Hola hermosas, espero que estén muy bien y listas para el fin de semana, aquí les dejo el siguiente capítulo que espero sea de su agrado, muchas gracias por leer y estar al pendiente de las actualizaciones.

Recuerden que la historia NO es para menores de edad y que los personajes no me pertenecen, sin embargo la historia es completamente mía, lo hago sin fines de lucro simplemente por diversión.

LÍNEAS DEL TIEMPO

9

LÍNEA 1

Anthony observaba a Archie fijamente, esperando le respondiera su pregunta mientras a su parecer sentía que el tiempo se hacía eterno.

-Acabo de dejarla en el hospital. – Respondió Archie con tranquilidad, con la tranquilidad que le podía brindar el tener a su hermano y a su primo de vuelta frente a él.

-¿En el hospital? ¿Está enferma? – Preguntó Anthony con verdadera preocupación. Sus ojos se habían abierto casi de inmediato y su mente comenzaba a buscar la manera de llegar lo más rápido posible a ella.

-No, tranquilo. – Respondió Archie de inmediato para evitar que Anthony saliera corriendo en busca de la rubia y sin saber a dónde. – Candy es enfermera y trabaja en el hospital de Chicago. – Agregó para que el rubio terminara de tranquilizarse, explicando el motivo de su presencia en aquel sitio.

-¿Enfermera? – Preguntó Anthony un tanto sorprendido por la respuesta de Archie, sin embargo dentro de él sintió un gran orgullo por enterarse de que la hermosa rubia que un día había llegado a su casa sin grandes posesiones más que su sola presencia, en esta línea del tiempo había llegado a ser una mujer independiente, algo que había temido no sucediera en su línea del tiempo. Archie asintió a su pregunta observando la admiración en el rostro de su ahora primo. El elegante joven sintió alegría de que su primo valorara al igual que su Anthony el valor de la joven enfermera.

-¿Qué les parece si por fin entramos? – Dijo Stear interrumpiendo el recién descubrimiento del rubio, el pobre inventor ya comenzaba a sentir que el sol los estaba quemando.

-Me parece buena idea. – Dijo Archie con mayor confianza, él sabía que estaba en el departamento de Candy y que no había ningún problema si se adentraban en él antes de que llegara.

-¿No vamos a esperar a Candy? – Preguntó Anthony un tanto inseguro de invadir el espacio de la joven enfermera.

-No te preocupes, los demás nos esperan en el departamento. – Dijo Stear seguro que así era, sabía que debían de estar desesperados esperándolo para volver a su tiempo. Anthony sentía más que Stear la inseguridad de volver a ver a Candy, sin embargo el saberla ausente le dio ese impulso que necesitaba para entrar a su morada.

Archie caminaba frente a todos ellos como si los dirigiera a un lugar que ninguno conocía, más sin embargo el mayor estaba perfectamente familiarizado a pesar de haber pasado tan solo unas cuantas horas ahí.

-Buen día, joven Andrew. – Saludó con una sonrisa el señor Lewis.

-Buenos días señor Lewis. – Respondió Archie con una sonrisa, mientras los demás saludaban con la misma amabilidad con la que habían sido recibidos. – Venimos a prepararle una sorpresa a Candy. – Dijo Archie para que no se sorprendiera por la cantidad de gente que subía a su departamento sin estar ella presente.

-Muy bien joven Andrew, pero nada de fiestas. – Dijo el buen hombre con una sonrisa. – No quiero problemas con los demás inquilinos. – Agregó de nuevo para advertir a los jóvenes la restricción que había con respecto a los grandes festejos.

-No se preocupe, no haremos ese tipo de sorpresa. – Dijo Archie mientras sonreía de manera amistosa a aquel hombre que en más de una ocasión les había permitido la entrada al edificio.

El Sr. Lewis se hizo a un lado para permitir el paso a los cuatro caballeros que llegaban al departamento, mientras los observaba discretamente.

-¡Voy! – Se escuchó el grito de Terry desde el interior del departamento.

-¡Ese pesado! – Dijo Archie con fastidio al reconocer la voz del que al parecer abriría la puerta.

-¡Y que lo digas! – Dijo Stear mayor al escuchar el bufido que soltaba Archie, demostrándole al menor que tampoco toleraba mucho al actor, algo que de inmediato se dieron cuenta tenían en común.

-¿Quién es? – Preguntó Anthony al ver que tanto el mayor como Archie se sentían incómodos repentinamente.

-Terry Grandchester. – Respondió Stear mayor con cierto desagrado en su voz. En ese momento la puerta se abrió y la gran sonrisa de Terry apareció frente a ellos.

-¡Vaya! ¡Hasta que llegas! – Dijo Terry aliviado por volver a ver al responsable de tan extraña aventura. – Hola Archie… Te extrañé… - Dijo después de reclamar a Stear su tardanza, con una sonrisa maliciosa. Archie rodó los ojos incómodo por la manera de actuar de Terry.

-¿Qué te pasa imbécil? – Le dijo Archie haciéndolo a un lado para que pudieran pasar al interior del departamento. Anthony y Stear le sonrieron incómodos por la manera en la que los veía, ellos conocían a Terry en su tiempo por ser un actor de teatro, pero jamás habían tenido interacción con él más allá de una obra y por saber que era el posible marido de Annie Britter.

-Más vale que te comportes Terry. – Dijo Stear colocándose entre Archie y Terry como si lo estuviera protegiendo de su acoso.

-Tranquilo solo estoy jugando con él. – Dijo Terry en su defensa. – Además no creo que le moleste mucho mi comportamiento. – Dijo mirando fijamente de nuevo a Archie, quien lo miró con desconfianza una vez más.

-¿Cuál es tú problema? – Preguntó Archie incómodo por la presencia de Terry. Stear se dio cuenta de la situación.

-Terry, no voy a permitir que pongas a Archie incómodo con tus comentarios, te lo advertí antes de venir aquí. – Dijo Stear al actor mientras colocaba sus manos sobre su cintura en señal de molestia.

-¡Está bien no hice nada! – Decía Terry molesto por que le impedían divertirse con el Archie más joven, algo que le había advertido a Archie de su tiempo.

-¿Qué sucede? – Preguntó Stear más joven a Archie, quien también sentía la incomodidad de su hermano, así como también Anthony quien solo observaba todo a su alrededor.

-No lo sé, desde que llegó ha actuado en forma extraña conmigo y me hace sentir muy incómodo y hasta acosado. – Dijo Archie en respuesta a la pregunta de Stear. No era necesario comunicar lo incómodo que lo hacía sentir, incluso a los recién llegados que se daban cuenta de todo.

Terry se retiró hasta el sillón en el que solía pasar casi todo su día desde que había llegado a ese lugar al estar convencido que no debía salir a interactuar con el resto de las personas.

-¿Quién era? – Preguntó Anthony quien salía de la habitación que ocupaba junto a su esposa.

-Llegamos. – Dijo Stear seguro de enfrentar la reprimenda de su primo.

-¡Stear! – Dijo Anthony mayor con alivio por volver a ver a su primo, mientras lo abrazaba para recibirlo. - ¡Me alegra que estés de vuelta! – Dijo de nuevo observando a su primo, sin embargo aún no reparaba en la presencia de su contraparte ni del otro Stear.

-Buenas tardes. – Dijo Anthony extrañado por verse a sí mismo más grande, pronto comprendió lo que Stear había sentido al verse frente a frente a su yo mayor. Anthony soltó a Stear y enfocó sus hermosos ojos azules en su contraparte menor, sorprendido de verse unos años más joven.

Ambos rubios se observaban fijamente ambos extrañados por tenerse frente a frente, parecían estarse reconociendo y pronto una sonrisa apareció en sus rostros haciendo que ambos se sintieran relajados. No era como si a esas alturas sintieran que era imposible que sucediera, lo habían visto en Stear y Anthony lo había visto en el joven Archie que miraba conmovido a ambos muchachos.

-Debo admitir que no pensé que Stear te convencería de venir. – Dijo el mayor extendiendo su mano a manera de saludo. El más joven sonrió por su comentario. Sabía muy bien que había dudado en hacerlo.

-Estudié mucho mis posibilidades. – Le respondió seguro que el mayor comprendería muy bien lo que eso significaba. Anthony sonrió comprendiendo exactamente a lo que se refería y no esperaba menos de él a pesar de que vivían en diferentes tiempos pudo observar que ese joven de casi un siglo mayor que él pero extrañamente menor no era muy diferente de él mismo.

-Me imagino. – Respondió Anthony apretando con simpatía la mano de su contraparte.

-¿A qué hora vuelve Candy? – Preguntó el menor con un evidente nerviosismo, a pesar de estar con gente que de una u otra forma era parte de su familia se sentía ahogado en el pequeño departamento que ahora tenía a siete adultos y un niño de cinco años.

-¡Tío Stear! – Dijo de pronto la voz del pequeño Alexander quien se la pasaba un tanto aburrido entre los adultos y tan solo cuando la joven enfermera llegaba de trabajar era la que se encargaba de llevarlo un momento al parque para que correteara y jugara un poco.

-¡Hola Alexander! – Dijo Stear levantando en sus brazos a su pequeño conejillo de indias quien se aferraba fuerte a los brazos de aquel que evidentemente era su tío consentido. – No puedo creer que creciste en tan solo unos pocos días. – Le dijo haciendo énfasis de su altura, un dato que sabía agradaba a su sobrino.

-¡Soy más grande! – Dijo como todo niño de su edad, porque a pesar de ser mucho más maduro e inteligente que los niños promedio, Alexander seguía teniendo tan solo cinco años. - ¡Lo trajiste! – Dijo emocionado una vez que enfocó a la versión joven de su padre, quien lo miraba con curiosidad y cierto asombro por ver en él cierto parecido con su desaparecida Candy. Alexander no podía negar los gestos que había heredado de su madre, ni los pequeños hoyuelos que se formaban en sus mejillas cuando sonreía con tanto entusiasmo como lo hacía su Candy en el pasado. - ¡Papá! ¡Estás aquí! – Dijo Alexander a su padre para después girar su rostro y observar al joven rubio.

-Hola Alexander. – Dijo Anthony joven con una sonrisa, acercándose al pequeño que en la línea del tiempo de Stear mayor representaba a su hijo con el amor de su vida. – Me da mucho gusto conocerte. – Le dijo con total emoción. Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver que aquel pequeño sonreía como su pequeña pecosa.

-¡Candy y tú podrán casarse y tener un Alexander igual que mis papás! – Dijo con total emoción, abrazando al joven rubio quien se sorprendió por el entusiasmo del pequeño. Anthony lo recibió con un abrazo sincero, despertando en su joven corazón un sentimiento jamás experimentado, un sentimiento que no podía explicar qué era y porqué se había situado en el centro de su corazón. Tal vez era porque el pequeño era hijo de Candy, tal vez era porque su sonrisa era igual a la de ella, tal vez porque a pesar de no ser su padre biológico si representaba a ese ser que le había dado la vida solo que en diferente tiempo.

-Yo a ti te conozco. – Le dijo Stear a Alexander después de analizarlo detenidamente. Alexander lo miró y sonrió con ternura y cierta picardía al Stear joven.

-¿Cómo es eso posible? – Preguntó el inventor mayor a su contraparte, mientras Alexander mantenía silencio y una mirada no tan inocente.

-Sí, ya recuerdo. – Dijo el joven Stear al recordar ahora sí exactamente en dónde había visto a Alexander. – Te vi un día en el garaje de Lakewood. – Le dijo haciendo memoria del día que lo había visto. – Te pedí que me pasaras una llave porque pensé que eras Anthony. – Dijo Stear poniéndose a la altura del pequeño Alexander. Este sonrió y asintió a los demás que esperaban su respuesta. Stear mayor lo miraba confundido, sin embargo con ese pequeño dato pudo constatar que efectivamente Alexander había utilizado la máquina sin su consentimiento y eso quería decir que tal vez la batería del artefacto tenía menos vida del que había estimado.

-¿Cómo pudiste confundir a un niño de cinco años conmigo? – Preguntó Anthony intrigado, lo mismo que los demás que no podían creer que así había sido.

-No lo vi de frente. – Dijo Stear en su excusa. – Aquella mañana había descubierto que mi auto estaba tirando aceite y me desplacé debajo para revisarlo, me di cuenta que tenía una pequeña abertura y me puse a soldarlo. – Dijo con tranquilidad, dispuesto a explicar lo que había sucedido ese día. – Ahora recuerdo que el destello que vi aquella mañana no era por la máquina de soldar. – Alexander asintió aceptando que efectivamente él había llegado en el momento que el joven inventor reparaba su vehículo.

-Stear estaba muy ocupado con un casco enorme sobre su cabeza. – Dijo el pequeño Alexander con cierta burla por el casco de seguridad para soldar de la época que usaba el inventor.

-Creí que Anthony había entrado al escuchar un ruido, le pedí la llave pero no tuve respuesta, así que salí debajo del auto a investigar quien era y ahí estaba Alexander con la sonrisa más dulce que jamás había visto. – Dijo sonriendo como lo había hecho meses atrás.

-Me preguntó que si quién era y le dije que era hijo de una de las cocineras que acababan de contratar. – Dijo Alexander ayudando a recrear el momento en el que se habían encontrado.

-Se me hizo extraño porque no recordaba que hubiera personal nuevo en la mansión. – Dijo Stear ahora consciente de que había descubierto al pequeño viajero y que este inteligentemente había sabido ocultar su procedencia. – Platicamos algunas horas y cuando salí por algunas cosas se había ido. – Dijo Stear recordando que había llegado a pensar que estaba soñando porque no volvió a saber de él.

-Ahora recuerdo que me preguntaste por el niño de la cocinera. – Dijo Anthony haciendo también memoria de aquellos meses.

-Así que eras tú quien andaba investigando cosas. – Dijo Stear de nuevo, recordando que por alguna razón que desconocía había revelado muchos datos de su vida y la de su primo Anthony, datos que le sirvieron a Alexander para orquestar el plan que había formado para unir a sus padres en dos líneas diferentes de tiempo. Alexander asintió al comentario del joven inventor.

-Mi tío Stear a veces es muy descuidado. – Reveló Alexander con simpatía.

-¡Oye! – Dijo el mayor un tanto ofendido por su afirmación. Anthony rio por el comentario de su hijo y los demás lo siguieron de inmediato.

-Así que viajé algunas ocasiones sin que se diera cuenta y pude observar la vida de Anthony y Candy. – Dijo refiriéndose a los jóvenes de la línea tres y uno respectivamente.

-¿Así que todo esto fue tú plan? – Preguntó el joven Anthony con cierto orgullo por aquel que representaba a su hijo en otra línea de tiempo. Alexander asintió con una pícara sonrisa.

-Alexander ¿Cuántas veces viajaste entre las líneas del tiempo? – Preguntó Stear mayor un tanto preocupado, su contraparte fue el único que pudo advertir que tan intensa era su preocupación.

-No lo recuerdo, fueron muchas. – Dijo el niño con inocencia. Stear abrió los ojos y guardó silencio por unos segundos.

-¿Hay algún problema? – Preguntó el inventor menor, quería saber qué estaba sucediendo con la máquina que había inventado su otro yo.

-Lo que sucede es que la pila de la batería es especial y aún incluso en nuestro tiempo no se reemplaza tan fácilmente. – Dijo con cierta preocupación en su rostro.

-¿Qué quieres decir con ello? – Preguntó Terry levantándose un tanto molesto, había permanecido en silencio escuchando la conversación de la familia Andrew, sin embargo aquello que habían dicho lo había preocupado de verdad. - ¿Estamos aquí atorados? – Preguntó con una mirada fija y filosa al inventor. Anthony mayor y los demás miraban al inventor mayor esperando una respuesta.

-Es difícil estimar cuántos viajes más podremos realizar. – Dijo Stear algo impaciente por los nuevos datos que tenía.

-Dijiste que quedaban muchos más viajes. – Dijo Stear menor al ver que lo que sucedía no era tan sencillo.

-Eso fue antes de saber que Alexander utilizó la máquina tantas veces. – Dijo pensativo en respuesta el mayor.

-¡Esto es tú culpa! – Dijo Terry intentando golpear a Stear mayor, al sentirse que se quedaría a vivir en una época que no era de su agrado, fuera de la diversión por molestar a Archie tenía que confesar que ya no era tan divertido.

-¡Tranquilo! – Dijo Anthony al actor quien se iba en contra del inventor, mientras su otro yo le ayudaba a sostenerlo.

-¡Nadie te pidió venir aquí! – Dijo Stear mayor queriendo responder el intento de golpe que Terry le había lanzado. Archie y Stear joven lo detuvieron porque no era buena idea que iniciaran un pleito entre ellos. - ¡Tú te colaste y no te importaba venir con tal de molestar a Archie! – Dijo el mayor sin contemplaciones.

-¡Archie me está esperando en nuestro tiempo, mi trabajo, mi casa, un maldito baño decente! – Decía Terry molesto sin bajar el volumen de su voz.

-No te preocupes soy capaz de enviarte a ti solo de regreso con tal de no verte la cara. – Dijo el inventor mayor sin contener la furia que sentía en contra del actor. Terry tampoco se dejaba intimidar por el inventor y forcejeaba para soltarse del agarre de los rubios.

-¿¡Qué está sucediendo!? – Dijo de pronto la voz de Candy, quien salía de la habitación.

Candy había permanecido dormida, disculpándose con su marido por no sentirse del todo bien esos días. Anthony creía que la falta de sueño que tenía por las noches era el motivo por el cual se levantaba tan tarde por las mañanas.

-¡Candy! – Dijo el joven Anthony soltando a Terry casi de inmediato. Había escuchado el grito de la rubia y pudo reconocer en aquella hermosa mujer que había aparecido repentinamente a la pequeña pecosa que había vivido a su lado por un tiempo.

-¡Candy! – Dijo también Stear menor, teniendo una reacción muy similar a la del rubio. Archie lo observó y se dio cuenta que como lo había pensado su hermano no había superado a Candy en su línea del tiempo.

-Anthony… - Dijo Candy al ver a la versión joven de su esposo. Anthony la miraba maravillado, observando con detenimiento la belleza de la doctora.

-Ya llegaron. – Le respondió su esposo al ver la sorpresa en el rostro de su esposa. – Ella es Candy… mi esposa… - Dijo Anthony a los recién llegados, quienes se obligaron a reaccionar para evitar hacer sentir más incómodos de lo que estaban a la pareja de médicos.

-Ella es mi mamá. – Dijo Alexander en medio de toda la trifulca, quien no comprendía muy bien que por culpa de haberse pasado viajando sin autorización de su tío Stear, había mermado la vida útil de la batería que alimentaba la máquina cuántica del inventor.

-¿Qué está sucediendo? – Preguntó Candy con una sonrisa tímida sin dejar de observar al atractivo joven rubio que había llegado junto a su otro primo.

-Parece que hay problema con la máquina de Stear. – Dijo Anthony intentando no alarmar a su esposa. Candy dejó de mirar al joven Anthony para enfocar a su primo mayor.

-¿Es verdad? – Preguntó la rubia preocupada. Stear asintió resignado.

-Lo que sucede es que no estaba enterado que la máquina había viajado mucho más de lo que yo mismo la había usado. – Dijo intentando no complicar mucho las explicaciones para que todos comprendieran y no solo él y su contraparte.

-¿Y esto afecta…? – Preguntó Candy intentando saber más antes de ponerse nerviosa.

-¡Qué esa cosa ya no viajará más y tal vez no podremos regresar a nuestro tiempo! – Dijo Terry explotando nuevamente. Candy abrió los ojos sorprendida por lo dicho por el rebelde.

-¡No es verdad! – Dijo Stear mayor confiando que la máquina podría aún viajar para regresarlos a su tiempo, aunque el temor de que no fuese así estaba latente, ahora comprendía por qué la batería se había descargado más rápido la última vez.

-Stear mírame por favor. – Dijo Candy intentando enfocar la atención de Stear hacia ella, porque sabía bien que al no tolerar del todo a Terry terminarían en los golpes una vez más. Stear miró a Candy con cierta preocupación. - ¿Podremos volver? – Preguntó mirándolo a los ojos.

-Eso creo. – Dijo Stear no muy convencido de ello ya que tenía que inspeccionar detalladamente la máquina. Candy lo miró con temor.

-Stear, necesitamos volver. – Dijo Candy angustiada por tener la posibilidad de quedarse en un tiempo que no le pertenecía. – Necesito hacerme unos estudios. – Dijo Candy comenzando a caminar y a hablar con ella misma en voz alta. – Necesito saber cómo va mi embarazo, no puedo tener a mi hijo en este tiempo con tan pocos avances en la medicina. – Decía sin dejar de respirar inquieta.

-¿Un hijo? – Preguntó Anthony mayor poniéndose de pie frente a su esposa. La mente de Anthony viajó a todos los síntomas que a pesar de no ser tan usuales en su esposa sí podrían caer en un posible embarazo. Candy lo miró con los ojos acuosos.

-No te quería decir hasta que estuviera completamente segura. – Le dijo Candy a su esposo, quien la abrazó con ternura mientras ella se refugiaba entre sus brazos buscando su consuelo. Anthony miró a su primo fijamente y Stear asintió, comprendiendo el pedido de su primo y asegurándole con esa afirmación que haría todo lo posible por regresarlos a su línea del tiempo.

Anthony joven veía con una emoción especial la manera en la que su contraparte consolaba a su esposa y la manera en la que ella buscaba su refugio entre sus brazos, recordando que en el pasado, en su pasado, Candy se refugiaba en él de la misma forma.

-¿Fue mi culpa? – Preguntó Alexander a Archie, quien sintió en el rostro de aquel pequeño el temor que tenía en ese momento.

-No Alexander, no es tú culpa. – Le respondió Archie con ternura.

-Si no hubieras estado jugando con la máquina de tu tío. – Dijo Terry quien había escuchado la pregunta del pequeño.

-Guarda silencio imbécil. – Le dijo Archie a Terry, molesto por el comentario que hacía al pequeño niño.

-Huy que miedo. – Le dijo Terry con una sonrisa maliciosa al joven Archie, quien apretó sus puños en señal que le callaría la boca.

-Tranquilo Archie. – Le dijo Anthony deteniendo las intenciones del gatito. Archie miró a Anthony y como sucedía en el pasado logró detenerlo por el momento.

-Anthony tiene razón. – Dijo el doctor Anthony, quien estaba al pendiente de todo. – Stear tienes que averiguar cuánto más podemos viajar. – Dijo de nuevo el rubio para hacer que su primo se pusiera a trabajar.

-Lo sé Anthony, antes de venir hacia acá fui a nuestra línea del tiempo. – Dijo Stear revelando que había estado en su hogar. Candy puso atención de inmediato igual que los demás. – La tía abuela ya está impaciente porque no los localiza. – Dijo con culpa. – Archie está bien. – Dijo a Terry quien lo miraba como preguntándole por él. – Pude notar que la batería se había descargado más rápido de lo normal, sin embargo te puedo asegurar que en cuanto se recargue podremos volver sin problema alguno a nuestro tiempo. – Dijo seguro que así era. – El problema sería… - Dijo mirando a los dos recién llegados.

-El problema sería que si las cosas no funcionan aquí… - Dijo Stear joven mirando a Anthony con seriedad.

-No podríamos regresar a nuestro tiempo. – Dijo Anthony comprendiendo lo que su primo intentaba decirle. Ambos Stear asintieron con pesar.

El joven Anthony sonrió con nostalgia y miró a Candy con esa ternura que ella le producía, una ternura que le era imposible de ocultar aun sabiendo que su esposo que era él mismo estaba a su lado, aun sabiendo que aquella joven doctora no era la Candy de esa línea del tiempo. Anthony abrazó a Candy con más fuerza, sintiendo en ese momento la incomodidad que sentía Candy cuando él hablaba con la joven enfermera. El más joven de pronto comprendió la incomodidad que estaría sintiendo su doble y apartó la mirada de ella.

-De todas formas, si las cosas no funcionan no tenemos mucho por qué volver. – Dijo el joven rubio mirando a su primo Stear quien le sonrió afirmando que era verdad lo que decía.

-Eso es verdad. – Dijo Stear joven demostrando que no tenía tampoco inconveniente en iniciar una nueva vida en ese lugar. – No es como que mis padres me vayan a extrañar mucho y como si Anthony tuviera ganas de regresar para casarse con Elisa. – Dijo palmeando el hombro de su primo. Archie escuchó sin preguntar lo referente a sus padres, pero Stear se dio cuenta de ello.

-Ellos me culparon de la muerte de Archie. – Dijo con nostalgia. Archie sintió un escalofrío al escuchar lo que decía su ahora hermano.

-¿Elisa? – Preguntó ahora intentando desviar un poco el tema de la respuesta dada por Stear.

-¿En todos los tiempos esa chica es una molestia? – Preguntó Terry con desagrado.

-Ni te hagas que bien que la pasaste con ella. – Dijo el inventor mayor al actor. Terry lo miró con molestia.

-Estaba borracho. – Respondió Terry en su defensa. Stear levantó los hombros como si no le importara lo sucedido.

-Ella insistía en que mi madre quería que nos casáramos. – Dijo Anthony joven para desviar la atención de Stear y Terry, sabía bien que no se toleraban y eso le producía gusto a Archie, ya que tampoco lo toleraba a pesar de que no era el de su línea del tiempo.

-Aquí siempre te perseguía. – Dijo Archie a Anthony. – Quiero decir… a Anthony… - Dijo un poco apenado por lo que había dicho. Anthony le sonrió con transparencia, comprendiendo lo que sucedía en él, ya que él también sentía algo parecido con respecto a su presencia.

-A Anthony también lo perseguía antes de que nos casáramos. – Dijo Candy cruzando sus brazos, demostrando que aún estaba molesta por la manera en la que aquella pelirroja molestaba a su marido en el pasado.

-Jamás me interesó. – Dijo Anthony abrazando a su esposa y besando su mejilla para tranquilizarla, sus ojos se perdieron en sus miradas mientras Anthony seguía pensando feliz que volvería a ser padre. – Y menos ahora. – Le dijo con mayor ternura. Candy se estremeció tan solo de sentir el calor del aliento de su esposo acariciar su mejilla. El joven Anthony no pudo evitar sentir el imperioso deseo dentro de su pecho de tener a Candy de vuelta a su lado, pero el temor de que no funcionara seguía dentro de él.

-Hacen una hermosa familia. – Dijo el rubio menor al ver detenidamente a la familia que él siempre había soñado formar con su Candy.

-Es verdad. – Dijo Stear joven con cierta nostalgia, reconociendo en su interior que su corazón seguía atrapado también en el pasado. Archie palmeó su hombro y Stear notó que había sido descubierto.

-No te preocupes, aquí el terco fui yo. – Le dijo con una sonrisa comprensiva a su ahora hermano. Stear le sonrió agradecido por su discreción, aunque sabía bien que Anthony estaba consciente de que aún recordaba a su pequeña llorona.

-Gracias. – Le dijo Stear agradecido a Archie, quien lo abrazó por el hombro en señal de empatía.

-¿Cuánto tiempo crees que estará lista la máquina? – Preguntó de nuevo Anthony a su primo quien guardó silencio por unos segundos mientras estimaba el tiempo que tardaría la batería en recargase.

-Por lo que dijo Alexander y por la manera tan rápida que se descargó la última vez, asumo que en tres días tomará la energía necesaria para volver a realizar los viajes con mayor seguridad. – Dijo Stear queriendo asegurarse que no había ningún impedimento para viajar seguros, no quería utilizar la pila a medias y descubrir que podría salir algo mal.

-¿Tres días? – Preguntó Terry con fastidio, estaba cansado de que todos lo reprendieran y más de no divertirse tanto como había creído molestando a Archie. El elegante joven no había respondido de la misma forma que su contraparte de su línea del tiempo y eso no era divertido para él.

-A lo sumo cinco. – Dijo Stear con cierto agrado en su voz de molestar a Terry, sabía bien que él se había sumado al viaje sin siquiera ser necesario. Terry comprendió que quería molestarlo y rodó los ojos una vez más fastidiado.

-Creo que será mejor que nosotros busquemos un lugar para quedarnos. – Dijo el rubio menor al observar que aquel pequeño espacio era demasiado para tantos Andrew juntos.

-Creo que tienen razón. – Dijo su contraparte, él también había pensado en que sería difícil que todos se quedaran ahí.

-De todas formas yo no iba a ceder mi sofá. - Dijo Terry como si estuviese muy cómodo en el lugar.

-Pueden quedarse conmigo en la mansión Andrew. – Dijo Archie emocionado por tener de nuevo a su hermano y a su primo junto a él. Los jóvenes lo observaron agradecidos, podían ver que en el interior de este joven Archie, existía la misma alma noble y sincera que tenía su desaparecido Archie.

-Gracias Archie. – Dijo Anthony seguro de que agradecía su ofrecimiento. – Pero aún no podemos aparecernos de repente ante tu tía abuela. – Dijo de nuevo recordando a la vieja Elroy que en su tiempo tampoco figuraba.

-Es verdad no había pensado en qué le diremos. – Dijo Archie con un poco de preocupación. – Podemos decirle que Stear no murió en la guerra… - Dijo recordando que ellos solamente habían recibido la chapa de su identificación y que el cuerpo que habían asegurado había sido imposible de recuperar podría haber pertenecido a otra persona.

-¿Y que perdí mis recuerdos…? – Dijo Stear seguro que él no tendría las memorias del antiguo Stear. Archie suspiró con melancolía al recordar a su hermano. Stear lo abrazo de la misma forma que él lo había abrazado momentos antes, nadie mejor que él para comprender la pérdida sufrida. Stear había perdido a Archie en la guerra y curiosamente Archie había perdido a Stear en la guerra.

-Sería una opción… - Dijo el inventor mayor, quien se tocaba el mentón buscando la mejor manera de armar las cosas. – Aunque también podríamos decirle la verdad. – Dijo pensativo, mientras los demás lo miraban buscando un indicio de que estuviera diciendo una broma.

-¿Crees que nos creerá? – Dijo el menor mirando a su contraparte con algo de duda.

-Si Anthony, Candy y yo le explicamos. – Dijo Stear señalando a sus primos y a él mismo la manera que harían que la tía abuela creyera en sus palabras.

-No lo sé. – Dijo Archie seguro de conocer bien a la matriarca. – La tía abuela es muy escéptica y tal vez pueda creer que quieren estafarla. – Dijo recordando que para ella todo mundo quería aprovecharse del buen nombre de los Andrew.

-Pero no puede dudar que son ustedes. – Dijo Stear de nuevo. – Es más si les hiciera una prueba de ADN estoy seguro que saldrían genéticamente compatibles contigo. – Le dijo a Archie quien lo miraba sin comprender lo que decía.

-¿ADN? – Preguntó Archie, ya que Anthony y Stear ya habían escuchado un poco de ello.

-Es un examen de sangre que se hace en su tiempo para determinar la relación cosanguínea de las personas. – Dijo Stear menor intentando aclarar la duda de su ahora hermano. Archie lo miró aún confundido.

-Una prueba genealógica de ADN es una prueba genética basada en el ADN que se utiliza en la genética y que analiza ubicaciones específicas del genoma de una persona para encontrar o verificar relaciones genealógicas ancestrales, o para estimar la mezcla étnica de un individuo. – Dijo Stear mayor con total conocimiento de lo que hablaba, algo que incluso Terry había comprendido pero que los más jóvenes no, salvo Stear. – Bien, es para saber si son hermanos o no. – Dijo de nuevo al comprender que no le entendían bien de lo que hablaba. Stear menor levantó los hombros como disculpando a su primo y a su ahora hermano.

-¿Es eso posible? – Preguntó Archie asombrado con aquel descubrimiento.

-Desde 1987 sí. – Dijo Stear orgulloso de los avances científicos a los que tenía alcance por vivir en una época más avanzada. Archie abrió los ojos sorprendido al comprender que era como si aquellas personas vinieran del futuro, un futuro que probablemente él no vería.

-Bien, será mejor que nos retiremos. – Dijo Anthony menor al ver que las horas pasaban y que no resolvían nada con estar todos en el mismo lugar.

-¿No vas a esperar a Candy? – Preguntó Candy con curiosidad al menor. El rubio más joven la miró con un brillo muy especial en sus ojos y Candy no pudo evitar sonrojarse. Su esposo a pesar de saber que no había mala intención en aquello se sentía incómodo con verlo, pero sabía que la conexión que existía entre él y la joven enfermera, comenzaba a reflejarse entre su esposa y su joven contraparte.

-Será lo mejor. – Dijo el rubio menor convencido de que así era. – Tal vez provoque en ella un shock emocional… o en mí… - Dijo suspirando buscando calmar un poco su ansiedad.

-Podría ser, fue lo que sucedió cuando me vio a mí en el parque. – Dijo Anthony mayor recordando el día en que la había encontrado junto a su hijo.

-Bien entonces yo los acompañaré a buscar un lugar en el Grand hotel de Chicago. – Dijo Archie dispuesto a llevarlos a un lugar digno para ellos.

-Preferiría algo más discreto. – Dijo Anthony intentando pasar más desapercibido. – No es bueno que se entere antes la señora Elroy de nuestro repentino "regreso". – Dijo de nuevo explicando el motivo de su petición.

-Creo que los Andrew no pasamos desapercibidos en ningún lado. – Dijo Archie seguro de que así era, ya que él y Stear estaban acostumbrados a ser reconocidos en cualquier lugar en el que estaban, sin embargo Anthony y Stear vivían de manera más discreta en su línea del tiempo, ellos habían permanecido en Lakewood desde la pérdida de Candy y ninguno de los dos, sobre todo el rubio había querido salir de ese lugar hasta que el acoso de Elisa se había hecho insostenible.

-Bien, yo iré con ustedes. – Dijo el inventor mayor seguro de que no quería pasar otra noche cerca de su "adorado" Terry. Terry los miró deseando ir con ellos ya que estaba cansado de dormir en el sofá, sin embargo al ver que tanto Stear como Archie no lo toleraban no buscó la manera de colarse.

Los cuatro jóvenes salieron de regreso al exterior del Magnolia para ir a buscar un lugar donde quedarse mientras arreglaban toda esa situación.

-¿Por qué no quisiste esperar a Candy? – Preguntó Stear a su primo, sabía bien que ese había sido el motivo de apresurar las cosas.

-Aún no me siento preparado para verla. – Respondió sincero en sus sentimientos, el nerviosismo que había sentido al estar frente a la doctora Candy lo había hecho reconsiderar que tal vez no podría controlarse mucho al tener a la joven enfermera frente a él y no quería asustarla.

-Tranquilo es comprensible. – Dijo Archie escuchando la conversación. – Te aseguro que ella se siente exactamente igual que tú. – Le dijo de nuevo para que supiera que ella pasaba por algo similar.

-¿Nos vamos en el tuyo o en el mío? – Dijo el inventor mayor al señalar que ambos traían un automóvil que había pertenecido a Stear.

-¿De dónde lo sacaste? – Preguntó Archie al ver que el auto que manejaban era el primer auto de su hermano.

-Lo encontré arrumbado en el laboratorio de Stear y decidí repararlo para poder viajar más rápido. – Dijo Stear para responder a la pregunta de Archie.

-¡Viajamos más allá de los 100 Km/hr. – Dijo Stear menor a su ahora hermano.

-¡Eso es imposible! – Dijo Archie sin poder creer que esa velocidad fuese posible en un automóvil de dos pistones.

-Le hice unas mejoras. – Dijo Stear orgulloso por su logro mientras se dividían para ir en ambos coches.

Anthony por su lado se mantenía en silencio sin poner mucha atención de lo que platicaban los Cornwell, ya que temía la reacción de Candy y la de él mismo al tenerla frente a frente.

Continuará…

Y llegamos al final de este capítulo, espero que les haya gustado. Cada vez falta menos para el encuentro de los rubios y sé que están desesperadas con ello, espero que tengan paciencia. Muchas gracias por estar al pendiente de la actualización.

TeamColombia;

Hermosas, como siempre les digo un placer leer sus comentarios y su impaciencia por continuar leyendo, gracias por estar siempre presentes y ojalá pudieran agregarla a sus favoritos jiiji.

Rose1404:

Hola hermosa, me alegra leer de tú impaciencia, espero que con este aguantes hasta el siguiente lunes jijiij. Te mando un fuerte abrazo para ti y tu pequeño bebé.

Julie-Andley-00:

Hermosa un honor para mí que estés atrapada con la historia, te mando un fuerte abrazo y espero tú comentario.

lemh2001:

Hola hermosa, gracias por comprender, me alegra que me dejes un comentario como siempre, te mando un fuerte abrazo.

Mayely León:

Hermosa gracias por comentar, me alegra que te guste la historia y que estés al pendiente, te mando un fuerte abrazo amiga.

Ale:

Hola hermosa, un placer leer tú comentario, muchas gracias por haberle dado una oportunidad también a esta historia, espero que sigas al pendiente de las actualizaciones. Muchas gracias por comentar, te mando un fuerte abrazo.

Silandrew:

Hermosa, espero tú comentario y si no es así sé que estás leyendo. Saludos y un fuerte abrazo.

Muchas gracias a todas y cada una de ustedes, también a las que leen sin dejar un comentario, espero estén muy bien, les deseo un excelente fin de semana a cada una de ustedes.

GeoMtzR

11/08/2023.