¿Tomé la Decisión Correcta?


XIII

Acabando de aterrizar, Hinata tomó un taxi hacia el hotel donde había reservado, fueron 7 horas de viaje y estaba completamente agotada. Eran las 8 de la noche, así que se daría el lujo de tomar una siesta.

Ya no se podía echar para atrás, estaba ya en el hotel en Londres, no podía creerlo.

Mañana iría temprano a la sede de Empresas Uzumaki y buscaría a su rubio. El pensamiento la hizo suspirar. ¿Cómo reaccionará Naruto cuando la vea? ¿La rechazará inmediatamente? Fue algo impulsivo haber venido, pero en serio, no quería dejar ir al chico del que ha estado enamorada toda su vida.

¡Al diablo con sus inseguridades!

No quería pensar en el rechazo, o desprecio de Naruto, pero aún así, sabía y tenía en cuenta que era algo que podía pasar. Ella no podría obligarlo a perdonarla, en dado caso de que él no quisiera aceptar sus sentimientos y arreglar las cosas. No podría culparlo, ella lo había abandonado cuando sucedió lo de la pelea en la oficina de Toneri. Era un argumento más que valido para no querer tener nada con ella. Decidió no pensar más en eso y dormirse de una buena vez, ya mañana sería un nuevo día.


Al día siguiente por la mañana amaneció muy nublado. Se notaba que iba a ser un día lluvioso, pero eso no la detendría. Se dio una ducha de agua tibia y se vistió con un pantalón negro, una blusa de encaje lila y unos tacones negros, dejó su cabello suelto y se alargó las pestañas con algo de rimel.

Era hora de verse bien, iba a recuperar a su hombre con estilo como diría Ino y si no lo hacía, por lo menos le dejaría una imagen para recordar. Tomó su abrigo y un paraguas, es momento de ir a recuperar al amor de su vida.

Llegando a Empresas Uzumaki se sorprendió de ver lo inmenso que era el edificio, todos los empleados estaban enfocados en su trabajo, todos se movían como un reloj ¿Naruto dirigía todo ésto? ¿Quien diría que el rubio revoltoso llegaría a ser tan exitoso? Aún no podía creerlo.

Se acercó a la recepcionista para preguntar por Naruto. Y no pasaron más de dos segundos, para sentirse como una idiota.

—Buenos días, disculpe, eh ¿Cómo hago para hablar con el señor Naruto?— Sí Hinata, excelente, pregunta directamente por el jefe de la empresa.

La mujer la miró de arriba a abajo, haciendola dudar hasta de haber tomado el avion el día anterior —Buenos días señorita, lo lamento, el señor Uzumaki está ocupado en este momento, si gusta puedo agendarle una cita con él, pero le advierto, que no creo que pueda recibirla sino hasta dentro de un mes, o más, teniendo en cuenta lo ocupado que esta su agenda estos días.

—¿Qué?—Respiró profundo —¿Cómo que un mes? ¿Puede comunicarse con él y avisarle que Hinata Hyuga está en la recepción? Por favor. —Miró suplicante.

La mujer pareció apiadarse de su pobre alma —Deme un instante para comunicarme con su secretaria —La chica tomó el teléfono y marcó a la oficina principal —¿Señorita Shion? Sí, disculpe es que tengo aquí en recepción a una chica que desea hablar con el Jefe... Lo sé, ya le indiqué que no está disponible pero ella insiste... ¿Que cómo se llama? Ehh. Se llama Hinata Hyuga. —La recepcionista oyó al otro lado de la línea a la secretaria diciéndole que no tenía en sus libretas o agendas a nadie importante con ese nombre, que la despachara —Okey, ya le digo. Muy bien ¡Gracias! —Colgó y volteó a ver a Hinata —Lo siento señorita, el señor no puede recibirla, aún así puede pedir una cita con él si desea hablar de un proyecto importante, aunque deberá esperar el tiempo que le indique para que él la reciba.

Hinata maldijo internamente y le agradeció a la recepcionista. Joder. No podía entrar al edificio como una loca buscando la oficina de Naruto porque no la encontraría jamás además de que podrían tacharla como una desequilibrada mental, cosa que probablemente sería al final de este viaje. Debió pensar en esto antes de tomar ésta drástica decisión. Debió planear las cosas con calma, aunque, ya lo hecho hecho estaba y ella estaba ahí en Londres.

Lo más sensato sería llamar al rubio por teléfono pero ¿Y si no la atendía? ¿Y si la rechazaba inmediatamente? Era un poco vulgar llamarlo a estas alturas por telefono, obviamente él no sabía que ella estaba en Londres, eso sin mencionar que tampoco tenía el número de Naruto. Ya que él tenía un número americano cuando estuvo allá en New York y probablemente ese número ya no esté activo. Podría pedírselo a Sakura pero no quería aguantar sus regaños, tenía otra idea pero era demasiado ¿Extremista?

Era mucho más fácil pedirle el número del rubio a Sakura, así que se sentó en un café y pidió un mocca, ya ni el sabor tan exquisito de su café preferido logra animarle. Tomó el teléfono y abrió su whatsapp, hora de buscar el número de su chico. Sí, llamaría a Sakura y se aguantaría sus regaños por no avisarle que haría semejante locura.

Luego de 100 intentos de llamar a su amiga, sin respuesta alguna, imploro a los cielos ayuda. Espero 20 minutos para dale tiempo a Sak de devolver su llamada, nada pasó. Volvió a llamar y otra vez, nadie atendía.

Se decidió por su segunda opción. Marcó a su papá, y ahora que estaba escuchando el segundo timbre del teléfono, la idea que hace unos momentos había tenido, sonaba mejor en su cabeza que ahora que la estaba llevando a cabo.

—¡Hime!

— Ho-Hola ¿papá?

—¡Hijaaa! ¿Cómo estas? — Hinata escuchó muchos ruidos al otro lado de la línea.

—Bien papá ¿Y ustedes? ¿Cómo estás? ¿Cómo está mamá?— Definitivamente no quería soltar la razón de su llamada, se lo estaba replanteando, de nuevo.

—Bien cariño, hoy estamos de paseo —Respondió Hiashi extrañado por el raro comportamiento de su hija. ¿Estaba siendo paranoico o es que de verdad sonaba extraña su pequeña niña?

Hinata dudó un momento —Oh, lamento interrumpirlos. Pero ¿Papá?

El señor Hyuga decidio ayudarla, para que soltara la razón de su extraña llamada a las ¿10:33 am? —No te preocupes hija, dime ¿Qué sucede?

—Umm. De casualidad ¿No tendrás el número de Naruto?, El que era nuestro vecino, ¿Lo recuerdas? Ya sabes por el grupo ese de la junta de condominio, a lo mejor él está agregado allí...

—Mmm ¿Pasó algo por allá? Creo que él no está en ese grupo de whatsapp, pero sí que Kushina, su madre, está agregada, te puedo pasar el número de ella ¿Te sirve?

Ella lo pensó y dios ¿A cuanta gente más tendría que llamar para poder localizar al rubio? Un pensamiento le dijo que si Sakura le hubiera respondido, se hubiera evitado todo esto, pero decidió ignorarlo. Sakura seguramente estaba molesta con ella por haber sido tan tonta y llorona.

—Cre-Creo que si me sirve, te cuento después papá ¿Vale? —Escuchó la respiración profunda de su padre —, y sí por favor, mándame el número de Kushina que... Eh, necesito hablar con ella.

Hiashi preocupándose como el infierno en 3, 2, 1 —Pero.. ¿Pasó algo malo?

Definitivamente tenía que ser mas cuidadosa con su elección de palabras —No papá despreocupate, luego te contaré ¿Si? Te amo.

—Okey hija está bien, ya te envío el número ¡Cuidate mucho!

Dio gracias a dios porque su papá no haya insistido en el tema —Gracias papá, un beso.

[Papá Byakugan] Hija aquí está el número que me pediste.

*Contacto adjunto*

H.H.

(Recibido a las 9:46 am. Londres)

[Hime] Gracias papá, te llamo luego, lo prometo.

H.

(Enviado a las 9:46 am. Londres)

No habían pasado más de cinco minutos desde que su padre le había mandado el número de Kushina, pero ahora que tenía el contacto, sus dudas se hacían presentes.

¿Qué le diría a Kushina? ¿Sería mejor llamar a Sakura una vez más? ¿Y si ella le decía a Ino? Es obvio que le diría. Pensándolo bien, no es posible que aguante el cotorreo de esas dos, necesitaba su ánimo al mil y sabía que sus amigas se preocuparían, así que tomó su teléfono y marcó al número que su padre le había enviado en un impulso supremo de valentía.

Cada estridente timbrazo era como un puñal que hacia latir más rápido su corazón, en un punto estuvo pidiéndole a dios porque la extravagante pelirroja no contestará el teléfono, obviamente sus súplicas no fueron escuchadas.

—¿Bueno? —Escuchó decir a la madre de su chico, sonaba tal como la recordaba.

—Ho-Hola ¿Señora Kushina?— Preguntó bajito, probablemente ni siquiera se escuchó lo que dijo.

—Si soy yo ¿Quién es?— Mierda ¡Sí que la había escuchado!

—E-es Hinata, Hinata Hyuga —Creyó oír un bufido —L-La hija de sus vecinos en New York, no sé si me recuerda.

—Mmm ¿Cómo no recordarte?

No tenía idea de por qué ese comentario le puso los pelos de punta. Que vergüenza dios santo —Oh y ¿C-Cómo ha estado señora Kushina?

—Incluso hablas igual ¿Y ese milagro que me llamas cariño? —Respondió la extravagante mujer ignorando su pregunta.

Esto sorprendió a Hinata, pero ella sabía que Kushina era muy espontánea, no perdía tiempo en detalles de cortesía si podía ir al grano del asunto inmediatamente —Eh bueno ¿Cómo decirlo?.. Yo la llame porque… Realmente y-yo necesito el numero de su hijo, yo... Necesito hablar con él y si por favor..

No pudo terminar porque fue interrumpida por la voz de la señora Uzumaki. —¿Para qué quieres su número? ¿Ah?—

No sabía como interpretar el tono de Kushina. Hubiese llamado a Sakura de nuevo. Joder ¿Cómo salía de está situación?

—Es que yo quiero hablar con él, aclarar algunas cosas.

La respuesta de Kushina no se hizo esperar, y en un tono muy elevado por cierto —Pues déjame decirte mi queridísima niña, que no te daré el numero de mi hijo ¿Cómo puedes haberme mandado a mí niño hecho polvo para acá, y luego pedir su número después de dos meses como si nada?

Mierda, ahora si que estaba jodida. Suspiró. Solo quedaba ser sincera —Estoy en Londres ¿Bien? Y-yo necesito hablar con Naruto, señora Uzumaki. Y si él decide odiarme o rechazarme será su decisión, pe-pero en serio necesito llegar hasta él. Necesito intentarlo al menos.

Después de haber soltado esa pesada carga la línea quedó en silencio nuevamente, un silencio absoluto.

—Escúchame bien. Te mandaré una dirección, y te quiero ahí en 30 minutos Hinata Marie Hyuga. Si no estás ahí, olvidate de mi hijo. —Sentenció Kushina colgando sin darle chance de pensar más nada a la pobre chica.


Aún no sabe cómo se no se desmayó después de ese ataque verbal de Kushina, ella siempre había sido vivaz y aunque no lo parezca, no importa proteger a su niño con garras y dientes de cualquier cosa que pueda dañarlo, aún si su niño ya tenía más de veinte años.

Hinata se subió a un taxi como si tuviera un cohete en el culo y le doblo la cantidad de dinero al conductor para que aumentara la velocidad. Estaba asustada pero todo era por recuperar a Naruto. Además, si la vida le concedía una segunda oportunidad, la señora Kushina sería su suegra en un futuro. Internamente rezaba porque así fuera.

Había llegado en 18 minutos exactamente a la dirección que le había enviado la pelirroja. Tomó asiento en el cafetín y pidió un té para calmar sus malditos nervios, aunque por mucho que intentó relajarse, no pudo evitar pensar y preguntarse cómo se había metido en semejante lío.

Después de 12 tortuosos minutos, apareció una pelirroja completamente radiante, no había envejecido ni un poco, como si no hubieran pasado 8 años. Se veía igual a como la recordaba cuando era una niña, aunque ahora tenía una hostilidad en los ojos, que la tenía más intimidada que cuando habló con ella por teléfono.

Hinata se sentía como un conejito en frente de un leon, estaba preparada para servirse en esa misma mesa como el plato principal, la cara de Kushina demostraba que la devoraría en cualquier momento. Se fijó en ella unos momentos, ninguna había hablado desde que la pelirroja se sentó en la mesa, ella estaba completamente intimidada, pues Kushina estaba haciendo un escaneo completo de su imagen, postura y quien sabe qué más, esa mujer podía ver dentro de ella. Respiró profundo antes de hablar.

—Se-Señora Kushina… yo —Se detuvo cuando la mujer levantó su mano haciendo un gesto para que detuviera el discurso que estaba a punto de decirle, necesitaba encontrarse con Naruto, citarse con él, verlo y tratar de recuperarlo. E iba a conseguirlo a como dé lugar, vencería todas esas inseguridades y le dejaría claro a Kushina que ella amaba a Naruto.

—Ahórrate todo eso cariño ¿Qué estás haciendo en Londres? ¿Por qué viniste?- Pregunto muy seria la mujer mayor.

Luego de un silencio breve, Hinata encontró al fin su voz.

—Por su hijo, únicamente por él, Señora Uzumaki —Respondió Hinata sin dudar mirando fijamente sus violaceos ojos.

Continuará...


Holaaaaa dulzuras, ¿Como están? Sé que desaparecí por dos meses, pero pienso terminar mi historia no se preocupen, me enfocaré solo en esta por el momento hasta terminarla, para empezar con las otras dos que tengo pendiente.

Tuve un giro de 180 grados en mi vida este tiempo sin actualizar. Termine una relación de tres años, me mudé de Venezuela para Colombia hace como un mes y estaba esperando cambiar de teléfono para poder escribirles otro capítulo de este fic. Ahora que tengo otro teléfono un poco más decente para poder escribir, estaré actualizando semanalmente si dios quiere, así que no se preocupen porque este capítulo haya sido algo cortito. Ya esto va a terminar ¿Pueden creerlo? ¿Qué tendrá que decirle Kushina a Hinata? ¿Logrará encontrar a Naruto en este viaje? Lo veremos en unos tres o cuatro días.

Al principio pensé que este fic tendría como 5 capítulos, luego pensé que lograría terminarlo en 15 capítulos. Pero, sorpresa sorpresa... Esto va para largo.

Muchos besos y ¡Gracias por sus comentarios! definitivamente son mi motivación.

Con amor

@Vanebaby.