– no entiendo qué pasó, Yume nos ignoró e Ivanov no aparece por ningún lado – Alyss trataba de buscar una explicación lógica
El rubio se despidió de Alyss tratando de sonar convencido de que la pelirroja volvería a ser la de siempre con ellos. En el dormitorio, Alyss se dio cuenta que la pelirroja aún no volvía, se metió a bañar pero cuando salió descubrió que Yume estaba (fingiendo estar) durmiendo, apagó la luz y se acostó
– al menos podrías decirnos si estás bien – dijo mientras se acostaba
La pelirroja lloraba en silencio, no había forma en que pudiera conciliar el sueño después de lo que había pasado, esperó hasta que Alyss se quedara dormida.
En el dormitorio de los varones, Sergei se preparaba para dormir, no habían visto a Yuriy desde que se fue de la biblioteca; el rubio había visto a Garland cuando volvió, estaba con su usual grupo de amigos, quienes le preguntaban sobre su entrenamiento para el encuentro.
Yuriy volvió tarde entrando abruptamente a la habitación, Sergei no entendía lo que estaba pasando
– ¿no oíste que te estoy hablando, Ivanov? – el moreno llegó detrás de Yuriy, también se notaba irritado, pero no tanto como el pelirrojo – ¿quién te crees para ignorarme? – era obvio que el pelirrojo trataba sin éxito ignorar a Garland – oh, no me dirás que te gustó tanto lo que viste que, hiciste sangrar tu mano – con el comentario Sergei notó la mano vendada de Yuriy
Ni el mismo Garland espero la reacción de Yuriy, quien al escuchar aquel último comentario, se giró donde el moreno, lo veía con odio, sin detenerse o dudar se acercó y le soltó una patada al estómago empujándolo fuera del cuarto; el moreno fue tomado con la guardia baja y terminó en el suelo, quedando sentado contra la pared
– ¡lárgate de aquí! – había gritado Yuriy cuando soltó la patada – jamás vuelvas a molestarme – su enojo era tal, que apenas podía articular las palabras
– ¿qué está pasando a…? – el profesor que se acercó para regañar al pelirrojo, pero no podía creer la expresión en el chico y permaneció en silencio cuando Yuriy lo miró antes de azotar la puerta
Los amigos del moreno se acercaron sin creer que Ivanov no sólo se atrevió a agredirlo, había dejado en el piso a Garland. El moreno se levantó fingiendo decepción por la mala conducta del pelirrojo y se retiró a su habitación; por un lado le molestó que el pelirrojo se atreviera a confrontarlo, pero sonrió, había logrado su verdadero objetivo, lastimar al pelirrojo.
– Yuriy… ¿qué pa…? – Sergei no pudo terminar su pregunta, la mirada del chico daba miedo – ¿estás bien? – titubeó – de tu mano –
– ese desgraciado… – apretaba el respaldo de la silla que estaba frente al escritorio y la ventana, donde miró hacia los dormitorios de las chicas, podía sentir el odio correr por su cuerpo, era como si su sangre estuviera hirviendo
Sin poder hablar aún, Yuriy recordó las horribles imágenes de la biblioteca, el rostro de Yume, la sonrisa burlona de Garland, pero las palabras del moreno hacían eco en él, "es normal que una novia atienda las necesidades de su novio", "no me digas que nunca lo hicieron". El pelirrojo apretó su puño, casi golpeando la ventana, pero Sergei detuvo su mano.
– no sé qué te hizo para ponerte así, pero no ganarás nada lastimándote – haciendo referencia a la mano vendada de Yuriy
————
Yuriy había pasado un par de horas colérico golpeando un árbol después de lo que vio, su mano sangraba, pero no sentía dolor, al menos no en su mano; uno de los prefectos que ahora hacían rondas más constantes por el plantel, vio al chico, primero le pidió dejara de lastimarse, pero al ver que no escuchaba razones, le ordenó detenerse y lo llevó a la enfermería, donde limpiaron sus nudillos y vendaron su mano
————
– además – siguió el rubio mientras el pelirrojo seguía recordando por qué su mano estaba lastimada – si Yume te ve lastimado, se va a preocupar por ti –
Apenas escuchó el nombre de la pelirroja, fue como si clavaran una daga en su pecho, agarró a Sergei de la ropa, quien pese a lo intimidante que era Yuriy, trató de mantenerse tranquilo.
– no vuelvas a mencionarla… – Sergei no creía lo que escuchaba
– pero, ¿qué pasó…? – el rubio se preguntó después de que Yuriy lo soltara, apagó la luz sin importarle si Sergei aún la ocuparía o no y se acostó.
A la mitad de la noche, Yume se levantó, se aseguró que Alyss siguiera dormida y salió hacia el ático vacío, caminó hasta la ventana donde solía dibujar en soledad para poder desahogarse.
– perdóname, Yuriy – cubrió su rostro con sus manos empezando a llorar, dejándose caer al suelo – creí que si lo obedecía podría protegerlos, pero te lastimé… – trataba de no llorar en voz alta – seguro ahora me odias… – hubo un silencio prolongado donde sólo se escucharon sus sollozos antes de que caminara rumbo a la ventana – perdón por todo… –
Apenas subió su rodilla a la ventana, Alyss la abrazó por atrás, la había escuchado cuando salió y la siguió
– ¿qué crees que haces? – la alejó de la ventana – esa no es la forma de arreglar las cosas – Yume se veía devastada – ¿qué fue lo que pasó? ¿por qué te alejaste así? –
La pelirroja no pudo soportarlo más, se recargó en Alyss y empezó a llorar hasta que logró calmarse y hablar; Yume finalmente contó todo lo que había sucedido en el hospital con su padre, con Garland y todas las reglas que tenía que seguir, pero Alyss jamás esperó lo que había sucedido en la biblioteca, entendiendo la desaparición del pelirrojo.
– tranquila, desahógate – la dejó llorar – nosotros te ayudaremos – la pelirroja la miró con miedo tratando de negarse – para eso son los amigos, no tienes que cargar sola con todo –
La pelirroja se disculpó por haberse alejado y por la forma en que manejó las cosas, sólo deseaba proteger a sus amigos aunque ella tuviera que soportar los horribles abusos de su padre y "novio".
– déjamelo a mí – Alyss se mostró segura – yo aclararé las cosas con Ivanov, pero – le sujetó la cara de los cachetes – cuídate de ese animal –
Ambas chicas volvieron a la habitación y Yume finalmente logró dormir, Alyss estaba enojada, no podían dejar que Garland se siguiera saliendo con la suya.
Alyss habló con Sergei a primera hora, le pidió darle espacio a Yuriy pero tenían que asegurarse que fuera al taller, había algo importante que necesitaba contarle a todos, en especial al pelirrojo. Por su lado, Yume siguió su usual rutina con el moreno, le dolía que Yuriy los miraba enojado y de ser posible, los evadía por completo, pero en las noches, Alyss le aseguraba que todo estaría bien pronto
El sábado, Alyss y Sergei esperaron a ver si Yuriy se dirigía al taller sin necesidad de intervenir, estaba más tranquilo, pero aún se notaba su furia; afortunadamente, para el pelirrojo el trabajo con el platinado era un escape de todo lo que pasaba en la escuela, se dirigió a trabajar sin hablarle al platinado.
– oye rojito, ¿qué te pasa? –
– déjalo – interrumpió Alyss – necesitamos hablar – se mostró seria – hay algo que tienen que saber – Yuriy dejó las herramientas harto y dispuesto a irse – en especial tú, Ivanov –
Antes de que se negara, Sergei le pidió al menos escuchar a Alyss, quien contó todo lo sucedido y fue discreta al contar lo sucedido en la biblioteca
– ¿entiendes? – miró al pelirrojo – Yume no tiene la culpa –
– ese bastardo – Yuriy estaba furioso de imaginar que el moreno lastimara a Yume – lo voy a… –
– cálmate rojito – Boris lo sujetó del hombro – afortunadamente la pequeña habla con Alyss y sabemos que está bien por ahora, además – agregó al notar que el pelirrojo lo iba a interrumpir – la próxima semana podremos hablar con Yume – los tres chicos planearon cómo verse con ella sin causarle problemas con profesores que avisaran a su padre
– ¿qué estás haciendo, estúpida? – la voz de Garland hizo reaccionar a Yume , quien lo miraba entrenar arduamente – rápido, dame mi botella – la pelirroja acercó el agua al moreno quien bebió para continuar su rutina
Garland tomó la cuerda para empezar a saltarla con un ritmo impecable, fuera del miedo que le tenia, una parte de Yume creía que al menos en el deporte, su habilidad era de admirarse; hasta que recordó que gracias a esa misma habilidad, el moreno sabía que pocos se atrevían a contradecirlo, y los pocos que se atrevían, usualmente no tenían oportunidad contra él.
Después de su entrenamiento, la pelirroja se acercó como siempre a atenderlo, pero esta vez lo miraba con atención.
– ¿qué te pasa? – finalmente preguntó con tono de reclamo – ¿acaso me vas a decir que ahora te gusto? – dijo en tono de burla
– n… – el comentario tomó a la chica por sorpresa, la toalla con la que secaba el sudor del chico se cayó – no es eso… – la levantó deprisa – pero… – se avergonzó retrayéndose – eres muy bueno… –
– ¿pero qué estupideces estás diciendo? – le habló con indiferencia, no estaba enojado, al contrario, aquel comentario infló más su ego – por supuesto que soy bueno, ¡soy un Siebald! – se levantó empujándola a un lado – y ganaré cueste lo que cueste –
– por cierto, terminé tus trabajos – el moreno la miraba con duda – ya no necesitaré ir a la biblioteca – le sonrió
– ¿qué hiciste? – la pelirroja no entendió la pregunta – ¿acaso te viste con Ivanov? –
– por supuesto que no… – la tristeza volvió a sus ojos – Yu… Ivanov no me habla… –
El moreno miró alrededor, gracias al encuentro, el gimnasio era para él solo los fines de semana y su entrenador ya se había ido
– entonces, ¿por qué el cambio de actitud? – le gritó, asustando a la pelirroja
– pe… – su cuerpo temblaba – pero, me dijiste que dejara de portarme así… – recibió su primer golpe
– ¿crees que puedes burlarte de mí? – la jalaba del cabello – estás viendo a ese malnacido a mis espaldas, ¿¡no es así!? – le gritó exigiendo una respuesta
– no, de verdad no he hablado con nadie… – Garland la puso contra la pared, se veía furioso – todo el tiempo estoy contigo, no podría verlo aún si… si no… me odiara… – dolía recordar la forma en que el pelirrojo la había mirado
– no te creo nada, maldita zorra – aún jalándole el cabello, azotó la cabeza de la pelirroja contra la pared – la próxima vez voy a terminar con él – Yume palideció con la idea
– no, por favor – suplicaba ante su agresor – ya no lo lastimes, por favor, ya déjalo en paz – el moreno le soltó otro golpe, esta vez a un costado
– le haré pagar por creer que somos iguales – le tocó el rostro con cierta delicadeza – me encargaré de que ese pelirrojo aprenda su lugar – la mirada del moreno asustó a Yume – no importa si para eso tengo que deshacerme de él –
– ¿por qué? – Yume seguía mirándolo y su voz se quebraba – ¿por qué hacer todo esto? – ojos se veían brillosos pero no lloraba – ¿por qué molestas a Yuriy? –
– pudiste evitar todo esto si hubieras obedecido desde que Emily te prohibió juntarte con los hermanos Kinomiya – Yume no podía creer lo que escuchaba – ¿sabías que era la mejor del club de tenis en la escuela? – el moreno la azotó contra la pared – después de que expulsaron a Emily por tu culpa, ella estuvo con maestros particulares mientras empezó a competir – apretó sus dedos en los hombros de Yume – antes de mi encuentro coincidimos en la misma ciudad, su padre es su entrenador, estaba de acuerdo en que una relación entre nosotros sería benéfica para ambos – la pelirroja pudo sentir el odio del moreno cuando la apretó aún más fuerte, dolía, pero ver aquel odio en sus ojos no le permitió decir nada – después de que perdí, se atrevió a burlarse de mí; y ahora esa maldita está empezando a ganar fama en los torneos de tenis – las manos de Garland subieron despacio hasta el cuello de Yume – por tu culpa – empezó a apretar despacio la pelirroja – y la de Ivanov – apretaba de nuevo – perdí una oportunidad de ganar puntos con mi familia – la pelirroja sintió que empezaba a faltarle el aire – ¿qué sabe una inútil como tú sobre lo difícil que es cumplir expectativas después de tener cinco hermanos exitosos? – la ahorcó más fuerte – y esa maldita de Emily se atrevió a burlarse de mí – apenas cayó la lágrima de la pelirroja, la soltó y continuó – ¿quieres saber por qué me perteneces? – esta vez la agarró del cabello – por que tú y ese maldito pelirrojo, creen que pueden burlarse de mí – el moreno recordaba con odio cuando Yuriy se burló por que Garland perdió aquel encuentro – ¡soy un Siebald! Y no dejaré que una rata callejera como él se burle de mí, ¡soy superior a él! – Yume no hablaba pero algunas lagrimas caían por sus mejillas – y encima se atrevió a pegarme – la pelirroja pudo ver en los ojos de Garland cuánto despreciaba a Yuriy – así que Ivanov se arrepentirá de haberme faltado al respeto y tú , aprenderás a obedecerme – le apretó la cara sujetándola de las mejillas
Cuando la soltó Yume se tapó la boca llorando en silencio aún contra la pared, no podía creer que el moreno odiara tanto a Yuriy como para desear lastimarlo de verdad; Garland le exigió que se apurara a guardar todo y finalmente se dirigió a las regaderas. La pelirroja permaneció un inerte unos instantes, Garland en verdad le daba miedo, trató de calmarse recordando que no tardaría en volver de las regaderas, la pelirroja sollozaba mientras preparaba las cosas del moreno, no quería creer que fuera capaz de cumplir sus amenazas.
En la noche no contó nada de lo que dijo el moreno a su amiga, tener con quien hablar la ayudaba a sentirse más tranquila, pero temía por lo que Garland pudiera hacer. El domingo, nuevamente la pelirroja se levantó temprano para ir con Garland, lo vio correr primero y hacer sus calentamientos, practicó usando la pera y después contra el saco de boxeo, finalmente su entrenador llegó para combatir con él y tener una serie de diferentes ejercicios para terminar con la cuerda.
– ah… – el moreno se sentó agotado, llevaba todo el día entrenando – ¿dónde está mi agua? – sonaba molesto, la pelirroja le acercó la botella – esto está vacío, ¡llénala! – le gritó
Yume corrió a donde estaba el garrafón para llenar la botella del chico, no podía creer que había cometido un error como ese, cerró la tapa y corrió de vuelta con Garland, pero antes de llegar tropezó con su propio pie y la botella rodó. Yume se levantó para ver que Garland tomó la botella para empezar a beber, sin embargo, se mostró furioso acercándose a ella.
– rompiste mi botella – la giró de cabeza – por tu torpeza ahora se sale el agua – la pelirroja sabía que acabaría bien para ella – hoy estás muy distraída, le contaste a alguien ¿cierto – la chica negó en silencio con la cabeza – ¿acaso me crees un tonto? ¡Deja de mentir! – Yume retrocedió por instinto
Como un preludio, la pelirroja dio un paso hacia atrás, la mirada del chico era suficiente para saber lo que estaba a punto de suceder; Garland se dio el lujo de no moverse cuando Yume se echó a correr cediendo a su miedo; el moreno disfrutó la escena, hacía tiempo que no veía aquel miedo en ella.
La pelirroja corrió hasta la puerta, si lograba salir, quizá estaría a salvo, apenas tocó la manija su cara terminó estrellada contra la puerta, su cara se sentía caliente del dolor. El moreno encontró placer en verla así de desesperada, la apretó contra él, Yume sentía el cuerpo húmedo y sudado de Garland.
– quizá hoy, debería darte un trato especial – bajó sus manos a los glúteos de la chica y empezó a subirle la falda
– no, por favor… –
El moreno la besó para después empezar a morderle el cuello, Yume entendió que estaba en problemas cuando el moreno pegó su cuerpo al de ella y empezó a frotarse.
– hoy harás que me relaje de mi entrenamiento – disfrutaba sentirla tratando de zafarse
– eso no por favor… – saber que no tenía fuerza para detener aquel cuerpo musculoso, la hizo entrar en desesperación – ¡no! – gritó cuando sintió la mordida del moreno en su hombro e instintivamente dio puñetazos en el pecho de Garlad – basta, duele mucho – lloraba mientras Garland clavó más sus dientes y succionó hasta dejarle una marca que incluso tenía algo de sangre
– voy a marcarte para que que todos recuerden que me perteneces – la puso de espaldas a él frotándose contra sus glúteos – te mostraré que soy superior al muerto de hambre de Ivanov – Yume le suplicaba que se detuviera – voy a celebrar que ganaré el encuentro usando tu asqueroso cuerpo, le robaré a Ivanov lo que tanto quiere y esta vez nadie nos puede interrumpir –
– pe… pero, ¿y si pierdes? – cuando sintió la mano de Garland sujetando su cabello supo que había cometido un error
– ¿si pierdo? – la volteó de frente a él, Yume tapaba su boca deseando jamás haber pronunciado aquellas palabras – ¿insinúas que no puedo ganar? – la ahorcó con fuerza – esta vez fuiste muy lejos, estúpida – Yume sintió la fuerza de Garland presionando su cuello
La pelirroja suplicó en vano y trató de disculparse, le faltaba el aire y en su desesperación trató de soltar un golpe para poder liberarse, Garland se enfureció con "la rebeldía" de su presa.
– ¿acaso crees que te estoy pidiendo permiso? – le torció el brazo y la muñeca – tu padre tenía razón, a ti hay que enseñarte a obedecer – la hizo gritar torciendo más su muñeca, la tiró al piso y Yume lo supo, nada en el mundo podía detener la horrible lluvia de golpes que cayó en su cuerpo.
– cuidado cuentes a alguien lo que pasó – Garland tomó sus cosas y se fue dejando a la pelirroja llorando en el piso. Yume volvió a los dormitorios evitando ser vista, llegó esconderse bajo las sábanas.
Cuando Alyss volvió en la noche, encontró el bulto sollozante que era Yume bajo las sabanas, aún sin verla supo que trataba de contenerse en cuanto la escuchó entrar.
– ¿qué pasó, Yume? – puso su mano con cuidado sobre uno de sus hombros – ¿quieres hablar de algo? – el bulto bajo las sábanas se movió en negación – al menos déjame verte – Alyss trató de destapar a la pelirroja, sintió cómo se aferró a la sábana – anda, no voy a hacerte nada – trató de sonar tan amable como pudo y finalmente la resistencia en la sábana cedió
Alyss siendo una persona expresiva, no pudo ocultar su sorpresa al ver a la pelirroja; por primera vez desde que Garland le pegaba, la había golpeado en el rostro y el moreno había dejado su marca
– ahora sí lo voy a matar – Yume se aferró a la ropa de su amiga por atrás – suéltame, esta vez no puede negar las cosas – Yume se aferró con más fuerza
– por favor no digas nada… – Alyss no creía lo que escuchaba – me dijo que no puedo decir nada o… – Alyss se acercó a ella y le tocó el rostro con cuidado
– pero aunque no digas nada, no hay forma que nadie se de cuenta de lo que hizo – la pelirroja lloraba
– s… sí se puede, pero necesito tu ayuda – la mirada de suplica de la pelirroja la convenció aún cuando deseaba ir a acusar al chico
Como lo pidió Yume, Alyss se aseguró que no hubiera nadie en el pasillo o las escaleras, le dio sus lentes y le preguntó que antes de contarle lo demás, podía dejar sus lente en el cuarto. Alyss no entendía para qué quitarse los lentes, los dejó en el escritorio que estaba al lado de la puerta cuando escuchó un golpe, las maestras y alumnas se asomaron; Alyss no podía creer que la pelirroja había ido tan lejos para ocultar lo que pasaba con el moreno.
– señorita Arakawa, ¿está bien? –
Alyss vio como una maestra la levantaba, Yume había fingido olvidar sus lentes y tropezar en las escaleras, entre la caída y sus golpes, la llevaron a la enfermería.
Fue la primera vez que trataron los golpes que le daba el moreno, fingió que no había pasado gran cosa en su "caída" pero sus moretones eran extensos, incluso se le concedieron unos días de descanso, pero se negó, cuando llevaron sus lentes a la enfermería agradeció la atención y se retiró sola y con dolor
– ¿por qué hiciste eso? – Alyss esperó hasta verla volver – fue peligroso, pudiste lastimarte y… –
No pudo seguir hablando, Yume llegó a cambiarse sin decir nada y Alyss vio los golpes en el cuerpo de la chica
– no me veas – se tapó avergonzada – son por la caída… – trataba de convencerse incluso ella misma – ¿podemos ir a dormir? –
En la mañana Yume salió como siempre a esperar a Garland, salió sin hablar con Alyss, quien la siguió, estaba segura que la gente no iba a creer la mentira de que sólo se había caído.
Sergei salió de los dormitorios acompañado de un Yuriy evidentemente más tranquilo, ninguno pudo ocultar su reacción al ver el rostro de la pelirroja. Yume se sentía avergonzada de ser el centro de atención, el aire frío de enero hacía que sus golpes ardieran más, vio a Alyss ir donde Sergei y Yuriy notando que hablaban.
– ¡Yume! – el moreno corrió preocupado a abrazarla – pero, ¿qué te pasó? ¿Quién te hizo esto? No se lo voy a perdonar –
– no es necesario… sólo me caí anoche por las escaleras por no usar mis lentes… – el moreno no podía creer lo bien que actuaba la pelirroja – ¿nos vamos? – le tomó la mano y le sonrió
– agh, quiero golpearlo – Sergei trataba de calmarla
– ¿de qué hablas? – el pelirrojo tenía sus dudas y Alyss parecía saber la verdad
– odio decir esto, pero no pueden hacer nada… al menos no todavía – contó a los chicos lo que realmente pasó
– ese maldito desgraciado –
Desafortunadamente para todos, el accidente que se provocó la pelirroja y la actuación de "los novios" fue tan convincente que nadie indagó más con lo sucedido y sólo Yume supo lo enojado, frustrado pero sobretodo nervioso que estaba el moreno en esa semana, pues "desahogaba" sus emociones en maltratos a la pelirroja.
Sin embargo, el viernes fue un alivio para ella, con la llegada de los padres del moreno la tuvo que ignorar, pues el moreno aún tenía prohibido seguir con ella y su "relación" pasaba a espaldas de la familia Siebald. Aunque Yume no tuvo al moreno al final del día, terminó los deberes del chico y los de ella en la biblioteca, volvió a los dormitorios donde Alyss la esperaba ansiosa.
– mañana podremos salir de nuevo – Yume la miraba con duda – vamos Garland no está, podremos hacer algo –
– perdón, pero no – Alyss no creía aquella respuesta – mañana es el encuentro y si no lo veo… me va a regañar, además no debería hablar con nadie, si se entera… –
– es broma, ¿no? – Yume guardaba su uniforme como si nada – bien, hazle caso a él entonces – se enojó y se acostó viendo el plan de los cuatro para ver a Yume arruinado, pero después de pensarlo un poco, sonrió con una idea
Yume despertó más tarde de lo normal, se veía tranquila, eso gracias a que sabía que nadie la golpearía ese fin de semana, aún creía que era mejor idea ver el encuentro en la escuela para que el moreno le creyera más fácilmente que cumplió como su novia en apoyarlo aún a la distancia.
Como todo fin de semana, la afluencia de alumnos era menor aún desde temprano, pues la mayoría no podía esperar para salir a hacer algo diferente, la pelirroja iba decidida a ver el encuentro al gimnasio, pero al llegar a la fuente, el Alyss esperaba por ella.
– ya sé que quieres ser la gran novia y todo eso, pero sólo dame cinco minutos, nada más –
Yume aceptó y Alyss la llevó a la entrada de la escuela con el pretexto de que nadie escuchara, inocentemente Yume la siguió sólo para sentir que alguien la jaló y cargó, antes de poder reaccionar, la pelirroja ya tenía un casco en la cabeza y el platinado se la llevaba fuera de la escuela, Alyss miraba satisfecha su plan
Horas antes, Alyss salió a primera hora hacia el taller, contó de prisa a Boris que el plan estaba a nada de fallar y pese a la negativa del rubio, decidieron dejar a Yuriy fuera del plan por el momento, ambos amigos tuvieron la misma idea, "secuestrar" a Yume.
Alyss se encargaría de sacarla de la escuela y Boris se la llevaría al taller, la idea era simple, que el par de pelirrojo pudieran volver a estar juntos, después de eso, planear su venganza contra Garland, o eso deseaba Alyss.
Yuriy escuchó la moto de Boris llegar al taller, no aprobaba del todo que él siendo el encargado llegara tan tarde, pero no estaba en posición de reclamar
– pero Boris, tengo que volver a la escuela antes de que empiece el encuentro de Garland –
El pelirrojo no podía creer ni lo que acababa de escuchar ni lo que veía, el platinado entró cargando a Yume aún con el casco puesto, la bajó y le quitó el casco
– lo siento pequeña, tendrás que verlo aquí – sonrió divertido – hoy está cerrado, pero les encargo todo – se despidió sin dejarla hablar poniéndole las llaves en la mano
– ¿les encargo? – miraba las llaves – ¿ahora qué hago? –
– ¿Yume? – la pelirroja pegó un salto asustada tirando las llaves
– Yu… digo Ivanov… ¿qué haces aquí? – lo evadía buscando nerviosa las llaves, las encontró y vio el pie del pelirrojo pisarlas
– ¿podemos hablar? – la pelirroja seguía sin mirarlo y asintió en silencio
Caminaron hasta el mostrador, Yume prendió la televisión aún nerviosa y buscó el encuentro, aún no comenzaba pero comentaban sobre ambos luchadores y mostraban imágenes del lugar y el público
– ¿quieres dejar eso? – le quitó el control y la giró hacia él – Alyss nos contó lo que pasó… – lo miró preocupada – ¿por qué no nos dijiste nada? –
– porque intentó protegerlos – finalmente lo miró con los ojos llorosos y ruborizada – en especial a ti, Ga… –
Yuriy no la dejó hablar y la besó, Yume trataba de negarse, pero extrañaba tanto al pelirrojo que no sabía cómo podría negarse
– … es increíble pensar que después de meses podremos ver a Garland Siebald listo para no sólo una revancha, el reto incluye el título del torneo que… – uno de los locutores comentaba sobre el encuentro que estaba por comenzar
– espera Yuriy, esto no está bien… – el pelirrojo no la soltó y Yume empezó a tartamudear nerviosa – Garland es… mi… mi no… –
– deja de hablar de cosas desagradables – la besó de nuevo, Yume tenía un conflicto moral
– no espera, el encuentro está por… – Yuriy la abrazó por atrás y besó su cuello con cuidado, Yume no entendía lo que estaba sintiendo, Garland fue presentado e hizo su aparición en televisión para entrar al ring – no puedo ser infiel… – se separó y trató de huir, en su prisa no se dio cuenta que en vez de huir, se metió al lugar que se usaba como oficina, Yuriy la siguió
Yuriy tomó la mano de la pelirroja y la miró a los ojos, estaba completamente roja al percatarse de que estaban en "una "habitación".
– Yume… –
La voz del chico sonaba en un tono diferente al de siempre pero que le generó algo inexplicable, no sabía qué era, pero fuera del nerviosismo, algo se sentía bien bien.
– no soy una persona infiel – dijo temblando
– no lo eres, por que no eres su novia – la chica lo miró sin entender – o dime, ¿de verdad deseas estar con él? Si lo quieres a él, me iré sin decirte nada –
La pelirroja se sonrojó y negó agachando la mirada, volteó para explicar que aún así no podían o él estaría en peligro, pero Yuriy le tapo la boca con un dedo, no necesitaba decir nada más; Yuriy al fin tenía cerca a la pelirroja sin que el moreno dela alejara de él , se acercó lentamente a ella, Yume nerviosa chocó con la pared al hacerse para atrás, al ver tan cerca al pelirrojo no podía dirigirle la mirada y puso sus manos frente a ella para detenerlo, pero al sentir el pecho del chico no pudo evitar cerrar un poco sus dedos, tocando los pectorales del chico sobre la ropa.
– … el participante Siebald está esquivando los ataques del oponente poniéndose contra las cuerdas… – el encuentro había comenzado
El pelirrojo la sujetó con suavidad de los brazos hasta llegar a sus manos haciéndole saber que deseaba que lo tocara. Yume sin dejar de sentir al chico lo dejó acercarse y las manos de Yuriy recorrieron sus brazos hasta regresar a sus hombros; ahí comenzó a descender despacio hacia su cintura, luego su cadera y ahí, la acercó a él.
Yume dejó de escuchar la televisión tiempo atrás, se perdió en la mirada del pelirrojo, había tanto que deseaba decirle, tanto por lo que tenía que disculparse; el tiempo perdió todo sentido, sólo existían ellos dos en ese momento. La pelirroja avergonzada miró hacia abajo en el pequeño espacio entre ellos, sus cuerpos estaban prácticamente juntos.
– Yume – el pelirrojo habló susurrando en su oído y acercó sus labios rozando la piel de la pelirroja
Yume se estremeció encogiendo su hombro un poco a la par que un suspiro salía de su boca
– … ¡oh! Ese golpe tuvo que doler … – Garland acaba de recibir una patada que lo hizo bajar su guardia –
– Yuriy… – finalmente le hablaba de nuevo por su nombre de pila, la voz suave y un tanto temblorosa por los nervios causaron algo nuevo en el cuerpo del chico, quien con pequeños besos llegó hasta los labios de la pelirroja, se miraron un breve instante hasta que Yuriy la besó como había deseado hacerlo desde tiempo atrás.
La lengua de Yuriy empezó a guiar a la de Yume, la pelirroja se sentía extraña, le gustaba pero no entendía lo que estaba sintiendo, no se parecía en nada a los besos que le daba Garland, sus brazos viajaron a la espalda de Yuriy y apretó la camisa al sentir las manos del chico tocar sus senos sobre la ropa.
– ah… Yuriy… eso es… – la pelirroja no pudo evitar decir el nombre del chico entre pequeños y suaves gemidos
Aún sobre la ropa y el sostén, Yuriy encontró los pezones de Yume mientras tocaba sus senos. Poco a poco sus dedos índices bajaron hacia ambos pezones y el pulgar se unió haciendo un leve y cuidadoso "pellizco" que lo hizo sentir como los dedos de Yume, aun sobre la ropa, se clavaron en su espalda.
– … es increíble, se está repitiendo el primer encuentro entre estos dos, parece que el apellido Siebald no está destinado al kick-boxing… –
Los gemidos de la chica eran más constantes pero aún en un tono bajo y suave, el chico no dejaba de besarla hasta que ella se separó un poco a tomar aire al sentir ambos dedos índices subir y bajar a una velocidad mayor sobre sus pezones rígidos. Yuriy le sonrió un poco al ver el gesto que se dibujaba en su rostro, no perdió la oportunidad de mirar el par de pequeños bultos que se marcaban en la ropa de la chica y siguió sus movimientos.
Los gemidos de Yume, ahora un poco más fuertes, lo hicieron seguir, quería continuar escuchándola hacer esa clase de ruidos. Yuriy la soltó sólo para subir la blusa de la chica y quitársela completamente.
– no me mires – apenas pudo decir – mi cuerpo da asco y… – el pelirrojo sujetó con cuidado el mentón de Yume
– eso no es cierto – le besó la frente – nunca he pensado eso y jamás de haría nada de esto – besó con cuidado donde estaba uno de los aún visibles moretones
Las manos del pelirrojo, con cuidado tocaron el sostén apretando un poco los senos y viajaron a la espalda de Yume, quien apretaba su cuerpo contra el de Yuriy. Al sentir los grandes senos de Yume contra él, fue como si sus dedos supieran qué hacer y con habilidad desabrocharon aquella "prisión" causando un gemido más en Yume.
El pelirrojo lamió un poco la clavícula izquierda de la chica y subió besando la zona para bajar un tirante con el labio y el otro con su mano. Se acercó a besarla de nuevo mientras le retiró la prenda y se separó para ver los senos de la pelirroja completamente descubiertos.
– Son grandes – dijo al tocarlos y hacer que ambos pezones "vieran" hacia arriba, hacia el rostro del pelirrojo
Yuriy se acercó a lamer despacio el pezón izquierdo mientras su índice y pulgar izquierdos tocaban con cuidado la forma del pezón derecho de Yume, quien gimió de nuevo. Apenas la escuchó, comenzó a succionar, el sonido de la boca de Yuriy la hacía gemir con cierto ritmo. Yuriy pasó al pezón derecho a darle la misma atención con la boca mientras ahora sus dedos de la mano derecha atendieron al pezón izquierdo.
– … ¡eso va contra las reglas! El participante Siebald tiene perdido el encuentro, pero se niega a rendirse tratando de usar golpes no permitidos… – el encuentro iba empeorando para el moreno y en desesperación ignoró las reglas
Sin darse cuenta, Yume había estirado su espalda, haciendo que sus senos fueran hacia adelante, sus brazos bajaron hasta el final de la camisa de Yuriy y tocaron bajo ella, las piernas de la pelirroja se estremecían; Yume comenzaba a dejarse llevar por lo que sentía su cuerpo.
– Están duros – Yuriy hizo la observación sobre los pezones de la chica mientras juntaba ambos senos al centro, Yume pudo notar lo agitado que estaba el pelirrojo, quien los hizo rozar entre sí causando un gemido en Yume – ¿puedo seguir? – preguntó casi sin aliento y Yume apenas pudo asentir, quería que fuera Yuriy quien le mostrara qué más había detrás de aquella sensación que él había despertado en su cuerpo.
El pelirrojo regresó a succionar el pezón izquierdo de la chica, una vez que lo metió en su boca, empezó a mover su lengua hacia arriba y hacia abajo y con mucho cuidado la hizo sentir sus dientes sobre el pezón, suficiente para hacerla gemir y estremecerse; mientras Yume estaba "distraída" con aquella atención, la mano izquierda de Yuriy desabrochó la falda de la pelirroja dejándola caer, acarició su pierna derecha hasta tocar la pantaleta de la pelirroja.
Yuriy tocó el resorte de la pantaleta hasta llegar al centro, donde empezó a bajar despacio; la respiración de Yume se agitó de sobremanera al sentir la boca del chico aún en su seno y ahora el dedo que tocaba la forma de su entrepierna sobre su ropa interior
El dedo de Yuriy tocó despacio la vagina de Yume, llevó su rostro al de ella al sentir la prenda húmeda; recargo su frente con la de Yume
– ¿Te gusta? – preguntó abriendo un poco la zona aún sobre la ropa
Yume asintió avergonzada mordiendo un poco su labio inferior tratando de contener una sensación nueva y aún más fuerte que parecía empezar a aparecer en ella.
El dedo índice de Yuriy subió por la forma que se formó en la pantaleta, hasta llegar a una parte que se sintió dura, una pequeña forma similar a los pezones de la chica, apretó un poco y junto al gemido de Yume, la prenda se humedeció más. Yuriy movió un poco más su dedo e inevitablemente sonrió al ver el gesto de la pelirroja quien clavaba con fuerza sus dedos en él mientras sin controlar su cuerpo, abrió las piernas para que el pelirrojo pudiera tocarla mejor.
– Yuriy… – lo miraba de una forma que encantaba al chico – ah… no pares – empezó a gemir más mientras Yuriy movió más rápido su dedo – quiero llegar hasta el final contigo – ahora fue Yume quien lo besó moviendo su lengua en la boca del pelirrojo
Siguiendo el beso de la chica, Yuriy finalmente metió la mano bajo la pantaleta, abrió la zona y metió dos dedos, haciéndola ahogar un grito en medio del beso.
Mientras los pelirrojos iniciaban el jugueteo que los estaba guiando a algo más, el encuentro se tornó una pesadilla para el moreno, quien recibía la peor golpiza de su vida, ni los golpes sucios podían ayudarlo y la audiencia no podía creer la brutalidad de la pelea.
El pelirrojo se separó de la boca de Yume, bajo hasta quedar en cuclillas, donde abrió la vagina de Yume y empezó a lamer su interior. Yuriy abría la zona con sus dedos para un mejor alcance, lamió y succionó todo, Yume empezó a gemir con fuerza mientras sus piernas parecía que flaquearían en cualquier momento; el pelirrojo succionaba más y más, adentrándose en la vagina de la pelirroja.
Yume al perderse en el momento, alzó una pierna, ayudando a que la lengua del pelirrojo entrara mejor, gimió y Yuriy, quien deseaba a Yume desde tiempo atrás, usó la oportunidad para montarla sobre sus hombros.
Ahora Yume estaba sentada en los hombros de Yuriy, quien se levantó cargándola y recargándola contra la pared, devoraba sin remordimiento la vagina de Yume, la cual escurría y ya había empapado la cara del pelirrojo, pero eso no lo detendría.
Yume abrazó la cabeza de Yuriy encorvándose hacia él, todo su cuerpo se estremecía; no había sentido algo así antes, un extraño calor acompañado de un fuerte escalofrío recorrieron su columna como si de un trueno se tratara y al llegar al final de su cuerpo, inevitablemente su vagina chorreó en la boca del pelirrojo mientras ella gritó con tal fuerza, que Yuriy la separó de la pared para sentarla sobre el sillón y ahí empezó a meter y sacar sus dedos de la vagina de la pelirroja, haciéndola gritar con cada movimiento.
Después de la espera para estar así con Yume, el pelirrojo deseaba hacer tantas cosas con ella, pero antes de hacer lo que realmente tenía en mente, quería lograr que Yume se desinhibiera.
Nuevamente le dio un oral, pero esta vez no perdió tiempo en hundir su cara en la vagina de Yume, quien no tardó en subir el volumen de sus gemidos; Yuriy esta vez pellizcaba con cuidado el clitoris de la chica, quien se estremecía y empezaba a gritar. El pelirrojo sonrió al verla dejarse llevar, llevó las piernas de Yume hacia la cabeza de la chica, con sus brazos sobre las piernas de la pelirroja, las detenía de cerrarse mientras él tocaba y giraba los pezones de la chica y a su vez comenzó a succionar con algo de intensidad el clitoris de Yume, el sonido húmedo y de succión llenó el lugar, pero pronto los intensos gritos de Yume eran todo lo que se escuchaba, Yuriy no se detuvo hasta que otro orgasmo golpeó con fuerza el cuerpo de la pelirroja, quien esta vez , liberó un potente chorro proveniente de su vagina acompañado de un fuerte espasmo y un intenso grito.
Pero en el encuentro no había forma de que Garland lograra recuperarse, su nariz y boca sangraban y tenía un ojo cerrado, aún cuando apenas podía mantenerse de pie, se rehusaba a perder y atacó de nuevo…
Yuriy miró a Yume acostada completamente dominada por el placer, sus piernas abiertas chorreando y con una respiración agitada. El pelirrojo desabrochó su pantalón y lo dejó caer junto con su ropa interior, al fin el cuerpo de Yume estaba listo para recibir el pene de Yuriy. El pelirrojo tomó su pene y lo frotó sobre la vagina de Yume.
– ¿Aún quieres llegar hasta el final? – preguntó ansioso, sin aliento. Sentía la vagina de la pelirroja estremecerse contra su miembro mientras él veía que en apariencia, la punta de su pene llegaba casi al ombligo de Yume.
– Sí… hace mucho que soñaba con el momento de entregarte mi cuerpo sólo a ti, Yuriy –
Aquel permiso excitó a Yuriy, por fin podría tomar a Yume como tantas veces había imaginado antes.
El pene del pelirrojo empezó a abrir el interior de la vagina de Yume, ambos gimieron con aquella sensación. Yuriy no se pudo detener hasta que entró por completo en la pelirroja. Ahora ambos estaban conectados, Yuriy no se movió al instante, disfrutó tanto de sentir las paredes de la vagina de Yume apretando su miembro, así como la vista del sangrado que causó la ruptura del himen al estar al fin dentro de aquella dulce, frágil y pequeña pelirroja.
Llevó sus manos a la cadera de Yume, sujetó con fuerza y cuidado para empezar a moverse. Cada movimiento sonaba con lo empapada que Yuriy la había dejado, el pene del pelirrojo resbalaba con tal facilidad que sus movimientos no tardaron en aumentar en velocidad y fuerza, volviéndose intensas estocadas que hacían gemir y gritar a ambos sin control alguno.
Poco a poco y sin perder intensidad o velocidad, Yuriy fue girando a Yume hasta que la pelirroja quedo boca abajo, en cuatro, recibiendo al pelirrojo. Yume terminó completamente acostada mientras Yuriy la penetraba con fuerza, cuando Yume estaba por llegar a otro orgasmo, el pelirrojo levantó las caderas de la chica para penetrarla hasta que gritó.
Yuriy salió abruptamente tratando de controlarse, nunca imaginó llegar a ese punto con Yume, deseaba eyacular, pero aún en la excitación trataba de controlarse.
A pesar de su intento por calmarse, al ver a Yume con los glúteos aún en el aire tratando de respirar después de su orgasmo, puso su pene sobre la chica, tocando entre los glúteos y espalda baja de la pelirroja.
– ¿Por qué… por qué paraste? – Yume apenas podía hablar – quiero llegar hasta el final contigo, Yuriy –
Yume se levantó con el cuerpo temblando aún de espaldas al pelirrojo, quien también deseaba llegar al final con ella, se sentó donde estaba Yume y la jaló para sentarla en sus piernas, aún de espaldas a él.
– ¿Estás segura de esto? – preguntó antes de hacer algo
– Por supuesto – Yume se levantó un poco para penetrarse con el miembro de Yuriy, apenas lo acomodó y empezó a entrar agregó – es lo que deseo, por que te amo – apenas pronunció las palabras el pene del pelirrojo alcanzó el fondo
– … oh cielos, la pierna del competidor Siebald está rota… – hubo silencio en la audiencia después del crujido que marcó la derrota definitiva del moreno antes de que gritara de dolor, el encuentro había terminado y entraron para llevarlo a atender al hospital
Yuriy lamió la espalda de Yume y tocó sus senos antes de empezar a moverse con fuerza y virilidad.
Yuriy lo sentía, no podría durar mucho esta vez, así que debía contar; movió con una gran intensidad y fuerza el cuerpo de Yume de arriba abajo, los gritos de Yume lo tenían en su límite, pero para su objetivo aún faltaba algo más, pues deseaba que ambos alcanzaran el orgasmo al mismo tiempo.
Sin perder tiempo, el pelirrojo empezó a masturbar el clitoris de Yume a la par que continuaba sus intensas estocadas, que aunque ahora eran lentas, cada una la penetraba con toda la fuerza del pelirrojo; en poco tiempo Yume ya no podía controlar el inmenso placer que sentía, su mirada estaba perdida en lo que el pelirrojo le daba e incluso un poco de saliva escurría de su boca, ambos gritaban, finalmente había llegado el momento que esperaba el pelirrojo con ansias, eyacular en Yume. Antes de terminar, se recostó de lado al sentir que Yume apenas podía seguirse moviendo, levantó la pierna izquierda de la pelirroja y siguió sin detenerse hasta que el orgasmo llegó a ambos y sus cuerpos se prepararon para volverse uno.
– Te amo, Yume –
Apenas Yuriy pronunció aquellas tres palabras, la pelirroja sintió que junto al trueno que atravesó su cuerpo, el pene de Yuriy liberó una gran cantidad de algo caliente y bizcoso dentro de ella, Yuriy también había gritado y no podía dejar de gemir mientras su pene continuaba teniendo pequeños espasmos que liberaban más semen.
Cuando finalmente terminaron, Yuriy giró y acostó a Yume sobre él, permanecieron en silencio en aquella pose y Yuriy la abrazó con gentileza sobre él, permanecieron abrazados hasta recuperar el aliento para poder vestirse.
El par de pelirrojos salió de la pequeña oficina, Yuriy no soltaba la mano de Yume, ambos se miraban con una sonrisa y Yuriy le dio un suave y pequeño beso
El momento fue interrumpido cuando volvieron a poner atención al encuentro sólo para ver la repetición de la golpiza que le dieron al moreno y el momento en que le rompieron la pierna.
– ay, no… – Yume miraba con horror las imágenes
– es lo menos que merece ese… –
– esto no es bueno, Yuriy – lo abrazó asustada – no sé qué me hará por que perdió –
Yuriy la abrazó prometiendo buscar la forma de terminar con sus abusos mientras miraba enojado las imágenes del moreno en la televisión.
