Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es anhanninen, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to anhanninen. I'm only translating with her permission. Thank you, Ashley, for letting me share another one of your stories! :3
Capítulo 53
No puedo decir las palabras aún, pero a él no parece importarle. Simplemente me abraza por diez minutos hasta que una enfermera llama a la puerta. Él se baja en un instante de la cama mientras ella entra y revisa mis signos vitales. Afortunadamente, ella no parece notar nada y rápidamente nos deja solos de nuevo antes que Emmett regrese.
—Ensalada César, con poco aderezo, y una Coca Cola fría para mi chica —dice Emmett, colocando la mía en la mesa junto a mi cama—. Te traje una hamburguesa, Edward. Supuse que también estabas hambriento.
—Gracias, amigo —dice Edward—. Sus signos vitales son buenos. La enfermera acaba de irse y dijo que sus análisis están listos, así que iré a mirarlos antes de comer.
—No puedo agradecerte lo suficiente por venir conmigo —dice Emmett—. Eres uno de los mejores amigos que he tenido. Si no fuera por ti, me volvería loco todos los días preocupándome por ella.
—Es un placer cuidar de ella —dice Edward, echándome un vistazo—. Ya regreso.
Mientras no está, pincho mi ensalada, pero en realidad no tengo apetito. Por supuesto, disfruto de la Coca Cola. Solo tengo permitido consumir una por día, así que la saboreo.
—Rosalie realmente ayudó, ¿sabes? —digo y él sonríe—. Estoy contenta de que ella estuviera con nosotras porque Alice… No la culpo, pero la volví loca, creo. Me siento mal.
—Alice estará bien, pero sí, estoy feliz de que Rose estuviera contigo también. Así que, ¿asumo que las dos se llevan bien?
Asiento.
—Ella es perfecta para ti, Em. Vas en serio con ella, ¿cierto? Porque si le rompes el corazón, probablemente esté de lado de ella —bromeo.
Él se ríe.
—Oh, voy en serio. Sé que es pronto, pero creo… que ella puede ser la que he estado esperando.
—¿Y su hijo?
—Adoro al niño, Bells. Es inteligente, y nos llevamos bien. No los voy a lastimar. Ahora, ¿por qué no estás comiendo?
—No tengo mucha hambre en verdad. De hecho, estoy muy cansada, para ser honesta. ¿Crees que me traerán mi medicación pronto así puedo tratar de dormir?
—Iré a chequear —dice mientras Edward regresa—. ¿Cómo estuvieron sus análisis?
—Sus enzimas cardíacas están elevadas, pero supuse que lo estarían. El músculo probablemente sufrió más daño, pero mañana sabré con seguridad a lo que nos enfrentamos. Ella necesita potasio y magnesio de nuevo, así que la enfermera va a traer esos.
—Ella quiere su medicación de la noche así puede tratar de dormir. ¿Podrías hacerle saber que la traiga?
Él asiente.
—Por supuesto. Si estás de acuerdo, Bella, me iré a mi hotel por la noche después. Quiero estar bien descansado antes de trabajar en ti.
—Sí, por supuesto. Gracias por venir, Edward. Me agrada el Dr. Callahan y todo, pero, bueno… me siento más segura bajo tu cuidado.
Él sonríe y se acerca, tomando mi mano y dándole un apretón suavemente.
—Estoy contento de que confíes en mí. Te veré en la mañana. Yo seré el que tiene gorro quirúrgico. —Me guiña un ojo, y no puedo contener la risita.
—Yo estaré en la mesa de operaciones. —Sonrío—. Adiós, Edward.
Cuando se va, Emmett carraspea, y me doy cuenta de lo obvio que eso debió haber sido. Mierda.
—Yo, eh… le compré un gorro quirúrgico en el centro comercial —digo—. Parecía adecuado ya que tenía estampado de latidos.
Él sonríe, asintiendo.
—Parece perfecto para él. No tienes idea de lo feliz que me hace que los dos sean amigos. Sé que él hará lo que sea para salvarte.
No sabes ni la mitad de eso.
