– ¿quieres dejar de hacer eso? – Alyss sonaba cansada y un tanto harta

– pero tu cabello es muy bonito – Yume no bajó el cepillo pero dejó de cepillar a Alyss – y es tan largo – Alyss pudo ver que algo la puso triste – perdón… – finalmente bajó el cepillo y se fue a sentar a su cama

– tampoco tienes que ponerte triste, además tu cabello también es bo… – no terminó su frase cuando notó a la pelirroja triste mientras tocaba su cabello – ¿pasó algo? –

Yume negó con la cabeza, pero al saber que su amiga la miraba finalmente le contó cómo fue que Emily le había cortado el cabello hacía casi un año, había crecido, pero aún no era tan largo como lo tenía.

– esa chica suena a que era ideal para el baboso de Garland – se tiró en la cama y miró a Yume – ya no tienes que preocuparte por eso, anda, vamos a dormir – apagaron las luces del cuarto

Al día siguiente, como todas las mañanas las chicas se reunieron con sus respectivos novios en la fuente para caminar juntos al edificio principal, aquel día pasó sin problemas ni percances, pronto pasaron tres días tranquilos en la escuela, hasta que finalmente Alyss comentó algo mientras comían su almuerzo en la cafetería.

– ojalá Garland se hubiera ido antes – la pelirroja se sorprendió con el comentario – todos somos más felices sin él – Yume empezó a mirar con cuidado la cafetería, mirando a cada alumno

– ¿Garland se fue? – pensaba en voz baja para si, completamente incrédula, pero sus amigos lograron escucharla

La pelirroja no pudo contener la extraña y fuerte emoción que llegó a ella, sintió la necesidad de correr al baño y en el camino, empezó a llorar. Yume trataba de calmarse, no entendía lo que sentía, Alyss entró poco después para saber qué pasaba

– ¿estás bie…? – Alyss no acabó su pregunta cuando Yume la abrazó aún llorando

– soy libre – Alyss no supo que decir, así que la dejó llorar

Por primera vez en su vida, Yume conoció lo que era no ser molestada en la escuela, incluso podía decir que se sentía feliz de estar en el internado, las dos mejores semanas de la vida escolar de la pelirroja pasaron volando, incluso habían ido a visitar a Cloud uno de los fines de semana, todos habían notado el cambio en la chica, quien ahora incluso parecía sonreír y no parecía tan retraída como siempre.

La pelirroja había recibido una nota por parte de Alyss citándola atrás del estacionamiento, decía que quería hacer una sorpresa para los chicos, así cuando terminaron las clases se excusó con el pelirrojo diciendo que lo alcanzaría más tarde; Yume prácticamente corrió para encontrarse con su amiga.

Yume miró alrededor, al parecer había llegado antes, miró un poco el lugar recordando las veces que había estado ahí antes, el único recuerdo agradable que tenía de aquel lugar fue cuando Yuriy había intentado besarla, se sonrojó al recordar aquel primer encuentro cercano con su ahora novio.

– llegaste temprano… – Yume volteó al reconocer la voz – ¿me extrañaste? –

La pelirroja se paralizó al ver al moreno frente a ella, Garland tenía una sonrisa de satisfacción al ver a la chica en el lugar de la "cita", pero Yume no podía creer lo que veía, no sólo Garland había vuelto, ya no usaba sus muletas. La chica quedó completamente paralizada por una mezcla entre sorpresa y miedo, el moreno se acercó caminando despacio.

– ¿no vas a saludarme? – se acercó hasta agarrarle gentilmente el rostro a Yume, haciéndola mirarlo – te extrañé, ¿sabes? – la sonrisa de Garland se volvió más pronunciada cuando sintió que el cuerpo de la pelirroja empezó a temblar

– Ga… Garland… – apenas pudo pronunciar el nombre del chico – ¿qué… qué haces… aquí…? – una lágrima cayó por su mejilla, tenía que estar soñando

– así que te alegra verme – la abrazó pegando su cuerpo a la pelirroja mientras acariciaba su cabello – volví por ti – le susurró – te prometí que arreglaría las cosas – le susurró al oído – tengo una sorpresa para todos los que me trataron tan bien mientras sanaba mi lesión – con esas palabras, Yume entendió que algo tramaba el moreno – no te preocupes – le acarició con cuidado el rostro a la pelirroja – esta vez nadie se interpondrá entre nosotros – le sonrió de forma perversa antes de forzar un beso con el que no perdió oportunidad de invadir el interior de la boca de Yume con su lengua, no importó que ella lloraba mientras trataba de negarse – te veré después – le acarició el cabello antes de retirarse

Yume se quedó inerte viendo a Garland alejarse, tenía que ser un mal sueño; la imagen del moreno se nubló cuando sus ojos se llenaron de lágrimas silenciosas, sus piernas cedieron, se abrazó en el piso y empezó a llorar más, sabía a la perfección lo que la presencia del chico significaba, un recuerdo llegó súbitamente a ella, en su preocupación dejó de llorar, se levantó un tanto tambaleante y corrió, si el moreno estaba de vuelta, seguramente iría a buscar a Yuriy.

– ey, miren lo que tenemos aquí – todos voltearon – es "un Siebald" – remarcó el chico con burla – parece que alguien ya puede caminar – la mirada mostraba que seguía burlándose del moreno

– puedo hacer más que caminar – Garland se acercó – ¿quieres ver? – el moreno subió al ring donde el otro chico entrenaba

Ninguno dijo más, ambos tomaron su pose de pelea y sin más comenzaron. Garland recibió un par de golpes que lo llevaron a las cuerdas.

– no me culpes si vuelves al hospital – Garland sonrió

– mientras te sigas conteniendo eso no va a pasar – haciendo notar que no peleaba en serio por miedo a su recién curada lesión

El cuchicheo entre los presentes ejerció presión en el chico, forzándose a atacar al moreno de verdad, pero no contaba con que Garland estaba de vuelta, aquellas semanas de ausencia las pasó haciendo la rehabilitación que le ayudarían a retomar su lugar en el internado.

La puerta del gimnasio se abrió abruptamente, abriendo paso a Yuriy, Alyss, Sergei y Yume respectivamente, los amigos de la pelirroja no podían creer cuando la chica les contó que estaba de vuelta, Garland se percató de la presencia del grupo, en especial de la de Yume, sonrió seguro a su oponente y en una increíble demostración, lo atacó hasta noquearlo.

El silencio que siguió a aquella pelea era total, nadie podía creer que estaba de vuelta; verlo atacar como si nada hubiera pasado hizo que lentamente el cuerpo de la pelirroja comenzara a recordar el miedo. Garland bajó del ring después de mostrar que no se conformaría con menos que volver a ser el "líder", caminó en silencio hasta estar frente a Yuriy, se miraban con odio hasta que el moreno sonrió mostrando que veía al pelirrojo como alguien inferior

– ¡vete de aquí! – finalmente dijo uno de los miembros del club de kickboxing – ya no perteneces aquí –

– no se preocupen, no pensaba quedarme – los volteó a ver – los retribuiré por sus buenas atenciones – miró a Yuriy – a cada uno de ustedes – avanzó de largo hasta quedar frente a la pelirroja – en especial a ti – se retiró sin decir más

Apenas la figura de Garland desapareció tras las puertas del gimnasio, el silencio absoluto reinó, Yume no podía retirar la vista de la dirección en la que Garland había desaparecido, dio un pequeño salto cuando sintió que el pelirrojo la abrazó, lo sujetó del uniforme recargando su rostro en él, Yuriy la abrazó con más fuerza envolviéndola con ambos brazos. Salieron del gimnasio y se fueron a donde siempre se reunían, la pelirroja retraída había vuelto y aunque sus amigos lo intentaron, no hubo palabras que lograran consolarla.

– no tiene caso… – la voz baja de la pelirroja apenas se escuchó, pero los tres voltearon a verla – no puedo escapar – Yume miraba sus rodillas y apretaba su uniforme cuando una lágrima cayó por su rostro – si no lo hubiera desobedecido… – hablaba muy bajo para sí misma

– aún así seguiría siendo el mismo patán de siempre – el comentario de Alyss la sacó de su pensamiento haciéndole saber que la habían escuchado – a ese estúpido sólo le gusta joder al prójimo y no es justo que se crea tu dueño – Yume miraba a su amiga conteniéndose para dejar de llorar – eres una persona, no un objeto, además fuiste la única que no lo trató como la basura que es – el enojo de la chica se notaba en su voz y mirada – y si se atreve a intentar hacerte algo lo voy a… – no pudo terminar lo que decía, Yume la abrazó casi como si intentara consolarla

– no digas esas cosas – la voz de Yume se escuchaba quebrada – quizá con lo que pasó ahora sea diferente y si hablo con él… –

– olvídalo – Yuriy interrumpió – no dejaré que se te acerque – la pelirroja intentó decir algo – ese maldito jamás cambiará –

Mientras trataban de hacerle ver que Garland seguía siendo peligroso, el moreno preparaba sus cosas en el dormitorio, se mostraba seguro de sí y parecía estar de muy buen humor, la pelirroja tenía razón en algo, lo sucedido había cambiado al moreno y pronto le mostraría su cambio a todos.

Cuando empezó a bajar el sol, las chicas se despidieron de sus respectivos novios en la fuente y volvieron al dormitorio, todas las chicas hablaban secreteándose alrededor de la estancia general del dormitorio

– miren, es Arakawa – dijo una causando silencio y que todas las miradas se posaran en la pelirroja, quien se avergonzó y escondió detrás de Alyss – no entiendo que ven esos dos en ella – se escuchó un murmullo entre las chicas – parece que podrás tener de nuevo a tus dos novios – una de las chicas habló dirigiéndose a la pelirroja mientras señalaba con una mirada de disgusto un arreglo de flores

Todas las chicas la miraban, Alyss la acompañó cuando se acercó para ver la tarjeta en ellas, el arreglo era muy bonito y elegante, agarró la tarjeta, tapo su boca al leerla

"Yume: compensaré lo que hiciste por mí cuando tenía mi lesión, te extrañé y te prometo que pronto estaremos juntos. Te amo. Garland Siebald "

Una de las maestras dispersó a las chicas mandándolas a sus habitaciones, haciendo que Yume se llevara el arreglo, Alyss entró después de Yume a la habitación

– ¿debería hacer algo? – preguntó a su amiga después de dejar el arreglo

– no, mejor deberías tirar eso – Alyss sonaba molesta

– pero eso sería grosero… – sonaba retraída y se veía avergonzada

– ¡unas flores no cambian todo lo que ha hecho! – leyó la tarjeta – ese baboso no sabe lo que es querer a otra persona que no sea él mismo – se acercó a su amiga – no debes creerle, sabes que es peligroso –

– pero… nunca me habían regalado nada en mi vida, al menos debería darle las gracias, ¿no crees? – dijo retraída mirando con algo de vergüenza las flores y la tarjeta

– no – Alyss se cruzó de brazos – no le debes absolutamente nada a ese patán – la voz de Alyss cambió a un tono más tranquilo y se escuchaba preocupada – él te lastimó muchas veces y sé que crees en la gente, pero él no es una buena persona –

Yume se disculpó con su amiga por ser como era, el regaño de la maestra para que apagaran las luces interrumpió y ambas chicas fueron a dormir, o al menos eso intentó la pelirroja, quien no lograba conciliar el sueño, su mente estaba llena de pensamientos, dudas y en el fondo, de preocupaciones.

El día que el moreno volvió a clases nadie lo olvidaría, Garland en verdad parecía otra persona, saludaba a todos con amabilidad, dejó de hacer comentarios burlándose cuando alguien se equivocaba en clase o si a alguien le pasaba algo, con la pelirroja pese a la presencia de Ivanov, Garland se acercaba con amabilidad a saludarla y decirle que le gustaba y pese a las amenazas del pelirrojo, jamás mostró aquel temperamento característico suyo, pero lo que todos notaron al instante, fue que el largo cabello del moreno estaba suelto, dándole otra apariencia.

– apenas volvió y todos parecen haber olvidado la clase de persona que es ese miserable – el pelirrojo sonaba enojado – pero no me engaña, sé que algo trama –

– pero… – la voz de la pelirroja sonaba baja y al saberse mirada por su grupo de amigos, se retrajo – es su último año, quizá por eso ha cambiado y… –

– ¿le crees? – Yuriy no podía creer que la pelirroja, al igual que todos parecía creer que Garland era otra persona

Yuriy se retiró sin decir nada, necesitaba pensar las cosas, estaba seguro de que aquella nueva actitud era falsa y que se estaba aprovechando de la forma de ser de la pelirroja para engañarla.

– ah, Ivanov, qué desagradable sorpresa – el pelirrojo había ido a encarar a Garland – ¿necesitas algo? – preguntó mientras seguía con su entrenamiento

– déjate de farsas, no me engañas con tu actitud – afiló la mirada – y no dejaré que lastimes a Yume – lo último causó que el moreno riera

– ¿lastimarla? – reía pues encontraba divertido el comentario – no me hagas reír –

– tu falsa actitud jamás borrará todo lo que le hiciste – el moreno dejó de reír – no dejaré que la engañes –

– y estas aquí, ¿Por qué? – Garland se mostraba seguro y tranquilo, la mirada y silencio de Yuriy lo hizo entender – ¿acaso estás enojado por que Yume cree en mí? – contuvo su sonrisa

– más te vale no lastimarla o… –

– ¿o me vas a golpear? – el moreno se mostró cansado de los reclamos y habló poniendo una mano en su cadera – simplemente le dije lo que siento a Yume – se acercó al pelirrojo para decir en voz baja – y que estés aquí, me deja ver que ella siente algo – finalmente mostraba aquella sonrisa victoriosa

– ¡ella no te quiere! – bufó el pelirrojo

– no tienes de qué preocuparte, Ivanov, no le haré nada a Yume – lo miró con seriedad – Yume sí me trató bien – Yuriy no estaba seguro de qué, pero pudo saber que algo tramaba el moreno – ahora si me disculpas, tengo que entrenar – Yuriy se fue tratando de averiguar qué tramaba el moreno

Garland siguió su entrenamiento y no fue hasta que el pelirrojo desapareció que sonrió para si, la visita de Ivanov significaba que Yume creía en él, pero más importante, parecía que la pelirroja estaba pensando en él

– no te preocupes, Ivanov – pensaba en voz alta – tendrás tu turno, pero primero me haré cargo de algo más… –

La semana pasó con el "nuevo" Garland ganando terreno con su nueva personalidad, la cual tampoco convencía a Boris cuando le contaron todo lo sucedido en la escuela.

– bueno, rojito, recuerda que la pequeña te quiere a ti – le dijo en voz baja – creo que deberíamos darles espacio – subió el tono de voz antes de retirarse del taller con Alyss y Sergei

Yuriy abrazó a la pelirroja, no decía nada, sólo la abrazaba, odiaba la idea de que nuevamente le hicieran algo a Yume; la pelirroja empezó a jugar con su dedo alrededor de uno de los botones de la camisa de Yuriy, estaba sonrojada de saberse solos, en especial al recordar que la última vez que estuvieron así, fue después del cumpleaños de su novio y antes de San Valentín.

–– tres semanas antes ––

Yume estaba nerviosa, con ayuda de Alyss había hecho un pequeño lobo de tela por el cumpleaños de su novio, al ser el fin de semana entre dos fechas especiales, sus amigos les dieron privacidad en el taller y cuando Yuriy llegó, la pelirroja estaba avergonzada con la idea, pero a su vez, quería estar con su novio.

– fe… feliz cumpleaños… – apenas pudo decir la pelirroja mientras le acercó el pequeño muñeco, estaba completamente roja

El pelirrojo tomó el pequeño lobo de tela, sonrió ligeramente al saber que Yume lo había hecho pensando en él, le dio las gracias y la abrazó para darle un beso. Yume dejó que el pequeño beso se fuera transformado en uno largo, poco a poco ambas lenguas comenzaron una danza que fue el preludio de lo que ambos deseaban.

El pelirrojo llevó las manos de su novia hasta el final de su playera de mangas largas, sin dejar de besarla, la guió a tocar su torso por debajo de la ropa, un extraño e intenso calor la invadió al sentir la piel del chico contra sus dedos, se permitió sentir con ambas manos el cuerpo de su novio, quien sonrió para si al darse cuenta que su novia se sentía bien, empezó a jugar con sus labios en la oreja de la pelirroja, en poco tiempo el jugueteo de los dedos de Yume se volvió un intento por retirarle la prenda a su novio.

Yuriy se separó para descubrir su torso, cuando la pelirroja lo vio frente a ella, era como si apenas pudiera respirar, se sentía agitada, Yuriy la besó de nuevo, esta vez llevándola hacia el cuarto que fungía como oficina, una vez dentro bajó por su cuello mientras sus manos bajaron a sus caderas para retirar la blusa de manga larga de la chica, quien a pesar de no ser la primera vez que estaban juntos de aquella forma, se avergonzó y trató de taparse.

– no hagas eso – la besó – te amo –

Las últimas dos palabras fueron acompañadas de un beso con el que terminó retirándole el sujetador y que llevó a ambos sobre el escritorio, la pelirroja lo miraba con ambas manos sobre sus clavículas, se notaba avergonzada; Yuriy la besó y poco a poco bajó a su cuello y paso entre sus senos hasta bajar a su cintura, donde finalmente le retiró la falda para besar la zona sobre la pantaleta, la pelirroja empezó a gemir en un tono bajo, Yuriy retiró la prenda con cuidado y acercó su rostro.

Al tener frente a él la zona íntima de su novia, comenzó a lamer lo largo de la zona, inevitablemente Yume soltó un pequeño grito, abrió despacio usando sus dedos para insertar su lengua y comenzó a moverla, pudo sentir el interior de la pelirroja estremecerse, las piernas de Yume intentaban cerrarse, pero el pelirrojo las sujetó para continuar, sin soltar sus piernas acercó una mano para exponer el clitoris de la chica y darle la misma atención, lamió y succionó la zona hasta que su novia tuvo un orgasmo.

Yuriy subió a darle atención a sus pechos, los sujetaba con cuidado mientras intercalaba su boca con ambos pezones para darles la misma atención, al sentir la lengua de Yuriy subir y bajar rápidamente contra sus pezones, Yume había intentado sin éxito contenerse. Yuriy siguió con su boca mientras su mano desabrochó su pantalón y lo bajó junto con su ropa interior, estaba listo para continuar; empezó frotando la punta de su miembro contra la vagina de Yume, mientras hacía pequeños círculos con ambas manos en cada pecho y la besaba, la lubricación de la pelirroja no tardó en mojar el miembro de Yuriy, quien jaló de los muslos a Yume para finalmente penetrarla, las sensaciones invadieron ambos cuerpos al instante.

Antes de soltar su pantalón, Yuriy había sacado de su bolsillo los preservativos, abrió el empaque y salió de Yume causando un gemido en ambos, se colocó la protección y retomó sus movimientos al instante, no perdió tiempo en penetrarla, ninguno de los dos podía contenerse, pero el pelirrojo deseaba escuchar más a Yume, bajó una mano para hacer pequeños círculos que acompañados de las estocadas del pelirrojo, no tardaron en llevarla al orgasmo, el cual Yuriy compartió cuando sintió como se llenaba el preservativo; ambos respiraban agitados cuando Yuriy salió de ella.

Aquel día lo pasaron en el taller, permanecieron desnudos, se recostaron en el sillón y no fue hasta más tarde que Yume decidió hacer algo para el pelirrojo, algo que no había hecho con él.

– Yuriy, te amo – se sentó sobre él para besarlo – y además es tu cumpleaños – se bajó para arrodillarse frente a él – ¿puedo? – pidió permiso completamente avergonzada

Después de que el pelirrojo asintiera en silencio al no poder hablar ansioso por lo que la pelirroja estaba por hacer, Yume sujetó el miembro de Yuriy, empezó con sus movimientos, una parte de ella había deseado hacerlo antes, pero el recuerdo de ser forzada por el moreno la había detenido, pero esta vez estaba lista para hacerlo con su novio. Yuriy dejó que su novia se moviera a su ritmo, sentirse dentro de la boca de Yume lo excitaba demasiado, alguna vez había imaginado cómo se sentiría, pero no se compraba con aquel momento, en especial cuando Yume masturbó su miembro usando sus pechos sin dejar de darle atención con su boca, la pelirroja lo había llevado al borde del clímax.

– espera, Yume… – gimió – si sigues haciendo eso… voy a… – trataba de contenerse

– puedes hacerlo… – la pelirroja se separó para responder

Yuriy estaba agitado, la miró después de aquel permiso y se acercó para recostarla en el piso, la pelirroja asintió y se acomodó sobre él para continuar mientras Yuriy aprovechó para darle la misma atención a su novia, el sonido húmedo de ambos y los gemidos ahogados era todo lo que se escuchaba, ese fue al primera vez que Yume probó a su novio.

–– –– –– ––

– todo estará bien – Yuriy la abrazó – te protegeré a como de lugar – Yume apretó a su novio

– no importa que diga que me… que le gusto… yo sólo te amo a ti – lo besó

Nuevamente tuvieron aquella oportunidad para intimar, pero mientras se unían en aquel ritual, Garland había entrado a las oficinas de la escuela.

El moreno sabía que el personal de las oficinas no estaba los fines de semana y sólo iban en caso de que sucediera algo urgente y siempre eran los prefectos quienes avisaban sobre dichas circunstancias. En la oficina, Garland se acercó tranquilamente a donde se resguardaban las copias de las llaves de cada lugar en la escuela, sonrió al encontrar las dos que buscaba, cuidó no ser visto y se retiró.

– es hora de comenzar mi venganza, todos y cada uno de los que se burló de mi, recibirá su merecido – caminaba hacia la ciudad

Garland decidió ir por algo de comer, para su sorpresa, en el lugar estaban los amigos de la pelirroja, notó enseguida la ausencia de Yume, miró con atención para notar que también faltaba Ivanov, imaginarlos juntos lo hizo enojar, recordó su plan y trató de calmarse.

– ¿qué haces aquí? – el platinado no se contuvo de encarar al moreno – la pequeña está ocupada – haciéndole ver que estaba con su novio

– no sabía que eras el dueño del lugar – Garland siguió comiendo tranquilo – si quisiera verla iría a ese lugar donde trabajabas con tu amigo el criminal – el comentario hizo enojar al platinado, quien lo levantó agarrándolo de la ropa

– Cloud no es ningún criminal – la gente miraba a ambos chicos

– ¿qué está pasando aquí? – el gerente interrumpió la "plática" entre ambos – tú – sujetó a Boris del hombro – deja de molestar a mis clientes y lárgate – el platinado estaba molesto

– él es quien debería largarse – Boris señaló al moreno

– lárgate o llamaré a la policía –

Con la amenaza del gerente, Boris empujó a Garland antes de retirarse en silencio, Alyss y Sergei lo siguieron, el platinado estaba enojado.

– eres un tonto, Boris – Alyss le soltó un golpe en la cabeza y aunque el platinado se enojó por el golpe, no entendió por qué lo regañaba

– ¿desde cuándo defiendes a ese tipo? – Boris sobaba su golpe

– por que caíste en su juego – interrumpió Sergei en un tono serio – para la gente del lugar, tú lo agredidte sin motivo – Boris se dio cuenta de su error

– carajo… – fue todo lo que el platinado pudo decir al respecto

En el establecimiento, el gerente repuso la comida de Garland, quien se mantuvo tranquilo, se sentó a comer

– no imaginé que sería tan fácil – sonrió para si y continuó comiendo

En la tarde, todos los alumnos volvían al internado, Yume iba completamente roja tomando la mano del pelirrojo, sentía que todos los miraban y sabían lo que habían hecho aún cuando nadie los miraba. Al volver a la escuela, encontraron a Boris, quien se dirigía al taller. Yuriy le devolvió las llaves del lugar al platinado y les dijo que Alyss y Sergei ya se habían ido a la escuela, pero no les contó lo sucedido con Garland.

Una vez que ambos pelirrojos volvieron al internado, supieron lo sucedido, preocupando a Yume, Yuriy se mostró decepcionado por el platinado; Yume sintió como la movió su amiga sólo para notar que el moreno también había vuelto, miró a la pelirroja y le hizo un gesto para saludarla a la distancia, pero igual notó que intentó devolverle el gesto, pero fue determinada por Alyss, quien la llevó a los dormitorios.

Alyss entró quejándose por el descaro de Garland, se sentó como siempre en la silla frente al escritorio para soltarse el cabello antes de meterse a bañar y como era usual, Yume ya tenía el cepillo en la mano lista para cepillar su cabello.

– ¡ahh! – el grito de Yume espantó a Alyss y causó que una de las maestras entrara a regañarla

– ¿por qué gritaste así? – finalmente Alyss preguntó cuando volvieron a quedar solas

– tu cabello… – la pelirroja sonaba triste

– se ve bonito, ¿no crees? – lo movió con las manos – aún me lo puedo agarrar, pero ya no me estorba – Alyss miró con duda a la pelirroja – ¿qué tienes, por qué lloras? –

Después de que la pelirroja explicara que lloraba por que le gustaba cepillar el cabello largo de su amiga, Alyss empezó a reír diciéndole que no tenía que llorar por algo como eso, se bañaron y alistaron, Alyss miró su cabello prácticamente a los hombros, definitivamente sería más fácil peinarlo así que cuando le llegaba debajo de la cadera; con lo que no contó, fue que el lunes antes de ir a clases, Yume la peinó con una diadema para que pudiera usar el cabello suelto.

– buenos días, Yume – Garland saludó a la pelirroja como si nada sin importar la presencia de sus amigos y novio

– déjala en paz – Alyss se paró frente al moreno y Yuriy puso a la pelirroja detrás suyo

– sólo la saludé – se mostraba tranquilo, aunque por dentro detestaba tanto a Alyss como a Ivanov – te veré después, Yume – se retiró sin dejarlos responder y dijo al aire como si pensara en voz alta – ¡hoy será un gran día! –

Los chicos se retiraron a sus respectivas clases, Yume sentía que estaba portándose mal con Garland, el moreno no había hecho nada malo y cuando la saludaba todos sus amigos interferían para que no hablara con él; tenía aquel conflicto interno de saber lo que era ser ignorada por los demás, pero el miedo a que le volviera a hacer algo.

El día transcurrió normal, la pelirroja era cuidada por sus amigos y novio, pero eso no evitaba que el moreno la mirara a la distancia, incluso le había sonreído a la chica a la hora del almuerzo, la reacción avergonzada de Yume lo hizo sonreír más; Garland estaba seguro de que pronto la pelirroja correría a sus brazos, sólo tenía que ser paciente y gracias a su lesión, había entendido las ventajas de hacer las cosas a su debido tiempo.

Cómo había estado haciendo, Garland salió a entrenar después de clases, aún cuando su lesión había sanado, no tenía interés de estar en el gimnasio ni de acercarse al club de kickboxing, que tampoco lo aceptaba; el moreno realizó su rutina habitual, se sentía energizado, en definitiva estaba de buen humor.

– parece que nos encontramos en todos lados – Garland le sonrió a la pelirroja, la encontró de vuelta a los dormitorios

– sería coincidencia si no la siguieras – reclamó Yuriy – entiende que ella no te quiere – el pelirrojo lo miraba enojado mientras Garland se seguía mostrando tranquilo

– ¡Ayuda! – el grito de un alumno interrumpió

El alumno apenas podía hablar, trataba de pedir ayuda a uno de los prefectos, quien preguntó qué sucedía mientras los estudiantes alrededor miraban curiosos.

– fu… ¡fuego! –

Apenas logró decir lo que sucedía, el prefecto pidió apoyo al personal y se llamó a los bomberos, a los alumnos se les prohibió acercarse, pero todos habían ido a ver lo que sucedía, el gimnasio estaba envuelto en llamas y había alumnos adentro.

Los bomberos lograron sacar a los alumnos y apagaron las llamas del lugar; los alumnos rescatados fueron llevados al hospital. Nadie entendía como era que el gimnasio se había incendiado de aquella forma, no tenía sentido alguno. Los alumnos fueron enviados a los dormitorios, bastante malo era para el internado lo que acababa de suceder, tenían que asegurar la seguridad del resto de los alumnos.

De vuelta a los dormitorios, Yume tomaba la mano de Yuriy y Alyss, estaba asustada por lo que acababan de ver, ocasionalmente miraba atrás, no podía creer lo que había sucedido; las chicas se separaron de los varones, Alyss miró al moreno a la distancia y esperó hasta estar en la habitación a solas para comentar.

– lástima que el baboso de Garland no estaba en el gimnasio – Alyss se preparaba para dormir

– no digas esas cosas – la pelirroja se preocupó por la idea de su amiga

– al menos se hubiera ido de nuevo – se tiró en la cama – pero es raro lo que pasó, ¿crees que fue un accidente? – no hubo respuesta, pero ambas pensaban en que algo no estaba bien.

Al día siguiente se mandó a los alumnos a clase sin hablar de lo sucedido, pero nadie podía ignorar a los padres de familia que exigían una respuesta por lo sucedido en el gimnasio, el director estaba estresado, pero no podían ocultar lo sucedido.

– lamentamos lo sucedido, todos los alumnos que estaban en el gimnasio se encuentran estables por el momento – trató de ignorar los reclamos de los padres y continuó siguiendo el discurso que se le preparó para evitar más problemas – desafortunadamente, se nos informó que el incendio fue provocado y el responsable también fue quien cerró todas las puertas del gimnasio – incluso el director no podía creer que alguien había atentado de esa forma contra los alumnos – ya se está buscando al responsable, quien haya sido será entregado inmediatamente a las autoridades – omitió que habían descubierto que faltaban las copias de las llaves del gimnasio, toda esa situación era demasiado mala para la institución

Mientras el director informaba la situación a los padres de familia, algunos de los prefectos trabajaban con la policía llamando a algunos alumnos para preguntar si vieron algo o alguien sospechoso; comenzaron con los alumnos que utilizaban el gimnasio para diferentes disciplinas, nadie había visto nada extraño.

– joven Siebald – llegó el momento de interrogar al moreno

– algunos alumnos mencionaron que ya no está en el club de kickboxing, ¿puede contarme lo que pasó? – el policía preguntó mientras uno de los prefectos estaba presente

– después de perder un encuentro y con mi lesión, me sacaron – el moreno sabía disimular sus emociones

– y justamente fueron los miembros de dicho club, los que estaban encerrados en el gimnasio… –

– no puede acusar así a un alumno – interrumpió el prefecto

– entiendo, es verdad que tuvimos algunas diferencias, pero ya había arreglado las cosas con ellos – se mostraba tranquilo

– ¿sabe quién pudo tener motivos para hacer algo como esto? – Garland mostró duda en su rostro

– hay alguien que hace tiempo nos atacó a los miembros del club y a mi en la ciudad, pero no hubo mayores problemas, pero… – dudaba de contar más

– si sabe algo y no lo dice ahora, estaría ocultando evidencia – el policía trató de asustarlo

– es sólo que no sé si tenga relevancia, pero la misma persona… – dejó ver que la sola idea lo conflictuaba – intentó agredirme el sábado… –

Garland contó lo sucedido el sábado en la ciudad cuando fue a comer y la policía dejó de preguntar a los alumnos para ir a la ciudad, donde el gerente corroboró lo sucedido, explicando que tuvo que correr al chico del establecimiento.

– ¿Es usted Boris Kuznetsov? – preguntó un policía que entró al taller

– sí, no sabía que la policía arreglara sus motos en talleres como este – bromeó con su usual forma de ser

– necesito hacerle unas preguntas – el policía se mostraba serio

– ¿preguntas? – arqueó una ceja – ¿por fin dejarán salir a Cloud? – el platinado se emocionó con la idea de que su amigo saliera libre

– sólo quiero saber, ¿por qué agredió a un alumno del internado el sábado? –

– ¿qué? – Boris se enojó al imaginar que el moreno trataba de inculparlo – ese maldito ricachón – comentó molesto – no le hice nada si eso quiere saber – el policía anotó algunas cosas

– ¿es cierto que tuvo un conflicto con los miembros del club de kickboxing en un callejón? – Boris recordó el incidente

– ¿eso qué tiene que ver con lo del sábado? – el platinado sentía que algo no estaba bien

– ¿dónde estuvo ayer en la noche? –

– fuera de mi taller – Boris lo corrió – no sé qué pretende ese tipo, pero no seguiré su juego, ¡largo! –

Apenas Boris habló, más policías entraron, el platinado no entendía lo que estaba pasando. El policía que lo interrogó le apuntó con el arma haciendo que alzara las manos, los demás policías empezaron a buscar en el lugar, Boris exigió que se fueran, pero un policía mostró las llaves.

– queda arrestado por atentar contra el alumnado del internado Bradford – pusieron las esposas en el platinado y llamaron al director después de llevarse al chico

En el internado, las clases se llevaron de forma regular hasta que las noticias sobre el culpable volaron por la escuela.

– ¿es cierto? – Alyss fue la última en llegar a reunirse con el grupo

– al parecer hay evidencia en su contra y lo arrestaron – informó Sergei

– pero Boris no es malo – Yume estaba triste con la noticia

– tenemos que decir algo, Boris está loco pero jamás haría algo como eso – Alyss trataba de defender al platinado

Mientras planeaban una forma de ayudarlo, Yume vio pasar a Garland a la distancia, se separó diciendo que iba al baño y fue a buscar al moreno

– ¿Garland? – Yume estaba nerviosa, pero quería saber la verdad

– Yume – la tomó de las manos y la acercó – qué agradable sorpresa – trató de abrazarla pero Yume retrocedió

– sólo quería preguntar… – miraba al piso

– por tu amigo, ¿cierto? – Yume lo volteó a ver – escucha, ese tipo es un delincuente y la prueba está en que el tipo que se hacía cargo de él también es uno – pudo ver la duda en los ojos de Yume

– pero, son mis amigos… – estaba a nada de llorar y el moreno la abrazó

– todo estará bien – la abrazó con más fuerza mientras acomodaba los brazos de la pelirroja para que le de devolviera el abrazo, el moreno se aprovechó de la vulnerabilidad de la pelirroja para besarla, pero Yume lo separó nerviosa y volvió donde sus amigos.

– sabía que vendrías a verme – sonrió satisfecho – esto apenas empieza y volverás a buscarme… –