EQUIPO CUERVO
Capítulo 11: Luna roja y arena I
Por Okashira Janet
—¿Qué es, que es? —Yahiko se removió dando vueltas sobre la colcha de la cama de Naruto.
—Ya cállate. —Uno de los sapos de Naruto croo dándose importancia—. Vamos a ver "El viaje de Chihiro". (1)
—¡Que guay! —El lobo abrió grande la boca.
—Traigo las palomitas. —Hinata se sentó en medio de la cama con el cuenco sobre las piernas.
—¡Y yo el agua de piña! —Naruto traía dos vasos—. La hice yo solo. —Le dio unos tragos al sapo y luego dejó que Yahiko se bebiera todo lo que quedaba lamiendo con gusto el vaso, el otro vaso lo compartió con Hinata.
La película era rara, pero fue muy divertida y bonita, algunas cosas que no entendía Hinata se las explicaba y si ninguno de los dos sabía que había pasado el sapo se los decía con cara de que ellos dos eran muy tontos, Yahiko se ocupó en comer palomitas y cuando se sintió lleno se arremolinó entre Naruto y Hinata quedándose dormido.
Cerca de las once de la noche la película se acabó así que pusieron el tazón vacío en el suelo y se dieron las buenas noches. Itachi les había dicho que sus invocaciones debían obedecerlos y llevarse bien entre ellos así que sus sábados de películas pasaron a convertirse en sábados de películas e invocaciones, el resultado era favorecedor y aunque los sapos seguían creyendo que Yahiko era idiota y poco confiable habían empezado a desarrollar afecto por el cachorro. Además dormir con Yahiko en medio era genial, su cuerpo era tan peludo y calientito que simplemente era relajante.
Hinata se durmió rápido, se hizo un ovillo bajo los cobertores y pronto su respiración ya era acompasada, Naruto se ocupó en acariciar y cepillar el pelo de Yahiko quien si acaso hacía un sonido parecido a un ronroneo en señal de que aquello le agradaba.
Naruto amaba los sábados. No solo veían películas si no que por una vez a la semana no dormía solo, no tenía miedo del monstruo debajo de la cama, ni de las personas que podían verlo por las ventanas ni de aquellos aldeanos que alguna vez le habían dicho que le harían daño. Cuando Hinata estaba ahí tampoco oía esa voz oscura dentro de él que a veces le hablaba para decir que lo usara o que fuera a verlo.
Naruto no le había contado a nadie lo de la voz, algo le decía que aquello no era normal y seguramente había un fallo en él, un fallo peligroso y horrible. Seguramente Hinata y Sasuke lo entenderían e intentarían ayudarlo, quizás Itachi también hiciera lo mismo o quizás no; tal vez lo llevaría a ese lugar donde llevaban a las personas que habían perdido la razón.
¿Estaba loco?, Naruto no sabía mucho de locura, pero una vez había visto a un hombre que hacía cosas raras en la calle y se lo habían llevado diciendo que estaba loco. Sinceramente no quería irse a ningún lado.
No lejos de Hinata y de Sasuke.
Se preguntó si Itachi accedería a que Sasuke pasara un día a la semana con él, o quizás de que él fuera un día a la semana con Sasuke. Solía escuchar la voz en la noche, pero cuando estaba con Hinata o con Sasuke no oía nada, a lo mejor la soledad era la que le hablaba.
Con un suspiro triste se abrazó a Yahiko y el sapo se le acurrucó en la espalda.
—Todo va a estar bien Naruto-kun. —Sus sapos también eran lindos aunque no fueran muy bonitos, lo malo de los sapos es que cuando Naruto se quedaba dormido solían desaparecer, curiosamente Yahiko seguía ahí aunque Hinata se durmiera, de hecho Hinata podía hacer una invocación permanente.
Sí que era raro.
Si se acordaba le preguntaría a Itachi… si se acordaba.
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Itachi se acomodó bien la banda ninja en torno a la frente y caminó a la torre Hokage sabiendo que lo que estaba por afrontar no sería sencillo.
Resultados.
Aunque seguramente el Tercero estaría conforme Danzou no sería de la misma opinión, ya bastante molesto estaba con el hecho de que Shisui hubiera fracasado su misión.
Arriba un par de pájaros aletearon y se entrelazaron sin dejar de volar. Itachi observó a un par de niños corriendo para llegar temprano a la Academia, niños con mejillas sonrojadas y ojos brillantes.
Subió las escaleras despacio, quizás queriendo que el camino fuera más largo, pero al final terminó en la oficina del Hokage más pronto de lo que hubiera querido. Danzou estaba de pie con su rostro amargo de siempre, el Hokage se encontraba sentado tras su escritorio y parado a su derecha se encontraba un ANBU que a juzgar por el cabello que dejaba ver la máscara se trataba de KakashiHatake.
—¿Me mandó llamar? —Itachi se cuadró juntando los talones e irguiendo la espalda.
—Así es Itachi. —Le pareció que el Hokage lucía un tanto cansado, pero llevar la responsabilidad de una aldea encima no era cosa fácil de cualquier manera—. Me gustaría escuchar el reporte de tu última tarea.
—Actualmente el equipo Cuervo es capaz de realizar invocaciones, SasukeUchihaha firmado un contrato con los cuervos, NarutoUzumaki con los sapos y HinataHyuuga con los lobos. —El Hokage y Danzou intercambiaron una rápida mirada.
—Hiashi-san… —El Tercero se frotó la nariz—. ¿Hiashi-san aceptó que su hija sellara el pacto con los lobos?
—Lo hizo. —Itachi no sabía a qué venía tanto revuelo.
—Está hecho. —Danzou apoyó con fuerza su bastón en el suelo—. Hiashi-san ha elegido a su heredera.
—Probablemente. —El Tercero se frotó la sien. Itachi entreabrió los labios, aunque el gesto fue mínimo el Hokage pareció notarlo porque giró con amabilidad hacía él—. Solo un Hyuuga por generación es capaz de sellar el contrato con los lobos, generalmente el elegido se convierte en el próximo heredero del clan.
—No lo sabía. —Itachi recuperó la poca compostura perdida—. ¿Afecta eso a mi equipo?
—¡Darle el control de la nueva heredera Hyuuga es un error! —Danzou saltó.
—Itachi es un ninja leal a la aldea. —El Tercero lo miró con ojos fríos—. Ya habíamos dejado eso en claro.
—Es un Uchiha. —Los dientes de Danzou se apretaron.
—No vamos a discutir eso. —El Hokage arqueó ambas cejas. Itachi fue consciente de que las cosas estaban saliendo como su padre lo esperaba, Sasuke se estaba volviendo considerablemente fuerte, Naruto se pulía bajo sus enseñanzas y ahora incluso tenía a la heredera Hyuuga bajo sus órdenes, era un cuadro peligroso. Hacer correctamente su trabajo acababa de ponerlo en una mala posición.
—Itachi, —el Hokage suspiró—, ¿cómo está tomando tu padre todo esto?
—Él esta… —Complacido, su padre pensaba que las cosas marchaban de acuerdo a sus planes y lo hacían—. Se encuentra conforme.
—Hokage, vuelvo a solicitarlo, desintegre ese equipo, es demasiado peligroso, si quiere conservarlo cambie al instructor. —Itachi se mantuvo firme, sin que un solo musculo delatara sus pensamientos. Ciertamente Danzou tenía motivos válidos para sus peticiones, pero aquel equipo había nacido justamente para tranquilizar a los Uchiha, para que no hubiera una guerra civil, para darles la falsa idea de control… ese plan giraba en torno al hecho de que Itachi le era leal a su aldea pero no a su clan, ¿cómo podía comprobarse algo como eso?
—Me veo forzado a denegar esa petición Danzou. —El Hokage colocó una mano sobre la mesa—. Hemos recibido una petición de misión por parte de la aldea de la Arena, como todos en esta habitación saben nuestras relaciones son tensas así que me he tomado mi tiempo analizando la propuesta. Itachi, la misión es para tu equipo.
—Entiendo. —El joven Uchiha se mantuvo firme.
—Específicamente para Naruto, como saben la aldea de la arena también tiene un jinchuuriki.
—Un error. —Danzou gruñó y el Hokage no lo desmintió.
—La aldea de la arena solicita apoyo para hacer menos inestable a su jinchuuriki.
—¿Ayudarlos a domar a su bestia? —Danzou arqueó una ceja.
—La recompensa que ofrecen es la más alta que haya visto una misión rango S en décadas. —El Hokage cerró los ojos—. Pero independientemente de eso quisiera usar esta misión para estrechar lazos y relaciones con la Arena.
—¿Realmente está considerando ayudarlos a volverse más fuertes? —Danzou tembló—. ¿Está considerando ayudarlos a domar a la bestia de una cola?
—Sería poco realista de mi parte, Itachi, ¿Naruto puede usar al Kyuuby?
—No. —Aunque pasó de decirle que si Naruto no intentaba usar el chakra de la bestia era porque él se lo había pedido.
—Lo único que la aldea de la Arena pide es que su jinchuuriki no sea tan inestable. Ellos creen que convivir con otro jinchuuriki podría ayudarlo.
—O terminara asesinando a todos. —Danzou gruñó.
—Ciertamente es bastante inestable, incluso su propia aldea ha intentado eliminarlo, esta es su última esperanza. Itachi, aun estoy analizando esta misión y sus posibles consecuencias, pero en caso de que lo apruebe tu tarea es mantener a tus subordinados con vida, en caso de que creas que es demasiado riesgoso tienes la aprobación tanto de la Hoja como de la Arena de eliminar al jinchuuriki del Shukaku.
—Si fuera tan sencillo ellos mismos lo hubieran hecho. —Danzou sentenció.
—Itachi, como instructor de tu equipo confío en tu criterio, ¿crees que la misión puede ser factible?
—Confío en poder asegurar la integridad de mi equipo, pero no puedo garantizar un cambio favorable en el jinchuuriki de la Arena.
—Entendible. Te haré saber mi decisión, puedes retirarte. —Itachi volvió a cuadrarse y salió de la oficina con la espalda muy recta y el sentimiento de que a su alrededor las cosas se volvían más pesadas y sofocantes.
Afuera el sol brillaba e Itachi se tuvo que obligar a recuperar su aire distante de siempre mientras caminaba por la aldea, algo que (por otro lado) no era demasiado usual en él, para su sorpresa se encontró a Shisui parado fuera de la floristería de los Yamanaka, una chiquilla de largo cabello dorado estaba parloteando frente a él, la verdad es que para ser tan pequeña era muy competente.
—Si quiere ir a lo seguro puede regalarle rosas rojas a su novia, esas nunca fallan.
—Bueno, no es tanto así. —Shisui se pasó una mano tras la nuca.
—¿No es su novia? —La niña puso rostro de negocios—. Si me dice exactamente qué es para usted seguro puedo ayudarlo.
—Hum… —Shisui se alborotó el cabello—. ¿Qué tal algo discreto?
—¿Qué tan discreto? —La niña metió ambas manos en las bolsas de su mandil de trabajo—. Discreto como ¿creo que me gustas?
—No hum…
—¿Creo que me agradas? —La chica volvió a intentar.
—Eso, quizás eso. —Shisui la miró como si ejemplificara la salvación—. ¿Hay unas flores para decir eso?
—Hay flores para todo. —La niña levantó la respingona nariz—. Ya vuelvo. —Luego corrió entre un pasillo lleno de macetas, Shisui se quedo parado, meciéndose de atrás a adelante en sus pies. Itachi no creyó prudente interrumpirlo luego de haber escuchado aquella conversación, pero Shisui giró atrás y luego de un breve titubeo lo saludó levantando apenas los dedos de la mano.
—Buenos días.
—Hola Tachi. —Shisui suspiró—. Antes que preguntes…
—No iba a preguntar nada. —Itachi contestó con sequedad.
—Por eso eres tan aburrido. —Shisui sonrío—. ¿No crees que esa niña es increíble?
—YamanakaIno. —Itachi entrecerró la mirada, hija única de Inoichi, se esperaban grandes cosas de ella.
—Cuando sea grande va a ser la locura de los chicos, asegúrate de que Naruto y Sasuke no peleen por ella.
—No puedo asegurar algo como eso. —Itachi se encogió de hombros. Los pasos rápidos de Ino volvieron por el pasillo.
—Tenga. —La niña le entregó un ramo, las flores eran hermosas, delicadas y bastante sencillas.
—¡Es perfecto! —Shisui puso un billete en la mano de la niña—. Tienes talento.
—Gracias. Voy por su cambio.
—Déjalo así, —Shisui le guiñó un ojo y echó a andar al tiempo que le daba una palmada a Itachi en el hombro—, vamos Tachi. —El más joven lo siguió y pronto fueron víctimas de todas las miradas femeninas de la aldea, muchas de las cuales parecían desconsoladas por el ramo de flores. Shisui habló del clima, de la policía, de la aldea y solo hasta que se despidieron en la zona Uchiha soltó un carraspeo poco natural.
—Bueno yo… el otro día me encontré a una chica que se cayó junto al río, usa unos enormes lentes y ropa enorme, es del clan y tan flaca como una vara. —Itachi esperó sin decir nada, por si Shisui quería decir algo más por propia voluntad—. ¿Sabes?, me recordó a tu cuervito Hyuuga.
—Hinata-dono no es…
—Bueno, —Shisui lo interrumpió—, tan pequeña, tímida y con esa manía por sonrojarse. Intenté ayudarla a levantarse, pero se asustó tanto que terminó tirándome al río a mí también, para disculparse me hizo una comida y,bueno, hace tiempo que nadie cocinaba para mí. —Shisui suspiró—. ¿Crees que se haga ideas raras si le llevo esto?, ¿se las mando mejor a tu madre?
—Si se lo explicas no creo que lo malentienda. —Además si era cierto que le recordaba a Hinata dudaba mucho que la joven se hiciera ideas halagadoras acerca de ella y el genio del clan.
—Bueno. —Shisui se encogió de hombros—. Nos vemos. —Luego se fue con el ramo colgando de su mano como si cualquier cosa. Shisui era genial, Itachi jamás se atrevería a darle un ramo de flores a ninguna joven, así sus intenciones fueran tan poco cuestionables como las de Shisui.
—Estoy en casa. —Anunció apenas llegar, su madre le contestó desde la cocina.
—¿Tienes hambre, amor?, en un momento sirvo la comida.
—¿Y Sasuke? —Itachi preguntó al no percibir a su hermano en casa.
—Fue a jugar con sus amigos. —Su madre se secó las manos en el delantal, aguantó el aire y luego preguntó abruptamente—. ¿Es seguro que juegue con el jinchuuriki?
—¿Con Naruto-kun? —Bueno, que tres gennin jugaran no era seguro por donde quiera que se le viera, cada uno por sí solo era un arma.
—Lo siento. —Mikoto suspiró—. Olvídalo. —Pero Itachi notó que su madre estaba compungida. Siempre lo estaba cuando se trataba de Sasuke.
—¿Sucede algo?
—No. —La sonrisa usual volvió a su rostro—. Siéntate y espera, en un momento sirvo. —Y solo hasta entonces Itachi se dio cuenta de que si había aprendido a actuar en algún lado seguramente esa habilidad había venido de su madre.
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Hinata alzó una mano, la volvió a bajar y dio una patada. Naruto lo intentó también, pero cayó al fondo del río como un peso muerto, Sasuke logró sostenerse cerca de diez segundos antes de hundirse también.
—¡Esto es imposible, dattebayo! —Usando chakra en las manos Naruto salió a la superficie—. ¡¿Quién quiere aprender a nadar de todas formas?!
—Eres muy tonto Naruto-chan. —Uno de sus sapos flotaba en un nefufar con la panza hacía arriba y rascándose una oreja.
—¡Es fácil! —Yahiko, el lobito de Hinata, pataleó por el río con gran rapidez—. Garra, patada, garra, patada. (2)
—¡Tenemos que poder hacerlo! —Sasuke salió a la superficie con el cabello empapado corriéndole por la cara—. Nadar fortalece todo el cuerpo.
—Es difícil dattebayo. —Naruto se quejó y el cuervo de Sasuke se le paró en la cabeza picoteando entre su cabello—. ¡Oye!
—Solo tienes que moverte. —Hinata flotaba sin que pareciera que hiciera un gran esfuerzo.
—¡Lo intento! —Naruto se pescó de Yahiko y se dejo remolcar por él—. ¡Descansemos!
—Bueno. —Sasuke nadó con energía hasta la orilla y Hinata hizo lo mismo—. ¿Viste eso?, —apenas llegar le sonrío a Hinata y se echó el cabello hacía atrás—. Ya soy muy rápido.
—Hinata-chan aun te gana. —Naruto murmuró sofocado contra el pelaje de Yahiko, como alguien que acababa de ser rescatado por un salvavidas.
—Traje comida. —Hinata corrió hasta una cesta y sacó tres envases, cada niño tomó uno.
—¡Itadakimasu! —Sasuke compartió comida con el cuervo, Naruto le dio al sapo lo que no le gustaba y Hinata partió en dos la ración para darle la mitad a Yahiko.
—Entonces Sasuke. —Naruto tragó ruidosamente—. ¿Puedo quedarme en tu casa de vez en cuando?
—A Ottou-san no le gustan mucho las visitas. —Sasuke comió despacio, con mirada ausente, pero luego miró a su amigo con cierto deje de rebeldía—. Pero si te metes por la ventana y hacemos como que no estas no creo que diga nada.
—¡Soy experto en esconderme! —Naruto sacó algo de su bolsa y en un instante ya se había convertido en piedra—. ¿A qué molo?
—Si. Mucho. —Hinata asintió con vehemencia, los tres estaban mojados y dentro de poco Sasuke se puso a estornudar así que juntaron leña y Sasuke le prendió fuego, luego Naruto creó una brisa que con la ayuda de Sasuke se volvió cálida, más o menos así funcionaban las secadoras… parecía…
—Tengo sueño. —Naruto se frotó un ojo.
—¿Eres un bebe? —Sasuke le dio con el codo en las costillas, pero Naruto ya se estaba haciendo bola junto a Yahiko—. ¿Es en serio que quieres dormirte?
—¿Por qué no? —El rubio le subió una pierna encima al lobo y Yahiko le lamió la cara.
—¿Por qué no? —El cuervo fue y se hizo un nido sobre la rubia cabellera—. Son tres mocosos.
—Oye. —Sasuke lo vio de malos modos, más o menos sus invocaciones le hacían caso, pero siempre lo estaban menospreciando.
—Yo también estoy cansada. —Hinata se acostó a un lado de Yahiko, haciéndose un ovillo sobre su pelaje.
—¡Ey! —Sasuke puso morros—. ¿Por qué a mí no me toca cobertor?
—¿Soy un cobertor? —Yahiko movió de arriba abajo la cola, entusiasmado con la idea.
—La próxima voy a ganar a Yahiko primero. —Sin considerarlo demasiado Sasuke se colocó tras Hinata y se acurrucó contra ella.
—¿Sasuke-kun? —Al instante ella dio un respingo, aunque ahora que recordaba durante el Camino de la Serpiente Naruto siempre se le pegaba y ella no decía nada.
—¿Qué? —Le contestó preparado para replicar si ella empezaba con sus cosas del clan y tener que casarse, pero ella pareció reconsiderarlo y negó con la cabeza.
—Nada. —Y sin más se quedaron dormidos.
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Itachi citó a los niños para entrenamiento a las siete de la mañana y desde esa hora los había tenido manteniendo enfrentamientos con sus invocaciones, Sasuke, por supuesto, era bueno y sabía utilizar de la manera correcta sus cuervos, Naruto podía aparecer infinidad de sapos, pero no parecía muy seguro de cómo utilizarlos, Hinata, por otro lado, no tenía muchos ataques que su lobo pudiera usar, de hecho era como si Yahiko fuera más una mascota que un lobo ninja.
Aquello era un fracaso.
Itachi intentó hablar con los sapos de Naruto, pero los anfibios se negaron a hablar sobre sus técnicas secretas con él.
—¡Tú no eres nuestro invocador! —Lo cual era cierto. Pero trataban al rubio como a un niño atontado y no es que Naruto pusiera mucho empeño en demostrar lo contrario. Al cuestionar a Yahiko el lobo lo miró fijo un par de segundos y luego admitió que Hinata podía intentar invocar al lobo que seguía, así que la niña desapareció a Yahiko y volvió a realizar la técnica.
—¡Kuchiyose no jutsu! —Apareció frente a ellos una loba un poco más grande que Yahiko, de pelaje blanco y hermosos ojos azules, tan elegante que era casi imposible no querer tocarla.
—¡Kaoru! —Hinata se abrazó a su cuello.
—¡Hinata-hime! —La lobita le restregó la cara contra la ropa—. Gracias por invocarme. —Luego se puso muy derechita y sacó el pecho—. Soy Kaoru del clan Shinsengumi, protectora y compañera de Hinata-hime hasta que logre invocar a mi siguiente hermano, ¡gracias por cuidar de mí!
—¡Ey! —Naruto acudió con los ojos iluminados—. Esta es más bonita que Yahiko.
—Kaoru-san. —Itachi se acercó respetuoso—. Mi nombre es Uchiha Itachi.
—El instructor de Hinata-hime. —La loba lo observó con sus hermosos ojos azules—. Yahiko me dijo que estaban entrenando ataques.
—Sí. —Al parecer el tiempo pasaba de manera diferente en el mundo de los lobos.
—Mis técnicas son de defensa. —Kaoru movió lentamente su esponjosa cola y giró a Hinata—. Puedo usar un escudo.
—¿En serio? —Hinata abrió grande la boca—. ¿Cuándo aprendiste?
—Eso no es nada. —Kaoru se sonrojó—. Kenshin puede hacer un ataque que daña nueve puntos al mismo tiempo.
—¿Podemos intentar tu escudo?
—Seguro. —Itachi vio como Sasuke lanzaba a sus cuervos contra Hinata y su loba los repelía con una especie de campo, pero la loba era pequeña e Itachi no sabía qué tanto poder era capaz de aguantar, además, mientras su invocación repelía los ataques Hinata quedaba del otro lado del campo sin oportunidad de realizar taijutsu, área donde destacaba gracias al Byakugan.
Naruto ya había pasado de intentar mantenerse al día con el combate y en lugar de eso se había puesto a saltar imitando a sus sapos, buen entrenamiento físico, pero un fracaso total tomando en cuenta el objetivo de aquel día.
Con un suspiro Itachi se recargó en un árbol y los observó preguntándose por dónde empezar, justo iba a llamarle la atención a Naruto cuando Hinata alzó la nariz y frunció las cejas, la loba la imitó en acto reflejo.
—Viene alguien. —La niña activó el Byakugan, Itachi también dio media vuelta, frente a ellos apareció Kakashi Hatake con una máscara ANBU en el rostro.
—¡Ah! —Naruto soltó un chillido de terror y se escondió tras Sasuke, su hermano parecía perplejo y Hinata también retrocedió, la loba enseñó los dientes.
—Itachi Uchiha. —Kakashi extendió la mano en donde apretaba un pergamino, Itachi lo recibió en automático y el otro desapareció.
—¿Quién era ese? —Sasuke pasó saliva—. Era muy fuerte.
—Creo que es el hombre que vimos el otro día en las escaleras de la torre Hokage. —Hinata musitó despacio, parecía insegura. Itachi desenvolvió el pergamino, lo leyó, asintió con la cabeza y se giró hacía ellos.
—Mañana iniciamos una misión de largo alcance en la aldea de la Arena, el tiempo de duración de la misma es indefinido, Hinata-dono, coménteselo a su padre. —La niña asintió un tanto temblorosa—Pueden irse.
—¡Sí Itachi-taichou!
—Tú no Naruto-kun. —El rubio puso cara de culpabilidad, a saber que travesura creía que iba a cobrarle. Sasuke y Hinata lo miraron de reojo, pero no les quedo más que adelantarse.
—De verdad no estaba jugando Itachi-taichou. —Naruto empezó de manera apresurada—. Los sapos me dijeron que me enseñarían una técnica si aprendía a saltar como ellos. —Conociendo el carácter de los sapos probablemente no era una mentira.
—No te detuve por eso. —Itachi se sentó sobre una piedra y palmeó a su lado para que Naruto lo imitara, el rubio lo vio con sospecha pero finalmente se sentó a su lado—. ¿Cómo vas con tus sapos?
—Muy bien, —el rubio meneó los pies en el aire—, ya somos amigos dattebayo. —Porque con Naruto no había aliados si no amigos, así es como era.
—Me pareció que ya se llevan mejor con los cuervos de Sasuke.
—Sí, también con los lobos de Hinata. —Naruto miró alrededor, como buscando a donde se habían ido.
—Hace poco me pareció que cuando viste al ANBU te has asustado.
—¿ANBU?
—El hombre con la máscara en el rostro. —Itachi se señaló la cara—. Gritaste.
—Ah, sí. —Naruto soltó un suspiro—. Creí… —Pero el niño guardó silencio y volvió a mecer los pies en el aire.
—¿Te trajo un mal recuerdo?
—Algo así. —Naruto volvió a mirar alrededor, ansioso—. Solo fue un sueño, las mascaras ni siquiera se parecen. —De un salto bajó de la piedra y miró a Itachi como pidiendo permiso para irse.
—¿Cómo era la máscara que soñaste? —Itachi preguntó con amabilidad, pero Naruto lucía alarmado.
—Creo que naranja… como mi chamarra… —Luego miró a la distancia—. ¿Puedo irme? —Definitivamente el asunto del sueño lo incomodaba, Itachi decidió no presionarlo.
—De acuerdo, recuerda levantarte temprano mañana.
—¡Si Itachi-taichou! —El niño corrió tan rápido que Itachi apenas vio su chamarra flotando en el aire a sus espaldas.
¿Una máscara naranja?, no, Naruto era un bebe, era imposible que lo recordara, a no ser que lo hubiera visto en los últimos días. Aquello le daba un mal presentimiento.
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Itachi echó a andar con los tres niños tras él, Naruto con su enorme mochila naranja, Sasuke con una mochila ninja estándar y Hinata con una mochila de viaje que parecía bastante nueva. Itachi se preguntó quien se la habría comprado.
—En marcha. —Los niños echaron a andar e Itachi sintió una presencia siguiéndolos sobre las copas de los árboles.
—Itachi-taichou. —Hinata habló con voz débil e Itachi giró a verla sorprendido de que fuera ella quien le dirigiera la palabra.
—¿Si Hinata-dono?
—El ANBU de ayer nos está siguiendo. —Por muy bueno que fuera KakashiHatake la visión de los Hyuuga no podía ser engañada, eso era lo que la hacía tan terrorífica.
—El Hokage lo envío para que vigilara esta misión.
—¿Por qué? —Sasuke frunció el ceño—. ¿Creen que no podemos hacerla solos?
—No es eso, es solo por seguridad. —Si el Shukaku perdía el control Itachi y Kakashi tenían que unir fuerzas para internar eliminarlo, la tarea era titánica.
—¿Por qué no camina con nosotros? —Naruto preguntó curioso.
—Se supone que ellos actúan en las sombras. —Sasuke replicó con aire sabihondo—. ¿Verdad Itachi-taichou?
—En su mayoría, aunque en ocasiones las misiones en encubierto consisten en fingir que son otra persona, sus tareas son muy variables. —Itachi observó que había ganado toda su atención y empezó a adiestrarlos acerca de lo que un ANBU significaba para la aldea y todos sus deberes. Al final Naruto se pasó las manos tras la nuca.
—¡Que guay!, pero sigo queriendo ser Hokagedattebayo.
—Itachi-taichou, usted también fue ANBU, ¿verdad? —Los ojos de Sasuke rezumaban admiración, apretando los puños giró hacía Hinata—. Si no trabajo en la policía de Konoha voy a ser ANBU, ¿y tú? —Hinata giró a verlo y a Itachi le sorprendió que su mirada fuera tan vacía.
—No creo que pueda ser un ANBU…
—¿Por qué no? —Sasuke frunció el ceño, pero adelante Naruto había echado a correr.
—¡Huevo podrido el ultimo que llegue a la cima! —Sin pensarlo demasiado tanto Sasuke como Hinata corrieron tras él con las mochilas rebotándoles contra la espalda. Llevaban cerca de tres horas caminando, pero después del Camino de la Serpiente aquello no era nada para ellos.
Itachi los hizo andar hasta que ya era noche entrada, dejó que armaran la tienda, hicieran la fogata y calentaran la comida, luego les sugirió que montaran guardias. Los niños hicieron piedra, papel y tijeras para ver el turno, Naruto quedo el primero y en esa ocasión no se durmió si no que se la paso dorando ramitas en el fuego (con una pobre vigilancia de los alrededores), Sasuke hizo correctamente su guardia y Hinata dio un bote cuando al activar su Byakugan se encontró a Kakashi sobre una rama por encima de ellos, tan cerca que podría haberlos eliminado en cualquier momento.
Pese a todo Itachi notó que a Kakashi le había sorprendido que Hinata localizara su ubicación y a lo largo de todo ese día intentó desvanecerse para ella.
—Hinata-dono, ¿dónde se encuentra el ANBU?
—Un kilometro a la derecha Itachi-taichou.
—Hinata-dono, ¿el ANBU está cerca?
—A quinientos metros. Creo… creo que está practicando genjutsu. —Esa noche cuando a Naruto le tocaba guardia y se entretenía haciendo caminitos sobre la tierra Kakashi se colocó al lado de Itachi.
—Esa niña tiene buenos ojos. —Itachi sintió una especie de orgullo recorrerlo y se sintió ridículo, como una madre que presume de su niño.
—Ha entrenado bastante su Byakugan.
—No es solo el Byakugan. —Kakashi tenía los brazos cruzados—. Los lobos le desarrollaron el olfato, lo sé porque yo uso perros ninja. —Giró a ver a Itachi con ojos neutros—. ¿Por qué no le dijiste al Hokage que la estabas entrenando como un ninja de rastreo? —Itachi ni siquiera había pensado eso y si no mostró sorpresa en su rostro fue solo por su larga experiencia como ninja—. ¿Por Danzou?, de cualquier manera es bastante brillante, no hay nada como un buen rastreador en un equipo como el tuyo. —Al frente Naruto se levantó y sin venir a cuento arrojó una piedra a la oscuridad, justo al sitio donde estaban ellos, Kakashi apenas alcanzó a bloquearla—. ¿Y ese qué?, ¿es un mono?
—Aun estoy trabajando con él. —Itachi tuvo el infantil deseo de reírse, pero en lugar de eso apretó los dientes.
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Tres días de caminata después empezaron a entrar al desierto y Kakashi no tuvo donde esconderse así que se contentó con seguirlos a pocos metros. Los niños jugaron mucho con la arena al principio, pero después Sasuke se la pasó invocando cuervos grandes para que les hicieran de sombra, sinceramente a Itachi nunca se le habría ocurrido darles semejante uso, pero a los cuervos les pareció divertido hacerle de sombra a Sasuke-chan y sus amiguitos, algunos bromearon con devorarlos cuando fallecieran de sed.
—Daremos vueltas en círculos alrededor de ustedes. —Hinata se estremeció, pero a Naruto le pareció un juego muy divertido.
En la noche los niños tuvieron problemas para alzar la tienda en medio de la arena, cuando al fin lo lograron hacía tanto frío que Hinata apareció a Yahiko y a Kaoru para usarlos de cobertor. Kakashi comentó que él también había tenido que hacer algo así cuando era más joven.
La segunda noche en el desierto se acabaron las reservas de agua así que Hinata formó pequeñas bolitas de agua entre las manos y dejó que sus compañeros sorbieran de sus dedos, Naruto tenía tanta sed que le lamió las manos, Sasuke prefirió beber como si se tratara de un tazón.
—¿Quiere agua Itachi-taichou? —Hinata le ofreció amable.
—No gracias. —Tenía reservas de agua y si no se las había dado era para ver qué era lo que le harían.
—Mmm… —Incomoda Hinata giró hacía Kakashi, lo observó avergonzada y finalmente pareció ganar en ella su amabilidad—. Desea… ¿quiere agua? —Itachi esperaba que Kakashi denegara la petición debido a que también tenía agua de sobra, para su sorpresa caminó hacía ella y se puso en cuclillas para quedar más bajo.
—Nunca he tomado agua creada con chakra, ¿sabe diferente?
—Sí. —Narutoque estaba parado a un lado se pasó las manos tras la nuca—. Pero creo que sabe mejor, o a lo mejor tenía mucha sed.
—¿Puede darme un poco? —Hinata asintió con la cabeza y creó una bolita de agua que cada vez se fue volviendo más grande, tenía ciertos tintes azules y un reflejo plateado. Kakashi observó el agua con cautela, se levantó un poco la máscara y luego sorbió despacio, tomando las manos de la niña para que no derramara el agua, Hinata se ocupó en que hasta la última gota cayera sobre sus labios. Cuando finalmente se acabó se acomodó nuevamente la máscara—. Gracias.
—De nada. —La niña dio un asentimiento y se alejó corriendo a alcanzar a Sasuke y Naruto que estaban jugando a trepar las dunas.
—Ciertamente tiene un sabor extraño. —Kakashi se colocó una mano sobre el hombro y lo hizo crujir al masajearlo hacía atrás—. Nunca había visto que alguien pudiera usar chakra para crear agua que no fuera durante un ataque.
—¿Siente algo raro? —Solo hasta entonces Itachi descubrió las verdaderas intenciones de Kakashi.
—No sé. —El ANBU se encogió de hombros—. Sabía mejor que el agua corriente, pero no noto nada extraño. Supongo que tu equipo nunca morirá de deshidratación. —Kakashi echó a andar, Itachi lo siguió pocos pasos por detrás. Adelante los niños usaban un cuervo como sombrilla y se ocupaban corriendo bajo sus enormes alas, riendo y jugando a aventarse.
No parecían precisamente un equipo de elite, pero dado que se mantenían bajo formación la mayor parte del tiempo Itachi no quería quitarles los pocos momentos en los que podían seguir siendo niños, si lo hiciera su entrenamiento no diferiría del dado por Raíz.
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Los niños empezaban a aburrirse del desierto cuando divisaron los arcos de la aldea de la Arena en la distancia, al instante Kakashi volvió a su estado alerta de ANBU en activo e Itachi se concentró en tener todos los sentidos listos para el peligro.
Un jounnin los esperaba en la entrada, los hizo pasar luego de que le enseñaran sus credenciales y los llevó al lugar donde se quedarían, una torre muy alta con una sola habitación enorme.
Naruto era el más feliz de todos con eso.
Kakashi apartó un rincón, echó encima su maleta y todos dieron por hecho que aquel sitio era suyo. Los niños jugaron a saltar en la enorme cama que regía la habitación, tan grande que casi abarcaba de pared a pared, aprovechando que Kakashi los estaba observando sin prestarles demasiada atención Itachi se metió a bañar, para su horror el agua de la tubería estaba hirviendo y sintió como si fuera un camarón que alguien hubiese echado a la olla. Salió de ahí bastante descompuesto.
Naruto, Sasuke y Hinata estaban dormidos cuando salió, situación que lo tomó por sorpresa ya que no parecían demasiado cansados antes de que se metiera al baño.
—Dijeron que era papa podrida el que se durmiera al último o algo así. —Kakashi le aclaró con la seriedad con la que podría decir que estaban bajo ataque.
—Huevo podrido, siempre es huevo podrido. —Itachi suspiró, cargó a Sasuke y lo acomodó correctamente para que no se le torciera el cuello, luego jaló a Naruto que tenía las piernas colgando en el aire y finalmente movió a Hinata para que no le diera la luz del sol que entraba por la ventana.
—¿Seguro que no eres su madre? —Kakashi se tendió al lado de los niños, con las piernas entrelazadas por los tobillos, de no ser por el atuendo ANBU parecería un flojo cualquiera.
—¿Seguro que usted se encuentra en una misión ANBU? —Itachi contestó con frialdad, pero le pareció que a Kakashi le causaba gracia.
—Tienes quince años, pero eres el hombre más viejo que conozco. Vete a hacer tu reconocimiento, yo cubro por aquí. —Pese a su aspecto era KakashiHatake y podía confiar en él así que asintió con la cabeza y salió de la habitación. Estaba anocheciendo así que la gente empezaba a salir de sus casas para realizar mandados cortos, entendible tomando en cuenta que durante la tarde las temperaturas eran extremadamente contó cerca de diez ANBU merodeando cerca del lugar que les habían asignado, situación que reafirmaba el hecho de que ni ellos ni la arena confiaban el uno en el otro.
Un montón de chiquillos jugaba con una pelota cerca de un campo abandonado, pero encontrar al contenedor del Shukaku fue increíblemente sencillo, su fuerza era monstruosa y no se preocupaba por ocultarla. Itachi se escondió entre un callejón solo para observarlo.
Cabello tan rojo como el fuego, ojos verdes y desequilibrados, piel blanca y una sed de sangre que era capaz de estremecer a cualquiera.
Por primera vez ItachiUchiha tuvo dudas acerca de si era buena idea intentar siquiera esa misión.
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Naruto estaba aburrido. Supuestamente iban a ir a una misión a la arena, pero hasta el momento Sasuke, Hinata y él se la habían pasado encerrados en una habitación, el ANBU e Itachi solían turnarse para salir en la mañana o en la noche, pero todo el tiempo uno de los dos se quedaba con ellos, al principio Naruto pensó que los estaba cuidando, pero luego fue muy obvio que los vigilaban.
Cada que decían que estaban aburridos les recordaban que era una misión y que ellos eran ninjas así que Sasuke ponía cara de afectado, Hinata pedía disculpas y él… bueno, él seguía aburrido.
Por supuesto, Itachi los había puesto a entrenar incluso ahí, sus invocaciones estaban todo el tiempo con ellos y hacían ataques chiquitos que no afectaran la infraestructura (lo cual era bastante poco guay).
Una vez el ANBU se había dormido y Naruto le había quitado la máscara, pero abajo traía otra mascara. Que aburrido. Aunque Sasuke había dicho que eso era genjutsu, seguro Hinata sabría si era genjutsu o no, pero en esos momentos estaba en el baño.
También hacían taijutsu, pero entrenar con Hinata dolía y dolía en serio. Cada que Hinata lograba cerrarle un punto de chakraNaruto sentía que iba a morirse y tenía que forzar tanto chakra para poder volver a abrirlo que sentía que se desmayaba, cuando Hinata le cerraba un punto de chakra a Sasuke él no podía volver a abrirlo, así que se esforzaba mucho en que no le diera.
Naruto no era la gran cosa en taijutsu, pero la unión hacía la fuerza y solía crear muchos clones para que entre todos lograran golpear a su enemigo (compañero de prácticas). Un día el ANBU le dijo que cuando volvieran a Konoha iba a enseñarle un pergamino con un jutsu prohibido para ver cuantos clones podía hacer realmente.
Aunque a veces el ANBU les hablaba la mayoría del tiempo estaba estoico en su rincón, sin moverse ni para respirar, en ocasiones Naruto se despertaba asustado en medio de la noche porque el ANBU lo estaba viendo, y que un hombre vestido de negro y con una máscara encima te mirara en la noche estaba catalogado muy alto en su escala de cosas terroríficas.
Desde que el ANBU estaba con ellos Itachi dormía con ellos una noche sí y otra no, Sasuke había dicho que seguramente estaban haciendo guardias. Cuando Itachi dormía con ellos Naruto se sentía más tranquilo y trataba de dormirse a su lado para jalarlo de la playera si se despertaba en la noche.
Desde que habían llegado a la Arena la voz dentro de él se había vuelto más ruidosa.
Por supuesto, Naruto no le decía a nadie, pero cuando estaba profundamente dormido escuchaba a la voz debatirse enojada, no estaba seguro, pero ahí en la Arena había alguien que no le gustaba a la voz que dormía dentro de él.
"Mocoso, mocoso".
Cuando se despertaba porque la voz no se callaba Naruto daba vueltas y se abrazaba a la persona más cercana, cuando hacía eso la voz dejaba de hablar, Sasuke lo pateaba cuando era el elegido, Hinata en cambio no lo apartaba. A Naruto le hubiera gustado poder abrazar a Itachi (porque era grande y guay y Naruto creía que era capaz de hacerle frente a la voz dentro de él), pero le daba corte así que se contentaba con sujetarlo de la playera.
—"Mocoso, mocoso" —La voz le susurró y Naruto despertó de un salto, en la enorme cama solo se encontraban Sasuke, Hinata y él, el ANBU (a quien le tocaba vigilarlos esa noche) no se veía por ninguna parte.
—Quiero ir al baño. —Musitando para sí mismo Naruto se levantó descalzo y se colocó la chamarra encima, ¡hacía un frío tremendo!, los dedos de sus pies hicieron contacto con el suelo helado y supo que si Itachi hubiera estado ahí le diría que se pusiera las sandalias o se iba a enfermar (de todas maneras Naruto nunca había estado enfermo que recordara).
—Uuu… —Apenas llegar al baño orinó para gran alivio de su alma y luego se lavó las manos, estaba pensando en regresar a la cama y hacerse ovillo en medio de Hinata y Sasuke cuando notó que la ventana del baño estaba abierta y una enorme luna brillaba afuera. Maravillado por una imagen tan bonita Naruto se subió sobre la taza del baño para encaramarse en la ventana, el aire frío le golpeó la cara dejándole tirantes las mejillas.
—¡Ah! —Cerró los ojos disfrutando del momento, pero cuando los abrió notó con sorpresa que un niño estaba trepado en el tejado de la casa de enfrente y bueno, no era raro que los gennin se treparan en los techos para llegar más rápido a su destino, pero este niño era pequeño, parecía de su edad, además, ¿no era de madrugada? Curioso Naruto se apoyó en el marco y salió por la ventana, ya estaba cansado y aburrido de estar encerrado todo el día, además el ANBU ni siquiera estaba, solo le preguntaría al niño que hacía y luego regresaría.
Las tejas de la casa le produjeron arañazos en las plantas de los pies, pero no se preocupo, sabía que cerrarían enseguida, caminando despreocupadamente avanzó hasta donde el niño se encontraba parado viendo la oscuridad.
—¡Hola! —Naruto saludó con energía, el niño se giró lentamente, tenía el cabello rojo oscuro, como los vinos, sus ojos eran grandes y verdes y Naruto hubiera pensado que eran hermosos de no ser porque las ojeras los oscurecían.
—¿Quién eres? —El niño llevaba un oso bajo el brazo—. ¿Qué quieres?
—Nada. —Naruto dejo de caminar, había algo malo y raro ahí, casi como los aldeanos cuando le decían que si lo atrapaban iban a golpearlo—. Te vi desde la ventana. —Naruto señaló la ventana del baño por donde había salido—. Y se me hizo raro que estuvieras afuera a esta hora, ¿cuántos años tienes?
—Diez. —Los ojos esmeraldas del niño parecían sombríos en medio de la noche.
—¡Yo también tengo diez! —Naruto sonrío alegre—. Soy gennin, no traigo la bandana porque estaba durmiendo, pero me la dieron hace poco, ¿tú también eres gennin? —El niño lo observó fijamente, luego apretó ligeramente al oso contra sí mismo.
—No sé.
—¿No lo sabes? —Naruto se rascó la nuca y luego saltó de un pie al otro para entrar en calor, ¡sí que hacía frío!, y él llevaba pantalones cortos—. Pues yo creo que si puedes ir por ahí caminando en los tejados a esta hora debes ser gennin, ¿no?
—Quizás. —El niño sacudió ligeramente la cabeza, como si estuviera discutiendo con alguien.
—¿Te sientes bien? —Pero no contestó—. ¿Cómo te llamas?, yo me llamo Naruto.
—Gaara. —Su voz fue baja y ronca, casi como si no fuera un niño—. Sabaku No Gaara.
—Uzumaki Naruto. —El rubio le guiñó un ojo, estremeciéndose de frío se frotó los brazos—. He estado encerrado todo este tiempo, no sabía que afuera estaba más frío aún.
—¿Encerrado? —El niño tuvo un titubeo.
—Ahí dentro. —Naruto señaló la pequeña ventana—. Levamos encerrados más de un mes ahí.
—¿Quiénes? —Le pareció que el pelirrojo se agitaba un poco.
—Sasuke, Hinata-chan y yo, se supone que es una misión pero me aburro muchísimo. —Naruto suspiró y se sentó sobre las tejas abrazándose las rodillas para que el calor circulara por sus piernas. Gaara lo miró fijamente, parado contra la luna se veía bastante tétrico con aquellos ojos verdes que se fundían con la oscuridad.
—No sabes quién soy, ¿verdad? —Gaara apretó los dientes—. No te sentarías frente a mí si lo supieras.
—¿Por qué?, —Naruto levantó la cabeza con brusquedad—, ¿es de mala educación?
—Si supieras quien soy no te cruzarías en mi camino. —Los ojos de Gaara estaban tomando un tinte extraño y Naruto notó que la arena bajo sus pies temblaba, casi como si él la controlara.
—Pero si acabas de decir que te llamas Gaara. —El rubio frunció el ceño—. Ya sé quién eres.
—Todos me temen. —La arena empezó a vibrar bajó él—. Me huyen.
—Ah… —Naruto miró el horizonte, un recuerdo lejano invadió su mente—. A mí también. —Gaara lo miró hondo, largamente, luego se sentó a su lado, a más de tres metros de distancia, mirándolo de reojo.
—¿Por qué?
—No sé. —Naruto se encogió de hombros y sacudió la cabeza para espantar aquellos recuerdos—. Pero ahora estoy con Sasuke y Hinata-chan así que está bien.
—¿Los que están encerrados?
—Sí. —Dudoso Naruto miró hacía la ventana. Seguro el ANBU ya había regresado y se le iba a armar la buena por no estar dormido—. Quizás deba regresar.
—¿Quién te tiene encerrado? —Gaara también apretó las rodillas contra su pecho, el osito se dobló en un ángulo extraño.
—Un ANBU, ¿si sabes que es un ANBU?
—Sí. —Gaara señaló delante—. Hay muchos a mi alrededor, siempre me vigilan.
—¿También a ti? —Naruto abrió la boca sorprendido y luego se echó a reír—. Nos parecemos mucho, pero si te están vigilando ¿qué haces afuera?
—Me vigilan, pero no pueden contenerme. —Gaara apretó sus rodillas, la tela se frunció en sus muslos.
—Que guay. —Naruto se estremeció—. Yo le tengo miedo al ANBU que nos cuida, siempre con su máscara y sin dejarnos salir.
—¿Por qué no lo matas? —Gaara preguntó con simpleza y Naruto soltó una carcajada que rompió la noche, cuando pudo parar de reír notó que Gaara lo seguía mirando sin tener pinta de haber hecho una broma.
—¿Lo dices en serio?
—Si te tiene encerrado a ti y a…
—A mis amigos.
—A tus amigos. —Gaara pareció pelearse con esa definición—. Solo deberías matarlo.
—No creo que pueda hacerlo… —Dudoso Naruto lo observó de reojo, no lo había notado hasta ese instante pero Gaara no tenía cejas, por eso sus ojos se veían más grandes y siniestros de lo que eran.
—¿Por qué no puedes?
—Es más fuerte que yo. —Naruto soltó lo obvio, aunque nunca se le habría ocurrido asesinar al ANBU por mucho que no los dejara salir.
—Puedo matarlo por ti, si quieres. —Gaara extendió el brazo, un hilo de arena corrió por su piel, se deslizó por su dedo y avanzó a gran velocidad por el tejado, como persiguiendo a alguien. Gaara apretó los dientes, su mirada se concentró en el horizonte y luego de pocos segundos empezó a apretar lentamente la mano en un puño.
—¿Qué estás haciendo? —Naruto parpadeó, entonces Gaara realmente era quien controlaba la arena, no habían sido suposiciones.
—Ataúd de arena. —Gaara susurró entre dientes—. Ese hombre no volverá a encerrarte.
—No sé que es un ataúd de arena. —Naruto pasó ambas manos tras su nuca—. Pero el ANBU nos da caramelos, no sé de dónde los saca pero están buenos, ¿quieres uno? —Naruto metió una mano dentro del bolsillo de su pantalón corto, sacó una especie de piruleta y la arrojó hacía Gaara, de la impresión el pelirrojo soltó la mano con la que realizaba la técnica y apretó el dulce en el aire—. Ya me tengo que ir, pero si quieres podemos vernos de nuevo, ¡la próxima traeré mis sandalias ninja dattebayo! —Sin esperar por la respuesta de Gaara Naruto se paró de un salto, agitó una mano en el aire a modo de despedida y echó a correr. Volvió a entrar por la ventana del baño y luego de un largo suspiro abrió muy despacito la puerta del sanitario, para su sorpresa el ANBU aun no regresaba, aunque Sasuke y Hinata estaban despiertos, el primero viéndolo con mala cara y la segunda preocupada.
—¿Dónde estabas? —Sasuke preguntó con malas pulgas.
—En el baño. —Naruto pasó saliva.
—¿Y por qué no contestabas?
—No escuché. —Naruto entrecruzó los dedos tras la espalda, pero Hinata lo vio con un sonrojo.
—Naruto-kun, n-no estabas en el baño. —Ah sí, ella tenía Byakugan, ¿pero no era de mala educación usar el Byakugan cuando otra persona estaba en el baño?
—Salí un rato, estoy harto de estar encerrado. —Naruto bufó.
—Estamos en una misión dobe. —Sasuke le dio un sopapo—. No le voy a decir nada a Itachi-taichou, pero más te vale no volverlo a hacer.
—Lo que digas teme. —Rodando los ojos el rubio se subió en la cama y se hizo un ovillo en medio de sus amigos, Sasuke le dio la espalda (muy digno), Hinata le apretó la mano y Naruto supo que ella sabía donde había estado y con quien, le sorprendió lo mucho que su amiga temblaba. Quiso decirle que todo estaba bien y que no iba a volver a hacerlo, pero sería mentira, así que solo le dio un apretoncito de vuelta. Dentro de poco los tres estaban dormidos.
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Itachi sudó frío cuando Naruto arrojó una piruleta en dirección a Gaara y el pelirrojo desactivó su técnica por reflejo, al instante la arena que empezaba a pulverizar a Kakashi cayó al suelo inerte.
Les habían mentido.
Ciertamente Gaara del desierto era inestable, Itachi nunca había visto un niño más inestable que él, pero lo que lo hacía terriblemente peligroso era el hecho de que él, a diferencia de Naruto, podía hacer uso de la fuerza del Shukaku.
Un ataúd de arena capaz de poner en aprietos a un ANBU de Konoha no podía ser solo la creación de un niño de diez años, no estaban enfrentándose a un niño, se las estaban viendo con el Shukaku quien apenas era controlado por una mente desviada e infantil. No había peor escenario.
—Uff. —Kakashi carraspeó—. Jamás en la vida me he alegrado tanto de hacer algo como el día en el que le di caramelos a Naruto. —Porque el rubio era un niño tan lastimado que el hecho de que alguien le diera dulces lo convertía en buena persona a pesar de que (ciertamente) los habían tenido encerrados más de un mes.
Por supuesto, aquello era cuestión de seguridad. El Byakugan, el Sharingan y el Kyuuby, esos tres eran una dulce presa en territorio enemigo, perderlos de vista no era una opción, claro que Naruto era simplemente imposible de predecir.
—Ese ninja tuyo es el número uno en sorprender a la gente. —Kakashi respiró hondo. Itachi aun se mantuvo observando a Gaara, el niño parecía sorprendido por la manera en la que Naruto se había ido, sus dedos pálidos se cerraron alrededor de su oso de felpa.
Era un asesino inestable que no parecía guardar arrepentimientos según lo que habían visto de él ese mes, sin embargo aquel oso era un símbolo de su infancia, el deseo de no estar solo, la necesidad de tener compañía.
Finalmente Gaara se puso de pie y giró en su dirección, Itachi fue consciente de que lo veía y se preguntaba si valía o no la pena, al final se dio la vuelta y se fue.
Reporte de misión.
Clave: Arena
Equipo: Cuervo.
Día 45. Naruto Uzumaki miembro del Equipo ha hecho contacto por propia voluntad y sin una orden con el objetivo. Dado el acto espontaneo de esta acción los resultados no fueron planificados y tuvieron un alto riesgo de muerte.
Por el momento el objetivo parece sentir empatía con la situación de Naruto Uzumaki; sin embargo su estado mental es confuso y presenta alta tendencia a la violencia.
Riesgo: Extremadamente alto.
Plan: Vigilancia. En caso de que el miembro del equipo Uzumaki Naruto presente la más mínima muestra de estar en peligro se pasara al plan de acción alterno.
Eliminación de Sabaku No Gaara.
Confirma: Código 02458
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Notas de Okashira Janet: Me gusta mucho Gaara quien frecuentemente es uno de los personajes habituales en mis fanfics, pero creo que es la primera vez que me lo encuentro siendo tan pequeño y mis sentimientos se han disparado. El Gaara de este capítulo es el niño que se creó después de que su tío intentara matarlo, un chico lleno de odio que empieza a vivir bajo el lema de amarse solo a sí mismo. ¡Espero que lo hayan disfrutado!
Aclaraciones
1 El viaje de Chihiro es una película japonesa de estudio Ghibli que realmente es fantástica, tiene muchas metáforas (de ahí que los niños no lo entendieran del todo), la animación es preciosa y la pueden disfrutar tanto niños como adultos.
2 La secuencia de nado "garra, patada, garra, patada" le pertenece a Syd de "La Era de Hielo" durante la película 2, simplemente no me pude resistir.
Los lectores preguntan
1 ¿Qué tiene que ver la madre de Hinata con Fugaku?, la historia es más larga, pero se reduce a lo que menciono Shisui.
2 La razón por la que Hinata invoca lobos ha quedado clara aquí, pero para quien no lo haya notado elegí a los lobos para que Hinata pudiera desarrollar su olfato y así supliera la habilidad de Kiba como ninja de rastreo. Si lo recuerdan en un capitulo Kakashi dice que su nariz está más desarrollada que la de Kiba por su entrenamiento con los perros, a Hinata le sucede lo mismo. Así que por eso Hinata no invoco leones (que la verdad ni siquiera se me había ocurrido).
3 No, no conozco Undertale y como es un juego de rol lo lamento mucho pero nunca escribiré un fanfic del mismo (el único videojuego que he logrado jugar hasta el final es LIMBO, soy muy mala para los videojuegos).
Si gustan los espero por Wattpad donde voy a empezar a reeditar "Regresa a mí", un NaruHina, SasuSaku de los viejitos (risas), esperemos mejorarlo un poco.
Gracias por leer son un amor. Los quiero.
27 de Noviembre del 2016 Domingo.
