, al ver el atril delante de su asiento. Cuando detalló el título del capítulo sonrió y comentó—. Tiene lógica, después de lo que nos contó el primer día de clases. Este capítulo se llama El retorno del Señor de la Guerra.
—¡Vaya nombrecito! —exclamó Hannah, sorprendida.
—Es verdad que ustedes los Hufflepuff no estuvieron con nosotros ese día —reconoció Neville—, por eso no conocen todos los detalles.
—Exactamente —confirmó Parvati antes de iniciar la lectura.
Las siguientes clases de esa semana fueron muy duras para los alumnos de séptimo, pues Flitwick les había mandado unos encantamientos de singular complejidad, Slughorn había comenzado con las pociones modificadoras de conducta, y ambos les habían mandado a desarrollar ensayos sobre ambos temas.
—Ya no me está gustando mucho eso de llegar al séptimo año —comentó JS, haciendo que Ginny lo mirara con interés—. Parece que quieren exprimirlo a uno antes de terminar.
—Es relativo, señor Potter —intervino la directora McGonagall, mirando severamente a JS—, porque lo que se busca en ese año, además de consolidar los conocimientos que han adquirido, es aprovecharlos con contenidos y habilidades acordes a la edad cronológica de los estudiantes.
Dumbledore asintió, al igual que los demás profesores presentes, incluyendo una escueta afirmación de parte de Snape.
El jueves, a primera hora, tendrían la primera clase de Defensa contra las Artes Oscuras, por lo cual todos los Gryffindor y Slytherin de séptimo, quienes compartían la clase de dos horas, esperaban ansiosos a la puerta del aula. Ahí habló Franz Sellers:
–Miren quien está aquí… –señalando descaradamente a Harry y a Dil, mientras que los demás Slytherin reían–. El "héroe de héroes", el "niño que vivió", bueno, ya no es tan niño, que ahora acepta a inmigrantes apestosas en su círculo de perdedores…
–Mira, Franz –dijo Dil, con los ojos inyectados de ira–, como ahora estás apoyado, te crees con derecho de insultarme, ¿no? Ya veremos quién es perdedor, rata asquerosa –lo señaló con su puño cerrado, lo que provocó risa en Franz y su grupo.
—Lo que deseaba en ese momento era estrangularlo —exclamó Dil—, cada vez que me veía, salía con esa actitud tan rastrera —aclaró cuando notó las miradas sorprendidas de varios de los más jóvenes.
Justo cuando Dil, resuelta, se iba a acercar a Franz para golpearlo, se abrió la puerta del aula, asomándose Viktor, el profesor Krum:
–Buenos días, estudiantes, pasen, porr favor.
Dil se detuvo, tomada de la túnica por Hermione, por lo que ella y Franz se cruzaron una mirada asesina, y los Gryffindor entraron primero, dejando a los Slytherin los peores asientos.
—No podía dejar que te ganaras un castigo en la primera clase —comentó Hermione, a lo que Dil agradeció con un gesto de la cabeza.
Luego de sentarse, Krum se presentó:
–Buenos días, soy Viktorr Krrum, y serré su prrofesorr de Defensa contrra las Arrtes Oscurras. Así como los estudiantes de Humstall, yo también vine rrefugiado a este herrmoso colegio, que conocí hace cuatrro anios, durrante el Torrneo de los Trres Magos.
—No es por decir nada malo —comentó Astoria—, pero debo reconocer que el acento que tenía el profesor Krum en esos tiempos era muy marcado.
—Normal si el inglés no es tu idioma materno —confirmó Audrey—. A muchas personas que aprenden el inglés después del idioma nativo les cuesta refinar su acento.
—Así es —reconoció Fleur, sonriendo levemente.
Allí, Harry recordó las diversas aventuras en las cuales se vio involucrado, incluyendo la extraña conversación con su actual profesor, y lo que ocurrió después, al descubrir a Barty Crouch Sr vagando desconcertado por el Bosque Prohibido. Viktor lo sacó de sus pensamientos cuando continuó hablando:
–Como habrrán visto, en muchas materrias, los profesorres seleccionamos un alumno parra que sea nuestrro "Asistente Docente". Me complace mucho anunciarrles que mi selección es el Campeón del Torrneo de los Trres Magos, el seniorr Harrry Potterr, no sólo porr su trriunfo en ese torrneo, sino también porr su rresonante viktorria sobrre el Seniorr Oscurro, lo que lo califica, sin dudarr, a este carrgo.
En ese momento, una pequeña ovación sonó desde el lado ocupado por los Gryffindor, mientras Harry, entre cohibido y emocionado, se levantaba de su asiento para acercarse al profesor Krum, quien lo había llamado al terminar su presentación; mientras tanto, los Slytherin bufaban y murmuraban entre ellos, lo que molestó a Ron y especialmente a Dil, pues ésta notó que el principal motivador de los comentarios era Franz Sellers.
—Es decir, lo normal —comentó Seamus.
—Parece que Krum te tuvo en muy alta estima, ¿no, Harry? —preguntó James.
—Pues sí —reconoció Harry—, aunque intercambiara cartas con Hermione, no conmigo.
Este comentario trajo risas en la Sala. Hermione se sonrojó ligeramente, mientras Hugo bromeaba con Al y Dom.
Harry estrechó la mano de Krum, quien esbozó una sonrisa, para luego preguntar a Hermione, quien ya levantaba la mano:
–¿Dime, Herrmione?… Perrdón, ¿Seniorrita Grrangerr?
–No se preocupe, p-profesor –respondió educadamente, mientras Ron lo fulminaba con la mirada (En la Sala, estallaron los silbidos y risas, provocando sonrisas en los aludidos)–. ¿Por qué nos está dando clase? Si nos puede contar, claro.
–Porr supuesto… –suspiró y comenzó a narrar–: El día dos de mayo, como sabrrán, atacarron simultáneamente a los cuatrro colegios de magia más imporrrtantes de Eurropa: Hogwarrts, Durrmstrrang, Beauxbatons y Humstall. En nuestrro caso, llegó al colegio un enorrme grrupo de esos… ¿cómo se llaman? ¿Morrtífagos?, muy bien, y se aprropiaron de él. Yo estaba dando clases de Pociones en ese anio, e intentamos defenderr nuestrro castillo, perro fue imposible, nos atacarron mientrras dorrmíamos, y nuestrros guarrdianes fuerron rrápidamente neutrralizados. Logrramos escaparr muchos, otrros tuvierron que perrmanecerr allí. En mi caso, vagué por varrios días, hasta que pude viajarr a Inglaterrra; llegué a este castillo, tanto él como yo bastante castigados… Me rrecibierron, cuidarron, hasta rrecuperrarme, y me invitarron a darr esta materria –Terminó su relato, y quedó en silencio, hosco como era. Luego de pasear su mirada por los estudiantes, dijo–: Parra comenzarr hoy, me gustarria diagnosticarr su manejo de diverrsos hechizos tanto de ataque como de prrotección, así que mi asistente me ayudarrá a conforrmarr unas parrejas, y verremos que tal trrabajan, ¿sí?
—Wow —exclamó JS en voz baja—. Debió ser duro para él salir de esa manera de Durmstrang.
—Especialmente alguien con su fama —comentó Freddie.
—Y si vagó por varios días —reflexionó Molls—, ¿hasta dónde llegaría?
—De repente hasta su casa en Bulgaria —comentó Rose—, es lo más cerca que podía servirle saliendo de Durmstrang, que tengo entendido que queda en las estribaciones orientales de los Montes Cárpatos, entre Ucrania y Rumania.
—Que no es una caminata sencilla —comentó Sirius, apoyándose en un viejo mapa de la zona que la Sala había hecho aparecer en sus manos y que mágicamente mostraba las montañas a las que se refería Rose—, vean acá como las montañas pudieron ayudarle a esconderse, pero no le daría la facilidad de caminar grandes distancias.
—Lo que pudo haber hecho —infirió Dom— fue encontrar alguna escoba e irse volando.
—Que lo veo más factible —aceptó Sirius.
—Lo importante es que logró llegar a Hogwarts y aquí lo recibimos —confirmó la directora McGonagall—. Recuerdo que estaba bastante débil, por eso no tuvimos ningún problema en invitarlo a quedarse en el castillo, aceptando ocupar los espacios que habían pertenecido al profesor Snape, y en pago, el atendería la cátedra de Defensa contra las Artes Oscuras.
El profesor retiró las mesas y sillas con un movimiento de varita que las hizo desvanecer y provocó un murmullo de admiración; luego demarcó un espacio en el suelo, haciendo recordar a Harry, Ron y Hermione el área del "Club de Duelo" creado por el profesor Lockhart en segundo año, y, siguiendo las sugerencias de Harry, seleccionó las parejas que iban a enfrentarse, recordándoles:
–No voy a perrmitirr que alguno de ustedes use alguna maldición imperrdonable, si es que las conocen, el que la use perderrá cincuenta puntos de su casa, y tendrrá automáticamente un castigo de una semana, ¿entendido?
—¿No sabía que el castigo por el uso de una imperdonable es cárcel de por vida? —preguntó Violet.
—Creo que no —respondió Alisu.
El grupo asintió en silencio, aunque Harry sabía que si alguno, especialmente los Slytherin, quería aplicar alguna maldición imperdonable, sería la Cruciatus, la maldición torturadora.
La clase transcurrió relativamente tranquila, destacando Ron, Hermione, Neville, Seamus y Dean, quienes conocían muchos hechizos por su participación en el "Ejército de Dumbledore", y Dil, quien rechazó todas y cada una de las diversas maldiciones enviadas por Harry, sorprendiéndole con un contraataque, lo que hizo reír a mandíbula batiente a Franz y su nueva pandilla de Slytherins.
—Estuvo muy bueno eso, Dil —alabó Harry mientras algunas risas y aplausos se escuchaban en la Sala—, recuerdo que fue un contraataque rápido y efectivo.
—Exactamente, así me dijiste —confirmó Dil, sonriendo ampliamente.
–Seniorr Sellerrs, ¿le parrece diverrtido"? Me gustarría verr cómo se defiende usted –dijo Krum, ayudando a Harry a incorporarse, para luego preguntarle, en voz baja–. ¿Estás bien, Harrry?
–Sí, profesor, gracias.
Dil se le acercó, y le dijo
–Harry, disculpa, no quería hacerte daño.
–Tranquila, fue bueno, un contraataque muy bien efectuado.
—Lo que dijiste, papá —reconoció Lilu, haciendo sonreir a Harry y Dil.
—Es que fue muy bueno —confirmó Harry—, rápido y efectivo, ni siquiera me dio tiempo de protegerme.
—Gracias a Sellers —comentó Dil—, ya varias veces había logrado hechizarme en Humstall hasta que me cansé y comencé a entrenar los hechizos defensivos. Cuando le gané la primera vez dije "Listo, se acabó el martirio"; así que sólo hice lo que había aprendido por su culpa.
–A verr, seniorr Sellerrs, lo estoy esperrando parra prrobarr que tan efectivo es su estilo de defensa –indicó con voz firme y molesta Krum, señalándole el otro extremo de la pista de duelo, lo que hizo que Sellers, con un porte entre altivo y nervioso, se moviera al sitio indicado por el profesor. Apenas se giró, y ya estaba en el suelo, derribado por un hechizo desarmador que Krum le había enviado. Éste comentó, con un tono que denotaba decepción–: Qué pena, seniorr Sellerrs, no crreo que no pueda prreveerr el ataque de un adverrsarrio que lo está rretando –este comentario generó risas, en este caso del lado Gryffindor–, A verr, seniorr Sellerrs, alístese, porr que yo lo estoy.
Luego de volverlo a tumbar, Krum siguió, junto con Harry, probando a los demás estudiantes de Slytherin, quienes fueron menos efectivos que los Gryffindor. Al final de la actividad, Krum comentó:
–Debo comentarrles que los grrupos están muy diferrenciados, Grryffyndorr maneja mucho mejorr los hechizos defensivos que Slytherrin, y eso es algo en lo que tendrremos que trrabajarr, Harrry. Parra la prroxima clase, quierro un inforrme sobrre las carracterrísticas de los diversos hechizos defensivos, y su utilidad. Pueden rretirarrse. Seniorrita Grrangerr, ¿puedo converrsarr contigo un minuto?
—Me parece buena idea —reflexionó Teddy—, como para aplicarlo a los estudiantes de sexto y séptimo, diagnosticar cómo están con los hechizos defensivos.
–Por supuesto, profesor –respondió Hermione, intrigada, cruzando una mirada con Ron, quien había fruncido el ceño a tal nivel que parecía poseer una única ceja. Éste no se movió de donde estaba, a pesar del jalón que Harry le había dado. Krum, al verlo, le preguntó:
–¿Necesitaba algo, seniorr Weasley?
–No, profesor, sólo espero a Hermione.
–Puede esperrar afuerra, seniorr Weasley –dijo Krum con voz firme, a lo que respondió Ron, marcando territorio:
–Está bien… Te espero afuera, Mione.
—Uuuuuuu —el coro de bromistas atacó de nuevo, provocando risas.
–Si, Ron, espérame afuera –Al salir, Hermione, se acercó al escritorio del profesor, donde Krum organizaba sus notas–. Disculpe, profesor, quería decirme algo, ¿no?
–Clarro, Herrmione –dijo Krum, levantando la vista y mirando directamente a los ojos castaños de Hermione–. Temí que te hubierra ocurrido algo malo durrante la batalla acá en Hogwarrts, cuando me enterré que habían sido atacados… Siemprre estuve esperrando tu rrespuesta, y nunca me llegó.
—Y se quedó esperando —comentó Freddie, provocando risas.
–Oh, Viktor –suspiró Hermione, con los ojos llorosos–. Lo siento, este año que pasó fue muy agitado para nosotros; Harry, Ron y yo estuvimos buscando los Horrocruxes en los cuales Voldemort dividió su alma, y de verdad no podía contactarte.
–Clarro, una tarrea casi imposible, porr lo que me comentarron… Perro, ¿y después? ¿Qué pasó?
–Después de la batalla, fui a buscar a mis padres a Australia, y cuando regresamos, nos enteramos que veníamos, y lo menos que me imaginaba era que tú nos darías clases…
–Comprrendo… Una vida muy agitada, ¿no? –preguntó Krum, con un dejo de decepción en su voz–. ¿Y qué lugarr tiene el seniorr Weasley en tu vida? Lo noté molesto cuando te pedí que converrsárramos… ¿Es tu novio?
—Celos, malditos ceeelooooos —soltó el coro de bromistas, alborotando la Sala por unos minutos. Mientras, Ron le dijo a Hermione en susurros:
—Ya entiendo que fue lo que me dijiste cuando nos encontramos en el pasillo.
—¿Es que nunca lo habías entendido? —preguntó Hermione, sorprendida.
—No por completo —aclaró Ron a la vez que las risas y alboroto de la Sala disminuían—, no conocía los detalles.
—Bueno, eso es verdad —reconoció Hermione, haciendo señas a Parvati para que siguiera leyendo.
Ésta última pregunta dejó descolocada a Hermione, quien luego de suspirar, respondió, mirando a los ojos negros y profundos de Krum:
–Sí, Viktor, es mi novio… Y mi futuro esposo, pues ya estamos comprometidos.
–Vaya… No me toma porr sorrprresa, ustedes son muy unidos, los trres, quierro decirr. Rrecuerrdo que cuando te conocí, pensaba que Harrry erra tu novio. Incluso se lo prregunté una vez, en pleno Torrneo…
–Yo sé, él nos lo comentó, fue el día en que encontraron al señor Crouch… Por favor, no lastimes a Ron, el es muy buena persona, y en mayo perdió a uno de sus hermanos…
–Trranquila, Herrmione, yo soy caballerro, y sé cuando no tengo una batalla ganada… Que tengas buenas tarrdes… –se despidió, besándole la mano, como en el baile de Navidad, dejándola en una pieza, mientras se dirigía a su oficina privada.
—¡Uy! ¡Qué galán! —exclamó Nadia—, porque dicen que los búlgaros son muy hoscos.
—Así dicen —comentó Lavender—, no me consta, ni me interesa averiguarlo.
Este comentario hizo reir a varios.
Cuando Ron salió, encontró a Harry, Dil, Neville, Seamus y Dean comentando la clase:
–Me parece que Krum está haciendo lo correcto, evaluando cómo estamos –comentó Harry.
–Bueno, quienes estábamos en el Ejército de Dumbledore salimos bastante bien –indicó orgulloso Neville–. No me lograste desarmar, y yo desarmé a Seamus.
—Es correcto —confirmó Seamus—. También es correcto que me agarraste desprevenido porque justo me había defendido de un Petrificus Totalus, y estaba acomodándome.
Esto hizo reir a los cuatro hijos de Neville.
–Excelente, Neville, eres muy bueno –le dijo Dil, contenta, cuando oyeron la puerta y vieron a Ron, furioso y colorado a más no poder.
–¿Qué demonios querrá Krum con Hermione? ¿Revivir su aventura de aquella Navidad?
–No creo –terció Harry, tratando de calmar a Ron–, me pareció que Krum estuvo bien como profesor, muy centrado en la clase.
–Claro, él tiene que mantenerse en su posición de profesor, no le va a decir en plena clase que le sigue gustando, pero se la estaba comiendo con la vista –bufó Ron, tratando de mantener la voz en niveles aceptables.
—Ceeelos, malditos ceeeeeelooooooos —volvió a intervenir el coro de bromistas, provocando nuevas risas.
—Lo que le dije, casi —reconoció Dil, sonriendo ampliamente.
–Eso, amigo, estás enamoradito de ella –dijo Dil, sonriendo–, estas cuidando tu tesoro.
–¡Por supuesto! –exclamó Ron, ya sin poder contenerse–. La amo, y va a ser mi esposa al salir del colegio; que ni crea que me la va a quitar el muy profesor ese.
–¡Felicitaciones! –exclamaron, casi a coro, Dean, Seamus y Neville.
—Verdad que no lo sabíamos hasta ese momento —reconoció Seamus—. Sí me pareció que andaban más cercanos, pero imaginé que debía ser por todo lo que habían vivido en el año anterior.
–Sí, pero no es necesario que lo sepa todo el colegio –comentó Harry gravemente.
–Bueno, eso es verdad –reconoció Ron, calmándose.
—Como se nota que mi hijo tiene el don de usar esas palabras que calman —comentó Lily, acariciando la espalda de Harry, quien sonrió sintiéndose consentido.
En ese momento se abrió la puerta del salón, saliendo Hermione y encontrándose a sus compañeros, quienes se quedaron esperándola. Al verlos, se le tiró en los brazos a Ron, estallándole un beso en los labios. Al separarse, le dijo:
–Ron, siempre estaré allí para ti, no importa quien venga ni lo que venga… Quiero que lo sepas delante de quien sea, yo te amo.
–¿Vistes? –le dijo Dil, con una enorme sonrisa–. Tu tesoro es tuyo, sin dudarlo. Ahora, ¿qué tal si vamos a almorzar?
Explotaron las risas en la Sala cuando Parvati leyó este comentario de Dil, también entre carcajadas. Luego de unos minutos de alboroto, en los cuales varios estuvieron a punto de caerse de sus asientos, Parvati logró continuar la lectura.
En el comedor, Hermione le comentó a Harry, Ginny, Ron, Dil y Neville, la conversación con Viktor Krum, lo que alentó las sospechas de Ron:
–¿Ven lo que les digo? Viktor está intentando revivir lo que pasó en cuarto, ¡no se lo voy a dejar!
–No, Ron –le rogó Hermione, tomándole la mano–. Viktor sabe que ya yo no estoy a su alcance, él sabe que me voy a casar contigo. No vayas a hacer algo tonto, por favor –le dijo para luego dar un sonoro suspiro.
–Está bien, amor –respondió Ron, suspirando a su vez, y acariciando el rostro de su novia con su dedo–. No le voy a decir nada, a menos que insista en molestarte.
—Uuuuuuuuuu —volvió a atacar el coro de bromistas, provocando risas.
—Por lo menos te comportaste —comentó Hermione, alborotando aún más a los más jóvenes.
El almuerzo fue, luego de esta conversación, más tranquilo, comentando los acontecimientos de la clase, especialmente las fallas mostradas por los Slytherin, y la forma en que Viktor Krum manejó la prueba diagnóstica.
—Que de verdad —comentó Parvati, mientras depositaba el pergamino en el atril—, creo que fue bastante correcto.
—Tomando en cuenta que cada vez que veía a Hermione se le iban los ojos, estuvo bien —intervino Ron, provocando nuevamente risas.
—Pero ya está bien, Ron —dijo Fleur—, al final tú saliste vencedor.
—Eso es verdad, cuñada —sonrió Ron, mientras Charlie veía el atril delante de su asiento.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Manowar (Karl Logan, Joey DeMaio): "Return of the Warlord", editado en el álbum "Louder than Hell", de 1996 © Manowar. Disponible en: watch?v=H2i2sHKM8GM
Buenas noches desde San Diego, Venezuela! Un nuevo domingo nos reune en esta "aventura astral de tres generaciones y ocho libros", en esta oportunidad para presentar a un antagonista del cual ya se había hablado en capítulos anteriores, como fue Viktor Krum, el famoso buscador búlgaro, campeón (o mejor diría "competidor") por el Instituto Durmstrang, el cual, de acuerdo a mi canon personal (y ya a esta altura de la vida no pienso cambiarlo), se ubica en los montes Cárpatos orientales, cerca de la frontera entre Ucrania y Rumania/Moldavia (aunque en el canon oficial está ubicado en la zona norte de Suecia y Noruega, por encima del círculo polar ártico). Igual se pueden acomodar los acontecimientos para que se ajuste el canon, pero, vuelvo y repito, me da dolor en el alma tener que cambiar esto, por eso vamos a aceptar el hecho que esta "linea temporal" creada con "La Frontera Final" es alternativa y que no afecta a lo original (y por eso no invcluye nada que tenga que ver con eso llamado "The Curse Child" o como sea que se llame eso). En todo caso, la presencia de Viktor Krum no es un recurso para "torpedear" la relación de Ron y Hermione (lo que queda muy claro con la conversación entre Hermione y Viktor), sino que me pareció interesante explorar esa situación de refugiado, al igual que en el caso de Dil (no sé si es un leiv motiv de este relato, pero así se fueron dando las cosas), y cómo estos "desarraigados" de sus lugares de origen se tuvieron que adaptar a estas nuevas circunstancias. Lo que no hay que adaptar bajo ningún concepto es mi permanente agradecimiento por la compañía que semana a semana brindan a esta locura, con sus visitas, sus marcas de favoritos, sus alertas activadas y sus comentarios, como dejaron esta semana KariPM (Qué bueno que te parezca interesante, y espero que te sigan gustando los demás capítulos, que como siempre se van a publicar todos los domingos, incluyendo 24 y 31 de diciembre, ojo al dato), y Eugre (Dejemos que la situación se vaya desarrollando, que los conflictos se vayan construyendo y que comience la verdadera acción... jejejeje). Gracias por estar, gracias por seguir y por acompañarme domingo a domingo! Saludos y bendiciones!
