Buen día, espero que estén todas muy bien. Muchas gracias por estar pendientes de la lectura. Les recuerdo que los personajes no son míos pero la historia es completamente mía. NO es para menores de edad o para personas sensibles al tema adulto.

LÍNEAS DEL TIEMPO

14

LÍNEA 1

El camino hacia la mansión de Annie era lento, era como si Archie se hubiera esmerado en alargar aquel momento entre sus primos, podía ver la mirada que Candy le dirigía a Anthony y podía ver la emoción del rubio al recibir aquella atención que la joven enfermera no había podido darle cuando tenía a tantos viviendo bajo su techo.

-Hemos llegado. – Dijo Archie con una sonrisa apenada por interrumpir el juego de miradas que habían mantenido los rubios.

-Llegamos. – Dijo Candy con pena por haber sido descubierta por su primo. Anthony le sonrió cómplice y la ayudó a bajar del vehículo.

-Annie te está esperando. – Dijo Archie seguro que así era. Él tenía planes desde un día antes para ir a cenar con Annie y le había comentado sus intenciones. Candy asintió y se dirigió hacia la entrada de la mansión.

-¿No vienen? – Preguntó Candy tímida al ver que tanto Archie como Anthony se quedaban en la entrada.

-Iremos a elegir nuestro atuendo. – Dijo Archie haciendo una reverencia para despedirse de Candy. Anthony hizo lo mismo y guiño un ojo a la rubia una vez que había enderezado su cuerpo. Candy sonrió con timidez y su rostro se encendió de nuevo. – Vamos Romeo. – Le dijo Archie a su primo para apresurarlo.

Candy estaba en la habitación de Annie observando el hermoso guardarropa de la pelinegra, le parecía excesivo todos los vestidos que su hermana del alma había elegido para ella.

-Annie, todos son tan hermosos que no sé cuál elegir. – Le decía abrumada con tanta elegancia, ahora comprendía por qué Dorothy le elegía la ropa cuando era pequeña, en ese momento deseó tenerla a su lado para que eligiera el vestido adecuado para la ocasión.

-Todos te quedarían perfectos Candy. – Dijo Annie segura que así sería. Había elegido los colores y los detalles en cada vestido que sabía podría lucir Candy con su belleza.

-Me gusta este azul Annie. – Dijo la rubia en un intento de usar algo diferente y atrevido, ya que los colores que siempre usaba eran el amarillo, rosa, rojo y el blanco por su uniforme.

-¡Está hermoso! – Dijo Annie emocionada por comenzar a vestir a la rubia. – Yo te ayudaré a vestirte Candy. – Le dijo con emoción, ayudando a la rubia a darse un baño dentro de su habitación y que se librara por fin de ese olor a medicina que tenía impregnado en su uniforme.

Candy dejó que Annie la guiara en todo ya que por alguna razón estaba bastante emocionada con la repentina salida que había Archie organizado.

-¿No se te hace todo muy extraño Candy? – Preguntó Annie mientras le ayudaba a colocar el vestido. Candy la miró y sonrió con nostalgia.

-Todo ha sido muy extraño desde hace unas semanas, Annie. – Dijo la rubia mirando su rostro en el espejo de la habitación. – Aún no puedo creer que haya tenido la oportunidad de ver mi rostro unos años más en el futuro, haber sido testigo de la maravillosa relación que tiene Anthony y Candy junto a Alexander y que pronto llegará otro bebé más a sus vidas. – Decía emocionada al recordar el rostro de Anthony cuando observaba a su bella familia. De pronto ella deseaba tener algo parecido en su tiempo y a su tiempo.

-¿Sabes si Archie y Annie están juntos en esa línea del tiempo? – Preguntó Annie con curiosidad, sabía que el Archie de la línea del tiempo tres había desaparecido en la guerra igual que había desaparecido Stear en esta línea del tiempo, sin embargo quería saber si al igual que Candy y Anthony eran tan felices juntos. – La verdad me dio pena preguntar, pero al parecer Candy se emocionó mucho al verme, era como si no tuvieran una relación muy cercana. – Mencionó de nuevo la ojiazul con cierta nostalgia al imaginarse que ellas dos estuvieran distanciadas en otra línea del tiempo.

-Tengo entendido que Archie y Annie no están juntos. – Dijo Candy con pena a su hermana. – No sé qué pasó entre ellos, lo que si comentaron es que en esa línea del tiempo eres muy famosa. – Dijo Candy segura de haber escuchado bien cuando los rubios le mencionaban que Annie era una chica que se debía mucho a su vida en las redes sociales, explicándole que era como en su época la gente se volvía famosa. Annie sonrió con melancolía. - ¿Qué pasa Annie? – Preguntó Candy a la joven al verla triste.

-Es que me pone triste que Annie y Archie no hayan sido felices en todas las líneas del tiempo. – Dijo la joven suspirando con tristeza. Candy la miraba comprensiva, ella también estaba triste de saber que a pesar de que los tres Andrew eran muy cercanos había otro precio que habían pagado para lograrlo.

-Tienes razón, lo bueno que en nuestra línea del tiempo tú y Archie están comprometidos y próximos a casarse. – Dijo Candy intentando subir el ánimo de la muchacha. La rubia no se atrevió a confesar que en las fotos que había visto de aquella Annie su mirada estaba triste y distante, no tenía el brillo y la sonrisa que ella reflejaba cuando estaba junto a su prometido, lo pensó por un segundo pero decidió no comentarlo.

-Es verdad Candy. – Dijo Annie emocionada de nuevo, su rostro se iluminó nada más de pensar que pronto sería la esposa del gran y distinguido Archivald Cornwell Andrew. - ¡Es tarde Candy, tengo que peinarte! – Dijo Annie nuevamente emocionada por terminar de vestir a su hermana.

Annie comenzó a peinar a Candy una vez que le había colocado el vestido azul que la rubia había elegido. Recogió sus cabellos y los mantuvo en alto con algunas horquillas, colocó una diadema de brillantes y puso un poco de color en sus mejillas y labios. Candy estaba maravillada con el gran cambio que había sufrido en tan solo unos minutos.

-Anthony quedará maravillado al verte. – Dijo Annie juntando sus manos por la emoción. Candy bajó la mirada con cierta tristeza. – ¿Qué sucede Candy? – Preguntó la tímida muchacha con temor de haber echado todo a perder.

-Aún no me acostumbro a todo esto. – Dijo con cierto nerviosismo, para ella aún era raro que le mencionaran que Anthony la estaría esperando, que estaba entre ellos y que su corazón volvía a latir emocionado como si realmente fuese su Anthony el que no se había marchado para siempre.

-Lo entiendo, es extraño, pero para eso es esta salida, para que se conozcan ambos. – Dijo Annie para dar ahora ella ánimo a su hermana, creía que ya era suficiente de sufrimiento. Candy había sufrido mucho con la muerte de Anthony, con la pérdida de Terry y ella dudaba mucho que el amor de Albert fuese para ella el indicado al creer contrario a lo que había creído Archie que no era lo correcto que un tutor se fijara en su pupila.

-Tienes razón… - Dijo Candy con una sonrisa, recordando la imagen del caballero que era este Anthony Brower, justo como ella se había imaginado que hubiese sido su Anthony si hubiese sobrevivido a ese fatal accidente. – Vamos… - Le dijo un poco más calmada para que ambas bajaran a esperar a los caballeros.

Anthony y Archie habían ido al cuarto de hotel que ocupaban él y Stear, Archie llevaba en el maletero del auto el traje perfecto para Anthony y otro para él.

-Creo que este te quedará perfecto. – Dijo Archie sacando del porta traje un elegante traje añil muy parecido al tono que su primo solía usar en sus días de gloria en Lakewood.

Anthony lo observó con cierta nostalgia al recordar que esos tonos eran los favoritos de su madre, y contrario a ese luto que había guardado él había llevado esos tonos después de su desaparición, sin embargo al perder a Candy los colores que vestía eran colores marrones y caquis, colores que comenzó a usar después de quitarse el luto que había vivido por la pecosa.

-¿No te gusta? – Preguntó Archie sorprendido por el gesto melancólico de su ahora primo. – Puedes usar el mío si lo prefieres. – Dijo mostrando el de él que a pesar de también ser de color añil la tela era un poco diferente al que le había ofrecido. – Son casi del mismo color pero lo puedes combinar con la camisa o la corbata que más prefieras. – Dijo mostrando que llevaba varias corbatas a elegir. Anthony lo miró con una sonrisa de agradecimiento.

-No es eso Archie. – Dijo Anthony en respuesta a la preocupación mostrada en el rostro del elegante joven. – Lo que sucede es que esos colores me traen gratos recuerdos. – Dijo dispuesto a ser más positivo y a dejar de pensar tanto en el doloroso pasado, que además de haber quedado atrás, había quedado en otra línea del tiempo. Archie sonrió comprensivo.

-Vamos Anthony, es hora de sonreír nuevamente. – Le dijo Archie con la mirada cristalizada, para él también era difícil haber perdido a ambos, más recientemente a Stear, sin embargo estaba dispuesto a ser más feliz con ellos a su lado, sin intentar olvidar a su primo y a su hermano que se habían reunido dejándolo a él en la espera de un lejano encuentro.

-Tienes razón Archie… - Le dijo palmeando su hombro en señal de nuevos bríos. – Hay que intentar sonreír una vez más. – Dijo Anthony con una gran sonrisa, sonrisa que le provocaba el simple recuerdo de la hermosa rubia que habían dejado momentos atrás en la mansión Britter, sonrisa que se había acostumbrado a ocultar en su rostro por no tener muchos motivos para sacarla a la luz.

Archie asintió más optimista, seguro de que poco a poco él también se acostumbraría a sonreír al imaginar que su hermano y su primo estarían igual de felices de saber que en cierta forma los habían recuperado y que al fin no estaría más tan solo.

-Me gusta el traje que elegiste para mí. – Dijo Anthony a su ahora primo para que no cambiara lo que había elegido. Archie le mostraba que era bueno para las combinaciones de ropa y eso era algo nuevo para él, porque el Archie de su línea del tiempo no era muy preocupado por hacerlo ya que él esperaba que los criados hicieran todo por él.

-¿Te parece bien esta camisa? – Preguntó de nuevo Archie, mostrando una camisa azul cielo que combinaba a la perfección con el añil del traje. – Pensé en esta corbata para completar el atuendo, sin embargo también traje otras para que pudieras elegir entre ellas, así como otras dos camisas que podrían verse igual de elegantes para la ocasión. – Dijo mostrando una camisa blanca y una más de color rosa, corbatas azules, grises y burdeos completaban la variación de combinaciones posibles que podría llevar el rubio. Anthony comenzó a reír con agrado. - ¿Qué sucede Anthony? – Preguntó Archie confundido por la risa de su ahora primo.

-Si Archie te viera eligiendo el atuendo para mí quedaría encantado. – Dijo Anthony en respuesta a la pregunta dudosa de su primo.

-¿Por qué? ¿A él no le gustaba elegir su atuendo? – Preguntó un tanto sorprendido con ello, ya que pensaba que siendo él en todas las líneas del tiempo sería un aficionado de la moda.

-Archie era un tipo muy elegante y bien vestido. – Dijo Anthony con una sonrisa de lado. – Le gustaba lucir bien siempre, sin embargo no sabía mucho de combinaciones de ropa. – Dijo para sorpresa del menor de los Cornwell.

-¿De verdad? – Preguntó Archie sorprendido. Anthony asintió mirándolo con una sonrisa.

-De verdad, él prefería que lo empleados eligieran su vestuario y si no le gustaba pedía otro. – Dijo Anthony con tranquilidad.

-No lo puedo creer. – Decía Archie como si fuera incomprensible eso para él. – Annie y yo compartimos el gusto por la moda y puedo decirte que ella siempre es tendencia en la moda. – Dijo orgulloso de su prometida.

-Hacen una hermosa pareja. – Le dijo Anthony a Archie. Archie sonrió agradecido, no podía evitar pensar que era verdad y que Annie era la persona hecha a la medida para él. – Ojalá Archie se hubiera dado cuenta que así era. – Dijo una vez más el rubio, suspirando por lo que no había sido en su línea del tiempo.

-Bien, es hora de apresurarnos, no querrás dejar esperando a un par de damas ¿Verdad? – Preguntó Archie como buen caballero siempre pendiente de la hora para ser el más puntual de todos.

-Tienes razón. – Dijo Anthony observando el reloj de la habitación para ver que efectivamente ya debían ir por las damas.

El timbre de la mansión Britter fue accionado y un mayordomo estirado y tieso abrió la puerta a los elegantes jóvenes Andrew.

-Bienvenidos jóvenes. – Dijo con una elegante reverencia para recibir a los recién llegados, para después darles el pase a la sala de espera. – Por aquí por favor. – Dijo de nuevo el mayordomo para que lo siguieran hasta el lugar indicado.

Anthony quien se había decidido por el traje añil, camisa azul cielo y corbata burdeos, avanzaba observando el gran lujo que adornaba el gran salón de la mansión Britter. Observó con discreción aquella elegante mansión que jamás había visitado en su línea del tiempo, así que no sabía si era exactamente como la veía en ese lugar.

Archie vestía el traje más claro, pero lo había combinado con una camisa rosa y una corbata azul, ambos se veían realmente elegantes para la cena.

-Buenas noches caballeros. – Dijo el padre de Annie quien estaba en el salón esperando a los caballeros.

-Buenas noches señor Britter. – Saludó Archie con verdadero respeto a su futuro suegro, hasta ese momento pensó en cómo presentar a Anthony frente a él. El señor Britter miró a Anthony con una sonrisa y extendió su mano para saludarlo.

-Señor Andrew, un placer tenerlo aquí. – Dijo sin permitir que Archie o el mismo Anthony se presentara.

Anthony y Archie se sentaron un poco contrariados sin saber si sacar de la confusión al señor Britter o permitir que creyera que era Albert el que estaba ahí en su casa.

– Quiero ofrecer una disculpa a nombre de mi esposa que no pudo estar presente y más porque yo debo ausentarme por un asunto de negocios. – Dijo el caballero con cierta prisa, dejando más lejana la posibilidad de una aclaración.

–No se preocupe señor Britter nosotros podemos esperar a las damas sin ningún inconveniente. – Dijo Archie seguro de que podía quedarse esperando a su prometido junto a su primo, no era como si fuese la primera vez que lo dejaban solo esperando.

- Quedan en su casa. – Dijo el señor Britter con cierta prisa en sus palabras. Anthony y Archie se pusieron de pie frente al hombre que se retiraba estrechando sus manos nuevamente.

-¿Habrá ocurrido algo? – Preguntó Anthony a Archie.

-No lo creo, el señor Britter es un hombre muy ocupado y algo distraído... – Dijo Archie quien conocía perfectamente a su suegro y sabía bien que era común para él alguna reunión de negocios a esa hora.

-¿Habrá sido lo correcto dejarlo con la duda? – Preguntó de nuevo Anthony al recordar que se había quedado con la impresión que Albert saldría a cenar con ellos.

-No te preocupes, debemos tener un poco de cuidado para saber cómo vamos a justificar tu regreso. – Dijo Archie quien se sentía culpable por haber expuesto a Anthony frente al señor Britter sin tener aún una explicación de su regreso a este mundo. Anthony asintió incómodo de pensar que realmente sería difícil presentarse ante la sociedad con su verdadero nombre.

En ese momento se escucharon pasos provenientes de las escaleras, la mirada de Anthony se posó en el lugar del cual venían dichos sonidos y pronto pudo ver al par de hermosas jovencitas que venían bajando una al lado de la otra, ambas distraídas al no saber que dos jóvenes galanes y elegantes las estaban esperando.

La mirada de Anthony se posó en Candy, quien llevaba un vestido de color azul cielo que se sujetaba a su cintura y un delicado vuelo descendía a lo largo de su cuerpo hasta llegar al piso, un listón de color añil resaltaba en su cintura formando un moño de lado como adorno. Los guantes cubrían sus manos delicadamente y el tocado elegido resaltaba su blanco y delicado cuello.

-Es hermosa. – Dijo Anthony en un susurro que Archie escuchó a la perfección. Una sonrisa de complicidad apareció en el rostro del muchacho mirando a su bella dama. Annie sonrió con la misma complicidad a su prometido extendiendo sus manos para volver a saludarlo.

Anthony se acercó a Candy al mismo tiempo que Archie se acercaba a Annie, quien había elegido un vestido color amarillo que estilizaba su figura. Sus cabellos también en alto ayudaban a lucir las joyas que llevaba.

-Te ves hermosa damita. – Dijo Archie a su dama, besando con delicadeza su mano sobre el guante que cubría su dorso. Annie sonrió emocionada por la cercanía de su prometido, no podía evitar sentir aún ese vuelo de mariposas que se desataba en su vientre cuando lo tenía cerca y mirándola de esa manera.

-Gracias Archie. – Dijo Annie con el rostro totalmente coloreado de rojo.

Candy se mantenía en silencio observando la galanura y la elegancia de Anthony, desde que había llegado a esa línea del tiempo era la primera vez que lo veía vestido con esos colores, colores que si bien los otros no le quedaban para nada mal, el verlo vestido tan alegre hacia que su corazón palpitara aún más deprisa al recordar a su Anthony.

-Te ves muy hermosa Candy. – Le dijo Anthony a la rubia extendiendo su mano para que esta la alcanzara y le ayudara como apoyo a terminar de descender las escaleras.

-¿Verdad que si? - Dijo Annie emocionada por el resultado que había obtenido al ayudar a Candy con su atuendo. – Es lo que yo te digo, quedó realmente hermosa. – Dijo una vez más mirando a su hermana quien al igual que lo había hecho ella segundos atrás, se sonrojó por las palabras de Anthony.

-Tú también te ves muy guapo Anthony. – Dijo Candy con cierto nerviosismo en su voz. Archie comenzó a reír con frescura por las palabras de Candy.

-¡Candy! Eso no se dice a un caballero. – Dijo Annie apenada por el cumplido hecho por Candy al rubio. Anthony sonrió con ternura a la rubia disculpando su sinceridad.

-Acepto el cumplido. – Dijo el rubio para después besar el dorso de la rubia.

Candy sintió aquellos cálidos labios sobre su mano que a pesar de estar cubierta por la fina tela de su guante, podía sentir el calor que desprendían. Una corriente eléctrica se desató en su piel erizándole por completo los poros de su brazo y todo su cuerpo, fue como si esa corriente viajara por su brazo y recorriera su cuerpo, despertando su corazón de un viejo letargo en el que se había mantenido por años, despertando un parte de su corazón que había quedado sin vida tiempo atrás. Sintió su corazón latir emocionado, era como si por primera vez en mucho tiempo latiera por completo.

Sus miradas seguían conectadas, sus respiraciones estaban pausadas, respirando lento como buscando ambos un ritmo adecuado para volver a respirar.

-¿Nos vamos? – Preguntó Archie con travesura, quería hacerles notar que no era necesario hacer mucho para que ellos volvieran a caer en su antiguo enamoramiento.

Anthony y Candy asintieron con cierta pena por el efecto que formaban entre ellos. Archie y Annie salieron primero de la mansión y Annie pudo ser testigo del cambio de expresión en el rostro de Archie.

-¿Qué sucede Archie? – Preguntó Annie con angustia.

-No puedo dejar de pensar en el tío William. – Respondió Archie intentando ser discreto en su respuesta. Annie guardó silencio y comprendió a su prometido.

-Sabes que ella nunca estuvo de acuerdo. – Dijo Annie con la misma discreción de Archie.

-Lo sé, sin embargo no sé cómo lo tomará cuando vuelva. – Dijo de nuevo el elegante joven que a pesar de estar feliz por ver a Candy feliz junto a Anthony, no podía evitar pensar en Albert quien estaba de viaje confiando en que Archie estaría convenciendo a Candy de que él y solo él era la mejor opción para la pecosa. Annie guardó silencio respetando la preocupación de su prometido.

Archie manejaba acompañado de Anthony como copiloto, mientras las dos damas viajaban en la parte trasera del vehículo. Anthony ayudó a Candy a descender del auto mientras Archie hacía lo mismo con su dama, ambas jóvenes sonreían con la ilusión reflejada en su rostro.

-Bienvenidos. – Dijo el capitán de meseros al recibir a los cuatro elegantes jóvenes llegar al restaurante. Archie era bien conocido por el personal de ese lugar, así que de inmediato lo llevaron a una mesa para cuatro en el lugar más discreto que tenían. – Por aquí por favor. – Dijo el elegante caballero mientras los jóvenes los seguían en pareja.

Annie y Archie eran bien conocidos en la sociedad de Chicago, ambos habían sido anunciados como prometidos tiempo atrás y a pesar de la desilusión causada entre algunos herederos era algo que esperaban al saberlos inseparables desde hacía tiempo. Pero algo que no esperaban era ver a la otra pareja que los acompañaba y que sin saber bien quienes eran tenían el porte de los Andrew y ninguno de los dos podía negar el parecido con la familia, sobre todo el chico que bien podría confundirse con el patriarca del Clan recién presentado.

La noche era joven y para los cuatro jóvenes lo era aún más. Las miradas de amor no podían ser escondidas entre los prometidos y los rubios, que a ratos se sentían incómodos por estar ahí. Archie invitó a Annie a bailar en un intento por dejarlos solos y que pudieran conversar, al imaginarse que se sentían tímidos por platicar entre sí.

-Hacen una linda pareja. – Dijo Anthony a Candy para iniciar conversación.

-Es verdad. Annie se ve muy feliz. – Dijo Candy mirando a su hermana feliz por verla tan feliz.

-Jamás había visto el rostro de Archie tan feliz en toda mi vida. – Dijo de nuevo Anthony con una sonrisa sincera, observando a su ahora primo bailar con una sonrisa y un brillo muy especial en sus ojos, un brillo que solo había visto cuando su pecosa aún vivía. Candy lo escuchó atenta, sabía que hablaba de ambos Archie, por eso se refería a su rostro.

-Tengo que confesar que me costó un poco de trabajo unirlos. – Dijo Candy con una sonrisa traviesa y a la vez un poco apenada porque ella había sido la causante de aquella pareja, pareja que se había formado de cierta manera obligada por ella aquella tarde de lluvia, pero… ¿Qué podía hacer ella a favor de su hermana, si no hacerse a un lado para que fuera feliz? Sí… sabía que había hecho mal, sabía que había obligado a Archie a hacerse cargo de ella, sin embargo en ese preciso momento sentía un gran alivio de no haberse equivocado.

-¿De verdad? – Preguntó Anthony un poco sorprendido por la revelación de la rubia. Candy asintió con una tierna mirada y una linda sonrisa. Anthony la miró con anhelo.

-Nosotros fuimos a estudiar al Colegio San Pablo. – Dijo Candy sintiéndose en confianza por primera vez con él, y no es que antes no le hubiera tenido esa confianza nata que existía entre ella y Anthony, sino que era la primera vez que se encontraban solos para conversar. – Ahí Archie comenzó a mostrar un comportamiento extraño hacía mí. – Decía Candy incómoda de recordar aquellos momentos de su vida, ya que implicaba recordar también al rebelde actor.

-¿Comportamiento extraño? – Preguntó Anthony confundido por aquella revelación. Candy asintió.

-Un día me apartó de todos y tengo la sensación de que… - Decía la rubia con cierta duda en su relato, como si ella misma siguiese dudando de los sentimientos que un día Archie había experimentado hacia ella.

-¿De qué Candy…? - Preguntó Anthony ansioso por conocer qué había ocurrido en su pasado. El rubio colocó su mano sobre la mano de Candy y ella contuvo el aliento al sentir la calidez de su tacto.

-No lo sé… - Le dijo Candy mirándolo a los ojos. Anthony correspondió a su mirada y ambos se quedaron mirando por varios segundos, cada uno estudiando ese brillo que desprendían sus ojos cuando se tenían frente uno al otro. Por un momento parecía que sus rostros se unirían en un beso, sin embargo Anthony consideraba que era demasiado pronto para hacerlo y no porque no tuviera ganas de efectuarlo, sino porque necesitaba que Candy lo conociera realmente como era y él deseaba conocerla a ella, quería saber todo, sus gustos, sus anhelos, sus deseos, porque a pesar de representar a la misma niña que él había amado y perdido hacía tantos años, sabía bien que no era la misma pequeña de su tiempo.

-¿Crees que te iba a confesar que estaba enamorado de ti? – Preguntó Anthony con cierta dificultad en su voz, no por la pregunta, no por el significado, sino porque había tenido una batalla en su interior por dejarse llevar por ese beso.

Candy despertó apenada de su letargo, escuchando parcialmente la pregunta echa por Anthony, también se había perdido en el deseo que brotaba de su corazón por probar sus labios. Deseaba tanto volver a sentir el calor y la humedad de unos labios sobre los suyos, extrañaba de cierta forma los besos de Terry, sin embargo no eran los de él los que anhelaba en ese preciso momento, sino los besos del rubio que estaba frente a ella, pero comprendía al igual que Anthony que era demasiado pronto llegar a un punto tan íntimo entre ellos, ya que fuese o no Anthony Brower el que tenía frente a ella, tenía que aceptar que no era su dulce niño que no se dejaba intimidar por nadie y tomaba lo que le pertenecía. Y tanto él como ella a pesar de sentir que se pertenecían uno al otro temían asegurarlo en el contrario.

-¿Enamorado de mí? – Preguntó Candy un poco confusa, ya que ella lo que había llegado a pensar era que se había confundido en sus sentimientos hacia ella, creía que Archie pensaba que le gustaba y que se había dejado llevar por el coraje que sentía por Terry. Anthony la miró enternecido al descubrir que inocentemente esta joven Candy no se había percatado del amor que sus primos habían desarrollado por ella.

-Archie estuvo enamorado de ti. – Dijo Anthony seguro de ello. Candy lo miraba con los ojos bien abiertos, sorprendida por aquella revelación, sintiéndose aún más culpable por haber impuesto a su hermana sobre los sentimientos de su primo, que si bien no eran correspondidos no consideraba que hubiese sido correcto que ella lo obligara de cierta manera a olvidarlos.

-No puede ser… - Dijo Candy aun negándose a que eso fuese cierto. Miró hacia la hermosa pareja que bailaba dedicándose miradas tiernas, su corazón se tranquilizó al momento y sonrió aliviada de ver que ya no era así.

-¿Comprendes ahora la actitud de Archie? – Preguntó Anthony a la rubia, quien miraba con una sonrisa tierna a dos de las personas que más quería en su vida.

-Yo jamás hubiera podido corresponder a Archie. – Dijo Candy regresando su mirada hacia Anthony. El rubio la escuchó atento una vez más.

-¿Por qué Candy? – Preguntó Anthony curioso por saber más de ella. El rostro de Candy se encendió de nuevo, solo la luz de las velas iluminaba parcialmente sus mejillas. Anthony fue el único testigo de aquel hermoso sonrojo. Candy abrió los ojos nerviosa por la respuesta que tenía que dar, ya que le costaba trabajo confesar a Anthony que se había enamorado de otro después de su partida, porque en ese momento los ojos que la veían con tanto amor y atención eran los ojos de su Anthony.

-Cuando Anthony murió yo quedé muy lastimada. – Dijo Candy como respuesta. Anthony sintió una punzada en su corazón al recordar su pérdida.

-Yo también quedé muy lastimado cuando te perdí. – Le dijo apretando aún más su mano, refiriéndose a ella como si fuese aquella chiquilla de su pasado. Candy lo miró detenidamente, sus ojos brillaban con más fuerza al tenerlo tan cerca.

-Lo siento mucho. – Dijo Candy como si hubiese sido su culpa abandonarlo.

-También yo lo siento. – Dijo Anthony acercándose un poco más a ella. El corazón de Candy se detuvo al sentir su cercanía. Por un segundo ambos dudaron en si besarse o no era lo correcto.

-¡Maldita sea! – Dijo de pronto Archie, quien se encontraba muy cómodo con Annie cuando pudo ver que el mesero interrumpía la cercanía que había entre los dos rubios sentados en la mesa.

-¿Qué pasa Archie? – Preguntó Annie aturdida al escuchar a su prometido maldecir cuando segundos antes había estado a punto de darle otro beso.

-El mesero que ha interrumpido a Candy y Anthony. – Dijo de nuevo el elegante joven molesto por la interrupción que habían sufrido sus primos. Annie sonrió por el comportamiento de su novio.

-Tal parece que ya no estás muy preocupado por Albert. – Le dijo Annie a su prometido. Archie abrió los ojos al recordar de pronto a su tío.

-No te creas, si me preocupo por él, más cuando imagino su reacción. – Dijo suspirando como si fuese culpa de él no haber convencido a Candy de aceptarlo. – Pero no puedo hacer nada contra eso… - Dijo dirigiendo su mirada nuevamente hacia la pareja de rubios quienes sonreían avergonzados por la interrupción que los había tomado por sorpresa incluso a ellos. Annie sonrió comprendiendo a lo que se refería su prometido.

-Candy siempre amó a Anthony. – Dijo la ojiazul recordando el día que se había escapado de su madre para ir a ver a su hermana del alma. - Ella estaba devastada el día que la fui a ver. – Archie la escuchaba sorprendido, ni él ni nadie sabía de esa visita, nadie excepto el padre de Annie, quien había sido el que otorgó el permiso a su hija. – Y a pesar de que no es Anthony el que tiene frente a ella, ella lo mira como si realmente fuera él. – Dijo Annie con una gran paz en su alma al saber que su hermana tenía una oportunidad más de ser feliz.

-Es Anthony Annie… - Dijo Archie convencido de que así era. – La mira igual que él a ella, la cuida igual, se arriesga igual… Es Anthony, Annie… solo que estaba en otro lugar… - Dijo de nuevo con melancolía, mirando con un profundo amor hacia donde estaba la pareja, quien volvía a tener la timidez que cuando habían llegado. – Vamos… - Le dijo tomándola de la mano para llevarla hasta la mesa.

-Ya está lista la cena. – Dijo Candy en cuanto llegaron a la mesa, como si quisiera evitar el tema que había estado conversando con Anthony.

-Lo sé Candy, pudimos ver que el mesero llegó justo a tiempo. –Dijo Archie mirando a Anthony, quien le sonrió resignado a la interrupción.

-Justo a tiempo. – Dijo Anthony un poco incómodo y a la vez aliviado de que sucedieran las cosas de esa manera, ya que temía que si se hubiera concretado ese tan anhelado beso, hubiera echado todo a perder con su impaciencia.

Anthony deseaba que Candy lo amara por él y no por el recuerdo que representaba su imagen en su vida, deseaba que el amor que sentía por ella fluyera de la misma manera que había fluido con su pecosa, de manera natural y sincera y no solo porque ella se parecía a su pecosa y él se parecía a su príncipe de las rosas, algo válido en su situación, porque además ninguno eran los chiquillos que habían sido cuando se quedaron solos. Anthony podía ver que Candy había madurado mucho, que era una chica fuerte e independiente, que podía valerse por sí misma y que no necesitaba a un hombre a su lado para salir adelante, sin embargo el corazón de la rubia sentía la necesidad de amar nuevamente y no quería ser impuesto ante ella.

Candy por su lado pensaba que Anthony era muy parecido a su Anthony, tenía la misma bondad y calidez en su alma, la misma decisión y arrojo para tomar decisiones y la miraba con la misma ternura que su Anthony la miraba, sin embargo temía que él se sintiera desilusionado por la Candy que era ahora, ya que no era la niña que se había quedado llorando en la mansión de las rosas, ya no era la pequeña que había deseado convertirse en una verdadera dama para él, sino que ahora era una mujer que había luchado por su propios medios para llegar hasta donde estaba y sabía que le faltaba mucho más para lograr ser un ser independiente, y estaba consciente que tal vez eso no le gustaría al rubio.

Cada uno tenía sus temores, cada uno tenía sus motivos, sin embargo los dos habían decidido conocer a esa alma gemela que los había dejado en su línea del tiempo, querían darse esa oportunidad pero al mismo tiempo no querían echar todo a perder, así que ninguno de los dos querían dejarse llevar por el impulso de su corazón, impulso que los llevaría a tomarse de la mano sin importar que estuviese alguien más, impulso que llevaría a Anthony a besar sus mejillas o sus labios sin pensar en lo que pudiera pasar, impulso que los llevaría a cabalgar en un solo corcel por los caminos de Lakewood para ambos poder gritarse su amor y retomar aquel noviazgo no cantado que había quedado suspendido en el corazón de ambos amantes.

Continuará…

Y llegamos al final de este capítulo, espero que les haya gustado. Pudimos ver un poco más de interacción entre la pareja principal y Archie ahora actúa de celestino jijijiji. Muchas gracias por leer hermosas, les mando un fuerte abrazo. Ahora a esperar sus comentarios.

yanicasti0206:

Hola hermosa, bienvenida a la historia. Muchas gracias por agregarla a tus favoritos y por seguirla, espero sea de tú agrado. Te mando un fuerte abrazo hermosa, saludos y por supuesto muchas bendiciones.

TeamColombia:

Hola hermosas, como siempre un placer leer cada uno de los comentarios que me dejan, me alegra que les haya gustado mucho el capítulo anterior, espero que este también. Albert 3 es una persona con ambición, sin embargo no se compara con la maldad de los Leagan. Muchas gracias por leer hermosas y sobre todo por comentar. Les mando un fuerte abrazo.

lemh2001:

Hola cómo estás? Muchas gracias por tus buenos deseos. Y comenzó la cita y siguen en la luna entre ellos, ojalá que todo siga miel sobre hojuelas. Te mando un fuerte abrazo hermosa, gracias por escribir y leer.

Rose1404:

Hola hermosa, me alegra saber que pasaste un gran fin de semana, como lo mereces tú y ese hermoso bebé. Creo que la falla del sistema fue general porque también tuve problemas para acceder. Albert quería que Eliza se casara con Anthony para que le ayudara a recuperar su parte de la herencia, pero no fue necesario, aunque creo que de haberlo conseguido ella no le hubiera entregado nada porque primero se lo hubiera gastado. Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, espero este también amiga. Te mando un fuerte abrazo con mucho cariño para ti y el bello Anthony.

Julie-Andley-00:

Hola hermosa, tienes razón poco a poco las líneas del tiempo comienzan a enderezarse y cada quien sale huyendo al lugar que pertenecen. Espero que te haya gustado este capítulo a mí me encantó escribirlo jijijiji. Te mando un fuerte abrazo amiga.

Guest:

Hola hermosa, creo que Stear no es tan malo, algo trae en contra de Terry pero creo que no se atrevería a tanto... aunque lo pensó jiijiji. Saludos y gracias por leer hermosa.

Mayely León:

Hola hermosa, así es los rubios mayores se fueron a su línea del tiempo para seguir derrochando su amor en aquel lugar, mientras que los más jóvenes se quedaron para poner más atención en su relación, ojalá que todo funcione para bien. Muchas gracias por leer y comentar amiga.

Guest:

Hermosa, muchas gracias por tú comentario, pero si me apena dirigirme a ti solo como Guest, ojalá pudieras dejarme tú nombre para hacer más personalizado el trato. Por otro lado no tienes nada que agradecer, ya que yo soy Anthonyfan de hueso colorado (como decimos en mi tierra) y solo ellos me inspiran estas historias. Te mando un fuerte abrazo, gracias por leer y comentar.

Cla1969:

Ciao bellissima, che bello leggere il tuo commento. Albert della riga 3 è una persona egoista, tuttavia non ha il livello di malvagità dei Leagan, creare un personaggio così spensierato nei confronti della sua famiglia mi ha permesso di giustificare ulteriormente la fuga di Anthony e Stear alla riga 1. Spero che tu mi è piaciuto il capitolo di oggi, bellissimo. Ti mando un grande abbraccio, saluti e benedizioni.

Siladrew:

Hermosa, sé que leerás mientras tanto aquí te dejo un saludito para animarte a continuar. Te mando un fuerte abrazo.

Muchas gracias a todas y cada una de las personas que han leído y seguido la historia, gracias a las que a pesar de no comentar están al pendiente de la lectura, en verdad les agradezco el tomarse un poco de su tiempo para leer. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.

GeoMtzR

23/08/2023.