Hola! Espero que tengan un excelente Miércoles!
Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, sin embargo la historia es completamente mía, es sin fines de lucro solo por diversión y no está permitido publicar en otras plataformas, gracias por comprender.
LÍNEAS DEL TIEMPO
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LÍNEA 1
Candy estaba alistando sus pertenencias para salir del hospital, había terminado su turno y a pesar de que había sentido que todo había salido bien, en su interior sabía que pronto eso podría cambiar.
-Tranquila Candy. – Se decía a sí misma cuando veía que sus manos temblaban al guardar las cosas en su bolso. – No es como si Anthony se fuese a arrojar a tus brazos, tal vez ni siquiera le gustes. – Decía de nuevo mirándose al espejo del baño de mujeres. Suspiró con nostalgia al decirse lo último, mirando su imagen detenidamente, estudiando cada detalle de su rostro y su cabello como jamás lo había hecho con anterioridad.
Era la primera vez que ponía cuidado a su aspecto, a su rostro, el cual jamás había mirado con tanto detenimiento, como si buscara en él un rastro del paso del tiempo. Se miró de pies a cabeza y reconoció que ya no era la niña de trece años que había sido cuando lo perdió. Suspiró al recordar que en la línea del tiempo de la cual él venía, ella había sido la que había "desaparecido", su piel se erizó al pensar en el sufrimiento que había causado en el rubio, a pesar de no conocerlo le dolía pensar en su sufrimiento.
Con movimientos mecánicos comenzó a deshacer sus dos coletas y con sus dedos empezó a acomodar sus rizos hasta que los alisó lo más posible detrás de su espalda. Su rubia cabellera se alborotaba al sentirse liberada y sus hermosos ojos verdes observaban lejanos lo que hacía. Sin pensarlo mucho trenzó su cabello hacia un lado, sin embargo al terminar el resultado no era el que deseaba y tan pronto como lo había trenzado volvía a desbaratarlo. Suspiró nuevamente y tomó todo su cabello con ambas manos y lo ató a lo alto de su cabeza, cuidando no dejar ningún rizo suelto, sin embargo los rizos de alrededor de su rostro se negaban a ser sostenidos. Ató uno de los lazos que llevaba en una de sus coletas y apretó su cabello para mantenerlo unido y con el otro formó un gran moño para adornar su nuevo peinado.
-Creo que así se ve mejor… - Se dijo nerviosa a sí misma, intentando sonreír nuevamente a pesar de su nerviosismo.
Salió del baño con el corazón un poco más tranquilo, sin embargo a cada paso que daba sus piernas se sentían cada vez más pesadas, era como si algo la detuviera para llegar hasta su casa, no era la primera vez esa semana que dudaba en llegar a su destino.
Caminó nuevamente por el mismo camino que había recorrido con Archie aquella mañana, regresando sus pasos pero ahora en total soledad, con su rostro tenso y su corazón aumentando su ritmo a cada metro que recorría. Llegó hasta el parque que estaba cerca de su casa y divisó a lo lejos a Terry que jugaba junto a Alexander.
-¡Candy! – Gritó Alexander al ver a la rubia que caminaba hacia ellos.
-¡Hola Alexander! – Saludó la rubia con una gran sonrisa al ver al pequeño que representaba a su hijo en otra línea del tiempo. El pequeño alzó sus brazos para que Candy lo tomara en los propios y darle un fuerte abrazo. Candy miró el bello rostro de aquella inocente e inteligente criatura y sonrió con ternura, deseando en el fondo que las cosas funcionaran y tal vez, solo tal vez podría tener su propia familia, algo que si bien no perseguía de momento era algo que deseaba como toda mujer de su época. - ¿Qué están haciendo aquí? – Preguntó la rubia a Terry quien se acercaba a ellos después de que Alexander corriera a su lado.
-Han sucedido muchas cosas. - Respondió el actor con tranquilidad.
-¿Cosas? – Preguntó Candy con el corazón aún más acelerado, sabía que ese día llegaría Anthony y Stear de la otra línea del tiempo, Anthony le había dicho que ese era el mensaje que había recibido en su extraño artefacto el día anterior. - ¿Qué cosas? – Preguntó Candy de nuevo para saber algo de lo que Terry mencionaba.
-Mi mamá y mi papá van a tener otro bebé. – Dijo Alexander adelantándose a la respuesta del rebelde. Terry sonrió afirmando lo que decía Alexander ante la pregunta hecha con la mirada de Candy.
-¿De verdad? – Preguntó Candy con cierta emoción en su corazón, era como si ella misma estuviese esperando aquel nuevo ser que había llegado para reforzar el amor que se tenía aquella pareja.
-Los dejamos un momento para que disfrutaran de la noticia. – Dijo Terry con malicia, sin embargo la inocencia de Candy no alcanzaba para pensar hasta donde llegaría aquel momento.
-¿Y Stear…? – Preguntó deteniéndose apenada por no querer mostrarse impaciente. - ¿Llegó? – Preguntó con un intenso rubor en su rostro mientras bajaba a Alexander para intentar cubrirse un poco. Terry sonrió con picardía al darse cuenta que había cambiado su aspecto y más al saber el motivo de su cambio.
-Te ves más hermosa así. – Le dijo Terry en cuanto se levantó y Candy se ruborizó de nuevo.
-Hacía mucho calor. – Dijo en un intento de justificar su nuevo peinado, sin embargo por pena comenzó a deshacer lo que había hecho frente al espejo del baño del hospital. Terry la observaba con aquella mirada profunda que tenía, haciendo sentir incómoda a Candy por un momento.
-Llegaron hace unas horas. – Dijo Terry para desviar el tema de su peinado, mientras los rizos de la rubia comenzaban a volar con el viento que corría por el parque.
-¿Y cómo están? – Preguntó Candy refiriéndose a todos.
-Dos de ellos igualitos, solo que uno más panzón. – Dijo Terry con cierta malicia en su voz. Candy lo miró sorprendida, sabía que se refería a los inventores Cornwell.
-¿Y Anthony…? – Preguntó Candy con nerviosismo, sintiendo que su corazón quería salir de su pecho corriendo, quería huir y al mismo tiempo quería correr hasta el departamento para verlo con sus propios ojos, quería verlo, quería saber cómo había cambiado su rostro en esos años que no lo tuvo, quería saber qué pensaría de verla a ella convertida en una mujer y no en la pequeña revoltosa que adoptaron los Andrew.
-Igual… más joven… - Dijo Terry sin darle mucha importancia a la apariencia del rubio, ya que la verdad no había tenido mucha interacción con él. Candy lo miró esperando que le dijera un poco más de eso. – Archie se los llevó a un hotel. – Dijo Terry para animarla a llegar a su hogar, se había dado cuenta que la rubia se negaba a llegar a su departamento.
-¿A un hotel? ¿Por qué? – Preguntó Candy sorprendida con lo que le decía Terry.
-Es lo mejor, Anthony pensó que eran demasiadas personas para permanecer en el departamento. – Dijo Terry con despreocupación.
-Es verdad. – Dijo Candy con decepción. Tomó la mano de Alexander y comenzaron el camino de regreso al departamento. – Es muy pequeño. – Dijo de nuevo caminando en silencio mientras Alexander continuaba observando su reacción.
Cuando llegaron al departamento Candy y Anthony se habían dedicado a preparar la cena como había sido su costumbre los últimos días.
-Buenas tardes Candy. – Saludó Anthony con una gran sonrisa a la rubia, sonrisa que hacía que el mundo de Candy se detuviera nuevamente. - ¿Cómo te fue? – Preguntó de nuevo sin ocultar su felicidad. Candy sonrió por instinto al verlo tan feliz.
-Buenas tardes, me fue muy bien. – Respondió como siempre con el mismo ánimo que ella demostraba. Terry observó que su ánimo se renovó como por arte de magia. Candy siempre había sido así, daba su mejor cara a pesar de que por dentro se sentía un tanto decepcionada.
-Buenas tardes. – Saludó la doctora quien salía de la cocina lista para poner la mesa. Candy le sonrió y ambas se quedaron observando una a la otra, ya que sin querer las dos tenían el cabello suelto y alborotado.
-Creo que una de ustedes deberá cambiar su peinado para no confundirlas. – Dijo Terry con gracia ya que no había mucha diferencia entre las dos mujeres a pesar de la diferencia de edad.
-Espero que no te importe. – Dijo la doctora Candy al evidenciar que había tomado un vestido de su guardarropa.
-Por supuesto que no. – Le dijo Candy a su contraparte ya que sabía bien que debía ser muy incómodo usar solo las dos prendas de ropa que había traído consigo desde su línea del tiempo. Con Anthony no había habido tanto problema ni con Terry porque ambos usaban la ropa que Albert había dejado olvidada en el departamento y que jamás había recogido y a Alexander le habían tenido que comprar porque al ser un niño muy inquieto requería varios cambios de ropa en el día.
-Anthony y Stear llegaron hace unas horas. – Dijo Candy a su contraparte enfermera. Candy se tensó al escucharla decir eso.
-Se fueron a un hotel para descansar, pero planean volver pronto. – Dijo ahora Anthony con delicadeza, sabía bien que Candy estaba tensa por todo eso. - ¿Estás bien? – Le preguntó al ver que su semblante perdía un poco de color.
-Estoy bien. – Dijo Candy intentando sonreír. La doctora la miró sabiendo reconocer que intentaba hacerse la fuerte.
-A veces es bueno mostrar tus verdaderos sentimientos. – Le dijo la mayor con sabiduría, algo que le había enseñado Anthony a lo largo de su vida, ya que ella también siempre quería hacerse la fuerte para no sufrir, pero al lado de su esposo había aprendido que siempre es bueno dejar un momento el control de sus emociones y dejarlas fluir para aliviar su alma. La joven enfermera le sonrió con agrado.
-No sé qué sentir. – Dijo Candy con nerviosismo.
-Anthony llegó y pronto podrán casarse y así podrán tener un hijo como yo. – Dijo Alexander de pronto, quien en medio de su inteligencia le brotaba la inocencia propia de su edad. Candy se sonrojó al escuchar lo que había dicho el pequeño Alexander.
-Ya veremos qué pasa. – Dijo Anthony intentando minimizar la incómoda situación que había provocado su hijo.
-¿Quieres jugar con tu tío Terry? – Preguntó Candy a su hijo para que dejara un momento a la rubia.
-Ya jugué toda la tarde con él. – Respondió el pequeño intentando que no lo excluyeran de la plática de adultos en la cual quería participar, después de todo, todo había sido su idea. Candy miró a Terry y este asintió a su pedido.
-Ven, vamos a jugar un rato en el teléfono. – Le dijo mostrando su celular para que el pequeño se animara.
-No, aquí no es divertido, no hay señal y además ya casi no tiene batería. – Decía Alexander mientras se levantaba y se iba hacía la pequeña sala, como si estuviera muy lejos del comedor.
-Es normal sentirse confundida Candy. – Le dijo Anthony para que se diera cuenta que comprendían sus emociones. – Te puedo asegurar que para él también todo esto es muy confuso. – Dijo de nuevo para hacerle ver que no era la única que estaba nerviosa por encontrarse con ella.
-¿Él te lo dijo? – Le preguntó Candy a Anthony. Anthony sonrió con la ternura que le causaba la joven enfermera.
-No es necesario. – Dijo Anthony por respuesta. – Es curioso pero puedo sentir sus emociones como si fuese yo mismo el que las estuviera sintiendo. – Dijo intentando explicar cómo sabía lo que sentía el joven Anthony.
-Te entiendo. – Dijo Candy mirando a la mayor con pena, quien asintió con una sonrisa comprensiva, una muy diferente a la que le había estado dirigiendo esos días. Ahora comprendía lo que Candy sentía al estar cerca de su esposo, porque ella pudo sentir lo mismo cuando estaba frente al joven Anthony.
-Es como si estuviésemos conectados. – Dijo la rubia doctora a su esposo y a la joven enfermera. – Hay algo muy fuerte que nos une a Anthony, Candy… Y sé que lo has sentido igual que yo. – Dijo a la rubia, quien asentía con el rostro hirviendo de la pena. – No te avergüences, sé que es difícil de controlarlo. – Dijo también ruborizada, sintiendo la misma pena que Candy sentía ya que ella había sentido su corazón latir emocionada al ver al joven rubio de la línea tres.
-Pienso que fuimos creados el uno para el otro. – Dijo Anthony seguro de sus palabras, a pesar de ser un hombre de ciencia, creía que Candy había sido creada para él y ahora su teoría tomaba más fuerza ya que podía sentir esa extraña conexión que lo atrapaba con la rubia enfermera. – Y en otras líneas del tiempo nuestras vidas han sido diferentes, sin embargo en otras nos hemos podido encontrar y formar esa familia que nosotros gozamos. – Dijo tomando la mano de su esposa, quien lo miró enamorada. Candy fue testigo una vez más de aquel efecto que se formaba con sus miradas, ninguno parpadeaba, ninguno respiraba, simplemente se miraban enamorados hablándose sin palabras… en silencio… Recordó que así se quedaba ella y Anthony cuando eran pequeños.
-No sé si esto pueda funcionar, no sé qué esperar de Anthony, o qué espere él de mí. – Decía Candy nerviosa, ansiosa, comenzando a caminar por el pequeño espacio del comedor. Candy y Anthony la veían tomados de la mano, estudiando sus reacciones. – Lo único que tengo claro es que deseo tanto volver a verlo, desee mucho tiempo volver a escuchar su voz, necesitaba tanto sentir sus manos sobre las mías, volver a mirar sus hermosos ojos azules, su sonrisa… – Decía Candy emocionada, trayendo a su mente de nuevo los deseos que tenía cuando recién lo había perdido, era como si todas aquellas emociones volvían a renacer en su corazón, como si la caja en la cual habían sido guardados bajo llave se hubiese abierto repentinamente y golpearan su pecho de manera estrepitosa. – Necesitaba tanto tenerlo a mi lado. – Dijo con menos energía sentándose de nuevo frente a la pareja de rubios que la miraban comprendiendo sus emociones.
-Tranquila Candy. – Dijo Anthony al ver que la joven comenzaba a alterarse.
-No puedo estar tranquila. – Dijo Candy mirando sus manos sobre la mesa. – Tal vez esto no fue correcto. – Dijo dejando salir por fin lo que pensaba.
-Candy tiene razón. - La respiración de Candy se cortó repentinamente, su corazón se detuvo por unos instantes al escuchar repentinamente su voz.
Anthony y Stear por su lado estaban inquietos en el cuarto de la habitación. Stear había escuchado con atención todo lo que Archie le había contado acerca de su novia Patricia, y a pesar de que el inventor mayor le había explicado que también era su prometida en su línea del tiempo no estaba muy convencido de ello.
-¿Están listos? – Preguntó Archie al ver el reloj de la habitación. Anthony lo miró con nerviosismo y miró también la hora marcada.
-Estoy listo. – Dijo Stear primero, estaba también ansioso por volver a ver a Candy.
-Vamos. – Dijo Stear mayor, quien ya había descansado un poco después de tantos desvelos. Archie miró a Anthony y con la mirada hizo la misma pregunta. Anthony lo miró fijamente y asintió sin necesidad de responder, comprendiendo de inmediato aquel lenguaje que se daba entre primos a pesar de pertenecer a diferentes líneas del tiempo comenzaba a formarse entre ellos.
Anthony se levantó de su asiento y se acercó al espejo de la habitación, de pronto comenzó a acomodar sus rubios cabellos y a observar su rostro con detenimiento.
-¿Qué haces? – Preguntó Stear al ver que su primo se detenía frente al espejo, algo que hacía tiempo no hacía.
-Nada. – Respondió a su primo terminando de acomodar su cabello. Anthony salió de la habitación y Stear se miró también al espejo acomodando sus gafas y su cabello.
-Anda vamos, que aquí el vanidoso soy yo. – Le dijo Archie a su ahora hermano, ya que jamás había visto a Stear preocuparse por su apariencia. Stear comenzó a reír y su mente voló hacia su hermano.
-Tienes razón Archie, el vanidoso siempre has sido tú. – Le dijo Stear con nostalgia, Archie comprendió sus palabras y lo abrazó hacia él para darle consuelo.
El mayor los veía esperándolos desde el frente, se sentía como el hermano mayor de los tres y no podía evitar sonreír al ver a los tres chicos reunidos, era verse a sí mismo con su hermano y su primo en los viejos tiempos, solo que con ropa diferente y cortes de cabello del siglo pasado.
El viaje se hizo casi en silencio, tanto Anthony como Stear se sentían nerviosos, incuso más nerviosos de cuando se encontraron con Archie, ya que este los había tomado por sorpresa y ese factor fue lo que había ayudado a minimizar un poco la ansiedad y el estrés que venían manejando, sin embargo el saber que iban al encuentro de Candy los hacía sentir de nuevo la ansiedad en aumento.
-Tranquilo. - Le dijo Archie a Stear al ver que frotaba sus manos sobre sus rodillas.
-No puedo evitarlo, son seis años de diferencia. – Decía Stear como excusa para sus nervios.
-¿Qué pasa si las cosas no funcionan? – Preguntó Anthony pensativo, no podía evitar imaginarse que la Candy de este tiempo no se sintiera cómoda con él, tal vez era tonto pensar que tan solo al verlo ella quedaría enamorada de una sola vez.
-Sigue en pie mi oferta de regresarlos a su línea de tiempo. – Dijo Stear deseando que la batería de su máquina le diera esa opción sin ningún problema. Archie suspiró con tristeza al escuchar aquella oferta, ya que a pesar de saber que ni Anthony, ni Stear eran precisamente su hermano y su primo que habían fallecido en su línea del tiempo, pero a pesar de ello él sentía la misma conexión que sentía con ellos antes de su desaparición.
-Creo que aunque las cosas no funcionen no sería capaz de irme. – Dijo Anthony al ver la expresión de Archie. Además de Candy su primo era el segundo motivo más importante que tenía para quedarse en ese lugar y al igual que Stear había comprobado que era realmente bueno volver a ver su rostro a pesar de que se tratara de una persona diferente.
-Tienes razón Anthony, a pesar de que las cosas no funcionen entre tú y Candy, yo tampoco tengo un motivo para irme y aquí ya tengo un motivo para quedarme. – Dijo Stear viendo a Archie, quien le sonrió agradecido por pensar en él así como él pensaba en ellos.
-Muchas gracias. – Les dijo Archie a ambos. El mayor se estacionó frente al Magnolia en donde estaban seguros que Candy ya los estaría esperando, o por lo menos sabían que ella ya había llegado.
-Candy tiene razón. – Dijo de pronto la voz de Anthony, él y los demás habían escuchado de los temores de Candy, y Anthony estaba de acuerdo con ella en que tal vez no había sido lo correcto la manera cómo se habían dado las cosas. Candy sintió que su corazón se paralizó de pronto al escuchar una vez más esa voz que tanto había anhelado escuchar y esta vez no venía del guapo médico que tenía frente a ella junto a su contraparte. – Tal vez esto no es correcto. – Dijo apoyando las palabras de la rubia, quien no podía moverse de la emoción y los nervios que sentía en su corazón.
Las manos de Candy se aferraron al mantel a cuadros que cubría le mesa de comedor en la que se había mantenido hablando con los dos médicos. Sus ojos se llenaron de lágrimas y sus labios comenzaron a temblar sutilmente, solo Candy y Anthony que estaban frente a ella podían ver la reacción de la joven enfermera.
-Tranquila. – Dijo Anthony al ver el rostro de la rubia. La rubia mayor le sonrió comprensiva.
-Todo está bien. – Dijo la doctora para intentar que se enfocara en su nueva realidad y evitar así un colapso nervioso nuevamente.
Anthony por su lado estaba detrás de ella esperando con los mismos nervios que ella esperaba se volteara para tenerla por fin de frente, sin embargo eso no sucedía y tanto él como Stear se sentían abrumados.
-Buenas tardes Candy. – Habló Anthony una vez más intentando tomar la iniciativa como era su costumbre, costumbre que también había tenido en esa línea del tiempo, ya que estaba seguro que su primo intentaría ganar el amor de aquella pecosa como lo hubo intentado en el pasado en su línea del tiempo.
-Buenas tardes. – Dijo Stear después de Anthony, dispuesto también a hacerse notar. Candy y los demás que estaban presentes en el pequeño departamento esperaban que la rubia se volteara a ver a los recién llegados.
Candy por fin se levantó al ver la sonrisa tan tranquila que reflejaban los rostros de ambos médicos, quienes con ese gesto la animaban a voltearse y responder el saludo a los jóvenes Andrew.
-Buenas tardes Anthony... Stear... – Dijo Candy con el rostro totalmente sonrojado, con los labios ligeramente entreabiertos mientras intentaba detener su nerviosismo. Los ojos de Anthony se abrieron con sorpresa al tener de frente el rostro de su pecosa y no era que no hubiera visto a Candy mayor, sino que sabía bien que esa joven hermosa frente a él no tenía a su lado al médico que abrazaba con fuerza a la otra rubia. Candy también lo miró pensando que aquel Anthony había viajado exclusivamente hasta su línea del tiempo para conocerla a ella. Stear guardó silencio al ver de inmediato la mirada que Candy le dirigía a Anthony, echando por la borda toda posible esperanza que había albergado al creer tal vez, que solo tal vez en esta línea del tiempo él tendría una posibilidad con ella.
La mirada azul de Anthony no podía apartarse del rostro pecoso de la joven enfermera, quien estaba igual que el rubio, observando detenidamente cada línea del rostro del joven, cada uno como explorando cada centímetro de sus rostros. Poco a poco se fueron acercando sin ser conscientes de lo que hacían, era como si una fuerza extraña los acercara a ambos al contrario, pronto sus cuerpos estaban a una mínima distancia frente uno del otro y sus manos acariciaron con ternura el rostro del ser amado.
-Eres tú Candy... – Dijo Anthony seguro de que aquella rubia era su Candy, seguro que era la misma niña pecosa que lo había abandonado tiempo atrás y que estaba ahora frente a él, era como si se hubiera perdido por seis años y de pronto la hubiese vuelto a encontrar no de veintitrés años como la doctora Candy, sino como la jovencita de dieciocho años que sería si su Candy hubiese sobrevivido a aquel fatídico accidente.
-Eres tú Anthony… - Dijo Candy con una sonrisa tímida, sintiendo frente a ella el calor de su aliento sobre su rostro, percibiendo su respiración, asimilando cada facción, cada reacción de su atractivo rostro.
Ambos rubios se estudiaban uno al otro, omitiendo que no estaban solos en el departamento, olvidando por completo que aquel diminuto espacio estaba lleno de personas de diferentes líneas del tiempo incluido un niño que había resultado la mente maestra de aquel extraño acontecimiento.
Los rostros de Candy y Anthony estaban a punto de acercarse para concretar un beso, sin embargo la conciencia regresó a Anthony, quien de inmediato recordó las palabras de la rubia, volviendo a su realidad y besando simplemente la frente de la pecosa con recato. Candy cerró sus ojos dejándose atrapar por la calidez de sus labios, mientras pasaba saliva con dificultad al reaccionar a lo que estaba pasando.
-Mucho gusto Candy. – Dijo Anthony mirándola a los ojos. Candy se ruborizó de manera intensa al reaccionar de lo que estaba sucediendo en ese momento, mientras los demás eran espectadores una vez más de aquella mágica conexión que existía entre ellos.
-Mucho gusto. – Respondió Candy en respuesta de las palabras del rubio más joven. Anthony sonrió con ternura y Candy sintió que sus piernas perdían fuerza.
-Justo como antes. – Dijo Archie recordando que en el pasado así había sido con Candy y Anthony de esa línea del tiempo.
-Justo como antes. – Dijo Stear afirmando a su ahora hermano que efectivamente aquel comportamiento entre los rubios era natural y que al igual que en esa línea del tiempo en la de él también se olvidaban de todo lo que estaba a su alrededor.
-No se preocupen, también en nuestra línea del tiempo hacen lo mismo. – Dijo Stear mayor uniéndose a la conversación que tenían los dos Cornwell más jóvenes. Anthony y Candy miraron a su primo con un poco de inconformidad, para después sonreír al ver que su hijo asentía estando de acuerdo con su tío favorito.
Un carraspeo por parte de Stear más joven se hizo presente, él también quería presentarse ante la hermosa enfermera quien se ruborizó esta vez con pena por haber ignorado al joven Stear.
-Lo siento Stear. – Le dijo extendiendo su mano a manera de saludo. Stear tomó la mano de Candy con sutileza y besó su dorso cual caballero. Candy le sonrió con nostalgia al recordar la última vez que había visto aquel rostro en la estación de tren.
-Todo esto es muy extraño. – Dijo Terry interrumpiendo la escena. – No puedo creer que frente a mí están dos Anthony, uno joven y uno viejo. – Dijo molestando a su amigo quien lo miró inconforme. – Una Candy joven… - Dijo ante la mirada de reto de su amiga. – Y una más joven… - Agregó para alivio de la mayor, quien sonrió complacida por haber sido escuchado su reclamo con la mirada. – Un Stear panzón y uno que pronto lo estará… - Dijo para molestar a los inventores. - Lástima que nada más tenemos un Archie... – Dijo de nuevo el rebelde con una sonrisa de lado, una sonrisa que era extraña para el elegante joven que se sentía realmente incómodo cuando el mayor lo veía de esa forma.
-Lo malo que hay un Terry, cuando no debería de haber ninguno. - Dijo Archie aliviado por no tener al Terry de su tiempo ahí, sin embargo la presencia de ese Terry no lo hacía menos fastidioso sino que lo hacía más incómodo.
-Si continúas con tú acoso pronto no habrá ningún Terry junto a los Andrew. – Dijo el inventor mayor al rebelde actor que era especialista en hacerlo trinar de coraje.
-Ya tranquilos, lo que tenemos que hacer es pensar en lo que vamos a hacer para regresar por fin a nuestra línea del tiempo. – Dijo el médico Anthony para regresar lo antes posible a su tiempo, debía hacerle algunas pruebas a su esposa para saber que todo estaba en perfectas condiciones con su embarazo, sabía que aunque no tenía ningún indicio de algún problema para él sería más cómodo evaluarla con la tecnología que contaban en su tiempo.
-La batería debe seguirse cargando. – Dijo Stear seguro de que había dejado la batería en un lugar visible al sol.
-¿Estás seguro yo ya quiero regresar? – Dijo Terry impaciente por regresar a su tiempo, las bromas hacia Archie no habían funcionado como él lo esperaba y definitivamente ya no se sentía a gusto en ese lugar.
-Pues yo estoy muy divertido. – Dijo Alexander volteando a ver al tío Terry, quien le sonreía de lado al pequeño.
-Lo sé hijo, pero es necesario que regresemos a nuestro tiempo. – Dijo Candy estando de acuerdo con su marido.
-También debemos averiguar cómo los vamos a incluir a la familia Andrew de ahora en adelante. – Dijo Archie seguro que lo más difícil era que la tía abuela los aceptara como lo que eran: Anthony Brower Andrew y Alistear Cornwell Andrew.
-Tal vez no sea necesario. – Dijo Anthony a Archie. – Ni Stear ni yo queremos interferir en los asuntos familiares, ambos tenemos nuestras fortunas personales y bien podemos iniciar algún tipo de negocio que nos permita incrementar nuestro capital. – Dijo de nuevo seguro de que en esa línea del tiempo habría algo que pudieran hacer para mantenerse.
-Así es, además tengo mis inventos. – Dijo Stear seguro de que sus inventos serían mejor en esa línea del tiempo, para ambos jóvenes era un nuevo comienzo, un comienzo en donde podían dejar atrás todo lo malo que había en su tiempo y que ahí tal vez, solo tal vez podrían mejorar.
-No es como que tus inventos funcionen muy bien Stear. – Le dijo Anthony con simpatía.
-¡Oye! – Dijo Stear ofendido a su primo mientras Archie comenzaba a reír porque al igual que su Stear este también fracasaba constantemente en lo que inventaba.
-Déjalos ninguno de ellos comprende nuestro coeficiente intelectual. – Dijo el inventor mayor apoyando al más joven.
-Tienes razón, somos unos genios incomprendidos por nuestra propia familia. – Dijo el menor de manera cómica mientras los demás comenzaban a reír por su manera de expresarse. Pronto Candy y Archie tenían en sus ojos las lágrimas a punto de asomarse, al estar seguros que aquel joven inventor era el mismo inventor que se había ido a la guerra un año atrás.
-Entiendo tu punto de vista Anthony. – Dijo Archie a Anthony para continuar con lo que había dicho. – Sin embargo no sería adecuado que Anthony Brower o Alistear Cornwell regresaran de pronto a Chicago sin el apoyo de los Andrew. – Explicó ahora Archie su punto de vista.
-En eso tienes razón. – Dijo Anthony mayor comprendiendo lo que decía Archie. - ¿Crees que puedan convencer a la tía abuela de que lo que realmente sucedió? ¿O tendrán qué inventar alguna excusa para hacerle ver que ustedes realmente son quiénes son? – Agregó mirando a todos como esperando que alguno de ellos tuviera la solución a lo que sucedía.
-En el caso de Stear es un poco más sencillo de explicar. – Dijo Archie decidido a no dejar ir a su ahora hermano, tampoco quería dejar ir a Anthony, pero comprendía que con él había más dificultad para incluirlo en la familia.
-¿Qué es lo que propones? – Preguntó el joven Stear a Archie para ver si era posible lo que pensaba hacer.
-En tú caso tenemos la ventaja que jamás vimos el cuerpo de Stear. – Dijo Archie con tristeza y dificultad, Candy también se estremeció ante los recuerdos y Anthony por inercia tomó su mano para reconfortarla. La rubia se sonrojó ante aquel sutil y caballeroso gesto, al sentir que el calor provocado por ese contacto viajó acelerado a través de su brazo hasta situarse en su corazón.
-De todas formas no tengo los recuerdos de Stear. – Dijo el joven inventor encontrando una falla a la posible solución.
-Podemos decir que has perdido la memoria. – Insistió Archie en algo que ya había dicho anteriormente.
-Podría funcionar. – Dijo Anthony mayor a lo que Archie proponía. – ¿Pero la salud de la señora Elroy no se verá comprometida? – Preguntó preocupado como buen médico por la salud de la mayor.
-La tía abuela ha soportado la pérdida de dos de los miembros más importantes de la familia. – Dijo Archie con tristeza y nostalgia. – Y lo ha soportado de manera heroica. – Agregó orgulloso de la mayor, quien a pesar de haber sufrido de manera intensa aquellas dolorosas tragedias había sabido recomponerse por el honor del clan Andrew.
-Pues yo estoy dispuesto a explicarle personalmente lo que ha sucedido y también a revelarle que la mente maestra detrás de todo esto es la mente de este pequeño y maquiavélico jovencito que en cierta forma es su bisnieto. – Dijo Stear mayor señalando al pequeño Alexander quien sonreía orgulloso por haber logrado lo que había planeado.
Todos miraron a Stear pensativos, cada uno con la idea en su cabeza, pensando en la reacción que tendría la vieja Elroy si le explicaban que Anthony y Alistear no habían muerto o si le explicaban la verdad que a pesar de ser aún confusa para ellos, podría aliviar todas los problemas con los que se enfrentaban.
Continuará…
Y llegamos por fin al reencuentro de los rubios, algo sutil creo yo pero había demasiada gente a su alrededor ¿No les parece? Esperemos que poco a poco con la convivencia vayan desapareciendo todos los obstáculos que existen en esa relación. Espero que les haya gustado, muchas gracias por leer y ahora esperaré sus comentarios.
TeamColombia:
Hola hermosas, espero que les haya gustado el capítulo anterior, muchas gracias por estar al pendiente de las actualizaciones y sobre todo muchas gracias por comentar, les agradezco de verdad en el alma que se tomen la molestia de dejarme un comentario. Les mando un fuerte abrazo.
Cla1969:
Ciao bella, hai perfettamente ragione, è molto strano sentire storie diverse per ognuno dei personaggi. Penso che tutti i personaggi abbiano la stessa essenza, tuttavia hanno reagito in modo diverso a ciò che hanno vissuto e questo li ha portati a una versione diversa di chi sono, quelli che sono decisamente cambiati completamente sono Elroy e Albert, tuttavia uno di loro non apparirà molto. Grazie mille per aver letto e commentato bellissimo, ti mando un forte abbraccio.
Rose1404:
Hola hermosa, me parece muy divertido que estés con tu pequeño bebé leyendo, se me hace imposible que no te arrebate el teléfono o la tablet (depende en donde estés leyendo) y te permita leer los capítulos, por mí encantada que lo permita jijiiji. La espera llegó a su fin hermosa! y por fin Anthony y Candy ya se encontraron aunque había muchos pájaros en el alambre, sin embargo eso les valió para que ninguno de los dos se saliera de control. Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, espero que este también sea de tú agrado. Te mando un fuerte abrazo doble hermosa.
Mitsuki Leafa:
Hola hermosa! muchísimas gracias por estar presente en la lectura, la verdad que me alegra te hayas decidido a comentar. Una disculpa! Sé que los capítulos son muy largos! te prometo que la próxima historia pensaré bien en lo que voy a publicar e intentaré no desplayarme mucho en la redacción, lo que pasa que me dejo llevar mucho por la emoción que siento al escribir cada capítulo. Siento mucho la espera, ojalá que te haya gustado el capítulo. Te mando un fuerte abrazo hermosa, saludos y bendiciones.
Julie-Andely-00:
Hola hermosa! que bueno que ya te pusiste al corriente, me alegra que me hayas dejado un espacio para leer, pero primero es lo primero y comprendo que a veces no es posible. Fíjate que también pienso que Archie sería más un metrosexual que un gay en potencia, sin embargo te juro que me moría de risa el día que me imaginé esta singular pareja y pues me atreví a llevarla a cabo, sin embargo te confieso que aún tiene muchas sorpresas que dar. Muchas gracias por leer y comentar hermosa, te mando un fuerte abrazo como siempre.
Mayely León:
Hola hermosa, ¿Cómo estás? Espero que muy bien. Creo que los primos tienen sus personalidades muy parecidas, pero si es bastante idílico el pensar que en una situación de la vida real fuese cierto, ya que creo que a pesar de ser las mismas personas las situaciones que vivimos son las que nos forjan, pero como siempre digo esto es un fanfiction que no tiene nada que ver con la realidad, pero de todas formas es para que se entretengan jijijijijijiji. Te mando un fuerte abrazo amiga.
lemh2001:
Hola hermosa, ¿Cómo estás? La tía abuela es una mujer que no se conmovía con la situación de Candy, un ser que estaba lleno de prejuicios sociales y reglas mal escritas, sin embargo a pesar de todo hizo un esfuerzo por aceptar a Candy, sin embargo tenemos que reconocer que el dolor de Candy no le permitió ver más allá de lo que dejaba detrás, su propia edad e inocencia no le permitió ver que no solo ella era la única que sufría por la pérdida del ser amado, sino que había otras personas que también sufrían por esta ausencia, para ella fue más fácil salir corriendo y evitar los recuerdos que dolían, y para la tía abuela fue una gran afrenta a su ego y orgullo. Por lo pronto aquí ya se encontraron y solo falta ver que más sucederá! Muchas gracias por leer amiga, te mando un fuerte abrazo.
Ale:
Hola hermosa! y como se dice por ahí, no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, y ya tenemos el reencuentro para los rubios, un reencuentro lleno de personas a su alrededor, vamos a ver qué sucede cuando se quedan solos jijiiji. Espero te haya gustado también este capítulo hermosa! te mando un fuerte abrazo.
Muchas gracias a todas y cada una de las lectoras que leen en forma anónima, gracias por reservar un espacio de tú tiempo para dedicarlo a mi historia, les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
GeoMtzR
16/08/2023.
