– no puedo creer que de verdad se llevaran a Cloud – Sergei y Yuriy estaban en la mesa de la cafetería esperando a que las chicas volvieran, pues Alyss en su intento de distraer a Yume le pidió acompañarla por algo extra
– todos en esa familia parecen ser igual de molestos – el pelirrojo nunca fue afecto de ninguno de los Kinomiya, pero remarcó el comportamiento de Hitoshi con todo lo sucedido – el problema es que dejen a Boris vivir solo – recordando que no sólo era menor, Cloud era básicamente el adulto responsable por el platinado
– ahem… – Alyss aclaró su garganta para que dejaran de hablar del tema frente a Yume
Sergei y Yuriy intercambiaron una mirada y hubo un silencio incómodo mientras las chicas se sentaban con ellos, Yume se veía dispersa, además de triste.
– no se preocupen por Boris, él estará bien – Alyss trató sonar segura para evitar preocupar a la pelirroja – mañana que lo vayamos a ver, se darán cuenta – los tres miraron a Yume
La pelirroja lejos de animarse, se contrajo mirando hacia abajo mientras apretaba sus manos sobre sus piernas por debajo de la mesa, estaba preocupada por Boris y Cloud, sus primeros amigos de verdad, pero la amenaza de Garland resonaba en su cabeza, tenía que decidir entre ir con su agresor y "abandonar" a sus amigos o ir con sus amigos con el riesgo de ponerlos en peligro.
– ¿Yume? – la voz del pelirrojo la sacó de sus pensamientos
– perdón… – se levantó sin mirarlos – voy al baño… – se excusó sin decir más
La pelirroja seguía buscando la mejor forma de no empeorarlo todo, necesitaba pensar en algo, fue cuando vio a Garland a la distancia, tenía miedo, pero al menos debía intentarlo.
– G… Ga… – la pelirroja estaba temblando tanto que no podía hablar
– ey, parece que alguien te busca – el comentario seguido de risas e insinuaciones la hizo desear huir, pero sus piernas no respondían
– ¡Yume! – le extrañó verla, pero se aseguraría de usar la situación a su favor – ¿pasa algo? – la pelirroja asintió
El moreno la separó del grupo suficiente para no ser escuchados, pero aún a la vista del grupo, quienes le habían hecho insinuaciones sobre la pelirroja, aunque el moreno le causó gracia, hizo una señas para que se callaran y "no incomodar" a la chica
– ¿y bien?, espero tengas una buena razón para venir a molestarme – Garland hablaba en voz baja pero le tomaba las manos
– es… – se avergonzó de notar que el grupo de amigos del moreno los observaba – sobre mañana… – agachó aún más la mirada
– oh – la abrazó recargándola contra su pecho mientras sujetaba su cabeza – más vale que estés ahí – separó el rostro de Yume lo suficiente para mirarla a los ojos – o esta vez será peor para alguno de tus amiguitos – la sintió temblar y apretó discretamente su cabello – aunque tu estúpido novio podría ganarse algo especial – Yume lo miró suplicante
– no, por favor, no le hagas nada – Garland secó la lágrima como si estuviera a punto de besarla – pero, mañana iremos a ver a Boris, estoy preocupada por él – sin darse cuenta habló con sinceridad – no me gustaría dejarlo solo en estos momentos y… –
– ¿por qué crees que eso me interesa? – la pelirroja lo sujetó del uniforme
– por favor, deja que vaya a verlo, prometo que haré lo que me pidas… – la mirada de Garland la hizo arrepentirse de sus palabras
– suplícame – sujetó ambas manos de la pelirroja haciendo que lo soltara – suplícame frente a todos para que te perdone y di que me vas a compensar como yo quiera – para los que veían todo, parecía que Garland finalmente estaba rechazándola – si actúas bien, te dejaré ir, pero debes ir a las cuatro al lago, sino, ya sabes lo que pasará – la soltó y empezó a alejarse de ella
– ¡espera Garland! – el moreno se detuvo dándole la espalda, la pelirroja se armó de valor para cumplir su petición frente a los presentes – no te vayas – lo abrazó por atrás – por favor, perdóname – – el moreno se zafó, aquella actuación no era aceptable para él, Yume lloró en frustración, tenía que hacerlo bien, por el bien de sus amigos y su novio – ¡por favor! – la pelirroja lloraba humillada mientras se dejaba caer de rodillas sujetando su gabardina por atrás – perdóname… prometo que te compensaré por todo y haré lo que me pidas, por favor… –
Los presentes no podían creer que Arakawa, la pelirroja famosa en la escuela por ser una cualquiera, le suplicaba a Garland de rodillas. El moreno disfrutó aquella humillación para la pelirroja, se volteó hacia ella y la levantó del piso para abrazarla
– te veo mañana a las cuatro, más vale que no faltes – susurró mientras la pelirroja temblaba en los brazos del chico – Yume, yo te quiero, pero no es justo que estés con Ivanov y conmigo al mismo tiempo – le dijo en voz alta para que los demás escucharan
Yume lloraba por la humillación que el moreno la estaba haciendo pasar, mientras frente a todos, Garland quedaba como la víctima de la pelirroja. Alyss, Sergei y Yuriy habían salido preocupados de la cafetería a buscar a la pelirroja, quien ya había tardado, la encontraron justo para ver como Garland estaba apunto de besarla frente a los alumnos.
El puño del pelirrojo acertó un golpe en el rostro de Garland, al tomarlo desprevenido, éste terminó en el piso bastante molesto
– ¡deja en paz a mi novia! – Yuriy se veía furioso, la pelirroja no dejaba de llorar y Alyss fue quien la alejó del moreno
Garland estaba en el suelo, aquel golpe había causado un sangrado en su boca y eso no se lo iba a perdonar, instintivamente deseaba golpear al insolente pelirrojo, pero las burlas del grupo de Garland al pelirrojo contando como Yume había suplicado al moreno momentos antes de ser interrumpidos, lo hicieron no golpearlo (por ahora), sin embargo lo sujetó del uniforme como si fuera a hacerlo
– haré que te arrepientas por esto, Ivanov – Garland puso al pelirrojo contra la pared, mientras Yume miraba todo llorando atrás de Alyss y Sergei
– no te tengo miedo, maldito – Yuriy se negaba a dejar que se saliera con la suya, haciendo enojar más al moreno
Ahí estaba otra vez esa maldita mirada del pelirrojo, no solo se negaba a ser intimidado, para el moreno lo que más lo hacía odiarlo, era que alguien de la posición de Ivanov, se atreviera a faltarle al respeto de esa forma.
Todo sucedido en un abrir y cerrar de ojos, Garland soltó a Yuriy mirándolo con odio y desprecio; el moreno se preparó para acertar una patada circular directo al pelirrojo, en su ira perdió de vista su intento de mostrarse como la víctima, pero nadie esperó que la pelirroja se interpusiera, siendo ella quien recibió dicha patada
– n… no peleen… – la pelirroja había quedado sin aire y apenas pudo hablar, había terminado en el piso; Yuriy intentó atacarlo pero de nuevo la pelirroja trató de detenerlos aún cuando apenas podía moverse – basta, por favor… – Alyss y Sergei se habían acercado a ayudarla – no se peleen, por favor… – ambos chicos se miraron con seriedad
Yuriy fue quien reaccionó primero, reclamándole por defenderlo, gracias a lo sucedido, Garland recordó que no era buena idea perder los estribos, pronto podría cobrarse un poco de las irreverencias; el moreno disfrutó escuchar lo que decían sobre el par de pelirrojos quienes la vieron suplicarle, no reaccionó como realmente se sentía y fingió estar molesto e incluso decepcionado con Yume mientras se alejó sin decir nada. Yuriy y los ayudaron a la pelirroja a levantarse, quien para molestia de sus amigos y sobretodo de su novio, había negado lo que realmente sucedió, excusando al moreno diciendo que fue un accidente del cual ella fue responsable.
El descanso terminó y los alumnos debían volver a sus aulas y terminar sus clases del día, la pelirroja le sonrió a sus amigos fingiendo que todo estaba bien e incluso les recordó que si no se daban prisa llegarían tarde a la clase; Alyss y Sergei volvieron a sus respectivos salones y Yuriy no perdió de vista a su novia el resto de las clases y después de estas cuando se reunieron de nuevo con el rubio y su amiga, Alyss, la pelirroja insistía en que todo estaba bien; no fue hasta que volvieron a los dormitorios que cuando Yume por fin se resguardó bajo las cobijas para dormir, pudo llorar en silencio mientras abrazaba su costado recordando el dolor y con él, fue inevitable que pensara en lo que le esperaba en su "cita" con Garland.
El sábado a primera hora, los cuatro chicos salieron rumbo al taller, el cual estaba cerrado, yendo así a buscar al platinado a su casa; en efecto, Boris estaba encerrado, había tratado en vano de hacer que dejaran libre a Cloud, pero la ley era clara, aunque por la diferencia de edad, sólo se le dieron dos años.
Mientras Boris contó todo lo que sucedió con los Kinomiya y Cloud, Yume se dio cuenta que no había comida en la casa y se preocupó por él, recordándole que sus amigos nunca fueron muy afectos de cocinar y con lo sucedido, seguramente Boris no había comido bien.
– ¿por qué no vamos a comer algo? – el platinado, quien se notaba estresado y preocupado le miró – te hará bien salir – Yume miró el piso un tanto avergonzada – a Cloud no le gustaría verte así – la pelirroja recordó la historia de cómo Cloud rescató a Boris así el platinado recordó los regaños del rubio
– tch… – Boris puso con fuerza ambas manos sobre sus rodillas – tienes razón pequeña, si él no está tengo que mantener las cosas en orden hasta que pueda volver – se levantó – ¡vayamos a comer algo! –
Yume logró animar con éxito a su amigo, los cinco fueron a comer, el platinado dijo que visitaría al rubio pronto y le haría ver que él mantendría todo en orden hasta que volviera; Alyss se ofreció a ir a ayudar los sábados al taller, a lo que Sergei, Yuriy y Yume se sumaron, Boris se veía más tranquilo y les aseguró que estaría bien y no tardaría en "dejar de interrumpir" sus fines de semana.
Los chicos lo pasaban bien, por un momento todos habían dejado de pensar en todos los problemas que se habían suscitado, hasta que Yume notó la hora, tenía que volver para llegar a la hora acordada a donde Garland.
– deberíamos volver… – comentó en un tono algo bajo
– ¿por qué? – Alyss cruzó los brazos – aún es temprano, se supone podemos volver hasta las ocho –
– pe… pero… – la pelirroja miraba al piso mientras sus manos nerviosas jugaban con su larga falda pensando en una buena excusa – con lo que pasó, ¿no sería mejor volver antes? – apretó nerviosa sus puños sujetando la tela de la ropa – al menos mientras las cosas se calman… –
– la pequeña tiene razón – fue el platinado quien admitió que era buena idea – así no les daremos excusas para que al menos reduzcan el tiempo de Cloud… – se notaba frustrado y molesto
Así, se despidieron del platinado y volvieron a la escuela justo a tiempo para que Yume lograra llegar al lago, pero antes, tenía que encontrar una forma de separarse de sus amigos sin levantar sospechas.
Después de que los profesores registraran la asistencia de los chicos, Alyss le ganó las palabras a su amiga cuando dijo querer aprovechar el tiempo con su novio, Yuriy buscaría hacer lo mismo con la pelirroja
– perdóname Yuriy… – se miraba triste – con todo lo que pasó he estado preocupada y estoy muy atrasada con mis tareas y trabajos – se armó de valor antes de que su novio pudiese ofrecerle ayuda – pero, mañana podemos hacer algo si quieres… – se sonrojó
– está bien – le besó la frente – pero si necesitas ayuda, sólo dilo – la pelirroja asintió y se despidieron
Yume se despidió agitando su mano en un gesto algo avergonzado y se alejó de la fuente rumbo a la biblioteca; al llegar al arco de madera que llevaba al edificio, miró atrás, su novio y sus amigos no la verían, dudó, pero se dirigió a los campos de la escuela, pasó los establos, el área de críquet, la pista para equitación y polo hasta llegar a la barda que marcaba el final de los espacios del internado, recordó la primera vez que tuvo que saltar la barda por otra sección de la escuela y finalmente comenzó su hazaña de escaparse del instituto.
Yume caminó entre los árboles , entre más se acercaba a su destino, más deseaba correr de vuelta a los dormitorios. Finalmente el lago apareció entre los árboles y arbustos, se acercó a una gran piedra a orillas de este; por unos instantes se olvidó de por que estaba ahí, el brillo del sol llegaba de entre los árboles para pegar sobre el lago, el cual, al estar congelado creaba una vista única, inevitablemente, una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de la pelirroja.
– para alguien que se negó, pareces feliz de estar aquí – la voz de Garland la hizo reaccionar
– no es eso… es sólo que el paisaje es bonito… – trataba de justificarse
– es cierto – el moreno se acercó mientras hablaba – que tengas algo agradable que ver, hará que esto sea mejor – la sonrisa del moreno la espantó
– ¿esto? – retrocedió chocando con la roca que era un poco más alta que ella, haciéndola sentirse atrapada
– así es, Arakawa – se acercó atrapándola con sus brazos contra la roca – espero hayas guardado bien las pastillas que te di – la pelirroja empezó a temblar aterrorizada – por que hoy terminaremos lo que tu estúpido novio interrumpió en el viaje –
– pe… pero he obedecido… y… – sus palabras causaron una mirada llena de furia en el moreno, haciéndola cubrirse el cuerpo instintivamente ante algún golpe
– ¿cuántas veces tengo que repetírtelo, estúpida? – la agarró del cabello con violeta para ponerla de espaldas contra la roca –debes obedecerme siempre – apretó la cara de Yume contra la piedra – por que tu horrible asqueroso cuerpo me pertenece – pegó su cuerpo al de Yume para susurrarle al oído – te voy a enseñar cómo se debe hacer lo que haz hecho con Ivanov – con su mano libre tocó los glúteos de la pelirroja sobre la ropa
– no, por favor… – temblaba aún más – no hemos hecho nada de eso… – su voz se quebraba
– así que estás esperando para acostarte con el maldito pelirrojo, ¿eh? – sonrió con la idea – eso lo hará más divertido, así cuando lo hagas con él, recordarás todo lo que te haré – la empezó a besar en el cuello – pensarás en mí mientras te acuestas con Ivanov – Yume empezó a llorar sin poder contenerse
— por favor, todo menos eso – Garland empezó a frotar su cuerpo contra el de la pelirroja sobre la ropa – haré lo que me pidas – empezó a sentir algo duro y caliente frotándose sobre la ropa contra sus glúteos – ¡por favor, haré lo que quieras! – finalmente grito en desesperación tratando de hacer que el moreno se detuviera
– ¿lo que quiera? – Garland apretó su cuerpo contra el de Yume dejándola sentir su miembro y apretando sus senos mientras le habló al oído
– lo que quieras… – sintió como el moreno la soltó, no podía creerlo
– me vas a ayudar a hacer pagar a ese maldito de Ivanov – Yume volteó a verlo asustada – jamás sospechará de su querida novia – la sonrisa que le dirigió el moreno la asustó – esto es lo que tienes que hacer… –
El moreno explicó sólo lo necesario de su plan; ya que el pelirrojo se había librado del accidente con la motocicleta, necesitaba recordarle su lugar, en especial después del golpe que le dio el día anterior, no le dijo a la pelirroja que el objetivo era mandarlo al hospital, pero le dijo que al día siguiente, al medio día se asegurara que Ivanov llegara al lago, ellos tendrían una cita "romántica" en el lago, él la enseñaría a patinar sobre el hielo y cuando los viera juntos Yume tendría que abrazarlo para que el pelirrojo se fuera triste y enojado.
– más vale que cumplas, Arakawa, o no sólo mandaré al hospital al maldito pelirrojo, después de hacerte mía – se acercó a susurrarle lo último – aunque tenga que golpearte para hacerlo – dejándole saber que la próxima vez, forzaría las cosas
El moreno se fue victorioso y Yume también volvió a la escuela, tenía que pensar en algo para cumplir el plan de Garland sin lastimar a su novio, sabía que explicar la situación, sólo sería un arreglo temporal, tenía que buscar una forma creíble de lograrlo.
De vuelta al dormitorio de varones, el moreno presumió haber tenido sexo en un lugar público con una chica a quien vería de nuevo al día siguiente, se encargó de presumir que tendrían una cita que era seguro acabaría en más sexo, se aseguró que todos en los dormitorios se enteraran, incluyendo a Yuriy y Sergei, pero jamás reveló el nombre de la chica.
La pelirroja apenas pudo dormir esa noche, temía más por lo que pudiera pasarle a su novio que a ella, casi no pudo dormir, pero había creído encontrar la forma de ayudar a Yuriy.
En la mañana le dijo a Alyss que debía aprovechar para tener un día especial con Sergei y avergonzada le dijo que le pediría una cita al pelirrojo, haciendo que Alyss aceptara sin preguntar demasiado; así frente a la fuente, Alyss se llevó a Sergei y mientras se alejaba le deseó suerte a Yuriy, quien no entendió a qué se refería.
– Yuriy… ¿podemos hablar? – la pelirroja pidió que hablaran en otro lugar
El pelirrojo reconoció el lugar, fue donde la besó por primera vez, cerca del estacionamiento de los profesores, no imaginó que terminaría volviéndose novio de aquella pequeña y tímida pelirroja que sufría de acoso escolar.
– tengo algo que decirte Yuriy – la pelirroja se notaba demasiado nerviosa – no podemos seguir juntos… – el pelirrojo no podía creer lo que escuchaba
– ¿qué significa esto? – la acorraló en el mismo lugar donde la había besado
– perdón… – no deseaba alejarse del pelirrojo, pero quería salvarlo – hay alguien más… –
Yume empezó a llorar y Yuriy la dejó irse sin decir nada, la vio correr llorando, no podía creerlo. El pelirrojo caminó de vuelta a los dormitorios para ver a Yume hablando con Garland, seguro la estaba molestando de nuevo, no supo si intervenir o no, el moreno notó su presencia y al instante la jaló para besarla, se sentía furioso y se dirigió a su dormitorio.
Después de un rato de lo que había sucedido con Yume, el pelirrojo trataba de entender lo que había sucedido en su cuarto, cuando escuchó a los otros varones hablando en los pasillos
– ¿quién iba a pensar que Garland volvería con esa zorra de Arakawa? – Yuriy no podía creer lo que escuchaba – parece que la pelirroja al fin decidió quedarse con él – el pelirrojo no podía creerlo, tenía que ser otra de sus mentiras – con lo que hicieron ayer, parece que finalmente la convenció – se escucharon las risas – yo no podría perdonar a una chica como ella –
Yuriy finalmente entendió quién era la otra persona, era Garland, lo que significaba que seguramente le había hecho algo, no pudo más y salió de prisa del dormitorio, tenía que encontrar a la pelirroja y aclarar las cosas.
Después de que Yume le dijo a Garland que había terminado con Yuriy, este no pudo hacer nada al estar frente a su grupo usual de amigos, pero cuando vio a Yuriy aprovechó para besarla y ahí le dijo que no cambiaba que tenía que asistir a su cita.
La pelirroja volvió triste al lago, con la diferencia que esta vez había salido por la entrada del instituto acompañada por Garland, salieron tomados de la mano como novios, registraron su salida como todos, siguiendo la nueva norma de la escuela. Todo el camino el moreno no dijo nada, no la volteó a ver siquiera, pero sentía su mano temblando.
– bien, llegamos – Garland la soltó al estar frente al lago – tendremos nuestra cita, pero primero… – la pelirroja lo miró con duda
En un instante el moreno giró soltando un gancho en la pelirroja, la miraba con odio, Yume empezó a llorar cuando ahora una patada que la llevó al suelo, donde el moreno continuó pareándola, la pelirroja empezó a gritar, pero Garland se agachó a taparle la boca
– tenías una sola cosa que hacer maldita – con su mano libre siguió soltando puñetazos en el cuerpo de la chica – ¿acaso no puedes hacer nada bien? – la agarró del cabello y la levantó sin dejarla tomar aire – ponte esto – la empujó a donde estaba la maleta que llevó consigo, dentro había dos pares de patines para hielo – hoy tendremos nuestra cita, ¿recuerdas? – la sonrisa del moreno la aterró, jamás había visto esa expresión en él antes – ¡date prisa! –
La pelirroja se puso los patines como pudo y Garland hizo lo mismo, Yume sentía dolor, pero el moreno le ordenó apresurarse y tuvo que sobreponerse al dolor, miró el hielo del lago, jamás había patinado antes y le daba miedo que el hielo del lago se rompiera, el moreno la jaló con brusquedad hacia el lago.
Apenas empezaron a patinar, fue como si Garland fuera otro, la sujetó para que no cayera y aunque no la miraba, la guiaba para que pudieran seguir patinando.
– ya que interferiste con mis planes, tendrás que tomar el lugar de Ivanov – Yume sentía que daban vueltas y el miedo a caer la hacía abrazar al moreno con más fuerza – si logras volver a la orilla – la abrazó para susurrarle al oído – esta vez no habrá suplica que me detenga de volverte mía –
Garland soltó a Yume quien por miedo a caer trataba de aferrarse sin éxito, Garland la tomó de las manos y le sonrió, Yume sintió el frío en su rostro y la lágrima que caía por su mejilla antes de que el moreno empezara a hacerla girar en el mismo lugar, empezaron a agarrar velocidad y Garland sólo reía de una forma que la asustaba
– adiós, Arakawa – la soltó y Yume lo vio alejarse en cámara lenta hasta que su velocidad sobre el hielo bajo hasta detenerse, Yume quedó de rodillas tocando el hielo con las manos lejos de la orilla, tenía miedo – ¡recuerda no hacer movimientos bruscos o romperás el hielo! – le gritó antes de patinar de vuelta a la orilla
– ¡Garland, no te vayas! – la pelirroja empezó a gritar asustada al entender que la había empujado hasta la parte donde el hielo era más delgado – ¡por favor, no me dejes aquí! – trató de moverse, pero pudo ver pequeñas grietas en el hielo, miró a la orilla, Garland comenzaba a perderse entre los árboles – ¡por favor, Garland! –
Yume tuvo que quedarse quita, cualquier movimiento que hacía causaba un crujido en el hielo que no le daba ninguna confianza, hacía frío y estar sobre el hielo no ayudaba en nada, sus labios titiritaban del frío y su cara ardía por la nieve que caía sobre su rostro, pero no podía moverse, aún si lo intentaba, su cuerpo comenzaba a entumecerse por el contacto con el hielo.
La pelirroja recordó las palabras del moreno, "si logras volver a la orilla…" entendió que finalmente el moreno había intentado deshacerse de ella para siempre, tal como se lo prometió antes, si no la mandaba al hospital de nuevo, la mandaría al cementerio…
Mientras Yume sentía como lentamente su cuerpo sufría los estragos del frío en medio del lago con el riesgo de caer en cualquier momento en el mismo, Yuriy había ido a buscarlos, tenía que asegurarse que las palabras de Yume no fueron sinceras, sino una amenaza del moreno, no había otra explicación.
– vaya, miren lo que tenemos aquí, el muerto de hambre de Ivanov – Yuriy miró molesto al moreno – ¿qué pasa? – sonrió con satisfacción de forma burlona al entender el porqué de su presencia – ¿buscas algo? – sin poder ocultar su satisfacción trató de fingir que no sabía por qué estaba ahí para agregar con descaro – o quizá buscas a alguien –
– ¿qué le hiciste a Yume? – el pelirrojo supo que algo no estaba bien – ¡contesta! – gritó exigiendo su respuesta
– nada – disfrutaba verlo furioso – sólo tuve una cita con mi novia y después de hacerla gritar mientras tuvimos sexo, tuvimos una cita patinando, todo estaba bien, hasta que su ex interrumpió – el moreno contaba su historia con un tono fingido – tuvo la osadía de golpearme y se vengó de ella… –
– ¿de qué estás hablando? Yume no tiene ex no… – entendió que el moreno se refería a él – ¿qué le hiciste, maldito desgraciado? –
El pelirrojo se lanzó contra Garland, quien lo dejo acertar algunos golpes antes de responderlos, empezaron a pelear, pero Garland no tardó en dominar la pelea
– como dije, su ex me golpeó y se vengó de ella – la aplicaba una llave al cuello – empujándola al hielo frágil del lago sabiendo que no sabe patinar –
Yuriy se zafó como pudo, ambos chicos se miraron, el pelirrojo estaba agitado y después de un par de segundos se levantó para correr hacia el lago; aunque el moreno fuera un maldito, no se atrevería a atentar contra la vida de Yume, ¿o sí?
Garland llegó tras el pelirrojo sólo para apreciar la desesperación de ambos, Yume aunque ya no se escuchaba, seguía pidiendo ayuda sin moverse y Yuriy intentó quitarle los patines al moreno
– será mejor que te des prisa, Ivanov, la pelirroja debe estar llorando – lo pateó hacia el lago
Yuriy como pudo se acercó gritando el nombre de la pelirroja, quien el verlo y darse cuenta que el moreno estaba a la distancia empezó a pedir perdón, al final no logró solucionar nada. Yuriy llegó hasta la zona del hielo frágil y poco a poco trató de acercarse mientras estiraba su brazo hacia Yume, quien cada centímetro que intentara moverse, hacía crujir más el hielo.
En la distancia, el moreno reía como si fuera a enloquecer, disfrutaba sobremanera ver al par de pelirrojos al borde del peligro, al fin les cobraría todas y cada una de las veces que se atrevieron a revelarse contra él.
Yume apenas y pudo estirarse, el crujido aumentó y sus dedos casi tocaban los de Yuriy, sintió un movimiento inusual bajo su cuerpo, miró al pelirrojo
– perdóname, Yuriy –
Sin poder responderle, el pelirrojo vio como el hielo se rompió bajo Yume, haciéndola caer al lago, escuchó la risa de Garland
– ¡no! – gritó y sin medir las consecuencias, se lanzó a tratar de sacarla del agua helada.
Yuriy sentía su cuerpo entumecido después de sumergirse dos veces en el agua sin encontrar a Yume, tenía que sacarla de ahí, tomó aire nuevamente y se sumergió tan profundo como pudo, sintió el cuerpo de la pelirroja y subió a la superficie, pero su cuerpo estaba cansado, no podía salir no sacarla del agua, sentía que su cuerpo desfallecería pronto, trató de hacer reaccionar a la pelirroja, su cuerpo sucumbió lentamente hasta comenzar a sumergirse con Yume en sus brazos.
La obscuridad apagó por completo la vista del pelirrojo, no sentía su cuerpo y escuchaba ruido en la distancia, no sabía que era lo que escuchaba pero era como si muy lentamente una especie de calor apareciera dentro de su cuerpo, hasta que finalmente logró abrir los ojos.
Yuriy estaba en el hospital, Boris estaba ahí, fue él quien le contó que habían dado aviso que cayeron al lago y fueron a rescatarlos el día anterior, el pelirrojo lejos de tratar de entender lo sucedido m, preguntó por Yume, quien estaba aún en recuperación y seguía sin despertar.
El pelirrojo preguntó si Garland se había prado en el hospital, lo cual negó pero había arreglos de flores en el cuarto de la pelirroja firmados por él, deseando que se recuperara.
– tenemos que hacer algo… ese maldito de Siebald casi nos mata a ambos esta vez… –
