Antes de empezar con el capítulo, me gustaría disculparme por la tardanza en subir un nuevo capítulo, pero es lo que tiene el estar liado por el trabajo y que a la imaginación le cueste salir por el estrés.

¡OS DEJO CON EL CAPÍTULO! ¡DISFRUTAD! ;)

Halloween

La noticia de que Harry Potter había sido seleccionado como buscador de la casa Gryffindor, se había extendido como la pólvora en cuestión de horas, a algunos, sobretodo a los Gryffindor, les alegró (excepto a Hermione, que lo consideraba un premio por saltarse las normas) y a otros les enfadó tanto que ni podían disimularlo, como Draco Malfoy, el profesor Snape; y personas cuya expresión era indescifrable, como la del profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, llamado Quirrell.

Jock seguía con su rastreo del castillo, fisgoneó en todas las zonas que pudo, y al cabo de unas semanas, aprovechando que Areagon caminaba solo cerca del Lago Negro, se puso a su lado.
-¿Has encontrado algo? -preguntó Areagon.
-Nada concluyente -dijo Jock- además del odio de Snape y Malfoy hacia Harry, no he visto nada "preocupante", peeeroooo…
-Pero… ¿que? -preguntó Areagon.
-A ver, no es por ofender, pero Scabbers, la rata de Ron, huele muy mal… no podrías…
-¿Pedirle que la lave? vale, veré como se lo digo… ¿algo más?
-Sí, y no me preguntes por qué, pero creo que Quirrell oculta algo, estate alerta.
Areagon se rió.
-No te lo tomes a broma, joven Jinete -dijo Jock, dándole un pequeño coletazo en las piernas- lo digo en serio, hay algo raro en él.
Areagon se quedó pensativo durante un rato.
-Está bien, estaré atento yo también… ¿algo más?
-Si, no te distraigas o llegarás tarde a clase -dijo con voz burlona, y se metió en el Lago Negro, serpenteando sobre el agua.
Areagon miró su reloj y murmuró "mierda", y volvió apresuradamente al castillo.
La semana fue bastante más tranquila que la anterior, aunque eso no les quitó que les dieran algunos deberes, Hermione se quejó de que les dieran poco trabajo, aunque Harry, Ron y Areagon, agradecieron que se les redujera un poco la carga de trabajo para compensar el estrés de la anterior, Brom le admitió en privado a Areagon que fue una petición suya para "compensarles" por la semana anterior.

Sin embargo, el miércoles siguiente ocurrió algo que tensó la poca paz que había en el castillo, sucedió en el desayuno cuando Harry, Ron y Areagon hablaban de quidditch, por el momento Harry volaba en los entrenamientos con una escoba del colegio, y Ron le urgió a comprar una (ya que le habían levantado el veto a tener escoba), cuando una forma alargada, cargada por Horus, Hedwig y una lechuza que supusieron que era del colegio, fue directa hacia ellos, dejándola caer frente a Harry; Horus se posó en el brazo de Areagon con una carta.

"Dile a Harry que no abra el paquete en el Gran Comedor, contiene la nueva escoba de Harry.

Un saludo.
Profesor Brom Holcombsson
Profesora Minerva McGonagall"

Y fue una suerte que a alguno de ellos le diera por leer la carta, porque Ron ya estaba intentando abrir el paquete, pero Areagon lo detuvo y les enseñó la carta.
-Vamos fuera -sugirió Harry.
Salieron rápidamente del Gran Comedor y fueron a un pasillo cercano.
-¡Madre mía! -exclamó Ron- ¡es una Nimbus 2000!
-¡Enhorabuena Harry! -le dijo Areagon.
-¡Ya lo has hecho, Potter! -exclamó Malfoy- ¡con esta si que te expulsan!
Como si hubiera visto venir el peligro, el profesor Flitwick apareció de la nada.
-No os estaréis peleando, ¿verdad? -dijo con voz chillona.
-¡Profesor, a Potter le han regalado una escoba! -dijo acusadoramente.
-Sí, estoy enterado de esto, la profesora McGonagall y el profesor Holcombsson lo solicitaron en la junta de este sábado y los profesores y el director estuvieron de acuerdo… y… ¿qué modelo es, señor Potter? -Draco tenía cara de incredulidad- sí, señor Malfoy, ni el profesor Snape puso objeción alguna…
-Es una Nimbus 2000, profesor -dijo Harry, tratando de contener la risa- y es gracias a Malfoy que la tengo.
Ron y Areagon tuvieron que toser para contener la risa, era cierto… si Draco no le hubiese quitado la recordadora a Neville, Harry no tendría su escoba.
-¡Hablaré con mi padre de esto! -dijo Malfoy, antes de entrar al Gran Comedor hecho una fiera.
Flitwick se interesó por el modelo, les dió los buenos días y se fue a desayunar.

El día se les hizo largo, a pesar de que los profesores habían acordado dejarles un tiempo para descansar de la clase de Brom, y cada vez que podían, volvían a la sala común para admirar la escoba. En la cena, todos vieron que había menos puntos en el reloj de arena en el reloj de Slytherin, a los pocos minutos de terminar de cenar, Draco, escoltado esta vez por Crabbe y Goyle, que hicieron crujir sus nudillos de forma amenazante.
Draco parecía estar a punto de estallar.
-¡La profesora Hooch me ha quitado treinta puntos por lo de tu maldita escoba, Potter!
Todos los Gryffindors que estaban cerca, y observaron a Draco con miradas de incredulidad.
-Probablemente no te hubieran quitado puntos si no hubieras hecho el idiota al quitarle la recordadora a Neville -dijo Areagon cansado de escuchar sus berrinches.
Aquello pilló desprevenido a Draco, que súbitamente se puso rojo como un tomate y montó en cólera.
-¡A medianoche! -exclamó enfadado Draco dirigiéndose a Harry- te reto a duelo en la Sala de Trofeos, elige a tu segundo, el mío será Crabbe.
Se fue de allí echando humo, seguido por sus gorilas.
Harry, Areagon y Ron, debatieron en voz baja qué hacer con el duelo, cuando una voz mandona les llamó por detrás, era Hermione Granger.
-No podéis hacer eso, os van a atrapar y os van a quitar puntos -dijo acusadoramente.
Los tres amigos, se levantaron y la dejaron con la palabra en la boca.

Por la noche, los tres se levantaron en silencio, Areagon recordó la carta del capitán Morna "su esposa Narcissa, es una Black de nacimiento, se dice que los Black eran expertos en magia negra, además de anti-muggles y anti-sangre sucia, así que le sugiero discreción y extremo cuidado", así que de forma preventiva, y sin que Harry y Ron lo notaran, colocó la funda de su cuchillo botero en su antebrazo y cogía su varita, mientras Jock se escabullía en el bolsillo interior de su túnica.
Bajaron a la sala común de Gryffindor, y antes apenas de llegar al retrato de la Dama Gorda, oyeron una voz a sus espaldas.
-No puedo creer que vayas a hacer esto, Harry -era Hermione Granger.
-¡Tú otra vez!- bufó Ron.
-Vuelve a la cama, Hermione -sugirió Areagon.
Hermione les siguió hasta que salieron del hueco del retrato, mientras despotricaba contra ellos "no os importa Gryffindor, sois unos…".
Pero no supieron lo que eran, porque la Dama Gorda se había ido, y no había forma de volver a entrar hasta que volviera.
-¿Y ahora qué hago? -preguntó asustada.
-Ese es tu problema -dijo Ron- nosotros tenemos que hacer una cosa.
-¡Ah, no! ¡No me váis a dejar aquí! -dijo Hermione- voy a ir con vosotros, y si nos pillan diréis que yo intenté deteneros…
-¡Basta! -exclamó Areagon.
-¡Vámonos! -dijo Harry.

Caminaron hasta la sala de trofeos con mucho cuidado, y estuvieron esperando un rato, hasta que una voz les hizo huir como si les persiguiera el mismísimo diablo.
"Olfatea por ahí, mi tesoro. Pueden estar escondidos en un rincón".
Filch los persiguió por varios pasillos, así que decidieron correr hacia unas escaleras, sin mirar hacia dónde iban.
-¡Una puerta! -exclamó Harry, y todos siguieron corriendo detrás de él.
Ron esprintó y llegó el primero para intentar abrirla.
-¡Mierda, está cerrada! -exclamó jadeando.
-¡Quitaos de enmedio! -ordenó Hermione, apuntó a la cerradura y murmuró- Alohomora.
Entraron uno detrás del otro y cerraron la puerta justo cuando Filch se asomaba al pasillo, le oyeron murmurar "aquí no están, ya los cogeremos otro día, vámonos" y todos respiraron aliviados.

-¿Alohomora? -preguntó Ron a Hermione.
-Libro reglamentario de hechizos, capítulo siete -dijo sonriente.
-Chicos… -llamó Harry.
Ante ellos había un animal descomunal, un cerbero, y se estaba despertando.
Al verlos, empezó a gruñirles amenazadoramente, y antes siquiera que pudieran gritar, Areagon dió un paso al frente y exclamó.
-Pusta! Nányë Areagon Telcontar, Aryon va Arnor ar Gondor, le véra me astar.
Aquellas palabras, dichas en aquella extraña lengua, les transmitieron tranquilidad y autoridad a todos los presentes, incluyendo al enorme cerbero, que les olfateaba con curiosidad, y que tras tomar una decisión, se sentó en el suelo y se relajó.
-Areagon, que… -iba a preguntar Hermione.
-Salid, despacio, y sin darle la espalda -murmuró Areagon, mientras hacía una pequeña reverencia.
Siguiendo la orden de Areagon, todos salieron de la habitación lo más despacio que pudieron, Areagon fué el último en salir y cerró la puerta.
Antes de que pudiera hacer nada, Ron lo acorraló contra la pared.
-¿¡Qué acaba de pasar ahí dentro!? -exclamó.
-Gracias por salvarte la vida… -dijo Areagon entre dientes- suéltame.
-Yo nunca he leído de una lengua que pudiera controlar a un animal, aparte del pársel -dijo Hermione.
-¡Y qué más os da! -exclamó Harry- tiene razón, nos ha salvado la vida…
-Vámonos -dijo Areagon, cerrando el asunto.

Caminaron en silencio por el pasillo, parándose en cada esquina a comprobar no encontrarse con ningún profesor, fantasma, a Peeves o a Filch, hasta que finalmente llegaron a la sala común y volvieron a hablar.
-¿Qué pretenden, teniendo una bestia así encerrada en la escuela? -preguntó Ron.
Hermione, que al bajar su adrenalina había recuperado su mal carácter y su tono mandón, dijo.
-¿Es que no tenéis ojos en la cara? ¿no visteis lo que tenía debajo?
-¿¡Debajo!? -dijo Ron- ¡me preocupaban más sus cabezas! por si no lo habías notado… ¡tenía TRES!
-No, el suelo, no -dijo Hermione con voz cansada- estaba sobre una trampilla, así que no está allí por casualidad, está vigilando algo, o a alguien...
-Tienes parte de razón, Hermione -dijo sorprendiéndola de que alguien le diera la razón en algo- pero los cerberos guardan o protegen zonas, no vigilan.
-¿Qué diferencia hay? -preguntó Ron.
-Vigilar es que avise si alguien intenta entrar -dijo Harry- guardar o proteger, significa que está para evitar que alguien entre o salga.
-Sí, pero a Areagon no se le ocurrió otra cosa que hablarle -dijo Ron- ¿cómo sabías que iba a funcionar?
-Sólo diré, para que estéis más tranquilos -dijo Areagon- que la lengua que utilicé, llevaba siglos sin oírse en Europa, y sólo le dije quién era… prometo contaros más con el paso del tiempo, pero tened paciencia…
Aquello pareció ser suficiente para Harry, Ron y Hermione, y hubo un pequeño silencio, hasta que Hermione dio un sonoro bufido de indignación.
-Espero que estéis satisfechos, ahora… yo me voy a la cama antes de que a alguno de vosotros tres se le ocurra otra genial idea y acabemos muertos… ¡O PEOR, EXPULSADOS!
Esperaron a que se cerrara la puerta del cuarto de las chicas, y suspiraron aliviados.
-Necesita poner en orden sus prioridades -dijo Areagon negando con la cabeza.
Se cambiaron de ropa, Jock se hizo un ovillo en uno de los laterales de la cama, esperando a que Areagon se acostara y los tapara con la manta.
-Oye Jock -dijo Areagon mentalmente desde el baño- gracias por salvarnos la vida.
-No ha sido nada -dijo restándole importancia- además, esa cerbero ya sabe quién eres, ahora será como si te acercaras a un cachorrito… aunque he de reconocer que ha sido muy épico que le dijeras "¡Detente! Soy Areagon Telcontar, Príncipe Heredero de Arnor y Gondor, me debes lealtad" -dijo riéndose.
-Cómo se lo cuentes a alguien…
Jock negó con su cabeza, dando un bostezo, mientras Areagon los tapaba con la manta.
Lo que no vieron Harry, Ron y Hermione, fue que Jock se transformó en su versión original, pero en tamaño reducido, clavando sus garras en el jersey de Areagon, y Fluffy, al ver que había un dragón con ellos, les dejó marchar.

A la mañana siguiente, el castillo amaneció con el delicioso aroma de calabaza asada para la noche de Halloween, así que eso unido a que sólo tendrían a Flitwick y a Brom por la mañana, fue un gran alivio y les hizo estar más contentos, aunque lo mejor fue la cara de incredulidad y enfado de Malfoy, al ver que seguían en el castillo.
El profesor Flitwick puso a la clase por parejas para que practicaran. La pareja de Harry era Seamus Finnigan (lo que fue un alivio, porque Neville había tratado de llamar su atención). Ron, sin embargo, tuvo que trabajar con Hermione Granger. Era difícil decir quién estaba más enfadado de los dos. La muchacha no les hablaba desde que se habían levantado, algo que en parte era un alivio. Y Areagon tuvo que sentarse con la chica rubia con la que habían compartido bote el primer día, Daphne Greengrass, y fueron la única pareja de dos casas diferentes.
-Y ahora no os olvidéis de ese bonito movimiento de muñeca que hemos estado practicando -dijo con voz aguda el profesor, subido a sus libros, como de costumbre- agitar y golpear, recordad, agitar y golpear. Y pronunciar las palabras mágicas correctamente es muy importante también, no os olvidéis nunca del mago Baruffio, que dijo "ese" en lugar de "efe" y se encontró tirado en el suelo con un búfalo en el pecho.
Todos rieron y se pusieron manos a la obra, aunque no tardaron en comprender que era más difícil de lo que parecía.

Harry y Seamus agitaron y golpearon mientras pronunciaban el encantamiento, pero sus plumas ni siquiera se movieron. Seamus se puso tan impaciente que pinchó su pluma con la varita, haciendo que esta explotara y le calcinara las cejas. Las risas inundaron el aula y el profesor Flitwick tuvo que intervenir levemente para poner orden.

A Areagon y a Daphne no les explotaban las plumas; la de Daphne empezó a vibrar, pero no ascendió y la de Areagon salió disparada contra la cabeza de Parvati Patil, que tuvo que agacharse.
-Señor Telcontar -le llamó el profesor Flitwick- estamos practicando el hechizo levitador, no el hechizo repulsor, por favor,tenga más cuidado.
-Sí, profesor -dijo Areagon mientras iba a recuperar su pluma.
Aunque sin ninguna duda, los que peor lo llevaban eran Ron y Hermione
-¡Wingardium leviosa! -gritó, agitando sus largos brazos como un molino.
-Lo estás diciendo mal. -lo riñó Hermione-. Es Win-gar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo.
-Dilo tú, entonces, si eres tan inteligente -dijo Ron con rabia.
Hermione se arremangó las mangas de su túnica, agitó la varita y dijo las palabras mágicas. La pluma se elevó del pupitre y llegó hasta más de un metro por encima de sus cabezas.
-¡Oh, bien hecho! -gritó el profesor Flitwick, aplaudiendo-. ¡Mirad, Hermione Granger lo ha conseguido!

Al finalizar la clase, Ron estaba de muy mal humor.
-No es raro que nadie la aguante -dijo a los chicos-. Es una pesadilla, os lo digo en serio.
Alguien chocó contra Harry y Areagon. Era Hermione. Harry pudo ver su cara y le sorprendió ver que estaba llorando.
-Creo que te ha oído...
-¿Y qué? -dijo Ron, aunque parecía un poco incómodo-. Ya debe de haberse dado cuenta de que no tiene amigos.
Areagon lo detuvo.
-Eso ha sido muy cruel -le reprendió- somos de Gryffindor, no de Slytherin, te disculparás con ella en la próxima clase.
-Pero… -replicó Ron.
-Nada de peros -dijo Areagon enfadado- yo escuché lo que te dijo, Ron, puede que te lo dijera de una forma un poco… borde… pero creo que ella trataba de ayudarte.

Fueron a comer y a la clase de Brom, pero Hermione no estaba allí, y tampoco apareció durante el resto de la tarde, una vez terminó la clase de Brom, los chicos fueron a ducharse y a cambiarse de ropa, en especial Seamus y Harry, que estaban algo chamuscados.
-¡No hay manera! -exclamó Harry exasperado- ¡llevo tres duchas seguidas y sigo oliendo a barbacoa!
Seamus ya no sabía qué hacer, ya que el olor a pollo quemado no era su único problema... le faltaban las cejas. Entonces, apareció Areagon con unas botellas.
-Ya ha llegado el rescate -dijo mientras les enseñaba orgulloso las botellas- ¡vinagre!
Volvieron a ducharse dos veces usando vinagre, y en el caso de Harry el olor desapareció, mientras que en el de Seamus apenas era perceptible.
-Por favor Areagon, dime que tienes alguna idea para mis cejas -suplicó Seamus.
-Pueeeees... la verdad, no se me ocurre nada -admitió Areagon- a mi me enseñaron a curar heridas, no hacer que crezca el cabello chamuscado.
-¿Y lo de quitar el olor a humo como se te ocurrió?
Areagon se encogió de hombros y empezó a vestirse, cuando estuvieron todos listos, bajaron al Gran Comedor para celebrar la cena de Halloween.
-¿Dónde está Hermione? -preguntó Harry a nadie en particular.
-He oído a Parvati Patil diciéndole a Lavender Brown que llevaba toda la tarde llorando -dijo Neville.
Areagon le dió un codazo a Ron y murmuró un "bocazas", Ron iba a replicarle, pero tuvo que callarse porque el profesor Quirrell irrumpió en el Gran Comedor.
-¡TROOOOOL! ¡HAY UN TROL EN LAS MAZMORRAS! -tomó aire- ya lo he dicho -y se desplomó en el suelo.
El pánico se apoderó de los estudiantes y el caos estalló en el comedor.
-¡SILEEENCIOOOO! -gritó Dumbledore- no dejéis que os domine el pánico, los prefectos llevarán a los estudiantes a sus dormitorios, los profesores me acompañarán a las mazmorras.
Con un gran barullo, los estudiantes formaron cuatro filas y empezaron a moverse, cuando estaban saliendo, Harry tomó del brazo a Areagon y a Ron.
-¡Eh! ¡Hermione! Ella no lo sabe -les dijo jadeando.
No hizo falta que se lo repitiera, los tres amigos salieron agazapados y se escondieron en cada rincón para que nadie les viera.
Entonces vieron una figura vestida de negro, que actuaba de forma extraña y que se dirigía al tercer piso. Era Snape, quisieron seguirle, pero recordaron que estaban buscando a Hermione, así que torcieron por otro pasillo.
-¿Oléis eso? -preguntó Ron con cara de asco.
Olía a una mezcla de calcetines sudados y huevos podridos, que casi les hace vomitar… era enorme, medía más de tres metros y medio de alto y tenía la piel de color gris piedra, un descomunal cuerpo deforme y una pequeña cabeza pelada. Tenía piernas cortas, gruesas como troncos de árbol, y pies achatados y deformes. Sus brazos eran largos y fuertes, y llevaba a rastras un enorme garrote de madera.

Se detuvo ante una puerta de madera y luego avanzó, al ver que las llaves estaban en la misma cerradura, decidieron dejarlo encerrado, y cuando lo consiguieron, chocaron las manos por haberlo conseguido. Cuando empezaron a alejarse, oyeron un grito agudo y aterrorizado que les hizo volver atrás.
-¡Hermione! -gritaron los tres.
Volvieron a abrir las puertas a toda velocidad y entraron, justo en el instante en el que el trol estaba ya acorralando a Hermione, que chillaba desesperada.
-¿Y ahora qué hacemos? -preguntó Ron.
-¡Distraedlo! -ordenó Areagon.
-¿¡Cómo!? -preguntó Harry.
Areagon recogió un trozo de madera del suelo y se lo lanzó en la cabeza, lentamente y con los ojos llenos de malicia, el trol se giró hacia ellos y levantó su enorme garrote.
-Hermione… ¡corre! -gritó Ron.
Hermione corrió y se refugió detrás de ellos.
-¿Y ahora qué? -dijo Hermione.
Areagon vió una escultura que simulaba un dragón y tuvo una idea, apuntó a la figura y exclamó:
-¡DRACONIFORS! -la pequeña escultura se transformó en un pequeño dragón, vivo.
-No va a servir de nada, esos dragones no pueden escupir fuego -dijo Hermione- lo dijo McGonagall…
-¿Vulcan? -llamó Areagon mentalmente, mientras el pequeño dragón ascencia y se ponía frente a frente al trol.
-No va a funcionar... -dijo Harry.
-¡Brisingr! -ordenó Vulcan a través de Areagon.
El pequeño dragón abrió sus fauces, y un chorro de fuego surgió de ellas, calentando el suelo de piedra, y haciendo que el trol tuviera que saltar para evitar quemarse los pies. En ese momento, tres chorros de luz roja, impactaron en la cabeza del trol, desmayándolo en el acto. Areagon cortó el fuego del pequeño dragón y lo hizo aterrizar.

Detrás de ellos estaban McGonagall, Snape y Dumbledore con las varitas levantadas, mientras que Brom llevaba un arco y un carcaj con flechas en la espalda, y una espada bastarda en su cadera izquierda.
-Pero, pero… -repetía McGonagall, entre asombro y enfado- ¿¡qué hacéis vosotros aquí!?
-La verdad, nosotros… -dijeron los tres amigos, pero Hermione se les adelantó.
-Ha sido culpa mía, profesora McGonagall -dijo titubeando, pero pasó a un tono más seguro- fui en busca del trol, he leído mucho sobre los trol y pensé que podría con él… pero me equivoqué, si ellos no hubieran llegado a tiempo, yo ahora estaría muerta.
-Hermione Granger -dijo McGonagall con un visible enfado- ¡has sido una estúpida! Pensé que tendrías mejor sentido común que el resto de tus compañeros, es por ello que le descontaré veinte puntos a Gryffindor por su grave falta de juicio…
Snape estaba inspeccionando el suelo y los pies del trol.
-¿Qué hechizo utilizaron? -preguntó con su frialdad habitual.
Todos le miraron.
-Draconifors, profesor-dijo Areagon, señalando al pequeño dragón que antes había sido una estatua del baño.
-No me tome por estúpido, señor Telcontar -dijo Snape furioso.
El pequeño dragón miró hacia los restos de un retrete roto, y exhaló fuego sobre él, cuando Brom le puso una mano sobre el hombro, hizo que el dragón dejara de escupir fuego; McGonagall se acercó al pequeño dragón y lo examinó.
-Señor Potter, señor Weasley, señorita Granger -dijo Dumbledore- ¿pueden dejarnos solos?, y… diez puntos a Potter y Weasley por ayudar a una compañera en apuros… marchense…
Los tres agacharon la cabeza y salieron del baño.

-Es el mejor uso del hechizo "draconifors" que he visto nunca -dijo asombrada- pero este hechizo es de segundo año, ¿dónde lo aprendió?
-Un consejero de su padre es mago -dijo Brom- estuvo una temporada trabajando con el Ministerio de Magia del Reino de España, imagino que fue él quién te lo enseñó.
Areagon asintió.
-Sí, le dije que me gustaban los dragones -mintió Areagon- y me dijo que había un hechizo que podía transformar objetos en pequeños dragones, así que me lo enseñó.
-¿Alguna vez consiguió que escupieran fuego? -preguntó Snape.
-No, nunca, es la primera vez -volvió a mentir Areagon.
-¿Quién se lo enseñó? -preguntó Dumbledore.
Brom asintió.
-Khug Polux Morna -dijo Areagon.
Los tres profesores negaron con la cabeza, a ninguno les sonaba ese nombre.
-Está bien, señor Telcontar -dijo Dumbledore- puede irse.
-Antes de que se marche… -dijo McGonagall- sesenta puntos para Gryffindor -dijo orgullosa.

Justo al salir, se encontró con Harry, Ron y Hermione, se sonrieron mutuamente y se marcharon juntos.

Hay cosas que unen más que llevar el mismo emblema, y derrotar a un trol de tres metros, era una de ellas.