EQUIPO CUERVO
Capítulo 12: Luna roja y arena II
Por Okashira Janet
Sasuke lo miró con fijeza. No. No le importaba que pusiera esos ojos como de cachorro a medio morir. No iba a ceder.
—Pero…
—Ya he dicho que te calles. —Con maestría hizo un nudo flojo sobre su muñeca y la enlazó con la suya, con la experiencia que le había dado pasarse las noches haciendo nudos en el Camino de la Serpiente.
—No voy a ir a ningún lado. —Naruto se quejó, pero Sasuke simplemente le lanzó una profunda mirada de advertencia.
—Si no vas a ir a ningún lado ¿por qué no quieres que te amarre?
—¡Porque es ridículo! —Naruto chilló—. Díselo Hinata. —Pero Sasuke también le ató la muñeca a Hinata dejándolo en medio, incapacitado para escapar. Naruto era simplemente malo deshaciendo nudos, no podría escaparse sin alertarlos y Sasuke no iba a permitir que se volviera a salir a vagar en medio de la noche mientras Itachi-taichou y el ANBU no estaban.
—¡No es justo! —Naruto gimoteó—. ¿Qué tal si quiero ir al baño?
—Pues nos levantas. —Sasuke le dio un empujón contra el colchón, Naruto intentó revolverse, pero Hinata lo tapó con las mantas y como siempre que recibía cariño dejo de forcejear.
La verdad era tan honesto y simple como un animal.
—Ahora nos vamos a dormir y espero que entiendas que si quieres escapar nos vamos a dar cuenta.
—Lo que sea. —Enfurruñado Naruto se hizo un ovillo y antes de que pasaran cinco minutos ya estaba dormido.
—Se durmió. —Hinata habló quedito.
—Eso parece. —Sasuke frunció el ceño—. No lo vayas a dejar escapar, si Itachi-taichou nos tiene prohibido salir será por algo.
—No sé. —Hinata titubeó—. El día que Naruto-kun salió Itachi-taichou y ANBU-san se encontraban cerca, creo que ellos se dieron cuenta de que había salido.
—Hum… —Sasuke cruzó los brazos, él también estaba harto de estar dentro de esa pequeña habitación, pero estaban en una misión, se suponía que debían seguir ordenes—. Solo detenlo.
—De acuerdo. —Hinata asintió con la cabeza y se ovilló en su lado de la cama. Sasuke se colocó boca arriba y se concentró en mirar el techo. La aldea de la arena no le gustaba mucho, durante el día el calor era sofocante y en la noche estaba helado, todo ese tiempo encerrados en la habitación apenas si podían entrenar así que Itachi les había dejado de tarea leer libros, Hinata y él habían pasado días leyendo la historia de la tercer guerra shinobi y los diferentes planes y estrategias de las distintas aldeas, Naruto en cambio se la había pasado panza arriba leyendo un cuento que se llamaba "El Principito" (1). Hinata había estado desconsolada de que el rubio pudiera leer un cuento mientras ellos se bebían la historia shinobi, pero ninguno de los dos había replicado.
Al terminar el libro Naruto se quedo sentado un buen rato viendo la pared y luego se había ido a parar justo frente a Itachi-taichou.
—"Lo he terminado".
—"Bien hecho Naruto-kun".
—"Creo que el Principito y yo nos parecemos". —Naruto titubeó—. "Por lo rubio… y porque antes estábamos solos".
—"El principito tenía una rosa antes". —Itachi le recordó con amabilidad.
—"Sí, y un zorro". —Por alguna razón la mención del zorro hizo que los ojos oscuros de Itachi tomaran un tinte raro, pero luego Naruto había dicho que no entendía el final e Itachi se había pasado bastante rato intentando darle una explicación de las metáforas.
Naruto era demasiado idiota para entender una metáfora.
No es que Sasuke estuviera celoso, si se comparaba con sus compañeros él era quien mejor aprendía las enseñanzas de Itachi y quien mejor avance tenía dado el entrenamiento, pero era cierto que Itachi solía hablar mucho con Naruto, de hecho desde que el rubio se había escapado por la ventana Itachi se sentaba a hablar una hora con él todos los días, hablaban de cosas tontas, de programas televisivos y del manga que Itachi le había dado. Su hermano le hablaba de la importancia de ayudar a las personas con problemas, de saber medir el peligro, de retirarse cuando era necesario para crear planes y constantemente le decía que era un buen chico.
Bien, eso le molestaba un poco.
Es decir, mientras Naruto iba por ahí sin hacer más que el vago jugando con sus sapos Hinata y él tenían que pasarse horas jugando shogi para reafirmar su mente despierta y sus estrategias.
¡El shogi era estúpido!, era aburridísimo y encima Hinata se negaba a sacrificar sus piezas así que era muy sencillo ganarle. Sasuke ya no sentía el trasero de pasarse horas y horas jugando en la posición ceremonial, Hinata en cambio parecía haber nacido para esa posición, con la espalda recta y los pies modestamente doblados bajo el peso de su cuerpo.
Ya que Hinata era una Hyuuga hacía cosas que Sasuke ni siquiera sabía que existían, como esa ceremonia del té que (dicho sea de paso) sabía horrible, por mucho que su hermano pareciera haberlo disfrutado.
Ah sí, una nueva sorpresa.
El día que el ANBU había llegado con una cajita de madera y se la había entregado a Hinata todos habían pensado que se trataría de algo increíble muy de ninjas, así que Naruto y él se habían llevado una desilusión cuando habían aparecido unos trastes sobrios y aburridos. Hinata en cambio le había dado las gracias de manera muy correcta y le había preguntado si quería que preparara té para él, El ANBU había dicho que eso sería bueno, pero Sasuke había observado por el rabillo del ojo que Itachi veía todo con interés.
Su hermano se había parado junto a la cortina luciendo tan inexpresivo como siempre, pero Sasuke notó que su mirada seguía con atención los movimientos de Hinata, su porte elegante y sus maneras suaves cuando le había entregado el tazón al ANBU. Luego el ANBU le había sugerido que le sirviera también a Itachi y su hermano se había portado todo honorabilidad al recibir su tazón y beber el té.
Naruto y Sasuke habían tenido que hacer esfuerzos para no escupirlo. Sabía horrible, tan amargo que Naruto se había puesto morado, una cosa bien rara porque usualmente Hinata cocinaba muy bien.
—"Así es el sabor". —El ANBU les había aclarado al ver sus muecas—. "Es té ceremonial".
Luego de eso Itachi le había dicho a Hinata que tenía una buena postura y que sus movimientos eran elegantes, fluidos y bonitos. Hinata se había sonrojado escandalosamente escondiéndose detrás de Naruto e Itachi había dado un paso atrás como si hubiera dicho algo incorrecto.
A veces como que le daba la impresión de que su hermano no era muy bueno tratando con Hinata. Y bueno, el único en todo el mundo que la entendía sin problemas era Naruto, había que aceptar que su compañera de equipo sí era un tanto rara.
Lanzando un bostezo Sasuke giró a ver al rubio que ya roncaba.
—Dobe. —Así que procedió a dormir también él, después de todo estaban amarrados.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Naruto despertó cerca de las tres de la mañana.
—Úsame mocoso. —La voz que solía hablarle le susurró roncamente en la oreja y el rubio se despertó asustado, soñaba que caminaba descalzo por un pasillo lleno de agua y sus pasos producían ecos que se perdían en la distancia.
¿A dónde llevaría ese pasillo?, Naruto se quedo viendo a la distancia por largo tiempo, luego sacudió la cabeza. Hinata estaba hecha un ovillo contra las mantas, las mejillas rojas debido al frío circundante, Sasuke estaba al otro lado, durmiendo recto como una tabla, su respiración acompasada de cuando se había dormido profundamente.
Naruto observó las ataduras y dio un suspiro. Sabía perfectamente bien que no podía desamarrarse sin despertarlos.
—¡Ah! —Y entonces se le ocurrió, con cuidado acercó las manos y realizó los sellos con toda la delicadeza que pudo—. Kage bunshin no jutsu. —Susurró bajito y un sapo pequeño apareció frente a él, antes de que hablara el rubio le tapo la boca con las dos manos—. Necesito que me desates sin que Sasuke y Hinata-chan se den cuenta, ¿puedes?
—Déjamelo a mí. —El sapo guiñó un ojo y sin demasiados problemas soltó el nudo que Sasuke había hecho de ambas muñecas del rubio, luego los dos, sapo y Naruto, bajaron de la cama de puntillas y caminaron al baño.
—¿A dónde vas Naruto-chan? —El sapo le saltó sobre un hombro y se pescó fuerte de su playera.
—A ver a alguien. —Naruto se calzó despacio sus sandalias y se puso la chamarra—. Me pregunto dónde estará. —Como pudo se encaramo en la ventana y salió al tejado donde el viento helado le alborotó el cabello.
—¡Hace frío Naruto-chan! —El sapo gimoteó así que el rubio lo desapareció para ahorrarle el sufrimiento, luego echó a andar por los tejados. Como no había salido nunca a la ciudad no sabía cómo era, Itachi-taichou les había dado un mapa muy detallado, pero Naruto no se acordaba de nada.
Suponía que sería tonto ir dando tumbos por ahí gritando "Gaara", además seguro que Itachi lo encontraba si hacía algo como eso.
Naruto se abrazó los hombros sin dejar de caminar.
—¡Ah! —No pudo evitar la exclamación cuando la arena lo agarró de un pie inmovilizándolo, pero al instante giró la mirada alegre—. Gaara, ¿eres tú? —El pelirrojo apareció por un pasillo, tenía a su oso bajo el brazo y una expresión confusa.
—Te he atrapado. —Los ojos de Gaara lo observaron fijos.
—Sí. —Naruto intentó zafar su pierna sin lograrlo—. Ahora suéltame. —El pelirrojo abrió mucho los ojos, como si Naruto acabara de decir algo realmente impresionante, luego lo soltó despacio, en cuanto Naruto pudo moverse se puso las manos en la cintura y sonrío ampliamente.
—Deberías enseñarme eso de la arena.
—No. —Los ojos de Gaara se oscurecieron.
—¡Que envidioso! —Naruto chilló—. Mira, yo sé hacer una espada de aire. —Sin que le competiera dificultad una hermosa espada se formó en el aire con tres largas colas que arrastraban hasta el piso—. Se llama Kobito. —Gaara lo observó con interés puramente científico.
—¿Por qué no es invisible?, se supone que las espadas de aire son invisibles.
—Sí, algo así dijo Sasuke. —Naruto resopló—. Oye, —la espada desapareció entre sus manos—, ¿jugamos?
—¿Jugar? —Gaara retrocedió un paso, sus dedos empezaron a temblar.
—Sí, ya sabes. —Naruto se pasó las manos tras la nuca—. Al "tú las traes" o algo así.
—¿Por qué ese hombre está contigo? —La voz de Gaara fue como un siseó bajo.
—¿Cuál hombre? —Naruto puso cara de horror—. ¿Es el ANBU?, ¿me atrapó? —Gaara lo observó con intensidad, como preguntándose si se podían fingir esas emociones.
—No es el ANBU…
—¿Es Itachi-taichou? —Naruto se puso azul—. ¡No puede verme!, ¡corre! —Sin pararse a pensarlo demasiado sujetó a Gaara del brazo y lo arrastró tras él a pesar de que no tenía la más mínima idea de hacia dónde estaba corriendo, Gaara lo siguió confuso, con el oso revoloteando en su otra mano. Finalmente Naruto se detuvo jadeando y giró a verlo con pesadez.
—¿Por qué traes esa cosa en la espalda?, ¡es difícil arrastrarte dattebayo!
—Es mi arena. —Gaara apretó el oso—. Siempre ha estado conmigo.
—Pues pesa muchísimo, por eso no creces. —Naruto se cruzó de brazos, desde que Itachi lo obligaba a comer frutas, verduras y carne se había estirado un poco y ya era bastante más alto que Hinata, Gaara era más pequeño que él por un par de centímetros.
—En la arena esta mi madre. —Gaara estrujó al oso.
—¿En serio? —Naruto abrió mucho la boca y luego intentó encaramarse dentro de la calabaza de arena del pelirrojo—. ¿Dónde? —Al instante la arena lo arrojó hacía atrás y Naruto cayó de sentón al suelo—. ¡Oye!
—Lo hace sola. —El pelirrojo dio un parpadeo.
—¿Cómo que sola? —Naruto lo observó con sospecha.
—Mira. —Gaara sacó un kunai de su bolsa, colocó su mano al frente y alzó el arma dispuesto a clavárselo.
—¡¿Qué haces?! —Naruto chilló deteniéndole la mano a medio camino, del impacto los dos cayeron al suelo.
—Solo iba a enseñarte. —Gaara tenía los ojos verdes muy abiertos.
—¡Ibas a clavártelo dattebayo!
—No puedo. —Gaara se sentó e hizo un intento flojo de picarse un dedo con el kunai, inmediatamente la arena se interpuso en su camino. Naruto abrió mucho la boca.
—¿La arena está viva?.
—Ahí está mi madre. —La mirada de Gaara quedó fija en sus dedos que empezaron a temblar—. Solo debo amarme a mí mismo.
—¿Amarte a ti mismo? —Naruto dio un paso atrás, como si aquel concepto no le fuera familiar—. ¿A qué te refieres con eso?
—Solo vivo para mí, solo me amo a mí. —Los granos de arena corrieron por los dedos de Gaara y empezó a balbucear cada vez más rápido.
—¿Amarte solo a ti? —Naruto frunció el ceño—. No entiendo.
—Dices que quieres que juguemos. —Gaara giró la mirada hacía él, sus ojos estaban oscurecidos por la rabia—. Pero esos hombres siempre están contigo, me están vigilando, quieren que me asesines.
—No sé de qué estás hablando. —Naruto se pasó ambos brazos tras la nuca—. Pero si no tienes ganas de jugar hoy volveré otro día.
—Si vuelves voy a matarte. —Gaara cerró ambas manos en puños. Naruto se río.
—Eso dice Sasuke siempre, pero no me mata. ¡Nos vemos! —Sin más el rubio se despidió con un movimiento de mano y echó a correr, Gaara se quedo ahí, en la oscuridad.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Itachi se sentó frente a Naruto y le sonrió con amabilidad, el rubio le devolvió una sonrisa grandota.
—Naruto-kun, hoy quisiera que habláramos acerca del amor.
—¿Del amor? —Naruto arqueó ambas cejas y giró a ver a Sasuke, pero Sasuke lucía fastidiando jugando un juego de shogi en contra de Hinata, Naruto lo escuchó decir "así no, así no, ¡si no sacrificas no ganas!".
—Sí, del amor. —Itachi sentenció.
—¿No es un poco pequeño para saber de esas cosas? —El ANBU comentó sin dejar de leer un libro de Icha Icha Paradise (Naruto lo sabía porque eran los mismos que había leído en su tiempo con Jiraiya), sin embargo Itachi ni siquiera hizo por contestarle.
—Hay diferentes tipos de amor en éste mundo Naruto-kun, el amor puede ser muy bueno o muy malo dependiendo del enfoque que se le dé.
—Oh. —El rubio no parecía demasiado interesado en la conversación.
—Vamos a poner un ejemplo, si yo te dijera que debes decirme las tres personas que más amas, incluyéndote, ¿en qué lugar pondrías a cada persona?
—Bueno, —los ojos azules de Naruto parpadearon—, en primera pondría a Hinata-chan, luego Sasuke y luego yo.
—Muy bien. —Itachi colocó las manos en sus rodillas—. ¿Podrías decirme por qué la persona que más amas en el mundo es Hinata-chan?
—Bueno… —Naruto echó una rápida mirada a donde Sasuke estaba poniéndose cada vez más intenso con su amiga "¿por qué no mueves al caballo?, ¡si lo movieras podrías lograr algo!, yo mataría a tu peón luego, ¡pero es un peón!, ¡odio jugar contigo!" —. Hinata-chan nunca se enfada, —Naruto se encogió entre sus hombros—, cocina bien, me deja acurrucarme a su lado y escucha todo lo que digo.
—¿Qué tal Sasuke? —Itachi preguntó con suavidad.
—Sasuke es un teme. —Naruto sonrió de oreja a oreja—. Puedo pelear con él y luego nos contentamos, hablamos de todo y siempre me está regañando, ¡pero es muy inteligente!, siempre piensa los mejores juegos para divertirnos.
—¿Y qué tal tú? —Itachi cuestionó, Naruto lo miró como si no lo entendiera.
—Es que usted dijo que tenía que incluirme.
—Bueno, sí no hubiera dicho que tenías que incluirte, ¿a quién hubieras mencionado?
—Pues… —Naruto se puso rojo, casi con la intensidad con que lo hacía Hinata cuando se avergonzaba—. A-a-a usted… Itachi-taichou. —Al rubio le empezó a salir humo de la cabeza e Itachi notó con desazón que era la primera confesión amorosa que le hacían en toda su vida, a lo lejos Kakashi se cimbró de risa sin emitir un sonido. El muy bastardo.
—Bueno, —Itachi carraspeó—, gracias por eso Naruto-kun. —Y ahora sonaba como que rechazaba cortésmente a una señorita, Kakashi no podía temblar más de risa porque no era humanamente posible—. Pero lo que quisiera conversar contigo es que creo que en realidad no has considerado que debas amarte a ti mismo. —Los ojos de Naruto lo vieron con pánico al relacionar aquella frase con lo que había dicho el pelirrojo.
—¡No quería salirme!, ¡bueno, sí quería!, ¡Sasuke ya me pegó suficiente Itachi-taichou!
—Hablaremos luego del hecho de que rompiste las reglas. —Itachi suspiró, hubiera deseado que Naruto siguiera siendo el mismo tontuelo de antes y no relacionara esas palabras con Gaara del desierto—. Quiero que me digas diez cualidades tuyas.
—¿Cualidades? —Parecía como si le hubiera impuesto un castigo.
—Cosas buenas, dime diez.
—Bueno… —Naruto giró la mirada por la habitación, Sasuke seguía en lo suyo "¡Es un lancero!, va en línea recta, si lo mueves elimino tu sargento dorado, ¡despídete de tu rey!"
—¿Si Naruto-kun? —Itachi volvió a preguntar.
—Soy… puedo hacer muchos clones, ¿eso es una cualidad?
—Eso es una técnica, —Itachi lo aleccionó con calma—, pero si sigues pensando acerca de eso encontraras cualidades.
—Bueno, en ese caso, ¡soy resistente!, más que Hinata y Sasuke. —Sus ojos azules brillaron—. Y… ¡sano muy rápido!, Sasuke dice que es como magia.
—Van dos. —Itachi levantó dos dedos.
—Y mi chakra es el más fuerte de nosotros.
—Tres.
—Bueno, —Naruto parpadeó, miro alrededor y se pasó las manos tras la nuca—, listo, eso es todo. —Itachi lo observó como si hubiera reprobado alguna prueba, pero se recompuso rápidamente.
—Escúchame Naruto-kun, necesito que en una semana me puedas decir diez cualidades que sean tuyas.
—¡¿Diez?! —El niño gimoteó—. ¡Son muchas!
—Para lograrlo no puedes preguntarle a nadie que este ahora dentro de esta habitación.
—¿Entonces, cómo? —Naruto puso morros, pero luego lo entendió. Miró a Itachi con aprehensión, pero ya su capitán estaba caminando en dirección de Hinata y Sasuke.
Si no era a nadie de la habitación tenía que ser de fuera.
Reporte de misión.
Clave: Arena
Equipo: Cuervo.
Día 53. Naruto Uzumaki miembro del Equipo continúa haciendo contacto con el objetivo siendo vigilado por el líder de misión y el efectivo ANBU, sin embargo dicha situación representa causa de sospecha por parte del objetivo.
Sabaku No Gaara amenaza de muerte a Naruto Uzumaki de volverlo a ver, sin embargo una vez que el miembro del equipo Cuervo parte el objetivo se comporta de manera errática y melancólica por lo que es correcto suponer que empieza a formar un lazo con el miembro del equipo.
Riesgo: Extremadamente alto.
Plan: Vigilancia. Por el momento se dejara a su libre albedrio al miembro Naruto Uzumaki considerando su vida la máxima prioridad de la misión.
Confirma: Código 02458
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Naruto soñó con algo peludo, rojo, enorme y demoniaco. Despertó con un grito y Sasuke le metió un empellón, usualmente Sasuke lo sacaba de las pesadillas con algún golpe, una patada o unas sacudidas, Hinata era más amable y lo mecía lentamente al tiempo que decía su nombre.
—De nuevo estas gritando. —Sasuke le gruñó, Hinata estaba tan ovillada entre las sabanas que parecía una oruga diminuta—. ¿Qué estabas soñando?
—¡Nada! —El rubio contestó lo más rápido que pudo, tanto que sintió que se atragantaba con su saliva, Sasuke lo vio con sospecha.
—Desde que llegamos aquí no paras de moverte en las noches. —El Uchiha se cruzó de brazos—. Ni siquiera en el Camino de la Serpiente te movías tanto.
—Uh… —Naruto tuvo el recuerdo fugaz de unos enormes colmillos que parecían capaces de devorarlo de un solo mordisco.
—¿Vas a salir? —Sasuke levantó una ceja ofendido—. Itachi-taichou dijo que no tratara de impedirte salir.
—Pues… —Naruto se ocupó en juguetear con los flecos del cobertor.
—No entiendo porque tú si puedes salir y Hinata y yo no. —Por primera vez en todo lo que llevaban de misión Sasuke sonó francamente dolido—. Tú te la pasas jugando mientras nosotros entrenamos, Itachi-taichou te presta más atención y… —La voz de Sasuke se fue apagando—. Lárgate si quieres, no me importa.
—¿Por qué no vamos juntos? —Naruto preguntó alborozado.
—Ya te lo dije, yo no tengo permiso de salir. —Sasuke contestó con frialdad.
—Yo tampoco tenía permiso al principio. —Naruto bajó de la cama y se puso las sandalias—. ¡Vamos!
—Solo lárgate. —Sasuke se tapó con las mantas hasta la cabeza, Naruto se quedo parado frente a él por un minuto entero, pero luego fue obvio que Sasuke no pensaba acompañarlo. Nunca antes habían peleado, pero últimamente Sasuke y Hinata parecían un tanto distantes con él, se irritaban por todo y Hinata solía llorar en el baño (Naruto lo sabía porque cuando salía de ahí tenía los ojos rojos).
¿Por qué estaban encerrados en aquel lugar?, era aburrido y Sasuke se estaba empezando a poner más pálido de lo normal (lo que se veía bastante feo a ser sinceros).
—Teme… —Pero Sasuke no contestó así que abatido Naruto salió por la ventana del baño, afuera hacía un frío que calaba en los huesos y el aire hizo ondear su chamarra, la arena lo golpeó en la cara y por un momento Naruto no pudo ver.
—¿Gaara? —Preguntó quedamente mientras caminaba por las calles desiertas—. ¿Gaara? —Nuevamente la arena le pegó en la cara y Naruto se hizo un ovillo contra un tambo de agua para no ser azotado por el viento—. ¡Kage bunshin no jutsu! —Cuatro Narutos aparecieron apiñados a su alrededor.
—Escuchen, —los aleccionó con el dedo—, divídanse y encuentren a Gaara, el que lo halle primero es el Hokage, dattebayo.
—¡Hai! —Los cuatro Narutos y el original salieron disparados en diferentes direcciones, habían pasado cerca de diez minutos cuando Naruto tuvo que parar en seco, uno de sus clones había encontrado a Gaara y había desaparecido.
—Por ahí. —Naruto desapareció al resto de los clones y corrió hasta lo alto de una torre vieja y polvosa. Gaara estaba parado en un balcón, con el ceño fruncido—. ¡Hey! —Naruto ondeó una mano contento—. ¡Te encontré!
—¿Era un clon al que destruí? —Gaara habló con desapego, el oso sujeto bajo su brazo.
—Sí lo era. —Naruto se colgó de una barra con ambas manos y se puso a balancearse en el aire—. ¿Qué estás haciendo?
—Nada… —Gaara se encogió un poco entre sus hombros—. Dije que te mataría… pensé que eras el clon…
—Sasuke siempre desaparece mis clones. —Naruto hizo un mohín con la boca—. No importa. —Luego sus ojos azules brillaron—. ¡Oye!, necesito que me ayudes con una tarea que me dejo Itachi-taichou.
—¿Qué clase de tarea? —Los ojos del pelirrojo se oscurecieron.
—Quiere que le diga diez cualidades que sean mías, pero solo le he dicho tres. ¡Ayúdame!
—¿Ayudarte? —Los dedos de Gaara se curvaron contra su oso por un momento, pero luego se aflojaron.
—Sí, el otro día dijiste que te amabas solo a ti mismo. —Naruto se dejó caer de un salto a su lado—. ¿Por qué?
—¿Por qué? —Gaara retrocedió un paso, la arena vibró temblorosa bajo sus pies.
—Sí. —Naruto pasó ambas manos tras su nuca, la chaqueta revoloteó con el viento.
—Porque si no me amo yo nadie lo hará. —El oso se dobló ante el agarre de sus manos—. Todos en este mundo van a traicionarme, todos quieren herirme. Entonces yo me amaré a mí mismo y a nadie más. —En los ojos del pelirrojo brilló el desafío, Naruto parpadeó.
—Sí, pero ¿qué tienes de especial?, ¿cuáles son tus habilidades? —Gaara no contestó, extendió la mano y la cerró con fuerza, a lo lejos un barril de agua tronó empapando la calle.
—Eso es muy guay. —Naruto fingió sapiencia—. Pero Itachi-taichou dice que eso es una técnica no una cualidad.
—¿Qué es exactamente una cualidad? —Gaara entrecerró los ojos. Naruto se encogió de hombros.
—No estoy seguro. —El pelirrojo titubeó un poco, pero finalmente señaló un edificio a lo lejos.
—¿Ves ese lugar?
—Sí. —El rubio se hizo visor con la mano.
—Las personas no se comunican conmigo así que cuando quiero entender algo voy ahí.
—¿Crees que ahí sepamos lo de las cualidades?
—Probablemente. —Gaara echó a andar y Naruto lo siguió saltarín. Atravesaron la ciudad que dormía entre arena y la luz tenue de la luna. Entraron al edificio por una ventana y encendieron un candelabro para alumbrarse.
—Busca algún libro que diga diccionario. —Gaara colocó a su oso sobre un estante y alumbró las estanterías.
—Soy malo con los kanjis. —Naruto se quejó—. A-a-ana-anatomia.
—Ese no. —Gaara siguió avanzando.
—Ge-geo-gra-grafia, geografía.
—Ese tampoco.
—Tecni-tecnicas de-de…
—Tiene que decir diccionario. —Gaara alzó un poco el candelabro.
—Di-di, dicción y lenguaje. —Naruto puso cara de haber chupado un limón—. Creí que era ese.
—Diccionario. —Gaara puso el candelabro en el suelo y bajó un enorme libro gordo y polvoso.
—¿Qué es eso?
—Un libro que te dice el significado de las palabras. —Gaara lo puso en el suelo—. Una vez vi a Temari usarlo.
—¿Quién es Temari? —Naruto preguntó curioso, los dientes del pelirrojo se apretaron.
—Nadie.
—¿Esto nos va a decir que es una cualidad?
—Sí. —Gaara abrió el libro, Naruto observó cómo sus pálidos dedos se pasaban por las hojas como si estuviera buscando algo con método—. Aquí esta: Cualidad. —Gaara subrayó con su dedo—. Rasgo componente, permanente diferenciado, peculiar y distintivo de la naturaleza o la esencia de una persona o cosa que contribuye, junto con otros, a que alguien o algo sea lo que es y como es.
—¡Guaaa, que rápido lees!, —Naruto abrió la boca—, bueno, no entendí nada. ¿No dijiste que eso nos iba a explicar?
—Vienen ejemplos. —Gaara acercó el libro a la luz—. "La dureza es una cualidad del diamante; las cualidades alimentarias de la papa…".
—¿Las papas tienen cualidades? —Naruto abrió mucho los ojos.
—Parece… —Gaara le pegó con el dedo a la página—. Hay otro significado: "característica que se considera buena o positiva".
—¿Por qué hay varios significados? —Naruto frunció el ceño.
—Muchas palabras lo tienen. —Gaara se encogió de hombros, Naruto se puso a su lado para ver bien—. Creo que cuando una cualidad describe a un ser humano tiene que ser bueno o positivo.
—Hum… —Naruto sujetó sus pies y se meció de adelante a atrás—. Entonces por ejemplo, una cualidad tuya es que lees rápido, ¿no? —Gaara giró a verlo, sus labios se entreabrieron.
—Supongo…
—Es algo que te hace diferente de mí y es positivo, debe ser una cualidad. —Naruto asintió sabihondo.
—Entonces una cualidad tuya es que brillas. —Gaara cerró el libro y dirigió hacía él la mirada más inocente que Naruto le había visto hasta entonces—. Eso te hace diferente de mí y es positivo.
—¡Ya tengo cuatro cualidades! —Naruto se paró de un salto y le sonrió de manera entusiasmada—. ¡Ayúdame a encontrar seis más!
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
—Mi cuarta cualidad es que brillo, ¡dattebayo!
—Brillas. —Itachi asintió con la cabeza, usualmente aquella no era una característica propia de un humano, pero en Naruto era cierta.
—La quinta es que mi sonrisa es muy, muy grande.
—Ciertamente.
—La sexta es que soy muy hablador, ¡dattebayo! —Naruto guardó silencio un momento y luego preguntó tímido—. ¿Esa es una cualidad, verdad?
—Yo diría que eres bueno comunicándote.
—¡Eso!, —Naruto afirmó con la cabeza—, la séptima es que no me rindo.
—Y es una de tus mejores cualidades. —Itachi se preguntaba cómo es que Naruto y Gaara habían llegado a esa conclusión, desde el sitio donde Kakashi y él los vigilaban no los podían escuchar bien del todo.
—La octava es que soy el mejor escondiéndome.
—De acuerdo. —Era una técnica, pero ciertamente era muy bueno haciéndolo.
—La novena es que sé distinguir cualquier tipo de ramen, ¡dattebayo! —Una cualidad más bien inútil—. Y la decima, —Naruto se pasó las manos tras la nuca—, es que soy un tonto, pero eso es positivo porque si no nunca me habría acercado a Gaara, aunque no estamos muy seguros de si eso es una cualidad porque Gaara dice que no sabe si es bueno.
—No eres un tonto Naruto-kun. —Itachi le dio un golpecito con los dedos en la frente, Naruto hizo un mohín sobándose. —Eres ingenuo y muy inocente.
—¿Eso es una cualidad?
—Sí. —Pero no en el mundo shinobi, en el mundo shinobi el buen corazón de Naruto podía traicionarlo, su ingenuidad podía matarlo, pero por alguna razón Itachi se veía incapaz de cambiar esa característica que sus tres estudiantes (en menor o mayor grado) compartían.
—Listo, son diez. —Naruto colocó ambas manos en su cintura y saco pecho complacido consigo mismo.
—Misión cumplida. —Itachi concedió amable.
—¿Ahora Sasuke y Hinata-chan pueden salir a jugar conmigo?
—No aun Naruto-kun. —Gaara apenas estaba acostumbrándose y aceptando al rubio, su inestable temperamento no soportaría más extraños.
—¿Por qué no pueden? —Naruto bajó la cabeza decaído, luego miró con melancolía en su dirección, Sasuke estaba sentado arrojando kunais al techo con una mano mientras con la otra sostenía un libro, a pesar de estar leyendo había hecho un círculo perfecto de kunais milimétricamente separados unos de otros. Hinata también leía, Kaoru (su pequeña loba blanca) se encontraba parada frente a ella y de vez en cuando Hinata le lanzaba alguna arma para que ella activara su escudo; a pesar de lo concentrados que se veían Naruto sabía que no podían estar más aburridos.
—Esta es una misión Naruto-kun. —La voz de Itachi recuperó la firmeza—. Cada uno de ustedes está desempeñando su papel.
—¿Cuál es el mío? —Naruto mordió ligeramente su labio por dentro—. Ya sé que no soy tan listo como para grabarme lo mismo que Hinata-chan y Sasuke pero…
—Cada quien va a su ritmo. —Itachi lo empujó delicadamente por un hombro terminando la conversación—. Ahora quiero que hagas tantos clones como puedas y lo pongas a cada uno a leer un tomo diferente del manga que te di, cuando todos terminen los desapareces, ¿entendiste? —Naruto asintió tristón y se fue a una esquina. Últimamente ya no se sentaba cerca de Hinata y Sasuke para hacer sus tareas, de hecho entre los niños no se respiraba un buen ambiente. Itachi sabía que todo se debía a que no les había explicado lo que sucedía, pero, ¿estarían tranquilos los niños de saber que su misión era volverse amigos del ninja más peligroso de la Arena?, necesitaba que cuando lo conocieran fueran más niños que ninjas y tanto Sasuke como Hinata actuarían como shinobis si les explicaba la situación, sin mencionar que estarían a la defensiva.
Cualquiera estaría asustado de intentar acercarse a Gaara del desierto, a ser sinceros.
—¡Ey! —Ruidosos como siempre los clones de Naruto empezaron a jalonearse—. ¿Por qué voy a leer el tomo seis?, ¡apenas vamos en el tres!
—¡¿Por qué tengo que leer el tomo diez?!, ¡no entiendo nada dattebayo!
—¿Quién es este?, nunca había aparecido.
—Cállense todos. —El Naruto original alzó un puño—. Itachi-taichou dijo que era una orden, así que háganlo.
—Itachi-taichou sí que es raro… —Los clones empezaron a tirarse por ahí a leer, algunos panza arriba, otros de pechito sobre el suelo e incluso hubo uno que se fue a hacer un ovillo contra la espalda del ANBU que llevaba más de una hora sentado con los brazos cruzados y que con la máscara nadie sabía si estaba dormido o despierto. El Naruto original se puso a leer en la cama con pintas de estar muy concentrado.
—Sasuke-kun. —Hinata hizo a un lado un momento su libro.
—¿Mmm? —Últimamente Sasuke hacía gruñidos cada vez que lo llamaba y nunca dejaba de hacer lo que estuviera haciendo así que siguió leyendo alzando una ceja en señal de que la escuchaba.
—Hace años cuando mucha gente de la aldea murió por el ataque del Kyuuby, ¿el clan Uchiha fue el que lo controlaba? —Instantáneamente tanto Itachi como Kakashi giraron la vista alarmados hacía la niña.
—Lee bien Hyuuga, el libro dice que era un hombre con mascara naranja o alguna tontería así. —Sasuke no la llamaba Hyuuga a no ser que estuviera molesto, era como su forma de decirle tonta (que seguramente no le decía tonta porque algo le decía que Itachi lo reñiría).
—Sí, ya sé. —Hinata señaló su libro—. Pero aquí donde explican los grandes dojutsus ninjas solo viene el Sharingan, el Byakugan y el Rinnengan, creo que para controlar al Kyuuby se necesitaría el Sharingan o el Rinnengan…
—Pues entonces fue el Rinnengan. —Sasuke tiró otro kunai con tanta fuerza que se clavó más de la mitad.
—Pe-pero… —Hinata titubeó.
—¿Estás diciendo que mi clan mató a toda esa gente? —Sasuke bajó el libro y la vio con molestia.
—N-no…
—Sí que lo estás diciendo.
—Basta ustedes. —Kakashi apareció entre ellos, tomó a Hinata de un brazo y a Sasuke del otro y los puso de pie—. Quiero que salten la cuerda quinientas veces, sin hablar. —Hinata puso cara de ponerse a llorar y Sasuke apretó los dientes, pero los dos tomaron sus respectivas cuerdas y se fueron a un rincón a saltar, Kakashi volvió con Itachi, lejos de Naruto y sus clones.
—Vas a tener que encerrarlos en un genjutsu o algo porque se están empezando a volver locos en esta habitación.
—La misión lo requiere. —Itachi se puso firme.
—Y si fueran niños entrenados en Raiz no pondrían peros, —Itachi suspiró—, pero te has esforzado en que sigan siendo lo más normales posibles, para ellos son niños que llevan encerrados más de dos meses en una habitación donde ni siquiera pueden entrenar. —¿Era eso un regaño?, ¿una llamada de atención?, Itachi giró la mirada a donde Hinata y Sasuke saltaban en silencio, la cuerda moviéndose tan rápido que ni siquiera la alcanzaba a ver, ambos se veían desmejorados, como si les hiciera falta la luz del sol.
Su primera misión real sí que les estaba pasando factura.
O0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Naruto estaba simplemente entusiasmado, cuando cada clon había terminado de leer el tomo que le había tocado los había desaparecido (como había dicho Itachi) y entonces todo lo que los clones habían leído llegó a su cabeza, ¡así como magia!, había corrido a contárselo a Sasuke, pero él le había dicho que si no se había dado cuenta de eso desde antes es que era idiota. Hinata tampoco se sorprendió, en lugar de eso lo miró con sus enormes ojos perlados, como viéndolo sin ver.
Tanto el ANBU como Itachi-taichou se habían ido temprano así que después de cenar un cereal aguado los tres se habían ido a dormir, sin embargo Naruto no podía dormir de la emoción, ¡ahora tantas cosas eran claras!, sus clones eran lo más guay.
Ya que no podía dormir Naruto se puso su chamarra, sus sandalias y salió por la ventana, le contaría a Gaara lo de los clones y con un poco de suerte él sí que se emocionaría con su descubrimiento.
Afuera soplaba un viento bañado de arena y en lo alto brillaba una luna llena pintada de rojo, era una luna bonita, pero hacía que todo se pintara carmesí: las calles, los edificios, incluso él mismo tomaba tonalidades rojas.
—¿Gaara? —Recordó que su amigo tenía el pelo rojo y se preguntó si se vería aún más encendido bajo aquella luna—. ¿Gaara? —Sintió algo extraño viniendo cerca de la salida de la aldea así que caminó hacía allá, por alguna razón el estomago empezó a sentirse raro.
—Mocoso, mocoso. —Estaba despierto, pero de todas formas escuchó que la voz dentro de él lo llamaba. Asustado corrió más rápido.
—Eres un idiota mocoso. —La voz chasqueó la lengua y Naruto sintió que todo el vello de su espalda se erizaba, un sudor frío le corrió por la frente y sintió que la visión se le nublaba.
—Gaara… —Lo llamo quedamente, mientras más se alejaba de la ciudad a su alrededor solo había oscuridad y le habría venido bien los ojos de Hinata diciéndole por donde caminar o haber llevado su lámpara.
—Vas a tener que usarme mocoso, ¿me escuchas? —Finalmente Naruto se detuvo y llevó una mano a su pecho, sentía el corazón latirle con descontrol. Quizás no debería haber salido ese día, algo estaba mal con aquel día, había algo raro en él, había algo raro en la arena roja que parecía tragarse sus pies. Despacio alzó la mirada, sobre una duna de arena se encontraba Gaara y sus ojos esmeraldas parecían brasas ardientes en la oscuridad.
—Ah, —Naruto no supo por qué pero se sintió asustado—, ahí estabas.
—Hoy hay luna llena. —Gaara habló con sequedad—. Una luna llena roja y grande, ¿sabes lo que está pidiendo?
—No. —Pero sí lo sabía, esta vez lo sabía.
—Está pidiendo sangre. —Gaara alzó una mano, los dedos le temblaron—. Mi madre pide sangre. Solo me amo a mí mismo.
—¿Gaara? —Naruto intentó dar un paso adelante, pero antes de que pudiera siquiera moverse el ANBU cayó frente a él en posición de combate dándole la espalda.
—Vete Naruto.
—¿Qué…? —Pero Naruto no pudo continuar Gaara adelantó una mano y con un movimiento de sus dedos provocó que la arena saltara alrededor como lanzas dispuestas a atravesarlos.
—Sabía que era una mentira. —La voz del pelirrojo tembló—. También tú quieres matarme.
—No quiero hacerlo. —Naruto entreabrió los labios, pero apenas estaba hablando cuando el ANBU giró sobre si mismo y lanzó un kunai en dirección del pelirrojo, la arena lo detuvo a centímetros de atravesar su ojo.
—¡No! —Naruto chilló, pero el ANBU simplemente lo sujetó del hombro y lo tiró sobre la arena.
—Naruto-kun, —Itachi apareció en cuclillas a su lado—, vete, es una orden.
—¿Qué está pasando?
—Abortamos la misión. —Itachi se puso de pie, Naruto nunca le había visto esa mirada, una mirada que era tan fría como una daga—. Procedemos a la eliminación del objetivo.
—¿El objetivo? —Naruto entreabrió los labios—. ¿Cuál objetivo? —Itachi simplemente giró lentamente un kunai en su mano, el filo del mismo señaló al pelirrojo. Como movido por un resorte el rubio se puso de pie en un salto—. ¡Corre Gaara! —Su grito fue como un aullido asustado e Itachi pudo respirar tranquilo cuando toda aquella escena sucedió tal cual lo habían planeado, ese era el último paso de un método fríamente calculado, Gaara jamás confiaría en Naruto de no ser que superara aquella última prueba. Por supuesto, en condiciones normales Itachi habría hecho un montaje, pero Naruto no sabía actuar y en el presente caso necesitaba sentimientos verdaderos y nada era mejor que un niño de diez años tan ingenuo que aun se preocupaba por la vida de alguien que hace apenas unos segundos consideraba matarlo.
La amistad. Esa era la carta más fuerte de Uzumaki Naruto.
—¡Corre Gaara! —Naruto volvió a chillar, Itachi lo sujetó de la mano reteniéndolo. Gaara observó todo perplejo, con los brazos flojos a los costados, venía la parte más peligrosa de todas, el momento donde tanto su vida como la de Kakashi quedaban en el filo, pero con algo de suerte el pelirrojo por fin habría aceptado los sentimientos de Naruto, su amistad que lo regresaba una vez más a la humanidad y a su pérdida infancia.
—Gaara. —Itachi sintió que el brazo de Naruto se volvía flojo, lo vio de reojo y notó como sus hermosos ojos azules se llenaban de lágrimas, lágrimas que lo regresaban a ser aquel niño de siete años que tenía miedo que un día los aldeanos lo mataran—.Corre… —Por un muy breve instante Itachi estuvo a punto de soltarlo, fue un instante en el que dejo de ser Itachi Uchiha el capitán del Equipo Cuervo y solo fue el adolescente que había pasado noches en el camino de la Serpiente con aquel niño ovillado sobre su pecho. Aquel titubeo fue suficiente, la arena de Gaara se coló entre él y Naruto y sujetó al rubio del brazo arrancándoselo.
Gaara soltó a Naruto a su lado, en su infantil mente tanto él como Kakashi habían pasado a ser enemigos y Naruto un aliado verdadero, aunque había frialdad en su mirada también había algo más que nunca se había dibujado en sus ojos: esperanza. Esperanza de que alguien por primera vez en la vida no le estaba mintiendo.
—¡Corre! —Naruto lo empujó por los hombros—. ¡Corre!
—Es más fácil deshacerse de ellos. —Gaara extendió sus pálidos dedos, pero Naruto le bajó el brazo de un manotazo.
—Ellos pueden matarte y lo sabes.
—Puedo ganarles. —Gaara alzó desafiante la barbilla—. Mi madre, lo quiere, puedo matarlos.
—No, no lo hagas. —Naruto insistió, Itachi se mantuvo firme, Kakashi lo mismo, si Gaara los atacaba continuar la misión se volvería difícil, pero así como Naruto no había permitido que mataran a Gaara tampoco dejaría que lo hirieran, después de todo era la tercer persona que más amaba en todo el mundo.
—¿Por qué no? —Gaara entrecerró los ojos, pero Naruto lo sujetó de un brazo y tiró de él.
—¡Vamos, corre! —Lo jaló tan fuerte que el pelirrojo no pudo resistirse y tuvo que seguirlo dando tumbos, ni Kakashi ni Itachi se movieron de su posición, cuando ya de los niños no se veía ni el polvo ambos relajaron su postura de combate.
—¿Esta hecho? —Kakashi bajó lentamente los brazos.
—Probablemente. —El Uchiha golpeó con los dedos el intercomunicador en su oído, le habían puesto un micrófono oculto a Naruto sin que se diera cuenta, ya no podían seguirlos de cerca sin que Gaara se sintiera amenazado, pero si el plan seguía según lo estipulado Naruto había dejado de correr peligro al lado del jnchuuriki de la arena.
—Dime que no estabas muerto de miedo. —Kakashi se puso las manos en las caderas y silbó burlón.
—Me preocupaba que no pudiéramos manipular correctamente la escena. —Itachi elevó el volumen del intercomunicador para escuchar correctamente a los dos niños que corrían cada vez más lejos.
—Lo único que te preocupaba era que destriparan a ese cuervito tuyo.
—Naruto-kun es un…
—Es un niño que manipulamos para que hiciera lo que queríamos. —Kakashi resopló—. Y cumplió con las expectativas, pero si fuera un ninja de Raiz habríamos podido actuar sin margen de error.
—Gaara-kun necesita de un amigo verdadero, no de un ninja entrenado. —Itachi habló sin sentimiento mientras localizaba su ubicación en el mapa digital que la aldea de la arena les había proporcionado.
—Tus métodos son poco convencionales por decir poco. —Kakashi tamborileó con su mano en la rodilla, luego desvió la vista hasta el punto donde los niños habían desaparecido—. Me pone nervioso no seguirlos.
—Cualquiera que se cruce con Gaara del desierto esta noche corre peligro, solo Naruto-kun se encuentra a salvo por ahora.
—Ese Shukaku debe tener algo con la luna llena. —Kakashi giró a ver el cielo, inconscientemente Itachi hizo lo mismo.
—Bueno, es una bestia después de todo.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Sasuke despertó porque Hinata le estaba moviendo un hombro, que él recordara nunca antes Hinata lo había despertado en medio de la noche.
—¿Qué sucede? —Se frotó un ojo somnoliento.
—Na-Naruto-kun no está. —Hinata tenía los ojos muy abiertos, como los búhos, y el cabello se le había hecho un enredo esponjado y lleno de electricidad, parecía loca.
—Naruto nunca esta. —Fastidiado Sasuke intentó volver a ovillarse en las cobijas, hacía un frío espantoso.
—No, no. —Hinata volvió a menearlo—. Está en peligro.
—¿En peligro? —Sasuke se destapó, sintió el frío recorrerle los brazos.
—Yo… —Hinata apretó las manos, se veía angustiada—. No-no te lo había dicho.
—¿Qué no me habías dicho? —Ahora sí estaba completamente despierto, Hinata se mordió el labio inferior, a veces lo hacía cuando estaba asustada o nerviosa.
—¿Te acuerdas… aquella vez en el río?
—¿Cuál de todas? —Sasuke frunció el ceño.
—Cu-cuando Naruto-kun dijo que había dos chakras dentro de él, uno rojo y uno azul.
—Sí. —Sasuke se acordaba de eso de vez en cuando, también que Itachi les había dicho que si hablaban de eso se morían o algo así (aun le daba miedo siquiera pensarlo).
—I-Itachi-taichou dijo que, que la gente solo tenía un chakra y que no habláramos de eso.
—Me acuerdo. —Aunque quería saber a dónde quería llegar Hinata con todo eso dejó que hablara a su ritmo, a veces cuando la apresuraba tartamudeaba más.
—La primera vez que Naruto-kun salió en la noche yo pude ver con quien iba… —Hinata tembló, en acto reflejo Sasuke le puso una mano en el hombro, como hacía Naruto cuando quería consolarla—. Era un niño, como de nuestra edad y también tenía dos chakras dentro de él, uno rojo y uno azul.
—¿Igual que Naruto? —Hinata asintió, luego se abrazó a sí misma.
—Pe-pero su chakra era horrible, daba miedo, sa-salía de su cuerpo, yo nunca había visto algo así, era de alguien muy, muy malo.
—Pero Itachi-taichou no permitiría que Naruto estuviera en peligro, ¿verdad? —Sasuke le palmeó el hombro sin fuerza, Hinata negó con la cabeza.
—Cuando Naruto-kun sale Itachi-taichou y el ANBU siempre lo están siguiendo, por eso nos dejan solos.
—¿Siguen a Naruto? —Sasuke abrió la boca.
—Lo vigilan. —Hinata se limpió una lágrima—. Yo-yo creo que esta misión se trata sobre ese niño, pe-pero cuando le quise preguntar a-a ANBU-san, él me dijo que me callara y fuera un buen ninja que sabía seguir órdenes. —Hinata sorbió por la nariz—. Al día siguiente me trajo ese juego de té tan bonito. —La niña bajó los ojos tristemente—. Creo que no quería ser malo conmigo.
—¿Por qué no le preguntaste a Itachi-taichou? —Sasuke parpadeó, el ANBU era tan inaccesible que no entendía cómo es que su tímida compañera le había hablado en primera instancia.
—Itachi-taichou dijo que no podíamos hablar de los dos chakras. —Hinata parpadeó.
—Es verdad. —Sasuke se paró de la cama y aunque hacía frío caminó en calcetines por la habitación. Si la teoría de Hinata era cierta y aquel niño era la misión por la que estaban ahí entonces había estado equivocado todo el tiempo, en realidad mientras Hinata y él se encontraban protegidos en aquella habitación Naruto salía a arriesgarse noche tras noche y de seguro que era tan idiota que no se había dado cuenta.
—Naruto es la carnada. —Sasuke se detuvo y abrió los ojos con sorpresa, Hinata asintió vehemente con la cabeza.
—Yo también lo creo, cuando se van muy lejos no alcanzó a verlos con el Byakugan, pero cuando están cerca puedo ver que ANBU-san e Itachi-taichou siempre están listos para atacar.
—Entonces… —Se sintió como golpeado, día tras día se había quejado de que Naruto jugaba mientras ellos no hacían más que estudiar, se había sentido celoso de que su hermano pasara tanto tiempo con Naruto, que hablara con él más como un mentor que como un capitán, pero si aquello era una misión…
—Naruto está en peligro. —Hinata tembló—. Te-te acuerdas cuando te pregunté si-si tu clan había controlado al Kyuuby.
—Sí. —Sasuke la miró con ojos sagaces, sabía que Hinata no traería a conversación un tema que le había molestado si no fuera tan importante.
—En los pergaminos que estudiamos decía que el Kyuuby era una bestia, la bestia de nueve colas, hace diez años fue sellado… —Hinata tragó saliva—. E-en una persona.
—¿En Naruto? —De la impresión Sasuke no pudo cerrar la boca.
—N-no estoy segura.
—No, espera. —Sasuke se apretó la cabeza—. Durante la guerra shinobi pasada muchos quisieron hacerse con el poder de las bestias con cola, eso lo recuerdo, la Arena también. —Sasuke hizo un esfuerzo enorme, vio la letra cursiva y apretada del pergamino aparecer frente a él—. Pero nadie ha podido controlar a las bestias, así que las aldeas las sellan en una persona para que no haga más daño, el Cuarto Hokage murió sellando al Kyuuby. —Sasuke cerró los ojos pensando con intensidad—. Y es más fácil sellar a las bestias en alguien joven, ¡Naruto era un bebe!
—¿Pero por qué el Cuarto Hokage haría algo tan horrible? —Hinata hipó—. Las bestias son espantosas, muchas veces la persona en la que lo sellan muere.
—Supongo… supongo que no había otra opción. —Sasuke se calló, recordó una lista de experimentos fallidos que había leído con aburrimiento.
Sujeto de prueba 001 que no presenta las condiciones…
Sujeto de prueba 002 que desgraciadamente…
Sujeto de prueba 003 que al estar en contacto…
Naruto pudo haber sido un sujeto de prueba.
Itachi y el ANBU les habían dado todo eso a estudiar para que se familiarizaran con el mundo shinobi y las guerras, después de todo Itachi siempre había sido un apasionado de la historia.
—Hinata. —Sasuke abrió los ojos—. ¿Estás diciendo que ese otro niño también tiene una bestia adentro?
—No estoy segura. —La niña bajó con tristeza la cabeza—. Fue algo que me dijo Kaoru.
—¿Tu loba? —Sasuke arqueó ambas cejas.
—Tiene mejor oído que yo así que a veces la invocaba y la dejaba que siguiera a Naruto desde donde no pudieran detectarla. —Hinata soltó un suspiro—. A veces oía que el ANBU llamaba al niño "jinchuuriki de la Arena".
—Un jinchuuriki es el contenedor de una bestia con cola. —Sasuke recitó de corrido, justo como lo había leído en algún aburrido pergamino.
—Pero si de verdad hay una bestia adentro de ese niño Itachi-taichou puede controlarla, ¿verdad? —Esperanzada Hinata juntó las manos al frente—. El Sharingan puede, Itachi-taichou es uno de los Uchihas más fuertes ¿cierto?
—Sí. —Sasuke apretó los puños convencido—. Itachi-taichou puede. —Hinata soltó un suspiro y Sasuke se cruzó de brazos—. ¿Por pensar todo esto es por lo que te la has pasado llorando?
—Hum… —Avergonzada Hinata retorció las mangas de su suéter hacía abajo.
—Y a todo esto, —Sasuke frunció el ceño—, ¿por qué justo hoy se te ha ocurrido contarme?
—Porque… —Hinata miró hacía la ventana, afuera había una luna llena roja, casi como si sangrara—. Antes de ir a dormir me asome por la ventana del baño, me-me subí al inodoro como hace Naruto-kun, active mi Byakugan lo más lejos que pude y-y… —Hinata se tapó los ojos—. Lo-lo vi matando a alguien, ni siquiera se movió, cerró la mano y la arena trituró sus huesos, fue-fue horrible. Me acosté temblando po-porque estaba muy asustada, pensé que Naruto-kun no saldría porque ayer no salió.
—Ese dobe. —Sasuke gruñó.
—No sé por qué, pero hace rato que ANBU-san e Itachi-taichou dejaron de seguir a Naruto-kun. —Hinata llevó una mano a su ojo derecho, solo hasta entonces Sasuke notó que tenía la frente llena de sudor, seguramente había estado forzando su Byakugan—. Naruto-kun está con ese niño. —Sasuke se quedó callado, analizando lo que estaba sucediendo, podría ser que Hinata y él estuvieran en lo correcto y en realidad tanto Naruto como ese niño fueran jinchuurikis de bestias con cola, ¿pero si se estaban equivocando?, salir sin permiso sería romper una regla que su mismo capitán les había ordenado.
—Esto es lo que haremos. —Sasuke se puso a toda prisa las botas ninja y Hinata lo imitó—. Vamos a ir hasta donde esta Naruto y vamos a ver si está en peligro o no, si está en peligro vamos a mandar uno de mis cuervos con Itachi-taichou para avisarle, si no está en peligro volveremos aquí y haremos que nunca pasó nada, ¿entendido?
—Entendido. —Hinata asintió con la cabeza, siempre aceptaba sin más que él asumiera el papel del líder y seguía sus instrucciones sin replicar, eso le gustaba de ella.
—En marcha. —Sasuke se colocó una chamarra ligera encima y Hinata hizo lo mismo, afuera había tanto viento que la arena se levantaba dificultándoles la visión.
—¡Byakugan! —Hinata activó su línea sanguínea, Itachi y el ANBU eran pequeños puntos en la lejanía, Naruto y el niño, por otro lado, se habían detenido del otro lado de la aldea, tan lejos que si le mandaban un cuervo a su capitán tardaría mucho en llegar hasta donde debía.
—¿Por dónde? —Sasuke entrecerró la mirada.
—¡Por ahí! —Hinata señaló una dirección y los dos echaron a correr por los tejados, hacía tanto tiempo que no hacían eso que las piernas les hormiguearon y Sasuke lo hubiera disfrutado de no ser porque sabía que probablemente se estaban metiendo en problemas gordos.
—¿Por qué no hay nadie fuera? —Sasuke susurró—. Es una aldea ninja, debería haber centinelas o algo.
—No sé por qué hoy no hay. —Hinata siguió corriendo, concentrada en mantener el Byakugan activado—. En días pasados sí que había. (2) —Finalmente Hinata empezó a frenar un poco el paso y se puso un dedo sobre los labios, Sasuke sacó sus kunais y caminó despacio por donde su compañera le indicaba, habían salido de la aldea y no había demasiados sitios donde esconderse así que ambos se colocaron detrás de una especie de columna abandonada en medio del desierto. Varios metros adelante Naruto estaba sentado al lado de un niño con el cabello rojo, no parecían enemistados el uno con el otro pero Sasuke sintió enseguida la sed de sangre del pelirrojo, no sabía que estaba pasando, pero había que sacar a Naruto de ahí enseguida.
—¿Sasuke-kun? —Hinata lo sujetó del borde de la chamarra, Sasuke casi podía oír el latido de su corazón.
—Ya sé. —Sasuke susurró, aunque parecía un niño de su edad no podía empezar una pelea con un chico de otra aldea, por cosas menores habían empezado guerras en el pasado—. Kuchiyose no jutsu. —Hizo los sellos y frente a él apareció un cuervo, Sasuke enredo un pergamino diminuto en su pata—. Ve con Itachi-taichou. —El cuervo graznó, Sasuke abrió grandes los ojos.
—No, tonto. —Pero era demasiado tarde, el pequeño pájaro negro echó a volar, pero ya el niño pelirrojo estaba de pie en medio de la arena, bajo la luna roja sus ojos eran verdes y sombríos. Sasuke vio como adelantaba la mano como si pudiera atrapar al pájaro en la lejanía, Naruto estaba a su lado con cara de no entender qué estaba haciendo.
—¡No! —Hinata salió de su escondite—. ¡No lo hagas! —Pero el niño cerró el puño y un montón de arena se comprimió contra el pájaro en el aire, Sasuke entreabrió la boca cuando una lluvia de sangre y plumas negras cayó sobre él.
Aquel cuervo pequeño con las plumas tan negras como si las hubieran frotado con aceite había sido su primera invocación, el mismo que le había picoteado dulcemente la cabeza cuando estaba triste, tan joven que aun no se había enseñado a hablar.
Sus manos se movieron en automático, dio media vuelta y adelantó la mano para lanzar un kunai.
No.
Era un ninja ahora, no podía atacar simplemente, Naruto estaba con él, tenía que serenarse, tenía que analizarlo. Hinata estaba llorando, con los dedos temblorosos se tapaba la boca.
—Hinata. —Sasuke se puso en posición de ataque, sin siquiera analizarlo Hinata se colocó detrás de él, sorbió rápidamente por la nariz y luego colocó las manos en posición Junken.
—Byakugan.
—O-oii. —Naruto seguía sentado, con cara de no saber qué estaba pasando—. Gaara, ¿qué hiciste?
—Ellos también son enemigos. —Gaara hizo que una mano de arena se elevara entre las dunas.
—No. —Naruto se puso de pie—. Son mis amigos. —Gaara frunció el ceño.
—¡Cuidado! —Sasuke saltó, Hinata lo hizo en dirección contraria y quedaron separados por un muro de arena.
—¡Oye! —Naruto dio un paso hacia el pelirrojo—. ¡Déjalos! —Para su sorpresa Gaara lo encerró en una especie de cárcel de arena, su frente rebotó contra unos barrotes tan duros que parecían acero—. ¡Gaara!
—Quieren separarte de mí. —El pelirrojo echó a andar, su cabello rojo resplandecía como fuego bajo la luna—. No voy a dejarlos.
—¡Son mis amigos!
—Solo me necesitas a mí. —Gaara soltó el oso que siempre llevaba bajo el brazo, el peluche se quedo inerte sobre la arena—. Y yo solo te necesito a ti.
—¡Gaara! —Pero conforme el pelirrojo avanzaba la arena salía disparada en dirección a sus amigos, Sasuke creó un dragón de fuego que peleó violentamente contra las lanzas de arena.
—¡Kuchiyose no jutsu! —Hinata invocó a Kaoru, la loba creó un escudo de cerca de dos metros que a duras penas resistía los ataques.
—¡Gaara, ya basta! —Naruto dio un paso atrás, tomó aire y sintió como Kobito aparecía entre sus manos, con sus tres colas de viento azules.
—¿Vamos a pelear mocoso?, tengo muchas ganas de hacerlo, Shukaku me debe unas cuantas. —La voz le susurró roncamente en el oído; con un grito Naruto soltó la espada que se deshizo en el aire y cayó de sentón en la arena. Al frente Sasuke había invocado uno de sus cuervos más grandes para montar encima, desde los cielos lanzaba kunais con escalofriante exactitud, pero el escudo de arena de Gaara los paraba todos.
—¡Hinata, esto no está funcionado!, —Sasuke gritó dejando caer el cuervo en picada—, formación 1-2.
—¡Hai! —Hinata saltó por encima del escudo de su loba, realizó los sellos y lanzó un enorme chorro de agua en dirección a Gaara, la arena se humedeció al instante, Sasuke saltó de su cuervo.
—¡Katon: Gokakyou no jutsu! —La enorme bola de fuego encendió el desierto por unos segundos, Gaara no se movió, tenía una mirada rara, como si hubiera enloquecido, todo a su alrededor fue un infierno de fuego. Hinata y Sasuke cayeron uno junto al otro, jadeando, preguntándose si estaba vivo. Naruto seguía en el suelo, con los ojos bien abiertos.
—¿E-esta…? —Hinata dio un paso titubeante al frente, eso fue todo. Una lanza de arena salió disparada del suelo como si hubiera activado una trampa y la atravesó de lado a lado por el estomago—. ¿Uh? —Hinata se llevó una mano al abdomen, ahí donde empezaba a salir sangre. Recordó que le había dicho a Hanabi que volvería y que su padre por fin parecía estarla aceptando, se preguntó si Itachi-taichou se enojaría porque habían desobedecido las órdenes y finalmente se preguntó si iba a morir. Luego cayó de lado, como un costal inerte.
—Hi-Hinata-chan… —Naruto tartamudeó, se sujetó como pudo de una de las barras de arena que lo apresaban—. ¿Hinata-chan? —En medio de lo que quedaba de los restos del fuego Gaara apareció de pie, la arena lo había protegido, como siempre, pero había un chakra monstruoso que estaba apareciendo a sus espaldas, una bestia que aullaba horriblemente.
—Mátalos, mátalos, solo mátalos. —Sasuke sintió que el aire se le escapaba de los pulmones, nunca había sentido un dolor tan horrible, nunca había sentido que perdía algo con la intensidad con la que estaba sintiendo que perdía a Hinata.
Gritó.
Gritó tan alto y tan fuerte que incluso los chillidos de la bestia se perdieron.
Cuando volvió a mirar al frente en sus ojos brillaban las aspas del sharingan, solo que de haber sabido lo mucho que dolería tenerlo Sasuke jamás lo hubiera pedido.
.
.
.
.
.
Notas de Okashira Janet: ¡Bien!, logre sacar este capítulo antes de Navidad así que, ¡feliz navidad!, bueno, que muy festivo no me quedo el final, lo siento.
Aclaraciones.
1 El principito es un libro tan conocido que forma parte de esas novelas de culto de la literatura universal, pero para quien no sepa de qué va sigue la historia de un niño que viene a nuestro mundo, aunque es un libro corto tiene muchas metáforas, por eso Itachi lo usa con Naruto para que vea más allá de lo que es evidente.
2 La razón por la que toda la aldea parece desierta a excepción de nuestros protagonistas es porque era noche de luna llena en la cual Shukaku asesinaba sin ton ni son, así que la orden para toda la población era no salir y convertirse en presa fácil.
Los lectores preguntan.
1 Porque Sasuke esta relegado A ser sincera siempre tengo problemas con Sasuke, se me tuerce mucho y tengo problemas escribiendo desde su perspectiva. Cada que sé que le toca aparecer me tengo que armar de valor y meterme mucho en el personaje porque si no luego quiere aparecer el Sasuke de Shippuden y lo tengo que reprimir. De cualquier manera ya había planeado que activara su sharingan en éste capítulo, así que, ¡vamos Sasuke!, que te tengo preparadas muchas pruebas, aguanta.
2 KakaHina La verdad me sorprendió mucho que en el capitulo anterior fangirlearan con el KakaHina (risas), Kakashi es un personaje importante en esta historia, pero siendo sincera aun no estoy segura de si voy a ahondar en sus relaciones amorosas, lo consultare con la almohada.
3 Gaara Aunque planee escenarios menos brutales creo que el Gaara desequilibrado después de la muerte de su tío no es tan sencillo de tratar; además éste capítulo sienta las bases para lo que nuestros pequeños cuervitos van a afrontar en el futuro. ¡Animo chicos!
Y nada, muchas gracias por leer, feliz navidad y feliz año nuevo. Para los que sean de México dentro de poco voy a tener el sorteo de un libro, así que estén atentos del Facebook, recuerden que pueden buscarme como "Janet Gaspar", un beso,
20 de Diciembre del 2016 Martes
