¡Skulblakas ven!

El último mes fue realmente duro para el cuarteto, a los estudios tuvieron que sumarles las tareas asignadas por Brom y Dumbledore, los entrenamientos de quidditch para Harry y las agotadoras clases de Brom, que había decidido exigirles más..
Además, la cercanía de los exámenes provocó tal aumento del nivel de estrés en los alumnos, que algunos estudiantes tuvieron que recurrir a pociones para poder relajarse y poder estudiar, y practicar los hechizos y pociones que habían aprendido durante el curso.

El sábado antes de los exámenes, después del penúltimo partido de Gryffindor en la temporada de Quidditch, Areagon fue a cazar algo para alimentar a Norberto, que ya era tan grande como un pastor alemán y ya había aprendido a escupir fuego, aunque no suponía ninguna amenaza para nadie del colegio que lo encontrara, ya que estaba constantemente vigilado por Saphira, Vlad y Vulcan; mientras Jock le visitaba de vez en cuando en una forma parecida a la suya y le enseñaba a pescar y a cazar animales pequeños, tales como ratas y conejos. Areagon, con la ayuda de Kestrel, consiguió cazar varias liebres y un jabalí que intentó atacarle; pero no fue la caza lo importante de su jornada… mientras volvía al castillo, escuchó la voz de dos hombres, uno parecía asustado y el otro, muy enfadado. Areagon se tapó con la capa de Lorien que llevaba; no era una capa de invisibilidad como la de Harry, pero era capaz de camuflarlo en cualquier situación; se arrastró por el suelo, intentando hacer el mínimo ruido posible y vio a Snape agarrando por el cuello a Quirrell, mientras le apuntaba con la varita.
-… n-no sé p-por qué querías ver-verme j-justo a-aquí, de entre t-todos los l-lugares, Severus…
-Oh, pensé que íbamos a mantener esto en privado -dijo Snape con voz gélida- después de
todo, los alumnos no deben saber nada sobre la Piedra Filosofal...
Areagon se esforzó por escucharles mejor. Quirrell tartamudeaba algo y Snape lo interrumpió.
-¿Ya has averiguado cómo burlar a esa bestia de Hagrid?
-P-p-pero Severus, y-yo…
-Tú no querrás que yo sea tu enemigo, Quirrell -dijo Snape, acercándose más a él.
-Y-yo no s-sé qué…
-Tú sabes perfectamente bien lo que quiero decir.
Un animal pisó una rama y la rompió, despistándolo.
-… tu pequeña parte del abracadabra. Estoy esperando.
-P-pero y-yo no…
-Muy bien -lo interrumpió Snape- vamos a tener otra pequeña charla muy pronto, cuando
hayas tenido tiempo de pensar y decidir dónde están tus lealtades.
Se echó la capa sobre la cabeza y se alejó del claro. Ya estaba casi oscuro, así que Areagon se escabulló de allí lo más silenciosamente que pudo.

-¿Dónde estabas? -le preguntaron Harry, Ron y Hermione cuando llegó al Gran Comedor después de ducharse y ponerse ropa limpia.
-Me he retrasado -les dijo Areagon, no le pareció buena idea contarles lo que había visto antes de los exámenes- no me pareció buena idea presentarme aquí cubierto de sangre.
Harry y Ron rieron, mientras Hermione puso cara de asco.
-¿Qué tal vosotros? -les preguntó.
-Bueno, limpiar entre los tres el "establo" de Norberto es más rápido -dijo Harry- aunque no deja de ser desagradable, además, Brom nos ha pedido hacer un collar de cuero para poder atar a Norberto cuando se lo lleven al santuario.
Cenaron en silencio, esperando a que les entregaran los pergaminos con los horarios de los exámenes.
Cuando terminaron de cenar, fueron directamente a dormir, al día siguiente se levantaron temprano para poder estudiar y repasar lo máximo posible, antes de una semana que prometía ser dura, con unos dos exámenes durante cinco días..
El lunes tuvieron el exámen del profesor Flitwick, que fue enteramente práctico y consistió en utilizar los hechizos Alohomora, Incendio y Wingardium Leviosa. De igual modo, la profesora McGonagall les hizo convertir ratones en cajas de rape, ganaban puntos extra las cajas más bonitas, mientras que perdían puntos si estas tenían bigotes; sin embargo, Areagon tuvo que realizar el hechizo Draconifors delante de toda la clase.
El martes tuvieron el exámen del profesor Snape, que fue teórico y les hizo describir las pociones que habían aprendido durante ese curso, incluyendo ingredientes, método de elaboración y usos de esa poción. El exámen de Brom fue el más dinámico de todos, una carrera de obstáculos en la que tuvieron que nadar, correr y saltar, además de tener que hacer un fuego al finalizar el recorrido.
El miércoles tuvieron el de História de la Magia y el de Herbología; el jueves por la noche tuvieron el exámen de Astronomía; y el viernes por la tarde, el de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Al terminar el exámen, Ron salió apresuradamente del aula, olvidando la mochila, así que tuvieron que volver al aula a recogerla, cuando escucharon unas voces que salían del aula.

-¡N-no, p-por favor! -escucharon a Quirrell gimotear.
-¡Entonces consigue la Piedra esta noche! -dijo una voz fría como el hielo.
Quirrell salió tan rápido del aula que ni siquiera los vio agazapados detrás de la estatua de una gárgola, cuando desapareció de su vista, esperaron un par de minutos y miraron por la puerta, no había nadie, así que entraron a recuperar la mochila de Ron.

Antes de salir, Jock comprobó que realmente estaban solos, así que Areagon los detuvo y les contó lo que había visto en el bosque.
-Tenemos que ir a ver a Hagrid -dijo de pronto Harry, saliendo al trote hacia los terrenos del colegio.
Cuando ya estaban en los terrenos, encaminándose a casa de Hagrid, y no había riesgo de que les escucharan, volvieron a hablar.
-Harry, ¿qué mosca te ha picado? -preguntó Hermione.
-A ver… -dijo Harry- ¿no os parece un poco raro que queriendo Hagrid un dragón, curiosamente aparezca un extraño que casualmente tenga uno? ¡A ver! ¿Cuánta gente se pasea por ahí con un huevo de dragón en el bolsillo…? ¿¡Por qué no me dí cuenta antes!?
Vieron a Hagrid entretenido tallando algo en madera mientras tarareaba una canción.
-Hagrid… -le llamó Harry- el hombre que te dió el huevo de Norberto, ¿qué aspecto tenía?
-No lo se, no se quitó la capucha -dijo Hagrid- va gente muy extraña al Cabeza de Puerco.
-Ese hombre y tú -dijo Areagon- ¿hablasteis de algo?
-Bueno… -dijo Hagrid- me preguntó qué clase de criatura estaba buscando y yo le dije que después de Fluffy, un dragón no iba a ser problema.
-¿Y él se interesó por Fluffy? -preguntó Hermione.
-¡Pues claro que se interesó por Fluffy! -exclamó Hagrid ofendido- ¿cuantos perros de tres cabezas has visto, por veterano que seas?
Ninguno respondió.
-Entonces yo le dije -añadió Hagrid orgulloso- el truco para dominar a cualquier bestia, es saber calmarla… a Fluffy por ejemplo, con tocarle música se duerme como un tronco.
Los chicos se miraron entre ellos.
-No debí decir eso… -dijo Hagrid -¡OLVIDAD LO QUE DIJE!.

Salieron corriendo hacia el castillo, directos al despacho de McGonagall, que era el más cercano.
-Profesora, necesitamos hablar con el profesor Dumbledore, inmediatamente... -dijo Harry jadeando.
-El profesor Dumbledore no está aquí -dijo McGonagall seriamente, era evidente que el entrar corriendo en su despacho, no le había gustado nada- recibió una lechuza esta mañana del Ministro de Magia y partió volando sin demora a Londres junto con el profesor Holcombsson y Meneldor.
-¿¡Se han ido!? -preguntó Harry estupefacto- pero profesora, esto es muy importante, ¡se trata de la Piedra Filosofal!
-¿Cómo saben ustedes…?
-Disculpe profesora, pero alguien va a intentar robarla -exclamó Hermione.
-No se como saben ustedes de su existencia, pero puedo asegurarles de que se encuentra bien protegida -dijo enfadada- ahora salgan a los terrenos o vuelvan a sus dormitorios, en silencio…
Areagon permaneció unos segundos más cerca de su escritorio, y le espetó:
-Brom nos hubiese creído… -y se marchó detrás de Harry, Ron y Hermione, con la cabeza baja.
Al salir del despacho, se pusieron a hablar susurrando en el pasillo.
-No era un extraño el que estuvo con Hagrid -dijo Harry- era Snape, de modo que ya sabe cómo controlar a Fluffy...
-Y como Dumbledore no está… -dijo Hermione, antes de que una voz fría les interrumpiera.
-Buenas tardes -era Snape- ¿qué hacen tres jóvenes Gryffindors como vosotros, paseando aquí dentro, en un día así? -los miró a todos inquisitivamente.
Ninguno le respondió, aunque solo Areagon le sostenía la mirada.
-Esto… estábamos… -dijo Hermione.
-Tened mucho cuidado… -dijo fríamente- podrían pensar que estáis… tramando algo…
Y sin más, se alejó de allí, como si fuera un murciélago gigante.
-¿Qué hacemos ahora? -preguntó Hermione.
-Entraremos por la trampilla, esta noche -sentenció Harry.

Se fueron bajo un árbol a diseñar el plan de esa noche, y estuvieron un buen rato debatiendo, hasta que Ron, se llevó las manos a la cabeza para frotársela.
-Sigo pensando en que deberíamos investigar más -dijo, pues no estaba convencido de que el plan fuera a salir bien.
-No tenemos tiempo Ronald -dijo Areagon, y se llevó la mano a la barbilla- se nos escapa algo…
-¿Cómo qué? -preguntó Harry.
-¡Tenemos que avisar a Dumbledore y al profesor Holcombsson! -dijo Hermione- ¿¡cómo hemos podido olvidarlo!?
-Les mandaremos a Hedwig o a Horus con una nota… -dijo Harry.
-Demasiado lentos -dijo Areagon- uno de nosotros debe avisarlos…
-¿Cómo piensas hacerlo sin Râ? -preguntó Hermione de pronto- él debe quedarse aquí.
-Todavía tengo un as bajo la manga -dijo Areagon, sin dar más explicaciones.
Ron abrió la boca y la volvió a cerrar, solo diciendo.
-Ya nos lo contarás algún día -y le guiñó un ojo- pero date prisa, no tengo ganas de estar encerrado cerca de un maníaco que quiere ayudar a quién-tú-sabes...
-Bien, lo haremos así -dijo Harry- iremos los cuatro al tercer piso, Areagon nos ayudará con Fluffy y luego se marchará con mi capa de invisibilidad a pedir ayuda, lo demás es cosa nuestra hasta que lleguen Holcombsson y Dumbledore.
-Tened mucho cuidado -dijo Areagon- no os enfrentéis a él directamente.

Hicieron ver que se divertían con sus compañeros de casa, y siguieron fingiendo hasta que todos se metieron en la cama, Areagon fue el primero en vestirse, llevaba un pantalón de cuero negro con refuerzos en las piernas y en las rodillas, unas botas parecidas a las de montar a caballo, un jubón de color negro y guantes; además de una pequeña mochila. Mientras tanto, Harry, Ron y Hermione se habían puesto ropa normal.
Bajaron la escalera en silencio y ya estaban a punto de salir por el hueco del retrato, cuando una voz les llamó.
-¿Dónde vais? -les preguntó Neville, que llevaba puesto el pijama.
-Escucha Neville, tenemos que hacer una cosa, vuelve a la cama -dijo Harry pacientemente.
-No, voy a ir con vosotros -dijo con voz insistentes.
-Es demasiado peligroso, quédate aquí -le dijo Ron.
-¡Fuisteis vosotros los que me dijisteis que debía ser valiente! -dijo enfadado- ¡que valía más que Malfoy!
-Neville… -dijo Areagon.
-¡Os lo demostraré! -dijo Neville- si es necesario lucharé contra vosotros para demostraros que puedo ir…
-Neville, siento mucho hacer esto... -dijo Areagon.
-¡Petrificus totalus! -exclamó Hermione, haciendo que Neville se quedara rígido y cayera al suelo, entonces pasó por su lado y le susurró- perdón.
-Lo siento -dijo Harry.
-Es por tu propio bien -dijo Ron.
Areagon arrastró a Neville hasta los sofás, donde había una alfombra, le puso un cojín detrás de la cabeza y le tapó con una manta.
-Mañana lo entenderás -le dijo Areagon- no nos guardes rencor, Neville…
Areagon volvió con el grupo, y junto a Ron, se echaron la capa invisible por encima, tenían la sensación de que la noche estaba saliendo realmente mal, con lo de Neville estaban tan tensos que cada estatua les parecía Filch, además de encontrarse con varios prefectos que patrullaban de noche, y encontrarse a Snape que patrullaba los accesos del tercer piso y finalmente llegaron al pasillo prohibido, en silencio, abrieron la puerta y entraron.
Areagon salió de debajo de la capa y entró, dentro había un arpa que estaba tocando una melodía, así que cortó las cuerdas con una daga, y cuando Fluffy se despertó, le hizo una reverencia.
-Mae govannen Fluffy, díheno an si, anat me sevin ana nuhta i Condo-Dûr (Saludos Fluffy, discúlpanos por esto, pero tenemos que detener a un Señor Oscuro)
Fluffy se sentó en el suelo, y le observó abrir la trampilla, permitiendo que Harry, Ron y Hermione se acercaran sin gruñirles.
-Mucha suerte chicos… -dijo Areagon, mientras los cuatro se fundían en un abrazo.
-Encuéntralos -le pidió Harry- no sé cuánto tiempo podremos aguantar.
-Dálo por hecho -dijo Areagon guiñándole un ojo- oye Harry, llevaos a Jock con vosotros, puede que os sirva de algo…
Jock salió de entre su jubón y trepó hasta el hombro de Harry.
-Nos vemos pronto -se ocultó con la capa invisible, y los dejó solos.
-Areagon -dijo Jock mentalmente- ten mucho cuidado tú también.
-Cuida de ellos por mí -pidió Areagon.
-Estarán bien -dijo Jock- tranquilo.

Areagon se dirigió hasta la Torre de Astronomía, intentando no chocar con nadie, mientras pensaba en cómo llegar a Londres, ya que Jock se había quedado con Harry, Ron y Hermione.
-Râ, necesito que me lleves urgentemente a Londres -dijo Areagon- tengo que avisar a Brom y a Dumbledore para traerlos de vuelta, antes de que sea demasiado tarde..
-Areagon -dijo Râ- necesitas ir rápido y aunque no me guste admitirlo, yo no soy tu mejor opción, con tu permiso patrullaré los cielos y atacaré a cualquier mago tenebroso que entre o salga del castillo…
-Está bien -dijo Areagon- Kestrel, quiero que ayudes a Râ… Vulcan, Hrom, Vlad, vosotros conmigo, nos vemos en la Torre de Astronomía.
Subió los escalones de dos en dos, aprovechando sus largas piernas, era tal su urgencia que había olvidado el sigilo, despertando algunos cuadros, aunque llevar la capa invisible tenía sus ventajas.
Finalmente llegó a la puerta de la torre y la abrió de un empujón, dejó la mochila en el suelo y sacó unas gafas de ventisca para protegerse y poder ir más rápido sin preocuparse de que algún objeto o insecto le diera en un ojo… sí, una de las ventajas de la Orden del Dragón era que adoptaban cualquier cosa del mundo muggle que podría servirles, y las gafas de ventisca fueron uno de esos inventos que causaron revolución en la Orden, pues antes, los dragones y guivernos tenían que limitar su velocidad cuando su jinete montaba sobre ellos y con esas gafas, ya no fue necesario. Estaba guardando la capa invisible en la mochila cuando escuchó una voz detrás de él.
-Vaya, vaya, mira a quién tenemos aquí, tesoro… -era Filch, que tenía en sus brazos a la Señora Norris, la gata del conserje a la que más de un alumno había deseado darle una patada, pues tenía tal conexión con Filch, que asustaba a más de uno- de esta vez sí que te expulsan, Telcontar, sígueme…
-Yo creo que no… -dijo Areagon fríamente.
-¡He dicho que vengas! -ordenó el conserje, visiblemente enfadado, mientras se acercaba a él.
Areagon apenas lo pensó, sacó su varita y exclamó:
-¡Petrificus totalus!
El cuerpo de Filch y el de su gata se volvieron rígidos, y ambos cayeron al suelo.
-Lo siento, señor Filch -dijo Areagon.
A continuación, lo levitó a una zona apartada y lo ató con una cuerda, al levantar la vista, vio tres figuras que se acercaban a él, como no tenían tiempo que perder, solo Vlad aterrizó junto a él, y despegaron inmediatamente rumbo a Londres.

Hrom provocó una tormenta para que fuera más difícil que los vieran, mientras volaban en formación; Hrom iba delante, guiándolos para aprovechar las corrientes de aire que les daban mayor velocidad, mientras que Vulcan y Vlad iban justo detrás de él, uno al lado del otro.
-¡Hrom! ¡rebaja esta maldita tormenta! -exclamó Vulcan- mi vista os servirá de poco para buscar a Brom y a Dumbledore.
Vlad rió.
-¿Qué pasa? ¿No te gusta volar de noche? -preguntó Hrom tratando de molestarle.
-No me gusta volar con tormentas… -dijo Vulcan- odio cuando no puedo usar mi vista al cien por cien.
-Vulcan, mira que te gusta quejarte… -dijo Areagon sonriendo, a pesar de lo preocupado que estaba- Jock, ¿cómo vais?
-Acabamos de escapar de un Lazo del Diablo y unas llaves asesinas… -dijo Jock- como Brom haya colaborado, creo que tendré que transformarme en dragón…
-Solo puedes transformarte en dragón si no te queda otra… -le recordó Vlad.
-¡Pues daos prisa! -exclamó Jock- ¡estamos metidos en una batalla de ajedrez gigante, con el pelirrojo al mando!
-¡Ya vamos! -exclamó Areagon- ¡a la mierda! ya no estoy en Hogwarts… ¡Skulblakas ven!
Los ojos de Areagon cambiaron, ya no eran unos ojos humanos, ahora tenían un color azul eléctrico y una pupila vertical como la de los gatos, que se fue dilatando hasta ser circular para compensar la poca luz del ambiente, ahora era capaz de ver como un dragón y compartir su vista agudizada con ellos.
No supieron cuánto tiempo estuvieron buscándolos, hasta que finalmente los vieron, Dumbledore iba en una escoba, mientras que Brom iba en la espalda de Meneldor, hicieron un picado y se situaron detrás de ellos para evitar chocar en el aire, antes de que se dieran cuenta, Areagon pudo ver cómo los ojos de Dumbledore resplandecían de ira, mientras que los de Brom denotaban preocupación.
Vlad rugió y se situó entre Brom y Dumbledore.
-¡BROM! ¡PROFESOR DUMBLEDORE! -gritó Areagon para hacerse oír por encima del ruido del viento.
-¿¡AREAGON!? -exclamó Brom sorprendido- ¿¡QUÉ DIABLOS ESTÁS HACIENDO AQUÍ!?
-PROFESOR DUMBLEDORE, HARRY, RON Y HERMIONE ESTÁN EN LA PRUEBA DEL AJEDREZ GIGANTE -gritó Areagon nuevamente- ¡HAN IDO A DETENER A VOLDEMORT!
Dumbledore por poco se cae de la escoba.
-¡ES LA PRUEBA DE MINERVA! -exclamó el director- ¡DEBEMOS DARNOS PRISA!
-Eso ya lo sabía… -murmuró Hrom a regañadientes.
Brom saltó sobre Vulcan y Dumbledore saltó sobre Hrom, que se habían situado justo por debajo.
-Areagon, acabamos de pasar el juego de ajedrez, Ron está inconsciente, Harry y Hermione siguen adelante -dijo Jock- oh, espera, esto no es una buena idea…
-¿Qué ocurre? -preguntó Areagon.
-Ufff, nada, es un troll enorme, pero está muerto -dijo Jock- creo que se nos han adelantado…
-¡PROFESOR! -exclamó Areagon- ¡ACABAN DE SUPERAR EL JUEGO DE AJEDREZ, HAN ENCONTRADO UN TROLL MUERTO! ¡RON WEASLEY ESTÁ INCONSCIENTE, HARRY Y HERMIONE SIGUEN ADELANTE!
-Saphira, despierta… -dijo Brom mentalmente.
-¿Qué ocurre, Brom? -le dijo Saphira adormilada.
-Estoy con Areagon, Vlad, Vulcan y Hrom -dijo Brom- estamos volviendo a Hogwarts.
-Espera… ¿¡QUÉ ESTÁIS HACIENDO QUÉ!? -exclamó Saphira.
-Saphira, ahora no hay tiempo -dijo Brom- ¡despega ya! vuela más alto que la Torre de Astronomía, y cuando yo te lo diga, escupe fuego…
-Brom… ¿qué locura vais a hacer? -preguntó preocupada.
-Vamos a aparecernos con el fuego de dragón -dijo Brom.
-Pero...
-No hay elección, sé que son jóvenes, pero confío en ellos -dijo Brom.
-Ascendiendo… -dijo Saphira, aquello no la convencía.
-¡VLAD, HROM, VULCAN! -llamó Brom- CUANDO OS LO DIGA, ESCUPID VUESTRO ALIENTO CON TANTA POTENCIA COMO PODÁIS, AREAGON, NECESITO QUE TÚ HAGAS LO MISMO CON TU VARITA.
-¿QUÉ PENSÁIS HACER? -preguntó Dumbledore.
-Una locura -dijo Vlad mentalmente- la última vez, yo me estampé contra un lago, Hrom se rompió un ala y Vulcan casi quema un bosque entero...
-Esta vez tiene que salir bien... -dijo Hrom.
-¿Y esta vez por qué debería salir bien? -preguntó Vulcan.
-Porque Harry, Ron y Hermione, e incluso Jock, dependen de nosotros -dijo Areagon.
Los ojos de Hrom, Vulcan y Vlad resplandecieron y brillaron con intensidad, preparados para exhalar su aliento con tanta fuerza como pudieran.

Dumbledore, previendo que aquello era improvisado, decidió lanzarse un encantamiento protector a sí mismo; la concentración era máxima mientras seguían volando hacia el norte.
-Brom -dijo Saphira- estoy preparada…
-¡MUCHACHOS PREPARAOS! -ordenó Brom- ¡TRES, DOS, UNO…! ¡BRISINGR!
Vlad y Vulcan abrieron sus fauces, de las que salieron dos lenguas de fuego, mientras que Hrom exhaló un chorro de electricidad, parecido a un rayo.
Los tres alientos se combinaron, provocando una explosión en el aire que les obligó a taparse los ojos para protegerlos de una luz blanca, cuando volvieron abrirlos, estaban sobre Hogwarts.
-¡LO CONSEGUIMOS! -exclamaron Vlad, Hrom, Vulcan y Areagon, mientras iniciaban el descenso.
-¡AREAGON! -gritó Jock- ¡ERA QUIRRELL, LO SABÍAMOS!
-Jock, estamos aterrizando -dijo Vlad- ¡AGUANTAD!
Hicieron un aterrizaje rápido, dejando a Brom, Dumbledore y a Areagon en la torre, sin apenas detenerse.
-¡Areagon! -le llamó Dumbledore- despierta urgentemente a Snape, McGonagall y Pomfrey.
-Bien -dijo Areagon- pero antes encarguese de él -añadió señalando los pies de Filch.
-¡Jock! Brom y Dumbledore ya van hacia vosotros -dijo Vulcan.
Areagon abrió la puerta de un empujón y se lanzó escaleras abajo, pensando en cómo diablos despertar a los dos profesores más estrictos del colegio, hasta que vio un grupo de armaduras…
-Esto me va a salir caro… -sacó la varita y exclamó- ¡Jierda!
El hechizo provocó que el yelmo de una de las armaduras saliera despedido e impactara contra el resto, provocando una estruendosa reacción en cadena, por si fuera poco, vio un martillo de guerra y un escudo, así que tomó ambos y empezó a golpear el martillo contra el escudo, recorriendo el pasillo del despacho de McGonagall. Que ante tal estruendo salió enfurecida de su despacho, pero que no llegó a tiempo a quitarle puntos a Gryffindor porque Areagon fue más rápido.
-¡Quirrell ha secuestrado a Harry donde la guardan! ¡el profesor Dumbledore me pidió que les avisara a usted, al profesor Snape y a la señora Pomfrey!
El rostro de ira de McGonagall aumentó, pero sus ojos denotaban preocupación.
-Yo avisaré a Pomfrey de camino al tercer piso, tú avisa a Snape -dijo enfadada- dile que te envío yo.
-Sí, señora -y se fue directo a las mazmorras.

A Areagon no le apetecía encontrarse a ningún prefecto, más aún si eran de Slytherin, así que se puso la capa de invisibilidad y se escabulló por el pasillo que conducía a las mazmorras y con cuidado de no chocar con nadie. Cuando por fin encontró el despacho de Snape, guardó la capa en la mochila y aporreó la puerta con todas sus fuerzas hasta que Snape le abrió la puerta con cara de querer estrangularlo.
-¡ME ENVÍAN EL PROFESOR DUMBLEDORE Y LA PROFESORA MCGONAGALL! -gritó- ¡QUIRRELL HA SECUESTRADO A POTTER DONDE GUARDAN LA PIEDRA!
-Regrese a su habitación, ¡INMEDIATAMENTE! -dijo Snape enfurecido- Harry Potter es tan entrometido como su maldito padre... -y salió a grandes zancadas hacia el tercer piso.
Volvió a ponerse la capa y caminó hasta la Torre de Gryffindor, estaba a punto de llegar al pasillo que conducía al pasillo del retrato.
-Areagon, faltó poco -dijo Jock- Dumbledore y Brom han llegado a tiempo, Voldemort compartía el cuerpo con Quirrell…
Areagon se sintió asqueado, así que tuvo que apoyarse en una pared y recuperar el aliento, pues una vez leyó que con la magia negra se podía compartir el cuerpo con otra persona… o con otra alma, mejor dicho, pero el ritual era repugnante y generalmente, el parásito acababa matando al huésped.
-¿Se pondrá bien? -preguntó Areagon.
-Madame Pomfrey dice que dormirá un par de días, pero se recuperará -dijo Jock- deberías haber visto a Quirrell cuando intentó tocar a Harry…
-¿Qué pasó? -preguntó Areagon incorporándose.
-Algo muy extraño… -dijo Jock- Voldemort ordenó a Quirrell que le quitara la piedra a Harry, y que lo matara -a Areagon se le pusieron los pelos de punta, pero dejó que Jock siguiera- así que se abalanzó sobre él, y cuando le agarró por el cuello, a Quirrell empezaron a salirle ampollas en las manos…
-¿Qué clase de ampollas?
-¿Sabes las ampollas que les salen a la gente normal cuando se quema con algo y luego se queda en carne viva? -preguntó Jock- pues de esas…
-Espera… -dijo Areagon- eso es magia de fuego… -añadió pensando en él y en Vulcan, si algún ser oscuro intentaba tocarlo, se quemaba.
-Dumbledore dice que es por el sacrificio que hizo la madre de Harry al dar la vida por él -dijo Jock- pero parece muy raro que sólo el amor, por muy fuerte que sea, sea capaz de matar al agresor…
-Espera… ¿Quirrell ha muerto? -Areagon estaba sorprendido.
-Sí, y de hecho he visto el alma de Voldemort salir de su cuerpo -dijo Jock- nunca he visto algo tan desagradable…
-No necesito detalles -dijo Areagon- ¿qué hay de Ron y Hermione?
-También están en la enfermería -dijo Jock- a Hermione le darán mañana el alta, Ron saldrá según evolucione…
-Será mejor que vayamos a dormir, mañana tendremos que responder muchas preguntas…

Areagon entró por el hueco del retrato y fue donde estaba Neville, que seguía petrificado.
-Perdona por el retraso -dijo Areagon- las cosas no han salido muy bien, cuando te retire el hechizo, por favor, no grites o despertaremos a todos… -esperó unos segundos y murmuró el hechizo- ¡Finite!
Neville se incorporó despacio, ayudado por Areagon, que se sentó también en el suelo, exhausto.
-¿Qué ha ocurrido Areagon? -preguntó Neville- ¿dónde están Harry, Ron y Hermione?
-En la enfermería… Hermione saldrá mañana, Ron en un par de días, y Harry se pondrá bien, pero no han dicho cuándo saldrá.
-¿Qué ha pasado? -preguntó Neville con cierto temor- y… ¿cómo es que estás empapado?
Areagon dió un respingo, estaba tan centrado en "su misión" que había olvidado el pequeño detalle de volar entre una tormenta.
-Harry, Ron y Hermione descubrieron que Quirrell quería robar lo que estaba oculto en el tercer piso… -tragó saliva- intentamos avisar a la profesora McGonagall, pero no nos hizo caso, cuando quisimos avisar al profesor Dumbledore y al profesor Holcombsson, estos estaban en Londres, así que como no había nadie que nos hiciera caso, Harry, Ron y Hermione decidieron ir al tercer piso para ganar tiempo, mientras Râ y yo íbamos a Londres a buscar refuerzos. Neville rebuscó en su mochila y sacó dos pasteles de caldero, y le pasó uno a Areagon.
-Toma, creo que lo necesitas tanto como yo -dijo Neville tratando de animarlo.
-Gracias.
Se comieron los pasteles en silencio, una vez terminaron, Areagon fue a ducharse y Neville fue directamente a dormir.


Como todos los estudiantes habían terminado ya los exámenes, Areagon decidió prescindir del uniforme, y bajó a desayunar solo al Gran Comedor, mientras contemplaba con tristeza el reloj rojo donde se mostraban los puntos de Gryffindor, iban en último lugar, por fortuna, todos los estudiantes estaban dormidos y nadie vio su cara de tristeza, pero cuando escuchó el barullo de los más madrugadores, apuró su desayuno y salió a pasear por los terrenos. Al principio tenía intención de volar con Vlad, Vulcan y Hrom, pero la aventura de la noche anterior los había dejado agotados, y Jock seguía vigilando a Harry hasta que permitieran el horario de visitas, así que se sentó en la orilla del lago y levitó algunas piedras para entretenerse.
-¿Ocupado? -preguntó una voz a su espalda, eran Brom y Dumbledore.
-No -se levantó y se acercó a ellos.
-Areagon, necesitamos que nos cuentes lo que no sabemos -dijo Dumbledore- necesito que nos cuentes qué ocurrió después del partido de quidditch en el que disparaste a Quirrell, hasta ayer.
Areagon guardó su varita y empezó a relatarles todo, parte por parte, cuando llegó a la parte del exámen de Defensa Contra las Artes Oscuras en la que escucharon a Quirrell hablar con Voldemort, Dumbledore intercambió miradas de preocupación con Brom; aunque no le interrumpieron hasta que les relató cuando fue a buscarlos.
-Espera… -le interrumpió Dumbledore- ¿cómo es posible que Fluffy no te atacara?
-Porque vió a una criatura más poderosa que ella -dijo Brom- ¿verdad?
-Ya nos habíamos encontrado con Fluffy anteriormente -admitió Areagon- y vio a Jock, por eso no nos atacó ni la primera, ni la segunda vez…
-Creo que eso lo explicaría todo -dijo Dumbledore- coincide con lo que nos han explicado la señorita Granger y el señor Weasley, en unas horas podrás verlos.
-Tranquilo Areagon -dijo Brom- aunque tenga ganas de regañarte por ponerte en peligro, pero has hecho lo que debías.
Se marcharon y lo dejaron solo, hasta que decidió ir a la enfermería a esperar que saliera Hermione, aunque se llevó una sorpresa al ver que a Ron también le habían dejado salir antes, así que fueron a los jardines para ponerse al día de lo sucedido y no molestar a Harry.

La semana transcurrió rápidamente, como Harry no tenía un sustituto en el equipo de quidditch de Gryffindor, perdieron lo más dignamente que pudieron contra Ravenclaw; cuando finalmente despertó, Pomfrey les permitió visitarlo algunas horas al día, y finalmente le permitió salir de la enfermería a regañadientes para la fiesta de la entrega de la Copa de la Casa.
Había bastante decaimiento general ese día, el Gran Comedor ya estaba lleno cuando llegaron por la noche y estaba decorado con los colores de Slytherin, verde y plata, para celebrar el triunfo de aquella casa al ganar la copa durante siete años seguidos. Un gran estandarte, que cubría la pared detrás de la mesa de los profesores, mostraba la serpiente de Slytherin.
Cuando Areagon, Harry, Hermione y Ron entraron en el Gran Comedor, se produjo un súbito murmullo y todos comenzaron a hablar al mismo tiempo. Harry se sentó entre Ron y Hermione, mientras que Areagon lo hizo frente a ellos, en la mesa de Gryffindor, y trataron de hacer caso omiso del hecho de que todos se ponían de pie para mirarlo.
Por suerte, Dumbledore llegó unos momentos después. Las conversaciones cesaron.
-¡Otro año se va! -dijo alegremente Dumbledore- y voy a fastidiaros con la charla de un
viejo, antes de que podáis empezar con los deliciosos manjares. ¡Qué año hemos tenido! Esperamos que vuestras cabezas estén un poquito más llenas que cuando llegasteis… Ahora tenéis todo el verano para dejarlas bonitas y vacías antes de que comience el próximo año… Bien, tengo entendido que hay que entregar la Copa de las Casas y los puntos ganados son: en cuarto lugar, Gryffindor, con trescientos doce puntos; en tercer lugar, Hufflepuff, con trescientos cincuenta y dos; Ravenclaw
tiene cuatrocientos veintiséis, y Slytherin, cuatrocientos setenta y dos.
Una tormenta de vivas y aplausos estalló en la mesa de Slytherin. Harry pudo ver a Draco
Malfoy golpeando la mesa con su copa. Era una visión repugnante.
-Sí, sí, bien hecho, Slytherin -dijo Dumbledore- sin embargo, los acontecimientos recientes
deben ser tenidos en cuenta.
Todos se quedaron inmóviles. Las sonrisas de los Slytherin se apagaron un poco.
-Así que -dijo Dumbledore— tengo algunos puntos de última hora para agregar. Dejadme ver… sí… Primero, para el señor Ronald Weasley…
Ron se puso tan colorado que parecía un rábano con insolación.
-… por ser el mejor jugador de ajedrez que Hogwarts haya visto en muchos años, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.
Las hurras de Gryffindor llegaron hasta el techo encantado, y las estrellas parecieron
estremecerse. Se oyó que Percy les decía a los otros prefectos: «Es mi hermano, ¿sabéis? ¡Mi hermano menor! ¡Consiguió pasar en el juego de ajedrez gigante de McGonagall!»
Por fin se hizo el silencio otra vez.
-Segundo… a la señorita Hermione Granger… por el uso de la fría lógica al enfrentarse con el fuego, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.
Hermione enterró la cara entre los brazos. Harry tuvo la casi seguridad de que estaba llorando. Los cambios en la tabla de puntuaciones pasaban ante ellos: Gryffindor estaba cien puntos más arriba.
-Tercero… al señor Harry Potter… -continuó Dumbledore, la sala estaba mortalmente
silenciosa-… por todo su temple e incuestionable valor, premio a la casa Gryffindor con sesenta puntos.

El estrépito fue total. Los que pudieron sumar, además de gritar y aplaudir, se dieron cuenta de que Gryffindor tenía los mismos puntos que Slytherin, cuatrocientos setenta y dos. Si Dumbledore le hubiera dado un punto más a Harry… Pero así no llegaban a ganar.
Dumbledore levantó el brazo. La sala fue recuperando la calma.
-Hay muchos tipos de valentía -dijo sonriendo Dumbledore- hay que tener un gran coraje
para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos, por lo tanto, premio, con diez puntos, al señor Neville Longbottom.
Alguien que hubiera estado en la puerta del Gran Comedor habría creído que se había producido una explosión, tan fuertes eran los gritos que salieron de la mesa de Gryffindor. Harry, Ron y Hermione se pusieron de pie y vitorearon a Neville, que, blanco de la impresión, desapareció bajo la gente que lo abrazaba. Nunca había ganado más de un punto para Gryffindor. Harry, sin dejar de vitorear, dio un codazo a Ron y señaló a Malfoy, que no podía haber estado más atónito y horrorizado si le hubieran echado la maldición de la inmovilidad total.
-Lo que significa -gritó Dumbledore sobre la salva de aplausos, porque Ravenclaw y
Hufflepuff estaban celebrando la derrota de Slytherin-, que hay que hacer un cambio en la
decoración.
Dio una palmada. En un instante, los adornos verdes se volvieron escarlata; los de plata, dorados, y la gran serpiente se desvaneció para dar paso al león de Gryffindor. Snape estrechaba la mano de la profesora McGonagall, con una horrible sonrisa forzada en su cara. Captó la mirada de Harry y el muchacho supo de inmediato que los sentimientos de Snape hacia él no habían cambiado en absoluto. Aquello no lo preocupaba. Parecía que la vida iba a volver a la normalidad en el año próximo, o a la normalidad típica de Hogwarts.
-Oh, casi lo olvido… -dijo Dumbledore- el profesor Holcombsson quiere deciros algunas palabras, profesor…
-Gracias profesor Dumbledore -dijo Brom, iba vestido con un traje de color gris claro, con el Árbol Blanco de Gondor y la corona de Arnor, bordados en plata- ha sido un placer compartir este año con todos vosotros, he aprendido mucho de mis colegas y espero que vosotros hayáis hecho lo mismo conmigo, deciros que haremos todo lo posible para regresar el año que viene -levantó su copa- ¡POR HOGWARTS!
Todos bebieron, incluidos unos pocos Slytherin, e inmediatamente, empezó el banquete de fin de curso.

Después de cenar y celebrar el fin de curso en la Sala Común, se fueron a dormir, y durante la noche, apareció el capitán Morna para llevarse a Norberto hacia Endor. A la mañana siguiente, prepararon sus baúles, ya que Harry, Ron y Hermione tomarían el tren, que partiría después de la hora de comer, mientras que Areagon volvería volando a Endor junto con Brom; así que aprovecharon para dar un último paseo por los pasillos y los jardines, además de hacerle una visita rápida a Hagrid para despedirse de él.
Cuando anocheció, Areagon montó en Vlad y Brom en Saphira; Jock cargó con los baúles de Areagon y Brom, mientras que Hrom y Vulcan volaban cerca de Vlad para hacer relevos y poder llevar a Areagon, no porque Areagon les resultara pesado, sino porque eran jóvenes y así podían descansar mientras volaban.
Tardaron algunas horas para llegar a Endor, y justo cuando el sol empezaba a ascender, vislumbraron un precipicio rodeado por una muralla de color blanco, habían llegado a Minas Tirith.


Bueno, pues este es el final de "La Piedra Filosofal", ¿qué nuevas aventuras les esperan a nuestros protagonistas?

Un saludo y gracias a todos los lectores y seguidores por leer este fanfiction.