EQUIPO CUERVO

Capítulo 3: Supervivencia II

Por Okashira Janet

Día Cinco.

Naruto realmente estaba divirtiéndose en aquella misión de supervivencia, aunque suponía que aquello no era lo que debía sentir en realidad —no si le prestaba atención a la cara de cementerio de Sasuke que prácticamente estaba perdiendo su alma por el trasero—. ¡Pero es que nunca había estado tanto tiempo con otras personas!, en la Academia a veces Shikamaru, Chouji y Kiba jugaban con él, pero solo un par de horas porque luego sus padres iban a recogerlos. En cambio Sasuke y Hinata estaban con él todo el tiempo, ¡era como tener una familia!, bueno, Naruto no estaba muy seguro de cómo funcionaba una familia, a veces había podido ver a una familia cenando por la ventana de alguna casa y en el parque a veces veía a los padres con sus hijos, pero suponía que el sentimiento era algo parecido.

Naruto tampoco había dormido con alguien en el pasado y aunque seguía teniendo miedo a la hora de dormir —siempre había tantos ruidos tenebrosos en el bosque— ya no temblaba como cachorro mojado y si de plano se asustaba con algún ruido siempre podía hacerse un ovillo junto a Hinata (junto a Sasuke no porque lo aventaba diciendo que estaba sudado).

Aun no entendía muy bien qué significaba todo eso del equipo Cuervo, pero personalmente parecía un cambio muy agradable a su vida, hubiera sigo genial que pudieran vivir más tiempo ahí, donde no había aldeanos que lo increparan o gente que lo mirara feo al pasar y le diera la espalda. Sasuke y Hinata no le habían dicho, ni una sola vez, que su presencia era desagradable y si Itachi Taichou no volviera nunca y ellos se quedaran ahí para siempre, ¡eso sería genial!, aunque si hacían eso no podría cumplir su sueño de ser Hokage ni Sasuke se volvería policía de Konoha… Naruto soltó un suspiro, no se podía tener todo en la vida.

Brincando en un solo pie siguió su camino sin poner mucha atención a su alrededor, Sasuke estaba muy débil para seguir haciendo su técnica de la bola de fuego, ¡esa cosa era genial!, pero si Sasuke no podía hacerla ahora él era el encargado de que el fuego no se apagara así que lo habían mandado a buscar hojas secas y madera. Naruto también había encontrado unos hongos pero Sasuke había dicho que no sabían si eran venenosos y no podían arriesgarse.

Sasuke le había dicho que pusiera mucha atención en no salirse de los límites del mapa que le había dado Itachi Taichou, pero sinceramente era incapaz de leer un mapa así que había decidido que su límite para alejarse del campamento serían cien pasos, ¿cuántos llevaba?, ¿ochenta y tres?, Naruto miró hacia atrás con recelo, si no mal recordaba llevaba 79 hace treinta pasos cuando se había detenido a columpiarse de una rama.

Si hubiera llevado su spray reflejante hubiera podido dejar marcas por los troncos donde iba pasando, pero Itachi Taichou lo había sacado de su casa sin darle tiempo de agarrar nada.

Naruto volvió nuevamente la vista atrás preguntándose si debía volver. Como nunca había hecho caso a sus instintos más básicos de supervivencia siguió correteando buscando hojas secas, eso hasta que descubrió que el río estaba corriendo con inusual fuerza, por un momento se lo quedó viendo con curiosidad y estuvo a punto de meter el pie para ver si el agua estaba fría, pero luego alzó la vista y vio algo espantoso, unas piedras se alzaban en medio del río y podía ser su imaginación pero desde donde estaba podía ver claramente que formaban una calavera.

Sintiendo que todo el vello de los brazos se le erizaba Naruto dio media vuelta y echó a correr. Corrió tan fuerte que empezó a sentir que se le hacían fuego los pulmones y entonces una rama lo agarró del pie y lo arrastró por el suelo, Naruto no podía equivocarse, sabía cuándo tropezaba y cuándo algo lo apresaba y tiraba de él y aquella rama estaba haciendo lo segundo.

Soltó un chillido y pataleó desesperadamente seguro de que aquello era algo que nunca habían visto en la Academia (no es como si le hubiera prestado atención a las clases de todas formas), la rama lo arrastró por el suelo, lo golpeó contra las piedras, lo empujó contra los árboles y lo dejo tan magullado como una de esas piñatas que usaban en las fiestas infantiles de los civiles. Naruto intentó soltarse, pero no tenía nada en los bolsillos que le fuera de utilidad, finalmente se dio cuenta que la rama lo arrastraba contra el río.

Naruto no sabía nadar.

La corriente estaba crecida.

Aquella piedra en forma de calavera le daba miedo.

No supo qué pasó, por un momento todo en él fue como una descarga, algo rojo salió de su cuerpo y le envolvió la pierna como fuego, la planta lo soltó al instante y en cuanto se vio libre Naruto volvió a correr, esta vez ninguna planta carnívora intentó devorarlo.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Sasuke había tenido días mejores, de tanto ir al baño le había empezado a salir sangre y aunque ya no le dolía el estómago su estado general no era muy bueno. Naruto había regresado repitiendo una y otra vez que una planta carnívora había intentado ahogarlo, estaba muy excitado y tan seguro de sí mismo que Hinata lo había observado con los ojos bien abiertos creyéndole a pies juntillas, pero Sasuke encontraba muy difícil aquella aventura.

Si había una planta carnívora, ¿por qué había querido ahogarlo en primer lugar?, además, aunque Naruto estaba muy asustado no había puesto ningún inconveniente en ir a buscar hojas secas de nuevo (porque se le habían olvidado con su travesía) y solo había dicho que estaba bien porque él sanaba rápido, ¿qué coherencia tenía aquello?.

Lo único bueno de aquel día es que Hinata había pescado tres peces de buen tamaño uno tras otro, al parecer se le había ocurrido utilizar la técnica propia de su familia para paralizarlos bajo el agua. Sasuke nunca había visto el puño suave antes y aunque Hinata le explicó (entre tartamudeos) que su técnica no era buena en comparación con la de Neji a él le pareció grandiosa.

Hinata estaba muy delante de él, pese a que en primera instancia no lo parecía, y Naruto era inmune a casi todo: no había enfermado del estómago, los piquetes de mosquito se le borraban en menos de una hora, las heridas se le cerraban como si tuviera magia e incluso las quemaduras de sol se le desaparecían en una noche. Sasuke estaba francamente intrigado con todo eso y no hallaba una explicación lo suficientemente conveniente para calmarse a sí mismo.

A lo mejor Naruto venía de un clan súper poderoso en cuestiones de curaciones, pero entonces, ¿cómo es que nunca había oído de los Uzumaki?, ¿y por qué Naruto había dicho que era huérfano?. De todas maneras pensar mucho en eso solo lo deprimía, ya había pasado toda su vida tras la sombra de su hermano, pero si ahora también iba a vivir bajo la sombra de Hinata y Naruto… no creía que pudiera soportarlo.

No me defraudes Sasuke

La voz de su padre retumbó en su mente y solo pudo apretar los puños, era la primera vez en la vida que su padre giraba a verlo, era la primera vez en la vida que esperaban algo de él, era la primera vez en la vida que había esperanza, ¿acaso no iba a llegar a ningún lado?

Los ojos se le llenaron de lágrimas y se los limpió furiosamente, Hinata había estado llorando inconsolable el primer día, pero ella era una niña y las niñas podían llorar, Naruto había berreado cuando se había herido la rodilla, pero que Naruto llorara no parecía importante para nadie, en cambio él era un Uchiha, él no podía llorar, Itachi nunca lloraba.

Tenía que encontrar la manera de ser igual de valioso que Hinata y Naruto, aunque hasta ese momento lo único que había podido hacer era tener la fogata encendida día y noche y ya ni siquiera tenía chakra para seguir haciéndolo.

—Sasuke-kun. —Hinata le extendió un pescado ensartado en un palo, a Hinata el estómago por fin se le había compuesto y aunque estaba roja por las quemaduras del sol se veía mucho mejor—. Cre-creo que no lo he quemado.

—Gracias. —Sasuke lo sujetó sin demasiados ánimos, últimamente parecía que tenía el sistema digestivo en modo directo, le sopló un par de veces y luego empezó a darle mordidas desganadas.

—Oye Sasuke. —Naruto que ya se había comido su pescado alzó una mano alborozado—. Mira, si tú creas fuego luego yo puedo echarle aire a las cenizas y puedo hacer que vuelva a encender.

—Sí, eso te lo enseñan en la Academia. —Sasuke ya había perdido la cuenta de todas las cosas que Naruto debía haber sabido y no sabía, por lo menos le quedaba el consuelo de que siempre podía superarlo en el plano de la inteligencia.

—¡Oh! —Naruto sonrió con todos los dientes y luego le echó aire violentamente con su playera—. ¡Mira!, puedo hacer que tu fuego reviva. —En medio de la oscuridad con el fuego echando chispas a su alrededor y aquel cabello rubio que reflejaba la luna Sasuke sintió mucha melancolía por no ser tan fuerte como él—. Oye Hinata-chan, ¿no puedes atrapar peces en la noche?, así a lo mejor no te quemas tanto.

—Uh… —La niña pareció pensárselo.

—Puedo acompañarte para que no te de miedo, ¡dattebayo!, aunque entonces Sasuke se quedaría solo, ¿crees que te de mucho miedo?

—Tengo mis kunais. —Sasuke les lanzó una mirada cansada—. Quienes deberían tener miedo son ustedes.

—¡Entonces vamos mañana! —Naruto decidió con bríos y una vez que hubo logrado que las llamas de la hoguera volvieran a levantarse majestuosas se sentó frente al fuego—. No es que tenga miedo de que esa rama me atrape de nuevo…

Día seis

Sasuke despertó empapado de sudor y con el corazón latiendo dolorosamente contras las costillas, tambaleante se sujetó un brazo y al comprobar que aún lo tenía pegado al cuerpo soltó un quejido de alivio. Había tenido un sueño horrible, un sueño donde algo iba acorralándolos, atrapándolos y destazándolos de a poco.

Primero le habían arrancado una pierna a Naruto, luego los brazos con los que tan alegremente encendía el fuego, a Hinata le habían quitado los ojos y a él lo habían ido mordiendo de a poco y el dolor había sido tan intenso que Sasuke había pensado que moriría.

—¿Sasuke? —Naruto lo sujetó del hombro—. ¿Estas bien?

—Sí. —Intentó que ningún sentimiento se mostrara en su rostro, si se le ocurría decirle a Naruto que tenía miedo el rubio entraría en modo pánico al instante y un rubio aterrorizado no servía de mucho.

—Uh… —Naruto lo observó curioso—. Qué raro creí… ¡Oh bueno, me equivoque! —Por fortuna Naruto no era muy inquisitivo.

—¿Y Hinata? —Sasuke intentó desviar la atención aunque sentía los dientes castañearle.

—Creo que fue a orinar, debe ser una molestia ser niña y hacer sentada. —Naruto se puso ambas manos tras la nuca. A decir verdad Sasuke nunca había pensado en eso antes, en casa Itachi y él eran chicos y ninguna niña había sido cercana a él en el pasado—. Tengo hambre. —Las tripas de Naruto sonaron—. ¿Quieres que vaya a buscar algo?

—No. —Sasuke puso todo de su parte para levantarse sin temblar, aun sentía la boca seca y ganas de vomitar—. No. —Pero una pesadilla era una pesadilla y él ya se había hecho a la idea que no iba a dejarse vencer, aquella era una misión de supervivencia, una misión que le había encomendado su padre e Itachi había dicho que volvería en una semana, ¡Sasuke Uchiha estaría de pie cuando esa semana terminara!

—¿Quieres ir al baño?, —Naruto lo miró compasivo—, ¿tienes diarrea de nuevo?

—No, idiota. —Muy a su pesar las mejillas se le colorearon tenuemente, Naruto sí que decía tonterías—. Ni siquiera tengo comida en la panza, ¿cómo quieres que pueda tener diarrea?

—Una vez alguien me regaló un vaso de leche, pero estaba caducado y tuve diarrea todo el día. —Naruto hizo un mohín con la boca—. Pensé que iba a morirme.

—No deberías recibir comida de los extraños. —Su mamá siempre se lo decía.

—Oh, es que era la primera vez que alguien me daba algo. —Naruto pasó tristón el pie por el piso—. Estaba tan emocionado… —Sasuke lo observó unos momentos recordando todas las veces que no había querido comerse algo que le había dado su madre. Cuando volviera a su casa le regalaría a Naruto un vaso de leche y no estaría caducado.

—Enciende de nuevo el fuego. —Sasuke se colocó derecho a pesar de que tenía calambres en el estómago y sentía todo el cuerpo pulsándole—. Creo que veo a venir a Hinata y trae un pez en la mano.

—¡Oh!, —Naruto sonrió con todos los dientes—. ¡Amo a Hinata-chan! —El rubio salió corriendo y Sasuke lo vio alejarse, ¿siempre había llamado así a Hinata?, Hinata-chan sonaba lindo, pero que de repente él también la llamara así iba a sonar raro, por otro lado ella lo llamaba a él Sasuke-kun, ¿había sido grosero de su parte llamarla sin honoríficos?, Sasuke nunca había hablado mucho con niños de su edad y no sabía de eso, su padre le había enseñado a ser respetuoso y formal con la gente mayor, como un notable miembro del clan Uchiha, ¿es que era lo mismo con los niños?

—¡Oii!, —inquieto sujetó a Hinata por un brazo cuando iba pasando, nuevamente la niña estaba empapada de la cabeza a los pies—, ¿tengo que llamarte Hinata-chan?

—N-no Sa-Sasuke-kun. —La niña enrojeció escandalosamente, Sasuke la soltó aliviado.

—Bien. —Porque Hinata-chan sonaba tierno, pero ser tierno le quedaba más a alguien como Naruto—. ¡Vamos a comer! —Y los tres corrieron a la hoguera mientras Naruto cantaba algo que sonaba como "pescado todos los días, pero de todas formas luce bien".

Día 7. 3:00 AM

Hinata estaba temblando como jamás en la vida, a su lado Naruto estaba aferrado de su brazo y a pesar de lo fuerte que chillaba la tormenta no dejaba que se escuchara uno solo de sus gritos, Sasuke intentaba infructuosamente decirles algo, ¿qué?, ¿la lluvia?, ¿los arboles?, ¿los rayos?, Hinata alzó la vista al cielo, los árboles se mecían con aterradora fuerza de un lado a otro y el agua no le dejaba ver nada, de hecho tampoco podía respirar adecuadamente.

Sasuke tenía ojeras y estaba pálido como un fantasma, pero la sujetó de la mano que Naruto no estaba triturando y tiró de ella, Hinata por fin entendió, estaban cayendo rayos sobre los árboles y ellos estaban parados debajo de uno. Con pasos titubeantes los tres caminaron sin rumbo fijo, sus pies hundiéndose en el lodo.

Sasuke estaba intentando decir algo, pero Hinata no podía oírlo. Desesperadamente intentó recordar que se suponía que tenía que hacer en una situación como aquella, pero a su mente no llegó ningún recuerdo.

—¡Vamos a morir dattebayo! —Eso sí que lo había escuchado, Naruto debía tener los pulmones más fuertes de todo Konoha. De pronto un rayo cayó cerca de ellos iluminando la noche de azul, un enorme tronco se abalanzó contra ellos, Hinata ni siquiera tuvo tiempo de gritar, Sasuke los arrojó a los dos y luego pegó un salto que lo lanzó al lado contrario.

—¡Sasuke-kun! —En medio de la noche y con aquella tormenta fue incapaz de verlo de nuevo—. ¡Sasuke-kun! —Al caer se había golpeado la cabeza y le sangraba la frente dificultándole la visión de un ojo.

—¡Sasuke, Sasuke, Sasuke! —Naruto hizo altavoz con ambas manos olvidando que estaba asustado, con la luz de los rayos Hinata notó con horror que se había desgarrado la playera y todo el brazo derecho.

—¡By-Byakugan! —Para su miseria no pudo activar su línea sanguínea, sabía que el Byakugan era la visión absoluta, el orgullo de los Hyuuga, su padre ya se lo había dicho antes, que solo era libre de activar su técnica cuando estuviera repleta de decisión.

Voz fuerte y clara Hinata, el Byakugan no obedece a los débiles.

—¡Byakugan! —Pero la voz le temblaba y sentía el terror crecer en su estómago—. Byakugan… —Ni siquiera escuchaba su propia voz en medio del agua—. Bya… —La voz se le apagó al darse cuenta que nunca lo lograría, nadie que no creyera en sí mismo podía activar el Byakugan.

—¡¿Qué pasa?! —Naruto hizo altavoz ante ella—. ¡¿No funciona?! —Hinata negó con los ojos llenos de lágrimas, todos aquellos días había sido capaz de usar el Byakugan hasta medio minuto seguido para atrapar peces y ya no tenía que descansar tanto para volver a usarlo otra vez, aquello había sido tan extraordinario que ella misma se había sorprendido, ¡y había usado el Junken para matar a un pescado!, se había tardado pero al final había sido capaz de cerrar cinco de sus siete puntos vitales, aquello la había emocionado.

Quizás no fuera un genio como Neji y quizás nunca sería la heredera que su clan esperaba, ¡pero estaba avanzando! O eso había creído.

Naruto y Sasuke habían sido las primeras personas en toda su vida que no la rechazaban, Naruto incluso había dicho que era genial, las mejillas se le volvían a poner rojas solo de recordarlo, y Sasuke le había dicho que de no ser por ella y su habilidad con los peces los tres ya habrían muerto.

Pero su padre tenía razón, en los momentos de verdadera necesidad ella siempre fallaba, siempre sería una vergüenza para el clan, la mancha de los Hyuuga, la triste heredera que no podía usar el Byakugan porque tenía miedo de su propia sombra.

No pudo evitarlo, se sentó en el suelo, abrazó sus rodillas y se puso a llorar, las lágrimas calientes se mezclaron con la lluvia y sintió como el lodo empezaba a empujarla, Naruto la sacudió de un hombro, la sacudió de los dos hombros y luego se fue corriendo, Hinata no sabía si la había abandonado o le había dicho que esperara, no sabía si había ido a buscar a Sasuke o simplemente había salido huyendo.

Usted nunca va a poder ser un ninja Hinata-sama.

Neji tenía razón, había matado a su padre y por eso nunca podría ser ninja, aquel día quien debía haber muerto era ella. Su madre había muerto, su tío había muerto y su padre había dicho que no importaba si ella moría.

No entendía eso del Equipo Cuervo, Sasuke les había explicado a ella y a Naruto que se convertirían en el mejor equipo de Konoha, pero de seguro aquello era un error, quien debería estar en su lugar era Neji, el genio del clan, no ella.

Sasuke era listo, les decía que hacer, les daba órdenes precisas y les hacía sentir que eran buenos en algo. Naruto era pura energía, desde que salía el sol hasta que se acostaban alrededor de la fogata, en la Academia Hinata lo había visto de reojo una que otra vez y le agradaba cuando decía lo que pensaba sin miedo y sin importarle que los demás se burlaran, cuando se reía había cascabeles a su alrededor.

Ella en cambio era tímida y sombría, había querido darles las gracias varias veces por no rechazarla y permitir que alguien como ella estuviera a su lado, pero ni siquiera había tenido valor para eso.

Y justo en aquel momento, sin saber si Sasuke estaba herido, en medio de la noche y sin poder confiar en su visión normal, ahí donde el Byakugan sería la respuesta a sus problemas ella volvía a ser la inútil que había sido siempre. El corazón le dolió.

Un trueno horrendo retumbó sobre su cabeza y pegó un grito cuando otro árbol se desplomó a su lado, el poco instinto de supervivencia que le quedaba le obligó a correr.

Escóndase Hinata-sama, es lo único que sabe hacer bien.

A la boca le llegó el sabor metálico de la sangre y supuso que la cabeza le estaba sangrando más de lo que le dolía, corrió, corrió, con los pulmones a punto de reventar, eso era lo único que sabía hacer, proteger su inútil vida, desde los tres años era lo único en lo que aún no había fallado.

—¡Hinata-chan! —Se detuvo y giró atrás al escuchar el grito de Naruto, en medio de la oscuridad observó al niño, cabello dorado que brillaba en la oscuridad—. ¡No! —¿No?, ¿no qué?, Sasuke estaba apoyado en un hombro del rubio y le pareció que tenía una pierna herida, le hacía señas desesperadas con una mano, pero Hinata no alcanzaba a entender, otro rayo surcó el cielo y sobrecogida dio un paso atrás, en cuanto lo hizo resbaló, un gemido ahogado se le escapó de los labios mientras golpeaba su pecho contra una roca y caía al río.

Ninguno de los tres sabía nadar. Cuando hicieron la trampa de peces tuvieron cuidado de no ir más allá de la orilla, ahí donde el agua les alcanzaba la cintura, pero de cualquier manera el río era tranquilo y cristalino. Pero aquella noche, en medio de la tormenta, el agua la engulló como una boca de lobo dispuesta a clavar en ella sus colmillos.

—¡Ah! —Por puro instinto Hinata intentó patalear a la superficie, pero el agua le dio vueltas, la estrujó, en cierto momento no supo si estaba arriba o abajo, con desesperación nadó a un lado, dónde fuera, a cualquier lugar—. ¡Ah! —Alcanzó a sacar la cabeza apenas un momento para tomar aire antes de chocar contra una piedra, sintió como si el brazo se le desgajara de dolor y volvió a hundirse, debajo del agua abrió los ojos, si pudiera usar el Byakugan, si supiera a dónde nadar… siempre había sido una inútil, nunca había desquitado el aire que respiraba, su padre tenía razón.

De pronto una enorme bomba cayó al río cerca de ella, Hinata notó con sorpresa que aquella masa tenía cabello rubio y manoteaba con desesperación.

—¡Ah! —Se obligó a sacar la cabeza fuera del agua solo para preguntarle a Naruto por qué había hecho eso, pero el rubio estaba tan desesperado tratando de no ahogarse que no es que fuera a responder. Por la orilla del río Hinata vio que Sasuke corría como una sombra, solo hasta entonces recordó que si seguían siendo arrastrados por la corriente llegarían a la Roca del Muerto, el sitio marcado con una calavera en el mapa.

Intentó desesperadamente acercarse a la orilla, ayudar a Naruto, él había saltado por ella, no tenía idea de por qué, pero él había saltado por ella, abrió la boca, no supo si para gritar o para tomar aire, su cuerpo chocó contra otra piedra, el golpe fue tan tremendo que sintió como poco a poco su mente se apagaba, algo certero y duro le atravesó un brazo, quiso saber qué era, pero ya no tenía fuerzas. Tal vez iba a morir ahí…

Un fracaso siempre es un fracaso.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Itachi no había elegido alternativamente aquella fecha, les había dicho que los recogería en una semana porque sabía que caería una tormenta eléctrica el último día, y de cualquier manera antes de eso los había probado.

En primer lugar a Naruto, el rubio, tan dado a asustarse, tan solitario en el pasado, tan rechazado y herido había caído fácilmente en su técnica, no había sido difícil usar un jutsu de control para arrastrarlo por el suelo de manera violenta. Dado que Naruto no había demostrado ninguna aptitud ninja hasta el momento y ni siquiera era capaz de liberarse con un kunai aquello había sido relativamente fácil… hasta que Naruto se había asustado de verdad. Para Itachi había sido simplemente pavoroso sentir el chakra del Kyuuby desprenderse de su cuerpo y rechazar su ninjutsu, aquel chakra burbujeante, rojo y maligno le había paralizado cada fibra de su cuerpo mientras Naruto se alejaba corriendo entre los árboles.

Se había equivocado con él. Ciertamente no era capaz de usar ese chakra a voluntad, pero situaciones de alto riesgo lo volvían altamente peligroso, desprender pulsos de chakra de aquella magnitud podría costarle el encierro si Danzo llegaba a enterarse. Por otro lado Naruto no parecía consciente de aquella peculiaridad suya y solo había usado el chakra lo suficiente para soltarse y huir, algo le decía a Itachi que en el fondo de su ser sabía que era diferente y aquello lo asustaba.

Aunque le había costado al final había puesto a prueba a su hermano menor, Sasuke, tan presionado por su padre, tan deseoso de no fracasar, tan débil por los padecimientos físicos había soportado dos horas de su peor genjutsu. Aquello no solo superaba sus expectativas, borraba por completo todas las ideas que había tenido de él, su hermano no era débil, al contrario, era lo suficientemente fuerte para que su mente soportara el dolor y se repusiera.

Al despertar Sasuke no solo no se había dejado llevar por el horror si no que había superpuesto su misión de líder antes que cualquier malestar físico o mental. Liderazgo, eficiencia, inteligencia. Con el debido encauce su hermano alcanzaría el mayor rango shinobi, solo tenía que creer más en sí mismo.

Para Hinata no había tenido que hacer nada tan ostentoso, simplemente había hecho caer un árbol que los había separado y ella había terminado por destruirse sola. Era una lástima, durante aquellos siete días había demostrado su valor para el equipo siendo la única capaz de conseguir sustento, pero en cuanto la situación los había sobrepasado un poco su mente se había llenado de caos y oscuridad, Itachi no tenía que inmiscuirse en sus pensamientos para darse cuenta de lo que creía, una niña que lloraba echa un ovillo mientras alrededor el mundo se caía no era un shinobi, era simplemente eso, una niña asustada.

Que cayera en el río no formaba parte de sus planes originales y que Naruto fuera la clase de persona que era antes un amigo que un shinobi había sido una sorpresa —aunque al final había dos niños ahogándose en lugar de solo uno. Sasuke había corrido por toda la orilla del río, aun a pesar de sus heridas y que su cuerpo estaba en el límite. Al final se había dado cuenta que no iba a poder salvarlos con métodos convencionales e Itachi podía jurar que sus ojos se habían encendido con la rabia de la determinación.

A Naruto le había atravesado la mano con un shuriken y a Hinata el brazo con un kunai que por fortuna se había ensañado más con su ropa que con su carne, luego había tirado de ellos con hilo invisible, Naruto se había aguantado el dolor con los dientes apretados y sujetándose con la otra mano del hilo invisible, Hinata había perdido el conocimiento. Itachi había decidido que era una prueba de supervivencia y no iba a ayudarlos a menos que su rango de muerte estuviera muy alto, pero al final fue consciente de que el hilo estaba por romperse y los jaló con tenues hilos de chakra por la cintura sin que ninguno de los tres se diera cuenta. Estaban demasiado cerca de la Roca del Muerto por su propia seguridad.

Cuando al fin Sasuke pudo sacarlos del río sus brazos temblaban, Naruto se quedó ahí, con un shuriken clavado en la palma de la mano sin atreverse a arrancárselo y Hinata desmayada a un lado.

—Uh, gracias. —Pero Sasuke no contestó, se dejó caer de frente sin meter las manos, como un muñeco que se hubiera quedado sin pilas. Naruto los observó un minuto entero, Itachi hubiera encontrado comprensible que rompiera a llorar, pero en lugar de eso jaló a Hinata con una mano hasta colocarla debajo de un árbol que le pareció lo suficientemente seguro, luego fue por Sasuke, dejando un reguero de sangre en sus idas y vueltas. Finalmente se sentó en medio de ellos se metió un pedazo de trapo entre los dientes, lo mordió bien fuerte y se arrancó de un solo tirón el shuriken. No pudo evitar el aullido de dolor ni las momentáneas lágrimas, pero Itachi notó con tristeza que parecía tener experiencia en arrancarse del cuerpo objetos punzocortantes.

Giró a Hinata y aunque pareció pensárselo una eternidad al final le puso un pie contra el brazo para hacer palanca y le arrancó de un solo impulso el kunai, salió un montón de sangre pero la niña ni siquiera dio un respingo lo que le hizo suponer a Itachi que estaba más grave de lo que parecía a simple vista.

Naruto tiró sin precauciones el kunai por un lado, le hizo un nudo a Hinata con la chamarra y luego se acostó en medio, tan apretados unos contra otros que parecía un pequeño nido de polluelos. Se metió la mano sangrante en medio de las rodillas para mitigar la hemorragia y luego bostezó cansado.

—Buenas noches Sasuke, Hinata-chan. —Y sin más se durmió. Itachi saltó y se colocó enfrente de ellos, a dos pasos. Ahí estaba, su equipo Cuervo, tan pequeño, tan condenadamente frágil. Y sin embargo…

—Día siete. —Itachi se agachó, colocó a Naruto sobre su hombro, sujetó a Sasuke bajo un brazo y a Hinata bajo el otro—. Como lo prometí he venido por ustedes. Misión cumplida.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Para ser su primer misión se habían pasado una semana en el hospital. Deshidratación severa, policontundidos, heridas graves…

Naruto había sido el primero en despertar y aun lleno de vendas se había levantado con los ánimos de siempre, Itachi lo había visitado porque era su líder de escuadrón y porque realmente no había nadie más que pareciera saber que existía.

—Es la primera vez que estoy en un hospital. —Naruto le contó con aire confidencial—. Antes esperaba a sanar yo sólo en casa dattebayo. —A Itachi le preocupaba un poco que Naruto lo viera de esa manera tan amistosa, como si no hubiera sido él quien los había puesto en peligro en primer lugar. Temía que si estrechaba demasiado los lazos con él terminaría encariñándose.

Naruto Uzumaki era el Kyuuby, un paso más en su misión, solo eso.

Y de todas formas cuando el niño se puso de pie y lo sujetó de la playera para ir al cuarto de Sasuke no pudo decirle que lo soltara.

Sasuke se había despertado en segundo lugar, su madre se había pasado día y noche a su lado, su padre había escuchado el informe de la misión, se había sentido satisfecho con el desempeño de Sasuke y se había retirado dándole un toque en el hombro.

—Sigue así. —¿Así cómo?, ¿poniendo la vida de su hijo menor en riesgo?, su madre no había dicho nada, no le había pedido explicaciones ni le había reclamado, pero Itachi la había visto llorar mientras acariciaba el rostro dormido de Sasuke.

Hinata había despertado al último, un día Itachi había entrado a su habitación y la había encontrado despierta con los ojos fijos en el techo, a pesar de su delicado estado nadie había ido a visitarla, aunque no pareciera que ella lo estuviera esperando.

Para ese entonces tanto Naruto como Sasuke podían andar de un lado a otro arrastrando el carrito con el suero así que los dos se metieron a su habitación sin respetar las reglas propias del hospital, Itachi se sentó en la ventana sin decir nada, vio que Hinata lo observaba de reojo un segundo para después esconder la mirada, curiosamente no parecía verlo con resentimiento, si acaso un poco asustada, como preguntándose qué hacía ahí.

—¿Ya te ha sanado el brazo? —Sasuke se sentó en el borde de la cama, Naruto se subió como un cachorro juguetón y se puso a mover los pies en el aire—. Lo siento, no sabía cómo más sacarte del río.

—¡Yo ya he sanado! —Naruto extendió las manos al frente y sonrió con todos los dientes. Hinata los observó atentamente un par de segundos y luego abrió la boca, no dijo nada, volvió a sellar los labios y luego de un par de segundos pareció armarse de valor.

—¿Po-por qué están aquí?

—¿Por qué? —Sasuke parpadeó—. Somos un equipo.

—¡Somos amigos dattebayo! —Naruto se le recargó en un hombro riendo, Hinata lo observó con la boca abierta, luego giró a ver a Sasuke que parecía calcular cuánto peso había perdido con su misión/hospitalización, finalmente giró a ver a Itachi, él le sostuvo la mirada y finalmente ella bajó la vista sonrojada.

Era fácil de leer y mucho más fácil de entender. No había esperado que aquel equipo le trajera algo que no conocía: Compañerismo, amistad. Y no sería Itachi quien apagara esas ilusiones, si quería volver de ellos el equipo del que hablarían por la eternidad iba a hacer que confiaran en ellos más allá de su propia vida, de eso se trataba el trabajo en equipo.

.

.

.

.

.

Notas de Okashira Janet: El día de las madres mientras hacíamos la cena Gaby-L y yo hemos bosquejado la mitad de la historia de este fanfic y nos hemos puesto a chillar como cotorras desenfrenadas, espero que a ustedes también les guste la idea (reclamos y ovaciones a ella por favor que mi imaginación solo abarcaba hasta el capítulo 7 y ella se encargó de bosquejar algunos personajes).

Hinata aún es una niña débil, autoestima nula y tendencia a fracasar, hay que recordar que aquí todavía no se ve inspirada en Naruto, además durante la serie Kurenai comenta que Hinata solía fracasar cuando más se le necesitaba y solía deprimirse, estoy tomando esa niña triste e insertándola aquí, ¡aguante Hinata!

Agradezco por sus comentarios a:

Ana

Bea1258

Jenn Kirsty

Carlos29

Wichipown

Flor-VIB412

Esther82

Citlali uchiha

Simazame

LilithUchiha

Gaby L

Tori Pie

NANA-chan53

MaryPau-Chan

Angel maria 15

Bellamita uchiha

Rydia Weasley

SH

Clau

Arashi Shirou

Hinatahina

Jenni

Emmamador

Invader Zam

Yunyu

Amatista95

Carolina15234 K.H

Komorebi-chama

Helenlizz14

Carito Uchiha

Kigen No Lawliet

Papaleta

Marleen

Akiato

¡A todos muchas gracias por leer y comentar!, son los mejores de verdad.

20 de Mayo del 2016 Viernes.