EQUIPO CUERVO

Capítulo 17: El camino del sabio II

Por Okashira Janet

Itachi abrió los ojos sintiendo un extraño malestar en la cabeza y la lengua seca, por un momento no supo donde estaba, detectó algo húmedo sobre su hombro y giró la mirada, Naruto estaba dormido sobre su brazo y le babeaba el hombro como si no hubiera un mañana.

Parpadeando giró la mirada al otro lado, Sasuke usaba su otro brazo de almohada, tenía una expresión muy calma en el rostro, por un momento Itachi estuvo tentado de acariciarle la cara, pero solo hasta entonces fue consciente de un peso sobre su pecho y notó, estupefacto, que Hinata descansaba sobre él. La niña dormía echa un ovillo sobre su pecho, su cabello negro le enmarcaba el rostro dormido.

¿Qué había pasado?, Itachi hizo memoria y recordó los eventos de la noche anterior, también que cuando regresaba al campamento se había percatado de su baja tolerancia al alcohol.

Había regresado borracho.

Muy probablemente los niños se habían preocupado por él y por eso lo cercaban como un trío de cachorros guardianes, una imagen dulce de no ser porque se suponía que él era su capitán.

—¿I-Itachi-taichou? —Itachi giró la mirada hacia abajo, Hinata estaba sobre su pecho con aquellos enormes ojos de luna que lo veían avergonzados—. ¿Se-se encuentra bien? —Sus mejillas estaban coloreadas como fresas.

—Me encuentro bien, gracias. —Itachi levantó la cabeza como pudo para verla correctamente—. Lamento las molestias que les hice pasar ayer. —Ella negó con la cabeza. Parecía un gatito… Itachi nunca se había parado a compararla con un animal tierno antes.

—¿Uh? —Sasuke abrió a medias los ojos—. ¿Se encuentra bien Itachi-taichou?

—Sí, gracias. —Itachi intentó calmarlo con una mirada amable, aunque la cabeza le repiqueteaba como si hubiera algún animal intentando hacerse un nido dentro de ella.

—Taichou. —Naruto soltó un enorme bostezo tallándose un ojo—. Buenos días.

—Buenos días. —Itachi quiso decirles que ya podían quitarse de encima porque lo estaban aplastando y no le permitían pararse, pero no quería sonar desagradecido luego del bochornoso espectáculo que les había dado la noche anterior.

—Voy a hacer café. —Finalmente Sasuke se sentó tallándose la cabeza, Hinata lo siguió con premura, como si acostarse sobre él no fuera precisamente algo que hubiera elegido por propia voluntad, Naruto en cambio se le arrebujo aún más contra el brazo.

—Tú también dobe. —Sasuke le gruñó—. Deja a Itachi-taichou en paz.

—Ya voy, ya voy. —Naruto refunfuño y se paró tras él, los tres se colocaron las sandalias ninjas y poniéndose las chaquetas salieron al exterior. Itachi cerró los ojos. Agradecía las buenas intenciones de su equipo… pero le dolía todo el cuerpo…

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—¡Rasengan! —Naruto rugió al tiempo que estrellaba su técnica en un árbol que saltó hecho trizas. Su respiración se estaba volviendo errática así que se forzó a sí mismo a respirar hondo. El cabello rubio y húmedo por el sudor se le pegó a la frente tapándole la visión de un ojo. Tenía el cabello muy largo y a veces le picaba la cabeza cuando pasaba mucho tiempo entrenando bajo el sol.

Con un suspiro se sentó en el suelo y miró el árbol destruido a su alrededor, pequeñas astillas habían saltado en todas direcciones. La verdad prefería destruir piedras que árboles, pero ya se había acabado las piedras que estaban en ese claro, el árbol había sido su última opción.

—Ah. —Tanteó en su mochila por una ánfora y dio un par de tragos, Itachi-taichou lo había estado instruyendo acerca de la hidratación y cómo evitar golpes de calor, lo único que Naruto recordaba a ciencia cierta es que debía estar ingiriendo líquidos regularmente.

—Mocoso. —Jiraiya llegó hasta él, no traía su cuaderno ni sus plumas así que Naruto supuso que iban a entrenar—. ¿Cuántos rasengan llevas?

—Así de grandes tres. —Naruto se pasó una mano por la frente.

—¿Y los sapos?

—Invoque unos cuantos en la mañana. —El rubio sacó pecho ufano—. ¿Vas a pelear conmigo?

—¿Qué ventaja quieres ahora? —Jiraiya sonrió, una sonrisa confiada.

—Ojos cerrados y no puedes usar la mano derecha. —Naruto lo señaló—. ¡Esta vez voy a ganar dattebayo!

—No lo creo. —Jiraiya cerró los ojos y puso la mano derecha tras su espalda—. Atácame si puedes.

—¡Taijuu, Kagebunshin no jutsu! —Un montón de Narutos llenaron el claro, todos golpeando sus puños y preparándose para la pelea—. ¡A la carga! —Dos Narutos hicieron columpio con sus brazos para lanzar al Naruto real que chilló una consigna de guerra al tiempo que lanzaba una patada voladora, Jiraiya le atrapó el pie con la mano izquierda y lo azotó en el piso, el resto de los clones lo patearon, le lanzaron kunais, shurikens, todo en vano, Jiraiya los deshacía como si fueran menos que pelusa.

—¡Rasengan! —Sasuke ya lo había regañado por atacar de frente y a locas, pero a ser sincero Naruto no era muy ducho en hacer ataques rebuscados o engañar al rival—. ¡Uh! —A punto de llegar Jiraiya le pateó el brazo, el rasengan se desvió de su objetivo.

—¡Lo tengo! —Un clon atrapó como pudo el rasengan que se deshizo un poco al pasar de una mano a otra, las cejas de Jiraiya se alzaron y abrió los ojos, a las apuradas el clon intentó estamparle el rasengan en la espalda, pero Jiraiya le dio una patada en el estomago y lo deshizo.

—¡Eso fue trampa! —Naruto chilló de malos modos, le dolía horrores el brazo—. ¡Abriste los ojos!

—Intenta hacer eso de nuevo. —Jiraiya no le hizo caso.

—¿Hacer qué? —Naruto puso ambas manos tras su cabeza.

—Pasarle el rasengan a un clon.

—Hum… —Naruto la verdad se sentía bastante cansado, pero de todas formas creó dos clones—. ¡Rasengan! —Concentró el chakra en su mano y la energía fue creciendo, uno de sus clones fue dándole la forma circular, se estaba quedando sin energía, el rasengan era más pequeño de lo habitual, intentó forzar sus reservas. Una risa oscura arañó las paredes de su cabeza—. ¡Ah! —El rasengan desapareció, los clones también, Jiraiya puso cara de simio decepcionado.

—De verdad no tienes talento.

—¡Cállate! —Naruto chilló, aunque poner tanta energía en el grito lo mareó un poco—. Solo necesito sentarme un poco. —Aturdido intentó sentarse en el suelo, pero Jiraiya lo sujetó del cuello de la chamarra y lo levantó como si fuera un niño pequeño.

—¿A qué hora comiste por última vez?

—No me acuerdo.

—De verdad eres idiota. —Naruto iba a pelear, pero no tenía fuerzas, bajó la mirada y vio sus pies colgando en el aire. Antes cuando aun no estaba en el Equipo Cuervo había deseado que alguien alguna vez lo cargara… esto no era precisamente como lo había imaginado.

—¿Por qué deshiciste el rasengan hace rato?

—Porque se me acabó la energía. —Naruto achicó los ojos, como si Jiraiya fuera verdaderamente tonto.

—¿No aprendiste a absorber energía natural en el Camino de la Serpiente? —Jiraiya le regresó idéntica mirada, como si el tonto fuera él.

—No es como si pueda absorber energía mientras peleo. —Naruto se cruzó de brazos—. En el Camino de la Serpiente la energía estaba en todos lados, se nos metía adentro mientras corríamos, pero aquí no es tan sencillo.

—La niña Hyuuga y el mocoso Uchiha pueden absorber energía mientras meditan. —Jiraiya anunció con retintín, era cierto, si Hinata y Sasuke se sentaban a meditar había un momento en el que lograban absorber energía natural, generalmente volvían a llenar sus reservas de chakra después de entrenar y así no se cansaban demasiado, pero Naruto era demasiado vago para concentrarse al grado que lo hacían ellos.

—¿Y tú puedes hacerlo? —Enfurruñado Naruto decidió atacar.

—Si puedo y me sale mucho mejor. —Jiraiya lo agitó en el aire—. Soy el sabio sapo.

—Eso no suena guay. —Naruto puso morros.

—Mocoso. —Jiraiya siseó. Estaba por volver a zarandearlo, pero tuvo que detenerse, adelante se encontraba un enorme lobo de pelaje castaño, sus ojos marrones-rojizos lo miraban como si fuera un enemigo en potencia.

—Yahiko. —Aun así Jiraiya lo saludó como si cualquier cosa.

—Sé que te robaste mis pescados. —Yahiko enseñó los dientes, tenía unos colmillos larguísimos y encima estaban manchados de sangre.

—Claro que no. —Jiraiya giró la mirada, por la frente le corría sudor—. Fue Naruto.

—¡Yo no fui!

—¿Yahiko-chan? —Hinata llegó hasta ellos montada sobre Kaoru, su loba blanca de ojos azules, que se había vuelto tan enorme que le llegaba a Jiraiya por arriba de la cintura—. ¿Qué sucede?

—¡Oo-san se comió los pescados de tu lobo y ahora él nos quiere comer a nosotros! —Naruto se quejó.

—Tsk. —Yahiko se echó en el suelo ante la mirada de reproche de Hinata.

—Yahiko-chan. —Kaoru frunció el ceño—. ¿Qué dijo Hinata-hime de comer humanos?

—¿Comer humanos? —Misao, la loba de ojos verdes cayó de un salto en medio de todos, luego se giró hacía Naruto y le pasó la nariz por el estomago causándole cosquillas—. ¿Puedo comerte Naruto-kun?

—No. —Naruto se río, pese a todo—. Pero puedes llevarme al campamento.

—De acuerdo. —Misao se sentó para que el rubio pudiera subir, no era demasiado grande y cuando Naruto la montaba los pies casi le rozaban el piso, pero era muy rápida y daba unos saltos con los que se le revolvía el estomago. ¡Era adictivo subirse en ella!

—¡Alcáncenos Oo-san! —Tanto Naruto como Hinata salieron disparados en su respectivo lobo, Yahiko volvió a gruñirle.

—Ni sueñes que te voy a llevar viejo.

—No iba a pedírtelo. —Jiraiya suspiró, Yahiko desapareció en una bola de humo, a lo lejos los niños montados en las lobas se perdieron entre los árboles, tenían un aspecto bastante salvaje. Jiraiya caminó pesadamente al campamento, cuidar chiquillos no es que le hiciera demasiada gracia a su edad.

—Jiraiya-sama. —Itachi lo alcanzó a medio camino, llevaba un bulto de troncos a la espalda y lucía tan sereno como siempre.

—Itachi. —Jiraiya le contestó con desgano—. ¿Alguna novedad?

—Perdí el rastro de Kisame. —Itachi bajó ligeramente la cabeza—. Pero me parece que Zabuza se encuentra en la aldea del Tempano.

—Tsk. —Jiraiya chasqueó la lengua—. ¿Qué está haciendo su líder que no puede deshacerse de los desertores?

—Escuché rumores de que Mangetsu-san está enfermo.—Itachi miró a Jiraiya de reojo—. Una enfermedad rara.

—Sí, oí que no le queda mucho tiempo. —Jiraiya, sin embargo, siguió hablando sin muestra de consideración—. Así que haría bien en eliminar a los fugitivos antes de morirse. —Con un bostezo se rascó la nuca—. De todas maneras mi misión es de observación. —Itachi no agregó nada. Llevaban más de medio año siguiendo de manera vaga a los espadachines de la Niebla y entrenándose en el camino, Jiraiya nunca compartía demasiada información con él fuera de solicitarle tareas de espionaje, en ocasiones también tenían encuentros de práctica, aunque nunca demasiado en serio.

—Itachi-taichou. —Apenas llegar al campamento Sasuke lo saludó, luego giró a Jiraiya—. Jiraiya-sama. —Sasuke tenía un aspecto realmente perturbador, con el cabello que le caía revuelto y oscuro hasta los hombros y las manos vendadas hasta los codos debido a su entrenamiento con la electricidad. Además últimamente ya no lo llamaba con efusividad si no con calma y se encerraba en silencios prolongados de los que ni siquiera Naruto lo podía sacar. Probablemente estaba entrando a la adolescencia.

—Estamos preparando la cena. —Hinata anunció con voz suave, cada que la veía con atención Itachi se percataba que de la señorita elegante del clan Hyuugaya no quedaba casi nada, fuera de sus movimientos refinados y su lenguaje educado. El cabello le había crecido hasta la cintura, pero con la vida al aire libre se le había vuelto rebelde y erizado, además Hinata pasaba de intentar adecentarlo, más concentrada en el entrenamiento que en su belleza. En la última aldea Jiraiya le había comprado un pantalón deportivo y (por error) un suéter dos tallas mayor, Hinata ya nunca se lo había quitado. Seguro cuando le regresara su heredera a Hiashi le iba a tener que rendir un par de cuentas.

—¡Hoy vamos a cenar caracoles asados dattebayo! —En materia de personalidad Naruto no había cambiado casi nada y era el más simpático de los tres con aquella melena dorada que brillaba con el sol y los ojos azules que se asombraban por todo. Itachi siempre daba gracias al cielo que el contenedor del Kyuuby estuviera ahí y fuera la clase de persona que lograba la unión de su equipo sin demasiados problemas.

—¿Caracoles asados? —Jiraiya puso cara de asco.

—Los sapos de Naruto-kun nos enseñaron. —Hinata asintió con la cabeza, generalmente la comida de los sapos era bastante poco apetitosa, pero Hinata siempre lograba que fuera tragable y en ocasiones hasta agradable.

—Suena bien. —Itachi acotó amable, Jiraiya rodó los ojos.

—Esa faceta tuya es lo que provoca que seas un protagonista al que le quitan todo con facilidad.

—¿Disculpe? —Pero como siempre Jiraiya no le aclaró lo que había dicho y se fue mascullando que reuniría hojas para cuando aquellos caracoles le dieran diarrea y tuviera que hacerse un té por la noche. Itachi iba a decirles a los niños que no se sintieran mal por lo que había dicho y que probablemente a nadie le diera diarrea, pero para su sorpresa cuando giró a verlos los vio intercambiar una mirada… la misma mirada que le mandaba Shisui cuando eran niños y quería hacer una travesura.

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—El Oo-san está dormido dattebayo. —Naruto susurró despacio—. Y no creo que despierte.

—No después de ir diez veces seguidas al baño. —Sasuke puso una sonrisita de superioridad.

—Pe-pero… —Hinata jugueteó nerviosa con sus dedos—. Itachi-taichou también se enfermó.

—Daños colaterales. —Naruto se encogió de hombros.

—Nos hubiera reñido si le decíamos. —Sasuke se cruzó de brazos, se sentía culpable de enfermar a su hermano, pero llevaban un mes con demasiada curiosidad por algo y ya no podían esperar más. Habían pensado en decirle a su capitán, pero seguro Itachi les daría un sermón acerca de respetar las cosas ajenas.

—Bueno, allá vamos. —Sasuke respiró hondo—. ¿Por dónde Hinata? —Hacía un mes Jiraiya había desaparecido por dos días, luego había regresado con una caja de madera y la había escondido en el hueco de un árbol, de vez en cuando iba hasta ella, sacaba su contenido y se reía estúpidamente, siempre volvía al campamento con una sonrisa de oreja a oreja y echando humo por la nariz.

¿Qué diablos había allí dentro?, Naruto le había preguntado directamente, pero Jiraiya le había dicho (como un gran hombre de mundo) que aun era demasiado joven para la caja, ¡ellos ya eran mayores!, ¿cómo es que eran demasiado pequeños para la caja pero en cambio si lo suficientemente mayores para que hiciera combates con ellos y los dejara medio moribundos?, ¿y por qué eran pequeños para la caja pero no para cazar comida, cocinarla y servírsela como si fueran sus esclavos?, ¡ellos iban a ver lo que había en la caja!

—Por aquí. —Con el Byakugan activado Hinata señaló un sendero colina abajo, Sasuke encendió su lámpara de mano en la luz más tenue que tenía, era una noche muy oscura y no se veía ni a un palmo de distancia—. Es ese árbol. —Hinata señaló con el dedo y desactivó su línea sanguínea.

—¡Bien! —Naruto trepó en el árbol con chakra y al llegar al agujero metió ambas manos, sacó una caja de madera delgada y no demasiado pesada—. Atrápala Sasuke. —Sasuke la atrapó y la puso en el suelo, casi con reverencia, Naruto brincó y se arrodilló a un lado, Hinata hizo lo mismo.

—¿Listos? —Sasuke vio primero a uno y luego al otro, tanto Naruto como Hinata asintieron con decisión—. Ahí va. —Sasuke quitó la tapa y dirigió la luz de la linterna dentro de la caja. Había ahí una revista, pero en la portada se encontraba dibujada una mujer kunoichi con unos senos como balones y una cadera enorme, tenía los labios entreabiertos y su ropa de malla apenas cubría lo indispensable.

—Uh… —Dudosa Hinata miró a Sasuke, pero él no le regresó la mirada, eso no era precisamente lo que esperaban, pero ya habían llegado hasta ahí…

—Voy a… —Inquieto Naruto llevó las manos a la revista, volvió a dudar, adelantó las manos, las retrajo y al final suspiró—. Voy a abrirla. —Los tres pasaron saliva, los dibujos eran muy coloridos y brillantes, la historia seguía a la kunoichi que aparentemente estaba en misión y tenía que obtener información de un enemigo en potencia, su ropa era muy escasa. Hinata recordó aquella clase de Raíz, esa donde tenían que quitarse la ropa y poner una mirada como la que ponía la kunoichi de la revista.

Naruto pasó otra página, la kunoichi estaba seduciendo al ninja enemigo, se quitaba lentamente la parte de arriba de la ropa, él se acercaba a ella, le apretaba los pechos.

—¡Ah! —Hinata se dio la vuelta y se sentó apretando las rodillas contra su pecho, no podía seguir viendo, eso era lo que iban a enseñarle a hacer en Raiz, lo que hubiera tenido que hacer si Itachi no la hubiera rescatado.

—Uh… —De reojo Sasuke vio que Hinata había entrado en modo retraído, tragó saliva inseguro de si debían dejarlo o no, pero Naruto no es que le diera mucho margen de pensamiento.

—¡Uaa!, mira esto Sasuke. —Sasuke no recordaba haber visto una mujer desnuda antes, ni siquiera en dibujo, es decir, sí que había visto a Hinata en los baños cuando eran pequeños, pero esto era diferente, esto le apretaba dolorosamente el estomago, como si estuviera viendo algo muy, muy malo—. Uh… —Naruto puso un dedo sobre el dibujo, ahí donde los pezones de la mujer se veían brillosos y rosas—. Me estoy sintiendo raro.

—¡Itachi-taichou! —Hinata susurró parándose de un salto, aterrada.

—¡Ah! —Naruto cerró la revista, Sasuke tapó la caja atropelladamente, por un breve momento los tres se vieron conteniendo el aire, finalmente Hinata pareció reaccionar y giró con el Byakugan activado hacía la derecha.

—E-e-esta vomitando. —Aturullada tartamudeó alto.

—Regrésalo. —Sasuke empujó la caja contra el pecho de Naruto quien corrió a ponerla de vuelta al árbol—. Ahora largo. —Apenas el rubio volvió Sasuke empujó a Hinata a la izquierda y a Naruto a la derecha—. Lleguen de diferente lugar, digan que también tenían diarrea.

—¡Hai! —Naruto y Hinata chillaron, como temerosos cadetes frente a un oficial, luego salieron corriendo. Sintiéndose débil Sasuke zigzagueo por el bosque. Aunque Hinata, Naruto y él se habían comido los caracoles que estaban buenos se sentía mareado y enfermo, o a lo mejor era culpabilidad.

—Sasuke… —Apenas llegar al campamento se encontró a Itachi que se sostenía el estomago con un brazo, tenía unas feas ojeras que le hacían ver febriles los ojos—. ¿También te encuentras mal? —Sasuke supuso que se veía descompuesto.

—Sí. —La voz le salió en un chillido poco masculino, pero Itachi parecía demasiado enfermo para notarlo.

—Naruto-kun dice que él también, me lo encontré en el bosque. —Naruto parecía todo menos enfermo, sus mejillas estaban rojas, ¡sería pervertido!—. ¿Y Hinata-dono? —Alicaído Itachi giró la mirada alrededor.

—También se sentía mal. —Sasuke paseó la mirada alrededor esperando que Hinata lo escuchara y se apurara a ir—. Creo que estaba vomitando.

—La próxima vez que le hagan una broma a Jiraiya-sama traten de que no nos veamos afectados todos. —Itachi jadeó pasándose una mano por la sudorosa cara. Sasuke se sintió culpable. Unos pasos indecisos se escucharon cerca de la tienda de Jiraiya, Hinata apareció dando tumbos, tenía pinta de sentirse muy mal, Sasuke se preguntó si también ella había recibido un golpe moral como él.

—Hinata-dono. —Itachi soltó un suspiro de alivio—. Ya que estamos todos aquí voy a hacerles un té.

—¡Yo-yo lo hago! —Hinata lo interrumpió con un grito e Itachi giró a verla sorprendido, no es que no apreciara su gesto amable, pero la niña jamás se le oponía, tampoco le levantaba la voz.

—No se preocupe Hinata-dono, usted también se siente mal. —Aunque si era sincero Itachi tenía ganas de vomitar de nuevo.

—Yo lo hago. —Hinata bajó la mirada, pero el hecho de que siguiera oponiéndose a él era un gesto sin precedentes… ¿sería que realmente hacía un té tan desastroso?, inseguro de sus habilidades culinarias Itachi se quedó a medio camino de la fogata sosteniéndose con ambos brazos el estomago.

—¿No es una molestia? —Itachi sintió un retortijón que lo hubiera doblado en dos de no ser porque estaba haciendo un esfuerzo constante por permanecer medio recto.

—N-no. —Hinata alzó la mirada, luego buscó con los ojos a Sasuke en busca de apoyo—. El clan Hyuuga ti-tiene una infusión que es muy efectiva, ¿ve-verdad Sasuke-kun?

—Sí. —Sasuke asintió con la cabeza—. Seguro.

—Y-y aparte no, no comí demasiados caracoles, ¿ve-verdad Sasuke-kun?

—No, no comiste tantos. —Sasuke también se rodeó el estomago con los brazos fingiéndose enfermo.

—Y… y yo tengo la culpa por cocinar esos caracoles. —Los ojos de Hinata se llenaron de lágrimas.

—Sí. —Sasuke asintió con la cabeza—. Tienes… ¡por supuesto que no tienes la culpa! —Saltó furioso—. ¡Todo es por culpa de los estúpidos sapos de Naruto!

—¡¿Eh?! —Naruto dio un bote—. ¡Mis sapos nos estaban enseñando sus platillos gourmet!

—¡Sus platillos de la muerte!

—¡Pero te los comiste!

—¡Voy a matarte! —Los dos niños pasaron a las manos y rodaron por el suelo entre una nube de tierra, Itachi no tenía idea de cómo podían hacer aquello si se sentían tan mal como se sentía él. Hinata pasó de detenerlos y se dirigió a las brasas, avivó las llamas y puso una olla con agua encima. Adolorido Itachi se sentó en una piedra frente a ella.

—Hinata-dono, usted no tiene la culpa. —Aunque eso no quitaba el hecho de que le estaba dando fiebre. Hinata negó lentamente con la cabeza, pero no contestó. Naruto y Sasuke se habían cansado de rodar por la tierra y estaban apoyados uno contra el otro sosteniéndose el estomago, le pareció que Naruto se quejaba exageradamente y Sasuke le metía un codazo poco amable.

—Itachi-taichou. —Hinata le pasó un recipiente con té, estaba caliente y a Itachi le temblaron los dedos cuando lo sujetó—. ¿Le a-ayudo? —Solicita Hinata le colocó el envase contra los labios, ¿se vería tan enfermo?, Hinata siempre era amable, pero esto sobrepasaba por mucho su timidez.

—Gracias. —Itachi tomó un par de tragos, sintió que el estomago se le asentaba—. Puedes ayudar a Naruto-kun y a Sasuke ahora. —Hinata dio un parpadeo, vio a sus compañeros y luego volvió a verlo a él, parecía que realmente no quería separarse de su lado, Itachi parpadeó sorprendido, ¿tan débil lucía que su subordinada temía dejarlo solo?—. Está bien Hinata-dono, yo estoy bien, ayúdalos a ellos y de paso toma té tú también.

—Hai… —Aunque le pareció un poco decaída cuando dio media vuelta para obedecerlo. Itachi siguió tomando té con sorbos pequeños. Se empezaba a sentir mucho mejor cuando Jiraiya salió gritando que iba a vomitarles los caracoles encima por venganza.

Con un chillido los tres niños se metieron corriendo en la tienda.

—No iba a hacerlo. —Jiraiya se rascó la nuca—. ¿Escuché algo de un té? —Débilmente Itachi sonrió.

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Luego del desastroso evento con los caracoles Jiraiya se había ido de viaje de medio día de investigación a unas aguas termales, Itachi se había negado en redondo a acompañarlo, de hecho había puesto esa cara de ojos de pescado muerto que ponía cuando no quería dejar traslucir nada.

A Jiraiya empezaba a causarle gracia. En realidad entender a Itachi no era tan difícil, era un genio, del tipo que le recordaba un poco a Minato, de esos que solo había que guiar un poco y hacían maravillas, también era amable, absolutamente amable, nuevamente se parecía enormemente a Minato en eso, pero a diferencia de Minato Itachi era malo socializando.

Jiraiya había aprendido que cuando se sentaba en la rama de un árbol a ver el horizonte con una mirada estoica en realidad significaba que se encontraba tranquilo. Cuando se encontraba alegre no sonreía, pero solía acariciarles la cabeza a los niños y estaba casi seguro que eso se lo había copiado a él.

Jiraiya tenía esa manía de revolverles el cabello, a veces le dejaba la cabeza a Hinata que parecía una medusa, pero a pesar de su timidez Hinata se reía, como si en el pasado nadie la hubiera acariciado. Naruto fingía fastidiarse pero se le sonrojaban las mejillas y Sasuke esperaba paciente que terminara y luego sonreía de medio lado. Los primeros días Jiraiya notó que Itachi lo observaba cuando les revolvía el cabello a los niños en una caricia juguetona, luego notó que les daba palmaditas en la cabeza y finalmente terminó por acariciarlos, aunque la caricia de Itachi era lenta y suave.

Eso era mucho mejor a que los golpeara en la frente y los niños parecían mucho más arrebolados cuando era Itachi quien los acariciaba (quizás porque no lo hacía muy seguido).

Cuando Itachi estaba molesto (como aquella vez que lo había engañado para que lo acompañara al río y se había puesto a espiar chicas en traje de baño) Itachi se ponía distante y hablaba unas diez veces más educado de lo habitual.

Simplemente era un muchacho que no sabía liberar sus emociones.

De cualquier manera ahora Jiraiya lo conocía lo suficiente para afirmar dos cosas:

Itachi era el hombre más amable y entregado a Konoha que conocía.

Itachi era un shinobi escalofriante.

Su misión en aquel viaje había sido deshacerse de Itachi si es que desconfiaba de él, pero Jiraiya no lo hacía. Sabía que Itachi nunca traicionaría a la aldea. Pero también sabía que era la clase de hombre que podía cargar con la oscuridad si se le ordenaba.

Durante su viaje juntos había podido notar esa oscuridad que lo rodeaba y lo consumía, la clase de oscuridad que le impedía ser un muchacho normal o un capitán más relajado. Una oscuridad que se anidaba en lo profundo de sus ojos.

Con un suspiro Jiraiya sacudió la cabeza, se suponía que él era el líder de escuadrón, no un jodido padre preocupado por su tanda de cachorros faltos de amor.

—¿Qué estoy haciendo? —Con un jadeo observó la bolsa que colgaba de su mano, ese día mientras espiaba a unas chicas muy guapas le había entrado la necesidad acuciante de comprar helados y llevárselos al Equipo Cuervo, quizás porque estaban entrando a un lugar realmente caluroso y ya el día de ayer le había parecido que Naruto terminaría por derretirse.

—Jiraiya-sama. —Al primero que se encontró fue a Sasuke, que aun olía a chamuscado por entrenar con electricidad.

—He traído helados. —Jiraiya meneó la bolsa en el aire.

—Helados. —Sasuke repitió y aunque no puso cara de felicidad lo siguió—. Últimamente ha hecho mucho calor. —Jiraiya asintió con la cabeza, Hinata estaba más adelante, entrenando el Junken, Jiraiya le había enseñado un par de movimientos de taijutsu, pero nadie podía ayudarle con el Junken, una lástima.

—Hinata. —Sasuke hizo altavoz con las manos—. Jiraiya-sama ha traído helados.

—¿Helados? —Las mejillas de Hinata se sonrojaron, Jiraiya le sonrió mostrándole la bolsa, siempre era suave con las chicas, no podía evitarlo, además era imposible que un hombre no fuera suave con Hinata, ella era demasiado adorable para tratarla de otra manera.

—Vamos a comerlos al campamento. —Jiraiya le guiñó un ojo y la niña trotó tras él, ella y Sasuke intercambiaron un par de frases acerca de sus respectivos entrenamientos mientras Jiraiya giraba la mirada alrededor buscando a Naruto.

—¿Dónde se habrá metido? —Jiraiya chasqueó la lengua—. ¡Naaaarutooo!

—¡Dobeeee! —Sasuke también gritó.

—¡Naaaruto-kun! —Hinata se unió a los llamados, pero el que terminó yendo no fue él si no Itachi que lucía un poco confundido.

—Pensé que estaban entrenando.

—Es que Jiraiya-sama ha traído helados. —Sasuke señaló al mayor con el dedo.

—Ni se te ocurra quejarte. —Jiraiya entrecerró los ojos—. También he traído uno para ti.

—No soy un niño para que me compre con algo así, ¿sabe? —Itachi suspiró.

—Pues a mí me lo pareces. —Jiraiya se encogió de hombros, luego frunció el ceño—. ¿Dónde estará ese mocoso?, ¡Naarutoo! —Apenas Jiraiya terminó de gritar Naruto apareció entre los árboles, se veía más sucio que de costumbre y con el cabello revuelto, pero tenía una sonrisa de satisfacción que no podía con ella. Al verlo Jiraiya alzó una ceja—. ¿Y ahora a ti qué mosca te picó?

—Acabo de desarrollar una nueva técnica. —Naruto se río por lo bajo, Sasuke lo observó con sospecha—. La he perfeccionado.

—¿Ah sí? —Jiraiya lo vio con desdén—. ¿Y qué clase de técnica es esa?

—¡Una con la cual voy a vencerte sin lugar a dudas! —Naruto lo señaló eufórico, Hinata dio un parpadeo e Itachi decidió que luego tendría una charla con Naruto acerca de retar tan impulsivamente a sus superiores.

—Eso quiero verlo. —Y Jiraiya se rebajaba a su nivel con extraordinaria facilidad.

—Ya verás. —Naruto colocó los dedos al frente para hacer un sello, sus ojos se llenaron de determinación— ¡Sexy no jutsu! —Se produjo una bola de humo un tanto escandalosa y ante ellos apareció una joven adolescente con el largo cabello rubio recogido en dos coletas, los ojos azules característicos de Naruto, los bigotes en las mejillas y… completamente desnuda… aunque el humo cubría apenas los sitios más íntimos.

—¡Kya! —Hinata gritó y se escondió tras la espalda de Sasuke, Sasuke se llevó una mano a la cara y desvió la mirada rugiéndole a Naruto que era un idiota, Itachi se sintió tan fuera de lugar que se quedó quieto sin saber si debía regañarlo, tener una charla acerca de sus preferencias sexuales o hacer que no había visto nada. Jiraiya en cambio se puso rojo, le salió un enorme chorro de sangre por la nariz y cayó al suelo desmayado.

—¡Te he ganado! —Naruto deshizo la técnica—. Sabía que funcionaría.

—Te has ganado el helado. —Como pudo Jiraiya se tapó la nariz tendiéndole la bolsa—. De hecho puedes quedártelos todos, pero vamos atrás de esos setos y enséñame de nuevo esa técnica.

—Él no va a hacer eso. —Itachi sentenció.

—¡Helado! —Naruto volvió a ser el niño de siempre y corrió a sujetar la bolsa, mientras sacaba una paleta de mango giró a ver a Itachi—. Ya sabía que no iba a funcionar con usted Itachi-taichou.

—En lugar de estar desarrollando técnicas estúpidas deberías entrenar más. —Sasuke le arrebató la bolsa, sacó una paleta de fresa y se la tendió a Hinata, luego tomó una de limón y le tendió la bolsa a Itachi.

—Es muy ingenioso que puedas hacer un jutsu como ese, —Itachi tomó una paleta de piña y le pasó la bolsa a Jiraiya—, pero pienso que deberías ponerle un poco de ropa.

—¡Su falta de vestuario es lo que la hace tan efectiva! —Jiraiya se quejó sacando la última paleta, luego le guiñó a Naruto un ojo y levantó el pulgar en su dirección—. Eres mi digno alumno.

—¡Gracias Ero-senin! —Naruto también levantó el pulgar en su dirección.

—¿Cómo me llamaste?

—Ero-senin. —Naruto repitió con efusividad, Jiraiya esperó a que Itachi lo riñera (como siempre hacía) recordándole que el Sanin era su superior y le debía respeto, pero Itachi parecía muy entretenido comiendo su paleta y sin pintas de corregir al rubio. Quizás y estar con él sí que empezaba a afectarlo.

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Noches después Sasuke soñó con fuego, fuego oscuro que lo abrasaba todo, llamas apestosas que no podían detenerse y destruían el mundo a su paso.

Están muertos, están muertos, todos están muertos.

Corría, corría, pero no podía llegar a tiempo.

¿Por qué?

Había confiado en él, había confiado en él.

"Tu problema Sasuke… Es que eres demasiado inteligente".

—¡Ah! —Se despertó con un jadeo, por un momento se quedó sentado con el corazón latiendo contra sus costillas, tan rápido y fuerte que era casi doloroso. A su lado Naruto estaba roncando, Itachi parecía dormido, pero al sentirlo incorporarse abrió los ojos.

—¿Estas bien?

—Sí, —Sasuke miró alrededor—, solo fue una pesadilla. —Itachi lo miró atentamente unos momentos, pero al final pareció conforme con la explicación—. Voy a tomar un poco de aire. —Sasuke salió de la tienda, se suponía que a Hinata le tocaba la guardia, pero en su lugar se encontró a Sanosuke, el enorme lobo de pelaje castaño con una cinta roja en torno a la frente parecía bastante aburrido tendido frente a la fogata.

—¿Y Hinata? —Sasuke arqueó una ceja.

—Fue al río. —Sanosuke le contestó con pereza.

—¿Al río? —Sasuke giró a ver el cielo, eran cerca de las tres de la mañana—. ¿Quién toma duchas a estas horas? —El lobo levantó ligeramente los hombros.

—Creo que iba a entrenar, se fue con Misao y Kaoru.

—¿Entrenar al río? —A Sasuke todo eso cada vez le parecía más sospechoso.

—Eso dijeron. —Sanosuke soltó un bostezo.

—De acuerdo. —Sasuke se despidió del lobo levantando una mano y enfiló camino al río, estaba muy oscuro y generalmente era Hinata quien los guiaba en situaciones como la presente… quizás se estaba haciendo un poco dependiente de sus ojos.

Sasuke tropezó con una rama.

Quizás se estaba haciendo MUY dependiente de sus ojos.

Usualmente, aunque le causara un poco de curiosidad, Sasuke no la seguiría para ver qué diablos hacía entrenando a medianoche en el río, pero no quería volver a dormirse, la pesadilla aun pulsaba en lo profundo de su cabeza, como si quisiera tragárselo.

Después de caminar cerca de cinco minutos Sasuke escuchó el leve tintineo del agua fluyendo, también un par de susurros lobunos.

—¡Eso es genial Hinata-hime! —Sasuke detectó la voz de Misao, aquella loba inquieta y cabeza hueca que siempre llevaba a Naruto montado de un lado a otro. Con un suspiro Sasuke apartó unos setos para hacerse presente en el claro, pero se quedó congelado donde estaba.

Frente a él las lobas saltaban sobre el agua usando chakra control en las patas, sus pelajes blancos brillaban bajo la luz de la luna y las chispas de agua plateadas tintineaban a su alrededor… pero Hinata…

Hinata estaba desnuda en medio de ellas, el largo cabello negro le caía como un manto por el cuerpo y gracias a la oscuridad Sasuke apenas distinguía las formas, pero aun así no pudo evitar congelarse.

Primero se sintió muy, muy abochornado y su primera reacción había sido correr hasta su ropa y tirársela encima rugiéndole que era tan descarada como Naruto, pero al final no lo hizo.

Hinata estaba practicando el Junken, las lobas le estaban dando instrucciones de cómo hacerlo.

—¡Más rápido!

—¡Como una serpiente!

—Tiene que ser elegante. —Hinata se deslizaba por el agua, se balanceaba con aquel chakra plateado que le pintaba las plantas de los pies como si se tratara de adornos.

Más fuerte.

Más rápido.

Más grácil.

Era hermoso.

Sasuke se lo reconoció a sí mismo, no hermoso desde el punto de vista erótico, esto no tenía nada que ver con la revista de Jiraiya o el sexy no jutsu de Naruto, lo que Hinata estaba haciendo se parecía más al arte, se parecía más a la batalla, a la danza.

Era simple y sencillamente como Hinata.

—¡Salta! —Kaoru ordenó y Hinata saltó dando una bella patada en abanico, hubo un estruendo de agua que voló en todas direcciones con destellos plateados y azules.

—Aun no puedo… —Hinata jadeó—. No puedo usar el Junken en las piernas.

—No te preocupes. —Misao meneó la cola, casi como si en lugar de un lobo fuera un perro—. Muy pocos de tus antepasados han podido.

—Lo estás haciendo muy bien Hinata-hime. —Kaoru la elogió, pero luego dio un parpadeo y dirigió la vista hacia Sasuke.

—Hola Sasuke-kun.

—¡Kya! —Hinata soltó un chillido horrible y se hundió en el agua. Sasuke chasqueó la lengua, salió de su escondite y fue por la toalla que Hinata había dejado olvidada junto a unos matorrales.

—Para que te lo sepas no vi nada. —O por lo menos nada de lo que ella pudiera avergonzarse. Con pasos largos caminó sobre el agua hasta donde estaba ella, abrazándose el cuerpo y apenas con la cabeza fuera del agua, mejillas tan rojas que parecía al punto del desmayo.

—¡Yo-yo-yo! —Hinata balbuceó, Sasuke soltó un suspiro, extendió la toalla y desvió la vista a otro lado para que ella pudiera salir sin problema.

—Me parece muy bien que entrenes y todo eso, pero si lo vas a hacer desnuda deberías avisarme para cuidar de Naruto, estoy seguro de que si te viera así le saldría sangre de la nariz.

—Hum… —Hinata sujetó la toalla y se envolvió, Sasuke giró a verla cuando creyó que era seguro hacerlo—. ¿T-tú crees?

—¿Qué si lo creo?, —Sasuke arqueó una ceja y la miró con cara de pocos amigos, ella se encogió—, aquí es donde deberías estar escandalizada de que a él le saliera sangre de la nariz y no ansiosa.

—Hum… —Inquieta Hinata aferró la toalla contra su cuerpo.

—Lo he estado pensando desde hace algún tiempo. —Sasuke se puso las manos en las caderas—. Pero creo que estás actuando bastante rara cuando estas cerca del dobe.

—N-no… no es así. —Hinata negó, abochornada.

—Claro que es así. —Sasuke achicó los ojos—. Y a todo esto, ¿por qué entrenas desnuda?, eres demasiado tímida, no va contigo.

—Siempre entrenamos sin ropa. —Misao ladeó la cabeza—. Es así desde que fue a nuestro reino.

—Sí, —Sasuke gruñó—, pero ustedes tienen pelo, ella solo tiene… —Si seguía hablando Hinata se iba a desmayar así que simplemente chasqueó la lengua—. Lo que sea, solo cámbiate, te vas a resfriar.

—S-sí. —Atropelladamente Hinata corrió en dirección a los árboles, Kaoru la acompaño, en cambio Misao se quedó sentada a su lado, viéndolo de reojo.

—Eres muy guapo. —La loba finalmente declaró como si cualquier cosa.

—Gracias. —Y Sasuke aceptó el halago sin aspavientos, a lo lejos escuchó que Hinata se hacía un nudo metiéndose como podía el suéter por la cabeza y poniéndose atropelladamente los pantalones.

—Oye, —Misao levantó ligeramente la nariz—, huelo a alguien.

—¿De nosotros?

—No. —Misao inspiró hondo—. Un hombre, es fuerte. Por allá. —La loba alzó la pata en dirección al otro lado del río. Sasuke se cruzó de brazos, eso estaba demasiado cerca.

De todas maneras no tenía necesidad de ir y buscarse problemas por sí solo. Iba a dar media vuelta cuando una presencia se deslizó rápida por el río y a toda prisa Sasuke activó su sharingan.

—¡Byakugan! —Hinata también pareció sentir el peligro y corrió hacía él con su doujutsu activado, pero a medio camino pareció desconcertada y se detuvo.

—¿Mangetsu-san? —Frente a ellos apareció un bloque de agua y cuando desapareció se encontraron con un joven de cabello blanco y ojos violeta apagados, era delgado, pero musculoso y a Sasuke le pareció que las ojeras en su rostro no habían estado ahí cuando eran más pequeños.

—Necesito su ayuda. —Sin detenerse en las preliminares Mangetsu los observó a ambos—. Estoy siguiendo a alguien y se me va a escapar, requiero el Byakugan.

—Retrocede Hinata. —Sasuke extendió un brazo protector hacia su compañera, en sus ojos el sharingan aun activado.

—Estamos en mi elemento. —Mangetsu realizó un sello—. Están en desventaja. —Al instante los dos fueron engullidos por bloques de agua, instintivamente Sasuke aguantó la respiración y vio que Hinata hacía lo mismo.

Maldición.

Misao y Kaoru también estaban dentro de bloques de agua así que Hinata las desapareció, Sasuke miró alrededor, ¿qué podía hacer?, el chidori viajaría por el agua y lo lastimaría mucho antes de poder lastimar a alguien más, sus técnicas de fuego necesitaban sellos y sentía que sus brazos y manos estaban agarrotados, tampoco podría contener el aire por mucho tiempo. Giró la mirada a Hinata quien parecía tener los mismos problemas, en sus ojos seguía activo el Byakugan y de sus manos salía chakra plateado, pero no era libre para moverse dentro del bloque.

—No tenemos tiempo para esto. —Mangetsu tenía una mano en posición recta manteniendo el jutsu—. Estoy persiguiendo a un criminal y tengo poco tiempo, estoy pidiendo esto como el líder de los espadachines de la Niebla, solicito una colaboración con los ninjas de Konoha para capturar a un criminal de rango S. —Hinata giró la mirada a Sasuke, él se la sostuvo, quizás podían salir de aquellos cubos por sí mismos, pero no sin dañarse, ¿qué otra opción tenían?

Furioso Sasuke asintió con la cabeza, los cubos de agua se deshicieron y Mangetsu señaló al frente.

—Lamento mucho todo esto, —Mangetsu se dirigió a Hinata—, te lo compensare enseñándote el jutsu de agua que quieras cuando todo esto termine. —Era una compensación muy pobre para atacarlos, secuestrarlos y obligarlos a hacer sus fines, pero por lo menos era una compensación—. Busco a dos ninjas, uno debe ser un adulto con un fuerte chakra, el otro es un chico de su edad, creo que me llevan unos kilómetros de ventaja. —Hinata miró al frente, estaba empapada y su ropa, que apenas unos momentos atrás estaba seca chorreaba de todas partes. Sasuke mordió su dedo, invocó un cuervo pequeño y lo lanzó en dirección a Itachi, si Mangetsu se dio cuenta de aquello no dijo nada.

—¡Por allá! —Hinata señaló al frente, Mangetsu la tomó de la mano (como si temiera que le diera direcciones equivocadas y escapara) y echó a correr. Sasuke era consciente de que aquel ninja solo necesitaba a Hinata, pero decididamente no iba a abandonarla, echó a correr a su lado.

—¿Por qué los perseguimos? —Sasuke espetó, si iba a meterse de cabeza en una caza de criminales rango S no lo iba a hacer a ciegas.

—Cometió crímenes contra la aldea de la Niebla y contra otras naciones. —Mangetsu contestó sin dejar de correr—. Se me ha ordenado darle caza.

—Te ves bastante enfermo. —Sasuke le gruñó, su recuerdo de Mangetsu de cuando era más pequeño no se parecía a éste—. ¿Seguro que podrás?

—Podré. —Se oía seguro, aunque a Sasuke no es que le diera mucha confianza.

—Por ahí. —Hinata señaló una dirección ligeramente diferente, como consecuencia corrieron más rápido.

—¿Dónde está Suigetsu? —Sasuke aun recordaba al niño con el que habían jugado y entrenado en el pasado.

—En la Niebla. —Mangetsu se veía calmo y sereno, pero su cuerpo no parecía seguir el espíritu de su voz.

—¿Por qué has dicho que se te acaba el tiempo? —Pero Mangetsu no contestó. Por el resto del tiempo no hicieron más que correr, Sasuke giró un par de veces atrás, hubiera esperado que Itachi ya los hubiera alcanzado, pero después de todo Hinata era la rastreadora del equipo y Sasuke no había podido dejar señales que indicaran el camino, había salido de la tienda a media noche sin más armas que las que tenía en el portakunais y que había tomado a la pasada como mera precaución.

—¡Han cruzado ese río! —Hinata señaló al frente—. Dan vuelta por detrás de esa colina. —Iba a ser imposible que Naruto, Itachi o Jiraiya siguieran un rastro tan desastroso como el que estaban dejando.

No importaba.

Su misión solo iba de seguirlos, después de eso era problema de Mangetsu.

—¡Por ahí! —Hinata señaló una cueva—. Entraron por ahí.

—De acuerdo. —Mangetsu estaba dejando salir un chakra muy intenso, la clase de poder que destacaba a un ninja de alto nivel, tanto Sasuke como Hinata se pusieron en guardia instintivamente.

—Es la de la derecha. —Hinata indicó con un susurro. Aquella era una cueva natural que tenía varias salidas, la que Hinata indicaba se abría camino hacia un valle, uno que tenía un lago. Sasuke preparó un kunai entre sus dedos, sus ojos barrieron el paisaje, había un hombre sentado en una piedra frente a ellos, llevaba pantalones y el pecho descubierto, unas vendas le cubrían la boca y el cuello, bajo la luz de la luna Sasuke pudo distinguir vagamente el reflejo de su protector de la Niebla cruzado por una línea horizontal.

—Mangetsu-taichou. —El hombre habló, tenía una voz ronca, escalofriante—. ¿Cómo me has alcanzado?

—Eso no importa. —Mangetsu soltó a Hinata y la empujó suavemente hacia atrás—. Estoy aquí como líder de los siete espadachines de la Niebla. —De su espalda extrajo un pergamino—. ¡Y como líder de los siete espadachines de la Niebla voy a detenerte, Zabuza! —Mangetsu puso una mano sobre el pergamino, una enorme espada apareció y Mangetsu la sujetó con habilidad.

—Hiramekarei. —Zabuza se río por lo bajo reconociendo la espada de su anterior líder—. Siempre tan extravagante. —Sasuke sintió frío recorrerle la espalda, por supuesto que había escuchado hablar de los siete espadachines de la Niebla, sabía que Hinata también lo recordaba, cuando habían estado encerrados en aquella habitación de Suna los dos habían leído un enorme libro que describía cada espada y sus habilidades, por lo menos lo que se conocía de ellas.

Hiramekarei era una espada con dos mangos por lo que era conocida también con el nombre de "Espadas gemelas", el libro la mencionaba como una espada pesada y difícil de manejar, pero era capaz de almacenar chakra y cambiar su forma.

Y ahora que caía Sasuke acababa de reconocer la espada que ese hombre, Zabuza, llevaba en la espalda.

Era la Kubikiribocho el cuchillo decapitador, una espada con un círculo donde encajar la cabeza de los enemigos y un semicírculo para amenazarlos. La espada de las interrogaciones, la espada que se encontraba en manos de Zabuza Momochi. Un legendario miembro de los siete espadachines de la Niebla.

Acababan de meterse en un problema realmente grande.

Sasuke retrocedió un paso sin perder su guardia y le lanzó una mirada a Hinata, ella entendió y retrocedió con él.

—Con que fue eso. —Zabuza chasqueó la lengua—. ¿Esos son ojos Hyuuga?, son muy molestos.

—Ellos no tienen que ver en esto. —Mangetsu dio un paso lateral para cerrarle el paso.

—Sí los has traído aquí tienen todo que ver. —Zabuza siseó—. No me voy a arriesgar a que me vuelvan a encontrar. —Sus ojos se entrecerraron—. Sé que uniste fuerzas con Konoha, ya me ha costado demasiado perder a Uchiha Itachi como para volver a pasar por eso.

—Eso no será necesario porque morirás aquí. —Mangetsu sujetó la espada con ambas manos en posición vertical.

—No importa que intentes detenerme. —Bajo las vendas pareció que Zabuza sonreía—. Haku acabara con esos niños.

—Hinata. —Sasuke activó el sharingan, al instante Hinata puso su espalda contra la suya, generalmente su trabajo en equipo estaba pensado para contar con Naruto, pero se las iban a tener que arreglar como pudieran ellos solos.

—¡Por allá! —Hinata dio un rápido cabeceo a la derecha, Sasuke arrojó un kunai en esa dirección, en medio de la noche solo se escuchó el tintineo del bloqueo que se había producido entre el kunai de Sasuke y el kunai del enemigo—. Aquí viene. —Hinata se colocó en posición Junken al lado de Sasuke.

En medio de las sombras fue apareciendo lentamente la figura de un chico, llevaba ropas pesadas, el cabello castaño atado en un moño alto y una máscara de ANBU. Sasuke no lo conocía de nada, pero esa máscara solo podía indicar problemas.

Hinata adelantó una mano, ninguno de los dos se veía precisamente imponente con las ropas humedecidas por el baño que les había dado Mangetsu. Bien, no importaba.

—Haku. —Zabuza apuntó con su espada a Mangetsu—. Deshazte de esos niños, yo me encargó de él. —Mangetsu endureció el gesto, Sasuke sinceramente no creía que pudiera ayudarlos, a lo mejor y todo había sido una trampa y los había llevado ahí esperando que pelearan con el chico desde el inicio.

—Hinata, —sin perder la guardia susurró por lo bajo—, no sabemos cómo pelea así que déjame probarlo, cúbreme.

—Hai. —Hinata asintió con decisión. Sasuke saltó adelante al tiempo que lanzaba dos kunais, uno golpeó en el aire al otro cambiando la dirección, pero Haku lo bloqueó con agilidad, saltó y lanzó un par de shurikens, Sasuke los evitó con saltos hacia atrás. Era rápido. Pero no más que el sharingan.

A su costado Zabuza y Mangetsu comenzaron su batalla, violenta desde el inicio.

—Lo lamento. —Finalmente Haku habló, aunque la voz le salía amortiguada por la máscara—. Necesito terminar con ustedes rápido y ayudar a Zabuza-san. —En un parpadeo ya estaba frente a Sasuke con largas agujas entre sus dedos.

—Lástima que tengamos planes diferentes. —Sasuke bloqueó las agujas con un kunai, Hinata apareció por el otro lado lanzando un golpe Junken a su estómago, pero el chico retrocedió con rapidez, con una sola mano realizó sellos al tiempo que lanzaba las agujas en dirección a ambos chicos que saltaron atrás.

—¿Está haciendo sellos con una sola mano? —Hinata musitó esquivando las agujas.

—No trae esa máscara ANBU por nada. —Sasuke siseó.

—¡Jutsu, cien agujas! —Una condensación se formó en el cielo, Hinata y Sasuke giraron la mirada, arriba se estaban formando cien agujas de agua. Hinata había estado intentando un jutsu parecido, pero ni por asomo podía hacer tantas y mucho menos en ataque.

—¡Esquívalas! —Sasuke se arrojó a un lado, Hinata hizo lo mismo en dirección contraria, las agujas cayeron donde habían estado momentos antes, una alcanzó a Hinata en la pierna, pero por fortuna solo le rasgó el pantalón.

—Katon, Gokakyou No Jutsu. —Sasuke lanzó su enorme bola de fuego contra el chico, pero fue esquivado, Hinata saltó nuevamente a su lado para reagruparse.

—Es un peleador a mediana distancia. —Sasuke habló rápido—. Y parece que su elemento es el agua.

—Podríamos usar tus ataques de fuego Sasuke-kun. —Hinata asintió con decisión—. Puedo invocar a Kaoru para poner un escudo.

—Aquí viene. —Sasuke deslizó un pie por el suelo para mejorar su guardia.

—De verdad necesito ayudar a Zabuza-san. —El chico realizó una serie de sellos que Sasuke no conocía—. Lo siento mucho. ¡Jutsu Secreto Espejo Demoniaco Cristal de Hielo! —La temperatura descendió espantosamente, Sasuke sintió que vaho salía de sus labios entreabiertos, en medio de su batalla Mangetsu pareció inquietarse e intentó correr hacía ellos, pero Zabuza lo detuvo con un golpe de su espada que lo arrojó hacía atrás estrellándose contra una roca.

—¡Mangetsu-san! —Hinata gritó, pero no tenían tiempo de preocuparse por otras personas, estaban rodeados de paredes de hielo, como cristales, y en cada cristal Haku se reflejaba como si fuera uno y cientos.

—Hinata. —Sasuke adelantó un kunai.

—Puedo ver al real. —Hinata entrecerró los ojos y arrojó un kunai, pero antes de que pudiera impactar a su objetivo Haku cambió de espejo y lanzó una docena de agujas, ayudado con el sharingan Sasuke desvió todas las agujas con un kunai, aunque el esfuerzo lo dejo jadeante.

—Puedo seguir al real con mis ojos. —Hinata pegó la espalda a la suya—. Pero no puedo seguir su velocidad.

—Y yo puedo seguir su velocidad, —Sasuke apretó los dientes—, pero no sé cuál es el real. —Era un jodido problema.

—¡Ahí viene Sasuke-kun! —Hinata intentó realizar los sellos de invocación para traer a Kaoru, pero Haku se pasaba de un espejo al otro lanzando agujas de todas direcciones e impidiéndoselo, Sasuke apenas podía bloquear todas. Hinata apretó los labios, si por lo menos supiera las técnicas de defensa de su familia no estaría en esa situación, con el Byakugan habría sido capaz de bloquear todos los ataques en un radio de casi 360 grados.

—¡Derecha Sasuke-kun! —Pero justo ahora lo único que podía hacer era ser los ojos de su compañero, una rastreadora que al momento del combate perdía casi todas sus habilidades si no era capaz de invocar.

—¡Atrás Sasuke-kun! —Una carga que apenas era de utilidad gracias a sus ojos y eso era debido a su familia.

—¡Katon, Gokakyou No Jutsu! —Sasuke intentó hacer de nuevo su bola de fuego, pero los espejos de hielo solo soltaron un montón de neblina que dificultaron aún más la visión y no se deshicieron—. ¡Tenemos que hacerlo salir! —Sasuke apretó los dientes—. Obligarlo a abandonar los espejos.

—¿Cómo? —Hinata jadeó.

—Tengo una idea. Cúbreme. —Hinata asintió y se puso enfrente, no iba a ser capaz de bloquear todas las agujas, pero podía ser un buen escudo. Haku lanzó su ataque, Hinata colocó una mano en posición Junken mientras tras ella Sasuke realizaba una serie de sellos.

Con el puño gentil desvió una aguja, dos, tres, cuatro, diez, pero cinco alcanzaron a darle, una le cortó la mejilla, tres le desgarraron parte del sueter y otra le dio en la pierna, pero todas arañaron apenas su piel. Confundida Hinata observó con sus pálidos ojos a su enemigo en lo alto del espejo de hielo, ¿estaba jugando con ella?, no, no lo creía, había sonado muy resuelto para salvar a ese tal Zabuza.

¿Sentía compasión por qué era una chica?, Hinata sabía que a veces los chicos se contenían cuando peleaban con una mujer (los chicos amables), pero eso era injusto, un enemigo que se contenía al pelear con ella lograba conmoverla. No. No podía pensar en eso. Debía apoyar a Sasuke, solo eso.

—¡Jutsu: Dragón de Fuego! —Finalmente Sasuke gritó el nombre de su técnica, el enorme jutsu avanzó por los espejos de hielo interiores rugiendo, la luz iluminó la noche con llamas gigantescas.

Pero el hielo no desapareció.

Era una técnica de línea sanguínea, debía ser eso.

—¡Al frente Sasuke! —Hinata chilló, pero Sasuke no fue tan rápido, una aguja le dio en la rodilla y lo hizo caer con la rodilla herida contra el suelo, aun así no se quejó, sus ojos rojos escanearon el espacio.

—Esto no puede seguir así. —No, no podía. Hinata respiró hondo, intentó pensar, sus técnicas, las de Sasuke, las de Haku, aquella amabilidad…

—Cúbreme Sasuke-kun. —Aquello era inusual, pero Sasuke obligó a su rodilla a levantarse y colocó un kunai enfrente, hubo una nueva tanda de agujas, pero los ojos de Sasuke se afilaron. El sharingan no iba a perder contra aquella técnica, no lo haría.

—¡Kuchiyose no jutsu! —Hinata realizó los sellos, Sanosuke apareció en medio de ellos, la cinta roja que solía usar en su frente ondeaba como una bandera.

—Hinata-hime, me encontraba guiando a Naruto y los demás.

—Me lo imaginaba, por eso no quería llamarte. —Hinata esperó, de verdad esperó que aquello fuera una buena idea—. Pero necesito tu técnica.

—El Futae No Kiwami romperá cualquier cosa. —El lobo curvó los labios en una sonrisa arrogante, pero Hinata giró a ver a Sasuke, siempre se habían entendido con una mirada, que entendiera, que entendiera.

—Ya. —Sasuke se puso a su lado, le dio una corta mirada y ella asintió con la cabeza—. ¡Ahora! —Hinata corrió al frente, Sasuke atrás, Haku lanzó una lluvia de agujas contra ellos y Sanosuke rugió.

—¡Técnica del guardián lobo número 4!, ¡Futae No Kiwami! —De sus patas surgió un torbellino potente y furioso, toda su energía se fue en quebrar un cristal de hielo que se hizo añicos. Apenas terminar su ataque desapareció en una bola de humo y Hinata cayó al suelo jadeando, dejar que Sanosuke usara esa técnica le robaba demasiado chakra, se sentía débil y el Byakugan le daba bandazos de visión.

Haku extendió la mano al hielo que se había quebrado para volverlo a su forma original, pero no fue lo suficientemente rápido, Sasuke se deslizó por el suelo y salió apenas de la cárcel de cristal.

—¿Así que abandonas a tu compañera? —La voz de Haku resonó en todos los cristales—. No tenía idea de que los ninjas de Konoha fueran así. —Hinata se puso lentamente de pie, la mano al frente intentando mantener la guardia Junken. De reojo giró a ver la batalla que se desarrollaba afuera, aunque ambos adultos usaban unas técnicas espectaculares daba la impresión de que Zabuza quedaba lentamente relegado.

—En verdad no tengo tiempo para esto. —Haku alzó un brazo, en los espejos todos los Haku alzaron el brazo, aunque Hinata sabía cuál era el real.

—¡Espejo tres, segunda fila! —Gritó con todas sus fuerzas y afuera los mil pájaros del chidori de Sasuke lanzaron un estruendoso grito.

—Uh… —Haku cayó lentamente del espejo, desde afuera de la cárcel de hielo Sasuke había impactado su chidori por la espalda del enemigo.

—¡Junken! —Hinata lo atrapó mientras caía, un golpe, dos golpes, tres golpes, cuatro, cinco, seis. El Byakugan se le desactivó y Haku cayó al suelo con un ruido sordo, la máscara se le soltó al caer de cara al suelo y Hinata se dejó caer de rodillas a su lado.

—¿Estás bien Hinata? —Sasuke se acercó renqueando, se había quitado la aguja de su rodilla y ahora le salía un hilo de sangre.

—S-sí.

—¿Y él? —Sasuke le dio la vuelta, le sorprendió ver lo muy atractivo que era su rostro, casi de niña, de sus ojos caían lentas lágrimas—. ¿Estás bien?

—Son solo niños. —Haku los miró a uno y luego al otro—. Y me han vencido, no tengo… ya no tengo razón de existir.

—Tú también eres un niño. —Sasuke gruñó—. Y somos dos contra uno, esto era de esperarse. —Aunque no sabía por qué estaba animando a su enemigo.

—Solo sirvo para ser un arma en manos de Zabuza-san. —Haku tenía la boca pastosa, seguramente su técnica también le causaba efectos secundarios—. Yo estaba muriendo, pero Zabuza-san me salvó, me dio un motivo para existir.

—Tú… —Hinata lo miró con tristeza—. No atacaste mis puntos vitales.

—Soy demasiado débil. —Haku musitó, otra lágrima rodó por su mejilla.

—O quizás demasiado amable. —Hinata se abrazó un hombro, él era como ella, asustada incluso de lastimar a sus enemigos, deseando que las batallas pudieran evitarse.

—No nos subestimes. —Sasuke desactivó el sharingan—. Somos el Equipo Cuervo, Sasuke Uchiha y Hinata Hyuuga.

—Sasuke Uchiha y Hinata Hyuuga. —Haku repitió lentamente—. No debí subestimarlos.

—No vas a poder moverte por un rato. —Hinata se llevó una mano junto a la boca con culpabilidad—. Cerré algunos de tus puntos de chakra.

—Ya-ya veo… —Haku cerró los ojos—. Me duele todo el cuerpo. —Su respiración se volvió pausada, se había desmayado.

—¿Qué-qué hacemos? —Hinata giró a ver a Sasuke y él supo que la chica que creaba estrategias en batalla había desaparecido y tenía nuevamente a su tímida y vacilante compañera de equipo que siempre esperaba que él diera las órdenes.

—Esta no es nuestra misión, caímos aquí por error. —Sasuke levantó la mirada, Mangetsu había creado clones de agua y Zabuza estaba llenando todo de neblina, aun así el criminal lucía visiblemente más herido—. Nos retiramos.

—¿Y él? —Debía esperar algo así viniendo de Hinata, aunque seguro Naruto la hubiera apoyado.

—¿Quieres que nos lo llevemos? —Ella se puso roja pero asintió con la cabeza—. Pues lo vamos a tener que arrastrar porque no doy para cargarlo. —Entre los dos se apoyaron los brazos de Haku alrededor de los hombros y caminaron penosamente fuera del área de combate, hubo un escalofriante momento en el que pareció que Zabuza iba a atacarlos, pero Mangetsu lo detuvo con una frialdad y fortaleza sorprendentes.

A lo mejor eso de que luciera enfermo y débil no era así en realidad.

Empezaba a amanecer cuando por fin salieron de la cueva, Haku se les estaba resbalando y sus pies arrastraban, Hinata estaba débil y pálida y él arrastraba una rodilla, además ambos tenían cortes y arañazos por todo el cuerpo.

Arriba de ellos un cuervo lanzó un graznido. Hinata y Sasuke se detuvieron para verlo, volando en círculos cada vez más bajos por encima de ellos.

—¿Es de Itachi-taichou? —Sasuke detectó el tremendo alivio en la pregunta de Hinata, él se sentía igual de cierta manera.

—Sí, creo que sí.

—¡Hinata-chan, Sasuke-teme! —Naruto llegó corriendo hasta ellos, gritando y haciendo un estruendo que solo los habría puesto en evidencia si fueran otras las circunstancias—. ¿Están bien?, ¿quién es ella?

—Es un chico. —Sasuke le aclaró—. Peleamos con él.

—No se ven muy bien. —Naruto titubeó.

—El área es segura. —Itachi apareció frente a ellos, tenía el sharingan activado y los recorrió de arriba abajo—. ¿Dónde está Mangetsu-san?

—Adentro. —Hinata soltó en un suspiro—. Po-por el camino de la derecha.

—Me gustaría simplemente ignorar todo esto. —Jiraiya caminó hacia ellos y por primera vez desde que lo conocían a los niños les dio la impresión de que era un hombre realmente poderoso—. Pero dadas las circunstancias tengo que supervisar esta pelea. —Colocó una mano sobre el hombro de Itachi quien asintió y entró dentro de la cueva.

—¿Él estará bien? —Hinata preguntó insegura.

—Lo estará. —Itachi les quito a Haku y lo colocó delicadamente en el suelo, luego de examinarlo preguntó al aire—. ¿Junken? —Hinata se sonrojó un poco.

—S-sí… y un chidori también. —Inquieta miró a su capitán—. Pero estará bien, ¿verdad? —Itachi elevó la mirada, siempre lo había pensado, pero era hasta ahora que lo confirmaba, Hinata tenía un corazón gentil, tanto que podrían dañárselo con facilidad, el corazón de Naruto también era gentil, pero él era del tipo que luchaba por esa gentileza a golpes brutos y patadas ciegas.

—Sí, solo necesita descansar. —Aun así intentó tranquilizarla, luego respiró hondo—. Tomaste decisiones rápidas y acertadas Sasuke. —Itachi se dirigió a su hermano—. En cuanto recibí tu cuervo nos pusimos en marcha, Sanosuke-kun nos ayudó a seguir el rastro, pero a la mitad del camino desapareció.

—Lo siento. —Hinata bajó la mirada—. Yo pe-pensé que quizás podría guiarlos hasta nosotros, pe-pero…

—No teníamos otra forma de ganar. —Sasuke la interrumpió.

—Entiendo. —Itachi asintió con la cabeza—. Luego de eso he enviado cuervos en todas las direcciones, pero con la oscuridad era un poco difícil. Finalmente uno de ellos los ha encontrado.

—¡Yo de verdad quería alcanzarlos dattebayo! —Naruto apretó ambos puños—. Estaba muy desesperado, pero Ero-senin dijo que probablemente no les pasaría nada si se habían aliado con Mangetsu, ¿es el Mangetsu que recuerdo?

—Sí. —Sasuke se frotó la rodilla que aún le dolía—. Nos metió a unos cubos de agua y nos obligó a ayudarlo, por cierto.

—Ah. —Itachi sacó un papel de su bolsillo—. Con que eso pasó. —En la hoja que Sasuke le había mandado solo había cuatro palabras. Mangetsu. Forzó. Alianza. Rastreo.

—¡Yo no entendía nada, dattebayo! —Naruto se quejó, Sasuke rodó los ojos.

—Tú nunca entiendes nada.

—Vengan aquí. —Itachi les señaló a Sasuke y a Hinata un tronco—. Vamos a vendar esas heridas. —Los dos niños se sentaron e Itachi limpió la rodilla de Sasuke para después ponerle ungüento y vendarla, cuando tocó el turno de Hinata ella negó despacio con la cabeza.

—Haku-kun no quería herirme.

—Ya veo. —Itachi le lanzó una mirada al niño, debía ser un joven muy amable y también increíblemente fuerte para herir a Sasuke aunque no le estaba poniendo todo el empeño a sus ataques.

—¿No se tardó ya Ero-senin? —Naruto empezó a revolverse e Itachi temió que decidiera echarse a correr en dirección de la cueva de un momento a otro.

—Lo mejor que podemos hacer es no estorbarle a Jiraiya-sama por el momento.

—Hum… De acuerdo… —No tuvieron que esperar mucho, cerca de media hora después Jiraiya apareció cargando el cuerpo de Zabuza, al parecer el espadachín de la Niebla estaba muerto, atrás apareció Mangetsu, lucía más descompuesto que antes.

—Misión cumplida. —Jiraiya no parecía demasiado inquieto por ir cargando sobre el hombro el cuerpo de alguien—. Al final solo fui un espectador, Mangetsu lo hizo todo por sí mismo. —El joven líder de las siete espadas no respondió nada, avanzó derecho hasta donde Sasuke y Hinata estaban sentados y les hizo una profunda reverencia.

—Lamento mucho haberlos involucrado en todo eso.

—Uh… —Antes de que Sasuke pudiera replicar Hinata habló con suavidad—. N-no fue nada.

—El jutsu. —Sasuke no lo iba a dejar ir tan fácilmente—. Prometiste un jutsu.

—Sí. —Mangetsu desabrochó un pequeño pergamino de su cintura y se lo entregó a Hinata, al hacerlo le sujetó ambas manos entre las suyas—. Es el jutsu de clon de agua, sé que si lo entrenas adecuadamente podrás hacerlo. —La soltó y los miró a ambos—. Me queda poco tiempo, pero los siete ninjas espadachines de la Niebla les están en deuda. —La mirada de Itachi se volvió gris mientras lo observaba, pero nadie pareció notarlo.

—¿Qué vas a hacer con el niño? —Jiraiya arqueó una ceja.

—Lo llevaré conmigo. —Con cansancio Mangetsu sacó unas cadenas de su bolsa y envolvió al chico desmayado en ellas, debían ser contenedoras de chakra—. Fue un seguidor y cómplice de Zabuza, será juzgado en la Niebla. —Los dedos de Hinata dieron un pulso, pero Sasuke le puso una mano sobre el brazo y negó con la cabeza, eso lo habían aprendido en Raíz, no importaban las circunstancias, sus acciones tenían consecuencias.

—No te ves como si fueras capaz de ir por ahí llevándolos tu solo. —Jiraiya dio un enorme suspiro, hizo un sello y un pergamino apareció frente a él—. Por desgracia hubo un tiempo en el que aprendí a sellar cadáveres. —Les lanzó una mirada a los niños y les guiñó un ojo—. Aprendan, quien sabe cuando tengamos un cadáver de nuevo. —Naruto dio un salto, tendría pesadillas seguro. Jiraiya colocó a Zabuza sobre el pergamino, realizó un montón de sellos y el cuerpo desapareció dentro del pergamino, luego se lo pasó a Mangetsu.

—Gracias. —El joven musitó.

—Espero que pongas eso en tu informe. —Jiraiya gruñó—. Y compénsanos con el mejor sake de la Niebla o vamos a levantar una queja por atacar y secuestrar a nuestros shinobis.

—Lo recordaré. —Mangetsu se echó a Haku al hombro, les hizo una rápida y corta reverencia, dio media vuelta y se fue. Hinata lo miró alejarse con el pergamino del clon de agua apretado contra su pecho. No estaba segura del por qué, pero quería llorar.

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Como compensación por sobrevivir a una misión "más riesgosa de lo que ustedes mismos creen" Jiraiya los llevó a unas aguas termales, pese a que Itachi lo había visto con sospecha casi todo el camino.

Naruto estaba contento por un lado y disgustado por el otro. Había hecho que Sasuke le contara una y otra vez lo que había pasado en su batalla.

—"¡Yo también hubiera querido estar ahí!". —Pero no había estado y no había gran cosa que hacer al respecto.

¡Si tan solo no se hubiera dormido como roca ese día!

Naruto se cruzó de brazos. Ahora le parecía que Sasuke y Hinata se habían vuelto más cercanos, es decir, no es como si hablaran mucho y tampoco se buscaban el uno al otro, pero a veces se daban una mirada y ambos parecían entenderse, en ocasiones hasta sonreían.

¡Eso no le gustaba!

Cada que pasaba iba y se sentaba en medio o molestaba a uno de los dos hasta que le prestaba atención. Eso nunca había pasado antes.

—¿Qué estoy haciendo, dattebayo? —Con cansancio se sentó en una banca del patio, era de noche y llevaba puesta una yukata y sandalias que le habían ofrecido en el hostal, él y Sasuke se habían metido en las aguas termales hasta que sus espaldas estaban rojas e Itachi los había sacado casi a la fuerza.

Por cierto, tal vez era su imaginación, pero le parecía que Itachi-taichou sonreía un poco más ahora, es decir, era difícil saber cuándo Itachi-taichou sonreía normalmente, pero ahora sus labios se curvaban ligeramente más seguido que en el pasado, también hablaba un poco más con ellos, a veces cosas que no tenían que ver con el entrenamiento o ser buenos shinobis o personas, por ejemplo, el otro día habían tenido una breve charla acerca de si las judías rojas o las moradas eran más ricas, eso no tenía nada que ver con ser un ninja, ¿cierto?

—¿Naruto? —Escuchó la voz de Jiraiya llamarlo y giró la mirada en dirección a la voz, Jiraiya estaba parado con una lámpara de papel en la mano, llevaba una yukata blanca y el cabello cayéndole en una coleta baja, aun húmedo por el baño. Se veía más joven.

—Ero-senin. —Naruto contestó con ligero desgano.

—¿Qué te pasa? —Jiraiya caminó hasta estar junto a él y se sentó a su lado en la banca.

—No sé.

—¿Sigues molesto por qué no fuiste parte de la aventura? —Jiraiya lo sujetó de la nuca y le masajeó el cuero cabelludo, casi como un perrito haciendo un berrinche.

—No es por eso. —Naruto gruñó, aunque a lo mejor si era por eso.

—Sasuke y Hinata-chan están bien, ¿no? —Jiraiya le sonrió, era la primera vez que los llamaba por su nombre—. No siempre vas a poder proteger a tus amigos o pelear a su lado, lo importante es que creas en ellos.

—Yo creo en ellos. —Naruto suspiró.

—Estar celoso no es guay.

—¡No estoy celoso! —Aunque a lo mejor sí que lo estaba.

—Mientras vayas creciendo vas a darte cuenta que tu destino y el de tus amigos no será el mismo. —Jiraiya volteó a ver el cielo, las estrellas tintineaban fuertemente en lo alto—. Cuando eres pequeño crees que siempre estarán juntos, que afrontaran todos los peligros y caminos unidos, pero no es así.

—¿Por qué no? —Naruto se estremeció, Hinata y Sasuke habían sido sus primeros amigos, las primeras personas que le habían tendido la mano cuando no tenía nada, gracias a ellos había aprendido a confiar en Itachi-taichou, había conocido a Gaara, había logrado conectar con Iruka e incluso estar ahí, en ese momento, sentado junto a Ero-senin.

—Un día vas a voltear atrás y vas a ver que quizás y solo quizás Hinata-chan camina a un destino más grande que el tuyo, que busca superar sus demonios a su manera y que tú no puedes alcanzarla, que incluso no te deja alcanzarla. —Jiraiya apretó las manos, en su mente una hermosa mujer de ojos chocolate lo veía con fastidio—. Y quizás Sasuke dé media vuelta, vaya por un camino que tú no puedes seguir. —Un camino oscuro, un camino del que no podía recuperarlo. En su mente Orochimaru rechazaba su mano, evitaba su ayuda.

—Eso no va a pasar. —Naruto lo miró, con aquellos ojos azules que eran de Minato pero tenían la fortaleza eterna de Kushina—. Si Hinata-chan intenta que no la alcance ¡yo saltare hasta donde esta ella! y si Sasuke-teme camina por donde yo no puedo ir, ¡entonces lo regresare al camino correcto!

—Eres un chico especial, ¿eh? —Jiraiya le palmeó la espalda, en sus ojos se pintó claro y nítido un cariño que Naruto nunca había visto en otros ojos, un cariño que debía parecerse al que sentían los padres por sus hijos—. El ninja número uno en sorprender a la gente. —Naruto lo miró con los labios entreabiertos, preguntándose, cuestionándose si podía creer en ese sentimiento, si era genuino.

—Pero de todas maneras ser un chico celoso no es nada guay. —Jiraiya giró la mirada al frente, pero su mano siguió sobre la espalda de Naruto, una caricia que lo decía todo, una mano en la que podía confiar.

—No estoy celoso. —Naruto sintió que quizás se le estaba poniendo nasal la voz así que sonrío ampliamente.

—Sí claro. —Jiraiya se río por lo bajo, tenía una risa como de viejo, aunque a lo mejor sí que estaba viejo.

—¿Jiraiya-sama, Naruto-kun? —Itachi apareció, interrumpiéndolos, al tiempo que apartaba un panel de papel, llevaba el cabello suelto y húmedo, la yukata medio abierta le dejaba ver un poco el pecho, Jiraiya lo observó fijo, intentando grabarse la imagen para detallarla adecuadamente después, aunque pareciera que no, tenía algunas lectoras femeninas que seguro apreciarían el detalle.

—Itachi-taichou. —Naruto dio un parpadeo—. No he visto que Ero-senin intente espiar en las termas de las mujeres.

—¿Los pusiste a seguirme? —Jiraiya arqueó las cejas fingiendo incredulidad.

—Era solo una precaución. —Itachi caminó hasta ellos, tenía un andar bastante elegante con la yukata y las sandalias, Jiraiya detalló la expresión serena y atractiva que tenía bajo la luz de las estrellas, seguro las lectoras estarían satisfechas.

—Siéntate. —Jiraiya sujetó a Naruto por debajo de las axilas y se lo sentó en una rodilla, Naruto pareció bastante sorprendido y murmuró que ya era demasiado grande para eso, pero no se bajó. Itachi se sentó junto a él en la banca de piedra, era una noche muy bonita, con viento suave y luz estelar.

—Escuché que Mangetsu-san logró llegar a su aldea. —Itachi soltó el comentario al viento.

—Sí. —Jiraiya movió la rodilla, Naruto se río, como si fuera un caballito.

—Esto va a tener repercusiones en mi equipo.

—Seguramente. —Jiraiya se encogió de hombros—. Aunque solo hayan ido como apoyo y en condiciones fuera de lo normal neutralizaron a un buen oponente sin heridas de consideración. —Itachi apretó las manos, su rostro no mostraba nada, pero Jiraiya había aprendido a leerlo en los últimos meses.

—Tienes un buen equipo aquí Itachi. —Al descuido le acarició a Naruto detrás de las orejas, el rubio se encogió por las cosquillas—. Y casi todo lo has hecho tú solo.

—Ah. —Sasuke apareció corriendo en el patio, al verlos se quedó quieto y dio un paso atrás—. ¿Qué están haciendo ahí en la oscuridad?

—Creo que solo sucedió. —Itachi se encogió de hombros.

—Se ven muy tétricos. —Sasuke frunció el ceño, también él llevaba una yukata y sandalias, Itachi pensó que definitivamente debía cortarle el pelo o enseñarlo a atárselo en una coleta igual que él.

—Pero si aquí hay una lámpara. —Naruto señaló la lámpara de papel en el suelo.

—Se ven más tétricos por eso. —Sasuke se cruzó de brazos—. La luz les da desde abajo.

—Sasuke. —Itachi lo llamó con dos dedos, como si volviera a ser el niño de seis años que corría en pos de su hermano donde quiera que estuviera Sasuke caminó apurado hacía él.

—¿Qué…? —Pero Itachi lo recibió con un golpe en la frente—. ¡Ay!

—Hace mucho que no hacía eso. —Naruto parpadeó al tiempo que movía los pies en el aire.

—Y no lo extrañaba para nada. —Sasuke se llevó ambas manos a la enrojecida frente, pero antes de que pudiera quejarse Itachi lo jaló de la cintura y lo sentó sobre su rodilla—. ¡Itachi!, —avergonzado Sasuke olvidó llamarlo con respeto—, ¡ya no soy un niño!

—No, ya no son niños. —Jiraiya alzó la mirada para ver las estrellas—. Así que guarden silencio y dejen que los sintamos niños por última vez.

—Naruto… —Sasuke puso una mano frente a su boca y le susurró al rubio quien acercó la oreja a él—. ¿Están borrachos?

—Creo que no… no sé… —Naruto le contestó en el mismo tono, Jiraiya soltó una carcajada, Itachi curvo ligeramente hacía arriba los labios.

—Sabes Itachi. —Jiraiya giró a verlo arqueando las cejas—. Lo mejor es disfrutarlos cuando son pequeños, porque cuando crecen no les importa lastimarte con sus palabras.

—Lo tendré en cuenta.

—Y a todo esto… —Resignado a quedarse sobre la rodilla de Itachi Sasuke soltó un suspiro—. ¿Qué hacían todos en el patio?

—Solo sucedió. —Itachi se encogió de hombros.

—Solo sucedió. —Naruto repitió canturreando.

—Hoy todo sucede. —Sasuke gruñó—. Solo falta que Hinata salga a… —Sasuke vio las aguas termales exteriores y se atragantó—. Mejor que no salga.

—¿Y eso por qué? —Naruto dio un parpadeo y cómo si la hubieran invocado Hinata apareció caminando del otro lado de la fuente, el cabello le caía suelto y liso hasta la cintura, tenía las mejillas sonrojadas por el agua caliente y aunque la yukata era gruesa y no le marcaba la figura le hacía ver mucho más delicada y pequeña de lo que lucía con su ropa habitual.

—¡Hinata-chan!, —Naruto levantó un brazo—, ¡ven!, ¡estamos aquí!, ¡simplemente sucedió!

—Uh… —Hinata los miró con arrobo, como preguntándose que hacían todos hechos un ovillo sobre una banca de piedra en el patio.

—Solo ven. —Sasuke chasqueó la lengua y ella avanzó hasta ellos con pasos inseguros.

—Yo solo salí para… ¡Ah! —No pudo agregar más, Naruto y Sasuke la jalaron cada quien de una mano, le dieron vuelta y la sentaron sobre la rodilla de Itachi en medio de ellos—. ¡Yo, no! —Los ojos se le estaban haciendo espiral—. Se-sentarme en la rodilla de Itachi-taichou no…

—No te preocupes por eso ahora. —Jiraiya se río, sujetó a Itachi por los hombros y lo abrazó contra él, a lo mejor sí que estaba borracho, todos gimieron cuando quedaron apretujados en el abrazo—. Los cuatro son solo un montón de cachorros así que dejen de hacer como que son mayores. —Itachi por primera vez en la vida dejó que esas palabras lo envolvieran. Instintivamente cerró los ojos, sintió que Hinata y Sasuke se aferraban a sus brazos intentando que el abrazo de Jiraiya no los matara y como la cabeza de Naruto se le encajaba en el hombro. Quizás eso era, es decir, para Jiraiya, un cachorro, apenas un muchacho que no sabía gran cosa de la vida.

Pero había algo que Jiraiya le había enseñado: la sensación de sentirse protegido. Itachi volvió a su niño de seis años, ese que había visto la guerra cargando a su hermano de pocos meses en brazos, ese niño al que nadie había protegido, ese niño que su padre nunca había abrazado haciéndole creer que todo estaría bien. Le pareció que ante el abrazo el Itachi de seis años era capaz de sonreír, una sonrisa tan grande como la de Naruto, pero quizás era solo su imaginación.

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Notas de Okashira Janet: Mi vida en Julio va a correr cuesta arriba y en Agosto va a ser un caos completo así que puse todo mi esfuerzo en sacar éste capítulo un poco antes de lo acostumbrado. El ritmo de las actualizaciones… pues espero que no decaiga, pero ya les iré avisando por Facebook, recuerden que si quieren seguirme pueden encontrarme como Janet Gaspar.

Aclaraciones

1 Tenía que darle a Naruto su Sexy No Jutsu y a Jiraiya su muy rimbombante "Ero-senin", siempre me pregunte quien le dio esas inclinaciones a Naruto cuando era niño, dado que no se relacionaba prácticamente con nadie y era bastante inocentón siempre me quedo esa duda. Bueno, con el honorable Itachi no es que hubiera logrado algo, pero aquí esta Jiraiya para salvar la historia (risas).

2 De igual manera nunca supe por qué Hinata entrenaba desnuda en el agua (ese capítulo de relleno), pero en esta historia lo hace porque, si lo recuerdan, cuando estaba en el reino de los lobos ellos la obligaban a entrenar en el agua sin ropa. Desde entonces entrena así con ellos, creo que ya se ha acostumbrado.

3 Debido a que el Equipo Cuervo ha cambiado el curso de la historia también hay ciertos cambios en la trama, si lo recuerdan Mangetsu y Suigetsu recorrieron el Camino de la Serpiente, eso ocasionó cambios tiempo/espacio. Por eso aquí como líder de las siete espadas de la Niebla Mangetsu esta tras Zabuza.

4 No me empiecen que por qué Naruto no estuvo en la pelea, Naruto ya peleó contra Gaara, no tiene nada que probar, en cambio Hinata y Sasuke que han estado entrenando juntos sus dojutsus tenían que probar que funcionaban en batalla. De hecho a Haku le tocó la peor combinación, alguien que podía seguir sus movimientos y alguien que podía saber quién era el real entre todos los reflejos (que sí, que a lo mejor como es una línea sanguínea el Byakugan no hubiera podido saber cuál era el real, pero Hinata pudo, ¡poder fanfic!). Si hubiera sido Naruto-Hinata o Sasuke-Naruto no hubiera funcionado tan bien.

Los lectores preguntan

1 Que alguien sea un "petardo" tiene varias connotaciones, pero significa que sea un creído, que sea alguien inaguantable, que caiga gordo (risas).

2 Me ha llamado la atención que todos pregunten acerca del príncipe de la luna en el capítulo pasado cuando los lobos ya lo habían mencionado desde el capítulo 10, ¿ustedes no me hacen caso, verdad? (llora, llora). Como sea, para esa trama aún nos falta.

3 No, la prostituta del capítulo pasado no era la madre de Sai, recuerden que ella le dijo a Itachi que su hijo tendría su edad (diecisiete años) y Sai es de la edad de los cuervitos (de todas maneras eso no importa mucho).

4 ¿Qué me inspira para hacer el fanfic?, bueno, siempre que escribo trato de apegarme a la personalidad de los personajes tomando en cuenta sus circunstancias. Este fanfic es particularmente difícil porque el universo de Naruto es increíblemente extenso y tengo que seleccionar quien sí va a entrar en la historia y quien no, es evidente que no puedo recrear los 700 capítulos de Kishimoto, jamás acabaría.

Si soy sincera empecé a escribir Equipo Cuervo por una razón en particular, quería superar a "Debe ser invierno", no solo en reviews, favoritos y fans acérrimos, quería superar esa historia en todo sentido, quería hacer una historia que hiciera a la gente decir "¿ya leíste Equipo Cuervo?", es duro cuando por más que escribes los lectores siempre guardan un mejor recuerdo de una historia anterior, en pocas palabras quería superarme a mí misma.

Por supuesto, es muy pronto para decirlo, pero estoy bastante satisfecha con Equipo Cuervo.

Y nada, como siempre, muchas gracias por leer.

01 de Julio del 2017 Sábado.