EQUIPO CUERVO

Capítulo 4: Chakra control I

Por Okashira Janet

—¿Qué vamos a hacer ahora? —Naruto tenía los azules ojos muy abiertos—. ¿Otra prueba de supervivencia?

—No sé. —Sasuke estaba sentado a un lado de él, Hinata del otro lado luciendo vagamente inquieta.

—¡Esta ropa es muy guay!, —Naruto sujetó su remera negra—. ¡Parecemos ninjas de verdad!

—Somos ninjas de verdad. —Al momento de decirlo Sasuke se sintió inseguro, ¿si eran ninjas de verdad por qué no tenían sus protectores?, que él recordara solo se podía ser un ninja de verdad si se tenía el protector de Konoha. Hinata soltó un suspiro tan bajito que ninguno de los dos la alcanzó a oír.

—Tengo hambre. —Naruto bufó, a Sasuke no le extrañaba, le había dado un litro de leche apenas llegar a su casa y se lo había tomado como si fuera agua, parecía un pozo sin fondo. Apenas iba a decirle que no podía acostumbrarse a comer siempre de esa forma cuando un viento los arrojó a los tres hacia atrás y ante ellos se materializó Itachi vistiendo un traje ninja negro como el de ellos.

—¡Itachi Taichou! —Sasuke exclamó con la admiración impresa en cada palabra, Itachi asintió con la cabeza.

—Buenos días.

—Buenos días. —Los niños le contestaron al tiempo parándose y poniéndose muy derechitos frente a él.

—Acabamos de pasar nuestra primera misión y el resultado fue favorable. —Hinata se encogió, no le parecía que ella hubiera hecho nada favorable en esa ocasión.

—¡Itachi Taichou!, —Naruto levantó una mano en el aire como un niño inquieto de la Academia haciendo una pregunta—, ¿vamos a tener otra misión?, ¿va a ser peligrosa? —Más que mortificado Naruto parecía peligrosamente excitado con todo aquello.

—Con la misión de supervivencia pude descubrir aspectos de ustedes que desconocía. —Itachi se agachó para estar a su altura—. Ninjutsu y taijutsu empecemos por ahí.

—¿Nin que? —Naruto frunció el ceño, Sasuke aguanto una sonrisa emocionado y Hinata se encogió sobre sí misma… aquello iba a ser largo.

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Itachi había trazado un plan de entrenamiento que esperaba cumplir en tiempo y resultados, por desgracia estaba empezando aquel equipo desde muy atrás. Sasuke era excelente para su edad lanzando shurikens y kunais, Hinata era menos que promedio y Naruto era un fracaso. Llevar a los tres al mismo nivel, por encima de la excelencia, era increíblemente desigual dadas sus habilidades.

En taijutsu Sasuke era bueno pero Itachi estaba seguro qué de tener más confianza en sí misma Hinata podría superarlo, después de todo había entrenado con el Junken desde los tres años, Naruto nuevamente era un fracaso.

En ninjutsu el único que sobresalía era Sasuke y eso solo con algunas técnicas como la gran bola de fuego, tanto Hinata como Naruto jamás en la vida habían logrado hacer una técnica que requiriera moldear chakra.

Por una semana entera los hizo lanzar kunais una y otra vez, a Sasuke los brazos se le acalambraron pero luego de siete días era capaz de desviar un kunai en el aire y dar a un punto ciego, Hinata daba en el blanco una de cada tres veces e Itachi tuvo que comprobar que realmente Naruto no tenía problemas de visión —tan mala era su puntería.

—Sigan entrenando. —Itachi se levantó pesadamente mientras los niños seguían entrenando contra los troncos de los árboles del campo de entrenamiento número 16.

—¡Si Itachi Taichou! —Los tres contestaron con firmeza, aunque Naruto era el único que sonaba efusivo.

Itachi los dejó ahí sin preocuparse porque fueran a escaquearse del entrenamiento, Sasuke podía ser espartano si se trataba de cumplir sus órdenes, Hinata parecía temerle y Naruto era demasiado hiperactivo como para no gastar inútilmente sus energías en ejercicios que nunca hacía con el cuidado adecuado.

¿Qué haría con esos tres?, quizás se había precipitado al aceptar esa misión, llevaba tres semanas como su líder y el único que estaba avanzando era Sasuke, ¿sería que sin notarlo le prestaba más atención a su hermano?, Sasuke —por supuesto— era importante, pero no ganaría nada si no lograba que el Kyuuby obedeciera a Naruto y sí Hinata no daba muestras de mejorar la descartarían como heredera y perdería su valor.

¿Estaba siendo demasiado blando?, durante su propio entrenamiento casi todo había sido auto aprendizaje y cuando Shisui le había mostrado técnicas espectaculares siempre lo había hecho con una sonrisa en el rostro, ¿estaba equivocando el método?, por lo menos Sasuke estaba reaccionando como se esperaba, ¿pero qué haría con los otros dos?, nadie le había dado un límite de tiempo, pero cada tanto la aldea y su clan pedirían resultados.

Su ceño se frunció imperceptiblemente, desde que Shisui se había ido no podía conversar con nadie de todos los secretos que pesaban sobre su alma, se sentía solitario en un juego donde era el doble agente del que todos esperaban algo, pero en esta ocasión sus resultados se verían reflejados en tres niños que no sabía manejar.

—Itachi-san. —Una presencia se colocó a su lado, Itachi ni siquiera giró a verlo.

—Kakashi-san. —El ninja iba con el atuendo de ANBU y el rostro cubierto, pero no pareció sorprendido porque lo reconociera.

—El Hokage manda decir que Shisui-san no volverá por un tiempo. —Era un verdadero detalle que se lo anunciara, pero Itachi sabía que las cosas no iban de amabilidad en la aldea, menos en tiempos como aquellos—. ¿Cómo va su misión?

—Bien. —Era una respuesta vaga, pero despertar un potencial dormido era un reto en todo sentido.

—La misión de Shisui-san se le explicara al líder de su clan esta noche, ¿podría asistir? —Itachi se tensó, su padre, él y el Hokage en una misma habitación sonaba arriesgado, aun así dio un cabeceo en afirmación—. Debe ser molesto entrenar niños. —Desde que lo conocía era la primera vez que Kakashi Hatake hacia un comentario tan personal—. Si tienen miedo no hacen más que llamar a su madre.

—Dos de ellos no tienen madre. —Itachi no supo por qué contestó aquello, el rostro inexpresivo y ningún tinte en la voz.

—Buen punto. —Kakashi se puso en cuclillas—. Danzo vigila. —Fue un susurro tan tenue que Itachi fingió no haberlo escuchado—. Un par de veces el Hokage ha querido que me haga cargo de niños de la Academia, pero los repruebo para no hacerlo. —Acabar así con las esperanzas de un trio de ninjas, solo por su propia comodidad, no era algo que aprobara, pero aun así Itachi no hizo ningún comentario, Kakashi desapareció en una bola de humo.

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—¡Te he dicho que no lo sujetes así! —Sasuke estaba encontrando que su paciencia era poca cuando se trataba de instruir a Naruto—. Le das vuelta en el dedo índice y luego lo afirmas con el pulgar para lanzarlo.

—¡Eso hago dattebayo!

—¡Claro que no! —Sasuke señaló a Hinata con molestia—. Ella ya lo entendió, por eso lo hace mejor que tú.

—¡N-no!, —Hinata tartamudeó negando con las manos y dejando caer todos los kunais al suelo—, n-no lo hago tan bien Naruto-kun. —Sasuke en realidad estaba desesperándose, su padre había dicho que debían volverse el equipo más fuerte de Konoha, no que él solo debía hacerlo, si no que Naruto y Hinata tenían que lograrlo también, ¿por qué?, era un misterio y si bien a veces Hinata le sacaba sorpresas Naruto era un completo descerebrado a no ser por su capacidad inhumana de sanar y su capacidad física inagotable. Después de lanzar kunais por seis horas seguidas Sasuke empezaba a ver doble, Naruto en cambio seguía berreando y lanzando a diestra y siniestra como si no hubieran pasado más que unos pocos minutos.

¡Si tan solo pudiera usar esa energía correctamente!

—¡Es por demás! —Sasuke pateó una piedra—. ¡Me rindo contigo!

Un Uchiha jamás se rinde. Las palabras de su padre resonaron en su cabeza y se vio obligado a apretar los puños y la boca en un rictus enfadado.

—¡Otra vez, pero ahora sí sujétalo bien!

—Pensé que te habías rendido conmigo. —Naruto lo observó con curiosidad.

—¡Un Uchiha jamás se rinde!

—¡Que guay! —Naruto recogió un par de kunais para volver a usarlos—. ¿Puedo decir que un Uzumaki jamás se rinde tampoco?, soy el único que queda de todas maneras. —A Sasuke no le hacía gracia que le robaran las frases, pero suponía que como miembro único de su apellido Naruto podía decir lo que le viniera en gana.

Hinata tiró un kunai más, pero estaba tan cansada que ni siquiera llegó a su destino, Sasuke miró el cielo, dentro de pronto se haría de noche, habían estado todo ese tiempo durmiendo en los campos de entrenamiento en una casa de campaña que Itachi les había dado, cuando estaba él se turnaban entre los cuatro para hacer guardias, no porque alguien los fuera a atacar dentro de Konoha si no porque Itachi quería que se acostumbraran.

De todas maneras Hinata se ponía aprehensiva de cualquier ruido y Naruto se quedaba dormido así que cuando les tocaba la guardia a ellos no es que los demás durmieran muy plácidamente.

Sasuke no extrañaba su futón ni la comida de su mamá si es que podía estar con Itachi y encontraba bastante estimulante entrenar hasta caer desfallecido, pero le estaba molestando un poco estar tan sucio.

—¿Por qué no nos vamos a bañar al río? —En cuanto lo dijo tanto Naruto como Hinata se encogieron de terror—. Vamos a estar en la orilla. —Sasuke les explicó con calma, también él se había sentido superado por el río aquella noche, pero la tormenta había sido un factor decisivo en lo que había pasado en esa ocasión.

—Yo estoy bien así dattebayo.

—Apestas. —Sasuke se corrigió—. Apestamos. —Pero sus compañeros, por primera vez en lo que llevaban siendo un equipo, se negaron a seguirlo, aunque parecía que Hinata también estaba desesperada por bañarse—. ¡Está bien! —Sasuke hizo morros, como cuando Itachi no quería llevarlo a entrenar en el pasado—. Pero ustedes van a poner la tienda de campaña.

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Itachi acudió a la cita con el Hokage preguntándose si los niños habían tenido la claridad mental para dejar de entrenar y acostarse a dormir al ver que caía la noche y él aún no llegaba —quería volverlos fuertes lo más rápido posible, pero no quería sobrepasar sus límites y hacer que se lastimaran—, por un momento pensó en mandar alguno de sus cuervos para decirles que era suficiente de entrenar, pero luego temió que Naruto entrara en pánico con un pájaro oscuro que hablaba.

Así que la medianoche lo encontró sentado con su ropa shinobi habitual esperando al Hokage en un salón secreto de la torre, su padre ya estaba ahí, ropa seria propia del clan, nada demasiado ostentoso.

El Hokage llegó poco después, a pesar de su edad se movía con el sigilo propio de su cargo y luego de los saludos rigurosos fue directo al grano.

—Fugaku, —siempre había llamado a todos los ninjas por su nombre, sin distinciones—, sé que Shisui es parte importante de la policía de Konoha, pero todos en esta habitación sabemos de sus capacidades, él podría superar fácilmente a un ANBU convencional.

—¿A dónde quiere llegar? —Su padre se mantenía áspero, Itachi entendió que un paso en falso podía costarles muy caro.

—Le he dado una misión, una importante misión. —Sarutobi se llevó las manos bajo la barbilla se veía más viejo que nunca—. Hace siete años el Kyuuby provoco un accidente donde murieron muchos aldeanos y shinobis. —Su padre apretó la mandíbula, aquel accidente había sido la gota que había colmado el vaso, la aldea les había dado la espalda obligándolos a una existencia de exclusión, Itachi giró a ver al Hokage preguntándose que estaba pensando y sintiendo los dedos ligeramente húmedos, ¿es que acaso aquella reunión iba de hacer estallar a su padre?, ¿se suponía que debía hacer algo al respecto?.

—¿Me va a decir que los Uchiha fuimos los culpables? —La voz de Fugaku fue cortante, Itachi rozó el borde de su kunai.

—Eso sería generalizar. —El Tercero soltó un suspiro—. Pero hay un hombre que probablemente perteneció a ese clan, un hombre legendario que de alguna manera sigue vivo hasta nuestros días.

—Fantasías. —Los parpados de Fugaku cayeron ligeramente, Itachi mantuvo los dedos listos y ariscos.

—No estoy tan seguro. —Sarutobi negó tristemente con la cabeza—. Y espero equivocarme, pero si Madara Uchiha realmente estuviera vivo solo puedo confiar en otro Uchiha para descubrirlo. —Por un momento hubo silencio y traicionando todas sus enseñanzas Itachi notó como sus ojos se abrían con asombro para después recuperar su rostro carente de emoción, como si aquel fallo en su perfecta máscara jamás hubiera ocurrido.

—¿Cuál es exactamente la misión? —Fugaku apretó los dientes.

—Espiar. —El Tercero tomó aire con fuerza—. Nadie más aparte del Cuerpo Parpadeante puede hacerlo, no son mis intenciones perder a alguien tan brillante como Shisui Uchiha. —Itachi notó como su padre veía fijamente a su dirigente, como sopesando el peso de aquella misión y el valor de Shisui dentro del clan.

—Una misión en solitario contra un hombre que ni siquiera el Cuarto Hokage logró contener, ¿no es eso un homicidio? —Itachi respiró hondo, las rodillas listas para impulsarse si era necesario.

—No, no, si se trata de Shisui Uchiha. —Había tal seguridad en el Tercero que Fugaku no pudo hacer otra cosa que cruzarse de brazos.

—Es un Uchiha después de todo.

—Las órdenes de Shisui son precisas, no debe arriesgarse y debe abortar la misión en caso de que la encuentre peligrosa, los reportes que hará llegar serán clasificados, espaciados y entregados específicamente a mi persona. No tiene un límite de tiempo.

—Entiendo. —Fugaku se puso de pie, a pesar de lo muy grosero que resultaba eso cuando el dirigente de su aldea aún permanecía sentado—. Nos vamos Itachi. —El joven le lanzó una rápida mirada al Tercero quien le sonrió con amabilidad así que se levantó tras su padre y salió del salón.

Caminaron por espacio de varios minutos alejándose de la torre Hokage.

—¿Dónde tienes tu equipo?

—En un campo de entrenamiento. —Itachi contestó al instante, su padre veía al frente.

—No te olvides de tu deber.

—No.

—Itachi… no vuelvas a rozar un kunai si algo así vuelve a pasar, él podría sospechar de nosotros. —Itachi agachó la cabeza en reconocimiento y vio como su padre se alejaba por el camino, en medio de la noche su puño derecho se apretó con tanta fuerza que pudo haberse sacado sangre.

Quería decirle a su padre la verdad, si hubiese usado ese kunai no hubiera sido en contra del Tercero.

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Cuando los niños se despertaron Itachi los estaba esperando sentado sobre una roca fuera de la tienda.

—¡Te tocaba la guardia! —Sasuke, con las mejillas sonrojadas por ser tomado en falta, empujó a Naruto por los hombros.

—¡Tenía mucho sueño dattebayo! —El rubio, que se había quedado dormido a un lado de la fogata sin ninguna preocupación, intentó disculparse.

—Quedamos en qué harías la última guardia para que pudieras dormir bien primero. —Sasuke estaba bufando, cualquier situación que los pusiera en falta para con su hermano lo llenaba de aprehensión.

—Escuchen. —Itachi, sin embargo, los interrumpió con voz monótona—. Vamos a tener un entrenamiento ligeramente diferente de ahora en adelante. —Los tres niños lo miraron con atención—. Vamos a hacer chakra control.

—¿Charaka qué? —Naruto susurró, pero Sasuke le pegó un codazo sin responderle.

—Controlar el chakra es altamente difícil, pero es una habilidad que cualquier ninja debe tener y ustedes, como el futuro mejor equipo de Konoha, van a aprender ahora. —Quizás era demasiado pedirle a unos niños tan pequeños algo tan descabellado, pero según su personal experiencia cuando se iniciaba con algo increíblemente difícil lo demás venía solo—. Usualmente los gennins aprenden escalando árboles, pero no ustedes. —Itachi se levantó, se sacudió las rodillas y echó a caminar, los niños lo siguieron sujetando a toda prisa sus estuches de armas y apagando las brasas del fuego con tierra—. Ustedes van a empezar por el final.

—¿Se puede eso? —Naruto le preguntó a Hinata aun a sabiendas de que su timidez le impediría contestarle —siempre se volvía muda cuando Itachi estaba presente—, era como una pregunta retrospectiva porque si se le ocurría darle lata a Sasuke enfrente de Itachi iba a recibir un capo en la cabeza.

—Para caminar sobre una superficie, cualquier superficie, se debe acumular chakra en los pies, debe ser la cantidad exacta, si es menos o más fallaran. —Itachi los guio más allá del campo de entrenamiento y Sasuke fue consciente de que conocía aquel camino, con premura giró a ver a Hinata y a Naruto que aun parecían no darse cuenta—. Voy a darles un mes. —Itachi se detuvo, frente a ellos estaba el río, inconscientemente Hinata dio un paso atrás, Naruto abrió mucho sus esplendidos ojos azules—. En un mes tendrán que ser capaces de caminar por encima del agua y atravesar el río usando chakra, después de eso será la prueba final.

—¿Cu-cuál es la prueba final? —La voz de Naruto surgió ahogada desde su garganta.

—Caminaran alrededor de La Roca del Muerto. —Itachi los miró con frialdad—. Y de más está advertirles que quien no sea capaz de hacerlo va a ahogarse.

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Itachi sabía que en el mundo existían varias cosas que podían llevar a un ninja a sobrepasar sus límites: Ideales, estrés, metas, odio, amor… miedo…

El miedo era un poderoso propulsor, bien usado podía inmiscuirse en una mente infantil y causar estragos, con aquel plan les estaba dando una meta, un límite de tiempo y un castigo si es que no cumplían su deber.

El primer día por más que lo habían intentado solo se habían mojado los pies en la orilla del río sin que pudieran mantenerse por arriba del agua ni un solo segundo, el segundo día la historia se había repetido, pero el tercer día Sasuke había podido mantener un pie en la superficie por tres segundos. Una vez que Sasuke había logrado ese pequeño avance les había dado consejos a los otros dos.

—Sólo piensen en el chakra en sus pies y no tengan miedo.

—¿Cómo si fueran salvavidas? —Naruto, que usualmente caía al agua mojándose completo, le susurró como si fuera un gran secreto.

—Sí, creo… —Era obvio que Sasuke no había hecho esa analogía.

El cuarto día Sasuke pudo caminar dos pasos antes de perder el equilibrio, el quinto día pudo caminar cuatro y para el sexto —a pesar de estar tan cansado— logró caminar cinco pasos tambaleantes antes de caerse.

—¿Vio eso Itachi-Taichou? —Itachi asintió en silencio, no le preocupaba Sasuke, y Naruto —a pesar de ser tan cabezota— lo intentaba con fuerza y entusiasmo todos los días, pero Hinata solo vagaba en las orillas del río como fantasma.

—Recuerden que tienen un mes. —Cada que les recordaba la fecha limite los ojos de Sasuke se llenaban de decisión, Naruto temblaba diciendo que "lo iba a lograr dattebayo" y Hinata bajaba la cabeza. Itachi no los había puesto a hacer guardias debido a que quería que concentraran todas sus fuerzas en el entrenamiento y mientras ellos dormían en la tienda él solía pernoctar en la copa de un árbol.

La noche del séptimo día, cuando ya Sasuke podía mantenerse sobre el agua cerca de quince segundos y Naruto estaba tan mojado que podría pasar por un tritón sucedió algo, que, a pesar de ser un genio, Itachi no esperaba. Cerca de las doce de la noche abrió los ojos al sentir que Hinata salía calladamente de la tienda, en primera instancia había pensado que iría al baño y no iba a seguirla con la mirada, pero luego notó con curiosidad que se dirigía al río, Itachi era consciente de que tanto Naruto como Hinata seguían temiendo al río, a pesar de que había elegido un lugar muy apacible sin corrientes peligrosas, aquello era una especie de terapia de choque —no podía tolerar fobias en el equipo que alcanzaría la excelencia.

La niña se acercó al río, se sacó las sandalias, las puso a un lado y miró alrededor, como buscando intrusos, Itachi sabía que su presencia la ponía nerviosa y la atemorizaba, así que procuro que no lo descubriera.

Hinata apretó los pequeños puños, respiró hondo.

—Co-como salvavidas, Na-Naruto-kun dijo que… él dijo que eran sal-salvavidas. —Temblorosa puso un pie sobre el agua e Itachi notó con sorpresa que un pálido reflejo plateado le cubría la planta del pie, nunca había visto un ckakra de color tan elegante—. Salva-vidas… —Hinata respiró hondo—. Son salvavidas. —Colocó el otro pie sobre el agua y se mantuvo en equilibrio, luego cerró los ojos, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis pasos, al final soltó un jadeo y cayó al agua que la cubrió hasta la cintura, aterrorizada Hinata salió corriendo del río y luego corrió a la tienda. Itachi esperó que siguiera sus órdenes y no se durmiera con la ropa mojada.

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Naruto en realidad empezaba a ponerse nervioso, habían pasado diez días y no había podido siquiera aguantar un solo pie en el agua, le había pedido mil consejos a Sasuke, pero hasta ahora el Uchiha no le había explicado bien, de la desesperación incluso había estado a punto de preguntarle a Itachi, pero su Taichou siempre se sentaba a verlos desde lo alto de un árbol y a Naruto le daba corte gritarle desde abajo.

Si seguía así iba que volando a ahogarse en la Roca del Muerto. El río le daba miedo y Naruto intuía que esa era una de las razones por las que no podía hacer el chakra control, cada que intentaba poner un pie sobre el agua pensaba en cómo se había sentido dando vueltas sin poder ver mientras sus pulmones se comprimían y todo alrededor era miedo y burbujas. Suponía que a Hinata le pasaba lo mismo. Aunque algo muy raro pasaba con Hinata, porque cuando Itachi Taichou se iba —a hacer pis o a hacer cosas guays de ninjas, Naruto no lo sabía—, la niña podía caminar en el agua casi tanto como Sasuke.

¿Por qué él era el único que no podía hacer nada?, cuando quería poner chakra en sus pies como le había indicado Sasuke que hiciera sentía que había dos chakras corriendo dentro de él, dudoso intentaba elegir alguno, pero al final no podía utilizar ninguno y cuando se forzaba a sí mismo a usar los dos terminaba cayéndose, como si estuviera usando demasiada fuerza.

—¡Oi, oii! —En cuanto vio que Itachi no estaba en su sitio habitual Naruto jaloneó de la playera de Hinata—. Hinata-chan, cuando quieres usar el charaka que está dentro de ti cual usas, ¿el rojo o el azul?

—Es chakra. —Sasuke lo corrigió por enésima vez—. ¿De cuál chakra estás hablando?, solo es azul. —Los tres estaban mojados en mayor o menor grado y sus rostros estaban quemados por el sol.

—Cre-creo que el mío es plateado. —Hinata parpadeó.

—¿Ah sí? —Curioso Naruto la observó fijamente—. ¡Enséñame! —Los tres se sentaron en el suelo con las piernas extendidas, Hinata cerró los ojos con fuerza y luego de un breve momento un tenue chakra plateado empezó a correr por la planta de sus pies.

—¡Que guay! —El rubio extendió las manos.

—El mío es azul. —Sasuke dejó que el chakra corriera por sus pies y Naruto abrió mucho la boca en comprensión.

—¡Ya entendí!, ¡entonces solo eligen el color que más les gusta dattebayo!

—Hum… —Hinata se llevó una mano junto a la boca, Naruto ya había notado que hacía eso muy seguido y provocaba que su voz se volviera incluso más suave de lo normal—. Y-yo no lo elegí, sim-simplemente estaba ahí.

—Sí. —Sasuke ladeó ligeramente la cabeza meneando los pies descalzos—. Cuando lo quise usar me di cuenta que era azul.

—Es que adentro de mí hay dos chara… ¡chakras! —Se corrigió cuando Sasuke empezó a fruncir el ceño—. Uno es rojo y el otro azul, así que me preguntaba cuál debía usar.

—El azul. —Sasuke asintió con la cabeza.

—¿Dos chakras? —Usualmente Hinata era demasiado tímida para demostrar curiosidad, pero nunca en la vida había visto a una persona que usara dos chakras—. ¡Byakugan! —En cuanto activo su línea sanguínea inspeccionó a Naruto de arriba abajo, había un apacible chakra azul corriendo por su cuerpo, pero en el área del estómago había una buena cantidad de chakra rojo dando vueltas rápidamente, como si se tratara de un espiral—. E-es cierto… —desactivo su línea sanguínea sorprendida—. Hay dos chakras.

—¿Por qué?, —Naruto parpadeó repetidamente—, ¿eso es malo?

—No sé. —Nuevamente Hinata se llevó una mano a la boca y desvió la mirada—. Nunca había visto alguien con dos chakras.

—¡Eso me hace especial dattebayo!

—Solo usa el chakra azul y ya. —Sasuke le lanzó una piedra sin fuerzas—. A éste paso con uno o dos chakras vas a terminar ahogado.

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Cuando Itachi regresó esa noche al campamento se encontró a los tres niños sentados sobre un tronco, aparentemente esperándolo. Usualmente Sasuke se quedaba despierto por el gusto de verlo así que solía llegar temprano en consideración a su hermano pequeño, pero si era posible Hinata intentaba evitarlo y Naruto siempre era vencido por el sueño.

—¿Hay algo que deseen decirme? —Se colocó de pie frente a ellos observándolos sin emoción, era muy pronto para que se revelaran al entrenamiento o suplicaran porque alargara la fecha límite, así que intimidarlos era la mejor forma de desanimarlos, sin embargo la única que pareció reaccionar a su voz fue Hinata que se encogió sobre sí misma cortando el contacto visual.

—Itachi Taichou. —Naruto colocó ambas manos sobre sus rodillas como un buen subordinado pidiendo algo a su superior—. Quisiera saber cuál de los dos chakras tengo que usar, Sasuke dice que use el azul, pero creo que es más fácil usar el rojo, ¡dattebayo! —Itachi tuvo un imperceptible escalofrío, jamás hubiera imaginado que Naruto podía sentir el chakra del zorro dentro de él, que estaba considerando usarlo.

—Los ninjas solo tenemos un tipo de chakra Naruto-kun. —Su voz, de cualquier manera, fue inflexible—. Debes estar confundiéndote.

—No. —El rubio negó con la cabeza—. Hinata uso el Bakugan…

—Byakugan. —Sasuke lo corrigió en automático.

—Y ella también puede ver los dos chakras. —El Byakugan, por supuesto, era capaz de ver las corrientes de chakra, hasta ese momento Itachi no había considerado aquello.

—¿Por qué Naruto tiene dos chakras? —Sasuke se cruzó de brazos—. ¿No es eso trampa? —Por un breve instante Itachi consideró borrarles la memoria con el Sharingan, pero solo sería rehacer el ciclo, Naruto volvería a preguntar por qué tenía dos chakras, Hinata volvería a averiguarlo con el Byakugan, Sasuke volvería a cuestionarse —con aquella mente aguda— qué era lo que estaba pasando.

—Escúchenme bien. —Itachi los observó uno por uno, Hinata desvió la mirada, Sasuke pareció apenarse por su arrebato y Naruto lo miró ávido, como si él fuera a decirle la verdad del universo—. Lo que acaban de descubrir no pueden decírselo a nadie, so pena de muerte. —Hinata dio un bote, Sasuke abrió la boca y Naruto se puso pálido—. Con el tiempo voy a explicárselos, pero no ahora. —Sasuke era el más grande de los tres y tenía ocho años, no iba a arruinar su infancia con secretos que pesaban más que sus sueños—. Ahora vayan a dormir. —Los tres se dieron la vuelta dispuestos a obedecer sus órdenes—. Tú no Naruto-kun. —El niño lo miró con horror, pero a diferencia del miedo de Hinata éste era un sentimiento un tanto gracioso—. Ven conmigo. —Hinata y Sasuke le dedicaron una rápida mirada y entraron a la tienda de campaña, el rubio trago grueso.

Itachi echó a caminar y luego de algunos segundos Naruto corrió detrás de él luciendo inquieto, por un momento Itachi pensó que se debía a su llamado, pero luego recordó que el contenedor del Kyuuby era bastante miedoso y debía sentirse asustado en el bosque de noche.

Itachi empezó a caminar por el margen del río y apenas había dado diez pasos cuando Naruto lo sujetó fuerte de la playera pegándose a su lado como lapa y echando miradas inquietas hacía los árboles. Ya antes Itachi había pensado que dejar a Naruto —su subordinado— hacer algo como eso era inaceptable, pero cierta parte de él no podía negarse a los impulsos de un niño de siete años que jamás en la vida había sido tratado con delicadeza por nadie.

Siguieron caminando bajo el amparo de las estrellas, Itachi sabía que no podía correr riesgos, no pensaba develar la verdad a Naruto, pero debía explicarle lo peligroso que podía ser aquel chakra rojo usado de manera incorrecta. Finalmente llegaron a La Roca del Muerto, Itachi sujetó a Naruto de la mano con aire ausente preguntándose si sería mejor caminar por el turbulento río con el niño en brazos o simplemente aparecerse sobre la Piedra.

—¡Ah! —Para su desconcierto Naruto se tironeó con todas sus fuerzas, los ojos azules muy abiertos y una franca expresión de pánico.

—¿Naruto-kun?

—¡No! —¿No qué?, aunque el agarre que mantenía en él no era ni el 10% de su capacidad Naruto se debatía sin poder soltarse—. ¡No! —El niño intentó patearlo y en acto reflejo Itachi lo colocó contra el suelo con una mano sobre su pecho, el ceño ligeramente fruncido, era su líder y como tal era una falta grave atentar contra él en el plano físico si no se encontraban en un entrenamiento.

—Naruto-kun… —Inició con voz cortante, pero de los ojos del niño brotaron lágrimas desesperadas.

—¿Por qué? —La voz se le quebró—. ¿Por qué también quiere lastimarme? —Pese a los años de servicio como ninja Itachi no pudo evitar sentir sorpresa, pero Naruto no le dejo demasiado espacio para emociones, como si se tratara de una trucha resbalosa intentó soltarse y los ojos de dolor se transformaron en deseos de vivir.

Naruto pensaba que iba a arrojarlo al agua.

Aquel pensamiento, que ningún niño normal de siete años tendría era solo el resultado de una vida marcada por la violencia y el desamparo. La vida a la que todos habían obligado al niño que poseía al Kyuuby en su interior.

—No voy a lastimarte. —Pese a todo lo sujetó por los hombros y lo puso de pie—. Deja de moverte. —Naruto abrió mucho los ojos e Itachi comprendió que aún era lo suficiente joven e ingenuo para creerle—. Soy tu líder de equipo, ¿de qué me servirías muerto? —Naruto pareció pensárselo e Itachi se adelantó antes de que se le ocurriera preguntar por qué era tan importante para él estando vivo—. Te he traído aquí para hablarte del chakra rojo dentro de ti.

—¿El chakra rojo? —La facilidad con la que olvidaba sus penas y resquemores era simplemente sorprendente.

—Dijiste que había un chakra azul y uno rojo dentro de ti.

—Sí. —Naruto jaló por la nariz dos veces antes de estar completamente recompuesto—. El azul es bonito, pero el rojo parece más fácil de usar.

—Escucha Naruto-kun. —Itachi puso mayor presión en sus hombros para dejar claro su punto—. No puedes usar el chakra rojo. —No ahora, por lo menos.

—¿Por qué no? —Era propio de un niño querer explicaciones más detalladas, pero no creía que Naruto estuviera listo aún para aquella información.

—No puedo decírtelo todavía, pero es peligroso. —Itachi lo miró fijo a los ojos, vagamente recordó unos ojos parecidos cuando era niño, en aquel entonces solo lo había visto un par de veces, el Cuarto Hokage de Konoha—. Es peligroso para ti y para las personas que te rodean.

—¿Por qué es peligroso? —Los labios de Naruto se abrieron en incomprensión.

—Naruto-kun, —Itachi colocó una rodilla en el suelo para quedar a su misma altura—, ¿aprecias a Sasuke y a Hinata-dono?

—¡Si! —Los ojos del niño relampaguearon.

—Tal vez algún día ese chakra rojo sea útil y te sirva para protegerlos, pero si en éste momento intentarás usarlo podrías lastimarlos gravemente, ¿entiendes lo que digo? —Naruto asintió con la cabeza aunque era obvio que no entendía nada—. Por ahora vamos a tratar de que uses solo el chakra azul, me has dicho que es bonito. —Era un niño, no todo tenía que ir de misiones, metas y objetivos sangrientos, si podía sacar lo mejor de Naruto sin hundir su alma en la desesperación iba a lograrlo—. ¿Qué te parece si de ahora en adelante, por el bien de Sasuke y Hinata-dono, usamos ese chakra tan bonito? —Naruto asintió con vehemencia e Itachi se permitió un amago de sonrisa.

Había algo en el alma de Naruto, algo muy afianzado en él, que no permitía que la oscuridad lo acechara, algo brillante y puro que incluso lograba hacerle sentir que el mundo estaba mejor.

Cuando caminaron de regreso y Naruto le tomó la mano Itachi ni siquiera pensó en soltarse.

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Notas de Okashira Janet: ¡Hola! Y gracias por leer hasta aquí. Sí, Shisui anda en misión espía y nuestros niños se vuelven a enfrentar al río.

Agradezco por sus comentarios a:

Citlali Uchiha

RankaxAlto

Ana

Sashar12

Invader Zam

Simazame

Carlos29

Emmamador

NANA-chan53

Gaby L

Viictoria Hyuuga

MaryPau-chan

Marleen

Bellamita-uchiha

Carito Uchiha

Hinatahina

Wichipown

Clau

Jovino006

Carolina15234

Yunyu

Tori Pie

Flor-VIB412

Kislev

Fadebila

Bea1258

Velkhan

Abril Sandoval

Tobi Uchiha-chan

Danielapmatute

Komorebi-chama

Arashi Shirou

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27 de Mayo del 2016 Viernes