Quidditch y… ¿quién es Nicolás Flamel?
El hecho de que Hermione se convirtiera en su amiga, trajo grandes ventajas. Ella y Areagon tenían "conversaciones de empollones", como les dijo una vez Ron entre risas; además de que donde Hermione flaqueaba, Areagon sobresalía, y viceversa; ese hecho también resultó muy beneficioso para el cuarteto, en especial para Harry, ya que el primer partido, sería Gryffindor vs. Slytherin, y Oliver Wood había decidido aumentar los entrenamientos a tres por semana, y necesitaba ayuda para poder entregar los deberes a tiempo.
La llegada del mes de noviembre, trajo consigo el frío invernal y las primeras nieves, un día, al llegar al aula de Transformaciones, la primera clase de aquella fría mañana, se encontraron las chimeneas apagadas y a la profesora McGonagall envuelta en una manta, pero no estaba sola, junto a ella estaban Brom, Dumbledore, Snape y una mujer, a la que Harry, Areagon y Hermione no conocían.
-Buenos días alumnos -dijo Dumbledore, con un tono menos jovial de lo habitual- pasad, tomad asiento.
Cuando todos los alumnos de primero, tanto de Gryffindor como de Slytherin, se sentaron en sus pupitres; Dumbledore volvió a hablar.
-Ha llegado a nuestros oídos que hay quejas sobre las clases del profesor Holcombsson -tuvo que levantar la mano para apaciguar los murmullos de desaprobación de los Gryffindor- por ese motivo el Consejo Escolar y el Ministerio de Magia han acordado enviar a la señora Mafalda Hopkirk, de la Oficina del Uso Incorrecto de la Magia -todos la miraron sorprendidos.
-Buenos días -les saludó a todos mientras se adelantaba- como les ha dicho el profesor Dumbledore, han llegado quejas al Consejo Escolar y al Ministerio de Magia sobre las clases del profesor Holcombsson -se interrumpió momentáneamente- estoy aquí porque tras leer la propuesta lectiva de dicha asignatura, esta ha despertado el interés de mi oficina, es por este motivo, que durante un tiempo indeterminado permaneceré en el castillo para evaluar la importancia de esta asignatura.
Dumbledore le hizo una señal a McGonagall y esta abrió todas las ventanas para que se colara el frío invernal en el aula, cuando volvió a sentarse en su silla, fue Brom quién habló.
-Señoritas Granger y Parkinson, señores Malfoy y Potter; estamos todos perdidos en la montaña y se hace de noche, y son los únicos que pueden hacer fuego -se interrumpió- en esta aula hay siete chimeneas, Granger y Potter encenderán las tres del lado derecho, mientras que Parkinson y Malfoy encenderán las tres del lado izquierdo. Entreguen sus varitas a los jefes de sus casas.
Mientras Draco, Harry, Hermione y Pansy entregaban sus varitas a McGongall y a Snape, una mano tímida se levantó.
-Sí, señorita Greengrass -preguntó Snape.
-Profesor Holcombsson, ha dicho usted que aquí hay siete chimeneas… ¿quién va a encender la que se encuentra detrás de ustedes?
Brom miró a los alumnos y tuvo una idea.
-Usted -dijo mientras le hacía una señal para que se levantara.
-Voy a hacer esto más interesante -dijo Mafalda Hopkirk, y moviendo su varita, elevó un muro mágico entre alumnos de ambas casas- el muro que acabo de elevar, sólo dejará pasar el frío, pero impide el paso del calor y a los alumnos de un lado al otro, tienen estas dos horas de clase para conseguir hacer el fuego, o sus compañeros sufrirán hipotermia.
-Podéis empezar -ordenó Brom.
Los cinco alumnos empezaron a intentar hacer fuego con sus pedernales, mientras el frío invadía el aula y sus cuerpos, a cada minuto que pasaba, más frío hacía. Harry y Hermione habían conseguido hacer un pequeño fuego en una de las chimeneas, pero los tres Slytherin lo estaban pasando realmente mal, en especial Daphne, que tenía que encender la chimenea de los profesores, y que por la presión, estaba tan nerviosa que ya se había quemado los dedos y un mechón de pelo.
-Empieza a hacer frío, señorita Greengrass... -la apremió Snape.
-Profesor Snape -dijo una voz a sus espaldas, era Areagon- ¿me permite?
Brom le hizo una señal y no esperó a que Snape le contestara, dejó su varita en la mesa de McGongall y se arremangó el jersey para sacar su cuchillo botero, sin decir nada, cogió un palo de la chimenea y empezó a afilarlo, dejando los restos de madera en un montículo.
-¿Qué haces, Telcontar? -preguntó Snape.
-Ayudar -contestó Areagon sin mirarlo.
Cogió el montoncito y lo metió debajo de un tronco, le quitó los pedernales a Daphne, y al tercer intento, prendió una llama, que a base de soplidos suaves y constantes, empezó a crecer.
-Bien hecho, Areagon -le dijo McGonagall con una sonrisa.
En ese momento, Harry y Hermione ya habían conseguido un buen fuego en la primera chimenea, uno pequeño en la segunda y estaban con la tercera; mientras que Draco y Pansy tenían serios problemas para mantener el primer fuego encendido.
-Esta es tarea para sirvientes -protestó Draco.
La señora Hopkirk se acercó a él.
-Draco Malfoy, ¿verdad? -le preguntó.
-Sí, señora -le dijo él haciendo una pequeña reverencia.
-¿Qué opinaría su padre si usted se perdiera por el medio del monte, y por lanzar el hechizo incendio para no tener frío, fuera visto por unos muggles, y por tanto, expulsado de Hogwarts y de la comunidad mágica? -hizo tanto énfasis en la palabra "expulsado", que Draco tuvo un escalofrío- prosiga, señor Malfoy, su supervivencia y la de sus compañeros dependen de usted…
Ya había transcurrido una hora y media, y las tres chimeneas de Gryffindor funcionaban a buen ritmo, mientras que en el lado de Slytherin, sólo funcionaba una y todos se agolpaban para no pasar frío, algo que estaba generando muchas protestas y algunas peleas, ya que los que más alejados estaban del fuego, empezaban a tener los labios azules.
Incapaz de quedarse quieto, Areagon empezó a rebuscar un tronco que le sirviera, hasta que lo encontró.
-Greengrass, ¿puedes buscar un pergamino usado de la papelera?
Daphne lo miró con desdén, y protestó.
-No tienes ningún derecho a darme órdenes.
Areagon se encogió de hombros, y con la punta de su cuchillo empezó a vaciar un extremo del tronco, haciendo una especie de cuenco en la madera.
-¿Es por mi estatus de sangre? ¿o porqué soy un Gryffindor? -preguntó con frialdad, mientras iba él mismo a buscar el pergamino, llenó el cuenco con el serrín que había hecho con el cuchillo y lo envolvió con el pergamino, y lo cubrió con el aceite de una de las lámparas, la acercó al fuego y cuando prendió, se la cedió a Snape.
-No creo que sus alumnos deban ir a la siguiente clase con frio, profesor…
En cuanto Snape tomó la antorcha, Areagon guardó su cuchillo en la funda, recogió su varita y se sentó al lado de Hermione.
-Hueles a humo -susurró- luego dúchate con vinagre.
La situación había provocado un silencio sepulcral en el aula, y más cuando los profesores y la señora Hopkirk empezaron a hablar entre ellos seriamente.
-Las clases de hoy se suspenden por reunión extraordinaria del claustro y el Ministerio de Magia -dijo Dumbledore- regresen a sus Salas Comunes o paseen por los jardines si siguen teniendo ganas de pasar frío.
Se formó un tumulto y todos recogieron sus cosas para salir del aula, al llegar a la Sala Común de Gryffindor, Oliver se llevó a Harry para un entrenamiento extra antes del partido y Hermione cogió a Ron para repasar los deberes.
-¿Tú que harás? -preguntó Ron a Areagon, era evidente que no le apetecía quedarse con Hermione estudiando.
-Yo tengo que esperar a que Brom termine la reunión para que me corrija unos deberes de la otra escuela -contestó Areagon.
-Vale, nos vemos luego -dijo el pelirrojo cabizbajo.
Areagon salió a los jardines y fue hacia la caseta de Brom, pero no se quedó allí, sino que se adentró por un camino que atravesaba parte del Bosque Prohibido y llegó rápidamente a un barranco.
-Vlad, ¿te apetece volar?
No se hizo esperar, en cuestión de minutos, un dragón negro y alas rojas, aterrizó delante de él y se agachó para que pudiera subirse a su espalda, y juntos, dragón y jinete emprendieron el vuelo; el resto no tardó en unirse a ellos, excepto Horus, que se había quedado vigilando a Brom. Todos volaban cerca del suelo, y rápido, mientras Hrom levantó una neblina para que nadie los viera volar. Pronto llegó la hora de la comida y aterrizaron para que Areagon pudiera comer algo, así que se sentó, hizo un pequeño fuego y sacó un paquete de carne seca, mientras se apoyaba en un costado de Vulcan, hasta que un rugido sobre ellos les alertó, eran Sapphira y Brom, que dieron una pequeña vuelta antes de aterrizar cerca de donde estaban.
-Mae govannen! -dijo Areagon, mientras se levantaba y le hacía una reverencia.
-No estamos en Endor -dijo Brom, sonriendo- supuse que estarías aquí.
-¿Cómo ha ido?
-Luego lo verás -dijo Brom- te he traído comida, no puedes comer solo carne seca cuando sales a volar -mientras tanto, sacó de una mochila un par de platos calientes.
Juntos empezaron a comer y después, empezaron a caminar para bajar la comida.
-¿Dónde está Jock? -preguntó Brom, que no había visto al dragón camaleónico de su pupilo.
-En la túnica de Harry -respondió Areagon.
Brom lo miró extrañado y Areagon se encogió de hombros.
-Saqué la idea del libro sobre "espionaje moderno" que me regaló el capitán Morna el año pasado.
-Creo que pasas demasiado tiempo con él -dijo Brom entre risas, luego pensó- ¿cuántos cuchillos llevas encima?
-Uno -mintió Areagon.
-Es decir, dos -dijo Brom entre risas, ante la mirada de incredulidad de Areagon, añadió- eres el hijo de Arya, y te recuerdo que yo formé a tu madre, ¿y que dice ella siempre?
-¿Que no vuele tanto y escuche más en clase? -preguntó Areagon.
Brom dió una risotada.
-¿Eso te dice? -dijo entre risas- si no recuerdo mal, a ella no había quién la bajara del dragón cuando no quería estar en tierra, recuerdo que una vez tuvimos que perseguirla desde Minas Tirith hasta las afueras de La Comarca… supongo que por ello era tan buena luchando desde el aire.
Areagon rió y pensó "el cabreo de Mithrandir tuvo que ser épico".
-Pero no -dijo Brom- una de sus frases favoritas es "lleva siempre las cosas por duplicado".
Areagon sonrió, nunca había visto luchar a su madre, pero sabía que era digna de ver.
Ambos jinetes estuvieron volando y practicando un rato más, hasta que vieron como el sol empezaba a ocultarse tras las montañas.
-Se hace tarde -advirtió Brom, será mejor que volvamos al castillo.
Vlad y Sapphira llevaron a sus jinetes al borde del barranco para que pudieran volver al castillo sin levantar sospechas. Al llegar al vestíbulo, volvieron a sentir el calor y el aroma de los manjares que cenarían esa noche, así que Areagon fue a lavarse y a cambiarse para la cena.
Al llegar a las duchas vio que no estaba solo, también estaban algunos del equipo de quidditch de Gryffindor.
-¡Hola chicos! -preguntó- ¿qué tal el entreno?
-¡Hola Areagon! -exclamó Harry- bien, pero eso de entrenamiento "light"... creo que Oliver no conoce esa palabra.
Todos rieron ante el comentario y siguieron duchándose y vistiéndose, cada uno a su ritmo. Cuando Areagon volvió a su cama, vio a Jock durmiendo debajo de su almohada.
-¿Cómo ha ido? -preguntó mentalmente.
-No pienso volver a subirme a una escoba -dijo bostezando- espero que llegue el día en el que Harry Potter tenga que volar sobre mis hombros... se la devolveré.
Areagon sonrió.
-¿Vienes a cenar? -preguntó- ¿o vas a quedarte en la cama?
-Seguiré durmiendo, joven jinete, así tendré algo de paz antes de que Neville me despierte con sus ronquidos.
Areagon sonrió y bajó las escaleras para reunirse con Harry, Ron y Hermione.
-¿Qué tal los deberes? -preguntó Ron a Areagon.
-Bien -dijo Areagon- ¿los vuestros?
-Bien -dijo Ron- de no ser por Hermione…
Bajaron al Gran Comedor y ocuparon sus asientos habituales en la mesa de Gryffindor.
Cuando todos los estudiantes estuvieron sentados en sus mesas, Dumbledore se levantó y levantó una mano para acallar a los alumnos.
-Buenas noches a todos -dijo el director, que había recobrado su tono jovial actual- algunos lo sabréis ya, pero durante una temporada la señora Mafalda Hopkirk, de la Oficina del Uso Incorrecto de la Magia, estará conviviendo con nosotros en el castillo, bueno… dejaré que ella os lo explique.
-Buenas noches -dijo Mafalda Hopkirk levantándose de la mesa de profesores- estoy aquí a petición del Ministerio de Magia y del Consejo Escolar, debido a unas quejas recibidas en ambos organismos sobre las clases que da Brom Holcombsson en este castillo -hizo una breve pausa mirando a la mesa de Slytherin- tras hacer hoy una prueba con los alumnos de primero, he podido comprobar la necesidad de esta asignatura, es por tanto que el Ministerio y el Consejo suprimirán las quejas recibidas hasta ahora y no admitirán más hasta que yo presente mi informe final.
-¿¡Y eso qué quiere decir!? -preguntó un alumno mayor de Slytherin.
-Quiere decir que permaneceré en el castillo y evaluaré las clases durante un tiempo indeterminado -dijo Hopkirk- con el objetivo de convertirla en asignatura obligatoria.
El silencio de sorpresa llenó rápidamente el Gran Comedor, Dumbledore, aprovechando el silencio se levantó.
-Que empiece el banquete -dijo abriendo los brazos, y apareció la comida para que pudieran cenar.
Todos cenaron bien, y cuando terminaron, no tardaron en irse a dormir.
Los días siguientes transcurrieron con relativa tranquilidad, excepto para Harry, que la proximidad del primer partido de la temporada, empezaba a ponerlo nervioso; aunque ese sentimiento de nerviosismo se extendió como una plaga durante el viernes, y muchos profesores como Brom, optaron por dejarles sus horas libres, ya que los alumnos montaban tanto barullo, que incluso a McGonagall y a Snape les costaba controlarlos. A la semana siguiente, Harry se despertó temprano y Areagon bajó con él al Gran Comedor, a los que no tardaron en unirse Hermione, Ron, Seamus, Dean y Neville.
-Tómate un par de salchichas, Harry -dijo Dean- hoy vas a necesitar fuerzas.
-No tengo hambre -dijo Harry.
-Tómate una tostada al menos -pidió Hermione.
-Buena suerte hoy, Potter -dijo una voz fría detrás de ellos, era Snape- tras derrotar a un troll de tres metros un partido de Quidditch le resultará insignificante… aunque sea contra Slytherin -y se alejó cojeando.
-Eso explica la sangre… -dijo Harry en voz baja.
-¿Sangre? -preguntó Hermione.
-Escuchad… cuando pasó lo del troll en Halloween y fuimos a buscarte -dijo Harry mirando a Hermione con una mirada de disculpa- puede ver como Snape tenía una parte del pantalón desgarrada y una herida bastante profunda.
-¿Por qué no dijiste nada? -preguntó Areagon.
-Al principio pensé que no era nada importante -respondió-, pero… creo que fue Snape quien dejó suelto al troll para pasar por delante del cerbero.
-¿Y para qué iba a querer acercarse a ese perro? -dijo Ron- nadie que esté en su sano juicio se acercaría…
-Puede que esté guardando algo muy valioso -dijo Areagon- o muy peligroso…
Iban a seguir hablando, pero Seamus plantó un plato lleno de salchichas con salsa de tomate delante de Harry y le obligó a desayunar, haciendo que muchos rieran.
Cuando Harry terminó de desayunar, lo acompañaron hasta los vestuarios de Gryffindor y luego fueron a buscar un sitio en las gradas para poder ver el partido.
Harry siguió a Fred y George fuera del vestuario y, esperando que las rodillas no le temblaran, pisó el terreno de juego entre vítores y aplausos.
La señora Hooch hacía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano.
-Bien, quiero un partido limpio y sin problemas, por parte de todos -dijo cuando estuvieron reunidos a su alrededor.
Harry notó que parecía dirigirse especialmente al capitán de Slytherin, Marcus Flint, un muchacho de quinto año. Le pareció que tenía un cierto parentesco con el trol gigante. Con el rabillo del ojo, vio el estandarte brillando sobre la muchedumbre: «Potter, presidente.» Se le aceleró el corazón. Se sintió más valiente.
-Montad en vuestras escobas, por favor.
Harry subió a su Nimbus 2.000.
La señora Hooch dio un largo pitido con su silbato de plata.
Quince escobas se elevaron, alto, muy alto en el aire. Y estaban muy lejos.
-Y la quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de Gryffindor… Qué excelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa…
-¡JORDAN!
-Lo siento, profesora.
El amigo de los gemelos Weasley, Lee Jordan, era el comentarista del partido, vigilado muy de cerca por la profesora McGonagall.
-Y realmente golpea bien, un buen pase a Alicia Spinnet, el gran descubrimiento de Oliver Wood, ya que el año pasado estaba en reserva… Otra vez Johnson y… No, Slytherin ha cogido la quaffle, el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la quaffle y allá va… Flint vuela como un águila… está a punto de… no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la quaffle… Aquí está la cazadora Katie Bell de Gryffindor, buen vuelo rodeando a Flint, vuelve a elevarse del terreno de juego y… ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe de bludger en la nuca… La quaffle en poder de Slytherin… Adrian Pucey cogiendo velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra bludger, enviada por Fred o George Weasley, no sé cuál de los dos… bonita jugada del golpeador de Gryffindor, y Johnson otra vez en posesión de la quaffle, el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger, los postes de gol están ahí… vamos, ahora Angelina… el guardián Bletchley se lanza… no llega… ¡GOL DE GRYFFINDOR!
Los gritos de los de Gryffindor llenaron el aire frío, junto con los silbidos y quejidos de Slytherin.
-Venga, dejadme sitio.
-¡Hagrid!
Areagon se apartó, y Ron y Hermione se juntaron para dejarle espacio a Hagrid.
-Estaba mirando desde mi cabaña -dijo Hagrid, enseñando el largo par de binoculares que le colgaban del cuello-. Pero no es lo mismo que estar con toda la gente. Todavía no hay señales de la snitch, ¿no?
-No -dijo Ron-. Harry todavía no tiene mucho que hacer.
-Mantenerse fuera de los problemas ya es algo -dijo Hagrid, cogiendo sus binoculares y fijándolos en la manchita que era Harry.
Por encima de ellos, Harry volaba sobre el juego, esperando alguna señal de la snitch. Eso era parte del plan que tenían con Wood.
-Manténte apartado hasta que veas la snitch -le había dicho Wood-. No queremos que ataques antes de que tengas que hacerlo.
Cuando Angelina anotó un punto, Harry dio unas volteretas para aflojar la tensión, y volvió a vigilar la llegada de la snitch. En un momento vio un resplandor dorado, pero era el reflejo del reloj de uno de los gemelos Weasley; en otro, una bludger decidió perseguirlo, como si fuera una bala de cañón, pero Harry la esquivó y Fred Weasley salió a traparla.
-¿Está todo bien, Harry? -tuvo tiempo de gritarle, mientras lanzaba la bludger con furia hacia Marcus Flint.
-Slytherin toma posesión -decía Lee Jordan-. El cazador Pucey esquiva dos bludgers, a los dos Weasley y al cazador Bell, y acelera… esperen un momento… ¿No es la snitch?
Un murmullo recorrió la multitud, mientras Adrian Pucey dejaba caer la quaffle, demasiado ocupado en mirar por encima del hombro el relámpago dorado, que había pasado al lado de su oreja izquierda.
Harry la vio. En un arrebato de excitación se lanzó hacia abajo, detrás del destello dorado. El buscador de Slytherin, Terence Higgs, también la había visto. Nariz con nariz, se lanzaron hacia la snitch… Todos los cazadores parecían haber olvidado lo que debían hacer y estaban suspendidos en el aire para mirar.
Harry era más veloz que Higgs. Podía ver la pequeña pelota, agitando sus alas, volando hacia delante. Aumentó su velocidad y… ¡PUM! Un rugido de furia resonó desde los Gryffindors de las tribunas… Marcus Flint había cerrado el paso de Harry, para desviarle la dirección de la escoba, y éste se aferraba para no caer.
-¡Falta! -gritaron los Gryffindors. La señora Hooch le gritó enfadada a Flint, y luego ordenó tiro libre para Gryffindor, en el poste de gol. Pero con toda la confusión, la snitch dorada, como era de esperar, había vuelto a desaparecer.
Abajo en las tribunas, Dean Thomas gritaba.
-¡Eh, árbitro! ¡Tarjeta roja!
-Esto no es el fútbol, Dean -le recordó Ron-. No se puede echar a los jugadores en quidditch… ¿Y qué es una tarjeta roja?
Pero Hagrid estaba de parte de Dean.
-Deberían cambiar las reglas. Flint ha podido derribar a Harry en el aire.
A Lee Jordan le costaba ser imparcial.
-Entonces… después de esta obvia y desagradable trampa…
-¡Jordan! -lo regañó la profesora McGonagall.
-Quiero decir, después de esta evidente y asquerosa falta…
-¡Jordan, no digas que no te aviso…!
-Muy bien, muy bien. Flint casi mata al buscador de Gryffindor, cosa que le podría suceder a cualquiera, estoy seguro, así que penalti para Gryffindor, la coge Spinnet, que tira, no sucede nada, y continúa el juego, Gryffindor todavía en posesión de la pelota.
Cuando Harry esquivó otra bludger, que pasó peligrosamente cerca de su cabeza, ocurrió.
Su escoba dio una súbita y aterradora sacudida. Durante un segundo pensó que iba a caer. Se aferró con fuerza a la escoba con ambas manos y con las rodillas. Nunca había experimentado nada semejante.
Sucedió de nuevo. Era como si la escoba intentara derribarlo. Pero las Nimbus 2000 no decidían súbitamente tirar a sus jinetes. Harry trató de dirigirse hacia los postes de Gryffindor para decirle a Wood que pidiera una suspensión del partido, y entonces se dio cuenta de que su escoba estaba completamente fuera de control. No podía dar la vuelta. No podía dirigirla de ninguna manera. Iba en zigzag por el aire y, de vez en cuando, daba violentas sacudidas que casi lo hacían caer.
Lee seguía comentando el partido.
-Slytherin en posesión… Flint con la quaffle… la pasa a Spinnet, que la pasa a Bell… una bludger le da con fuerza en la cara, espero que le rompa la nariz (era una broma, profesora), Slytherin anota un tanto, oh, no…
Los de Slytherin vitoreaban. Nadie parecía haberse dado cuenta de la conducta extraña de la escoba de Harry. Lo llevaba cada vez más alto, lejos del juego, sacudiéndose y retorciéndose.
-No sé qué está haciendo Harry -murmuró Hagrid. Miró con los binoculares-. Si no lo conociera bien, diría que ha perdido el control de su escoba… pero no puede ser…
De pronto, la gente comenzó a señalar hacia Harry por encima de las gradas. Su escoba había comenzado a dar vueltas y él apenas podía sujetarse. Entonces la multitud jadeó. La escoba de Harry dio un salto feroz y Harry quedó colgando, sujeto sólo con una mano.
-¿Le sucedió algo cuando Flint le cerró el paso?- susurró Seamus.
-No puede ser -dijo Hagrid, con voz temblorosa-. Nada puede interferir en una escoba, excepto la poderosa magia tenebrosa… Ningún chico le puede hacer eso a una Nimbus 2.000.
Ante esas palabras, Hermione cogió los binoculares de Hagrid, pero en lugar de enfocar a Harry comenzó a buscar frenéticamente entre la multitud.
-¿Qué haces?- gimió Ron, con el rostro grisáceo.
-Lo sabía -resopló Hermione-. Snape… Mira.
Ron cogió los binoculares. Snape estaba en el centro de las tribunas frente a ellos. Tenía los ojos clavados en Harry y murmuraba algo sin detenerse.
-Está haciendo algo… Mal de ojo a la escoba -dijo Hermione.
-¿Qué podemos hacer?
-Déjamelo a mí.
Antes de que Ron o Areagon pudiera decir nada más, Hermione había desaparecido. Pero recordó las palabras de Jock "no me preguntes por qué, pero creo que Quirrell oculta algo, estate alerta", cogió los prismáticos de las manos de Ron y buscó no en las gradas, sino entre las sombras, y los vio, entre las sombras, unos ojos rojos de serpiente mirando a Harry, y un escalofrío de temor le recorrió la espalda.
-Traako! (¡Mierda!) -exclamó Areagon, buscó a Brom con la mirada y lo vio en una grada cercana, pero... ¿cómo avisarle?
-¡Areagon! -exclamó Vlad en su cabeza- yo hablo con Sapphira, ella dice que Haldir te dejó dos amuletos en el zurrón que llevas siempre en el cinturón.
Areagon rebuscó en el zurrón y los encontró, aprovechando que el resto estaba distraído, murmuró:
-Lórinand -y ahogó un gemido de sorpresa al ver un arco y un carcaj con flechas en sus manos, buscó a Brom y vió que estaba de pie, cuando sus ojos se encontraron, Brom asintió para que disparara.
Areagon sacó una flecha del carcaj, la puso en el arco y empezó a tensarlo. Volvió a mirar a Dean, Hagrid, Ron y Seamus y comprobó que seguían mirando a Snape mientras su capa ardía, respiró para relajar sus músculos y apuntó donde estaban los ojos rojos, cuando terminó de tensar el arco, murmuró:
-Ú-dano i faelas a hyn an uben tanatha (No mostréis piedad, pues ninguna recibiréis) -y la flecha salió de su arco, directa a su objetivo, no se quedó a mirar, sino que corrió escaleras abajo, donde se encontró con Brom, que también portaba un arco y un carcaj, sin hablar, juntos avanzaron por el pasillo con los arcos tensados.
Después de registrar la estancia, pudieron ver por una ventana cómo una sombra se alejaba de ellos volando, en dirección contraria al castillo.
-Essë úsiéra…(Ha escapado) -maldijo Brom, mientras golpeaba una viga con el puño.
Areagon seguía buscando por la estancia alguna pista, hasta que encontró algo que le hizo sonreír.
-Heru… (Maestro…) -dijo Areagon, mientras sostenía algo en su mano y sonreía.
-(¡Le has dado!) -exclamó Brom sorprendido, mientras observaba la flecha cubierta de sangre.
Entonces una enorme ovación resonó por el estadio y pudieron escuchar la voz de Lee Jordan gritar:
-¡GRYFFINDOR GANA!
Areagon no pudo contenerse y exclamó "¡GENIAL!" mientras levantaba el puño.
-Dame tu arco y tu carcaj, ve a celebrarlo con tus amigos -le dijo Brom- te lo has ganado.
Mientras Areagon se alejaba feliz para celebrarlo con Harry y los demás, Brom redujo los arcos para que nadie los apreciara y salió con la flecha oculta en dirección a su casa.
-Así pues… Tom Riddle sigue vivo -dijo Brom para sí mismo- esto no les va a gustar.
Gryffindor había ganado por ciento setenta puntos a sesenta.
Pero Harry no oía nada. Tomaba una taza de té fuerte, en la cabaña de Hagrid, con Areagon, Ron y Hermione.
-Era Snape -explicó Ron-. Hermione y yo lo vimos. Estaba maldiciendo tu escoba. Murmuraba y no te quitaba los ojos de encima.
-Yo ya he dicho que no creo que fuera Snape, había alguien más oculto mirando a Harry -dijo Areagon, que decidió evitar nombrar otra vez los ojos rojos- pero seguís sin creerme… aunque he de decir que la actitud de Snape no es de fiar...
-Tonterías -dijo Hagrid, que no había oído una palabra de lo que había sucedido-. ¿Por qué iba a hacer algo así Snape?
Harry, Ron, Hermione y Areagon se miraron, preguntándose qué le iban a decir. Harry decidió contarle la verdad.
-Descubrimos algo sobre él -dijo a Hagrid-. Trató de pasar ante ese perro de tres cabezas, en Halloween. Y el perro lo mordió. Nosotros pensamos que trataba de robar lo que ese perro está guardando.
Hagrid dejó caer la tetera.
-¿Qué sabéis de Fluffy? -dijo.
-¿Fluffy?
-Ajá… Es mío… Se lo compré a un griego que conocí en el bar el año pasado… y se lo presté a Dumbledore para guardar…
-¿Sí? -dijo Harry con nerviosismo.
-Bueno, no me preguntéis más -dijo con rudeza Hagrid-. Es un secreto.
-Pero Snape trató de robarlo.
-Tonterías -repitió Hagrid-. Snape es un profesor de Hogwarts, nunca haría algo así.
-Entonces ¿por qué trató de matar a Harry? -gritó Hermione.
Los acontecimientos de aquel día parecían haber cambiado su idea sobre Snape.
-Yo conozco un maleficio cuando lo veo, Hagrid. Lo he leído todo sobre ellos. ¡Hay que mantener la vista fija y Snape ni pestañeaba, yo lo vi!
-Os digo que estáis equivocados -dijo ofuscado Hagrid-. No sé por qué la escoba de Harry reaccionó de esa manera… ¡Pero Snape no iba a tratar de matar a un alumno! Ahora, escuchadme los cuatro, os estáis metiendo en cosas que no os conciernen y eso es peligroso. Olvidaos de ese perro y olvidad lo que está vigilando. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel…
-¡Ah! -dijo Harry-. Entonces hay alguien llamado Nicolás Flamel que está involucrado en esto, ¿no?
Hagrid pareció enfurecerse consigo mismo.
Mientras tanto, en la habitación de una posada de mala muerte, alguien se curaba una herida de flecha utilizando magia.
-¡Maldito seais tú y tu suerte Harry Potter! -dijo una voz fría- ¡acabaré contigo antes de terminar el año! Y esta vez, una flecha perdida no te salvará.
