Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es anhanninen, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to anhanninen. I'm only translating with her permission. Thank you, Ashley, for letting me share another one of your stories! :3
Capítulo 56
No hay fiesta cuando vuelvo a casa esta vez, pero no creí que fuera a haber una. Apenas sobrevivir no es exactamente una razón para celebrar, y Edward y mi hermano tenían razón; apenas tengo fuerzas ahora. El oxígeno a tiempo completo ayuda un poco, pero me canso de solo caminar un poco y solo logro llegar al sofá cuando me traen a casa.
—Te traeré un bocadillo y algo para beber —dice Emmett mientras Edward gentilmente me ayuda a ubicarme en el sofá.
Mi novio me sonríe tristemente mientras inhalo profundamente mediante la cánula nasal.
—Fue un largo viaje a casa —dice—. Deseo que hubieras dormido.
—Estoy bien —mascullo—. La entrada me afectó, eso es todo. No bromeabas con que estaría débil.
—Recuperarás tu fuerza pronto, pero necesitas descansar. Por favor, aprovecha de tener a Rosalie aquí contigo y no te presiones o sino terminarás de vuelta en el hospital.
Asiento, sabiendo que él tiene razón sobre lo del hospital, lo cual preferiría evitar.
—Gracias por estar conmigo. Fue bueno que no tuvieras excusa para irte.
—Te amo, ¿recuerdas? Ni siquiera quería irme esa primera noche, y estuve contento de que Emmett y tú quisieron que me quedara la segunda. Estaba volviéndome loco de desesperación antes de tu cateterismo cardíaco y odiaba estar sin ti.
Me río suavemente.
—Sí, bueno, no estaba mejor que tú, como notaste. Deseo que fuéramos libres de ser ahora mismo.
Él asiente.
—Yo también, hermosa. Yo también. Pero… quizás pueda venir cuando Rosalie esté aquí y decirle que le estoy dando un descanso. No será mucho tiempo, pero podríamos tener unos minutos a solas así puedo tenerte en mis brazos.
—Eso me gustaría. —Sonrío mientras Emmett regresa de la cocina.
—Hice huevos y tostadas —dice—. Lamento que no haya tocino, pero creo que Edward me mataría si intento darte eso.
Edward se ríe, encogiéndose de hombros.
—Podría haberlo ignorado después de todo lo que ella ha pasado.
—¿Tenemos tocino? —pregunto con seriedad.
—Bueno, de hecho, no. Era un chiste.
—Uno horrible —digo, suspirando mientras tomo el plato de huevos revueltos y tostadas—. Tienes suerte que haces los mejores huevos, pero deseo mantequilla en la tostada.
—Baja en grasas es lo mejor que puedo ofrecer —dice y regresa a la cocina por un breve momento.
Tolero la mierda que es mantequilla baja en grasas porque, honestamente, no es tan horrible. Después de que termino de comer, Edward tristemente se va y promete pasar a chequearme mientras que Emmett parece observarme como un halcón todo el día. Va tan lejos como esperar del otro lado de la puerta del baño mientras lo uso, lo cual es jodidamente ridículo.
Alrededor de las ocho, decido que ya es suficiente.
—Me daré un baño. Déjame sola, diablos, ¿de acuerdo?
—¿Un baño es realmente necesario esta noche?
—Considerando que he pasado los últimos dos días sin poder ducharme y teniendo que asearme con toallas húmedas de bebé, sí, creo que sí. Si llego a escuchar un crujido afuera de la puerta, voy a decirle a Rosalie que termine contigo.
—Diablos, eso es drástico —dice—. Está bien, te dejaré sola. Pero solo por media hora, y entonces comenzaré a llamar a la puerta.
Me pongo de pie lentamente del sofá, poniendo los ojos en blanco.
—De acuerdo, pero solo cedo mi baño planeado de una hora por tu cordura.
—Aprecio eso —dice mientras subo las escaleras.
Vierto grandes cantidades de espuma de baño y me meto en la bañera, suspirando mientras el agua caliente cubre mi cuerpo. Es pura dicha. Coloco música y tomo mi teléfono, escribiéndole a Edward.
Gracias por todo lo que has hecho por mí, guapo. Ya te extraño.
No pasa mucho tiempo antes de que aparezcan los tres puntitos, mostrando que está respondiendo.
Es un placer cuidar de ti, y también te extraño. ¿Te estás relajando?
Decido ser un poco audaz y abro la aplicación de mi cámara, tomándome una foto en la bañera. Aunque es elegante—las burbujas cubren las partes íntimas.
Se la envío y obtengo una respuesta inmediata.
Luces hermosa. No tienes idea de lo mucho que deseo estar en esa bañera contigo.
Sonrío, deseando que estuviera aquí también.
Emmett trabaja el viernes por la noche, y para entonces, debería estar bien con dejarme sola. ¿Puedo ir allí?
Jamás tienes que preguntar. No puedo esperar a tenerte en mis brazos de nuevo. Por favor, descansa esta semana. Lo necesitas.
Pongo los ojos en blanco pero me gusta su preocupación.
Lo haré, doctor.
Me envía un mensaje más, y no estoy segura de cómo contestar.
Bien. Hablaremos mañana. Duerme bien. Te amo.
Se siente incorrecto decirlo por mensaje la primera vez—a pesar que realmente lo amo. Así que me acobardo y simplemente contesto con un «Tú también».
Soy tan jodidamente sosa.
