Excelente inicio de semana para cada una de ustedes, espero que estén todas muy bien. Muchas gracias por estar al pendiente de esta actualización.
Les recuerdo que los personajes no me pertenecen y que la historia es de mi autoría y no está permitido publicar en otras plataformas, lo hago sin fines de lucro solo es por entretenimiento.
LÍNEAS DEL TIEMPO
10
LÍNEA 1
Candy observó a su esposo apenada al saber que había sido descubierta en su reacción.
-Lo siento. – Le dijo mirándolo a los ojos. Anthony le sonrió con nostalgia, sabía que para ella también como para él había sido imposible separar aquella conexión que existía entre ellos y que al parecer era también entre épocas y líneas del tiempo.
-Ahora entiendo tu reacción al ver cómo interactuaba con Candy. – Dijo Anthony intentando ser razonable.
-Y yo ahora entiendo la conexión que existe entre tú y ella. – Dijo Candy apenada por haberlo celado con su yo menor.
-Sabes que yo sería incapaz de faltarte incluso contigo misma. – Le dijo con una hermosa sonrisa, al causarle gracia lo que decía porque cualquiera que los escuchara no comprendería a lo que se refería.
-Sabes que yo tampoco. – Le dijo Candy abrazándose a él de manera tierna. Anthony la recibió en sus brazos cerrando sus ojos para disfrutar el abrazo.
-Par de cursis. – Les dijo Terry cruzando los brazos como envidiando que se tenían el uno al otro.
-Envidioso. – Le dijo Anthony sin soltar a su rubia. Candy rió por el comentario de su esposo. - ¿Por qué no me lo habías dicho? – Preguntó a su esposa ya con más tranquilidad, quería celebrar con ella aunque fuese en ese lugar que volverían a ser padres.
-Porque no tenía planeado decírtelo en este lugar. – Dijo Candy mientras él abría una silla del comedor para que se sentara. – Planeaba decírtelo la noche que tú y Alexander desaparecieron. – Dijo mirando a su hijo quien tranquilamente se comía una manzana mientras escuchaba a sus padres.
-¿Es verdad que voy a tener un hermanito? – Preguntó Alexander mirando a sus papás, se sentía emocionado porque por fin tendría con quien jugar y no era que no jugara con su tío Stear y su tío Archie o su tío Terry, sino porque para él no le era suficiente jugar con puros adultos cuando aún no asistía a la escuela y no tenía amigos de su edad.
-Esta vez será una niña. – Dijo Anthony deseando que así fuera. Candy sonrió con travesura y negó con su cabeza.
-Es otro niño. – Le dijo segura de que así era. Anthony la miró incrédulo por su seguridad.
-¿Cómo lo sabes? – Le preguntó con diversión.
-Simplemente lo sé. – Le respondió Candy acercándose a él de manera melosa para recibir un beso de su parte. Anthony la miró con ese brillo tan característico de él cuando la tenía cerca y se acercó a ella sonriendo para besar sus labios de manera dulce y apasionada.
-Ya van a empezar. – Dijo Alexander a sus padres, quienes continuaron con su tierna demostración de amor.
-Ven vamos a dar un paseo por el parque. – Dijo Terry levantándose de su lugar para tomar de la mano a Alexander y llevarlo a jugar al aire libre.
Alexander extendió su mano para tomar la de Terry y se dirigieron a la puerta decididos a dejar solos por un rato a los padres del pequeño rubio.
-Tengan mucho cuidado. – Dijo Candy dispuesta a dar el permiso de salir, advirtiendo con su mirada a Terry que cuidara mucho a su hijo, este asintió al comprender aquel brillo de advertencia en su mirada.
-No se alejen demasiado. – Les dijo Anthony como recomendación. Terry asintió y Alexander sonrió emocionado por salir un momento y no hasta que Candy hiciera su aparición por la tarde. – Ahora sí, ¿En qué estábamos? – Preguntó Anthony con total coquetería una vez que la puerta del departamento se cerró frente a ellos. Candy sonrió coqueta y una vez más ofreció sus labios para que Anthony la besara.
El beso no tardó en llegar. Anthony la acercó a su rostro abriendo sus labios para profundizar su beso que había sido contenido por la presencia de Terry y su hijo. Candy abría sus labios para recibir aquella exploración que emprendía su marido dentro de su boca. Sus lenguas se entrelazaron buscando el liderato del ritmo de aquel apasionado beso.
-¡Anthony…! – Gimió Candy deseosa de tener más de su esposo. Llevaban días atrapados en aquella línea del tiempo, y a pesar de que dormían juntos no se habían aventurado a tener intimidad por pena a ser escuchados, sabían bien que ninguno de los dos eran muy discretos a la hora de hacer el amor.
Anthony no respondió al sensual gemido con el que fue mencionado su nombre, simplemente tomó a Candy de la cintura y la posicionó a horcajadas sobre su pelvis mientras continuaba besándola con ahínco. Candy cerró sus ojos y ofreció su cuello para que él lo tomara.
-Tendrá que ser rápido. – Dijo Candy dispuesta a entregarse a él en aquel lugar, estaba tan necesitada de él, sabía bien que las hormonas de su organismo estaban revolucionadas por su embarazo y que era normal que su cuerpo le pidiera unirse a él.
-No importa, necesito hacerlo… necesito sentirte… - Le dijo Anthony besando su cuello mientras con sus manos alzaba la falda que llevaba su esposa. Llegó hasta sus glúteos y los apretó con fuerza atrayéndola más a su cuerpo, el cual despertaba firme al sentir el calor del centro de su esposa. Candy gimió con aquel movimiento y comenzó a moverse en círculos para comenzar a estimularse y estimularlo a él.
Las manos de Anthony eran hábiles y pronto había hecho a un lado el pequeño calzón que Candy llevaba puesto, la rubia coló una de sus manos en la bragueta del pantalón de su esposo y lo liberó del encierro. Anthony gimió nuevamente con mayor intensidad y busco la entrada al paraíso, irrumpiendo en ella de manera firme, directa, sin filtros ni preocupaciones.
-¡Anthony! – Gritó Candy al sentir como la firmeza de su esposo se adentraba hasta el final de su interior, aferrándose a sus hombros mientras arqueaba su cuerpo lacerado por el placer. Anthony sintió el mismo placer al entrar en ella y comenzar sus firmes movimientos, entrando y saliendo de ella una y otra vez estimulando su interior.
-¡Te amo Candy! – Le decía sin dejar de invadir su cuerpo, moviéndose a un ritmo acelerado, buscando el propio placer de su esposa, apresurando la liberación de ella para evitar ser descubiertos.
-¡Te amo Anthony! – Decía Candy mientras continuaba cabalgando a su hombre de manera acelerada, sosteniéndose de sus hombros para evitar perder el equilibrio, mientras él seguía perdiéndose en su interior. La pasión contenida en el cuerpo de la rubia fue suficiente para acelerar su clímax dejándose llevar casi de inmediato de su unión. Anthony la miró extasiado, enamorado al ver como su cuerpo se vencía a sus intrusiones y poco a poco se debilitaba al llegar a su objetivo, segundos después él descargó todo lo que tenía guardado en su interior, llenando por completo aquel vacío que había en el interior de aquel lugar tan cálido y húmedo a la vez.
Sus cuerpos continuaron moviéndose cada vez más lento, mientras una sonrisa de satisfacción aparecía en el rostro de ambos, quienes estaban felices de haber por fin experimentado aquel acto de amor que tenían días de no realizar. Sus rostros sudorosos sonrieron felices por la experiencia compartida. Anthony la besó nuevamente con suma ternura.
-Gracias pecosa… - Le dijo sin salir de ella, permaneciendo en aquel cálido lugar que se había convertido en su refugio desde que habían iniciado los estudios universitarios.
-Te amo… - Le dijo Candy sin dejar de besarlo y sonreírle enamorada. Anthony la besó en respuesta de su tierna confesión de amor.
La rubia se bajó del regazo de su esposo para después extender un pañuelo que pudiera utilizar para su limpieza, mientras ella se adentraba al cuarto de baño de inicios de siglo para asearse a sí misma. Anthony le sonrió agradecido por su cuidado y permitió que se retirara para cambiar sus ropas.
-¿Crees que funcionen las cosas entre ellos? – Preguntó Candy a su esposo una vez que salió de la habitación. Anthony giró su rostro sonriéndole tierno al ver que había cambiado su atuendo, admirando la belleza de su esposa, quien lucía hermosa con cualquier prenda que vistiera incluso si era una de inicio del siglo anterior al cual vivían.
-Creo que sí. – Dijo Anthony seguro que así sería. Candy lo miraba un tanto inquieta por no estar segura de ello. Anthony la abrazó y la acercó a él mientras ambos observaban por la ventana que daba a la calle. – Ellos reaccionan igual contigo y conmigo al estar frente a nosotros. – Dijo Anthony pensativo, reconociendo que la conexión que había entre ellos iba más allá de la comprensión del mundo. – Nacimos para estar el uno con el otro, sin embargo al haberse perdido ellos tuvieron que reconstruir sus vidas por sobre el dolor que les dejó sus pérdidas. – Decía el rubio recordando que Candy había iniciado una relación con el Terry de esta línea del tiempo.
-Es verdad es como si de una u otra forma estuviéramos unidos por un lazo invisible que se empalma entre si y se acopla nuevamente. – Dijo Candy intentando explicarse a sí misma lo que le sucedía cuando estaba frente al joven Anthony o frente a su esposo.
-Así que sí creo que las cosas entre ellos pueden funcionar. – Dijo Anthony atrayendo más a su esposa a su lado, olfateando profundamente el dulce aroma que desprendía su cuerpo al natural, lejos de los perfumes caros que usualmente estaba acostumbrada a usar. – Pero no sabría decirte cuánto podría tardar en hacerse realidad. – Dijo de nuevo suspirando seguro de que el problema principal entre ellos sería la línea de tiempo a la cual cada uno pertenecía.
Mientras tanto Anthony, Stear, Archie y Stear mayor, llegaban a un hotel menos lujoso que el que Archie les había sugerido en un principio. Era un lugar pequeño, elegante, pero acogedor, que contaba con habitaciones amplias y con las comodidades necesarias para tres jóvenes.
-¿A nombre de quien reservaste el cuarto? – Preguntó Stear una vez dentro de la habitación.
-A nombre mío. – Dijo Archie seguro que era mejor que así lo hiciera ya que no quería levantar suspicacias entre los trabajadores y que por una u otra razón llegara los oídos de la tía abuela que alguien se estaba haciendo pasar por sus nietos.
-Muy bien. – Dijo el mayor quien se recostó sobre una de las camas que había en el lugar. – Descansaré un poco, tengo días que no he podido hacerlo. – Dijo acomodándose en una posición que le permitiría descansar por un momento. Anthony lo observó e hizo lo mismo, sin embargo sus ojos se posaron sobre el techo de la habitación.
-¿En qué piensas Anthony? – Preguntó Stear joven a su primo.
-En Candy. – Dijo sin responder de inmediato, suspirando por evocar a su mente a la dulce rubia que había perdido años atrás. Stear pasó saliva con dificultad ya que él se encontraba igual de nervioso por volver a verla. - ¿Tú no te sientes igual? – Preguntó Anthony demostrando a Archie que estaba enterado de los sentimientos que tenía su primo hacia la rubia y que al igual que a él no lo habían abandonado con su desaparición.
-Me siento igual que tú Anthony, sin embargo yo estoy consciente que siempre fui un primo para ella. – Dijo Stear con nostalgia, reconociendo que la amara o no, el corazón de la rubia enfermera había estado siempre con Anthony.
-Aquí pasaba algo similar. – Dijo Archie al ver que Anthony y Stear seguían enamorados de Candy a pesar de su ausencia. Anthony se levantó de su lugar para poner atención a lo que relataría el menor de los tres.
-¿A qué te refieres? – Preguntó Anthony para que Archie les contara algo sobre la vida de Candy en ese lugar
-A que cuando los tres conocimos a Candy nos enamoramos perdidamente de ella. – Dijo Archie evocando el momento en el que había conocido a la pecosa. – Cada uno vimos cosas diferentes en ella, pero a todos nos cautivó con su belleza, valentía y bondad. – Dijo sin dejar de ver a los otros dos.
-¿Y qué sucedió? – Preguntó Stear ansioso por escuchar la historia de esta línea de tiempo.
-Candy se enamoró de Anthony desde el primer baile que compartieron. – Dijo Archie pensando que ahí había sido el flechazo de su primo, cuando en realidad Anthony había amado a Candy desde que sintió la necesidad de protegerla al verla llorando desconsolada frente al portal de las rosas. – Mi hermano y yo solo fuimos testigos del nacimiento de ese amor y poco a poco íbamos quedando olvidados sin ellos proponérselo. – Dijo Archie con los recuerdos vivos en su memoria.
-¿Aún la amas? – Preguntó Anthony a Archie, quien lo miró con un poco de nostalgia y una sonrisa de lado.
-Candy siempre tendrá un lugar muy especial en mi corazón. – Respondió Archie ante la decepción del rubio. – Pero hoy puedo decirte que he encontrado a la mujer que será mi compañera de vida para siempre. – Dijo de nuevo para alivio del rubio.
-¿Estás comprometido? – Preguntó Stear a su ahora hermano, sintiendo una genuina emoción por lo que le decía y a la vez un alivio de que ya no pensara en Candy de manera romántica, aunque no sabía a qué iba con aquello ya que era bien sabido que Anthony era el que más posibilidades tenía de conquistar a la rubia. Archie sonrió asintiendo al recordar a su pequeña miedosa.
-Estoy comprometido y pronto celebraremos nuestra unión. – Dijo Archie orgulloso por mencionar que pronto sería un hombre casado. Los ojos de Archie se humedecieron de pronto al fijar su mirada en las dos personas con las que siempre soñó compartir su momento.
-¿Así que me has brincado? – Dijo Stear con gracia mientras Anthony y Archie intentaban reír de manera discreta para no despertar al inventor mayor, quien yacía dormido en la cama elegida. - ¿Quién es la afortunada? – Preguntó Stear con la misma emoción que sentía Archie, ya que también había soñado con tener esa conversación con su hermano menor.
-Annie Britter. – Dijo Archie con ilusión y entusiasmo, feliz por revelar por primera vez ante aquellos dos seres que estaba realmente enamorado de ella.
-¿Annie Britter? – Preguntó Stear sorprendido al saber el nombre de su futura esposa.
-¿La conoces? – Preguntó Archie a su primo y su hermano, quienes se miraban uno al otro un poco confundidos.
-La conocemos muy bien. – Dijo Anthony en respuesta a la pregunta de su primo. Archie los miró fijamente al no comprender muy bien el tono utilizado por el rubio.
-Annie estuvo enamorada muchos años de Archie. – Dijo Stear con melancolía, sin embargo para Archie eso no era nada del otro mundo, ya que sabía perfectamente que Annie siempre lo había amado desde que lo conoció y no había sido hasta que Candy lo había forzado en cierta forma a aceptar su compañía que él fue descubriéndola poco a poco hasta estar convencido que la amaba. – Sin embargo Archie jamás pudo corresponder a su amor. – Decía el inventor con nostalgia.
-Con los años el rechazo de Archie por Annie se fue intensificando hasta que ella se fue a estudiar a Inglaterra. – Dijo Anthony para ayudar a su primo a relatar la triste historia de Archivald Cornwell de la línea tres. – En ese tiempo cada uno hicimos lo posible por continuar nuestras vidas tras la pérdida de Candy. – Decía con nostalgia. – Archie comenzó a estudiar economía y Stear se dedicó a sus inventos, mientras que yo me encargaba de todo lo relacionado con los negocios de la familia. Annie volvió y Archie quiso darse una oportunidad con ella. – Agregó recordando lo sucedido cuando Annie regresó de Londres.
-La vio regresar tan elegante y hermosa que no dudó en comenzar a cortejarla. – Dijo Stear con una sonrisa de lado, recordando que su hermano había quedado maravillado con el nuevo brillo que reflejaban los ojos de Annie Britter.
-¿Y qué sucedió? – Preguntó Archie seguro de que si eso había pasado, Annie lo recibiría encantada a su lado, y por eso no lograba entender cómo era posible que su otro yo hubiese decidido ir a la guerra.
-Annie lo rechazó. – Dijo ante el asombro de Archie.
-¿Lo rechazó? – Preguntó incrédulo ante la revelación de Stear. Anthony asintió seguro que eso había pasado.
-Archie se molestó mucho por aquel rechazo y al poco tiempo comenzaron los rumores de que estaba enamorada de un actor que recién comenzaba en Broadway. – Dijo Anthony para continuar con el relato.
-¿Terry? – Preguntó Archie confundido. Sus manos se apretaron en puño molesto por aquel descubrimiento. Stear confirmó con un movimiento de su cabeza.
-La guerra había comenzado y Archie decidió ir al frente, quería huir de Annie y del recuerdo de Candy. – Dijo Stear con un nudo en su garganta. – Confesó que jamás la había olvidado y que si había intentado algo con Annie era porque quería seguir adelante. – Agregó tristemente.
-¿Y por qué mis padres… o tus padres… te culparon por la muerte de Archie? – Preguntó Archie para saber el motivo de aquello que había mencionado horas atrás. Stear suspiró y ya no pudo más, una lágrima se desprendió de sus ojos y recorrió sus mejillas hasta perderse en sus ropas. Archie sintió un dolor punzante en su pecho, era como si él realmente fuese el Archie que ese Stear había perdido y para él era como si realmente su hermano hubiese vuelto de la guerra solo que con la memoria perdida.
-Yo siempre tuve una obsesión por los aviones. – Dijo Stear con emoción, evidenciando que seguía teniendo esa idea en la cabeza. – Así que comencé a construir uno. – Dijo emocionado. – Archie quiso volar conmigo y así lo hicimos. – Decía Stear con uns sonrisa de nostalgia. – Cuando abordó el avión era uno, pero cuando bajó era otra persona, se obsesionó con el vuelo del avión, aprendió a manipularlo, yo no sabía qué pasaba por su cabeza, me emocionaba hablar con él de los aviones que habían inventado y que utilizaban al frente y él me escuchaba atento por primera vez en su vida. – Decía con nostalgia, recordando el rostro de Archie cuando le hablaba de aviones. – Una mañana decidió que se iría a la guerra y no hubo poder humano que lo hiciera desistir. – Dijo Stear comenzando a llorar por su pérdida. Archie se levantó y fue hacía él para intentar consolarlo. – Mi madre me culpó por haberle metido esas ideas a la cabeza… - Dijo sin sentir pena de liberar su sentimiento. Archie lo abrazaba con fuerza sintiendo el mismo dolor que sentía por haberlo perdido en su línea del tiempo.
-¿Y Stear cómo murió? – Preguntó Anthony a Archie para intentar tranquilizarse, porque al igual que Stear tenía el llanto contenido en su garganta.
-Stear siempre fue un pacifista. – Dijo Archie recordando la personalidad de su hermano. Stear asentía porque él así era. – Sin embargo comenzó a obsesionarse con la guerra. Temía que se extendiera hasta América y que amenazara la vida de los seres que amaba. – Dijo mirando el suelo de la habitación como si esta fuese a hablarle. – Intenté razonar con él de varias maneras, pensé que todo estaba bajo control porque dejó de hablar de ello. – Decía Archie con la voz cada vez más quebrada. – Jamás imaginé que dejaría a su novia… - Dijo con las lágrimas ya corriendo sus mejillas. – Él amaba a Patty más que a su vida… pero eso no lo detuvo… - Decía con el llanto obligándolo a detenerse por segundos. – El joven pacifista que fue se convirtió en un idealista seguro de que con su pequeña aportación cambiaría el mundo a favor de los aliados. – Decía sintiéndose culpable porque no se había dado cuenta de que seguía con la idea de enrolarse. – Un día recibimos la noticia por medio de un telegrama… Stear había muerto en combate aéreo y su cuerpo había sido imposible de recuperar… - Decía Archie con el alma aún rota por aquella lamentable e incomprensible pérdida.
-Su avión se estrelló… - Dijo Stear afirmando que sabía cómo habían sucedido los hechos porque extrañamente Archie había muerto en las mismas condiciones que su contraparte en la línea uno.
-Su avión se estrelló… - Dijo Archie quien sacaba de entre sus ropas la chapa de identificación que llevaba Stear en su cuello. Stear hizo lo mismo y sacó la chapa que había sido recuperada de los fierros retorcidos del avión que volaba su hermano aquella fatídica tarde. Ambos jóvenes sonrieron con tristeza, comprobando que tanto uno como para el otro la pérdida de su hermano había sido lo más doloroso que les había tocado vivir.
-¿Cómo murió su tía abuela? – Preguntó Archie queriendo saber acerca de la dama de hierro que habitaba la mansión de las rosas de Chicago.
-Falleció poco después de que Candy murió. – Dijo Anthony con dificultad. – Ella siempre había deseado tener una hija y eso fue Candy para ella. – Dijo de nuevo el rubio. Archie lo miró sorprendido por esa afirmación ya que sabía bien que a pesar de que la tía abuela intentó hacer una dama de Candy, no era precisamente por desear tener una hija o porque tuviera algún sentimiento unido a ella, sino era más por lograr que las personas la admiraran y la respetaran aún más al intentar ser "compasiva" con ella. – Cuando Candy faltó ella enfermó a los pocos meses y su alegría y ganas de vivir mermaron hasta que un día ya no pudo levantarse más… perdió el brillo de sus ojos, su sonrisa se había apagado… y aquella dama fuerte e imponente que representaba respeto ya no existía… - Decía Anthony sin detener su relato, le dolía, sí… pero debía intentar dejar atrás esos acontecimientos si quería tener una nueva vida en esta línea del tiempo.
-¿Cómo es la tía abuela aquí? – Preguntó Stear refiriéndose a la vieja Elroy queriendo conocer a la que había criado a los jóvenes Andrew de esa línea del tiempo. Archie se levantó de su lugar y soltó un fuerte suspiro.
-Ella nos ama… a su manera… - Dijo el elegante joven mientras ponía sus manos en los bolsillos de su pantalón. – Es una mujer fría y elegante, sonrisa dura y escasa… pero cuando murió Anthony su mundo se detuvo. – Dijo mirando al rubio quien lo escuchaba atento. – Culpó a Candy por su muerte y su rencor hacia ella fue cada día en aumento. – Decía con melancolía, recordando la época en la que la tía abuela había decidido no tener más a Candy cerca de ellos. – Candy huyó al hogar de Ponny para reponer su dolor y eso fue la gota que derramó el vaso, la tía abuela lo tomó como un insulto y decidió romper lazos con ella, sin embargo las órdenes del tío abuelo eran que ella estudiara junto con nosotros en Inglaterra y ella no pudo oponerse, sin embargo prohibió tajantemente su presencia en la mansión Andrew. – Stear y Anthony no podían creer la manera en la que la tía abuela de esta línea del tiempo era capaz de hacer en contra de una pequeña huérfana y tenían aún más dudas de querer conocerla o siquiera estar cerca de ella. – Cuando Stear se fue a la guerra se puso realmente mal y cuando sepultamos su féretro nos pidió a Neal y a mí que por favor ya no la angustiáramos más. – Dijo recordando las palabras que les había dicho aquella triste mañana. – Sin embargo a Candy no le permitió asistir al funeral de Stear. – Dijo ante unos ofendidos Anthony y Stear que escuchaban sin poder creer lo cruel que podría ser aquella mujer.
-No puedo creer que se haya ensañado tanto con Candy al creerla culpable de la muerte de Anthony. – Dijo Anthony indignado, sabía bien que si las cosas habían pasado algo parecido a lo que había sucedido en su tiempo todo había sido un lamentable accidente.
-Ahora ha cambiado mucho su postura con ella. – Dijo Archie intentando mediar un poco la situación. Anthony guardó silencio cuando tenía más que decir al escuchar las palabras del menor de los Cornwell. – Desde que supo que gracias a Candy el "tío abuelo" está a salvo comenzó a esforzarse en conocerla mejor. – Agregó con una sonrisa más relajada, como si con aquel comportamiento él mismo sintiera que todo estaba mucho mejor ahora.
-¿El abuelo aún vive? – Preguntó Anthony al escuchar de nuevo la mención de su abuelo.
-Muchos años creímos que sí, pero el que representaba su figura como el patriarca del clan Andrew es mi tío William Albert. – Dijo Archie para explicar la identidad del famoso tío abuelo como él al igual que su hermano y su primo lo conocieron por muchos años.
-Sí, mi tío Albert quedó como cabeza del clan desde que tenía tan solo diez años. – Dijo Anthony recordando que su tío se había preparado desde muy joven para llevar los negocios a cuestas. – Por muchos años la tía abuela fue la encargada de resolver las situaciones legales y financieras con ayuda de George, mientras mi tío estudiaba para tomar su lugar. – Agregó con tranquilidad, demostrando una vez más que la tía abuela que ellos habían conocido era mucho más humana que la que vivía en la línea uno.
-¿O sea que jamás lo ocultaron de la familia? – Preguntó Archie incrédulo de lo que decía Anthony.
-Jamás. – Respondió Anthony seguro mientras Stear negaba con su cabeza.
-¿Tampoco fueron a Inglaterra a estudiar? – Preguntó de nuevo el menor, ya que al parecer así había sido.
-No. – Dijo Stear con tranquilidad. – Nosotros permanecimos en Lakewood y Chicago la mayoría de este tiempo. – Agregó nuevamente.
-Tal vez el que la tía abuela hubiera muerto influyó en esa decisión, ya que después de su muerte el tío se dedicó a los negocios y a prepararnos aquí mismo en América para poder ayudarle a manejar todo. – Dijo Anthony una vez más.
-¡Vaya! – Dijo Archie con verdadera sorpresa, no sabía si le hubiera gustado quedarse en América en lugar de ir a Inglaterra a estudiar porque había sido una experiencia que si bien le había hecho comprender que Candy jamás lo amaría, lo había hecho crecer como persona, pero también tenía que admitir que el par de jóvenes que tenía frente a él eran dos personas total y completamente centradas que habían madurado también a base de sufrimiento solo que en diferentes circunstancias. – Sí que vivieron muy diferente a nosotros. – Dijo Archie con una sonrisa, mirando fijamente a aquellos dos que había perdido en su línea del tiempo. Anthony y Stear miraban con la misma nostalgia a Archie, recordando al joven que acababan de perder al inicio de la guerra. – No puedo creer que estén aquí. – Dijo Archie nuevamente conmovido, para él era como si realmente su primo y su hermano hubiesen regresado de la misma tumba.
-Nosotros tampoco Archie. – Dijo Stear levantándose a abrazar al más joven. Anthony también se levantó para unirse al fraterno abrazo y Archie los recibió ansioso, con las lágrimas en sus ojos y un dolor muy grande en su corazón.
Los tres jóvenes comenzaron a llorar como buscando lavar el dolor que tenían en sus corazones, buscando la manera de comprender las emociones que se desarrollaban dentro de su pecho, porque conforme pasaban las horas y estaban juntos aquel lazo que sentían entre ellos se iba reforzando, era como si la unión que habían tenido en diferentes líneas del tiempo se fuesen restaurando como una sola.
Stear mayor quien seguía "dormido" en una de las camas de la habitación comenzaba a llorar de manera discreta, pensando en lo difícil que habían sido las vidas de los tres jóvenes que estaban junto a él, hablando de lo que habían tenido que pasar y de la soledad que tenían en sus corazones. Se sintió afortunado por tener al tonto de su hermano a su lado a pesar de que no le simpatizaba la vida que llevaba y mucho menos las decisiones que había tomado con respecto a Annie, agradeció que su amor por Candy jamás hubiera interferido en la relación de ella con Anthony y agradeció más haber encontrado a Patty en su camino. Su vida no había sido tan difícil como las de los tres jóvenes que había reunido, sin embargo al igual que a ellos lo afectaban sus emociones, ya que también podía sentir el dolor que el joven Stear estaba sintiendo en su corazón.
-Archie, hay algo que mencionaste antes y que no quiero quedarme con la duda. – Dijo Stear intentando calmar un poco su sufrimiento.
-Dime. – Le dijo Archie limpiando sus lágrimas para poner atención a lo que diría su ahora hermano.
-Mencionaste que Stear dejó a su novia y que la amaba más que a nada en el mundo. – Dijo Stear sintiéndose incómodo por mencionar a la novia que había dejado Stear de la línea uno y que al parecer era la única pieza que no embonaba en su línea del tiempo. Archie asintió.
-Patricia O´Brian. – Mencionó Archie con una sonrisa, el corazón de Stear dio un vuelco repentino al escuchar nuevamente ese nombre, nombre que había escuchado anteriormente con Stear de la línea dos.
-¿Patricia O´Brian? – Preguntó de nuevo, sin saber por qué le producía un cosquilleo escuchar su nombre. Archie asintió.
-Stear la conoció en el Colegio San Pablo. – Comenzó Archie a relatar para que Stear supiera un poco más de la linda jovencita que había cautivado el corazón de su hermano. – Y fue amor a primera vista. – Dijo con una amplia sonrisa al recordar el rostro de su hermano. – Stear no paraba de hablar de ella después del baile de mayo. Jamás lo había visto tan entusiasmado de una joven. – Decía Archie con una sonrisa iluminada que reflejaba la emoción que sentía cuando hablaba de ello.
-¿Ni siquiera cuando conoció a Candy? – Preguntaba Stear ante la incomodidad de Anthony. Archie sonrió por la inocencia que mostraba también este Stear.
-Cuando conoció a Candy quedó maravillado por la audacia que tenía para trepar árboles. – Dijo Archie en medio de unas carcajadas.
-Yo la conocí cuando caminaba de regreso a Lakewood. – Dijo Stear con melancolía, recordando a la pequeña pecosa que lo había dejado prendado desde entonces. – No aceptó que la llevara así que manejé junto a ella hasta que llegó a salvo. Después de eso nos hicimos grandes amigos. – Dijo intentando ocultar los sentimientos que aún latían en su corazón. Anthony lo sabía, Archie también lo sabía, sin embargo no quisieron hacerlo sentir incómodo.
-Stear también la salvó una mañana, Elisa la había dejado a propósito en el pueblo y ella tenía que regresar caminando, Stear la invitó y ella aceptó sin embargo cuando pasaban junto al lago Stear no pudo controlar el auto y fueron a dar al fondo. – Dijo Archie sin poder evitar reír por los recuerdos y eso que él no había sido testigo de ello. – De hecho, creo que es el auto que Stear arregló. – Dijo señalando al mayor que continuaba "dormido" en la habitación.
-Candy jamás trepó árboles frente a mí. – Dijo Anthony con nostalgia, recordando que Candy siempre había intentado parecer una señorita frente a él, sin embargo frente a sus primos si había hecho una que otra travesura.
-Candy siempre tuvo pena de que la vieras hacer cosas de chico. – Dijo Archie como si este Anthony fuese el mismo que el suyo. Anthony le sonrió con agrado al escucharlo referirse a él de esa manera, porque de alguna forma era como si le confirmaran el motivo por el que su Candy se cuidaba de hacer algunas cosas. – Temía que la vieras como a un amigo y no como a la jovencita que se había enamorado perdidamente de ti. – Agregó seguro de que la Candy de la línea tres actuaba muy parecido a la Candy de su línea del tiempo.
-Tiene sentido lo que dices. – Dijo Stear seguro que ese era el mismo motivo por el cual Candy intentaba no ser atrapada siendo un chico por Anthony.
-Yo amaba todo de ella. - Dijo Anthony recordando el espíritu inquieto y libre de Candy. – Era hermosa por fuera y por dentro, su sonrisa pícara y su manera de cuidar a los demás. – Decía recordando con amor a la desaparecida rubia.
-Candy es exactamente como dices. – Le dijo Archie asegurando que la joven enfermera era tal y cual la describía Anthony. Anthony sonrió ilusionado por conocerla, era la primera vez que no sentía ese temor que había tenido desde que se subió a la máquina de Stear mayor.
-¿Y Patty cómo es? – Preguntó Stear para volver a saber más de la chica que sin conocerla el solo mencionar su nombre hacía que el corazón le diera un vuelco.
-Patty es una chica linda, tierna, muy tímida… - Dijo Archie con cierta nostalgia. – Sufrió mucho por la muerte de Stear… tanto que… - Dijo deteniendo su diálogo repentinamente, no sabía si revelar algo tan doloroso era conveniente para Stear.
-¿Tanto que qué? – Preguntó Stear mayor quien se había levantado al escuchar aquello que implicaba a Patty, que aunque fuera en otra línea del tiempo a él le seguía importando. Archie miró a los tres chicos y suspiró triste.
-Tanto que intentó quitarse la vida… - Dijo Archie bajando la mirada al piso, su tristeza era evidente y los demás sintieron un fuerte dolor en su pecho, sobre todos ambos Stear quienes abrían los ojos y se miraban sorprendidos.
-¿Quitarse la vida? – Preguntó Stear menor angustiado por ese dato. Archie asintió.
-Candy pudo detenerla, sin embargo duró varios meses bajo supervisión médica. – Dijo de nuevo el menor, recordando que su amiga había estado a punto de un colapso mental.
-Tal vez no sería conveniente que ella me vuelva a ver. – Dijo Stear al pensar que si ya había superado la muerte de su contraparte, no era buena idea que aquella joven volviera a sufrir y peor aún que tal vez él no pudiera corresponderle como lo había hecho su otro yo.
Archie escuchó a Stear con cierto temor, al recordar que Patty había confirmado su asistencia para su boda, ese era un motivo por el cual debía preocuparse y debía averiguar cómo podrían resolverlo.
Continuará…
Y llegamos al final por el día de hoy, como podrán ver los primos se ponen al corriente de lo que sucedió en sus vidas y pronto se van acoplando cada vez más. Espero que les haya gustado el capítulo, muchas gracias por leer.
TeamColombia:
Hermosas, cómo están? ¿Cómo pasaron su fin de semana? Espero que muy bien, también espero que les haya gustado el capítulo y como siempre espero pacientemente sus comentarios. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
lemh2001:
Hola hermosa, espero que hayas pasado un lindo fin de semana. Espero que te haya gustado el capítulo. Creo que Alexander como todo niño de cinco años solo se emocionará por tener un hermanito y después querrá devolverlo cuando vea que ya no es tan divertido jajaja. Muchas gracias por leer y comentar amiga.
Silandrew:
Hola hermosa! ¿Cómo estás? Espero que muy bien, creo que la aplicación tiene un poco de hambre jijiji por eso se come los comentarios, no te preocupes sé que lees y que estás al pendiente de la historia, te lo agradezco en verdad. Acertaste al igual que los rubios Patty también está cocinando y tiene que enterar a su inventor que dentro de unos meses será un papacito hermoso jajaja. Gracias por leer y comentar amiga, te mando un fuerte abrazo.
Mayely León:
Hola hermosa, espero que te haya gustado el capítulo, te prometo que ya pronto se van a encontrar esta pareja. Muchas gracias por comentar, te mando un fuerte abrazo.
Rose1404:
Hola hermosa, me alegra que tangas tan buena compañía en la lectura, es bueno que desde pequeño vea ese hábito. Te prometo que pronto se van a encontrar, solo que se fueron a dar un baño por que ya olían mal jajaja. Muchas gracias por tu impaciencia por la lectura, me encanta que te encante cada capítulo y más que me dejes un comentario. Te mando un fuerte abrazo amiga.
Ale:
Hola hermosa! Un placer nuevamente leer tú comentario, te prometo que pronto se van a encontrar los rubios, te prometo que de esta semana no pasa jijijiji. Muchas gracias por escribir y leer hermosa, te mando un fuerte abrazo y espero te haya gustado este capítulo.
María José M:
En la torre! Se me había olvidado que solo puedes comentar una vez a la semana jajajaja. Siento mucho que no tengas acceso más seguido a internet, valoro mucho tu esfuerzo por leer y dejarme un comentario. De ninguna manera me has ofendido con tus comentarios, al contrario aprecio mucho tus palabras sinceras, creo que te has convertido en una buena amiga y como te lo he dicho antes eres como el diablito en mi hombro izquierdo jajajaja, pero te juro que lo controlo jajaja. También te mando un fuerte abrazo y no te preocupes en comentar lo que sientes mientras no implique a las demás lectoras porque ellas merecen todo mi respeto, a mí si dime de todas formas ese riesgo está latente siempre jajajaja. Cuídate mucho amiga.
Muchas gracias a las demás lectoras que leen de manera anónima, gracias por estar al pendiente de las actualizaciones y por leer cada capítulo. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
GeoMtzR
14/08/2023.
