– ¿qué pasa pequeña? – el platinado no pudo evitar el comentario sobre la evidente preocupación que seguía presente en la pelirroja – no te ves muy bien –

Yume se sobresaltó con el comentario y forzó una sonrisa para negar agitando ambas manos diciendo nerviosa que todo estaba bien… pero no lo estaba, su mente no podía dejar de recordar la semana previa, cuando, como habían estado haciendo, fueron a visitar a Boris al taller para ayudar con el trabajo. Yume no lo sabía, pero Yuriy había pedido a Boris espacio para estar a solas con la pelirroja, después de su primera vez, no habían podido estar realmente solos los dos.

Al quedarse solos, Yuriy la abrazó, en realidad deseaba repetir aquel encuentro íntimo con su novia, aunque la sola idea de saber que por fin podían ser novios sin que el moreno los molestara lo hacía sentirse bien; por su lado, Yume deseaba poder estar con él de nuevo, pero pensar en que el pelirrojo la viera desnuda (de nuevo) la avergonzaba, de echo le sorprendía que después de haberla visto, siguiera con ella, pero en el fondo tenía una preocupación mayor, entre más pasara el tiempo, más cerca estaba Garland de volver a ser el de siempre.

Yume no pudo pensar mucho en el moreno, si bien Yuriy no dijo nada, sus labios supieron llevar el mensaje, pero esta vez el pelirrojo iba preparado con la debida protección, aquel momento íntimo se sintió perfecto para ambos, pero lo que mantenía distraída a Yume actualmente, fue lo que pasó después, cuando salieron del taller y la pelirroja no sólo tomaba la mano de su novio, se atrevió a abrazarlo "en público" sin tanta vergüenza, pues la muestra pública de afecto con su novio siempre la avergonzaba aún cuando el pelirrojo le decía que no tenía nada de malo.

La pelirroja sonreía al sentirse rodeada por los brazos de Yuriy, por un momento, todos los problemas habían desaparecido, sin darse cuenta su risa sonaba con fuerza, eso fue hasta que una sensación extraña e incómoda la hizo voltear para descubrir que a lo lejos Garland no sólo los había "descubierto" tenía una mirada furiosa y llena de odio; el miedo se apoderó en segundos del cuerpo de Yume, dejando de reír, pero trató de mantener la calma para evitar que Yuriy notara al moreno y no fueran a pelear; no sólo eso la preocupaba, después de ese momento donde fueron "descubiertos", se percató que la mirada de Garland los seguía en la escuela y que en ella podía verse (y sentirse) su odio.

Después de negar como siempre que algo malo pasaba en su mundo, las dos parejas se despidieron del platinado para volver a la escuela y aunque Yume no decía nada, le preocupaba que nadie parecía darse cuenta que Garland llevaba ya prácticamente la mitad del tiempo con aquel yeso, quizá sus amigos estaban confiados de que el moreno había perdido el trato especial por parte de los profesores, además de que era la burla del club de kick-boxing.

Sin embargo, los comentarios en la escuela sobre la mala reputación de la pelirroja continuaban, pedía a sus amigos no hacer caso, que estaba bien y les explicó que era lo normal en su vida. Como había pasado antes, los comentarios sobre su reputación le ganaron una visita a la dirección, donde tuvo que explicar (de nuevo) que ella no hacía nada de lo que se decía.

– puede irse, señorita Arakawa – el director hizo un gesto suave con la mano –

– con permiso – se retiró, Yume iba inmersa en los rumores que aún se decían sobre ella.

– te crees muy valiente, ¿no es así ¿ – la voz la sacó de sus pensamientos – escúchame maldita – Garland la empujó con la muleta – te recuerdo que me perteneces – Yume lo miraba pero el moreno notó que aquel miedo de siempre no estaba presente – fingir amabilidad no te ayudará en nada, cuando me quiten esta cosa, te haré recordar tu lugar – ahí estaba, un poco de aquel miedo apareció en los ojos de Yume – y no te preocupes – acercó su cara a la de la pelirroja – te mostraré cómo hace las cosas un hombre de verdad – la acarició jugando con sus labios sobre el cuello de Yume para acercarse a la boca de la pelirroja – haré que te olvides de Ivanov – se acercó a besarla

– por favor, no – puso sus manos frente a ella para detener el beso – amo a Yuriy – las palabras sinceras salieron sin pensar en que algo malo pudiera pasar

El moreno sintió cómo su sangre parecía hervir e instintivamente soltó una fuerte bofetada que abrió un poco el labio de la pelirroja. Yume empezó a llorar y el moreno la agarró del cabello

– eres mía y no permitiré que escojas a ese maldito muerto de hambre en vez de a mí – Garland se veía colérico

– joven Siebald, debería estar en clase – la llamada de atención del director lo hizo soltar a Yume

El moreno se retiró en silencio, el director había visto lo sucedido, pero no dijo nada más; la pelirroja volvió a su salón tratando de ocultar la pequeña abertura de su labio y la sangre en ella, lo último que quería era causar más conflictos entre sus amigos y Garland

El resto de la mañana, Garland no pudo sacar aquellas horribles palabras de su cabeza "amo a Yuriy" odiaba al pelirrojo, de sólo pensar que la pelirroja preferiría a otro tipo que además no tenía dinero ni prestigio alguno era simplemente inaceptable, en su furia terminó apretando tanto el lápiz que lo rompió, saliendo un poco de su pensamiento, pero sin poder ignorar la peor parte, que él, un Siebald, estaba celoso de alguien como Yuriy.

– no puede preferirlo sobre mi – pensaba el moreno sin lograr concentrarse en la clase – ni siquiera el padre de esa… – fue en ese instante que el moreno recordó al padre de Yume – ese viejo prácticamente me ofreció a Arakawa – sonrió para sí, estaba seguro de lograr su cometido una vez que hablara con el padre de Yume.

Aquella idea lo tranquilizó, una vez involucrando al señor, Yume sería suya definitivamente, así, decidió esperar pacientemente a que terminaran las clases para llamarlo.

Durante el descanso la pelirroja estaba más callada que de costumbre, Alyss comentó algo al verla retraída pero trató de fingir que no pasaba nada para que no notaran lo que la hacía sentirse incómoda, Garland no dejaba de mirarla a la distancia.

El moreno estaba ansioso por ver la cara e la pelirroja cuando inevitablemente volviera con él, sonrió con cierta maldad, aún cuando la pelirroja amara a Ivanov, Yume tendría que estar con él, la idea de imaginarla suplicando cuando la tomara suplicando que se detuviera le causó una gran felicidad.

– disfruta el momento, Ivanov, no volverás a tocarla nunca más – con aquel pensamiento en mente, el pelirrojo volteó al sentirse observado, pero no comentó al respecto

Las clases continuaron después del descanso y llegó la hora en la que los alumnos fueron a sus respectivas actividades, en el pasillo Garland avanzó enérgicamente hacia el teléfono, se acomodó con las muletas para marcar, finalmente recuperaría a Yume.

– buenas tardes, señor Vass, habla Garland Siebald – aún por teléfono supo mantener su acto de chico perfecto – quería hablar sobre su hija, Yume – aún sin desearlo, el moreno no podía dejar de sonreír

– no me interesa lo que pase con esa buena para nada – interrumpió el padre de la pelirroja – y tú, primero me sorprendió que alguien de tu posición se fijara en esa inútil, pero después de tu derrota y lo que todos los medios dicen sobre ti, ahora tiene sentido que un fracasado sea lo único a lo que pueda aspirar esa estúpida – la sonrisa del moreno se fue borrando conforme iba escuchando aquellas palabras, lentamente en su gesto se fue dibujando una mirada llena de rabia – hazme un favor y no vuelvas a llamar, lo que hagas con ella no me interesa – el padre de Yume cortó la llamada

Garland permaneció en silencio sujetando el auricular, se sentía furioso y humillado, la derrota que sufrió seguía causándole más problemas, pero esta humillación en particular, no la perdonaría jamás. El moreno bajó lentamente el auricular, podía sentir su mano temblar gracias al enojo, apretó el dispositivo en su mano y después de una pequeña y silenciosa pausa que para Garland pareció eterna, colgó abruptamente el teléfono.

– todos pagarán por esto – hablaba en voz baja, pero apenas podía pronunciar las palabras – haré que todos los que se atrevieron a burlarse, paguen por su irreverencia –

Garland acomodó sus muletas y salió en silencio del edificio principal, se dirigió a donde entrenaba, esta vez, con o sin muletas, se encargaría de restaurar el orden de las cosas, empezando por restaurar el terror en la pelirroja.

Mientras hacía flexiones usando un árbol como si fuera la barra, el moreno pensaba en cómo recuperar a Yume ahora que el miedo parecía haber desaparecido en ella, levantó por completo su peso, sintiendo el efecto del ejercicio en sus músculos cuando la idea perfecta llegó a él, aún suspendido en el aire, imaginó que aquel plan no podía fallar, terminó sus ejercicios y fue hasta entrada la tarde que volvió al dormitorio.

Yume se despedía de su novio tímidamente moviendo su mano cerca de su cuerpo mientras Alyss y Sergei compartieron un beso, el moreno miró la escena desde la fuente camino hacia el dormitorio, había logrado defenderse en varias ocasiones del acoso y las burlas, haciendo que pocas veces le intentaran hacer algo.

Garland entró al baño para ducharse después de su rutina, no había nadie más, abrió la llave y mientras sentía el agua sobre su cuerpo, escuchó un par de voces que reconoció al instante.

– ¿en serio vas a arriesgarte por ella? – no había duda, esa era la voz del pelirrojo

– Alyss me dijo por dónde entrar al dormitorio – Garland no podía creer su suerte – fue su idea, para poderles dejar libre el taller – Garland terminó su ducha pero permaneció en la regadera – además es más difícil para ti estar a solas con Yume por su personalidad – Garland sentía un enorme deseo de salir a golpear a Yuriy pero siguió escuchando

– que nos dejen solos no quiere decir que pase algo – hubo un silencio largo, el moreno no pudo ver la mirada un tanto incrédula de de Sergei y el ligero tono rosado en el rostro de Yuriy – cállate, Ryvakov – se escucharon dos regaderas al otro lado del pasillo del baño

Aprovechando que ambos estaban ocupados, el moreno creyó que sería una buena oportunidad para que suspendieran o expulsaran a Sergei, volvió a su habitación para esperar hasta que el rubio hiciera su salida para visitar a la amiga de Yume a quien tanto aborrecía.

Más tarde esa noche, Alyss despertó tratando de no hacer ruido, salió con cuidado cuidando no ser vista ni por Yume ni por alguna de las maestras que hacían sus rondas por los pasillos del dormitorio. Alyss subió al ático vacío y en la ventana vio al rubio terminando de trepar, sonrió y fue hacia él para besarlo, llevaba todo el día esperando por aquella visita.

La pelirroja había despertado poco después de Alyss, creyó haber escuchado ruido y llamó a su amiga para decirle que algo extraño había sonado, fue cuando notó la ausencia de su amiga y con miedo salió a buscarla al baño. Al abrir la puerta escuchó de nuevo un pequeño y extraño ruido, se preocupó al notar que venía del ático, abrió despacio la puerta y subió con cautela; en definitiva algo extraño estaba pasando ahí, vio algo moverse en las sombras, se espantó pero a la vez su curiosidad pudo más, se acercó sólo para distinguir el cuerpo musculoso y desnudo de Sergei sobre el de Alyss; Yume se tapó la boca y tratando de no hacer ruido salió tan rápido como pudo de ahí.

La pelirroja volvió al pasillo para ser descubierta por una maestra y por miedo a que descubrieran a su amiga fingió tener dolor de estómago y pidió permiso para ir a buscar a la maestra de la enfermería.

Yume salió de los dormitorios avergonzada por lo que había visto, bajó los escalones de la entrada y se animó para ir a buscar a la maestra a los dormitorios de profesores, había logrado mentalizarse para que la dejaran ir sola con un pase, pero lo que sucedió fue completamente inesperado para ella.

– mira nada más a quién tenemos aquí – la voz la hizo saltar – ¿no me dirás que te saliste para darle espacio a Ryvakov y tu amiga? – Yume no pudo ocultar su sorpresa – ven acá maldita –

Garland jaló a Yume a la parte trasera de los dormitorios y la acorraló cerca de los contenedores de basura de los mismos

– ¿qué haces aquí? – preguntó nerviosa y preocupada

– no tengo que darte explicaciones – clavó una de sus muletas en el estómago de la pelirroja – seguí a tu amiguito para que lo descubrieran – Yume se puso nerviosa – pero no pensé encontrarte aquí – la soltó para abrazarla

– no sé de qué hablas… – trataba de fingir – Sergei no está aquí y… – una fuerte bofetada la hizo callar

– no trates de mentirme – la apretó de las mejillas – sé perfectamente lo que están haciendo esos dos y si no quieres que los descubran me harás caso – la pelirroja trataba de negarse – escúchame, Arakawa – puso una muleta contra el pecho de Yume recargándola completamente contra la pared – hoy hablé con tu padre – finalmente la pelirroja perdió el impulso de forcejear – no está nada feliz de que me fueras infiel – la empezó a besar en el cuello

– espera Garland, por favor – el moreno empezó a bajar su boca por las clavículas de la pelirroja y besó la línea pronunciada donde ambos senos se juntaban – esto no está bien –

– vaya – metió su lengua entre ambos senos siguiendo aquella línea – después de que dejaras que Ivanov te profanara, tu cuerpo reacciona diferente – la besó sin dejarla hablar

El beso del moreno forzó su lengua en la boca de la pelirroja, la abrazó y trataba de tocarla sobre su ropa de dormir, Yume empezó a llorar tratando de detenerlo pero Garland deseaba a la chica y no aceptaría un no como respuesta.

– eres mía – separó sus labios de la pelirroja – te demostraré cómo hace las cosas un verdadero hombre – el moreno empezó a forcejear tratando de desnudarla, pero Yume se negaba – basta estúpida – la azotó contra la pared – o dejaré que tu padre venga a exigir que le retiren su preciada beca a Ivanov –

Ahí estaba de nuevo, el miedo que Garland disfrutaba ver en la pelirroja, era su momento para hacerla suya de una vez por todas, estaban solos y Yume había dejado de forcejear, era su oportunidad para hacer todo lo que deseaba con ella. La empezó a besar y tocar de nuevo, ya no había resistencia, pero tampoco colaboraba. Garland metió las manos bajo la ropa de la chica, quien no dejaba de temblar asustada mientras lloraba

– ¿quién está ahí afuera? – la voz de una maestra hizo que el moreno se detuviera

– escúchame maldita, más vale que termines definitivamente con Ivanov y vuelvas a donde perteneces o haré que te arrepientas – le jaló el cabello – ¿entendiste? – Yume asintió llorando – ahora, ve a distraer a las maestras – la empujó

La pelirroja salió llorando por detrás de los dormitorios, explicó que iba a la enfermería pero no soportó las ganas de volver el estómago. Mientras explicaba lo sucedido, vio pasar al moreno, Yume empezó a llorar, haciendo parecer que realmente de sentía mal físicamente, cuando la iban a meter de vuelta a los dormitorios para llamar a la maestra de la enfermería, la pelirroja vio pasar corriendo a Sergei abrochando sus pantalones y con una prenda en sus brazos, iba con el torso descubierto.

– ¡Yume! – Alyss había bajado al no ver a la pelirroja en el cuarto – ¿qué pasó? – se acercó a ella, nadie lo sabía, pero Alyss estaba preocupada por ser descubierta con el rubio, pero sin querer su amiga, Yume, había ayudado a que no los descubrieran (ni a Garland)

Después de proporcionarle medicina y un té a Yume, las chicas volvieron a su dormitorio, la pelirroja deseaba contar el horror que vivió pero, pese a la forma de ser de Alyss se notaba nerviosa

– estoy bien – Yume forzó una sonrisa – lo importante era que no vieran a… – hizo una pausa recordando al moreno – a Sergei – Alyss la abrazó y le agradeció la ayuda antes de finalmente ir a dormir

– hola – Alyss saludó a ambos chicos – vamos – agarró la mano de la pelirroja (quien se contrajo avergonzada al ver al rubio recordando lo que vio)

– fíjate por donde vas – Alyss había chocado con alguien

– hermana, ¿qué haces aquí? – la voz de Garland hizo voltear a los cuarto

– mamá me mandó por tu revisión – la chica rubia miró con disgusto a la pelirroja y sus amigos – te recuerdo que estoy aquí por la final de golf y no tengo mucho tiempo – colocó una mano en su cadera – no espero que entiendas la presión de tener que defender un título, así que vamos, te toca revisión, ¿recuerdas? – el moreno miraba a Yume cuando el pelirrojo se acercó a tomar la mano de la chica – date prisa, ¿quieres? – la hermana de Garland miró a la pelirroja y le sonrió con burla a su hermano antes de que ambos se retiraran

– parece que hoy tendremos un día tranquilo – Sergio comentó sobre la ausencia del moreno gracias a su consulta

– ¿creen que le quiten el yeso antes? – Yume se sentía preocupada gracias a lo sucedido la noche anterior

– da igual, nadie en la escuela le hará caso aún cuando ya no use las muletas – el comentario de Alyss hizo que la pelirroja se preocupara

– todo estará bien – el pelirrojo apretó la mano de Yume antes de que los cuatro se dirigieran a sus respectivas clases

Por otro lado, en la limusina Garland viajaba acompañado por la menor de sus hermanas, en un principio hubo silencio, hasta que su hermana comentó sobre lo evidente que eran los celos en su "hermanito"

– así que esa chica es la pelirroja que papá y mamá te prohibieron ver – dijo con cierta burla – no es la gran cosa –

– cállate, ¿quieres? – el moreno estaba irritado

– vamos, no tienes que ponerte así por una tipa que ya está con otro – Garland se molestó con el comentario

– no durarán juntos – su hermana lo miró con cierto interés

– supongo que después de volverte la vergüenza familiar lo único que te quedó fue esa chica – Garland no podía ocultar su molestia y frustración – deberías agradecer que está con él –

– ¿qué estupideces estás diciendo? – el moreno odió aquel comentario e interrumpió a su hermana – esos dos no pueden estar juntos – era evidente la furia del moreno

– vaya – su hermana miraba por la ventana fingiendo ignorarlo – parece que alguien está enamorado – no pudo evitar soltar una pequeña risa, al ver al menor de sus hermanos sufriendo por no conseguir la atención de alguien

– cállate – Garland reclamó molesto tratando de calmarse, sabía que por algún motivo le gustaba Yume, pero no podía aceptar la idea de estar enamorado de ella

– bien, niega lo que es evidente… – su hermana dejó su tono de burla y lo miró con algo de seriedad cambiando su tono – y bien, ¿qué harás entonces? – el moreno la miró sin entender – enojándote así sin hacer nada al respecto, no lograrás que te haga caso, demuéstrale lo que sientes –

– no pienso rogarle a esa chica – la hermana de Garland levantó una ceja

– parece que prefieres seguir viendo enojado como otro la hace feliz entonces – encogió los hombros mientras el moreno sintió un enojo incontrolable apoderarse de su cuerpo – no me veas así, ya te dije lo que tienes que hacer –

Ambos hermanos permanecieron en silencio el resto del camino; todo salió bien en la revisión de Garland, su fractura prácticamente estaba curada, se le recordó que le quedaban un par de semanas y que era crucial que se cuidara o podría lastimarse. La chica agradeció al médico y se retiraron del lugar.

En la escuela, Yume logró olvidarse del incidente con el moreno gracias a sus amigos, aunque seguía sin poder mirar al rubio; aún cuando no vio "detalles", haber alcanzado a verlo sobre su amiga, fue suficiente para que la vergüenza de haberlos descubierto, le impidiera interactuar como siempre, aún con los comentarios de que no pasaba nada y no tenía nada de malo, siguió avergonzada.

Fue casi al final de las clases del día que la limusina de la familia Siebald volvió al internado, el moreno se preparaba para bajar cuando antes de irse, su hermana agregó.

– escucha, quizá papá y mamá no lo aprueben, pero si la amas, deberías demostrárselo – Garland la miró con cierta sorpresa sobre aquel consejo – quiero decir que, no por haber perdido un encuentro, también tengas que perder éste – rio un poco antes de despedirse haciendo un gesto agitando la mano

Garland siguió el carro con la mirada hasta que se perdió en la distancia, avanzó usando sus muletas, pensando en lo que dijo su hermana. Se dirigió a donde entrenaba para mantenerse en forma mientras se convencía de que era imposible que amara a Yume, iba ensimismado cuando escuchó risas, volteó al reconocer la voz.

Todo lo que Garland trataba de negar, creó una ola de emociones en su interior; no sólo había reconocido al instante la voz de la pelirroja a la distancia, como si fuera una especie de película vio en cámara lenta como se dibujaba una sonrisa en el rostro de la pelirroja; un sentimiento cálido llenó el pecho del moreno y sin darse cuenta, una ligera sonrisa se dibujó en su rostro.

El gesto en el moreno cambió súbitamente al ver que aquella risa en la pelirroja tenía dueño y no era él, Ivanov le devolvía la sonrisa a la pelirroja de una forma más disimulada, pero las miradas de ambos no mentían sentían lo mismo el uno por el otro, el pelirrojo tomaba la mano de Yume y se acercó a darle un pequeño beso en la frente a la pelirroja. Garland sintió como si algo dentro de él quemara, el impulso de ir a separarlos y llevarse a Yume con él lo invadió, apretó sus muletas, jamás lo admitiría, pero el moreno deseaba ser él a quien la pelirroja mirara de aquella forma. No pudo seguir negándolo, Garland amaba a Yume y odiaba verla feliz con otro, sobre todo con Ivanov.

– debería hacerte caso, hermana – sonrió con cierta satisfacción sin alejar la mirada de la pareja – le demostraré a Yume lo que siento – se dijo en voz alta para continuar su camino hacia donde entrenaba – disfrútala, Ivanov – hablaba para sí – pronto Yume vendrá a suplicarme que la haga mi novia – agregó victorioso haciendo sus flexiones en el árbol con una sonrisa que dejaba ver que algo planeaba pero, primero esperaría a que le quitaran el yeso y por fin reclamaría lo que era suyo, a la pelirroja.