Chica Rara
III
Ella no podía creerlo, ¿de verdad Naruto estaba en la puerta de su apartamento? O ¿Estaba soñando? Dios, que guapo se veía. El chico que visitaba sus sueños estos últimos 6 años estaba en su puerta viéndola con la mirada más lasciva que alguna vez le hayan dirigido.
—¿Na, Naru?- Preguntó ella un tanto incrédula, mirando esos ojos que ella conocía muy bien, siempre estaban en su memoria los ojos de ese niño tan gentil y divertido que le dio su primer beso.
—¿Hi, Hinata?- Respondió el rubio un poco aturdido — ¿En serio eres tú?
Ella lo miro detalladamente, rememorando recuerdos de su amistad, y el enamoramiento más grande que haya tenido a sus cortos 20 años.
¿Por qué volvió? ¿Aún me recuerda?
Ella siempre supo que para él esa amistad y ese beso que compartieron quedarían en el olvido pero, aún así la chica no pudo evitar guardar todos esos recuerdos de su primer amor no correspondido, y atesorarlos como unas de las mejores cosas de su vida.
Cuando ella se mudó con su familia a ese edificio, sus padres estaban en una buena situación económica, el bufete de abogados de su padre iba en ascenso y ellos aún así decidieron comprar ese apartamento por lo acogedor y bonito que se veía. Al final solo eran ellos 3. Cuando conoció a Naruto ella quedó embelesada con el chico, era muy apuesto, con esos ojos como el cielo y su cabello rubio despeinado, le recordaba a un día de Verano. Ella poco a poco se fue enamorando más y más de ese chico, pues él siempre tenía una manera de alegrar su día y ella sabía que él siempre la protegía y la ayudaría con cualquier cosa que necesitara. Ella era muy madura para su edad y Naruto solo le llevaba 3 años, así que básicamente ellos se sentían de la misma edad, siempre se trataron como iguales y nunca discutían, se complementaban maravillosamente.
Pero ella tenía que esconder sus sentimientos, si le decía lo que sentía él se alejaría, eso era seguro, él era su único amigo y no podía darse el lujo de perderlo. Ella no era muy agraciada, todo el mundo sabía que tenía la apariencia de un chico, pero aún así nadie le decía nada para no herirla. Ella creía que la belleza se hallaba en el interior, y se exteriorizaba con buenas acciones y amabilidad. Pero eso no atraería a ningún chico, y menos a Naruto que unos meses antes le había comentado de su enamoramiento por Sakura Haruno, una chica bellísima de su clase que tenía unos ojos jades y un cabello rosa muy peculiar.
Cuando el rubio le dijo lo de el viaje a solo 4 días de su partida, ella sintió que se derrumbaba ¿Que iba a hacer sin Naruto? ¿Quien le iba a brindar una amistad tan sincera como él? Y no habia podido decirle sus sentimientos. Así que con todo el valor del mundo ella se confesó a su amigo.
—Disculpa Naru- dijo ella desviándole la mirada —Es que me cayó esto de sorpresa. Definitivamente no sé qué haré sin ti. La verdad no sé cómo decirlo pero.. Eh, bueno.. Yo siempre te he amado.- Dijo con la voz rota.
—Yo a ti igual Hina, eres como mi hermanita- Dijo él tomando su mano con inocencia.
—No Naru, no sé cómo decirlo.- Respondió soltándose de su mano. —No ese tipo de amor, es, es.. Es que yo te amo, tú me gustas. Y, y yo sé que tú no sientes lo mismo por mí, pero en serio esperaba tenerte como mi amigo igual, pero no sé qué haré ahora sin ti- Dejando al rubio en sorprendido por la decía.
Aún recordaba el momento en que él le había concedido ese beso, y a pesar de que fue por lastima, ella no lo pudo olvidar, al contrario, siempre que lo recordaba sentía mariposas ¿El sintió lo mismo que ella en ese momento? Seguramente no. Era obvio que él no la veía a ella del mismo modo pero así es la vida, ella siempre llevo ese amor con orgullo y nunca se dejo vencer por la tristeza, a pesar de saber que nunca fue correspondida.
Cuando él se fue de New York, ella quedó desolada, pero aún así la vida le brindó a una amiga que puso su mundo de cabeza, y esa es Ino Yamanaka, ella siempre la trató con dulzura y siempre le decía las cosas como eran sin temor a lastimarla, cosa que ella agradecía infinitamente, pues odiaba que la trataran como si de porcelana se tratase. ¡Joder! Ella vivía la vida con un corazón roto y una sonrisa en el rostro. Ella no era débil.
Siempre se reía cuando recordaba a la hermosa y coqueta Ino que se le acercó confundiéndola con un chico, y lo que comenzó como un interés por la chica fea y tímida, se convirtió en una amistad invaluable. Cuando ella llegó a sus 15 años decidió dejar crecer su cabello, Ino la convenció de que no había mujer fea, sino mal arreglada. Y así fue cambiando poco a poco, con su ayuda, tanto por dentro como por fuera, su nueva amiga le brindó confianza, y su apariencia iba mejorando. Cuando cumplió los 16, llegó el dichoso "golpe de la pubertad" y sus pechos crecieron incluso más que los de su amiga, sus caderas se redondearon y su cintura se estrechó. Fue tan repentino el cambio de su cuerpo, que ella quería ocultarlo, pues a pesar de su recién estrenada confianza, aún no tenía suficiente valor para mostrar sus curvas de la forma en que lo hacían las chicas de su edad.
Con el tiempo fue dejando la timidez y la baja autoestima, ella ya no era la niña rara y fea, ahora era una chica hermosa, con un cuerpo envidiable. Así que en un impulso de confianza se deshizo de toda la ropa holgada y por primera vez en su vida se fue con Ino como asesora a raspar su tarjeta de Crédito por todo el centro comercial. Compraron de todo, tacones, blusas, vestidos y demás. Sus padres casi se caen de bruces cuando vieron la cuenta de 6 dígitos que había gastado su hija, ella nunca en sus 17 años había hecho eso. Pero ya su pequeña oruga estaba saliendo de la crisálida como una mariposa preciosa, así que evitaron quitarle su alegría y disminuir su confianza. Ese fin de semana cuando empezó con su nueva vestimenta le llegó un paquete, cuando lo abrió era una caja de parte de Ino, de Victoria's Secret y adentro tenía más de una docena de conjuntos de lencería atrevida, ligueros, medias, etc. Por último encontró una nota de su fiel amiga.
"Un regalo de tu ángel guardián para que toda esa ropa nueva que tienes te brinde un nuevo comienzo. Espero que lo uses y nunca olvides sentirte condenadamente sexy.
-Tuya, Ino Yamanaka"
Siempre le agradecía eso a Ino, a ella le debía su confianza, su apariencia y sus consejos invaluables de cómo llevar día a día el ser una mujer hermosa, claro, a pesar de todo eso Hina nunca pudo dejar su carácter tímido y bondadoso.
A lo largo de los años ella se preguntaba ¿Que diría Naruto de su nueva apariencia? ¿Le parecería bonita? ¿Consideraría aceptar sus sentimientos? Pero sabía que era inútil pensar en eso, pues él tenía otra vida y ella no quería que nadie sintiera lástima de ella, esa fue la razón por la que nunca le escribió. Así que ella hizo su vida también, con el tiempo empezó a tener más amigos, Kiba fue un chico que se le acercó porque ella le atraía pero con el tiempo ese enamoramiento se transformó en una admiración y un sentimiento de protección, pues él veía a Hinata como una hermana, más que como a una novia. Ella nunca tuvo un noviazgo, y siendo tan bonita él sospechaba que era que su amiga rechazaba toda oferta de pretendientes y enamorados.
—Hinata ¿Te puedo preguntar algo personal?- Preguntó Kiba queriendo salir de dudas.
—Claro Kiba ¿Qué quieres saber?- Respondió ella amablemente.
—Tú nunca has tenido novio desde que te conozco y sé qué pretendientes no te faltan, tú eres una chica realmente maravillosa. Entonces, ¿Por qué no aceptas las citas de los chicos?¿Te gusta alguien? ¿Estás enamorada de alguien?- Dijo él completamente directo y sin rodeos.
—Bueno, eh ¿cómo decirlo?.. Si llegué a estar enamorada una vez pero eso no fue correspondido. Y aún así, siempre he buscado un chico como del que estuve enamorada, que me quiera por lo qué hay en mi interior y me vea como su igual en todo momento. Pero los chicos que he conocido solo me buscan por mi nueva apariencia y no por mi personalidad o lo qué hay en mi corazón.- Respondió la chica con sinceridad.
Después de eso Kiba la apoyo cuando llegó un chico que de verdad parecía interesarle a la Hyūga. Pues cuando empezó a salir con Toneri Otsutsuki, ella se veía bastante animada, ya era una mujer de 18 años y definitivamente tenía que empezar a hacer su vida. Cuando se decidió por estudiar leyes, lo que menos pensó fue que en su clase encontraría a la persona con la que pasaría sus siguientes dos años, cuando empezaron su relación todo era amor, flores, colores y todo lo bueno que puede haber en una pareja que se está conociendo y enamorándose. Pero con el tiempo todo se volvió tóxico en exceso, los celos de Toneri eran un problema y Hinata siempre huía cuando peleaban o cuando él le decía que debían llevar la relación al siguiente nivel. Ellos llevan terminando y volviendo básicamente 7 meses y Hinata con su manía de huir y apagar el teléfono por 5 días hasta que se sentía lista para enfrentar la situación tenía a Toneri hasta el borde.
Esa última semana, ella estaba en proceso de negación encerrada en su casa con el celular apagado, Toneri la tenía atosigada con el tema de que ella no lo amaba como él a ella y definitivamente estaba empezando a creerlo. En esos días que estuvo en casa se dio cuenta que habían mandado a limpiar el apartamento de al frente, seguramente era que ya lo había comprado alguien y pronto tendría vecinos nuevos. Ella dejó hace mucho la esperanza de que volvieran Kushina y Naruto, pues esa esperanza le hacía mucho daño, por eso ella cuando vio a un chico entrando al apartamento de su antiguo mejor amigo, entró a su casa como un rayo, nunca pensó que la llegada de nuevos vecinos le dolería tanto, sentía una presión horrible en su pecho.
—Cálmate Hinata, tú sabías que en algún momento esto iba a pasar. No hay porque hacer un drama de esto- Habló ella consigo misma intentando convencerse de que no tenía que alterarse. Pero aún así no podría aliviar esa presión en su corazón.
Se sentó en su sofá e intentó llamar a sus padres a ver si ellos sabían algo de los nuevos vecinos, pues la junta de condominio siempre los contactaba a ellos informando cualquier eventualidad en en edificio. Después de llamar como 5 veces sin respuesta fue a su habitación a quitarse los zapatos. Que jodido es estar al otro lado del mundo cuando necesitas a tu familia, ya ella llevaba 2 años sola en su apartamento, pues sus padres se fueron a Francia en un aniversario y decidieron pasar unos años allá, su hija ya estaba grande y ellos querían tiempo de pareja. Así que ahora ella estaba sola con sentimientos encontrados. Pensando en todo esto se asustó cuando oyó el timbre de la casa, supuso que eran los nuevos, así que se armo de valor y fue a abrir la puerta. Encontrándose con su viejo amor.
—¿Hi, Hinata?- Dijo el rubio un poco aturdido — ¿En serio eres tú?
—Oh Dios. Si, eso creo - Afirmó la chica sintiéndose como la tonta más grande del mundo, pero ¿Qué podía hacer? Era el chico que había robado su corazón hace 9 años y estaba más apuesto que nunca.
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