Muy buen día, espero que tengan un inicio de semana excelente. Muchas gracias por estar al pendiente de cada actualización, les recuerdo que la historia es mía pero los personajes no, lo hago sin fines de lucro y NO es para menores de edad.
LÍNEAS DEL TIEMPO
13
LÍNEA 3
El camino hacia la mansión de Lakewood era recorrido por un hermoso y elegante vehículo, que por sus emblemas se podía apreciar pertenecía a la gran familia Andrew.
-Por Dios, cada vez se ve más abandonado todo. – Dijo William Albert al ver que el paisaje de la gran mansión se veía opacado por la ausencia de vida en el lugar.
-Sabes bien que desde que Candy y la señora Elroy faltaron, Anthony no tuvo más ánimo de mantener ese lugar. – Dijo George quien era el que conducía el vehículo que transportaba al patriarca.
-Lo sé, por eso no me gusta venir a este lugar. – Dijo Albert sin darle mayor importancia al asunto.
-¿Te quedarás mucho tiempo? – Preguntó George para saber si así lo haría.
-No lo sé, quiero saber a qué se refería Anthony con el telegrama que me envió. – Dijo mirando entre sus manos el telegrama que había recibido semanas atrás.
-Quedó claro para mí. – Dijo George sin mucha preocupación. – El joven Anthony prefirió irse a la Guerra junto con el joven Alistear, antes que casarse con la señorita Elisa. – Dijo George con tranquilidad. Albert apretó con fuerza el telegrama, molesto por la situación.
El elegante automóvil se estacionó en la entrada principal de la mansión de Lakewood y pronto el mayordomo salía para recibir al jefe del clan.
-Bienvenido señor Andrew. – Dijo haciendo una reverencia al momento de abrir la puerta del vehículo. Albert bajó sin responder el saludo hecho por aquel hombre.
-Gracias. – Respondió George en su nombre como siempre lo hacía. El mayordomo sonrió con simpatía al administrador quien de inmediato seguía a William al interior de la mansión.
-Bienvenido señor. – Decían los sirvientes que estaba inquietos por la repentina llegada del patriarca.
-¿Cómo está eso de que Anthony se fue a la guerra? – Preguntó con molestia al resto del personal. Todos los sirvientes se quedaron en silencio al no saber que responder a la pregunta hecha. - ¡Respondan! – Dijo William impaciente por no tener respuesta.
-El joven Anthony dejó en el despacho una carta donde le explica el motivo de su decisión. – Respondió Dorothy con un poco de respeto y temor por aquel que raramente veía en Lakewood. William la miró con dureza y la chica bajó su mirada intimidada.
-¿Y Elisa? – Preguntó directamente a Dorothy al haber sido la única que se había atrevido a responder a sus preguntas.
-La señorita Leagan no ha vuelto a la mansión desde que el joven Anthony y el joven Alistear se fueron. – Dijo mencionando lo que sabía. William frunció el ceño confundido, sabía bien que Elisa era incapaz de mantenerse lejos de la mansión aunque Anthony no estuviera ahí.
-¿Cómo así? – Preguntó William para saber el motivo.
-El joven Anthony dio la orden precisa de que le prohibiéramos el paso a la señorita Leagan o a cualquiera de su familia. – Dijo Dorothy intentando sonar tranquila, sin embargo sabía bien que en cuanto el patriarca escuchara el motivo de ausencia de la pelirroja sería motivo de enojo para él.
-¡Esto es inaudito! ¡No puede tratar así a su futura esposa! – Dijo William con enojo. Los empleados guardaban silencio ante el derroche de furia que presentaba el patriarca.
William caminó con pasos largos y rápidos hasta el despacho en donde le habían dicho había una carta en la que explicaba el repentino comportamiento de su sobrino. En su semblante podía apreciarse que estaba realmente molesto por su actitud ya que esos no eran sus planes.
William jamás había tenido una buena relación con la tía abuela porque a pesar de que había quedado al frente de los Andrew desde muy joven la matriarca no había confiado del todo en él para soltarle todos los negocios de una sola vez, y había dividido la fortuna de los Andrew en dos grandes partes y Anthony era el dueño de una de ellas, algo que William deseaba recuperar a como diera lugar al sentir que él era el único hijo vivo del finado William Andrew. Se sentó en el escritorio y buscó entre los cajones la dichosa carta que le había comentado Dorothy. La encontró en un cajón que estaba bajo llave y que solo él y Anthony tenían copia de ella, sin embargo la copia de Anthony estaba encima del escritorio.
-¿Pero qué es esto? – Se preguntaba Albert cada vez más confundido con la actitud de su sobrino.
Abrió la carta con cierto temor, no sabía que esperar por parte de Anthony, sabía bien que no estaba de acuerdo con su estilo de vida, sin embargo también sabía que por decisión propia no le entregaría los bienes que él reclamaba como suyos por derecho legítimo.
"Querido tío: - iniciaba la carta que Anthony había escrito de su puño y letra. – Tal vez te encuentres un tanto confundido por la repentina decisión que Alistear y yo hemos tomado, pero como te he dicho anteriormente no tengo intenciones de casarme con Elisa. – Decía la carta, cosa que hizo trinar aún más a William, ya que él contaba con ese matrimonio. – Te informo que hemos decidido enrolarnos a la guerra y tal vez esperar seguir el mismo destino de Archivald, sabes mi postura desde la muerte de Candy y la tía abuela y para mí casarme con Elisa o morir al frente es casi lo mismo, incluso morir al frente es para mí más reconfortante".
-¿¡Pero qué es esto!? – Decía William apuñando la carta con fuerza hasta hacerla bolita entre sus manos, para después volver a extenderla y continuar en su lectura.
"Sé que nuestra relación no ha sido la mejor, pero también sé que eres la única persona que queda en este mundo aparte de Stear de mi familia, así que he decidido ceder la parte de la fortuna que la tía abuela puso a mi cargo con la plena confianza que sabrás manejarla y harás de ella un buen uso". – En cuanto William leyó aquella parte de la carta su semblante que había sido segundos atrás de furia e incertidumbre cambió por completo a uno más feliz y relajado. – "No pude cumplir con tus deseos de desposar a Elisa, siento haberte desilusionado, pero espero me comprendas y tal vez sea mejor que la tomes tú por esposa. No te preocupes por nosotros, porque si no corremos con la misma suerte de Archivald te aseguro que ninguno de los dos volverá para reclamarte algo de lo que te he cedido.
Atte:
Anthony Brower Andrew.
William comenzó a buscar entre los demás papeles que ahí se encontraban algo que le indicara que lo que decía en la carta fuese legal y no simplemente una broma, quería asegurarse que nadie le quitara aquella parte de la herencia que un día había pertenecido a su hermana.
-¿Quién? – Preguntó al escuchar el llamado de la puerta.
-La señorita Leagan lo busca. – Dijo la voz de George del otro lado de la puerta.
-Dile que espere. – Respondió William despectivamente. George se sorprendió porque él sabía bien que su jefe siempre atendía a Elisa en cuanto se anunciaba a él en Chicago.
Los papeles que buscaba pronto se revelaron ante él y como lo había expresado Anthony en aquella carta, todo era legal y ahora era dueño de todo lo que le había pertenecido a su hermana y que semanas atrás había sido de Anthony. Lo único que faltaba era la herencia personal de Anthony y Alistear, algo que se le hizo muy extraño, sin embargo sabía que en ese lado no podía hacer nada si ellos se habían ido de ahí y la única manera de reclamarlo era presentando pruebas de su defunción.
-Adelante. – Dijo guardando todo bajo llave en el mismo cajón que Anthony le había dejado todo.
-¡Hasta que llegas! – Le dijo Elisa con molestia al ver al rubio mayor. - ¡Anthony se ha ido a la guerra! ¡Prefirió irse a luchar que casarse conmigo! – Decía Elisa molesta mientras caminaba hasta el escritorio que ocupaba el patriarca. William la miró con detenimiento y la recorrió de pies a cabeza.
-¿Y qué es lo que quieres que haga? – Preguntó William con fastidio, por primera vez en mucho tiempo no tenía ganas de estarla soportando.
-¡Oblígalo a regresar! – Dijo Elisa segura que William la apoyaría.
-¿Y cómo por qué debería hacerlo? – Preguntó William a la pelirroja, quien se encendió furiosa por la manera en la que la estaba tratando.
-¡Tenemos un trato! – Dijo Elisa molesta. - ¡Si Anthony no se casa conmigo yo no podré devolverte la herencia! – Dijo una vez más la joven pensando que tenía entre sus manos al patriarca, ya que con su apoyo sería más fácil que Anthony se casara con ella y ella le retribuiría su ayuda cediéndole la herencia en cuanto la tuviera en sus manos. - ¿Recuerdas? Tú me ayudas y yo te ayudo. – Le dijo Elisa acercándose a él. William esquivo el roce de la joven.
-Ya no te necesito. – Le dijo William con despreocupación.
-¿Qué dices? – Preguntó Elisa sorprendida por la manera en la que William la trataba.
-Anthony decidió irse a la guerra antes que casarse contigo y al mismo tiempo me cedió por completo la herencia que me pertenecía por derecho legal. – Decía mirando fijamente a la pelirroja, quien sentía que el suelo se abría entre sus pies al escuchar que ya no tenía manera de forzar a Anthony para que se casara con ella.
-¡Pero tú lo prometiste! – Dijo la joven con molestia en su voz, intentando convencer al joven patriarca de ayudarla una vez más.
-Lo siento. – Dijo William despreocupadamente. – Así que como Anthony lo ordenó semanas atrás te pido te retires de aquí y no vuelvas. – Le dijo sin ningún remordimiento. Elisa no podía creer que la única persona que le había prometido ayudarla a casarla con el "amor de su vida" ahora le daba la espalda. – George. – Llamó a su administrador para pedir que acompañaran a Elisa lejos de la mansión y prohibirle el paso para siempre.
-¡Te vas a arrepentir! – Lo amenazó la joven molesta por la manera en la que la volvían a echar de aquel lugar. William sonrió con cinismo, con triunfo, sintiendo que por fin había cumplido su sueño de convertirse en el único dueño de todos los bienes que pertenecían a los Andrew.
-¿Volveré a verte algún día? – Se preguntó William ante el recuerdo de su sobrino, después de todo era lo único que tenía de su hermana y a pesar de sus diferencias y de sus problemas, no podía dejar de pensar en que podría correr el mismo destino que Archivald, algo que le había dolido sin duda, pero la vida tenía que continuar y él debía buscar su destino, buscar su vida y ahora que ya había resuelto su mayor problema se dedicaría a buscar a una mujer para formar su propia familia. – Por ti Anthony… - Dijo levantando una copa de vino como agradeciendo el haberle cedido todo y al mismo tiempo deseándole que donde quiera que se encontrara le fuera bien en la vida.
LÍNEA 1
Era muy entrada la noche cuando Stear llegó con la familia de Anthony a Lakewood, se fue directamente hacia el laboratorio para evitar dar más explicaciones, ya eran muchas mentiras las que había dicho y no tenía una que explicara qué hacía Anthony Brower ahora casado con Candy y hasta con un hijo.
-Qué bueno que llegan. – Dijo Stear con una sonrisa. Se había quedado vigilando la batería como si con verla se cargara más rápido o evitaría se descargara. – La batería está lista. – Dijo con alivio y tranquilidad.
-Bien, tenemos que hacer todo de inmediato. – Dijo el inventor mayor para comenzar a preparar la máquina.
-Será mejor que la batería la coloques hasta lo último. – Dijo el menor para asegurar que al ponerla tendría la carga al máximo.
-No es posible, tiene que tener la batería para comenzar el proceso. – Dijo Stear mientras comenzaba a hacer todo.
-Bien, ustedes prepárense. – Dijo el inventor más joven a la familia de Anthony.
-Estamos listos. – Mencionó Anthony para que no se preocuparan por ellos.
-Bien, cuando yo les diga entran a la máquina. – Dijo el mayor preparándose para programar la máquina, mientras el menor estaba esperando la señal para colocar la batería. Tal vez no era tan difícil la situación, sin embargo quería asegurarse que todo saldría bien. – Anthony tienes tan solo treinta minutos para encontrar lo que te pedí. – Le dijo Stear a su primo, quien asintió seguro de haber comprendido lo que él le solicitaba. – Bien. – Dijo haciendo la seña indicada a su contraparte y este colocó la batería en su lugar. Stear mayor comenzó a programar la máquina y unos momentos después salió de ella para permitir el paso de Anthony y su familia.
-Nos vemos pronto. – Dijo Anthony a su primo, agradeciendo que su familia hubiese sido su prioridad.
-Dile a Patricia que estoy bien y que pronto estaré con ella. – Dijo Stear a Candy con cierta nostalgia, extrañaba mucho a su Patty, sobre todo por las noches.
-Se lo diré. – Dijo Candy con una sonrisa de agradecimiento. A pesar de haber estado molesta con él por varios días, había comprendido que su hijo había sido el principal responsable y que los había metido en ese lío por intentar ayudar a Candy y Anthony.
-Dile a Archie que pronto regresaré. – Dijo Terry con una sonrisa de decepción por no poder regresar junto a ellos.
-Ya, no hay tiempo, además no es como si no volvieras a verlo. – Dijo Stear haciendo a un lado a Terry para cerrar la puerta de la máquina y apartarse de ella para evitar la incesante luz que desprendía.
La máquina se cerró y los tres jóvenes se alejaron del aparato, el cual de inmediato comenzó a iluminarse para en cuestión de segundos desaparecer del lugar.
-La batería no se bajó para nada. – Dijo el menor quien había estado muy al pendiente de ello. El mayor sonrió aliviado.
-Eso quiere decir que aún tenemos tiempo para hacer algunos arreglos. – Dijo Stear pensativo.
-¿A qué te refieres? – Preguntó el menor sin comprender a su contraparte. Terry también lo miraba, pero él esperaba que se refiriera a su regreso.
-Siempre hay que estar preparado. – Dijo el mayor con una sonrisa en respuesta a la pregunta del menor y este asintió estando de acuerdo con él.
-¿Qué fue lo que le pediste a Anthony? – Preguntó el inventor menor al mayor.
-Un equipo para sacar sangre. – Le dijo tranquilamente. Terry lo miró sin comprender el motivo de su pedido.
-Nunca se debe desaprovechar una oportunidad para hacer ciencia. – Le dijo el menor comprendiendo lo que quería hacer.
-Efectivamente y necesito estudiar sus ADN. – Dijo el mayor con una sonrisa. El menor asintió dispuesto a ayudar a su contraparte para saber al igual que él si su ADN era compatible con el ADN de Archie.
-También he escuchado que las huellas dactilares son únicas e irrepetibles. – Dijo Stear con orgullo por sus conocimientos.
-No solo eso. – Dijo el mayor igual de interesado en el tema que su contraparte. – También el patrón del iris de nuestros ojos es diferente, podemos compartir el color con nuestros parientes pero el patrón nos hace únicos. – Dijo maravillando al menor. – También está comprobado que con nuestra lengua pueden identificar a una persona, ya que esta no cambia en toda nuestra vida, siempre tiene la misma forma y sus texturas superficiales son diferentes de cada quien. – Decía cada vez más maravillado de poder ser escuchado con la misma atención que Patricia ponía a sus conocimientos. Terry los miró con fastidio y rodó los ojos al ver que estaba siendo ignorado.
-También nuestra forma de caminar es diferente. – Dijo Terry seguro que había leído eso en algún lado y no quería quedarse atrás en la plática.
-No lo creo, a mí siempre me dijo mi madre que caminaba igual que mi padre. – Dijo el menor recordando lo que su madre le decía cuando aún le hablaba.
-Puede ser. – Dijo el mayor, quien al igual que Terry había leído ese artículo, no podía ser que él hubiese leído en otro lugar más que en su laboratorio dicho tema. – Dicen que cada persona mueve su cuerpo de manera diferente. – Dijo apoyando lo dicho por el actor. – Y eso forma un patrón que lo hace diferente de cada quien. Aunque hay personas que exageran sus movimientos y fingen su caminado. – Dijo mirando a Terry quien le hizo una mueca al saber a quién se refería. El menor solo guardaba silencio por la extraña relación que llevaban aquellos dos, porque si no se toleraban no sabía el motivo por el cual el actor los había acompañado.
-Tal vez. – Respondió Terry únicamente levantando los hombros en señal de despreocupación.
-También leí que nuestras orejas tienen crestas y curvas que hacen irrepetible su forma y ayudan a identificar a una persona en un 99.6% de efectividad. – Decía el mayor continuando con su clase al inventor menor.
-Fascinante. – Decía el menor cada vez más entusiasmado por enterarse de cosas que en su tiempo aún no eran reveladas o descubiertas.
-Nerds. – Dijo Terry colocando sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, al sentirse nuevamente excluido por ambos inventores.
La plática entre los Cornwell inventores se extendió por varios minutos más y cada vez se daban cuenta que había mucha información que podían compartir, más del mayor hacia el menor ya que él tenía más ventaja de leer los avances que habían surgido después de 1916, para Stear menor era como dar una vista al futuro de algo que seguramente no verían sus ojos.
Los minutos pasaron sin que ninguno lo percibiera y pronto el mismo rayo de luz que había avisado la ida de la máquina de Stear, volvía a iluminar el laboratorio para en cuestión de segundos aparecer la máquina que habían estado esperando.
Ambos inventores se levantaron de su lugar y Terry simplemente se acomodó en su espacio para evitar lastimar sus ojos.
-Eso fue rápido. – Dijo el menor quien tenía cierta duda en que la máquina regresara en el tiempo en el que había sido programado.
-La programé para treinta minutos exactos. – Dijo el mayor mientras se acercaba igual que su contraparte a revisar que todo estuviera bien. Los ojos de Stear se iluminaron al ver que efectivamente como lo había pedido el equipo solicitado a Anthony era lo único que había en el interior de la máquina.
-La batería se encuentra casi al cien por ciento. – Dijo el menor quien se había encargado todo el tiempo de estar al pendiente de la fuente de alimentación del aparato.
-¡Fantástico! – Dijo el mayor emocionado, no por la batería en sí, sino por tener en sus manos el equipo necesario que le ayudaría a resolver una de las dudas que había surgido al inicio de sus viajes. El menor se acercó a él para ver con sus propios ojos lo que había llegado y que su contraparte veía como si fuese el tesoro de Tutankamón.
-¿Eso es todo? – Preguntó el menor como si lo que había llegado no fuese nada del otro mundo.
-Esto es todo, lo que analizará el ADN está en mi línea del tiempo, esto solo es para obtener las muestras de sangre. – Dijo con una gran sonrisa mientras el menor lo veía algo decepcionado.
-Aquí pudimos haber conseguido las muestras de sangre. – Dijo el menor con simpatía. – Candy es enfermera ¿Recuerdas? – Preguntó al mayor como si este por un momento hubiera olvidado todo. El mayor guardó silencio por unos momentos como buscando justificación a su descuido, como siempre buscaba planes elaborados y la mayoría del tiempo había una manera más sencilla de realizarlos.
-Pero necesito que las tomas estén frescas y así tú, Anthony y Archie podrán estar aquí cuando tome las muestras y yo me puedo ir de inmediato a mí tiempo para realizar los estudios. – Decía Stear mirando a su contraparte quien lo miraba con picardía y cierta burla. No cabía duda que era él mismo de otro tiempo.
-¿Cuánto tiempo tardas en tener los resultados? – Preguntó el menor para dejar de hacer sentir incómodo a su otro yo.
-De cuatro a seis semanas aproximadamente. – Respondió el inventor mayor.
-¿Tanto? – Preguntó el menor quien pensaba que al estar más avanzados sería más sencillo y más rápido ese procedimiento.
-Para que veas porque todavía no existe este método en tú tiempo. – Le dijo el mayor a su contraparte y este sonrió al ver que como era de esperarse buscaba redimir su descuido justo como él lo haría.
-Bien, yo creo que es mejor irse a dormir. – Dijo Terry quien estaba verdaderamente cansado.
-Te puedes dormir en el auto. – Dijo el mayor mirando al actor. – Nos iremos a Chicago hoy mismo. – Le dijo nuevamente al rebelde.
-Pensé que me enviarías mañana a mí. – Dijo fastidiado porque ya no quería estar en ese lugar, ya no tenía caso estar ahí y francamente sentía que lo único que hacía era estorbar.
-Puedo enviarte de una vez. – Dijo Stear mayor con cierta satisfacción en su voz, así no tendría que estarlo soportando.
-Por mí encantado, así ya no tendría que estar viendo tu feo rostro repetido todo el tiempo. – Le dijo mirando al mayor y después al menor, quien abrió los ojos sorprendido por ser atacado sin saber el motivo.
-¡Oye! ¡Eso es entre ustedes! – Le dijo Stear menor defendiéndose del actor. Terry lo miró y sonrió de lado con ironía.
-Anda ya entra a la máquina. – Le dijo Stear decidido a enviarlo de una vez por todas a su tiempo.
Stear menor veía cómo su contraparte comenzaba a programar una vez más la máquina de saltos cuánticos. Lo veía decidido a enviar a Terry a su línea del tiempo, sin embargo se preguntaba por qué el seguía en ese lugar ya que no creía que tomar las muestras de sangre fuera el motivo por el cual se detenía.
-¿Listo? – Preguntó Stear al menor, quien asintió observando la batería.
-Sigue la misma carga. – Aseguró para que el mayor no se preocupara.
-¿Seguro que todo está bien? – Preguntó Terry con cierto temor de viajar solo, hasta ese momento se arrepentía de haber pedido que lo regresaran, ya que con Stear viajando con él por lo menos sabía que el inventor iba con él y que era seguro el viaje.
-¡Entra ya! – Le dijo el mayor obligándolo casi a entrar, cerrar las puertas y esperar que la máquina desapareciera frente a sus ojos.
-Eso fue extraño. – Dijo el menor al ver que Stear tenía verdaderas ganas de regresarlo.
-No tenemos buena relación. – Dijo el mayor como excusa a su contraparte.
-Eso me quedó claro desde el primer día. – Dijo el menor seguro de que así era. La relación que tenía Stear con Terry no era la mejor, sin embargo no podía culparlo porque se había dado cuenta que el actor era difícil de complacer. - ¿Qué sucedió entre ustedes? – Preguntó el menor arriesgándose a quedarse con la duda, ya que sabía bien a él no le gustaba que se metieran en sus cosas.
-Es una larga historia. – Dijo el mayor suspirando, momentos después la máquina regresó a su lugar original y como lo habían programado Terry ya no estaba en el interior.
-¿Seguro que lo mandaste a tu tiempo? – Preguntó el menor al creer que había una posibilidad de que el mayor lo enviara a otra línea del tiempo. Stear mayor sonrió con travesura.
-Se nota que somos la misma persona. – Dijo sin dejar de sonreír. – Pensé en enviarlo a otra línea del tiempo, pero no puedo hacerle esto a Archie. – Dijo suspirando con resignación. El menor lo miró con duda. – Ellos son muy cercanos. – Respondió a su mirada interrogativa.
-Puedo ver que tú eres el único que no lo tolera… y Archie… - Dijo Stear menor al recordar que su ahora hermano tampoco lo toleraba del todo.
-Es una historia complicada. – Decía el mayor invitando a su contraparte a iniciar su regreso hacia Chicago. – Archie tenía una relación con Annie. – Dijo suspirando mientras subían al automóvil.
-¿Annie Britter? – Preguntó el menor para cerciorarse que era la misma Annie de su línea del tiempo y la misma que esa línea del tiempo representaba la prometida de su ahora hermano.
-Ella estuvo enamorada de Archie desde el primer momento que lo vio. – Decía encendiendo el auto. – Archie no estaba muy convencido porque creía que era un chica muy frágil y sensible, sin embargo hubo un momento que conectaron y Archie fue muy feliz a su lado, se hicieron inseparables, al tiempo de su relación él pensaba seriamente en casarse con ella, pero Terry llegó a nuestras vidas intentando separar a Candy y Anthony. Decía estar enamorado de Candy e intentó al igual que Elisa separarlos, pero la llegada de Alexander hizo que Candy y Anthony adelantaran sus planes de boda. Terry se hizo amigo de Anthony al aceptar que Candy lo amaba a él. – El menor lo miraba confundido por toda la información que le daba.
-¿Amigos después de que había querido separarlos? – Preguntó el menor. El mayor levantó los hombros como si en ese tiempo no hubiera mucho problema con ello.
-En nuestro tiempo lo creas o no es muy normal estas situaciones. – Dijo para asombro del menor. – Las jóvenes tienen una relación con un muchacho y si no les gusta está el amigo y si se equivocan regresan de nuevo con el primero… - Decía el inventor mayor con cierto enfado en su voz.
-¿Candy y Anthony…? – Preguntó con temor al creer que había algo parecido entre el triángulo que habían presentado los rubios y el actor.
-¡No! ¡Para nada! Candy y Anthony todo el tiempo estuvieron juntos, esos dos desde que se conocieron fueron inseparables… hasta la fecha… - Dijo con una sonrisa que reflejaba el gusto que sentía por sus primos. – Bueno, el caso que Terry después de haber odiado a mi hermano a muerte y Archie a él, comenzaron a hacerse amigos… no me preguntes por qué… - Dijo Stear mayor sin tener explicación alguna del momento que había ocurrido todo. - Y la relación de Annie y Archie se estropeó, mientras la relación de Terry y Archie se estrechó… - Dijo sin ganas de continuar explicando más acerca de aquella relación que existía entre su hermano y Terry ya que él mismo no se explicaba en qué momento había ocurrido todo cuando su hermano juraba odiar a Terry con todas sus fuerzas. El menor guardó silencio, sentía que había algo extraño en esa historia, sin embargo debía respetar el mutismo en el que había caído su contraparte, podía advertir en su lenguaje corporal que se sentía incómodo aunque él no comprendía el motivo.
-Archie siempre fue muy intenso. – Dijo el menor para romper el silencio en el que habían caído por varios minutos. – Se enamoró de Candy profundamente y al igual que Anthony y yo sufrió su muerte… Annie estuvo ahí para reconfortarlo… lo visitaba a diario, le llevaba postres y dulces hechos con sus propias manos… le confeccionaba ropa, bufandas… - Decía con su mirada puesta en el camino, con nostalgia, recordando a su hermano fallecido.
-¿Jamás se enamoró de ella? – Preguntó Stear mayor interesado ahora él en el relato de su contraparte.
-Él decía que no… - Dijo el menor con duda, pero en su interior tenía la certeza que su hermano sí se había enamorado de las atenciones que le dedicaba la ojiazul en su tiempo. – Pero yo estoy casi seguro que si se enamoró de ella. – Dijo seguro de ello. El mayor lo miraba por momentos observando su expresión. – Cuando la tía abuela falleció, ella continuó ahí e incluso nos ayudó a Anthony y a mí a organizar todo. Era tan joven pero siempre estuvo dispuesta a apoyarnos todo por Archie. – Decía seguro de que así había sido desde un inicio.
-¿Cuánto tiempo pasó entre la muerte de Candy y de la tía abuela? – Preguntó Stear curioso.
-Dos años. – Respondió el menor con certeza. Stear mayor podía apreciar que el tiempo lo tenía muy bien estudiado, ya que cuando una persona queda marcada por el dolor el tiempo se mueve en diferentes maneras.
-Entonces Annie tenía… - Dijo de nuevo el inventor mayor intentando adivinar la edad de la pequeña Annie.
-Catorce años. – Dijo Stear tranquilamente.
-Una niña… - Dijo sorprendido por la manera en la que había actuado aquella que jamás sería su cuñada.
-Annie se fue a estudiar al San Pablo y regresó obligada por la guerra. – Stear seguía con su relato mientras se acercaban a Chicago.
-¿Y qué hizo Archie cuando ella volvió? – Preguntó el mayor necesitado por saber.
-Al principio nada… - Respondió el menor. – No quería que nos diéramos cuenta que estaba emocionado y no fue de inmediato a visitarla, dejó que pasara un tiempo mientras nosotros lo animábamos a hacerlo, creíamos que tenía una gran posibilidad de dejar atrás el trauma por la pérdida de Candy. – Decía con nostalgia.
-Pero ustedes estaban igual. – Decía el mayor seguro de que Anthony seguía amando a Candy y por lo que había visto en la reacción de su contraparte menor también había algo ahí en su corazón.
-Pero Archie era el que más se desesperaba buscando una pareja y tanto Anthony como yo estábamos enfocados cada uno en sus labores. – Dijo justificando su comportamiento. – Cuando se decidió ir a ver a Annie, ella se había ido a Chicago a visitar a una amiga que había llegado también desplazada por la guerra… y cuando regresó no puso la misma atención en mi hermano. Eso le dolió a Archie. – Dijo Stear seguro que así había sido. – Se esforzó en negarlo y cuando comenzaron los rumores de que mantenía una relación con la futura promesa de Broadway "Terry Grandchester" se mantuvo al margen y jamás volvió a visitarla. – Dijo suspirando con el dolor reflejado en su triste mirada.
-¿Cuándo decidió ir a la guerra? – Preguntó el mayor unido a dolor de su contraparte.
-Después de lo de Annie comenzó a ayudarme en el laboratorio, comenzó a obsesionarse al igual que yo en el vuelo del avión que fabricaba, resultó ser un mejor ayudante que Candy… - Dijo con gracia, el mayor sonrió. – Y un día nos dijo a Anthony y a mí que ya no soportaba esa vida, que si extrañaba mucho a Candy… que si temía la guerra nos afectara… que si deseaba volar en un avión verdadero… - Decía repitiendo las excusas que Archie les había dado a ellos para irse a pelear. – Creo que todo fue un pretexto para sacar la furia que tenía acumulada en su pecho… - Una lágrima recorrió la mejilla de Stear y el mayor guardó silencio respetando su dolor. El caminó hacia Chicago continuó y los dos inventores guardaban silencio, cada uno perdidoen sus recuerdos.
Las manos de Anthony y Candy estaban entrelazadas mientras las que mantenían libres agitaban sobre sus cabezas para despedir a Anthony y su familia.
-Me dio gusto saber que Anthony en otra línea del tiempo ha sido muy feliz y tiene una hermosa familia. – Dijo Archie para iniciar conversación. – Espero que tú también encuentres esa felicidad. – Dijo a su ahora primo, quien lo miró agradecido por el apoyo que le brindaba.
-Gracias. – Dijo Anthony con sinceridad. – Yo también así lo espero. – Dijo mirando a Candy, quien se estremeció por la mirada que este le dirigía y más cuando fue consciente de la unión de sus manos. Anthony la soltó con delicadeza para evitar se sintiera incómoda, sin embargo la rubia sintió ese frío por la ausencia de su tacto.
-¿Qué les parece si vamos a cenar? – Preguntó Archie para intentar un acercamiento entre los rubios.
-¿Qué opinas Candy? – Preguntó Anthony a la rubia, quien se mantenía tímida y en silencio.
-La verdad es que si tengo hambre. – Dijo Candy en respuesta a la pregunta hecha por el rubio.
-No se diga más. – Dijo Archie de inmediato para evitar que la rubia pusiera alguna excusa para declinar la invitación. – Iremos por Annie a su casa. – Dijo Archie dirigiéndose hasta el automóvil.
-¡Pero yo no estoy lista para salir! – Dijo Candy dirigiendo su mirada a su atuendo, ya que aún llevaba el uniforme puesto.
-Te vez hermosa vestida de enfermera. – Le dijo Anthony con delicadeza. El rostro de Candy se ruborizó mientras sus cabellos se mecían libres por el viento que jugaba con ellos.
-Estoy seguro que Annie te prestará algo para que lo luzcas esta noche. – Le dijo Archie sin dejarla rechazarlos. – Yo me encargaré de la vestimenta de Anthony. – Dijo de nuevo para apresurar los planes. Anthony asintió al darse cuenta que su primo planeaba una cena formal y más elaborada que la que tenían en mente él y Candy.
-Estoy de acuerdo. – Dijo el rubio dirigiéndole una sonrisa a Candy, extendiendo su mano para que la tomara y así ayudarla a subir al coche. Los ojos de Candy se iluminaron de manera intensa al ver la sonrisa de Anthony frente a ella, por un momento para ella fue ver a su Anthony sonriéndole con ternura como lo hacía en antaño. Por inercia Candy se dejó llevar por aquella sonrisa que le dirigía el rubio, tomando su mano con timidez para que él la dirigiera hasta el automóvil. El corazón de Anthony se aceleró al ser aceptado por la rubia quien le sonreía con una bella sonrisa, sonrisa que si apreciaba bien era la misma sonrisa que le había dedicado su dulce pecosa años atrás.
Archie por su lado se mantuvo en silencio al ver la actitud de aquellos dos seres que sin haber nacido en la misma línea del tiempo y sin haber compartido antes, le demostraban que no importaba el tiempo ni el lugar, lo que importaba era la conexión que desarrollaban sus almas al tenerse una frente a la otra. Archie no podía estar más convencido de que aquella linda pareja era realmente el uno para el otro.
Continuará…
Y llegamos al final del capítulo, espero que les haya gustado. Los rubios mayores regresaron junto al travieso Alexander, en donde también les esperan otras aventuras. Espero que hayan disfrutado la lectura o la hayan encontrado entretenida. Ahora me toca a mí esperar sus comentarios. Gracias por leer.
Musadelmar:
Muchas gracias hermosa por incluir de nuevo una historia mía en tus favoritos, eres bienvenida una vez más, espero te guste. Te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.
Mrs. Nurse:
Hola hermosa, muchas gracias por agregar la historia a tus favoritos y por seguirla, espero que te guste la lectura. Te invito a leer mis otras historias que te advierto están todas terminadas. Te mando un fuerte abrazo y bienvenida.
TeamColombia:
Hermosas, ¿Cómo están? ¿Cómo pasaron su fin de semana? Espero que hayan disfrutado un fin de semana. Me alegra que les haya gustado el capítulo anterior, espero igual que este sea de su agrado. Los rubios regresaron y aún continúan en la historia. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
Julie-Andley-00:
Hola hermosa, muchas gracias por comentar ambos capítulos, gracias por darte ese tiempo de leer cada uno de ellos. No te preocupes entiendo que a veces no se puede comentar, pero sé que estás al pendiente. También creo que Archie quiere convencerse más de algo que no le queda jajaja. Muchas gracias por leer hermosa, te mando un fuerte abrazo amiga.
Rose1404:
Hola hermosa, ¿Cómo pasaste tu fin de semana? Espero que muy bien, pero de compañía sé que con ese acompañante de lectura ¿Qué más se puede pedir? Me alegra que te haya gustado el capítulo, Candy se siente perseguida pero nadie encontró rastros de el echo, así que a esperar si se vuelve a manifestar ese sentimiento de acoso. Me alegra que te haya gustado el capítulo, ojalá que este también sea de tu agrado. Te mando un fuerte abrazo y un beso para el pequeño Anthony.
lemh2001:
Hola hermosa, ¿Cómo estás? Espero que muy bien. Y llegaron a Lakewood sanos y salvos y ya se fueron y hasta Terry se fue con una patada en su escaso trasero jajaja. La cita doble inició y solo falta ver si resulta porque aún hay muchos detalles que tratar. Muchas gracias por leer amiga, te mando un fuerte abrazo.
Mayely León:
Hola hermosa ¿Qué tal tu fin de semana? Espero que todo tranquilo. Me alegra que te haya gustado el capítulo pero me alegra más tu comentario jijiiji, siempre al pendiente. Vamos a echar un volado para ver si le atinamos jajaja o solo fue un presentimiento de la rubia? Te mando un fuerte abrazo amiga.
María José M:
Hola hermosa! ¿Cómo crees? Diablito nomás te llamé jajaja Diablo es más de respeto jajaja, el otro es con más cariño jajajaja. Me alegra ser el del hombro derecho jajaja aunque a veces parezco más el del izquierdo jajaja. Ojalá que pronto puedas resolver lo del problema de conexión, sé que en estos tiempo aquí en México hay que decidir cuáles son nuestras prioridades y esperar por lo demás, desafortunadamente. Y se fueron los rubios, tienes razón sería un repetidero de gente si se quedan todos ahí, imagínate que la máquina de Stear comenzara a fallar con todos en la línea 1? jajajaja me sacaste una carcajada con tus comentarios el sábado, los amé sobre todo eso de que Terry no tiene retaguardia, tienes razón, no sé porqué los dibujaban tan guapos pero sin ese atractivo visual que uno aprecia tanto jajaja, tal vez era por ahorrarse un poco de lápiz y de color jejejeje. Por cierto quiero preguntarte ¿Cómo te fue con el huracán en tú tierra? Aquí pasó el fin de semana y aunque hubo inundaciones todo está bien, espero que tú también. Te mando un fuerte abrazo amiga, saludos y por supuesto bendiciones.
Silandrew:
Hola hermosa! Muchas gracias por tu lindo saludo, ¿Qué te tomas? yo invito jajaja. Creo que Archie se imagino porque la tía abuela andaba sobando la panza de Patricia, o habrá visto otra cosa? Terry 2 es un coqueto empedernido, imagínate! un actor guapo, con labia y rodeado de mucha gente en este tiempo? nomás anda viendo para donde tira la chancla y para allá se va jajajaja. Poco a poco se acomodarán las cosas, sin embargo aún falta para que suceda. Te mando un fuerte abrazo amiga, revise mi bandeja de MP en la compu y el cel y no recibí nada... snif! Gracias por escribir amiga hermosa!
Guest:
Hola hermosa, creo que Archie en esta línea es algo imprudente no? Gracias por leer y comentar.
Guest:
Gracias hermosa, que bueno que te gustó. Bienvenida a la lectura y a los comentarios.
Me alegra mucho haber recibido nuevos mensajes, ojalá se decidan a dejar su nombre para hacer más personal el comentario. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
Muchas gracias a las demás lectoras que leen en silencio, gracias por estar al pendiente de las actualizaciones.
GeoMtzR
21/08/2023.
