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SHURI
La batalla donde encontraron milagrosamente a la princesa Pantera Negra estaba planeada para ser el ataque final de Wakanda, pero al encontrarla en medio de una isla perdida, las naves cambiaron de rumbo y se dedicaron únicamente a bombardear el océano donde sabía que habían Talokanes.
Tal vez fue lo mejor, porque a pesar de estar seguros de que había una gran masa de enemigos debajo de ellos, éstos no salieron en ningún momento, al contrario, solo lanzaron unas cuantas flechas y desaparecieron en las profundidades del mar, al parecer siendo conscientes de que no podrían enfrentarse a naves con tanta altura a su favor.
Mejor para Wakanda, que se llevó a su princesa a su hogar de forma casi inmediata.
Su regreso sorprendió a más de uno, y la facilidad con la que ella se adaptó a las noticia y estrategias que fueron planeadas en su ausencia hizo que sus soldados de mayor confianza recordaran porqué le servían. Por supuesto los regañó y fingió ofenderse por no haber buscado bien entre todas las islas a su princesa, pero al ver las listas que tanto ansiaba, Shuri los entendió, la batalla donde ella se perdió había dejado demasiadas bajas, tanto así que el pueblo estuvo casi dos semanas en eventos funerarios por todas las pérdidas humanas.
—Decidimos no anunciar tu desaparición y Aneka se encargó de vestirse con tus ropas para las ceremonias más importantes —Explicó Ayo cuando Shuri salió del centro médico dónde le hicieron un chequeo completo y se dirigía a su habitación a descansar—Anunciar tu desaparición desmoralizaría a la nación completa, para muchos alguien "no encontrado" significa "muerto".
Shuri asintió.
—Sabíamos de la posibilidad, por supuesto, pero queríamos eliminar las demás opciones. Que Talokan te hubiese secuestrado era una de nuestras teorías más fuertes, ya que los Talokanes han estado bastante tranquilos. Decidimos ser prudentes, si querían negociar, aparecerían en algún momento, y decidimos esperar un poco. Pero cuando vimos que no había un intento de contacto, decidimos atacar, ahí fue cuando te encontramos.
—Pues no me secuestró nadie. —Dijo Shuri —Así que manda a alguien a investigar porque Namor ha estado tan calmado. Nadie supo de mi desaparición, así que algo se traman, el hecho de que no nos hayan dado una respuesta al ataque a pesar de que los escáneres decían que había una gran cantidad de Talokanes donde bombardeamos significa que están planeando algo dentro de las próximas semanas.
—Como ordene Princesa. —Dijo su general mientras hacía un ademán de retirarse -ya que habían llegado a la habitación de Shuri-, sin embargo no se fue, se quedó plantada durante un momento antes de agregar: —Me alegra que hayas regresado sana y salva, eres la Princesa más fuerte y tenaz a la que he servido.
—Gracias Ayo. —Contestó simple mientras se metía a su habitación. —Yo también agradezco a Bast el haber regresado.
Ambas se miraron y entonces la General se fue, rompiendo el contacto visual. Shuri sintió un vacío; de nueva cuenta no había contacto físico. Nadie la abrazó cuando la vieron después de 20 días de naufragio, nadie le puso una mano en el hombro en señal de apoyo, ni siquiera el médico que la revisó tocó sus manos. De nueva cuenta había una pared fría entre ella y los demás…
Cuando se acostó en su inmensa cama la sintió demasiado grande y fría, los días anteriores estuvo durmiendo en la intemperie pero nunca sintió frio. Su piel se erizó al recordar los brazos que la acompañaron, y entonces se levantó de inmediato de su cama y se encaminó hacia la ventana, mirando hacia donde sabía estaba el árbol del ahorcado.
—Griot —Soltó a la nada.
—Sí, Princesa. —Contestó su IA.
—Necesito que me des una lista actualizada de todos nuestros trabajadores, desde cocineros a guardias de las fronteras… quiero todo: información personal, datos familiares y de tribu, tiempo trabajando y horarios.
—¿Tiene un interés en específico?
—No creo poder dormir, así que quiero revisar los antecedentes de las personas que tengo cerca, quiero revisar que tan leales y seguros son…
Griot no cuestionó nada más y empezó a proyectar la información solicitada. Shuri comenzó a verla, haciendo énfasis en los empleados de la zona fronteriza, especialmente en aquellos que trabajarían al día siguiente en el turno de la noche.
Solo lo revisaba por precaución, por supuesto.
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Are you, are you comin' to the tree?
¿Tú estás, tú estás viniendo al árbol?
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Where they strung up a man, they say, who murdered three
Donde colgaron a un hombre, dicen que mató a tres
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Strange things did happen here, no stranger would it be
Cosas extrañas sucedieron aquí, no sería tan extraño
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If we met at midnight in the hanging tree
Si nos encontramos a medianoche en el árbol del ahorcado
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Al día siguiente Shuri mandó investigar de forma discreta a un par de empleados que tenían un perfil algo cuestionable. Su consejero principal, M´Baku de la tribu Jabari se sorprendió al ver que su noche no la utilizó para dormir en una cama de verdad sino en una investigación de espionaje interno.
—¿Tan desconfiada te volviste Pantera Negra?
—Namor ha estado tranquilo, el pueblo no sabe de mi ausencia, pero entre estas paredes la gente ve más cosas de las que debería, no quiero que haya alguna fuga de información.
—¿Importa eso ahora que volviste?
"Sí, porque alguien de espionaje Talokani podría sumar dos más dos y descubrir mi identidad"
—Importa si eso significa que por fin podremos acabar con esta terrible guerra.
M'Baku dijo algo más pero Shuri ya no escuchó.
…
El "árbol del ahorcado" no era desconocido para nadie Wakandiano ni Talokani, tal vez fuera el lugar más conocido por todos, pero también era el más evitado, lo que generó que fuese una "zona neutral" entre las dos naciones ya que era su frontera.
En ese lugar fue donde la Guerra Eterna comenzó oficialmente. Ambas naciones tenían puntos de vista muy distintos sobre el origen de su enemistad. Talokan decía que hubo una intrusa en su territorio que sin causa aparente mató a tres sirvientas que servían a su Dios/Rey Kukulkán, ella no se enfrentó contra los guardias sino que atacó a la servidumbre, y eso era una ofensa grave, porque la servidumbre no tenía armas para defenderse; en otras palabras, ellas eran inocentes al momento de su muerte. Los Talokanes de inmediato capturaron a la infame intrusa y sin sentirse con la necesidad un juicio, la colgaron en el árbol mencionado, en señal de que nadie se metía con los suyos.
Wakanda en contraparte, peleaba porque Talokan había ahorcado a su reina consorte Nakia, ésta estando embarazada. Sí ella había asesinado o no, no importaba, ella había hecho una expedición de reconocimiento tal como fue la última voluntad de su marido que había fallecido un mes antes. Ella era bastante tranquila, así que si atacó a algunas Talokanes, fue en defensa propia, y a pesar de haber actuado mal, la vida de tres sirvientas no se comparaba a su vida y la a vida con sangre real que llevaba en el vientre.
La guerra estalló cuando el Dios/Rey Kukulkán no llegó a ninguna resolución con la Reina Ramonda, la suegra de Nakia.
Justo una semana después de que se cumplieran dos meses del fallecimiento del Rey T'Challa, (esposo de Nakia, hijo de Ramonda y hermano de la princesa Pantera Negra). Namor sin preocuparse por la fecha atacó la ciudad capital de Wakanda con una Gran Inundación, matando a bastantes civiles y la Reina Ramonda en el proceso.
Uno pensaría que tanta muerte ocasionaría que Wakanda cediera frente a Talokan, pero la princesa Pantera Negra resultó ser alguien mucho más vengativo que sus predecesores, por lo que continuó con la guerra. Con su mando, la guerra se extendió tres años más, aunque para ambas naciones había parecido toda una vida, era por eso que era llamada "La Guerra Eterna".
Si antes el árbol del ahorcado era recordado como un lugar de disputa y odio, la mayoría de las dos naciones ahora lo evitaban por vergüenza y arrepentimiento, de no haber sucedido aquel desconocido inconveniente entre Nakia y las sirvientas, nada de eso hubiese ocurrido.
Shuri no era tonta, Ch'ah tenía razón, la gente se estaba cansado de perder a sus seres queridos. Viéndolo a largo plazo, las vidas que se perdieron por todos los enfrentamientos ya valían mucho más que las muertes que originaron el conflicto. Sin embargo ambos líderes eran orgullosos, y no parecían querer ceder en ningún momento.
Aunque ambos sin saberlo ya estuviesen cansados.
Pasados pocos minutos de la medianoche, Shuri empezó a caminar entre las pocas oscuras calles de Wakanda. Según lo que había investigado, había varios rondines por las calles, pero justo en ese momento había una brecha donde podría pasar desapercibida. Estaba contrariada sobre la vigilancia en el bosque detrás del árbol del ahorcado, (era mínima ya que no se consideraba zona de peligro), aunque si Ch'ah sabía de la zona, significaba que los Talokanes sabían de esa debilidad.
Pero esa noche, mientras aclaraba sus ideas, aprovecharía el anonimato.
El sentido común le decía que debía de estar aterrorizada por encontrarse debajo del árbol donde ahorcaron a su cuñada, sin embargo ella sabía que realmente Nakia había muerto en una ciudad de Talokan cuando la enfrentaron los enemigos. El hecho de colocarle una cuerda en el cuello fue solo una señal de exhibicionismo.
Una parte de ella se sentía más preocupada porque Ch'ah la fuese a traicionar y llegase junto con montón de soldados para capturarla, o no llegase simplemente, pero algo dentro de le decía que la forma en que la miró antes de despedirse podía significar un montón de cosas, pero una deslealtad jamás. Él se pudo haber ido a alguna otra isla más cercar de Talokan cuando se recuperó parcialmente, pero en lugar de eso se quedó con ella hasta que tuvieron que separarse por causas externas.
Eso volvió a contrariarla, confiar así en alguien era peligroso.
"El amor es una trampa tan terriblemente eficiente.
Y la más cruel de todas las verdades sobre la guerra, es que convierte al amor en un riesgo de muerte"*.
Por supuesto ella no estaba enamorada, pero ni siendo consciente de eso, aún no se podía explicar porque ni siquiera dudó en asistir a dicho encuentro, no había un futuro para ambos, eran enemigos, ella corría un gran peligro si se revelaba su identidad… y aun así llegó al árbol solo con media hora de retraso.
Apenas se quitó la capa que cubría su rostro, sintió una mirada por el flanco derecho, y entonces su mente, que para ese momento era un caos y corría de un lado para el otro, se detuvo. Todo a su alrededor desapareció y únicamente importaba el hombre que de forma ágil se acercó hacia ella.
Ni siquiera tuvo tiempo de sonreír, Ch'ah la tomó por los hombros y la recargó en un árbol cercano mientras comenzaba a besarla desesperado. Su desesperación fue contagiosa, y entonces Shuri sintió ganas de llorar: no era que en esos dos días de separación no quisiera pensar en Ch'ah porque dudaría de él, sino porque había una posibilidad de que resultase herido por los bombardeos.
Que estuviese ahí frente a ella, le alivió.
Correspondió sus besos con la misma intensidad, él ya había bajado sus manos a sus caderas, y ella volvió a poner sus brazos sobre sus hombros para acariciarle el cabello y algo de su espalda. Ese tacto tan necesitado la electrificó, y sin siquiera proponérselo comenzó a arquear la espalda para sentirlo más a él.
Sus besos ahora incluían lengua y ambos hacían sus respiraciones mucho más sonoras, ruidos de alivio y de necesidad. Esa noche era fresca pero Shuri comenzaba a sentir calor en todo el cuerpo, Ch'ah entonces bajó su rostro a su cuello y empezó a besar ahí, ella gimió como nunca se había permitido antes.
Apretó sus labios al sentir como empezaba a sensibilizarse todo su cuerpo, la pasión de Ch'ah con sus besos demostraba que era un amante devoto, y ella no sabía que estaba tan necesitada de él hasta ese momento. Separó las piernas un poco y cargó todo el peso de su cuerpo en la pierna derecha para así levantar la izquierda y engancharse a la cadera de él.
—Shuri —Fue lo primero que dijo después de su separación, y la forma tan grave en que lo dijo excitó incluso a sus oídos.
Ella gimió en contestación, y entonces él empezó a acariciar su pierna para sostenerla, al hacerlo, la invitó para que subiera la otra pierna contra él. Ella se acomodó nuevamente, y la fricción de su entrepierna hizo que volviese a repetir el movimiento en un deseo insano de sentirlo dentro de ella.
Los ojos de Ch'ah eran de un café oscuro, aunque en ese momento parecían de oro, un oro líquido y burbujeante que parecía estallaría en cualquier momento.
—Hagámoslo —Dijo ella cuando al solo estar solo sostenida con sus manos, se inclinó hacia su cuello. Supo que lo había hecho bien cuando las manos de él se sintieron más firmes en sus piernas. —No dudes, yo también quiero hacerlo. Necesito hacerlo. Contigo.
Y para asegurar su punto comenzó a lamer el lóbulo de su oreja. Ch'ah comenzó a acariciar más vulgarmente su trasero y ella como reflejo hizo su cabeza hacía atrás mientras intentaba seguir moviendo la pelvis contra él. A pesar del desastre que eran, ambos hicieron contacto visual y se detuvieron al admirarse, al admirar en lo que se convertirían si es que cruzaban ese punto de no retorno.
Al igual que en su primer encuentro, su acuerdo fue mudo.
Siendo ahora sostenida por una mano, Shuri se levantó el vestido ligero que portaba por la cabeza, mientras mostraba su pecho desnudo y su centro siendo cubierto por una diminuta prenda. Ch'ah con su mano libre se bajó el pequeño pantalón que traía mientras hacía hacia un lado la última prenda de ella.
Ambos siguieron viéndose, expectantes por lo que harían pero también revisando si en la mirada de su amante había algún signo de duda. No hubo nada de eso, empezó a penetrarla lentamente aún con la mirada fija en ella pero Shuri cerró los ojos y apretó los labios cuando lo sintió totalmente dentro y comenzó a moverse contra sí. Era grande, mucho más de lo que había pensado, y su hipersensibilidad no ayudaba en que se pudiese controlar.
"Sí, sí, sí" Se decía mentalmente mientras suspiraba sonoramente, y se aferraba más a él, sus pechos ahora desnudos también reclamaban atención y la fricción que el pecho de Ch'ah ofrecía bastaba por el momento.
Todo el esfuerzo lo estaba haciendo él, ella solo estaba aferrada a Ch'ah de sus brazos y piernas mientras él era quien la movía y marcaba el ritmo, que por el momento era lento. Pero entonces él se separó para darle una estocada que ella no esperó y se mordió los labios para no gritar. Él se dio cuenta de eso y se volvió a separar para repetir lo mismo.
—Grita —Le dijo cuando volvió a quedarse dentro, pero sin moverse. —No te restrinjas. Aquí puedes ser tu misma, has todo el ruido que quieras hacer, dame ese regalo.
Luego volvió a salirse para volverse a introducir y ella gritó de tal forma, que parecía que les había dado una ambrosía a ambos, porque se excitaron mucho más.
Los movimientos que tenían eran irregulares, sus gemidos no salían de su garganta sino de su pecho, y Ch'ah no gemía, pero lanzaba unos gruñidos y suspiros que tensaban su cuerpo mucho más.
Shuri estaba segura de que le dolería la garganta al día siguiente, y viéndose en el estado en el que se encontraba, sabía que valía la pena. Como princesa ella había sido educada para estar callada, ser correcta y limitarse. Pero de nueva cuenta entendía que esa solo era una parte de ella, la Pantera Negra, aquí era simplemente Shuri, siendo follada por el mejor amante de todos.
En un momento Ch'ah pareció cansarse por sostenerla, por como ambos aún no estaban totalmente satisfechos, él se tumbó boca arriba en el piso mientras ella comenzaba a montarlo y él la sostenía de las caderas.
—Sí, sí, sí —Ahora ya no lo pensaba sino que lo decía. Habían pasado años desde que ella experimentó tal sensación de libertad, y al darse cuenta de ello, sus paredes internas comenzaron a apretarse un poco más.
Ch'ah posiblemente también sintió esos espasmos, así que con sus manos comenzó a acariciar sus pechos… luego con una mano subió hacía sus clavículas y su cuello, la apretó ligeramente y la inclinó hacia él, cuando ella obedeció, la otra mano de él se posicionó en su boca para que ella le empezara a chupar los dedos. Empezó con el índice, y luego con el medio, ella no sabía que tan fácil era salivar hasta ese momento, y cuando empezó a tomarle el gusto, él quitó su mano.
Quiso objetar de no ser que esos dedos húmedos ahora estaban en uno de sus pezones y empezaron a pellizcarlo de forma exquisita. Su centro tembló y ella supo que estaba cerca de llegar a un orgasmo divino, entonces Ch'ah puso su otra mano en su boca para repetir el movimiento, y cuando sus dedos estuvieron lo bastante humedecidos, lo que acarició fue su clítoris.
Shuri quiso saltar de alegría, pero él la detuvo con una mano mientras la seguía sosteniendo por la cadera, esa fricción más la penetración hizo que su cuerpo entero sintiese varias contracciones antes de llegar al tan esperado orgasmo.
Lo mejor de todo fue que a pesar de ella se detuvo por un momento para disfrutar lo que había logrado, Ch'ah aun notando su sensibilidad volvió a tomar sus caderas en un intento de que se volviese a mover, y esa tensión que sentía por el orgasmo anterior hizo que ella disfrutara mucho más.
Ella se sentía como gelatina, sintiendo aún réplicas de espasmo cuando él se alejó de ella, solo para manchar su vientre con su esperma. Ese había sido el mejor polvo que habían tenido en toda su vida.
…
A pesar de querer disfrutar del hermoso sueño que la abrazó, Shuri tuvo que limitar sus horas de sueño con Ch'ah. Primero porque debía de regresar antes de que volviese a salir del sol, y en segundo porque quería disfrutar de su compañía, deseaba recordar sus brazos alrededor de ella mientras le contaba alguna historia que le recordaba la inocencia de la vida.
Con la capa que ella traía y el chal que portaba él, los usaron como manta para recostarse sobre el piso, a pesar de la densidad de los árboles, aún se veían las estrellas, y esa imagen les hizo recordar lo pequeños que eran y lo efímero que era todo. Nada les aseguraba un día, un mes o un año más de vida, así que aprovecharían.
—¿Qué te parece vernos cada luna nueva? —Preguntó él, mientras le acariciaba el hombro. Shuri estaba acostada al lado de él abrazándolo. Mientras Ch'ah estaba mirando al cielo, pensativo. —¿Es lo bastante discreto para ti?
—Sí. —Respondió ella —Por mí, cada luna nueva y cada luna llena hay que vernos. —Se atrevió a pedir más, era peligroso, pero no se podía hacer a la idea de solo verlo una vez por mes, podían pasar muchas cosas entre una reunión y otra… para bien y para mal.
—La luna llena es bastante delatora. —Aclaró Ch'ah y Shuri entendí entre líneas. Sospechó que tal vez el trabajo de él necesitaba que viajara a distintos lugares y no estaba en un lugar por mucho tiempo. —Pero me gustaría que después de cada batalla, aunque sea una pequeña, dos días después nos reunamos aquí. —"Para cerciorarnos de que estemos bien" faltó agregar, pero de nueva cuenta, ella lo entendió.
—A mí también me gustaría.
—No mueras. —Le pidió él cuando sintió que estaban en los últimos momentos de oscuridad nocturna.
Ella se atrevió a ser más valiente:
—Te necesito con vida. —Le contestó, y luego se dio cuenta que esas fueron unas de las primeras palabras que se habían dicho cuando estuvieron en la isla.
Ambos se separaron y entonces Shuri se permitió ver el atuendo de Ch'ah, que seguía constando de sus pantaloncillos sin camisa, pero con unas botas a media pantorrilla que se veían incómodas, pero que al ver el suelo, se fijó que no dejaban ninguna huella. Hombre inteligente.
Esa vez fue mucho más sencilla la despedida, -debido a su promesa de reencontrarse-, sin embargo el tiempo de separación fue mucho más doloroso.
Cuando regresó, la mente de Shuri pudo haber sido mucho más caótica de lo que ya era de no ser porque los empleados que había detectados sospechosos al parecer estaban tramando un golpe de estado contra ella… y la investigación de sus Perros de Guerra le dijeron que la razón por la que Namor había estado tan callado, era porque de alguna forma había empezado a regenerar las alas de sus tobillos.
Quizá vería a Ch'ah mucho más pronto de lo que creyó.
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NAMOR
Si alguien notó su ausencia, no lo dijo. Se quitó las botas que ocultaban sus alas en recuperación -gracias a la tela de vibranio que le había dejado Shuri- y se sumergió en el agua para llegar la ciudad capital de Talokan a hacer sus rutina de siempre.
Como Dios/Rey su mayor deber era el bienestar de su gente, su propósito no era que la gente fuera él a pedir ayuda, sino que él fuera hacía los suyos para revisar su bienestar. No era por nada que él se refería a toda su comunidad como "hijos", y tampoco era de sorprender la gran fidelidad que su pueblo tenía con él, tanto Dios como Pueblo estaban unidos en una osmosis perfecta.
Sin embargo a pesar de su rutina de siempre, todo le recordaba a Shuri, y eso le desconcertaba porque nunca se había obsesionado con una persona de tal forma como lo hacía con ella. Simplemente cuando se movía con sus alas, la recordaba porque su recuperación fue gracias a ella; cuando hablaba con los demás y veía como éstos bajaban su cabeza al escuchar sus órdenes, se imaginaba a Shuri mirándolo directamente a los ojos; cuando sentía que la gente solo recibía su consejo de Rey y se retiraba, algo en su interior le decía que Shuri estaría dispuesta a oír todo lo que tenía que decir, aunque ya no hablase del primer tema a tratar.
Eso era lo que más le había gustado de ella, que era buena escucha. A pesar de ser de dos comunidades diferentes y enemigas, ella nunca lo juzgó y estuvo dispuesta a comprender como era su punto de vista. Por lo que había visto con sus pesadillas, ella era alguien que se guardaba las cosas, y tal vez por eso prefería que él hablase, para ver si entre sus palabras encontraba el consejo y la calma que tanto necesitaba.
Y eso fue nuevo para él, porque Shuri no lo veía como un Dios/Rey o figura de autoridad, simplemente lo veía como Ch'ah un hombre que había olvidado incluso su nombre. Y era agradable saber que también era útil sin la necesidad de un título que llevaba una gran carga. Incluso siendo un "talokani común" él podía hacer un cambio para bien en alguien que nunca se imaginó pero que también parecía necesitarlo.
Todo su día y los días siguientes estuvo pensando en ella, y mientras más la recordaba y la compraba, más perfecta le parecía. Su consciente le decía que era solo una ilusión que creaba debido al estrés que tenía… buscando algo o alguien con qué despejarse. Pero viendo como cada vez más la situación con la Guerra Eterna parecía salirse de sus manos, sintiendo ya reticencia de pelear por parte de los suyos, estaba entrando a un callejón sin salida.
Namora había estado planeado una inundación de nuevo, y su estrategia era brutal. Como Talokanes ellos casi no tenían pérdidas humanas a comparación de Wakanda, pero Talokan no estaba educado para luchar en una guerra continua, su educación solo se enfocó en ataques rápidos, con justificación de defenderse. Ese nuevo plan esperaba debilitar tanto a Wakanda que por fin la princesa Pantera Negra aceptase poder negociar nuevamente un alto al fuego.
Y antes de que llegara la luna nueva, para su fortuna o infortunio, tuvo otra oportunidad de ver a Shuri.
*La frase viene del libro El Laberinto del Fauno, lo leí hace muy poco y me encantó, así que referenciaré algunas frases o cuentos del libro con esta historia que le quedarían muy bien... sin duda ¡gracias Guillermo del Toro!
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