EQUIPO CUERVO

Capítulo 13: Raíces I

Por Okashira Janet

Dedicado especialmente a Lina te amo chicuela.

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Itachi siguió los puntos parpadeantes en el mapa digital que marcaban a Naruto y a Gaara, avanzaban lejos de la civilización lo que era bueno para sus fines.

—Ey. —Kakashi señaló con el pulgar a un lado—. Tenemos compañía. —Un ojo flotaba entre la arena observándolos directamente, Itachi no sabía si desaparecería en caso de que lo atacara, tampoco sabía sí eso lastimaría a Gaara.

—Creo que había oído hablar de esto. —Itachi lo ignoró—. La técnica del tercer ojo.

—Es una técnica muy avanzada para un niño. —Kakashi tamborileó con los dedos sobre su cadera.

—No es demasiado perfecta. —Itachi recalcó—. Se tambalea ligeramente así que es razonable pensar que le cuesta trabajo mantenerlo y avanzar, no creo que pueda seguir pendiente de nosotros a distancias más largas.

—Y cuando se vaya los volvemos a seguir. —Kakashi tronó los huesos de su cuello—. Bien, me agrada la idea.

—¿Dónde dejaste a tu clon? —Itachi pasó a otra área del mapa deslizándolo con su dedo.

—En la puerta, —Kakashi llevó una mano a su propio intercomunicador—, y deje a Pakkun con los otros cuervitos.

—Mi clon debe estar cerca del área a donde se dirigen. —Itachi subió el volumen para escuchar correctamente a Gaara y a Naruto, pero solo se oía ropa revoloteando y uno que otro jadeo de Naruto.

—Como bien has mencionado lo mejor sería no acercarnos, por lo menos hasta que éste ojo se canse. —Kakashi giró a verlo, pero con la máscara ANBU se veía tan sombrío que no era mucho lo que se podía deducir de su estado de ánimo.

—Es lo más sensato. —Itachi siguió nuevamente la actividad del mapa, finalmente los niños habían llegado al otro lado de la aldea y parecían estar quietos, los escuchó jadeando y tratando de normalizar su respiración.

—Oii… Espantapájaros… —El intercomunicador sonó, Itachi parpadeó al escuchar la voz de Pakkun ligeramente cohibida.

—¿Qué sucede? —Kakashi contestó, para nombres clave lo cierto es que tenía sentido del humor.

—Hum… —Le pareció que el perro titubeaba—. Creo que los mocosos se han salido.

—¿Crees? —La voz de Kakashi no es que fuera muy amigable.

—Uh, bueno, yo estaba ahí lamiéndome la pata…

—Al grano.

—De pronto ya no pude olerlos ahí dentro, ¿me asomo?

—Si ya no los hueles ya no están ahí. Sigue su rastro. —Luego giró a Itachi—. Parece que se han escapado, Pakkun se hubiera dado cuenta si tenían el olor de algún extraño. —El hecho de que Sasuke y Hinata se hubieran escapado era, por cierto, bastante sorpresivo y muy incomprensible. Itachi debía admitir que no se había imaginado semejante comportamiento.

—Espantapájaros. —El intercomunicador sonó nuevamente—. Estoy siguiendo su rastro, van en dirección noroeste.

—¿Noroeste? —Kakashi frunció el ceño—. ¿No es eso…?

—Donde están Gaara-kun y Naruto-kun, sí. —Itachi frunció el ceño. Aquello no podía ser una coincidencia, por alguna razón Sasuke y Hinata habían decidido ir en pos de su compañero el día que más peligroso podía resultar.

—¿Me copias? —Itachi accionó otro botón del intercomunicador y su clon contestó con una voz tan desapasionada que se preguntó si acaso así le sonaba al resto del mundo.

—Sí.

—Sasuke y Hinata-dono deben estar acercándose al sitio donde te encuentras.

—¿Los intercepto?

—Va… —Itachi no pudo continuar, la comunicación se cortó.

—El ojo ha desaparecido. —Kakashi señaló al sitio donde la técnica se había esfumado.

—Supongo que mi clon actuara de acuerdo a lo que considere necesario, pero deberíamos alcanzarlos. —Itachi realmente percibía un dolor de cabeza punzando por invadirlo, jamás hubiera imaginado que Sasuke desobedecería una de sus órdenes directas ni que Hinata lo secundaría.

—Adelante. —Ambos echaron a correr tan rápido como se los permitían sus cuerpos, por el intercomunicador Pakkun parecía desconcertado, por alguna razón el clon de Itachi no había interceptado a los niños, peor aún, Gaara había asesinado una de las invocaciones de Sasuke.

—Suena mal. —Sin dejar de correr Kakashi habló con frialdad—. ¿Pasamos al plan de contención?

—Valoremos el panorama. —Estaban acercándose mucho al sitio donde Naruto y Gaara se encontraban así que Itachi paró en seco—. Por ahora tratemos de seguir el plan original.

—Bien. —Ambos se ocultaron en los árboles, Itachi distinguió a su clon escondido muy cerca de los niños, si Hinata no hubiera estado tan inmersa en la batalla lo habría descubierto. Naruto se encontraba preso en una jaula de arena, pero por alguna razón no parecía dispuesto a atacar, Sasuke y Hinata se combinaban para atacar a Gaara, pero por la expresión del pelirrojo no le estaban haciendo demasiado daño; un aura asesina empezaba a envolverlo.

Esta era una verdaderamente mala situación.

Hinata saltó por encima del escudo de su loba, realizó los sellos y lanzó un enorme chorro de agua en dirección a Gaara, la arena se humedeció al instante, Sasuke saltó de su cuervo.

—¡Katon: Gokakyou no jutsu! —La enorme bola de fuego encendió el desierto por unos segundos, Gaara no se movió, tenía una mirada rara, como si hubiera enloquecido, todo a su alrededor fue un infierno de fuego. Hinata y Sasuke cayeron uno junto al otro, jadeando.

—Los va a atacar. —Kakashi adelantó una mano, pero Itachi lo paró en seco, su clon acababa de encerrarlos en genjutsu.

—¿E-esta…? —Hinata dio un paso titubeante al frente, eso fue todo. Una lanza de arena salió disparada del suelo como si hubiera activado una trampa y la atravesó de lado a lado por el estómago, de no ser consciente del genjutsuItachi hubiera creído que Gaara la había matado. La niña cayó de lado como un costal inerte.

—Hinata-dono tiene el Byakugan. —Itachi habló rápidamente—. No importa qué tan bueno sea mi genjutsu, tarde o temprano saldrá de él.

—Antes que preocuparme por sí puede o no salir del genjutsu me pregunto si no caerá en un shock psicogénico por el dolor. —Kakashi habló desapasionadamente, ciertamente Itachi no lo había considerado (y seguramente su clon tampoco), al encerrar a alguien en genjutsu la mente creía que lo que estaba sucediendo era real de tal manera que alguien incluso podía morir; debido a que Hinata era usuaria del Byakugan su clon había utilizado en ella un genjutsu fuerte, quizás demasiado fuerte para una niña de diez años, fuera o no una Hyuuga.

—Hi-Hinata-chan… —Desde su jaula de arena Naruto tartamudeó—. ¿Hinata-chan? —En medio de lo que quedaba de los restos del fuego Gaara apareció de pie, la arena lo había protegido, como siempre, pero había un chakra monstruoso que estaba apareciendo a sus espaldas, una bestia que aullaba horriblemente.

Mátalos, mátalos, solo mátalos.

—Es Shukaku. —Kakashi respiró hondo—. Ya no podemos simplemente observar.

—Un momento. —Itachi apretó los dientes, desde el suelo Hinata había girado la vista hacía él, estaba empapada en sangre, pero lo estaba viendo fija y claramente con el Byakugan. Itachi se llevó un dedo a los labios indicándole silencio.

—¿Vas a dejar que continúe en el genjutsu? —Kakashi no parecía particularmente preocupado, solo alguien que constata un hecho—. Podría morir.

—Hinata-dono no es tan débil, una parte de ella debe haberse dado cuenta que se encuentra en un genjutsu al verme, lo único que está haciendo es mantenerse ahí, no será mucho tiempo, acabo de descubrir lo que está esperando mi clon. —No fue una larga espera, al frente Sasuke gritó, fue un grito horrible, tanto que Naruto dio un bote e incluso Gaara le prestó una atención desmedida.

El grito de alguien que ha perdido algo sumamente preciado.

Cuando por fin volvió a mirar al frente en sus ojos giraban las aspas del sharingan.

—Déjame esto a mí. —Itachi nunca había hecho algo tan arriesgado, se puso de pie y Kakashi lo hizo con él—. Encárgate de Hinata-dono.

—De acuerdo. —En menos de un parpadeo los dos aparecieron en el campo de batalla, uno a cada lado de Sasuke, luego Kakashi suspiró, dio media vuelta como si Gaara no fuera peligroso en lo absoluto y se puso en cuclillas frente a Hinata.

—¿Estás bien? —La niña tenía la mirada vidriosa, pero asintió con la cabeza—. Tu capitán dice que ya puedes salir del genjutsu, ¿puedes hacerlo? —La niña volvió a asentir.

—By-Byakugan. —No fue una exclamación muy fuerte, pero las venas alrededor de sus ojos se saltaron y luego de un par de segundos la sangre y la herida en su estómago desapareció.

—¿Puedes levantarte? —Kakashi realmente no recordaba haber sido tan amable con alguien en el pasado, suponía que ver a una niña herida por el bien de una misión le molestaba a cualquiera.

—Sí… —Vio como hacía esfuerzo por incorporarse, pero su mente estaba débil y los brazos le temblaban, había estado a muy poco de entrar en shock.

—Ya lo hago yo. —Kakashi la sujetó por la espalda y por detrás de las rodillas y la cargó contra su pecho, la cabeza de la niña rebotó contra su hombro, a pesar de tener diez años era más bien pequeña y ligera—. Te dejo esto entonces. —No giró a ver a Itachi, en lugar de eso echó a andar, le daría la niña a su clon para que le diera ayuda médica y después regresaría como apoyo, aunque algo le decía que Itachi no necesitaría refuerzos.

Itachi se mantenía con una postura confiada, espalda bien recta y múltiples kunais entre sus dedos.

—Itachi-taichou, lo sentimos, desobedecimos sus órdenes. Naruto está preso y Hinata herida. —Sasuke no giró a verlo y solo hasta ese momento Itachi se dio cuenta de que había dejado de ser un niño, pese a lo mucho que se había esforzado por evitar que el mundo ninja lo consumiera.

—Discutiremos eso después. —Y si su hermano menor se estaba comportando como un shinobi en ese momento no sería él quien fallaría—. El ANBU debe estar dándole tratamiento médico a Hinata-dono, concéntrate.

—Sí. —La voz de Sasuke era fría como un tempano de hielo y en sus ojos rojos se escondía una rabia y un dolor que Itachi nunca le había visto antes. Ni Naruto ni Sasuke sabían que Hinata estaba bien (todo lo bien que un niño de diez años podía estar luego de un genjutsu nivel ANBU), por ahora jugaría con esas cartas. Atrás de ellos su clon había liberado a Naruto, pero el rubio estaba parado sin moverse, con los azules ojos bien abiertos. Itachi notó que su clon le hablaba en voz baja, pero las respuestas de Naruto eran como las de un muñeco inerte.

Aquella misión dependía de Naruto, no podía darse el lujo de perderlo.

—Sabaku No Gaara. —Itachi habló con voz fuerte y clara—. Has atacado a un shinobi de la aldea de Konoha, ¿qué tienes que decir en tu defensa?

Mátalos, mátalos, mátalos. —Una voz chilló a sus espaldas, el Shukaku pugnaba por salir y no parecía que Gaara hiciera por detenerlo. El clon de Itachi seguía hablando rápidamente con Naruto, tenía una expresión preocupada en el rostro y el rubio seguía mirando al frente con expresión perdida.

—Sin una buena razón vamos a eliminarte. —Itachi adelantó un kunai, Sasuke hizo lo mismo.

—No necesito a nadie más, no necesito a nadie más. —Gaara chirrió los dientes.

—¡Entonces deja ir a Naruto! —Sasuke aulló, pero era más bien un reclamo que una petición.

—Él no… —Gaara se llevó una mano al desordenado cabello rojo—. No, él es… es un aliado…

—¡Dijiste que no necesitabas a nadie más!, —Sasuke apretó los dientes—, déjalo ir.

—No necesito a nadie más. —El rostro de Gaara se estaba cuarteando, como si la armadura de arena sobre su cara no encontrara exactamente qué proteger—. Solo me amo a mí mismo… pero… —Pero Naruto había intentado salvarlo, Naruto había querido jugar con él, Naruto brillaba a pesar de que él fuera sangre y oscuridad.

—¡Naruto! —Itachi gritó por encima del bullicio, pero el niño no giró a verlo—. ¡Ven aquí! —Era una orden directa de su capitán, pero el rubio simplemente se sujetó los brazos con las manos cruzadas, casi como si se tratara de una camisa de fuerza. El clon se había puesto de cuclillas a su lado, ajeno al estruendo de Gaara y el posible escape de Shukaku.

—Él no quiere ir. —Gaara alzó la barbilla, adelantó una mano, parecía recuperar la seguridad—. Se queda conmigo.

—¡Naruto!, —los ojos de Sasuke chispearon con ira—, ¡cuando te tenga enfrente voy a golpearte tan fuerte que desearas no haber nacido! —Gaara cerró la mano y Sasuke saltó esquivando la arena que intentaba apresarlo, aun no se acostumbraba a esos nuevos ojos, pero ahora era como si pudiera ver el mundo por delante, como si pudiera predecir los movimientos de Gaara y ver en cámara lenta sus técnicas.

Eso era el sharingan.

De reojo giró a ver a su hermano, Itachi lucía calmo y serio, como siempre que se encontraba en medio de una misión, con habilidad sorprendente giró en el aire y lanzó kunais con una velocidad brutal sobre Gaara, seis fueron a estrellarse en la armadura de arena, pero dos atravesaron su escudo, uno le pasó rozándole la mejilla y el otro le cortó un largo mechón de cabello rojo. Itachi no había fallado, Itachi nunca fallaba, era una advertencia.

Los ojos de Gaara se volvieron pura oscuridad y Sasuke sintió, con una precisión que no había sentido en toda su vida, que aquel oponente estaba muy, muy por encima de lo que podía manejar.

—¡Maldición Naruto! —Y si no podía contra un enemigo desconocido, un enemigo que llevaba una bestia dentro, entonces jugaría las cartas que le quedaban—. ¡Hinata podría estar muriendo, nunca te lo voy a perdonar! —Con un respingo Naruto levantó el rostro, había mucha desesperación en su expresión.

—Está bien. —Itachi notó que su clon palmeaba la espalda de Naruto—. Está bien. Olvida lo que dije, ya puedes manejarlo.

—¿De-de verdad?

—De verdad. —El clon de Itachi sonrió, fue una sonrisa gentil y aquello fue suficiente, Naruto irguió la cabeza, avanzó con paso decidido y para la sorpresa de ambos Uchiha se colocó enfrente de Gaara.

—Gaara. —El rubio levantó la respingona nariz—. Si lastimas a mis amigos ya nunca jamás voy a jugar contigo, ¡y si algo le pasa a Hinata-chan no voy a perdonártelo!

—Amigos. —El rostro del pelirrojo se convirtió en una máscara fría—. Tus amigos.

—¡También pueden ser tus amigos dattebayo! —Naruto frunció el ceño—. Si te disculpas con Hinata-chan y Sasuke-teme.

—Jamás voy a ser su amigo. —Sasuke entrecerró los ojos que parecían inyectados en sangre.

—No voy a disculparme. —Gaara tembló—. Si no quieres estar conmigo entonces apártate. —Itachi adelantó un paso, quizás sí que tendría que pasar a la eliminación de Gaara, pese a que se había esforzado tanto en no hacerlo.

—¡No! —Naruto gritó y un sospechoso chakra rojo dio un pulso a través de su cuerpo—. ¡Vas a disculparte con Hinata-chan!, ¡vas a disculparte con Sasuke y vas a dejar de ser un tonto!

—Y tú vas a morir. —Gaara apretó su puño, instintivamente Itachi se transportó hasta donde estaba Naruto y lo apartó del peligro, pero para su desconcierto el rubio se soltó de su agarre y brincó hacía Gaara.

—¡No sé qué es lo que está adentro de tu cuerpo, no sé por qué también está adentro de mí!, ¡pero no voy a dejar que me controle!, ¡voy a usarlo para proteger a mis amigos!, ¡Kuchiyose no jutsu! —Nuevamente un pulso rojo rodeó a Naruto y fue tan fuerte que Itachi tuvo que afianzar los pies en el suelo para no retroceder, ante ellos apareció Gamabunta, con su aire desinteresado de siempre.

—¿Es ese el contenedor del Shukaku mocoso? —Gamabunta alzó una pata—. Hay que aplastarlo antes de que se descontrole.

—¡No! —Naruto (trepado sobre su espalda) lo jaló de la ropa—. Es mi amigo.

—¿Amigo? —Gaara se tapó un ojo con la mano—. No bromees. No bromees, ¡no bromees! —Un aullido rompió el aire, como una muy demente bestia salvaje, Itachi respiró hondo, Shukaku se había liberado.

—Sasuke, —se dirigió a su hermano con mirada seria—, esto ha superado lo que esperaba, alcanza a Hinata-dono y ANBU-san, mantente alejado. —Sasuke pareció que fuera a discutir, pero prefirió asentir con la cabeza.

—Entendido. —Luego desapareció en una voluta de humo. Itachi trepó hasta la rama más alta de un árbol y espero sereno mientras Shukaku aullaba con fuerza y Gamabunta contenía su poder siendo alentado por Naruto.

Definitivamente no era el escenario que esperaba.

—¿Estamos en problemas? —Kakashi apareció a su lado, voz fría.

—No. —Itachi señaló al frente—. Por alguna razón Sabaku No Gaara no ha perdido del todo el control del Shukaku.

—Y Naruto está actuando igual de tonto y entregado que siempre. —Kakashi suspiró—. ¿Lo tiramos? —Itachi asintió con la cabeza. Un ruido metálico chirrió en el aire cuando ambos jalaron cuerdas metálicas, Kakashi de un lado e Itachi del otro, en perfecta sincronía enredaron las patas del Shukaku y lo fijaron al suelo con sellos. La bestia rugió.

—Gaara está en su límite. —Itachi trepó por el cuerpo del Shukaku esquivando sus golpes.

—Terminemos esto ahora. —En sus manos forjó una larga lanza eléctrica y saltando para tomar impulso la clavó en lo más hondo del cuerpo del Shukaku.

—¡Gaara! —Naruto saltó de Gamabunta y corrió a donde Gaara tenía medio cuerpo sobresaliendo del cuerpo del Shukaku, como si la bestia intentara fusionarse con él—. ¡Sal de ahí!

—Solo déjame. —El pelirrojo lo apartó de un manotazo, le costaba respirar, le costaba concentrarse, quería dormirse, solo dormirse.

—¡No voy a dejarte! —Naruto le puso un cabezazo, el cabezazo más fuerte y brutal de toda su vida, Gaara sintió que el cráneo le retumbaba y la sangre bajaba por su frente. Nunca había visto su propia sangre—. ¡Tienes que pedirle perdón a Hinata-chan y a Sasuke teme! —Ah sí, pedirle perdón a los amigos de Naruto. A la niña que lo había visto con miedo pero que lo había enfrentado y al chico de los ojos rojos que decía que nunca iba a perdonarlo. Ah. ¿Por qué era tan difícil?

—Tus amigos… —La visión se le estaba poniendo borrosa.

—Mis amigos. ¡Hinata-chan te perdonara si se lo pides!, ¡ella es demasiado buena!, Sasuke-teme… bueno, ¡pero Hinata-chan querrá ser tu amiga dattebayo! —No necesitaba más amigos, solo lo necesitaba a él, solo a él, quiso decírselo, pero en su mente veía a su tío diciendo que solo el amor lo salvaría, veía a sus hermanos cuando lo observaban de reojo, a todas esas veces que había deseado no estar solo.

El cuerpo de Shukaku estaba siendo atacado por esos dos ninjas, los ninjas que querían eliminarlo, también por Gamabunta, ese sapo enorme, pero Gaara estaba muy cansado para resistirse, muy atormentado para seguir peleando, la oscuridad quería engullirlo y Naruto le hacía daño en los ojos con su brillo.

—Solo me amo a mi mismo… —Cerró los ojos, por primera vez en toda su vida se abandonó al sueño y a la oscuridad que siempre le susurraba que iba a devorarlo, pero entonces una mano lo sujetó de la muñeca y tiró de él, fue un tirón brusco, Gaara abrió los ojos y se encontró con unos ojos oscuros, un rostro que no demostraba emociones.

—Si Naruto-kun confía en ti yo lo haré también. —Ah sí, el ninja que quería matarlo, ahora que lo veía de cerca no parecía mayor, no se parecía en nada a su tío, pero Gaara sintió una sensación parecida a la melancolía cuando tiró de él por debajo de las axilas separándolo de Shukaku.

Mátalos, ¡solo mátalos!

—Voy a encerrarte en un genjutsu, así podrás dormir, mi compañero va a poner un sello en ti, no queríamos hacerlo ahora pero… —Parecía que genuinamente quería que entendiera sus razones, hacía mucho tiempo que nadie le hablaba así a Gaara, como si no fuera solo una bestia maldita, un error de la aldea.

—¿Va a estar bien? —Naruto parecía inquieto—, ¿está bien? —Gaara no pudo saber más, el hombre que lo sostenía clavó en él unos ojos rojos que daban vuelta en espirales. Por primera vez en su vida Gaara se durmió

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Gaara despertó y por un momento no supo donde estaba, nunca antes había "despertado" a ser sincero. Sintió algo algodonoso bajo él y giró la mirada para descubrir que se encontraba acostado sobre una cama con sabanas muy blancas, también llevaba una bata blanca, como la que usaban los enfermos del hospital.

—¡OiiGaara! —Naruto chilló y Gaara giró lentamente la vista hacía él—. ¡Has despertado!, Itachi-taichou te hizo dormir dos semanas, ¡dattebayo!

—¿Dos semanas? —Sentía la voz ronca y los músculos atontados.

—Por eso te han puesto eso en el brazo. —Naruto señaló una vía intravenosa en su brazo—. Y esa manguera en el pajarito para que puedas hacer pipi. —Gaara giró la mirada y descubrió una bolsa que colgaba de la orilla de la cama, como había dicho Naruto parecía tener orina, no entendía nada—. ¿Le hablo a una enfermera para que te la quite? —Naruto se sentó sobre la cama a modo árabe.

—¿No tendrá miedo? —Gaara sabía por experiencia propia que nadie se acercaría a él de buenas a primeras.

—Hum… —Naruto lo meditó un momento—. Quizás… cuando Itachi-taichou te trajo aquí nadie quería acercarse. —Eso era completamente lógico. Gaara apartó las sabanas y se quedó mirando aquella manguera amarilla que tiraba de su cuerpo—. ¿Qué vas a hacer? —Naruto lo miró inquieto—. ¿Vas a quitarla tú? —Gaara lo intentó, de verdad que lo intentó, pero en cuanto jaló la manguera sintió que algo le raspaba por dentro, ¡y dolía terriblemente!

—¡Ah!

—No hagas eso, tiene algo por dentro para que no te lo puedas quitar. —Naruto se cruzó de brazos con sapiencia—. Vamos a hablarle a alguien.

—Nadie querrá venir. —Gaara se preguntó qué pasaría si cortaba la manguera, ¿la parte que estaba dentro de su cuerpo se quedaría ahí?, ¿no sería más difícil sacarla?

—Sí que vendrán. —Naruto se puso de pie en un salto—. Como creen que estás dormido todos vienen, incluso vino una niña. —Naruto frunció el ceño—. Tewari…

—Temari. —Gaara sintió la boca seca.

—¡Sí!, ¡ella!, se sentó ahí a acariciarte el pelo. —Naruto puso morros—. A mí nadie me acaricia el pelo, ¡voy por la enfermera! —Luego salió como una tromba. Gaara se quedó sentado con la espalda encorvada, sintiéndose como si de repente alguien lo hubiera zarandeado para después aventarlo a un lugar que no conocía.

—¡Venga, venga dattebayo! —Escuchó a Naruto y en acto reflejo se acostó en la cama y cerró los ojos fingiendo estar dormido, escuchó unos pasos que taconeaban y los pies de Naruto que no se quedaban quietos.

—¿Y ahora qué? —Parecía la voz de una mujer joven, y también bastante cabreada.

—¡Quítele la sonda a Gaaradattebayo!

—Por supuesto que no. —La mujer gruñó—. Ya te lo explique, es para que orine por ahí.

—¡Ya no lo necesita!

—¡Por supuesto que lo necesita! —Gaara los escuchó discutir un rato más, pero finalmente se rindió y abrió los ojos.

—Ya no la necesito.

—¡Ah! —Los ojos de la enfermera se abrieron con horror y salió de ahí tan rápido que a punto estuvo de estamparse con la pared.

—¿Por qué hiciste eso? —Naruto se cruzó de brazos—. Ya casi lo lograba.

—Por supuesto que no. —Gaara respiró hondo y empezó a quitarse las vendas que tenía en torno a las piernas, no sabía por qué las tenía, no se había lastimado. (1)

—¿Y ahora qué hacemos? —Naruto se pasó las manos tras la nuca. Por un momento Gaara no supo qué responder así que giró a verlo recordando por vez primera todo lo que había pasado.

—¿Por qué estás conmigo? —Sus ojos se entrecerraron ligeramente.

—¡Oh!, Itachi-taichou dijo que podía quedarme a cuidarte si quería, así podría ver cuando despertaras. —Naruto señaló a un lado—. Te he traído flores todos los días, Hinata-chan dice que eso se hace con los enfermos.

—No estoy enfermo.

—Pero estas en el hospital. —Naruto parpadeo—. No sé qué hizo el ANBU, pero sanó a Hinata-chan de lo que le hiciste, ¡fue como magia!, de todas maneras te tienes que disculpar dattebayo. —Gaara hubiera jurado que la había atravesado de lado a lado, nunca nadie se había recuperado de algo como eso, se sintió confuso.

—Sabes, —Naruto dio un largo suspiro—, cuando me encerraste en esa jaula y lastimaste a Hinata-chan pasó algo muy raro. —Naruto se revolvió en sí mismo nervioso—. Había una cosa dentro de mí que me hablaba, como un… bueno parecía un monstruo. —Naruto bajó la mirada—. ¿Eso es lo que te habla a ti también?

—Sí. —Los ojos de Gaara se abrieron grandes—. Es mi madre.

—No es tu madre. —Naruto le dio un empujón en el hombro como si fuera muy bobo—. Es la bestia de una cola, Sasuke me lo dijo… —¿La bestia de una cola?, Gaara frunció el ceño, sí, algo así había escuchado, los conceptos se le revolvían.

—¿Qué está dentro de ti entonces?

—El Kyuuby. —Naruto se veía apagado—. Es un zorro de nueve colas, Sasuke también me lo dijo, pero no hacía falta, lo vi el otro día, cuando estaba dentro de tu jaula, era una bestia enorme y roja con unos colmillos más grandes que yo. Me dijo que lo dejara salir, pero no podía hacerlo porque Itachi-taichou me dijo que su chakra era malo, que podía lastimar a los demás.

—Lastimar… —Gaara recordó cuantas veces en el pasado había dejado que Shukaku asesinara a alguien.

—Tenía mucho miedo. —Naruto tenía los ojos azules apagados—. Quería detenerte y ayudar a Hinata-chan y a Sasuke, pero no podía usar mi chakra, solo el chakra rojo malo. —El rubio parpadeó y su rostro volvió a iluminarse—. Pero entonces Itachi-taichou habló conmigo y me dijo que ya estaba listo para usar el chakra rojo, ¡que podía controlarlo dattebayo!

—¿Controlarlo? —Gaara entrecerró los ojos.

—Sí, tú también puedes hacerlo. —Parecía que Naruto fuera a decir más, pero entonces la puerta se abrió y una temblorosa enfermera apareció sosteniéndose de la perilla.

—Ha… ha despertado…

—Sí. —Naruto asintió con la cabeza—. ¿Puede quitarle esa sonda dattebayo?

—¿Prometes que no va a atacarme? —La muchacha estaba llorosa, Naruto giró a Gaara, lo vio fijo a los ojos por dos segundos y luego sacó el pecho.

—¡No va a hacerlo dattebayo!

—Bu… bueno… —La joven se acercó tan asustada que empezó a causarle nervios a Naruto, metió una jeringa dentro de la sonda, sacó agua de quien sabe dónde y luego sacó la sonda como si no fuera nada difícil. Aun así Gaara tuvo un jadeo (no estaba acostumbrado al dolor, nada nunca le había hecho daño), así que la chica soltó la sonda, dio un chillido y cayó de sentón al suelo.

—¡Se está regando todo! —Naruto chilló—. Gaara estas llenando de pipi todo el cuarto.

—No soy yo. —Gaara observó a su alrededor sin demostrar atención—. Ella lo ha tirado. —Finalmente la enfermera recogió todo como pudo y salió corriendo del salón.

—Qué asco, vámonos de aquí. —Naruto saltó a la ventana, Gaara lo quedó mirando atentamente—. Ah sí, tu ropa. —Bajó de un salto y le aventó una mochila—. Temari-chan lo ha traído para ti. —Gaara se cambió sin grandes aspavientos, playera verde y pantalones azules, Temari había enviado incluso su calzado ninja. Cuando estuvo listo salieron por la ventana, aun era de día, Gaara nunca había salido cuando el sol aun estaba en lo alto. La luz dorada le hacía daño en los ojos, igual que Naruto.

—Estoy cansado…

—¿Cómo puedes estar cansado después de dormir tanto? —Naruto le jaló la capucha y le tapó el rojo cabello y los ojos—. Cuando era más pequeño usaba así las gorras dattebayo. —Porque Naruto también había sido como él y la gente lo había odiado al igual que él.

—¿Cuándo dejaste de usar las gorras así? —Gaara alzó ligeramente la tela, apenas para observarlo de reojo.

—No sé. Cuando entré en mi equipo, supongo. —Realmente Naruto no se había parado a pensarlo, pero desde que era parte del Equipo Cuervo la gente ya no le gritaba cosas ni intentaban lastimarlo y de hecho una que otra vez algún niño lo había observado con admiración.

—Nadie querría hacer equipo conmigo.

—Yo querría. —Naruto tiró de él—. Y esa niña también.

—Temari es mi hermana.

—¡Que guay!, yo no tengo hermanos, seguro que si se lo pides acepta. —Gaara nunca lo había pensado, aunque por otra parte la idea de hacerle daño a Temari o a Kankuro nunca había estado en su mente.

—Es la primera vez que duermo. —Gaara se frotó los ojos.

—Yo no podría vivir sin dormir. —Naruto señaló al frente—. Mira, ahí están Hinata-chan y Sasuke-teme, están entrenando con el sharingan de Sasuke, vamos a que pidas perdón. —Al instante los pies de Gaara se detuvieron, no tenía la más mínima intención de pedir perdón.

—¡Ah! —En cuanto los vio Hinata llevó una mano a su boca insegura, Sasuke en cambio se paró frente a Hinata con las piernas abiertas y los brazos cruzados, los ojos rojos fijos en Gaara.

—¿Qué quiere?

—Pedir perdón. —Naruto se adelantó pese a que Gaara observaba todo de manera estoica desde atrás.

—¡No queremos sus disculpas! —Sasuke chirrió los dientes—. Que se vaya.

—¡Itachi-taichou dijo que tenían que disculparlo!

—Pues no pienso hacerlo. —Sasuke frunció el ceño.

—Hum… —Hinata dio un paso a un lado, las mejillas rojas—. No-no hay problema.

—¡Hinata! —Sasuke bramó—. ¡Eres una tonta! —Luego se dirigió a Gaara con el rostro muy pálido y firme—. No importa que ella te perdone, yo nunca te voy a perdonar, ni en un millón de años. —Luego dio media vuelta y se alejó dando trancos. Hinata se quedó sin saber muy bien qué hacer. De reojo miró a Naruto que parecía enfurruñado y luego a Gaara que con la capucha hasta la nariz no presentaba demasiada expresión.

Bueno, Itachi-taichou le había dicho que por el momento dejarían que Naruto y Gaara creyeran que el pelirrojo la había lastimado, así Gaara se sentiría en deuda con ella, aunque no lucía demasiado culpable.

—Hum… —Y tampoco es que fuera precisamente buena comunicándose o haciendo que otros expresaran sus sentimientos, esa siempre había sido la tarea de Naruto.

—Bueno, ni modo, el teme ya se fue. —Naruto colocó las manos en su cadera—. ¿Jugamos a las escondidas? —Gaara nunca había jugado a las escondidas; nunca había jugado con nadie a ser sincero. Para su desconcierto la niña asintió con la cabeza conforme a jugar con él, ¿es que acaso no tenía miedo después de lo que había pasado?, la miró fijo a ver si descubría alguna trampa, pero no parecía que aquellos ojos claros mintieran y después de todo… siempre había querido jugar con alguien.

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Sasuke llegó a la habitación que compartía con los demás y azotó la puerta al entrar, tenía las mejillas rojas y el sharingan aun activado.

—¿Mal día? —El ANBU estaba echado en un sillón leyendo su Icha, Icha Paradise.

—¿Por qué tenemos que perdonarlo y jugar con él? —Sasuke sintió su cuerpo temblar de ira.

—Porque es la misión. —El ANBU ladeó la cabeza, era simplemente espeluznante ver a alguien adulto con una máscara leer tan atentamente un libro como ese—. Las misiones se hacen para cumplirlas, no para que nos gusten. —Sasuke sabía que tenía razón y también sabía que haría que Itachi volviera a reñirlo, pero simplemente no podía fingir algo como eso. Aquel bastardo había asesinado su invocación y aunque al final no había dañado a Hinata sí que había tenido intención de hacerlo.

Si Itachi no hubiera estado ahí Hinata habría muerto y él ni siquiera habría podido intentar evitarlo.

Sabaku No Gaara estaba muy por encima de él, tan lejos que no podía morderle ni el polvo, tan arriba que había estado a punto de quitarle a su mejor amiga sin que siquiera pudiera moverse.

Lo odiaba.

Pero más se odiaba a sí mismo.

Tan débil que mientras Naruto invocaba a Gamabunta para protegerlo Itachi le había dicho que se retirara porque le estorbaba. Mientras Hinata había sido capaz de escapar por sí misma de un genjutsu de su hermano él apenas trataba de controlar el sharingan.

Patético.

Sus ojos eran patéticos, sus fuerzas eran patéticas, él era patético.

Con rabia se dejó caer en la cama, odiaba a Gaara del desierto y ninguna misión iba a poder cambiar eso.

No supo cuándo se durmió, pero cuando despertó ya era de noche y Naruto se le estaba clavando en las costillas, intentó zafarse, pero el rubio estaba pegado a él como garrapata.

—Uh. —Del otro lado Hinata se había acostado tan pegada a él que lo estaban haciendo un sándwich, generalmente Naruto dormía en medio, pero por alguna razón sus compañeros habían decidido que ahora el turno era de él (eso o no les había quedado otra opción cuando lo habían encontrado despatarrado en la cama). Estuvo a punto de darles un empujón a los dos, pero Naruto se veía demasiado inocente durmiendo con la boca abierta y Hinata era pura ternura con el cabello erizado contra la almohada.

Eran un par de tontos esos dos.

Siempre dando segundas oportunidades, creyendo en los demás y viendo el lado amable de las cosas, así cualquiera podía lastimarlos.

—Idiotas. —Se los dijo bajito mientras los tapaba con las cobijas hasta la barbilla. Suponía que si no había otra opción tendría que ser él quien cuidara de ellos, el precio de ser el líder de aquel par cabeza hueca.

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—Uno, dos, tres, toco la pared.(2) —Naruto se asomó, pero en medio de la oscuridad no veía nada así que volvió a juntar la cara a la pared y contó—. Un, dos, tres, toca la pared. —Lo mismo, solo escuchaba el viento aullar sobre la fría arena—. Un, dos, tres, toca la pared. —¿Sería que tenía mala vista?, Hinata los veía enseguida aunque no estuviera usando el Byakugan y Gaara estaba tan acostumbrado a la oscuridad que era como si tuviera visión nocturna—. Un, dos, tres, toca la pared. —Esta vez cuando giró alrededor descubrió una figura oscura recortándose contra la noche sin luna, emocionado volvió a contar contra la pared—. Un, dos, tres, toca la pared. —Volvió a girar y la figura estaba más cerca, envuelta en oscuridad y con la capucha ocultando su rostro—. Un, dos, tres…

—¿No crees que ese juego es tétrico? —Trepado sobre el techo de una casa Kakashi observó a los niños desde atrás de su máscara.

—Es solo un juego. —Itachi estaba de pie con los brazos cruzados, si Gaara y Hinata se habían dado cuenta de su presencia no habían mencionado nada al respecto.

—Un juego que se lleva a cabo a medianoche. —Kakashi se sentó dando la apariencia de un gato perezoso.

—Ya ha quedado demostrado que es difícil para Gaara-kun jugar de día. —Itachi observó el resto del juego, cada que Naruto giraba intentaba encontrar que Hinata o Gaara estuvieran en movimiento, así perdían, para su desgracia los dos eran expertos en quedarse quietos como estatuas y cada vez se acercaban más a él.

—Me da mala espina este juego. —Kakashi gruñó—. ¿No podían jugar otra cosa? —De hecho conforme más se acercaba Gaara a Naruto parecía más como un asesino en potencia en lugar de un niño jugando, tenía un aire a sangre y podredumbre que quizás no desapareciera durante toda su vida.

—Un, dos, tres, ¡tocalapared! —Por más que Naruto quisiera tomarlos con la guardia baja se acercaban más y más y en sus ojos era obvio que empezaba a desesperarse.

—Un… dos… tres… ya muévanse dattebayo.

—Es toca la pared. —La voz carente de matiz de Gaara inundó la noche—. No cambies las palabras. —Unos pocos días de juego no le iban a quitar a Gaara del desierto su aire antisocial y su poca capacidad para comprender el sentido común.

—Un, dos, tres, ¡Kya! —Naruto gritó cuando la mano de Gaara le rodeó el hombro, sus dedos eran fríos y su agarre como el de un muerto. A ser sinceros Naruto siempre había sido bastante miedoso.

—Vuelves a perder. —Gaara no lucía ni medianamente contento por ganar.

—¡Este juego ya me canso dattebayo! —Naruto gruñó cruzándose de brazos mientras Hinata caminaba los pasos que le faltaban para alcanzarlos.

—¡Juguemos al escondite! —Naruto adelantó la mano y Hinata y Gaara lo hicieron con él—. ¡Piedra, papel o tijeras! —Para su consternación mientras Hinata y Gaara habían puesto papel él había elegido piedra—. ¡Argh!, tienen veinte para esconderse. —Luego corrió a contar—. ¡Uno, dos, tres…! —Enseguida Hinata salió disparada como un conejo, Gaara giró alrededor con la seriedad y calma que lo caracterizaban y avanzó por un callejón oscuro perdiéndose en la noche.

—¿Te imaginaste que terminaríamos esta misión monitorizando niños jugando? —Kakashi bostezó.

—Era uno de mis más favorecedores escenarios. —Itachi tronó los huesos de su cuello.

—A excepción de que no esperabas resistencia por parte de Sasuke.

—Sabaku No Gaara es muy susceptible al rechazo, notaría enseguida que Sasuke no quiere estar con él en realidad.

—Lo cual habla muy bien de la sensibilidad de Gaara o muy mal de la capacidad de actuación de Sasuke. —Itachi giró a verlo de reojo, pero Kakashi parecía entretenido en seguir a Naruto que no tenía ni un ápice de habilidad en rastreo, al parecer.

Y mientras el rubio daba tumbos en la oscuridad Gaara se encontraba sentado en lo alto de unas escaleras, con la capucha sobre los ojos y pegado a la pared se mimetizaba con la oscuridad.

—Ah. —Para su desconcierto giró la mirada y se encontró con Hinata que parecía haber decidido esconderse un par de paneles arriba, cerca de un hueco en un tejado. Aunque parecía nerviosa por tenerlo cerca no se veía precisamente asustada y eso que lo más que habían cruzado esos cinco días de juegos era apenas un par de palabras.

—¿Me tienes miedo? —Le preguntó directo porque nadie le había enseñado que algunas cosas tienen que suavizarse.

—Uh… —Hinata pareció que fuera a negarlo, pero luego se lo pensó mejor y dio un parpadeó—. U-un poco… —Gaara pensó que aquello era comprensible, después de todo la había lastimado el día que se habían conocido.

—¿Realmente quieres jugar conmigo?

—Sí. —Esta vez no se lo pensó.

—¿Aunque me tengas miedo?

—Cuando Sasuke-kun se enoja también da miedo. —Hinata jugueteó con sus dedos—. Pe-pero aun así somos amigos.

—Hum. —Gaara no lo entendía del todo a ser sincero—. Naruto dijo que éramos amigos. ¿También soy tu amigo?

—Sí… creo…

—Pero no soy amigo de Sasuke. —Empezaba a comprender, aunque muy vagamente.

—No, no de Sasuke…

—Aun así no deseo lastimarlo. —Gaara frunció ligeramente el ceño—. ¿Eso qué significa?

—¿Qué-qué está cambiando? —No parecía muy segura. Gaara miró a lo lejos,Naruto le había dicho que si cambiaba y tenía un equipo las cosas serían mejores, que las cosas serían chupiguay (cualquiera que fuera lo que significara chupiguay), si cambiaba y tenía un equipo tendría amigos, gente en las que confiaría y gente que lo querría, aunque fueran poquitas. Naruto tenía a Hinata, a Sasuke, a Itachi-taichou y quizás al ANBU (realmente el rubio no estaba muy seguro de éste último). Dentro de poco Hinata y Naruto se irían a su aldea, pero aun así serían amigos y se podrían escribir cartas (aunque Naruto no escribía muy bien y Gaara nunca había intentado escribir nada), de todas formas Gaara tendría un equipo, ese era el primer paso.

—Cambios. —Se echó la capucha para atrás para poder verla claramente—. Entiendo.

—¡Los encontré! —Desde abajo Naruto los señaló con el dedo—. ¡En el escondite no se habla, son tontos los dos!, ¡ahora les toca a ustedes buscar!

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3 semanas después Itachi entró con su equipo de vuelta a la aldea, varios kilómetros atrás Kakashi se esfumó como el humo, pero ninguno de los niños hizo preguntas. Siguiendo la dinámica de la última vez entregaron a Hinata en su casa primero y luego llevó a Naruto a su hogar prometiendo que le ayudarían a limpiar su departamento después, de cualquier manera Naruto parecía más a gusto compartiendo cuarto con Sasuke que viviendo por su cuenta en su departamento.

Soportó estoicamente los reclamos de su madre y aunque estaba muy cansado puso el punto final a su informe y fue a entregarlo a las oficinas del Hokage. Le dieron tanto a él como a su equipo una semana de descanso.

Itachi ya tenía dieciséis años, pero sinceramente nunca había aprendido a lidiar con su tiempo libre y convertirse en adolescente no había mejorado sus habilidades en el tema así que ocupó su primer día en limpiar su cuarto, tirar cosas que ya no le servían y leer un par de libros nuevos que encontró en el anaquel de la sala. El segundo día cortó el pasto del jardín y tuvo que entregarle un largo, pesado y estoico informe a su padre, como siempre su padre no pareció sorprendido o halagado porque Sasuke fuera capaz de usar el sharingan.

—Ya era hora. —Aquello fue lo único que pareció entregar acerca del tema. Lució ligeramente inquieto porque Naruto pudiera usar el chakra del Kyuuby (aunque a ser sincero no lo podía usar correctamente del todo) y en cuanto a Hinata le ordenó lo mismo de siempre.

—Tiene que obedecerte, asegúrate que no haya persona a la que sea más fiel que a ti. —No tenía caso explicarle a su padre que Hinata era una niña tímida y delicada de la que apenas estaba ganando su confianza y cariño. Era fuerte, por supuesto que lo era, y tenía muchas habilidades que pensaba explotar hasta lo máximo, pero su relación con su alumna era más bien de connotaciones suaves. Itachi no sabía tratar a las mujeres, seguramente a Shisui le sería de lo más sencillo lograr que Hinata llegara a adorarle, pero él se conformaba con su respeto y confianza.

Por supuesto, nada de esto era relevante o mínimamente importante para FugakuUchiha e Itachi no iba a mencionarlo.

El tercer día Itachi se encerró en el depósito de jutsus prohibidos y no salió de ahí hasta que logro crear adecuadamente una espada de aire. Si quería guiar a Naruto en ese elemento primero tenía que esforzarse por sí mismo.

Fue hasta el cuarto día que cayó en la cuenta de que no había visto a Shisui desde que había llegado y aquello era altamente sospechoso por donde se viera.

—Okka-san. —Su madre estaba cocinando estofado, el cabello recogido en una coleta baja—. No he visto a Shisui.

—¿Shisui? —Su madre lucía distraída—. No, desde que te fuiste de misión no ha venido. —Que Shisui no fuera a robar comida ajena o hacer el vago por ahí no era precisamente normal.

—¿Por qué?, ¿está de misión?

—No, esta con la policía de Konoha, ya lo sabes. —Su madre le sirvió un enorme y humeante plato sin preguntarle.

—¿Entonces?

—Desaparece por ahí. —Su madre se encogió de hombros—. Y aparece después, no le dice nada a nadie.

—¿Ottou-san no le ha cuestionado…?

—Cuando digo que no le dice a nadie es porque no le dice a nadie. —Su madre lo aleccionó con el dedo—. Y es demasiado vago para tomarlo en serio. —Mikoto frunció ligeramente las bonitas cejas, Itachi realmente creía que Sasuke había obtenido la belleza de su madre, él en cambio tenía las duras líneas de expresión de su padre—. Siempre coqueteando con mujeres. —Era un tema espinoso así que Itachi echó a comer fingiendo apetito—. Tachi, cariño, ¿no hay una chica…?

—Estuve de misión Okka-san. —Y aun así sintió un leve rubor en las orejas que solo su madre podía causarle.

—¿Y qué?, hay chicas en la arena también. —Sí, si las había, pero no era como si Itachi les hubiera prestado atención a las mujeres más allá de Hinata y Temari, ambas niñas.

—Pero no, Okka-san.

—Itachi, cariño, —su madre suspiró acodándose frente a él—, tienes dieciséis años y creo que estas muy solo. —Con afecto le acarició el mechón de cabello que le caía por el lado de la cara—. Te esfuerzas mucho por tu equipo, pero esos niños tienen sus propias vidas, no puedes vivir a través de ellos, no eres su madre.

—No. —Itachi la vio de reojo—. Soy su capitán.

—No intentes portarte frío conmigo. —La boca de su madre hizo un mohín—. Necesitas convivir con gente de tu edad, si no es una novia por lo menos un par de amigos. —Conseguir un par de amigos o conseguir una novia representaba el mismo grado de dificultad para Itachi.

—Voy a pensarlo. —Porque eso era lo que su madre quería oír.

—De acuerdo. —Con una sonrisa se despidió de él y volvió a la cocina, Itachi terminó de comer y miró por la ventana, afuera Naruto y Sasuke estaban jugando a pegarse con chakra por las paredes imitando a un superhéroe que usaba telarañas, por impulso los llevó a comprar mangas en una tienda del centro.

Al final Itachi salió de la tienda con varios yens menos y la serie completa de FullMetallAlchemist(3) una buena inversión si con eso lograba que Naruto siguiera practicando la lectura. También le compró material necesario para escribirle a Gaara, a pesar de que Sasuke lució muy ofendido por aquella iniciativa.

El quinto día Itachi se la pasó encerrado en su cuarto leyendo tácticas de guerra y jugando shoji en solitario. Estaba seguro de que si Shisui lo viera le diría que tenía gustos de anciano y que era repugnante. Quizás es que muy en el fondo lo extrañaba un poco.

El sexto día Itachi fue a dar una vuelta por los alrededores de la aldea para ejercitarse un poco, vio a Anko peleándose a gritos con alguno de sus compañeros y recordó que ambos eran casi de la misma edad.

Imposible.

Ni siquiera podía plantearse una amistad con Anko.

Sin tener realmente nada qué hacer acudió hasta la casa de Shisui a ver si encontraba rastros de él, pero solo encontró el buzón lleno de cartas de jovencitas y el jardín más cuidado que el de su propia casa, ¿sería que Shisui le estaba pagando a alguien para que cuidara las flores?, usualmente las rosas se le morían por falta de agua.

El séptimo día Itachi le había dicho a Naruto que irían a limpiar su departamento, pero a primera hora de la mañana recibió un citatorio para acudir a la oficina Hokage así que mandó a los niños solos con su equipo de limpieza prometiéndoles que iría a ayudarlos más tarde y enfiló a la oficina de su dirigente.

Supo que las cosas iban mal desde que entró y se encontró al Hokage con rostro serio, a Danzou apoyado en su bastón con un rostro de complacencia feroz y a Kakashi detrás, con su máscara de ANBU que no dejaba mostrar ningún sentimiento.

—Itachi, siéntate. —La voz del Tercero era amable, demasiado amable. Itachi se sentó con las espalda bien recta, los ojos atentos—. He recibido tu informe de misión, me complace que todo haya salido según lo estipulado.

—Gracias Hokage-sama. —Pero algo no encajaba, ¿qué era?

—También, —el Tercero carraspeó—, he recibido el informe de misión del ANBU que te acompañaba. —Sí, era lógico—. Aunque la misión fue de acuerdo a lo esperado hemos encontrado… —El Tercero suspiró—. Ciertos puntos de mejora para tu equipo.

—Obediencia. —Danzou interrumpió—. No pueden ser considerados ninjas sin obediencia.

—Itachi, sé que te dije que no quería ninjas sin sentimientos, pero considero que quizás les estas dando demasiado margen de movimiento. —Si no estuviera tan entrenado Itachi hubiera enrojecido—. El hecho de que Sasuke y Hinata hayan complicado la misión, de que Naruto no te obedeció en un momento crítico y Sasuke no intentó el acercamiento hacía Gaara…

—Entiendo. —Su cuerpo no se movió un solo centímetro, los ojos fijos en su líder.

—Se están volviendo muy fuertes y veo que los estás especializando en diferentes áreas. —No, aquello no había sido planeado, había surgido solo, él ni siquiera había notado que estaba desarrollando un ninja de rastreo, si Hinata estaba tomando ese rumbo quizás se debía más a los hilos que secretamente movía su padre.

—Un ninja poderoso sin control no es más que un arma que puede voltearse en nuestra contra. —Danzou pegó con el bastón en el suelo.

—Si me permite, Hokage-sama, mi equipo jamás actuaria contra Konoha.

—¡Casi fallar una misión es actuar contra Konoha! —Danzou replicó, Itachi se quedó callado, siempre guardaba silencio cuando personas con más poder que él intentaban humillarlo, no era correcto contestar, siempre lo había sabido, lo había aprendido creciendo junto a alguien como FugakuUchiha.

—Son solo cosas que podemos mejorar. —El Tercero carraspeó—. Y para hacerlo he acordado con Danzou cierto entrenamiento especial. —No, no, no eso, Itachi sintió que la boca se le secaba, no eso, no por lo que él había pasado, no el entrenamiento que le impedía ser una persona normal a pesar de tanto tiempo, no el entrenamiento que le impedía siquiera pensar en tener una novia, que le hacía imposible tener amigos.

—Entraran a Raíz. —Danzou sentenció.

—Solo será un año. —El Tercero intentó suavizar el impacto—. Y tú seguirás a cargo de su entrenamiento, si estas en contra de algún ejercicio puedes negarte a que lo lleven a cabo, se les permitirá salir los fines de semana, no se les va a imponer un perfil psicológico, podrán conservar sus personalidades.

Sin emociones.

Sin fallos.

Sin pensamientos.

Eso era Raiz.

Eso era ANBU.

Y aun así Itachi se forzó a apretar los dientes y asentir secamente con la cabeza.

Por culpa de su negligencia su equipo se vería forzado a pasar por un entrenamiento tan feroz que era el lado oscuro de la aldea, los niños malditos que nunca terminaban de existir, que un día sin más morían.

—Itachi, empiezan mañana.

Mañana.

Y le había prometido a Naruto ayudarle a limpiar.

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Una raíz era algo que tenían las plantas y que les ayudaba a vivir tomando nutrientes y agua de la tierra. Una raíz la tenían los árboles, las flores y también las verduras.

Sasuke sabía qué era una raíz.

Pero ahora que ellos iban a ir a Raíz tenía serias dudas al respecto. Para empezar su madre no había querido dejarlo ir y por primera vez en su vida la había escuchado pelear con su padre por eso. Itachi tampoco les había dicho que todo saldría bien o les había explicado lo que sucedería, en lugar de eso su hermano había estado como ausente.

Los citaron a las cuatro de la mañana en un sitio cercano a las cuevas, no podían llevar armas ni nada, solo la ropa que traían puesta.

Sasuke llegó el primero, luego Hinata, Naruto llegó un minuto antes de las cuatro con cara de que acababa de levantarse y había corrido medio dormido hasta ahí, Sasuke apenas iba a reñirlo cuando Hinata activó el Byakugan.

—Hay alguien ahí. —Señaló al frente y un niño caminó hacía ellos, era de su edad más o menos y tenía la piel más blanca que la nieve, de hecho tenía la piel tan blanca que se le notaban las venas verdes contra los brazos.

—Buenos días. —El niño hizo una corta reverencia, sus ojos no demostraban nada.

—Buenos días. —Hinata le regresó la reverencia con la propiedad de su clan, Naruto se inclinó torpemente y él simplemente lo observó con una ceja arqueada.

—Voy a guiarlos. —El niño señaló al frente.

—¿Quién eres tú dattebayo? —Naruto caminó a su lado con la soltura que le era propia.

—No tengo nombre. —El niño lo miró con aquellos ojos oscuros que parecían los de un muerto—. Ustedes tampoco.

—Por supuesto que sí, yo soy… —Naruto empezó con bríos, pero el niño simplemente clavó en él su mirada más inexpresiva.

—He dicho que ustedes tampoco. —Sasuke apretó los dientes.

—Di lo que quieras. —A grandes trancos avanzó hasta posarse al otro lado del niño, estaban entrando en las cuevas.

—Aquí se tienen que quitar la ropa. —El niño se detuvo.

—¿Por qué? —Naruto tuvo un escalofrío, la cueva era húmeda y oscura, seguro había fantasmas y no le gustaría estar desnudo cuando intentaran atraparlos.

—Así es como es. —El niño empezó a sacarse la ropa.

—Y-yo no… —Hinata retrocedió un paso, las mejillas se le habían encendido.

—Es la orden. —El niño giró a verla mientras se sacaba los pantalones—. En Raíz obedecemos. —De hecho la única indicación que les había dado Itachi cuando partieron era que obedecieran, aunque había tenido un rostro cansado cuando lo había dicho.

—Ya lo hemos hecho antes. —A pesar de que se sentía ridículo Sasuke empezó a sacarse la playera—. No pasa nada si lo hacemos de nuevo.

—S-sí. —Naruto miró alrededor por posibles fantasmas fisgones—. N-nada… —Al final se desnudaron pese a que Hinata soltó un par de lagrimones cuando quedó completamente desnuda, de todas maneras la cueva estaba muy oscura para que se distinguiera nada.

—Por aquí. —El niño siguió avanzando, a veces Sasuke distinguía su hombro desnudo en la oscuridad o algún reflejo de su espalda blanca—. Es por aquí. —Caminaron tanto y las piedras y la tierra les hicieron tanto daño en los pies que al final todos se olvidaron de que estaban desnudos y solo se preocuparon por no pisar algo peligroso.

—Aquí. —El niño empujó una pared, Naruto soltó un respingo, aquello parecía una pared de la cueva más, pero en realidad se trataba de una especie de puerta. En cuanto el niño la abrió se hizo una luz tan cegadora que todos cerraron los ojos.

—¿Número? —Había muchas personas ahí dentro, personas con batas blancas y con olor a alcohol de desinfectar.

—Tú número es 2709. —Naruto chilló cuando alguien estampó algo en su hombro, la piel le quemó como si lo hubieran marcado a fuego—. Cabello rubio, ojos azules, presenta característica distintiva en ambas mejillas. —Naruto intentó manotear cuando le agarraron la mandíbula, le obligaron a abrir la boca, le metieron un abatelenguas en la garganta—. Campos pulmonares limpios…

—Tú número es 2409. —Sasuke no se resistió cuando le sellaron aquel número en el hombro, pese a que sintió que la piel se le achicharraba, el sharingan se le activó y recorrió rápidamente con la mirada aquel lugar. Un centro médico. No. Algo parecido—. Puede activar el Sharingan. —Le arrojaron luz a los ojos, midieron sus brazos, sus piernas, su abdomen.

—Tú número es 0510. —Hinata estaba encogida sobre sí misma, había muchas personas a su alrededor, personas que la observaban desnuda como si no fuera importante, quería llorar, pero la obligaron a pararse derecha, a abrir la boca a activar el Byakugan.

—Acuéstate sobre esa cama. —Una mujer le ordenó con brusquedad, Hinata lo hizo, sentía la cara ardiendo, a un lado de ella Naruto estaba desnudo y lo obligaban a levantar ambos brazos arriba—. Dobla las rodillas. —La mujer le ordenó, Hinata lo hizo—. Separa las piernas. —No quería separar las piernas, aturdida juntó las rodillas sintiendo que las orejas le ardían—. Separa las piernas. —La mujer volvió a ordenarle, no parecía demasiado amistosa. Hinata giró la mirada hacía Sasuke, una mujer lo estaba tocando palmo a palmo, pasando las manos por su pecho y su abdomen como si buscara algo, Sasuke tenía los dientes apretados y la mirada fija al frente. Sasuke era bueno resistiendo, pero ella no.

—Separa las piernas. —Sintió un golpe en la mejilla, un golpe doloroso que le dejo la cara ardiendo. Ni siquiera con su padre, nunca se había sentido tan humillada. Lentamente separó las piernas, la mujer puso algo dentro, algo frío y luego se asomó dentro de su cuerpo, Hinata se puso a llorar, muerta de vergüenza giró la mirada a un lado. Naruto estaba de pie observándola, parecía confundido, pasó saliva y por un momento sus ojos se encontraron.

—Está intacta. —La mujer la soltó—. Ya puedes bajarte. —Pero Hinata no la estaba oyendo, solo podía observar a Naruto, Naruto que la veía con preocupación dándose cuenta de que le habían hecho daño, pero no sabía exactamente cómo.

—¿Hinata-chan?

—Ella no tiene nombre. —Un hombre lo amonestó—. Es el Anbu Raíz número 0510. —Naruto frunció el ceño.

—¿Estás bien Hinata-chan? —Le pegaron, un golpe muy pero que muy fuerte en la espalda, pero Naruto estaba acostumbrado a esa clase de golpes, cuando había sido más pequeño algunos chicos mayores jugaban a lanzarle tejos desde las casas, una vez le habían abierto la cabeza y se había tenido que apretar el cráneo hasta que le había dejado de sangrar.

—¿Estás bien Hinata-chan? —Así que no le importaba si le pegaban y no pensaba cambiar el nombre tan bonito de Hinata por un número.

—¡He dicho…! —El hombre levantó la mano, pero Sasuke se interpuso, tenía los ojos rojos y a pesar de estar desnudo todo en él gritaba peligro.

—Es suficiente. —No parecía tener diez años. Por un momento hubo silencio, pero no es que Sasuke fuera a esperar a que alguien reaccionara, dio media vuelta y echó a andar, automáticamente Hinata y Naruto trotaron tras él.

—Eso fue muy valiente 2409. —El niño raro los alcanzó, pero a pesar de sus palabras parecía que se encontraba hueco por la manera apática en que los veía—. El líder de escuadrón me dijo que ustedes eran especiales, ¿eso por qué?

—Y yo qué voy a saber. —Sasuke apretó los dientes, pero en realidad estaba mortificado. Itachi les había dicho que esta vez tenían que obedecer, que era esencial que obedecieran y a las primeras de cambio le había fallado a su hermano.

—Todavía faltaba que nos hicieran correr en las bandas metálicas. —El niño caminaba con la espalda recta y sin hacer un solo ruido, tan silencioso como un fantasma.

—¿Y ahora qué? —De todas maneras no es como si pudiera regresar y decir que lo sentía.

—Pasamos al salón de equipamiento. —El niño empujó una puerta, adentro estaba mohoso y gris—. Su ropa debe estar por ahí. —Los uniformes eran todos iguales, negros y sombríos, aun así Hinata se lo puso tan rápido que parecía haber creado un nuevo jutsu y a pesar de que Naruto estaba vestido de negro de arriba abajo su cabello seguía brillando dorado como el sol.

—Ahora vamos a los dormitorios. —El niño tenía la desenvoltura propia de alguien que había vivido media vida ahí—. Por aquí. —Decirles dormitorios era entusiasta por decir lo menos. Eran una serie de literas pegadas unas a las otras donde no había ni una sola cosa que diferenciara al ocupante.

—Todos los días cambiamos de cama. —El niño se sentó en una—. Y no podemos tener nada, el baño también es comunitario, nos desnudamos y aventamos la ropa afuera y luego nos ponemos otro uniforme del otro lado, comemos cuando nos sirven y hablamos cuando nos lo ordenan. —El niño parpadeó—. Y hacemos lo que ellos quieren que hagamos.

—¿Quiénes son ellos? —Naruto frunció el ceño.

—Son ellos. —El niño se encogió de hombros—. Y eso es todo lo que deben saber.

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Itachi abrió de nuevo el informe, aunque ya se lo sabía de memoria.

En la etapa de reconocimiento de Raíz Hinata Hyuuga se había resistido al examen físico completo. No se especificaba a qué se referían con eso de "examen físico completo", pero Itachi sabía lo que era, cuando era niño había visto a una chica desnuda en una cama a la que le comprobaban si su himen se encontraba integro. Lo había olvidado.

Sus dedos se apretaron contra las hojas.

Hinata era una niña dulce y gentil, la princesa heredera de uno de los clanes más importantes de Konoha, no era alguien que pudieran comprobar como si fuera una aprendiz de geisha.

Después había sido Naruto quien había desobedecido una orden directa al negarse en redondo a dejar de llamar a su compañera por su nombre, era algo sencillo a simple vista, se habían convertido en números y tenían que asimilarlo, pero Naruto (obviamente) no lo asimilaría, de hecho ni siquiera entraría en su cabeza, para él Hinata siempre sería Hinata, Sasuke sería Sasuke y él jamás dejaría de ser Naruto.

Por último Sasuke no solo se había revelado a la disciplina si no que de manera muy clara había amenazado a los ahí presentes con su sharingan.

Era un desastre.

Y bien, ¿qué esperaban?, quizás Naruto y Hinata no fueran conscientes, pero Sasuke sabía perfectamente bien que ellos tres eran más fuertes que todo el personal ahí reunido, de hecho Naruto tenía el potencial para destruir Raíz hasta sus cimientos, quizás los otros chicos pudieran tener ciega obediencia hacía sus entrenadores debido a un largo y constante control mental, pero Sasuke no iba a permitirlo, era un Uchiha después de todo.

—Yo. —Kakashi apareció junto a él, tan sutil como una sombra.

—Buenos días. —Itachi saludó seco.

—¿Estas molesto conmigo? —Kakashi se apoyó en el barandal, abajo los chicos de Raíz corrían en perfecta sincronía alrededor de un campo de tierra, el cabello rubio de Naruto resaltaba contra todos los cabellos oscuros de alrededor.

—Era su deber. —Itachi replicó.

—Sí, pero podría haber modificado un poco el reporte… si me lo hubieras pedido.

—¿Por qué tendría que habérselo pedido? —Itachi miró al frente, mirada vacía—. No somos amigos.

—Realmente estas furioso, ¿cierto? —Kakashi se encogió de hombros—. Escuché que no permitiste que tiñeran el cabello de Naruto.

—Tengo libertad para negarme a ciertos procedimientos. —Itachi se forzó a mantener la respiración en un ritmo constante, no estaba furioso, realmente no lo estaba y no podía reprocharle a Kakashi haber hecho bien su trabajo, pero…

—Y que les permitiste mantener sus nombres.

—El Hokage me aseguro que no se les impondría una personalidad.

—Ten cuidado de no mimarlos demasiado. —Kakashi se asomó por el borde—. Podrías echarlos a perder. —Por primera vez en mucho tiempo Itachi tuvo el impulso de gritar, ¡echarlos a perder era obligarlos a abandonar su infancia y su personalidad para seguir el oscuro mundo de Raíz!, aquel equipo había surgido para evitar que la aldea se viera envuelta en una guerra, para evitar que los niños de las futuras generaciones vivieran el horror del combate, ¿y qué había conseguido?, llenar de lodo a la persona que más amaba en el mundo. Arrastrar a Sasuke a un sitio donde nunca hubiera deseado que estuviera.

—Lo van a superar, ¿sabes? —Kakashi se inclinó hacia delante, la luz del subterráneo brillaba sobre su máscara—. Son fuertes esos tres, se quieren entre ellos y te quieren a ti. —A Itachi le pareció que su voz era distante—. ¿Sabes cuantos ninjas de alto nivel tienen a una persona que los quiera? —De pronto Itachi recordó sus días antes del Equipo Cuervo, las conspiraciones con Shisui y la oscuridad que lo ahorcaba siempre—. Si su capitán duda ellos también lo harán. —Kakashi tamborileó con los dedos en el barandal—. Extrae lo mejor que puedas de éste lugar y oponte a lo que tengas que oponerte. Todos aquí te tienen miedo. —Abajo Naruto, Hinata y Sasuke se habían puesto a jugar al tiempo que corrían mientras el resto de los chicos se esforzaba por mantener el paso. Eso no era nada, su Equipo había sobrevivido al Camino de la Serpiente.

Iban a sobrevivir a Raíz. No iban a convertirse en otra versión de él, no iban a perderse a sí mismos, Itachi se encargaría de que eso no ocurriera. Era su equipo. Era su misión. E Itachi Uchiha nunca, nunca fallaba una misión.

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Notas de Okashira Janet: ¿Saben que cosa maravillosa pasó hoy?, pues que Sassha ha actualizado "El precio de la paz" y he chillado como fangirl (risas).

Aclaraciones

1 A Gaara le vendaron las piernas para que no formara trombos, no porque estuviera herido.

2 "Uno, dos, tres, toco la pared" es un juego parecido a "Los Encantados" y se hizo famoso gracias a la película de "El Orfanato". La verdad es que si da bastante mal rollo jugarlo en la noche con Gaara.

3 FullMetalAlchemist es un anime/manga que sigue las aventuras de dos hermanos alquimistas, la trama maneja bastante psicología, aventuras, su buena dosis de comedia y es uno de los mejores finales shonen que he visto hasta la fecha. Ampliamente recomendado.

Los lectores preguntan

1 No, Hinata no murió ni pagó los trastes rotos, la verdad es difícil que los eventos sucedan sin el conocimiento de Itachi, porque, vamos, es Itachi. Lo cierto es que actualmente Itachi confía en la fuerza de Hinata, por eso no titubeó en encerrarla en un genjutsu de alto nivel. Actualmente los resquemores de Itachi van más por el lado psicológico, pero creo que a nivel físico está bastante conforme con los resultados obtenidos por su equipo.

2 ¿Qué dejo fanfics sin terminar?, pueden entrar a mi perfil y verán que siempre, siempre, siempre termino mis historias (me tardo años, lo admito, pero las termino).

3 ¿KakaHina?, jaja, no sabía que esta pareja fuera tan popular, me están empezando a asustar (risas).

4 ¿Por qué Naruto no despertó al Kyuuby?, recuerden que Itachi le había dicho que si dejaba salir ese chakra Hinata y Sasuke podían morir, siendo ellos dos las personas que Naruto más ama se encontraba paralizado de miedo. De cualquier manera Naruto aún no las tiene todas consigo con el Kyuuby.

5 Viene un momento difícil para todo el equipo, ¡aguante Itachi!

02 de Febrero del 2017 Jueves