EQUIPO CUERVO

Capítulo 14: Raíces II

Por Okashira Janet

Sasuke descubrió que estar en Raíz no era tan difícil, no cómo lo había creído al inicio. Las ordenes eran sencillas y se tenían que cumplir sin chistar, el espacio personal no existía, pero no es como si a Sasuke le importaran las cosas materiales, a veces los ponían a hacer actividades que carecían de sentido, pero, ¿a quién le importaba?, Sasuke contestaba cuando tenía que hacerlo, se despertaba cuando tenía que hacerlo, se dormía cuando tenía que hacerlo y se rebelaba… cuando tenía que hacerlo.

No habían sido muchas veces, solo un par de ocasiones.

Sasuke no tenía nada en contra de correr hasta que sentía que los pulmones le explotaban, pero no veía nada de malo en bromear con sus amigos cuando lo hacía. Supuestamente en Raíz no había amigos. Hinata y Naruto eran sus amigos, y tenían nombres no números.

Desacato a la norma veintitrés.

A Naruto habían intentado azotarlo, lo amarraron a dos postes mientras los demás lo veían en semicírculo, prohibiéndoles moverse, le habían quitado la playera y estirado los brazos a los lados.

¡Uno!

Pero Sasuke había dado un paso adelante con el sharingan activado y había detenido el brazo del verdugo en el aire. Naruto era su compañero de equipo y aunque era estúpido no creía que echarse un pedo en medio de la formación del lunes ameritara que lo torturaran (aunque sí que había apestado).

Por supuesto, al instante un montón de ninjas se habían puesto en guardia para retenerlo, pero para ese instante Hinata ya estaba espalda con espalda con él, el Byakugan activado y las manos en posición Junken.

Desacato a la norma 555.

Una de esas normas feas que decía que debían golpearlos hasta dejarlos casi muertos (si no es que los mataban en el proceso).

Pero era porque ellos no conocían a Naruto… obviamente.

El rubio se soltó de las cuerdas que lo retenían y sus ojos se volvieron rojos a la par que un chakra carmesí burbujeaba a su alrededor. Todos sin excepción retrocedieron asustados.

—Ordené que a mis alumnos no se les daría castigos físicos. —Y entonces Itachi apareció en medio de ellos, entre un montón de plumas negras—. Creo haber mencionado que quien lo intentará podría resultar lastimado. —Desde que habían entrado a Raíz Itachi ya nunca jamás les sonreía y el contacto físico con él era mínimo. A su alrededor siempre había un aura oscura y sofocante.

La verdad es que Itachi daba miedo.

Le daba miedo a él y si le daba miedo a él era obvio que causaba miedo en los demás. De hecho estaba seguro que sus superiores temblaban cuando lo veían. En su presencia todo se volvía frío y daba aprensión incluso moverse. Eso era porque Itachi estaba en modo ANBU. Que Itachi estuviera en modo ANBU significaba que ya no era el capitán del equipo cuervo si no que era el líder de escuadrón ANBU, un hombre tan perfecto que causaba terror en el resto de las naciones ninja.

Desacato a la norma 33

En esa ocasión Naruto había hablado cuando se suponía que no debía hacerlo, antes de que pudieran reaccionar un ninja le lanzó una bofetada, claro que instintivamente Sasuke había parado la mano del hombre en el aire al tiempo que el sharingan se activaba.

Desacato a la norma 555

Porque si te defendías cuando intentaban apalearte eso significaba romper una nueva norma, siempre era la misma. Pero ellos no podían castigarlos físicamente, eso había dicho Itachi así que se los llevaron a los dos y los encerraron en una jaula que colgaba del techo.

3 días sin comer ni tomar agua.

O así hubiera sido, pero Hinata usó chakra para caminar por las paredes, se subió a las jaulas formó bolitas de agua con su chakra y se las pasó entre los barrotes. Y no se rompía ninguna norma porque era chakra, no agua. Los guardias los habían visto contrariados, a lo lejos Itachi se encontraba sentado envuelto en sombras y Sasuke se preguntó si su hermano aprobaría lo que habían hecho o no.

Desacato a la norma 515

Esa la había roto él. No lo había hecho a propósito, unos ninjas más grandes que él estaban intentando invocar sin conseguirlo así que Sasuke invocó uno de sus cuervos, ciertamente solo quería lucirse, ¿pero cómo iba a saber él que no podías invocar si no te lo indicaban?, como resultado había estado forzado a quedarse de pie en medio del patio por veinticuatro horas, prohibido dormirse ni moverse.

Por supuesto, Naruto aprovechó semejante oportunidad para lanzarle toda clase de cosas, desde cascaras de nuez hasta piedras pequeñas, ¿resultado?, los dos tenían que quedarse treinta horas quietos, ¿y por qué su castigo había aumentado?

Desacato a la norma 39

Hinata había ayudado a un niño pequeño que se había caído, pero en Raíz estaba prohibido ayudar así que la sentaron en una silla y los obligaron a pasar delante de ella y decirle cosas desagradables.

Fea

Tonta

¿Te crees mejor que nosotros por tener esos ojos?

Ojala te mueras

Hinata estaba ahí, con la barbilla levantada y las mejillas increíblemente rojas, pero sin llorar. Porque si llorabas rompías otra norma.

Desacato a la norma 600

Los sentimientos estaban prohibidos.

Por supuesto, Naruto, Hinata y él siempre rompían esa norma cuando se reían (por eso se la habían pasado los primeros tres meses lavando los baños con cepillos de dientes para que se tardaran una eternidad). Cuando se enojaban los ponían a hacer lagartijas hasta que veían doble, pero cuando lloraban… no quería recordar lo que pasaba cuando llorabas.

Así que Hinata nunca, jamás había vuelto a llorar.

Se suponía que tampoco podías sonrojarte, pero Hinata simplemente no podía quitarse el rubor, debía ser algo que venía en sus genes.

Desacato a la norma 313

Se suponía que tenías que cambiar de cama todas las noches y dormirte cuando te decían que lo hicieras, pero Naruto era estúpido, todas las noches se colaba en su cama o en la de Hinata.

—"Es que me da miedo dattebayo".

Así que los castigaban todos los días, hasta que se cansaron de hacerlo. Naruto nunca dormía en su propia cama.

Desacato

Desacato

Desacato

De vez en cuando iba un viejo a verlos, era un viejo malhumorado con un parche sobre un ojo. Hinata le había susurrado que se trataba de Danzou-san, el hombre que controlaba esa corporación. Pues bien, el viejo ese siempre quería ver sus logros y cuando estaba presente ellos tenían que portarse bien, sin romper normas y obedientes. Eso había dicho Itachi.

—Muéstrame tu bola de fuego.

—Muéstrame tu sharingan.

—Muéstrame tu taijutsu. —Con él siempre era "actúa, actúa, actúa" y al final siempre les decía lo mismo, que ellos servían a la aldea, que eran desechables, que su lealtad debía estar con Konoha, que su poder era de la Hoja.

—¡Hai!

Pero el viernes por la noche podían irse a casa y entonces Itachi dejaba de ser ANBU y se convertía en su capitán, la oscuridad se iba, como si él pudiera quitársela y ponérsela como una capa. Los fines de semana nunca hablaban de Raíz, jamás.

Los sábados Itachi los entrenaba todo el día, pero eran los entrenamientos amables de siempre, eran pesados, claro, pero volvía a ser su capitán, quien les decía en qué estaban fallando y los guiaba con presteza.

Los domingos era su día libre así que Hinata, Naruto y él se juntaban a invocar, a practicar jutsus o a hacer todas las cosas que en Raíz no les permitían.

El domingo era su día favorito de la semana.

Pero un lunes, un día que parecía ser como cualquier otro su vida cambió. Les dieron su primera misión.

—Escuchen. —Un hombre de largo cabello rubio (número 589 o algo así) se paró frente a ellos—. Ustedes cuatro fueron seleccionados para realizar una misión en solitario a un poblado cercano.

—¿Qué clase de misión?, ¡dattebayo! —Como siempre Naruto actúo incauto y Sasuke le metió un codazo, no tenía ninguna gana de que los mandaran a la jaula ahora que por fin harían algo importante.

—No importa que tipo sea, van a hacerla. —El hombre le entregó el pergamino con la misión al niño blanco como la leche que los había recibido en su primer día ahí—. Eres el líder número 0812.

—Hai. —A decir verdad 0812 era de los shinobis más perfectos de la organización, nunca lo habían castigado en todo el tiempo que llevaban con él.

—Tienen que estar de vuelta el viernes por la noche. —El ninja los miró con desprecio y luego escupió. A veces les pasaba, cuando Itachi no estaba por ahí cerca los ninjas de rangos altos los trataban con desprecio, sobre todo a Naruto. Una vez cuando estaban comiendo en el comedor todos los ninjas de rangos superiores que pasaban le habían escupido en la cabeza y la espalda, pero sorprendentemente el rubio no pareció molesto, simplemente se encogió de hombros.

—"Antes me pasaba seguido, ¿sabes?". —A Sasuke no le cabía en la cabeza que alguien pudiera escupirle encima. Algún día les haría pagar. Algún día.

—En marcha. —No importaba lo que el ninja superior hubiera dicho Sasuke siempre era el líder natural así que luego de cambiarse de ropa y tomar el armamento ninja los cuatro salieron de las instalaciones subterráneas de Raíz.

—Tenemos que ir a un poblado cercano. —Número 0812 les comunicó con su voz sin matiz—. Llegaremos en un día.

—¿De qué va la misión? —Naruto se pasó las manos tras la cabeza.

—Tenemos que elegir una persona cada quien. —El niño miró el cielo—. Y el jueves la matamos, luego regresamos.

—¡¿Qué? —Naruto chilló tan alto que todos los pájaros de los alrededores volaron.

—Que elegimos una persona cada quien…

—No, idiota. —Sasuke le arrebató el pergamino y leyó rápidamente, sin embargo las órdenes eran claras.

—¿Es así? —Hinata preguntó con su voz suave de siempre, no parecía particularmente horrorizada.(1)

—Sí. —Sasuke pasó saliva—. Es así.

—Bueno. —Hinata desvió la mirada hacia el cielo también—. Su-supongo que nos están dando dos días para que elijamos bien.

—¿Elegir bien? —Naruto estaba temblando como flan.

—Bu-bueno… —La niña respiró hondo—. Podríamos elegir a alguien malo, ¿verdad?

—¿Alguien que merezca morir? —Sasuke frunció el ceño.

—Las órdenes no dicen nada de que tenga que merecer morir. —Número 0812 aclaró con profesionalismo.

—¡Tu cállate Número! —Naruto le chilló—. Ahí dice que tenemos que elegir a alguien, ¿entonces cómo vas a elegir el tuyo?

—¿Cómo? —Por primera vez el chico pareció aturdido—. Supongo que elegiré un objetivo fácil, un niño que no se pueda defender o…

—¡Voy a matarte! —Naruto le brincó encima, pero el chico lo esquivo con facilidad.

—¿Por qué estás enojado?

—Déjalo ya Naruto. —Sasuke chasqueó la lengua—. Siempre ha vivido en Raíz no entiende ni siquiera que debería sentirse mal por pensar así. —Era otra cosa que Sasuke había descubierto, había chicos como 0812, niños que no parecían tener un concepto acerca del bien y el mal, solo la intención de cumplir sus órdenes a la brevedad y con gran eficacia.

¿Serían esos los verdaderos ninjas?, es decir, ¿no se comportaba así Itachi cuando estaba en Raíz?, su capitán parecía cambiar de personalidad y pensamientos de acuerdo al sitio donde se encontraba; Naruto, Hinata y él en cambio siempre eran los mismos, ¿es que estaban mal?

—Oye, —de repente recordó algo y giró a ver a Hinata con sospecha—, ¿por qué no estas llorando o diciendo que no quieres hacerlo? —Incluso él sentía que no quería hacerlo—. Es matar a alguien, ¿sabes? —Hasta ese momento nunca habían tenido que matar a nadie. Sí, habían entrenado mucho para eso, pero no es como si se lo hubieran planteado en serio.

—¿Hum? —Hinata parpadeó—. Pero somos ninjas, no-no me gustan las peleas, pero se supone que-que para eso entrenamos, ¿cierto? —A pesar del tartamudeo realmente no estaba titubeando al decirlo.

—Pensé que entrenábamos para ser leales a Konoha y morir por ella dattebayo. —Naruto que seguía intentando golpear al niño se detuvo en el aire.

—Eso es lo que nos dicen en Raíz para lavarnos el cerebro. —Sasuke le gruñó—. Eres más idiota de lo que pensé.

—¡Oye! —El rubio puso morros, pero Sasuke volvió a contraatacar en dirección a Hinata.

—A ver, no puedes evitar ayudar cuando un niño se cae y se raspa las rodillas, ¿pero me estás diciendo que puedes matar a alguien? —Que se lo creyera otra persona, que él no se lo tragaba.

—No estoy diciendo que pueda. —Hinata se sonrojó—. N-no soy tan fuerte como para ganarle a cualquiera.

—¡No estamos hablando de fuerza aquí! —¿Por qué a veces sus amigos eran tan tontos?, a lo que se estaba refiriendo era que algo le decía que las manos le temblarían cuando intentara enterrar un kunai en el corazón de su objetivo.

—No entiendo cuál es tu preocupación. —El niño blanco como la leche lo observó con cara de no entender nada.

—Sí, no esperaba que tú entendieras. —Sasuke siseó, luego señaló a Hinata—. Piénsalo por un momento, ¿no vas a temblar o a fallar cuando estés a punto de hacerlo?

—¿Po-por qué habría de fallar? —Hinata llevó una mano junto a su boca luciendo mortificada—. He-hemos entrenado mucho… —Sinceramente Sasuke no podía creerlo, Hinata estaba tomando esa misión como si fuera solo otro punto a superar y no terminar con la vida de un desconocido al que seleccionarían en dos días.

—Algo está mal contigo. —¿Sería que ese medio año en Raíz la había cambiado sin que él se diera cuenta?, por supuesto, los tres habían cambiado, pero no hubiera esperado que los cambios en su compañera fueran de esa magnitud.

—¿Po-por qué Sasuke-kun? —Hinata tenía la misma expresión entre temerosa y angustiada de cuando creía que lo había hecho enojar, ella seguía enrojeciendo cuando estaba avergonzada, seguía siendo amable y tratándolos con simpatía, entonces, ¿por qué ese cambio con respecto a asesinar a alguien?

—Hinata. —Y entonces recordó algo, algo que no había tomado en cuenta pese a que en su momento le llamó la atención—. Esa vez cuando estábamos peleando con Gaara.

—¿Sí? —La niña lo miró recelosa.

—Tú le lanzaste un chorro de agua con todo tu poder y me acuerdo que era tan fuerte que lanzaba chakra alrededor. —Sasuke entrecerró los ojos—. Si el escudo de arena no se hubiera activado quizás lo hubieras matado, ¿verdad?

—Su-supongo. —Hinata parpadeó, y en sus ojos claros era evidente que no entendía las preguntas de Sasuke—. ¿Por qué…?

—Realmente hubieras podido matarlo. —Sasuke susurró para sí mismo, no, no era que Raíz hubiera cambiado a Hinata, era que ella ya pensaba así desde antes. Era solo que él no había siquiera intentado verlo.

—¡No quiero matar a nadie dattebayo! —Naruto chilló.

—Es la misión. —0812 lo miró con incomprensión, luego frunció el ceño, el gesto más grande que había hecho desde que lo conocían—. Ustedes son raros.

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Itachi siguió a su equipo haciendo uso de tantas técnicas y jutsus para que no lo percibieran que tuvo que reconocer que habían avanzado. Sí, Raíz los había cambiado. El Byakugan de Hinata era terriblemente difícil de evitar, el niño que los acompañaba era sensible y astuto como un zorro, Sasuke tenía un sexto sentido que casi lo descubrió un par de ocasiones y Naruto hacía las cosas más inverosímiles logrando sorprenderlo cada dos de tres veces.

Eran un buen equipo.

Y ahora iban a enfrentarse a su primera misión de verdad en Raíz. El asesinato.

Once años no debía ser una buena edad para asesinar, pero Itachi había matado por primera vez cerca de los nueve años. No podía mimarlos, tenía que enfrentarlos a la realidad.

Ellos no eran como él.

No eran como él.

No eran él.

Habían sobrevivido a Raíz hasta ahora sin que su mente cambiara, Hinata seguía siendo amable, Naruto seguía siendo ruidoso y Sasuke seguía siendo fiel a sus ideales, incluso el niño que los acompañaba había empezado a cambiar un poco en su compañía (algo que no le causaría nada de gracia a Danzou).

Kakashi tenía razón, eran un equipo fuerte, no se volverían una sombra como él, no tendrían por qué cargar con su dolor y arrepentimiento. Solo había una cosa que se había salido de sus predicciones en todo ese asunto.

Hinata.

La verdad es que la niña estaba tomando ese asunto de matar de una manera verdaderamente sorprendente. No era fría e insensible como el niño de Raíz, pero tampoco parecía que asesinar le causara un gran conflicto mental. ¿Por qué?

Hasta ese momento Itachi nunca les había hablado acerca de asesinar y aunque en Raíz usualmente aplastaban su espíritu para que obedecieran órdenes lo cierto es que no se había hecho mucho énfasis en el asesinato.

¿Por qué ella entonces lo estaba tomando con tanta ecuanimidad?, Itachi incluso se había sorprendido después de escuchar las preguntas de Sasuke, en aquel entonces, mucho antes de que entraran en Raíz Hinata ya había estado lista para asesinar si se daba el caso, nunca lo hubiera imaginado, el asesinato no parecía ir con ella, no con su pequeña fisionomía ni con su carácter gentil.

Y tenía que saberlo, necesitaba saberlo.

El sharingan se activó antes de que pudiera siquiera pensarlo, su equipo dormía mientras Naruto hacía guardia. Gracias a los cielos era Naruto que nunca había sido bueno con genjutsu. Itachi deslizó su chakra como una serpiente hasta Hinata y rozó suavemente sus cabellos, luego entró con delicadeza en su cabeza. El byakugan se activaba ante un genjutsu invasor así que Itachi tuvo cuidado en no alertarlo, un sueño, solo un sueño, que ella creyera eso. Con delicadeza rozó sus pensamientos superficiales, la mente de Hinata era cálida y agradable, una mente infantil que aun creía en muchas cosas que un ninja bien entrenado ya no soñaría. Itachi avanzó despacio, como si remara en medio de un lago tranquilo, sin alertarla.

Creó mariposas para ella, creó un arcoíris y un montón de flores, aquello pareció gustarle, pronto Itachi tuvo la imagen de una Hinata corriendo por un campo de flores, se le veía feliz, sin preocupaciones.

—Muéstrame. —Se lo susurró gentilmente, sin que se tratara de una orden, apenas como un pequeño capricho. Pero Hinata seguía jugando con las flores y corriendo detrás de los pájaros.

—Muéstrame. —No podía forzar su mente porque el Byakugan lo expulsaría, tenía que convencerla—. Por favor. —Se transformó en un cachorro de lobo, negro como la noche y con los ojos azules como los de Naruto—. Muéstrame. —La niña corrió hacía él, lo cargó y frotó su pelo, lucía extasiada.

—Muéstrame. —Itachi se dio cuenta de que estar ahí empezaba a lastimarlo, la mente de Hinata era demasiado dulce, demasiado pura—. Por favor… —Ella lo miró, fijo a los ojos, y luego de un par de segundos se encogió de hombros.

—Bueno. —No dijo nada más. Los dos caminaron fuera del campo de flores, fuera del arcoíris, fuera del cielo azul y entonces todo cambió. Hinata empezó a bajar por unas escaleras en forma de caracol e Itachi tuvo que saltar cada dos escalones, más abajo, más abajo, más abajo. Y mientras más bajaban más oscuro era todo, más frío, más húmedo, más terrorífico.

—Aquí. —A la mitad de la escalera Hinata paró en un pasillo, Itachi la siguió preguntándose que terribles secretos se encontrarían en los pisos inferiores—. Aquí. —La niña abrió una puerta, era de madera y pesaba bastante. Adentro había una niñita sentada a modo ceremonial, tenía el cabello muy corto y cuando giró de medio lado para seguir el vuelo de una mariposa Itachi notó que se trataba de Hinata cuando era más joven.

—"Hinata". —De la cama sobresalía lánguido un brazo femenino—. "Escucha, eres una kunoichi, ese es tu destino, ¿lo entiendes?"

—"Lo entiendo". —Aunque la niña era demasiado pequeña para entender nada.

—"A veces tendrás que matar, a veces tendrás que tomar una vida, ese es el deber de un ninja, ¿lo entiendes?"

—"Lo entiendo Okka-san". —La imagen cambió, ahora se encontraban en el dojo del clan Hyuuga, una Hinata de cerca de cinco años se encontraba sentada muy recta, su padre estaba frente a ella.

—"Escucha Hinata, cuando mates a alguien debes asegurarte de hacerlo rápido, lo más rápido que puedas". —La niña asintió, el rostro firme—. "Eres una ninja, pero en la familia Hyuuga no creemos en atormentar al enemigo, si puedes matar a alguien sin dolor debes hacerlo" —La imagen volvió a cambiar, ahora había un lago, Hinata estaba sentada sobre una piedra, a su lado estaba su primo Neji y frente a ellos KohHyuuga.

—"La vida y la muerte están conectados, —Koh pasó una mano por encima del agua—, cuando matamos a alguien el cuerpo de esa persona se pierde y desaparece, pero su alma vuelve al río de la existencia. Cuando regresas de la misión rezas por tu enemigo, —con delicadeza Koh golpeó una varita de incienso y el humo subió a través del cielo—, rezas por su alma y pides para que vuelva a existir en este mundo, pides porque sus destinos no vuelvan a estar enfrentados". La imagen se perdió y a lo lejos apareció una Hinata un poco mayor, quizás un poco antes de que partieran al Camino de la Serpiente.

—"Si debes matar, matas". —Hiashi estiró con firmeza los dedos de su hija, su voz era la misma severa de siempre—. "Si tu enemigo debe matarte intentará matarte, ese es nuestro destino. Tienes el Junken, tienes el Byakugan, por el honor de tu familia, por el bien de tu clan no debes morir fácilmente". —La niña asintió con la cabeza, la respiración acelerada de cuando estaba ante la presencia de su padre—. "Sé honorable con tu enemigo, no le causes dolor innecesario, y recuerda asesinar por las causas correctas, si algún día cometes un asesinato por tu propio egoísmo, por tu error, descubrirás que el alma de tu enemigo jamás dejara de atormentarte". —La imagen volvió a desaparecer, pero esta vez Itachi vio a la Hinata actual, estaba sentada con un kimono ceremonial, su padre estaba frente a ella.

—"Estas en Raíz ahora".

—"Hai". —La niña ya no tartamudeaba, su rostro estaba impasible.

—"Y pronto van a ordenarte asesinar a alguien" —No era una posibilidad era un hecho—. "¿Recuerdas lo que has aprendido?".

—"Si puedo debo ser rápida, sin causar sufrimiento, —la niña habló con fluidez, voz musical e infantil—, aunque siga ordenes debo ser justa, si mis ideales entran en conflicto con la orden debo seguir mis ideales, en caso contrario me arrepentiré".

—"Eres una Hyuuga". —El rostro de Hiashi era severo.

—"Por eso no puedo morir fácilmente, —la niña bajó ligeramente el rostro, un sonrojo coloreó sus mejillas—, cu-cuando vuelva a casa rezare por mi enemigo, pediré porque su alma vuelva a la Tierra y cuando lo haga no vuelvan a enfrentarse nuestros destinos. Y…" —Giró a ver a su padre, con vergüenza, con temor, con algo que Itachi no reconocía—. "Y-y si dudo o quiero llorar o te-tengo miedo…"

—"Entonces guardaras todos esos sentimientos para cuando estés de vuelta, donde nadie te vea, porque eres un shinobi, pero por encima de eso, —Hiashi clavó sus pálidos ojos en los de su hija—, eres una Hyuuga". La imagen desapareció y el cuarto se perdió en la oscuridad.

—Eso es todo. —La Hinata que lo estaba acompañando se balanceó en la punta de sus pies.

—Gracias. —Como premio por mostrarle meneó la cola, pero Hinata lo estaba viendo de una manera muy extraña.

—¿Ya puedes quitar el genjutsu? —Como si ambos estuvieran en una pesadilla, abrieron los ojos al mismo tiempo.

—¡Ah!, ¡Byakugan! —Hinata gritó espantando de muerte a Naruto quien se puso de pie de un salto chillando y despertando a los otros dos.

—¡¿Qué?! —Sasuke ya tenía un kunai en la mano.

—Genjutsu, —Hinata estaba temblando con el Byakugan activado y viendo erráticamente a todos lados—, estaba en un genjutsu.

—¿Segura? —0812 miró alrededor—. No siento a nadie. —Mientras hablaba estaba dibujando decenas de ratas que corrieron velozmente por el suelo, pero era en vano, Itachi ya estaba muy lejos de allí.

¿Cómo es que Hinata se había dado cuenta?, nunca ningún enemigo había descubierto un genjutsu tan sutil como ese, aunque también es cierto que nunca lo había usado contra un Hyuuga. El resultado era aterrador. El Sharingan perdía completamente su habilidad frente a un usuario del Byakugan, ahora Itachi entendía por qué su padre parecía siempre tan presionado por ellos y por qué el clan Hyuuga no parecía ni siquiera un poco impresionado por su fuerza.

Por otro lado la educación que Hinata había recibido en casa era simplemente increíble, su padre era terriblemente estricto, sí, pero se había ocupado de crear un shinobi equilibrado, uno que no se perdiera a sí mismo, que resistiera como su deber pero también por su propia paz mental. Hiashi Hyuuga había hecho por su hija lo que a Fugaku jamás se le había ocurrido hacer por ninguno de sus hijos.

Y esa manera de ver la muerte, tan romántica, tan espiritual… quizás si Itachi hubiera crecido creyendo eso desde pequeño no tendría tantos problemas, si alguna vez hubiera matado y admitido sus asesinatos rezando por sus enemigos tal vez su propia alma no se hubiera fragmentado.

Pero era tarde para él. Mataba por órdenes, sin compasión, tratando de hacer a un lado los recuerdos, de ahogarlos en lo más hondo.

Por primera vez en toda su vida Itachi tuvo un reclamo egoísta para con su padre, ¿por qué?, ¿por qué?, si tan solo una vez hubiera visto más allá de sus ambiciones, de sus éxitos personales, si tan solo una vez hubiera pensado en su mente perdida, en sus pensamientos oscuros.

Hiashi Hyuuga había sido frío e incluso había rozado la crueldad criando a su hija, pero había sabido transmitirle lo mejor del clan, su elegancia, sus pensamientos profundos, sus cavilaciones acerca de la existencia, incluso había aceptado que matar daba miedo o causaba angustia y estaba bien sentirlo siempre y cuando no se mostrara en el momento de enfrentar al enemigo.

Para FugakuUchiha las lágrimas simplemente eran inaceptables.

A los lejos su equipo echó a andar, pero Itachi no los siguió. Con su mente perturbada ellos lo localizarían, además una niña de once años acababa de causarle una conmoción que nunca había experimentado. Se sentía cansado. Muy cansado.

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En realidad una vez que llegaron al poblado Sasuke se dio cuenta de que no era realmente difícil elegir a su objetivo, la población se dividía en dos: los hombres malos y los que eran atacados por los hombres malos.

—Divídanse y decidan. —Sasuke estaba nervioso, pero no iba a demostrarlo—. Nos vemos en la cima de esa montaña, y tú 0812, si eliges a un niño o algo así te voy a golpear hasta que grites.

—¿Podrías ser más específico? —El niño realmente parecía no tener un criterio propio.

—Tiene que ser alguien malo dattebayo, un hombre malo y gordo. —Naruto le indicó asintiendo repetidamente con la cabeza.

—Malo y gordo. —El niño repitió bajito—. Entiendo.

—No tiene por qué ser gordo. —Sasuke gruñó exasperado—. Solo tiene que ser malo. —A ser sincero también existían las mujeres malas, pero por alguna razón Sasuke no se veía a sí mismo matando a una mujer así que supuso que no tenía por qué aclararle que el sexo también era indistinto.

—Hombre malo, no necesariamente gordo. —El niño escribió en una libreta como si estuviera haciendo la lista del mandado—. ¿Cómo sé que es malo?

—Pues… —Naruto parpadeó—. Si golpea a los demás sin razón, o si maltrata a los que no se pueden defender o cosas así.

—Hum… —El niño pareció ver aclarado un punto—. ¿Cómo nuestros instructores en Raíz?

—Sí, —Naruto frunció el ceño—, algo así.

—Entendido. —Luego desapareció en un charco de tinta, la verdad es que sus habilidades eran muy buenas, sobre todo en eso de esconderse y atacar en silencio, aunque muy probablemente todos ellos le ganaban en fuerza.

—Bueno, andando tú también. —Sasuke se despidió de Naruto de cualquier modo y caminó largo rato por el poblado intentando mantener un perfil bajo. Habían conseguido una ropa que los hacía lucir realmente pobres y andrajosos, Hinata aparte se había puesto una venda alrededor de los ojos que la hacía parecer una ciega indefensa, por supuesto, debajo de las vendas el Byakugan estaba activado y su compañera era capaz de mantenerlo activo por horas, una gran diferencia con el uso del Sharingan.

El Byakugan era tan bueno que tenerlo era como hacer trampa, la verdad.

De todas formas Sasuke trató de hacer las cosas con profesionalismo y vagó de un lado a otro intentando localizar a su objetivo, cerca de medianoche se decidió por un hombre de cerca de cuarenta años con un diente de oro que apaleaba a todo lo que se le ponía al alcance: los niños, los perros, los ancianos… Todo estaba bien, era malo, no tenía por qué dudar.

Intentando lucir calmado regresó a la cima de la montaña donde habían quedado de verse, Naruto ya estaba ahí, aunque no lucía entusiasmado, 0812 llegó cerca de la una de mañana, satisfecho consigo mismo por encontrar un hombre malo que además era gordo, Hinata llegó a las cuatro de la mañana, su rostro estaba pálido pero firme.

—Ya sé quién. —Eso fue todo lo que dijo.

Y de pronto ya era jueves.

—Bien, tienen hasta las tres de la mañana, lo matan y nos vemos aquí. —Sasuke estaba intentando, de verdad estaba intentando no parecer nervioso.

—¿Vamos a enterrarlo? —Hinata preguntó como un niño de Academia que no entendiera un problema.

—No, el pergamino decía que recogerían los cuatro cuerpos. —¿Quién?, no tenía ni idea.

—De acuerdo. —0812 parecía listo para que le dijeran que podía iniciar.

—Bien, vamos. —Sasuke ordenó con la firmeza que le faltaba a su propio espíritu, al instante tanto Hinata como el niño asintieron con la cabeza y se fueron.

—Hum… —Pero Naruto se quedó ahí y luego de un breve titubeo lo sujetó de la sucia túnica—. ¿Puedo ir contigo? —En primera instancia Sasuke iba a gritarle que no y que se fuera por donde había venido, pero se encontró a sí mismo titubeando.

—Supongo… —Los dos echaron a andar eran cerca de las diez de la noche y la oscuridad era casi completa—. ¿Dónde va a estar tu objetivo? —Pero Naruto no contestó, en lugar de eso le sujetó más fuerte la playera. Sasuke creía conocer el lugar donde estaría el hombre que había elegido así que se encaminó allí tratando de no dudar.

Era una misión.

Una misión de Raíz.

Tenía que llevarla a cabo sin fallos, eso era lo que esperaba su padre.

Aquel hombre era malo, se lo merecía.

Solo tenía que hacerlo y ya está.

Naruto lo estaba siguiendo como una sombra, sin soltar un solo suspiro, nada que ver con el chiquillo inquieto y proactivo de siempre.

—Ya suéltame. —Sasuke siseó intentando zafarse de sus dedos, pero entonces un hombre los sujetó a los dos del cuello de la ropa.

—Aquí están otros dos. —Aunque a Sasuke le hubiera sido muy fácil soltarse no lo hizo porque no comprendía por qué querrían esos hombres a dos niños con apariencia de callejeros.

—Pásame uno. —No parecían ninjas, pero si lucían rudos y fuertes.

—¡Oye! —Naruto se quejó, pero Sasuke le hizo una seña para que no se resistiera, el rubio lo observó con enormes ojos azules ingenuos que no entendían nada.

—Éste es bonito. —El hombre que tenía a Naruto del cuello lo levantó para verlo mejor—. Aunque tiene unos bigotes muy raros en la cara.

—Seguro que con esos ojos nadie se fija mucho en los bigotes. —Era la primera vez que Sasuke era hecho a un lado en cuestión de belleza en comparación a Naruto, no pudo evitar rodar los ojos.

—Éste tampoco está mal. —Sasuke fue alzado en vilo—. Tiene cara de niña. —Era una ofensa de las grandes y Naruto se echó a reír ruidosamente.

—Voy a matarte dobe. —Le gruñó entre dientes, pero Naruto no pudo contestar porque los dos hombres echaron a andar llevándolos como si solo se trataran de costales y no de dos niños que no les pertenecían.

—Van a estar bien calladitos, ¿eh? —El hombre le susurró a Sasuke en la oreja, tenía una voz apestosa y húmeda, daba asco.

—¿A dónde vamos dattebayo? —Naruto preguntó con curiosidad y por una vez Sasuke aprobó que fuera tan denso que no se enterara de nada.

—No te preocupes rubito. —El otro hombre le acarició a Naruto el cuello, el rubio se río.

—¡Me haces cosquillas! —Abrieron una pesada puerta y entraron a una especie de túnel mugriento, Sasuke estaba seguro de que en cualquier instante saltaría una rata.

—¿Los llevamos con el jefe?, están sucios pero parecen buena mercancía.

—Sí, sería lo mejor. —Notó que a Naruto empezaba a darle miedo, veía alrededor con aprehensión, como si le diera turbación estar encerrado en aquel oscuro y húmedo subterráneo.

—¿Dónde está el jefe?

—Donde siempre seguro. —Siguieron avanzando y de pronto dieron vuelta en un pasillo, los hombres ahogaron un grito, al frente, bañado por un rayo de luna Número 0812 estaba de pie con la katana ensangrentada colgando de su mano, a sus pies se desangraba un hombre gordo que hacía unos ruidos horribles mientras terminaba de morir.

—¡Jefe! —Naruto cayó al suelo cuando lo soltaron, Sasuke cayó grácilmente de pie.

—Malo y gordo. —Número 0812 se limpió con el dorso de la mano la sangre que manchaba la blanca piel de su mejilla—. Como dijeron.

—¡Voy a matarte! —Uno de los hombres sacó una navaja, pero 0812 saltó a sus espaldas y pasó entre Naruto y Sasuke.

—Voy regresando. —Y sin más se fue.

—¡Atrápalo, mátalo! —Sasuke en realidad no tuvo tiempo de pensar, cuando aquel hombre se le fue encima dio una vuelta en el aire y lo pateó en el estomago tan duro que lo mandó volando a estrellarse con una pared.

—¡Chiquillo del…! —No eran competencia para él, podía matarlos en cualquier instante, solo tenía que hacerlo, con lo poco que entendía eran malos, habían planeado hacer algo con Naruto y con él, no sabía qué pero no era bueno, quizás venderlos como esclavos o algo así.

Eran malos y él sólo tenía que hacerlo.

Número 0812 lo había hecho, él también podía.

Intentó no ver al hombre que moría en un charco de sangre a sus pies.

Vamos, seguro que Itachi lo había hecho muchas veces, su hermano era un ANBU, el orgullo del clan. Podía hacerlo, podía hacerlo.

—¡Voy a matarte! —Activó el sharingan, no porqué lo necesitara si no solamente para darse valor, el kunai se deslizó entre sus dedos y lo enterró ahí donde sabía que estaba el corazón.

Plop. Plop. Plop.

No sabía que la sangre pudiera hacer ruidos tan raros, no sabía que podía gorgotear de esa manera, no sabía que tan horrible era ver los ojos de la otra persona mientras era asesinada y ver como la luz se perdía de sus orbes.

Quiso vomitar.

—Sasuke… —Naruto tenía al otro hombre boca abajo, sus ojos azules estaban increíblemente abiertos.

—Hazlo… —Su voz fue extraña.

—No puedo. —Naruto tembló—. ¿Por qué tenemos que hacerlo?, no quiero hacerlo. (2)

—Si no lo haces te van a matar a ti. —En realidad no sabía qué pasaba si no lo hacían.

—Entonces prefiero morir yo. —Y sus ojos eran azules como el cielo en medio de la oscuridad. Ojos que no mentían y cuando declaraban algo era la verdad. Sasuke soltó un rugido, o fue un grito, o un lamento, no lo sabía. Luego lanzó un shuriken al cuello del hombre que apenas soltó un jadeo.

Era el líder de ese equipo.

Y conocía a Naruto.

Naruto no iba a hacerlo, era un tonto que creía en bondad y sonrisas y un mundo mejor. Era un idiota que seguía brillando aunque estuvieran hasta el cuello de basura en Raiz.

—Vámonos. —Dio media vuelta con las manos temblorosas y tuvo que contener el deseo de vomitar. Naruto lo tomó de un brazo y se lo apoyó en los hombros llevándolo de vuelta al punto de encuentro como alguna clase de enfermo.

0812 ya estaba ahí, limpiando su espada muy entretenido, Hinata también estaba ahí, no había ni una mancha de sangre en su ropa.

—¿Lo hicieron? —Pese a todo sonaba preocupada.

—Sí. —Sasuke afirmó con rotundidad.

—Bueno, vámonos. —0812 se puso de pie, pero Hinata miró largo y tendido a Naruto y luego a él. Ella sabía, ella siempre sabía, pero no dijo nada.

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Si Itachi intentaba hacer memoria buscando algún momento de su vida en la que hubiera mantenido una conversación decente con alguien solo podría pensar en sus pláticas con Shisui.

Él era realmente malo socializando. Si no había un tema central que tratar, si no podía ir avanzando punto por punto, si no se trataban de tácticas o jutsus Itachi estaba completamente perdido.

Pero ahora tenía que forzarse a sí mismo a mantener una conversación y hacerlo adecuadamente. Una charla difícil que no tenía idea de cómo manejar. Pero tenía que hacerlo, era vital que lo hiciera.

—Sasuke. —Era domingo, pero su hermano no había ido a reunirse con Hinata y Naruto, se encontraba sentado en el corredor con los ojos fijos en el patio, viendo caer la lluvia con una apariencia tan sombría que provocaba escalofríos.

—Nii-san. —Cuando giró a verlo sus ojos estaban grises y desenfocados. Itachi recordó su primera misión ANBU, cuando se había visto en el espejo de su cuarto al volver tenía la misma expresión: Miseria, dolor, angustia. No sentir, simplemente no sentir.

—¿Quieres salir a pasear conmigo? —Sasuke negó con la cabeza, era la primera vez en toda su vida que se negaba a acompañarlo a algún lado—. En realidad, —Itachi suspiró y se sentó a un lado de él—, es algo que tiene que ver con entrenamiento, lamento tomar parte de tu tiempo libre…

—Entiendo. —Sasuke se puso de pie, su rostro no tenía expresión. Itachi sintió que una especie de dolor interno le arañaba el pecho, pero hizo el sentimiento a un lado.

—¿Te importa mojarte?

—No. —Los ojos de Sasuke estaban viendo a la lejanía, más allá del patio y la lluvia, más allá de la tierra mojada y Konoha.

—Vamos. —Caminaron en silencio bajo la lluvia y dentro de poco estaban tan empapados que el pelo les goteaba en la frente. Así lloraban siempre los Uchiha, bajo la lluvia, cuando nadie podía decir si eran lágrimas o agua, cuando la misma naturaleza escondía sus debilidades. A Itachi le hubiera gustado decirle a Sasuke que llorara, que aquella lluvia eran las lágrimas de su clan y las suyas. Pero no pudo. Era torpe con las palabras, siempre lo había sido, incluso si se trataba de la persona que más amaba en el mundo.

Así que siguieron caminando.

Llegaron hasta las cascadas, hacía viento y en definitiva el clima era horrible, pero no dijeron nada y se metieron en la diminuta cueva que los gennin usaban para jugar en sus ratos libres. Itachi se echó el cabello hacía adelante y lo exprimió para quitarle el exceso de agua, pero Sasuke se quedó quieto, sin moverse, apenas respirando.

—Sasuke, —no tenía caso intentar abordarlo de una u otra manera, era torpe con las palabras, siempre lo sería, solo esperaba que el sentimiento que quería enviar llegará a donde debía—, ¿sabes qué pasa con alguien cuando muere? —Enseguida Sasuke giró a verlo, por primera vez en días sus ojos mostraron cierto destello.

—¿Desaparece?

—No, no en realidad. —Itachi cerró los ojos, recordó una mente infantil donde los pájaros volaban, el arcoíris brillaba y dos niños de ojos color perla estaban sentados junto al río encendiendo incienso por el descanso de un enemigo—. Hay un lugar a dónde van todas las almas, el lugar donde todo se crea y donde todo regresa. —Le había tenido que pedir ayuda a Koh Hyuuga, porque nunca antes se había preocupado por su espíritu, por su religión o por un más allá—. Es el sitio donde nacemos y a donde regresamos.

—Pensé que cuando moríamos nos enterraban. —Sasuke pasó saliva.

—No siempre. —Itachi miró la lluvia—. Muchos shinobis mueren en el campo de batalla y sus cuerpos son comidos por los buitres, pero no importa, porque un cuerpo es solo un cuerpo, cuando mueres tu alma vuelve a ser libre y regresa al mundo elemental, el sitio donde puedes volver a nacer.

—¿Volver a nacer? —Descubrió que los ojos de Sasuke se encendían con esperanza y por un momento él también creyó en lo que estaba diciendo, en un sitio que superaba la vida y la muerte, un lugar donde se podía volver a empezar.

—No tengas miedo cuando mates a alguien Sasuke. —Sujetó la mano de su hermano y desenrolló sus dedos uno a uno, tal y como lo había hecho Hiashi Hyuuga y solo hasta entonces fue consciente de qué, contra todo pronóstico, el líder Hyuuga amaba a su hija—. Si un enemigo tiene que matarte lo intentara, ese es el destino de un shinobi. —Sasuke tenía los ojos abiertos y bebía de sus palabras, con la adoración que siempre le había profesado—. Cuando vuelvas a casa enciende incienso por el descanso de tu enemigo, pide que vuelva a éste mundo con un cuerpo y un propósito diferentes, que en esta ocasión no se enfrenten sus destinos. —Estaba repitiendo todo como un loro, pero no podía hacerlo de otra manera, él también quería creerlo, deseaba creerlo, necesitaba creerlo.

—Yo… —Sasuke bajó la mirada, pasó saliva—. Tenía miedo.

—No eres un monstruo Sasuke. —Tenía que entenderlo, solo de ese modo superaría su destino y no se torcería como él—. La aldea manda y es tu deber como shinobi obedecer, asesinar es el trabajo de un shinobi, pero cuando vuelves a casa eres tú de nuevo, solo Sasuke, ¿entiendes?

—Creo… —Sus mejillas tan pálidas se sonrojaron tenuemente—. Hinata siempre es Hinata, incluso ese día… —Itachi sabía a lo que se refería, Hinata había elegido cuidadosamente a su objetivo; un hombre que prostituía niños, de hecho la región era reconocida por esa clase de negocios, Sasuke y Naruto habían sido atrapados por tratantes sin darse cuenta. Pero Hinata lo había sabido y aún así se había acercado sigilosamente por atrás, había parado su corazón con un golpe Junken y luego de tenderlo cuidadosamente en el suelo había dado una rápida y corta reverencia antes de irse. Sin miedo, sin dolor innecesario, como una dulce y anhelada muerte.

Si Hinata había llorado en su casa Itachi no tenía manera de saberlo y respetaría sus deseos de permanecer fuerte y entera como la Hyuuga que era mientras estaba en misión. Pero su hermano era otro asunto, Sasuke no solo era su alumno y subordinado, Sasuke era la persona que más amaba en el mundo.

—Hinata-dono a tenido un entrenamiento especial como Hyuuga, por eso no parece cambiar mucho.

—Hum… —Sasuke sujetó sus tobillos y a Itachi le pareció que vagamente recobraba a su hermano, ese que sonreía y tenía las mejillas rojas—. Los Hyuuga siempre tienen el mismo rostro, ¿verdad?

—¿El mismo? —Itachi parpadeó y Sasuke le sonrió tímidamente.

—El otro día Naruto y yo jugamos a gritarle "Hyuuga" a todos los que salían de la casa de Hinata y todos volteaban a vernos con ese rostro sin expresión. —Sasuke ladeó la cabeza—. Nadie se enoja ni esta triste, ni emocionado ni nada, solo Hinata que es amable y ese Neji que parece que quiere matarnos. —Los únicos recuerdos que Itachi tenía de Neji era del niño que había dicho que todos esperaban que Hinata muriera y el recuerdo de él en el río oyendo a Koh (y ese recuerdo ni siquiera le pertenecía a él).

—No creo que Neji-kun quiera matarlos. —Itachi intercedió gentil, pero Sasuke giró a verlo como si hubiera dicho una gran tontería, semejante expresión lo tomó por sorpresa.

—Por supuesto que sí, desde que sabe que Hinata y yo entrenamos para que bloquee el sharingan está furioso. —Itachi sintió un pinchazo en el estomago.

—¿Le ayudas a Hinata-dono a bloquear tu sharingan? —Eso podría explicar por qué había podido percibir su genjutsu aun cuando había sido tan sutil.

—No es tanto así. —Sasuke soltó un enorme suspiro—. Yo intento meterla en genjutsu y ella intenta salir, los dos entrenamos. —Sasuke puso morros—. Pero últimamente no puedo atraparla ni cinco minutos.

—¿Y cuando lo hacen? —Itachi estaba francamente sorprendido.

—En la formación del lunes… —Sasuke arrastró un pie por el suelo apenado—. Es que tenemos que estar tanto tiempo de pie sin hacer nada…

—¿Y no los han atrapado?

—Meto en genjutsu también a los que están alrededor. —Sasuke dio un parpadeo—. Así no se enteran de nada. —Itachi no podía creerlo, uno que otro lunes había echado una ojeada a los niños de pie en medio de la formación y jamás se le había pasado por la cabeza que estaban peleando con sus mentes.

—¿Y Naruto-kun?

—Naruto es un idiota. —Sasuke se cruzó de brazos—. Él solo no se saldría del genjutsu, pero el zorro lo despierta. —El zorro lo despierta. Itachi sintió un escalofrío recorrerlo y observó a su hermano con un sentimiento de alarma alojado en la garganta.

¿Creía que Sasuke, Naruto y Hinata seguían siendo los mismos después de entrar a Raíz?, pues estaba equivocado, ellos estaban creciendo en las sombras, deslizándose entre las trampas, siendo niños traviesos en la oscuridad.

—¿Cómo sabes que el zorro lo despierta?

—Una vez entré a su mente, así como entro en la de Hinata (cuando me deja), había un lugar lleno de túneles húmedos y un enorme zorro dentro de una jaula. —Sasuke se encogió de hombros—. Antes Naruto le tenía mucho miedo, pero ahora habla con él… a veces…

—¿Tú le tienes miedo? —Itachi intentó parecer desinteresado, Sasuke frunció ligeramente el ceño.

—Es que ese día me acordé por qué Naruto había tenido miedo cuando esos hombres nos bajaron a ese lugar húmedo y oscuro así que decidí que no iba a asustarme.

—Eso es muy valiente de tu parte. —Itachi le tocó el hombro, la playera estaba húmeda, pescarían un buen resfriado—. Vámonos a casa.

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—Puedes sentarte Itachi. —El Hokage señaló con amabilidad e Itachi se sentó a modo ceremonial, la espalda bien recta, alrededor de la mesa se encontraban Danzou y los dos consejeros, un poco más atrás del Hokage Kakashi hacía guardia con el uniforme ANBU que lo volvía una sombra entre las sombras.

—¿En qué puedo servirles? —Itachi hizo una pronunciada reverencia provocando que sus cabellos rozaran la mesa.

—No intentes congraciarte niño. —La voz de Homura cortó el aire como un cuchillo—. Danzou-san ya nos tiene al tanto de tus planes. —Itachi levantó lentamente la mirada, sin mover un solo musculo del rostro.

—¿Podría por favor explicarse?

—Sabes perfectamente bien que el objetivo de que tus subordinados entraran a Raíz era para volverlos ninjas obedientes. —Danzou estaba conteniendo su rabia, lo notaba en la manera en que respiraba—. Pero no se cansan de romper las reglas.

—Quizás no son tan obedientes como el resto de sus compañeros, —Itachi intentó mantener un tono bajo—, pero es solo cuestión de tiempo, el resto de los chicos de Raíz han pasado años siendo entrenados bajo las normas de…

—¡No!, —Danzou lo interrumpió golpeando con las palmas en la mesa—, tú sabías que ellos nunca obedecerían, dejaste que entraran a Raíz para volverlos más fuertes y luego planeas que vuelvan contigo habiendo usado la organización. ¡No te lo permitiré!

—Yo… —Itachi sentía que las palabras se volvían filosas en su lengua—. Nunca quise que ellos formaran parte de Raíz.

—¡Mientes!, —Danzou le mandó una profunda y fría mirada—, traición es lo único que ustedes los Uchiha son capaces de…

—Basta. —El tercero suspiró, se le notaba cansado—. Itachi, lo voy a resumir para ti, Danzou tiene la creencia de que tu equipo no es leal a Konoha si no a ti.

—Eso es ridículo. —Itachi iba a continuar, pero dio un leve parpadeó e inclinó la cabeza—. Me retracto, es posible que Sasuke sienta cierta devoción por mí más fuerte que por su aldea.

—No es posible, es un hecho. —Danzou gruñó.

—Pero solo es en ese caso particular. —Itachi alzó la barbilla.

—¿Qué me dices del Kyuuby? —Koharu, la vieja consejera, pronunció con una voz tan cascada como la de un cuervo—. El perfil psicológico que se le realizó demuestra que fue forzado a una vida de dolor por los aldeanos, ¿insinúas que él podría amar más Konoha que a ti? —Instantáneamente vino a él el recuerdo de Naruto sonrojado diciéndole que lo amaba, pero lo hizo a un lado con prontitud.

—Naruto-kun ama Konoha. —Y de eso estaba seguro—. Ama sus árboles, ama sus montañas, ama su tierra, él ama a su aldea.

—Aparentemente eso también apareció en el perfil psicológico. —Koharu desenrolló un pergamino y paseó un largo y huesudo dedo por las palabras—. Pero aquí, justo aquí, ¿crees que él ama más a Konoha o a ti? —La anciana mujer pegó en el papel varias veces con su dedo para probar su punto, Itachi sintió la boca seca.

—He de aceptar que desconozco la respuesta.

—Él tampoco estaba seguro. —La mujer hizo el pergamino a un lado y lo miró fijo a los ojos, como si viera en él alguna especie de enemigo en potencia.

—¿Qué hay de la niña? —Homura se acomodó los lentes sobre el puente de la nariz.

—La niña es un Hyuuga. —Danzou hizo un gesto vago con la mano—. Y obedecerá a su clan de no ser que Hiashi Hyuuga diga lo contrario.

—No estés tan seguro. —Koharu lo miró de malos modos—. Está en esa edad. Una mujer puede hacer estupideces por amor.

—Tiene once años. —Itachi no supo por qué lo dijo y tampoco por qué alzó la voz, por un momento se sintió tan ridículo como cuando a los siete años en la Academia un par de niñas rodaron por el suelo estirándose el cabello por sentarse a su lado.

—Once años es una edad bastante común para enamorarse en las chicas. —Koharu lo observó ofendida.

—No en Hinata-dono. —Itachi apretó los dientes.

—Oh. —El Tercero se echó a reír llamando la atención de todos los presentes quienes lo miraron sin entender—. Dejen de darle vueltas al asunto, es obvio que Itachi está en negación.

—¿Negación? —Koharu giró a verlo como si se tratara de un pedófilo en potencia.

—Ha cuidado de ella desde que tiene siete años, por supuesto que no quiere que se enamore.

—¿Cómo un hermano mayor? —Homura parpadeó e Itachi respiró hondo.

—Lamento discernir de todos ustedes, pero la razón por la que he dicho lo anterior es porque Hinata-dono no ha dado muestras de particular interés romántico hacía nadie y mucho menos hacía mi persona.

—Los hombres nunca se enteran de nada. —Koharu bufó—. Espero que esa niña jamás sufra la desdicha de enamorarse de ti Uchiha Itachi. —La idea era del todo ridícula así que Itachi no comentó nada al respecto.

—No estamos aquí para hablar de amores infantiles. —Danzou golpeó con su bastón en el suelo—. Estamos aquí para decidir qué es lo mejor para Konoha y éste equipo no lo es.

—Hay una petición, —el Sandaime suspiró, Kakashi se adelantó y dejó un papel sobre la mesa—, de parte de Hiashi Hyuuga.

—¿Qué quiere? —Homura entrecerró los ojos, sospechoso.

—Más bien es un ultimátum, solicita que Itachi Uchiha siga siendo el instructor de Hinata-dono en Raíz o de caso contrario vuelva a la mansión Hyuuga. —Aquello era tan sorpresivo que Itachi sintió como sus dedos daban un pulso.

—¿Por qué?, —Danzou tenía los dientes apretados—, los Uchiha y los Hyuuga se odian.

—Hinata-dono es la heredera del clan Hyuuga, no se le puede obligar a ningún clan que entregue su heredero a Raíz, —el Tercero colocó un puño bajo su barbilla—, si Hiashi Hyuuga quiere a su hija de vuelta tendríamos que entregársela.

—La niña ha llegado demasiado lejos como para entregarla de nuevo a su clan. —Koharu intercedió con rapidez y solo hasta entonces Itachi se dio cuenta del juego que el Sandaime estaba jugando.

—Tienes razón. —El Tercero asintió con la cabeza—. Hinata-dono es la kunnoichi más avanzada de su edad, incluso en Raíz, sería una lástima no aprovecharla adecuadamente.

—Pero eso no explica por qué Hiashi desea que su hija siga bajo el cuidado de un Uchiha. —Danzou miró alrededor con sospecha, como si las trampas estuvieran por saltar a su alrededor.

—En realidad es fácil de explicar. —El Tercero giró hacía Kakashi—. Puedes descubrirte. —Enseguida Kakashi se retiró la máscara, su rostro sin expresión parecía el de un fantasma—. Kakashi, podrías decirme, en el tiempo que pasaste con el Equipo Cuervo en la aldea de la Arena, ¿te pareció que Itachi buscaba por el bienestar y crecimiento de todos en su equipo?

—Sí señor.

—Y cuando inició el entrenamiento en Raíz, ¿hubo algo que te llamara la atención en el comportamiento de Itachi con respecto a Hinata-dono?

—Hubo una cosa. —Kakashi ladeó ligeramente la cabeza—. Él pidió que Hinata-dono no formara parte de los baños comunitarios, en cambio no solicitó lo mismo para Sasuke-kun y Naruto-kun.

—¿Dio alguna razón para ese comportamiento?

—Él dijo que Hinata-dono era una señorita de una familia noble, que no era apropiado. —Kakashi giró a ver a Itachi, sin decir nada.

—Hiashi Hyuuga es un hombre inteligente. —El Hokage se dirigió a Danzou—. Hinata-dono es importante como kunnoichi, pero también como heredera de uno de los clanes más importantes de Konoha, el comportamiento de Itachi le asegura que su hija se encuentra a salvo.

—Si no podemos deshacer éste equipo… —Danzou miró fijo a Itachi—. Y si no podemos cambiar al instructor, entonces exijo un control más fuerte sobre el clan Uchiha.

—De acuerdo. —El Hokage asintió, pese a que Itachi sabía lo mal que eso caería en su padre.

—Y en cuanto al otro asunto… —Danzou miró de reojo a Itachi.

—Un asunto que como bien sabes no podemos tratar ahora. —Los ojos del Tercero se enfriaron.

—Sí, claro… —Danzou pegó con su bastón en el suelo—. No intentes traicionarnos Itachi, o puede que te topes con la persona que menos hubieras esperado.

—Mi honor, mi orgullo y mi vida están con la aldea. —Y repetirlo sin que nadie le creyera empezaba a cansarlo.

—Lo sé Itachi, puedes irte. —De nuevo hizo una reverencia y salió del salón. Afuera hacía un aire frío, de la clase de días que la mayoría de la gente usaba en encerrarse en su casa y beber chocolate caliente.

¿Tendría su madre chocolate caliente?, no, su madre era más de hacer té, así había sido siempre.

—¡Gracias por su compra! —Distraído por los recientes y adversos eventos giró la mirada y se encontró con Shisui saliendo de la florería Yamanaka, llevaba un ramo modesto en las manos y sus mejillas estaban rojas por el frío.

—¿Tachi? —Hacía tiempo que no hablaban, pero aun así Shisui corrió hacía él con el ánimo de siempre—. ¿Es cierto que te regresaron a Raíz?, ¿tan mal ANBU eras?

—No estamos precisamente para bromas, ¿sabes? —El peso de lo que había sucedido hace poco aún le hundía los hombros.

—No me digas, ¿reunión de vejestorios?

—Van a poner más vigilancia en el clan. —Los dos echaron a andar hacía la zona Uchiha—. Esto no le va a gustar a Ottou-san.

—A tu padre no le gusta nada. —Shisui chasqueó la lengua—. ¿Ahora por qué?

—Creen que estoy entrenando al Equipo Cuervo para que solo obedezca mis órdenes y que los estoy haciendo fuertes para mis propios fines.

—Sí. —Shisui asintió con la cabeza—. Es que para planes malvados te pintas solo.

—Incluso me acusaron de manipular los sentimientos de Hinata-dono. —Esta vez Shisui se río, algo que no le cayó demasiado bien a su primo.

—Deberías haberles dicho la verdad, que esa niña apenas te soporta.

—Quizás no compartamos un vinculo de cariño, pero…

—¿Eres tonto? —Shisui le dio con el ramo de flores en la cara, antes de que pudiera reaccionar Itachi se encontró con pétalos blancos entre los labios—. Esa niña no te adora más porque no puede.

—Esa es una exageración. —Itachi frunció el ceño mientras Shisui se lamentaba acomodando el ramo que había maltratado.

—Claro que no, ella misma me lo dijo. —Shisui se echó al ramo al hombro y probó de hacer una voz aguda—. "S-sí, quiero a Uchiha-san". —Como imitación de Hinata, era muy pobre, pero aun así Itachi lo miró desconfiado.

—Ella no diría eso.

—Bueno, casi tuve que obligarla a decirlo. —Shisui se encogió de hombros y echó a caminar nuevamente—. Quedó terriblemente agradecida después de que pediste que no compartiera el baño comunitario.

—¿Cómo sabes eso? —Itachi giró hacía él con brusquedad, pero Shisui simplemente soltó un suspiro volviendo a golpearlo con el ramo.

—Me los topé un domingo que jugaban a ser atrapados por sus invocaciones. Esos cuervitos tuyos solo saben jugar cosas peligrosas. —Luego sonrió ampliamente—. Con éste clima se me antoja un chocolate caliente, ¿crees que tu madre quiera hacerlo?, le compré éste ramo para pedir disculpas por no visitarla últimamente, pero lo has echado a perder.

—¿Qué yo lo eché a perder? —Itachi frunció el ceño, pero Shisui ya le había vuelto a dar con el ramo, montones de pétalos blancos en el aire.

—¡Le diré a tía Mikoto que eres un celoso rompe ramos enamorador de niñas de otros clanes! —Y si la mitad de la calle no había oído esa vergonzosa declaración Itachi tendría mucha, mucha suerte.

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Notas de Okashira Janet: En mi mente ingenua había pensado que 21 hojas iban a ser suficientes para Raíz, bueno, me equivoque.

Aclaraciones

1 Recuerdo que la primera vez que vi Naruto, en el capítulo de relleno dónde el equipo 8 y Naruto andan en busca de un bicho para rastrear a Sasuke tanto a mí como a mi hermana nos sorprendió que Hinata matara a un ninja sin ninguna traba (siendo uno de los pocos personajes que se les vio asesinando hablando de la generación de los novatos). Después de pensarlo mucho creo que tanto ella como Neji tuvieron alguna clase de educación especial, ya que ninguno de los dos parece indispuesto ante el hecho de asesinar.

2 Siguiendo el mismo hilo de pensamiento lo cierto es que Naruto nunca asesinó a nadie en la serie (increíble pero cierto), Sasuke la verdad es que tampoco, pero él fue por causas externas y no porque no estuviera preparado para hacerlo. No es que el Naruto de mi fanfic no pueda matar, si no que elige no hacerlo, quisiera continuar la esencia que tenía el Naruto de la serie, el chico que podía cambiar al mundo.

Los lectores preguntan

1 En realidad que un heredero de un clan éste en Raíz no es precisamente lo habitual, pero Hiashi Hyuuga sabe mover sus cartas, no se preocupen demasiado.

2 Aquí les tengo a Shisui de vuelta, dándole de ramazos a su primo, ¡disfrútenlo!

3 Sé que muchos odian a Danzou, pero mientras escribía poniéndome desde su punto de vista lo cierto es que ese Equipo Cuervo se está saliendo de control (creo que hasta Itachi se está empezando a preocupar), así que el pobre y desconfiado hombre tiene sus razones (pero sigan odiándolo si quieren).

4 Hubo una frase de ustedes que me mato: "Ese momento donde haces un fanfic ItaHinaSasuNaru y los lectores te piden KakaHina" jajaja, ustedes solo quieren ver el mundo arder, ¿verdad?

5 Esta vez me enfoque en los hermanos Uchiha. Vamos Sasuke, ¿quién dice que te hago a un lado?, en cuanto al amor. Bueno, los niños tienen once años así que no falta demasiado para el romance infantil (por ahora no creo que nos encontremos otra cosa).

A todos gracias por leer. Son los mejores.

07 de Marzo del 2017 Martes.