Un Día de Locos


XIV

No lo va a negar, cuando despertó esta mañana, no tenía ni idea de cómo la iba a sorprender la vida.

Había desayunado y llamado a su amado hijo para saber cómo estaba, definitivamente se sentía muy preocupada, su bebé estaba como si llevara una nube gris encima, y todo es por ella. Hinata. Marie. Hyuga, con quien pensó equivocadamente que su pequeño sentaría cabeza.

Él siempre había cuidado de Hina, siempre había estado muy pendiente de ella, protegiéndola. Incluso podría decirse que pasaba todo el día esperando que llegara su hora de descanso para ir a ver a la chiquilla. Definitivamente Naruto tenía algo por ella, pero conociendo lo denso que es el rubio, solo quedaba esperar hasta que entendiera mejor sus sentimientos.

Después de la separación de 8 años, ella pensó que nunca volverían a ver a la familia Hyuga. Por otro lado Naruto jamás se volvió a comportar como lo hacía con Hina, con ninguna otra niña, por eso cuando supo que estaba con ella, se emocionó muchísimo, ya que siempre supo que Hinata también estaba enamoradisima del tonto de su hijo, y ella feliz.

Hinata era una buena niña, solo le faltaba algo de arreglo físicamente, era educada y básicamente el pacificador de su hiperactivo hijo. Eso sin mencionar que la chiquilla también sabía hacer ramen, solo con eso ya tenía el cielo ganado, y qué decir de Naruto.

Volviendo a equivocarse pensando que Hinata nunca había olvidado a su hijo, estaba haciendo una novela romántica en su mente, "unos chiquillos separados que se dan cuenta que se aman cuando tienen la edad suficiente para una relación."

Ya estaba planeando la boda, y miles de proyectos para su pedacito de cielo y su futura hija. Sí, así mismo, ella siempre quiso una hija y qué mejor que Hinata, que era una dulzura. No podía esperar para ver el final feliz de esos dos tortolitos… Hasta ese día, que su bebé llegó de sus vacaciones, con una cara de derrota.

Algo si sabía muy bien, y es que su bebé nunca se había interesado por nadie al punto de mostrar —Y mucho menos abiertamente— esa cara por un fracaso amoroso. Esto era el colmo. Esa niña le había roto el corazón.

Naruto nunca quiso hablar del tema y ella, como su madre no quería insistir en algo que él no quería contarle. Pero toda esa aura negra de pesimismo la tenía preocupadisima. Ya habían pasado dos meses y él aún no salía con nadie más, estaba metido de cabeza en el trabajo, aún cuando la Alianza OUNS, y empresas Uzumaki ya están estables y en ascenso.

Sinceramente no sabía que hacer.

Entonces cuando ella iba a saliendo de su casa para ir de compras, o quien sabe a dónde, a matar su tiempo, alguien la llamó. Miró su teléfono.

*Numero Desconocido*

Sin saber lo que le esperaba contestó la llamada.

—¿Bueno?— Se escuchaba la pesada respiración de la otra persona al otro lado de la línea.

Fue un susurro pero logró escuchar que le decían perfectamente —Ho-Hola ¿Señora Kushina?

—Si soy yo ¿Quién es?— Frunció el entrecejo. No iba a estar aceptando llamadas bromistas a semejante hora de la mañana.

Pero la sorprendió cuando escuchó un tartamudeo tan conocido para ella —E-es Hinata, Hinata Hyuga —No pudo evitar bufar ante el nombre —La hija de sus vecinos en New York, no sé si me recuerda.

—Mmm ¿Cómo no recordarte? —¿Qué hacía llamándola la responsable de toda esa preocupación que tiene por su hijo?

—Oh y ¿C-Cómo ha estado señora Kushina?

Incluso escuchar ese tartamudeo que antes le parecía tan adorable, ahora le daba unas ganas asesinas de estrangular a la chica que rompió el corazón de su pequeño niño. —Incluso hablas igual ¿Y ese milagro que me llamas cariño?

—Eh bueno ¿Cómo decirlo?.. Yo la llame porque… Realmente y-yo necesito el numero de su hijo, yo... Necesito hablar con él.

¡Esta muchachita si que tiene ovarios! Ella no pudo evitar la explosión, sintió incluso que su rojo cabello levitaba en el aire de la ira.

—Pues déjame decirte mi queridísima niña, que no te daré el numero de mi hijo ¿Cómo puedes haberme mandado a mí niño hecho polvo para acá, y luego pedir su número después de dos meses como si nada?

—Estoy en Londres ¿Bien? Y-yo necesito hablar con Naruto, señora Uzumaki. Y si él decide odiarme o rechazarme será su decisión, pe-pero en serio necesito llegar hasta él. Necesito intentarlo al menos.

Okey, definitivamente la había dejado sin palabras. Kushina tenía mil cosas en la mente ¿Será que Hinata vino a Londres por Naruto? O ¿Solamente vino por otra cosa y de paso quiere ver a su hijo? No va a permitir que esa niña le rompa el corazón nuevamente, así que ella juzgaría si era correcto o no juntarlos.

—Te mandaré una dirección, y te quiero ahí en 30 minutos Hinata Marie Hyuga. Si no estás ahí, olvidate de mi hijo. —Sentenció Kushina colgando sin darle chance de pensar más nada a la pobre chica.


Llegó a ml sitio puntual y la vio sentada en la mesa con la cabeza gacha mirando su taza de té como si hubiera algo súper interesante ahí, o tal vez, como si quisiera meterse dentro y esconderse para siempre.

La miró desde la entrada el tiempo que estuvo absorta en su taza de té, hasta que levantó la cabeza. Se acercó lentamente y se sentó en la silla de al frente. Ahora entiende el capricho de su hijo, realmente el patito feo se había convertido en un cisne precioso. Hinata había cambiado muchísimo, su cabello, antes corto, ahora era una cascada larguísima de color negro. Su cuerpo, por otro lado también había sufrido un cambio abrupto, no le sorprende que su hijo estuviera loco por ella cuando fue a NY, la chica destilaba feminidad.

Y lo que la hacía más atractiva, es que no parecía darse cuenta que tenía a toda la población masculina presente babeando. Pero aún así, es momento de saber que fue lo qué pasó allá y por qué su niño llegó tan dolido.

Siguió detallando los cambios que había hecho Hinata, desde hace ocho años. Estaba muy distinta, pero esos ojos, eran exactamente los mismos, tan claros que podías ver a través de ellos. Vio cómo la chica se armó de valor para comenzar la conversación.

—Se-Señora Kushina… yo — Hinata se detuvo cuando levantó su mano haciendo un gesto para que guardara silencio. No tenía tiempo para escuchar un discurso de las razones por las que quería ver a Naruto. Solo quería saber que hacía ahí. ¿Venía de paso?

—Ahórrate todo eso cariño ¿Qué estás haciendo en Londres? ¿Por qué viniste?- Pregunto muy seria la mujer mayor.

Luego de un silencio breve, Hinata encontró al fin su voz.

—Por su hijo, únicamente por él, Señora Uzumaki —Respondió Hinata sin dudar mirando fijamente sus violaceos ojos.

Miro sus ojos, la chica estaba siendo sincera, podía verlo y definitivamente esa era la respuesta que quería escuchar.

Simplemente no podía odiar a Hinata con esa cara de perrito triste. Le recordaba a la de su hijo, algo le decía que ambos estaban pasando por cosas similares y ella respetaba profundamente a Hinata por haber venido desde NY hasta aquí, solo por su pequeño, definitivamente no iba a aceptar menos de eso para su bebé.

Así que sí, ya estaba decidido. —Pues bien, te ayudaré a citarte con mi hijo.

Eso sorprendió a Hinata. Que abrió sus ojos ampliamente —¿E-Es en serio? ¿Así de fácil va a ayudarme?

Kushina asintió con la cabeza —Lo haré cariño, la verdad es que siempre me has gustado para mi niño —Dijo amablemente —, pero te advierto, si le haces daño, yo misma me encargaré de ti. —Terminó diciendo con una cara que podía asustar hasta a el hombre más fuerte y valiente del mundo y ponerlo a llorar como una niña.

Hinata solo pudo asentir ante la advertencia de la pelirroja mujer.

—Bien, ya que hemos dejado las cosas claras.— Kushina buscó en su bolso, hasta sacar su teléfono.

Hinata solo podía estar callada. No sabía qué decir, o sea ¿Kushina la ayudaría? Ella estaba preparada para ser desollada, y así sin más, la pelirroja mujer le había dicho que sí la ayudaría.

La voz de ésta la saco del limbo de sus pensamientos

—¡Hijooo! —Dijo al teléfono Kushina —La verdad es que te llamo para que vayamos a almorzar… No le hables así a tu madre jovencito, tenemos desde antes que te fueras, que no compartimos una comida juntos… —Después de decirle la dirección de un restaurante, dio por finalizada la conversación— Te veré a la 1 en punto ahí, quieras o no… Hasta pronto cariño, te amo.

Hinata estaba presenciando toda la escena con una cara de incredulidad ¿Esto estaba pasando realmente?

—Muy bien cariño, él estará esperándote a las 13:00, se puntual, te mandaré la dirección por WhatsApp. Asegúrate de recuperar a tu chico.— Se levanto de la mesa y beso sus dos mejillas como una despedida antes de salir por la puerta del cafetín y tomar un taxi quien sabe a dónde.

¿Qué mierda había pasado?

Después de 20 minutos de mirar fijamente a la puerta por donde había salido Kushina, Hinata decidió que era momento de salir del shock de ese extraño encuentro con esa extraña mujer. Siempre supo que la pelirroja era muy impredecible, y nunca sabías que haría o diría, realmente esperó cualquier cosa, menos lo que sucedió.

Revisó su teléfono y efectivamente tenía un mensaje por WhatsApp con la dirección del restaurante.

[Kushina Uzumaki] Cariño, aquí te envío la dirección del restaurante, la reserva está a mi nombre ¡Suerte!

*Ubicación Adjunta*

PD: Si lástimas a mi bebé de nuevo no vivirás para contarlo. Xoxo.

K.U.

(Recibido a las 12:13 PM)


Cuando llegó al restaurante, se dio cuenta que Kushina lo había elegido a propósito, pues éste tenía un ambiente muy romántico e íntimo.

Preguntó por la reservación y la dirigieron a una mesa donde ya la esperaba el motivo de todo su viaje. Se quedó viendo de lejos a Naruto, que estaba revisando su celular, y se veía tan guapo como siempre.

Le quitó el aliento solo con verlo, aunque cuando él levantó la mirada y conectó sus ojos con los suyos, Hinata se quedó sin aire. Azul con Gris, un escalofrío recorrió el cuerpo de la chica mientras veía fijamente a los ojos del chico que ha amado toda su vida.

¿Podrá lograr que la perdone?

Continuará…


Hola dulzuras. Gracias por sus lindos mensajes de ayer ¿Esperaban que actualizara hoy? Estoy segura que no. Pero ¡Sorpresa! Mi inspiración esta de vuelta y no desaprovecharé ni un segundo. ¿Cómo reaccionará Naruto? ¿Kushina está muy loca? Definitivamente. Nos vemos en el siguiente. Muchos besos, gracias por sus mensajes del capítulo anterior, no tienen idea lo mucho que me encanta leer sus opiniones.

Con amor

@Vanebaby.