Navidades en Hogwarts

La revelación accidental de Hagrid sobre que Fluffy, la cerbero del tercer piso, tenía que ver con un tal Nicolás Flamel, llevó al cuarteto de cabeza a la biblioteca, arrastrados por Hermione. Pasaron los días y de noviembre, pasaron a diciembre, y el castillo pronto quedó cubierto por un blanco manto de nieve. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve. El lago estaba sólidamente congelado y los gemelos Weasley fueron castigados por hechizar varias bolas de nieve para que siguieran a Quirrell y lo golpearan en la parte de atrás de su turbante. Las pocas lechuzas que habían podido llegar a través del cielo tormentoso para dejar el correo tuvieron que quedar al cuidado de Hagrid hasta recuperarse, antes de volar otra vez.
Todos estaban impacientes de que empezaran las vacaciones. Mientras que la sala común de Gryffindor y el Gran Comedor tenían las chimeneas encendidas, los pasillos, llenos de corrientes de aire, se habían vuelto helados, y un viento cruel golpeaba las ventanas de las aulas. Lo peor de todo eran las clases del profesor Snape, abajo en las mazmorras, en donde la respiración subía como niebla y los hacía mantenerse lo más cerca posible de sus calderos calientes.
-Me da mucha lástima -dijo Draco Malfoy, en una de las clases de Pociones- tendrá que quedarse a pasar la Navidad en Hogwarts, porque no los quieren en sus casas.
Mientras hablaba, miraba en dirección a Harry. Crabbe y Goyle lanzaron risitas burlonas. Harry, que estaba pesando polvo de espinas de pez león, no les hizo caso. Después del partido de quidditch, Malfoy se había vuelto más desagradable que nunca. Disgustado por la derrota de Slytherin, había tratado de hacer que todos se rieran diciendo que un sapo con una gran boca podía reemplazar a Harry como buscador. Pero entonces se dio cuenta de que nadie lo encontraba gracioso, porque estaban muy impresionados por la forma en que Harry se había mantenido en su escoba. Así que Malfoy, celoso y enfadado, había vuelto a fastidiar a Harry por no tener una familia apropiada.
Era verdad que Harry no iría a Privet Drive para las fiestas. La profesora McGonagall había pasado la semana antes, haciendo una lista de los alumnos que iban a quedarse allí para Navidad, y Harry puso su nombre de inmediato. Y no se sentía triste, ya que probablemente ésa sería la mejor Navidad de su vida. Ron y sus hermanos también se quedaban, porque el señor y la señora Weasley se marchaban a Rumania, a visitar a Charlie. Hermione sí que volvería a casa por Navidad, y Areagon había decidido quedarse en el castillo, aunque permanecería durante horas en la caseta de Brom para "ponerse al día" de sus otras asignaturas.

Un día, después de la última clase de pociones, fueron al Gran Comedor con Hagrid para ver la decoración navideña.
-¿Cuántos días os quedan para las vacaciones?- preguntó Hagrid.
-Sólo uno -respondió Hermione- y eso me recuerda… Areagon, Harry, Ron, nos queda media hora para el almuerzo, deberíamos ir a la biblioteca.
-Sí, claro, tienes razón -dijo Ron, obligándose a apartar la vista del profesor Flitwick, que sacaba burbujas doradas de su varita, para ponerlas en las ramas del árbol nuevo.
-¿La biblioteca? -preguntó Hagrid, acompañándolos hasta la puerta- ¿Justo antes de las fiestas? Un poco triste, ¿no creéis?
-Oh, no es un trabajo -explicó alegremente Harry- desde que mencionaste a Nicolás Flamel, estamos tratando de averiguar quién es.
-¿¡Qué!? -Hagrid parecía impresionado-. Escuchadme… Ya os lo dije… No os metáis. No tiene nada que ver con vosotros lo que custodia ese perro.
-Nosotros queremos saber quién es Nicolás Flamel, eso es todo -dijo Areagon fingiendo inocencia.
-Salvo que quieras ahorrarnos el trabajo -añadió Harry- ya hemos buscado en miles de libros y no hemos podido encontrar nada… Si nos das una pista… Yo sé que leí su nombre en algún lado.
-No voy a deciros nada -dijo Hagrid con firmeza.
-Entonces tendremos que descubrirlo nosotros -dijo Ron.
Dejaron a Hagrid malhumorado y fueron rápidamente a la biblioteca.
Habían estado buscando el nombre de Flamel desde que a Hagrid se le escapó, porque ¿de qué otra manera podían averiguar lo que quería robar Snape? El problema era la dificultad de buscar, sin saber qué podía haber hecho Flamel para figurar en un libro. No estaba en "Grandes magos del siglo XX", ni en "Notables nombres de la magia de nuestro tiempo"; tampoco figuraba en "Importantes descubrimientos en la magia moderna" ni en "Un estudio del reciente desarrollo de la hechicería". Y además, por supuesto, estaba el tamaño de la biblioteca, miles y miles de libros, miles de estantes, cientos de estrechas filas…

Al día siguiente, el castillo amaneció mucho más vacío que de costumbre, y los únicos alumnos de Gryffindor que permanecían en el castillo eran Areagon, Harry y los hermanos Weasley; aunque en un inicio iban a irse a "La Madriguera", su hogar, pero como sus padres y su hermana pequeña iban a ir a ver a su hermano Charlie a Rumanía, habían decidido permanecer en el castillo.
Harry, Ron y Areagon pasaban los días frente a la chimenea, planificando cómo hacer que expulsaran a Malfoy; buscando información sobre Nicolás Flamel; o visitando a Brom y a Hagrid.

El día de Navidad, Areagon se despertó temprano, y decidió abrir algunos de sus regalos en silencio antes de que se despertaran Harry y Ron; así que se sentó en su cama y empezó a abrir los que conocía su procedencia.
El primer regalo que abrió y que consistía en un broche de plata que tenía grabado su escudo de armas personal, era del rey Hrotgar I, el Rey Enano de Erebor; Hrotgar tenía tres hijos, Thorin, Fili y Kili, nombrados así por los descendientes de Durin que fallecieron durante la Batalla de los Cinco Ejércitos, Thorin era dos años mayor que Areagon, aunque siempre se habían llevado bien y solían pasar tiempo juntos cuando sus familias se visitaban; en cuanto a Fili y Kili, eran gemelos y tenían la misma edad que Areagon, cuando este último entró en Hogwarts, los gemelos Weasley le recordaron a esos dos hermanos inseparables y bromistas, de hecho, cuando coincidían Areagon, Fili y Kili, Haldir y el capitán Morna los vigilaban muy de cerca para que no hicieran trastadas, como "amenizar" una aburrida boda de un miembro de la corte con una carrera a baja altitud, y que provocó varias cabezas despeinadas y que algún que otro decorado se chamuscara o saliera volando… además, se da la casualidad de que los wyverns volcánicos de Fili y Kili, Karaad y Embrumm, son hermanos biológicos de Vulcan.
El siguiente regalo que abrió, era de Haldir, que consistía en una colección de frascos con distintos líquidos para tratar heridas.
Tauriel, su mejor amiga, Princesa Heredera del Bosque Verde (durante siglos llamado "Bosque Negro") le regaló un protector de brazo con grabados élficos, para llevar el antebrazo protegido cuando tirara con el arco.
El capitán Morna le había regalado un libro llamado "La Orden del Dragón: Amazonas, Jinetes y monturas que marcaron la diferencia", por curiosidad, leyó el reverso del libro:
"Recopilatorio de las hazañas de amazonas, jinetes y monturas de la Orden del Dragón que ayudaron a marcar la diferencia en combate y en rescates, desde su creación en la Quinta Edad, hasta nuestros días…" Sus padres le habían regalado un libro titulado "Dragones y wyverns: La muerte desde el aire", un libro que realizaba un estudio morfológico y táctico de cada especie conocida de dragón y guiverno, con sus ventajas y desventajas, y cómo sacar el máximo rendimiento; aunque su mayor sorpresa fue que estaba escrito por sus padres, Gandalf, el capitán Morna, Brom, Haldir, su tío y algunas personas que no conocía.

Mientras esperaba a que Harry y Ron se despertaran, Areagon empezó a leer "Dragones y wyverns: La muerte desde el aire", descubrió que estaban registradas todas las especies y subespecies de dragones y guivernos, desde los más conocidos en Europa, como el galés verde común o el ironbelly ucraniano; los autóctonos de Endor, o especies muy poco conocidas como el dragón aragonés, el guiverno mallorquín, el dragón andino o el guiverno mexicano.
Cuando Harry y Ron finalmente se despertaron, abrieron sus regalos; Harry no esperaba tener ninguno, pero se sorprendió al recibir varios.
-¡Oh, no! ¡Yo sé que es eso! -dijo Ron señalando un paquete deforme que Harry tenía en la mano- mi madre… le dije que pensabas que nadie te regalaría nada, así que te ha hecho un jersey Weasley…
Harry abrió el paquete y descubrió un jersey tejido a mano de color verde esmeralda con una gran H bordada en el pecho, junto una caja de chocolate casero; luego cogió el de Hermione y resultó ser una caja de ranas de chocolate (al parecer, les había regalado lo mismo a los tres), después vio uno más pequeño que contenía una cajita de madera y la abrió, dentro había una carta escrita con una letra muy pulcra.
"Estimado Harry James Potter.
Nuestro hijo Areagon tenía miedo de que no tuviera un regalo por Navidad, es por ello que hemos decidido enviarle un pequeño presente que perteneció a un amigo nuestro, aunque esperamos que no deba usarlo nunca. Este broche brillará de color azul intenso si algún ser oscuro anda cerca e intenta hacerle daño, y hará que un aliado nuestro le ayude.

Y recuerde: I hui ná-lóna epë ambarónë.

Aragorn y Arya Telcontar"
Cubierto por una bolsa de tela aterciopelada, en el interior había un broche de plata, el broche tenía grabados un dragón y un wyvern enfrentados, con una espada en vertical con la hoja apuntando al suelo y con una inscripción que Harry no logró traducir, después de pedirle a Areagon que la tradujera, y que este le respondiera:
-Averígualo tú mismo -mientras le guiñaba un ojo.
Harry dejó la cajita cerca de él y cogió el último paquete, que era muy ligero y lo desenvolvió.
Algo fluido y de color gris plateado se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando. Ron bufó.
-Había oído hablar de esto -dijo con voz ronca, dejando caer la caja de grageas de todos los sabores, regalo de Hermione- si es lo que pienso, es algo verdaderamente raro y valioso.
-¿Qué es? -preguntaron Areagon y Harry a la vez
Harry cogió el género brillante y plateado. El tocarlo producía una sensación extraña, como si fuera agua convertida en tejido.
-Es una capa invisible -dijo Ron, con una expresión de temor reverencial- estoy seguro… pruébatela.
Harry se puso la capa sobre los hombros y Ron lanzó un grito.
-¡Lo es! ¡Mira abajo!
Harry se miró los pies, pero ya no estaban. Se dirigió al espejo. Efectivamente: su reflejo lo miraba, pero sólo su cabeza suspendida en el aire, porque su cuerpo era totalmente invisible. Se puso la capa sobre la cabeza y su imagen desapareció por completo.
-¡Hay una nota! -exclamó Areagon señalándola- ¡ha caído una nota!
Harry se quitó la capa y cogió la nota. La caligrafía, fina y llena de curvas, era desconocida para él. Decía:

"Tu padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que te sea devuelto.

Utilízalo bien.

Una muy Feliz Navidad para ti"

No tenía firma. Harry contempló la nota. Ron admiraba la capa. Y la mente de Areagon trataba de atar cabos.
-Yo daría cualquier cosa por tener una -dijo- lo que sea. ¿Qué te sucede?
-Nada -dijo Harry, que se sentía muy extraño, ¿quién le había enviado la capa? ¿Realmente había pertenecido a su padre?
Fred y George irrumpieron en la habitación, y obligaron a Harry y a Ron a ponerse sus jerseys antes de dejar a Areagon desternillándose de risa mientras iban a buscar a Percy; cuando se marcharon, Areagon empezó a vestirse, cuando Brom entró.
-Nar lye erinqua? (¿Estás solo?) -le preguntó Brom.
Areagon asintió.
-Necesito que vengas a mi cabaña, tenemos que repasar lo del último partido de Quidditch -le dijo Brom seriamente- te esperaré allí -salió de la puerta y desapareció por el hueco del retrato.

Areagon terminó de vestirse y se cubrió con una capa, mientras Jock caminaba a su lado, en los terrenos del colegio había varios centímetros de nieve, así que se cubrió con la capa y empezó a dar largas zancadas hasta que llegó a la puerta.
-Pasa -escuchó decir a Brom.
Areagon entró y al cerrar la puerta, se quitó la capa y la dejó en una silla vacía, cuando se percató de que no estaban solos, exclamó:
-¿¡Qué hacéis aquí!?
-¿Esa es la forma de saludar a tus padres después de hacer un largo viaje sobre el Atlántico para venir a verte? -preguntó Aragorn- Feliz Navidad, hijo -añadió mientras los tres se fundían en un abrazo.
Mientras estaban abrazados, alguien llamó a la puerta.
-¡Oh! Disculpen la interrupción de esta reunión familiar -dijo Dumbledore entre risas- lástima que esta reunión no sea para tratar temas agradables...
Todos se sentaron y Dumbledore desplegó una vasija con un líquido plateado, mientras, Brom fue a un cajón de su mesa y sacó un paquete alargado, todos se sentaron.
-Areagon -le llamó su padre- antes de empezar, debes jurar que no le dirás a nadie lo que escucharás en esta reunión…
-Ni siquiera a Harry, Ron o Hermione -dijo su madre muy seriamente.
-Lo juro -dijo Areagon, llevándose una mano justo en el corazón.
-Siéntate -dijo Brom.
Dumbledore pidió a Areagon que le relatara todo lo ocurrido, mientras lo hacía, tomaba notas en un pergamino, cuando Areagon relató lo de los ojos rojos y Brom relató que vieron una figura negra que se alejaba en dirección contraria al castillo, Dumbledore les detuvo, su cara parecía algo sombría y le hizo parecer más mayor de lo que era.
-¿Ojos rojos y vestido de negro? -preguntó Dumbledore, parecía cansado.
-Creo que era el profesor Quirrell, señor.
Dumbledore se giró para mirarlo y negó con la cabeza.
-No era Quirrell… esperaba que hubiera desaparecido -dijo suspirando- esperaba que tardara más tiempo en reaparecer...
-¿Quién? -preguntó Areagon.
-Lord Voldemort.
-Espere… -dijo Aragorn- ¿ese lunático ha vuelto a pisar este castillo?
Dumbledore y Brom asintieron.
-Eso parece -dijo Brom- aunque… no esperaba que Areagon estuviera en el partido y que tuviera tanta puntería con el arco -añadió orgulloso de su pupilo.
Aragorn, Arya y Dumbledore lo miraron, fijando sus ojos en los de Areagon.
-¿Qué quieres decir? -preguntó Dumbledore.
-Bueno... -dijo Brom con una sonrisa maliciosa, enseñando un paquete alargado- digamos que Areagon aquí presente, lo hirió…
-¿¡Cómo que hirió!? -exclamó Arya.
Brom sacó una flecha ensangrentada del paquete alargado, y la dejó sobre la mesa.
-No sé por qué te exaltas -dijo Brom sonriente- Areagon ha salido a ti, Arya, tiene la misma habilidad para el combate aéreo y el tiro con arco, que tú -dijo con risas.
-Espera… ¿heriste a un mago oscuro con una flecha? -preguntó Aragorn.
-¿A qué distancia le disparaste? -preguntó Arya.
-A unos doscientos metros... -dijo Brom- y Voldemort estaba demasiado centrado en Harry como para percatarse de que fue Areagon quién le alcanzó con una flecha.
Dumbledore abrió los ojos como platos y exclamó.
-¿¡Doscientos!?
-Un longbow inglés, no mágico, puede alcanzar objetivos a más de trescientos metros -dijo Brom- los arcos de los Galadrim, como el que utilizó Areagon, pueden casi duplicar esa distancia…
Dumbledore los miró asombrado.
-¿Dónde le diste? -preguntó Arya.
-No lo sé -dijo Areagon- solté la flecha y salí corriendo a encontrarme con Brom, no me dió tiempo a verlo.
-¿Cómo puede ayudarnos el tener una flecha ensangrentada? -preguntó Dumbledore.
-La especie de Jock tiene uno de los olfatos más precisos que hay -dijo Areagon- si pudiéramos conseguir una muestra de sangre de las personas que tienen permiso para ver los partidos, Jock podría confirmar que es Quir...
-Pensé que estábamos de acuerdo en que era Voldemort… -dijo Dumbledore, interrumpiendolo.
-Es posible -le respondió Brom- pero conozco a Areagon desde que nació, y aunque sea un fastidio tener que admitirlo delante de él, sus corazonadas suelen ser bastante precisas.
-Hablaré con el ministro de magia para que lo autorice -dijo Dumbledore- pero no prometo nada, en la magia que nosotros conocemos, la sangre suele utilizarse para magia tenebrosa, así que hay que pedirlo con mucha cautela…

Todos quedaron pensativos, hasta que Arya habló.
-¿Qué plan B tenéis si Voldemort, Quirrell o quién sea, vuelve a intentar tirar a Harry de su escoba?
-Necesitamos a alguien que pueda atrapar a Harry si se cae de la escoba… -dijo Aragorn.
-Y que no sea un dragón o un wyvern... -añadió Dumbledore.
-¿Qué hay de Stormwings? -preguntó Areagon.
-Hay gente que teme a los grifos… -dijo Dumbledore.
-¿Y Râ? -dijo Arya- usted tiene un fénix, y los roc gigantes tienen cierto "parentesco", además... siempre han sido aliados de hombres, enanos, elfos y magos.
-Podemos intentarlo… -dijo Brom- ¿qué opina, director?
-Creo que podríamos hacer una "toma de contacto" con los alumnos y los profesores -dijo Dumbledore- además, Mafalda Hopkirk sigue en el castillo, así que puede representar al ministerio y certificar que no hay peligro… ¿verdad?
Areagon, Arya, Aragorn y Brom rieron a carcajadas, cuando pudieron recuperarse, le respondieron.
-Tranquilo, profesor Dumbledore -dijo Aragorn- los roc normalmente comen animales muertos o enfermos, aunque también devoran orcos, trasgos y trolls…
-Me ha dado usted una idea -dijo mirando a Areagon.

Tras aquella conversación, pasaron algunos días, y Dumbledore reunió a parte del profesorado y a Mafalda Hopkirk, en los terrenos del colegio, lejos de las miradas indiscretas de los alumnos que se habían quedado durante las vacaciones.
-¿Qué hacemos aquÍ, Albus? -dijo McGonagall.
-Buenas tardes a todos -les dijo a todos- lamento haberles hecho salir de la comodidad del castillo, pero esto es importante.
-¿Qué ocurre? -preguntó Hagrid.
-Todos coincidimos en que la entrada del troll y que el ataque a Harry Potter durante el partido de Quidditch demuestra que el castillo es vulnerable, hasta que no sepamos el origen de estos ataques y cómo evitar que se produzcan, he pedido ayuda al profesor Holcombsson y a Areagon Telcontar para que ayuden a interceptar ataques.
McGonagall frunció el ceño.
-No dudo del profesor Holcombsson, Albus, pero Areagon es un crío, no podemos utilizarlo para defender el colegio.
-Por extraño que pueda parecer -dijo Snape- estoy de acuerdo con Minerva, no podemos poner la seguridad de los alumnos en manos de otro alumno.
-En realidad… no dependerían directamente de Areagon, sino de una "mascota" de Areagon -dijo Dumbledore.
-¿Qué quiere decir? -preguntó Mafalda Hopkirk.
Dumbledore señaló a su espalda, y todos se dieron la vuelta para ver un águila que volaba a lo lejos.
-¿Una simple águila? -preguntó Snape.
Dumbledore levantó su varita por encima de su cabeza y lanzó una bengala, inmediatamente, el águila hizo un giro muy cerrado y se dirigió hacia ellos, al acercarse, comprobaron que era mucho más grande de lo que parecía, y cuando voló justo sobre ellos, pudieron comprobar que era tan grande como para comerse un caballo, después de recorrer unos metros, volvió a ascender.
-¡Lleva a alguien en su espalda! -exclamó Pomfrey.
-A Areagon -especificó Dumbledore.
Todos se volvieron hacia él, asombrados; cuando el águila se alejó tanto que parecía un gorrión, Areagon saltó al vacío, para horror de todos, pero fue atrapado por el águila, que se había lanzado en picado a salvarle, que volvió a ascender para que tras una pirueta, Areagon volviera a subirse a su espalda; dieron una vuelta y aterrizaron frente a ellos.
-Os presento a Râ -dijo Dumbledore.
-Es un ave roc... -dijo Hagrid asombrado.
-¿No son peligrosos? -preguntó McGonagall al ver la cara de felicidad de Hagrid.
-Son parientes de los thunderbird americanos y de los fénix -dijo Dumbledore con una amplia sonrisa- los roc se alimentan de animales muertos o enfermos, y de trolls, así que es un buen método para tenerlos a raya, y como se ha podido ver, si alguien ataca a alguno de nuestros alumnos mientras vuela, pueden rescatarlos en pleno vuelo.
Areagon descabalgó del roc y les saludó, mientras Brom aterrizó junto a él con un ejemplar de mayor edad que Râ.
Ambos roc parecían águilas reales gigantes, pero Meneldor, el roc de Brom, al ser de mayor edad que Râ, tenía una especie de cuernos que le salían de la cabeza, dándole aspecto de tener una pequeña corona.
-Os presentamos a Râ y a Meneldor -dijo Brom- nos ayudarán a tener protegidos a los estudiantes, ¿hay alguna pregunta que nos quieran formular?
-¿Son peligrosos? -preguntó la profesora Sprout.
-No para los humanos -dijo Brom- aunque no negaré que protegen con celo a la persona con la que tienen un vínculo, o si alguien intenta hacerles daño; también son muy temperamentales, aunque son mucho más reflexivas que los grifos y los hipogrifos…
-¿Entienden el habla humana? -preguntó Snape.
-Totalmente -dijo Areagon.
-¿O-bede-decen o-órdenes? -preguntó Quirrell.
-No -negó Brom- no están domesticadas, dejan que su "compañero humano" las pueda montar, y permiten ciertas indicaciones, pero no permiten órdenes de ningún tipo.
-¿Qué ocurre si un desconocido intenta montarlas? -preguntó McGonagall.
-En el supuesto de que alguien consiga subirse a ellos, no suelen descabalgar a los humanos -dijo Areagon.
-Aunque aún teniendo una montura donde poder agarrarse bien mientras se vuela -dijo Brom- no lo recomendamos bajo ningún concepto si ninguno de los dos está presente, no se parece en nada a volar en escoba o en otro tipo de criaturas…
-¿Votos a favor? -preguntó Dumbledore.
Todos meditaron unos instantes, y algunos empezaron a levantar las manos…
-M-me p-pa-parece perfecto -dijo Quirrell mientras levantaba la mano.
-Espero que por esto no crea que va a recibir un trato especial en mis clases -dijo Snape con frialdad.
-Ni lo pediré, ni lo esperaré, profesor -dijo Areagon fríamente, mientras Râ y Meneldor erizaban sus plumas, enfadados.
Y Snape levantó su mano.
-Muy bien… -dijo Dumbledore- les espero a todos en mi despacho para definir los detalles, Areagon, tú vuelve con tus amigos, la presentación ante los demás alumnos se hará dentro de tres días, cuando ya estén todos aquí.