Hola hermosas, llegó el ansiado fin de semana para la mayoría, espero que lo pasen espectacular.

Les recuerdo que la historia No es para menores de edad. Comenzamos.

LÍNEAS DEL TIEMPO

18

LÍNEA 1

La mirada de Candy estaba puesta en Anthony, quien le sonreía mientras extendía la rosa roja que había elegido para entregarle personalmente, una melodía comenzó a vibrar en su corazón, una melodía conocida por ellos, una melodía con un ritmo tan dulce y bello que lograba cautivarla una vez más.

-Para ti. – Dijo Anthony dando un beso sobre la rosa para después ponerla en sus manos. Candy la tomó con mucho cuidado temiendo lastimarse con alguna espina, sin embargo Anthony se había deshecho de cada una de ellas, después de todo había tenido mucho tiempo para hacerlo.

-Gracias Anthony. – Dijo Candy tomando la rosa para llenarse de su aroma, cerrando los ojos para recrear en su mente el dulce aroma que desprendía el jardín de Lakewood. – Es una rosa hermosa. – Dijo Candy feliz con aquel sutil detalle.

La propietaria del pequeño restaurante estaba realmente conmovida con la tierna y romántica escena, era la primera vez que veía a Candy ilusionada con un muchacho, o mejor dicho, era la primera vez que veía un muchacho con Candy, ya que anteriormente la sabía enamorada pero jamás había visto al joven afortunado.

-Podría traernos la comida por favor. – Dijo Anthony con amabilidad para evitar que se pasara la hora de la comida de la rubia.

Anthony llevó a Candy del brazo hasta la mesa que habían ocupado por la mañana, para después tomar el bouquet de flores y llevarlo hasta ella. Candy agradeció aún más con una sonrisa.

-¡Son tan hermosas Anthony! – Decía ilusionada, feliz de recibir un detalle tan tierno de aquel que un día había proclamado como su verdadero príncipe.

-Me alegra que te gustaran. – Dijo Anthony feliz por la reacción de la joven enfermera, quien no podía dejar de sonreír, era como si hubieran pintado una sonrisa en su rostro, una sonrisa que él comenzaba a amar cada día más. La mesera llegó con el pedido de la comida y los rubios agradecieron con una sonrisa. Candy observaba el rostro de Anthony que la miraba con dulzura y eso la hacía sentir algo inquieta.

-¿Sucede algo Anthony? – Preguntó la rubia al ver que él no dejaba de observar su rostro.

-Disculpa Candy, ¿Me decías? – Preguntó como si se hubiera perdido de algo de lo que decía la rubia, sin embargo a pesar de que se había perdido en su imagen estaba atento a lo que la rubia hablaba.

-Te ves preocupado. – Dijo Candy explicando el motivo de su pregunta ya que lo veía un poco distraído. – No es necesario que vengas a comer conmigo, también tienes cosas que hacer y no puedes…

-No es por eso princesa… - Dijo Anthony interrumpiendo delicadamente sus palabras. No quería que pensara que su preocupación tenía que ver con ella. Tomó su mano entre las suyas y la besó repetidamente mientras cerraba los ojos. Candy observó ese detalle y su rostro se puso completamente rojo por la pena al ver que en aquel rincón había más personas a su alrededor y algunas de ellas trabajaban en el hospital.

-¿Puedo saber qué te sucede? – Preguntó Candy con verdadera preocupación, sabía bien que el cambio tan repentino que habían sufrido él y Stear debía causarles cierto conflicto y no quería que se sintiera fuera de lugar. Anthony le sonrió agradecido por su preocupación.

-No quiero que te preocupes. – Le dijo Anthony besando una vez más su mano.

-¡Dios! – Pensaba Candy con el corazón desbocado, el rostro ardiendo y las ganas de continuar a su lado, deseando que la hora de la comida se extendiera por más tiempo. – No me gusta verte preocupado, además para eso estoy aquí… - Le dijo con sinceridad. Anthony sonrió una vez más agradecido. Acarició su rostro y se detuvo en el intento de besar su mejilla.

-Eres tan buena Candy. – Le dijo mirándola a los ojos, recordando que en ese momento no era lo adecuado acercarse más a ella. – Lo que pasa que esta mañana sucedió un imprevisto en el hotel. – Dijo Anthony para hacerle ver que no tenía nada que ver con ella su angustia.

-¿Sucedió algo con Stear o con Stear? – Preguntó con cierta travesura en su voz, le parecía gracioso mencionar a ambos Stear. Anthony sonrió comprendiendo su risita.

-No, todo está bien con ellos, de hecho hoy en la mañana llegaron. – Dijo Anthony sin confesar el problema con el que se había encontrado por la mañana cuando había llegado después de desayunar con ella y organizar aquella comida improvisada.

-Me alegra que ellos hayan llegado con bien. – Dijo Candy terminando de comer para regresar a trabajar, sin embargo sabía que algo sucedía con Anthony pero este no se decidía a hablarlo con ella.

Candy intentó sacar de su bolsa el dinero correspondiente para dos comidas, sin embargo Anthony la detuvo en su intención.

-No te preocupes ya todo está pagado. – Dijo tomando su mano para evitar que lo hiciera. Candy lo observó sorprendida.

-Pero tú pagaste hoy por la mañana. – Dijo a modo de reclamo por no permitir que ella lo invitara esta vez.

-No puedo permitir que una dama pague por mí pecosa. – Le dijo con ternura. Candy lo escuchó referirse a ella una vez más con aquel tierno mote que le había puesto su Anthony. – Además yo te invité en la mañana y ahora también. – Le dijo Anthony con una sonrisa. Candy asintió y guardó el dinero que sabía le serviría para llegar a fin de mes, porque a pesar de que Albert le había insistido en pagar la mensualidad del departamento ella se había negado rotundamente al alegar que era una persona independiente.

Salieron del restaurante caminando uno al lado del otro, con paso calmo y lento, como si contaran los pasos para llegar hasta su destino.

-Vendré por ti más tarde. – Le dijo Anthony como si estuviera pidiendo permiso para hacerlo. Candy asintió feliz porque así lo hiciera.

-Te estaré esperando. – Le dijo con una sonrisa y una mirada coqueta, una mirada que él conocía muy bien de la pecosa, sus recuerdos lo llevaron una vez más a la última noche que la había visto con vida. Cerró los ojos y negó ese recuerdo.

-Tranquilo Anthony, aún no es tiempo. – Se decía él mismo para detener su proceder. – Hasta más tarde pecosa. – Le dijo con una sonrisa cautivadora, una sonrisa que Candy conocía a la perfección en él y que tenía grabada en su mente de tiempo atrás.

-Hasta más tarde Anthony. – Le dijo con una sonrisa viendo como el rubio se aproximaba a ella para depositar en su mejilla un lento y húmedo beso. Las piernas de Candy se estremecieron al sentir aquel contacto tan deseado e inesperado al mismo tiempo.

Esta vez Anthony se quedó en ese lugar esperando que Candy entrara al hospital, mientras las personas que habían estado también en el restaurante comenzaban a regresar para reiniciar sus labores. Algunas de ellas los observaban curiosas, les había causado curiosidad ver a la rubia enfermera que siempre comía a solas en el rincón de aquel restaurante en compañía de un joven tan elegante y buen mozo.

Anthony se quedó hasta que perdió la hermosa figura de la rubia, para después regresarse al hotel y ver en qué podía ayudar a sus primos para después regresar por la rubia.

-¿Cómo está? - Preguntó Anthony a Stear una vez que llegó a la habitación.

-Igual Anthony no ha despertado. – Decía el joven Stear que se encontraba sentado en la antesala de la habitación. Archie estaba con él.

-Sigo sin comprender por qué Patty llegó con tantos días de anticipación. – Dijo Archie, quien sabía que Patty iría para la boda, pero todavía faltaban casi un mes para que se oficiara y la esperaban hasta dentro de veinte días.

-Tal vez quiso darles una sorpresa. – Dijo Anthony a su primo. Archie asintió, sin embargo no estaba tranquilo por lo sucedido.

-No se imaginaba que la sorprendida sería ella. – Dijo Stear sintiéndose culpable por haberse topado de frente con ella, pero ¿Quién iba a decirle que aquella dama que había sido la novia de su contraparte se presentaría en el mismo hotel que ellos habían elegido?

-Yo creía que se quedaría con Annie. – Dijo Archie una vez más, creyendo que así lo había entendido.

-¿Ya decidieron qué es lo que le van a decir? – Preguntó Anthony para saber qué es lo que harían.

-Creo que es mejor decirle la verdad. - Dijo Archie convencido de ello, ya que por lo que había dicho el inventor mayor su impresión había surgido cuando se topó de frente con él.

-Archie tiene razón, no me parece justo que le digamos una mentira y ella crea que yo soy su Stear y se sienta con la obligación de ayudarme a recuperar mis recuerdos. – Dijo Stear pensando mejor las cosas.

-En eso tienes razón. – Dijo Stear mayor, quien se acercaba a los demás. No había querido dejar a Patty por ningún segundo, le había dado tanta ternura volver a ver el rostro de su amada Patricia, a pesar de que esta joven estaba mucho más delgada y demacrada que su prometida. – Ella es una chica inteligente y comprenderá lo que hice. – Dijo el mayor seguro de que Patty entendería lo que había hecho.

-¿Se parece a tú prometida? – Preguntó Stear intrigado, le causaba curiosidad saber más acerca de aquella chica, porque a pesar de que quería mostrarse indiferente había algo en ella que lo llamaba a acercarse, pero sabía bien que no era lo correcto porque jamás la había visto en su vida, fuera de la vez que ahora recordaba haberla visto junto a Annie en su línea del tiempo.

-Está mucho más delgada y demacrada. – Dijo Stear a su contraparte. – Pero sí se parece mucho, me recuerda a cuando la vi por primera vez. – Dijo con una sonrisa melancólica.

-Patty ha sufrido mucho. – Dijo Archie con tristeza recordando el día que se enteró de la muerte de su hermano. – Como ya les conté lo que intentó hacer pueden darse una idea de lo que está pasando. – Dijo de nuevo el elegante joven. Todos guardaron silencio sin poder comprender sus motivos, todos habían perdido a alguien importante en su vida y ninguno había optado por esa opción. – Patty era una joven llena de vida. – Dijo recordando los días de colegio. – Tímida pero de aspecto fresco y alegre. – Sus palabras eran escuchadas con atención por los demás.

-Stear… - Se escuchó decir desde el fondo de la habitación. – Stear… ¿Eres tú? – Preguntó la joven con cierto nerviosismo, sin embargo sabía bien que no estaba en la habitación que había rentado.

-Tranquila Patty. – Dijo Archie primero que todos, era el único que tal vez podía tranquilizarla.

-¿Archie? – Preguntó Patty aún más confundida, creyendo por un momento que todo había sido un extraño sueño, sin embargo no se explicaba por qué estaba en otro lugar que no era el que le habían asignado. - ¿Dónde estoy? ¿Y Annie? ¿Candy? – Preguntó con inquietud.

-Tranquila Patty, Candy y Annie vendrán un poco más tarde. – Le dijo Archie a la joven quien lo miraba con pena porque se encontraba en cama.

-Archie, me encontré con Stear. – Dijo Patty de pronto.

-Tranquila Patty. – Le dijo Archie para intentar calmarla y que no perdiera el conocimiento una vez más. Los demás jóvenes permanecían en silencio en la antesala de la habitación para no alterarla más.

-¡Te lo juro Archie! ¡Era Stear! ¡Choqué con él justo como en el baile de mayo! – Dijo recordando la vez que lo había visto por primera vez. – Pero él no me reconoció. – Decía impaciente, comenzando a recordar qué era lo que había sucedido antes de perder el conocimiento. – Pero de pronto también apareció otro Stear detrás de él y yo… yo… ya no pude… - Decía comenzando a hablar con palabras entrecortadas, comenzando a llorar desconsoladamente.

-Tranquila Patty, todo estará bien. – Le decía Archie sintiendo un fuerte dolor en su corazón, comprendía muy bien el dolor de Patty.

-¡Me estoy volviendo loca Archie! – Le decía abrazándose a él con fuerza.

-No es así Patty, no te estás volviendo loca. – Dijo Archie para intentar calmarla.

-¡Sí Archie! ¡Creí que todo estaría bien si regresaba a Chicago! ¡Quería sorprender a Candy y a Annie y pasar unos días juntas antes de su boda! – Decía sin poder dejar de llorar. – Pero al llegar aquí el recuerdo de Stear me persigue y me lastima. – Decía con un nudo en su garganta. – Al llegar anoche me encontré con un joven buen mozo que también chocó conmigo y al verlo me recordó mucho a Stear. – Dijo Patty confesando que había chocado con Anthony, el rubio comprendió ahora el motivo por el cual la joven con la que se había topado la noche anterior y a la cual había ayudado a cargar su maleta lo veía tan conmocionada, ella había encontrado el parecido que unía a los Andrew entre sí. – Y hoy en la mañana me pareció volver a verlo, pero es imposible que sea él Archie, ¡es imposible! – Decía Patty provocando que todos los que escuchaban sus lamentos se sintieran verdaderamente mal.

-Perdóname Patty. – Decía Archie sintiéndose mal por el estado de la muchacha, dudando si decir lo que habían hecho, creyendo que no tenía derecho a jugar con sus sentimientos.

-¡Me estoy volviendo loca, Archie! – Gritó Patty nuevamente desesperada al recordar que había visto a Stear frente a ella y nuevamente detrás de él.

-No Patty…no te estás volviendo loca. – Dijo de pronto el Stear mayor quien era el que pensaba que debía hacerle frente a aquella dulce joven que no tenía culpa de haber perdido a su otro yo.

-¿Stear? – Dijo mirando al mayor con los ojos bien abiertos, para después mirar a Archie como cuestionando si él también lo podía ver al igual que ella.

-Soy Stear… pero no soy el Stear que tú recuerdas. – Decía mirando a la jovencita que permanecía sentada en la cama. – ¿No notas algo diferente en mí Patricia? – Preguntó el joven acercándose un poco más a ella. Patricia lo miraba incrédula, sin saber qué decir, sin saber qué hacer, mirando a Archie quien la animaba con la mirada a que respondiera la pregunta.

-Te ves mayor y no usas anteojos. – Le dijo Patty con temor a confundirse, creía que nuevamente estaba en un sueño y que ahora Archie estaba ahí.

-Soy más grande que el Stear que tú conociste. – Dijo el mayor con una sonrisa melancólica, intentando acercarse un poco más a la jovencita. Stear tomó su mano y ella lo rechazó aturdida.

-Estoy soñando ¿Verdad Archie? – Le preguntó a su antiguo cuñado, quien le sonrió soltando una lágrima dolido porque él también no hace mucho había deseado vivir en un sueño.

-Patty, sé que lo que te vamos a decir puede sonar muy confuso, pero es necesario que escuches lo que Stear tiene que decirte. – Dijo Archie intentando mediar un poco la situación. Patty lo miró extrañada y después volvió a poner su mirada en el inventor mayor.

Anthony y Stear joven estaban en la antesala en silencio, escuchando lo que el inventor mayor diría a la joven, no sabían si entrar o esperar hasta que lo mencionara el mayor. Ambos se miraban temiendo una vez más que todo eso fuese un error, sobre todo Stear quien no estaba muy seguro de causar un colapso en la hermosa joven que se había desmayado en sus brazos. Había podido observarla muy de cerca y por alguna extraña razón sentía una profunda pena por ella, sentía su sufrimiento y le dolía en el alma como si estuviesen conectados, era como si su piel hubiese reconocido aquel contacto y a pesar de no conocerla parecía que su corazón la había reconocido.

-¿Qué sucede? – Preguntó Patty encogiéndose en una esquina de su cama, recordando las veces que se había enrollado en su cama pensando que en un momento a otro perdería la razón por el dolor que sentía. – Todavía no estoy loca. – Decía Patty defendiéndose como si creyera que eso le iban a decir.

-Por supuesto que no. – Le dijo Stear sentándose frente a ella, mirándola con cautela, explorando su rostro con detenimiento al recordar el dulce rostro de su amada Patricia, más sin embargo al ver el sufrimiento en su rostro la hacía ver diferente. En ese momento Stear más que nunca deseo volver a estar al lado de su futura esposa. – No estás loca Patricia, ni lo vas a estar nunca. – Le dijo Stear seguro de ello. – Eres una de las mujeres más inteligentes y sensatas que he conocido en mi vida. – Le dijo ante la mirada extraña de Patty, quien no comprendía cómo le decía eso.

-¿Nos conocemos? – Preguntó Patty cubriéndose con las sábanas para sentirse más segura, la única razón por la que continuaba despierta era porque Archie le daba ese valor que necesitaba para escuchar.

-Nos hemos conocido en diferentes líneas del tiempo Patty. – Le dijo Stear con ternura, con esa ternura que solo su novia le había provocado después de haber conocido a Candy.

-¿Líneas del tiempo? – Preguntó Patricia reaccionando a esas palabras. El inventor de inmediato pudo notar que algo sabía acerca de ello. - ¿Cómo sabes tú de las líneas del tiempo? – Preguntó la joven levantándose de su lugar casi de inmediato, poniéndose de pie ante la sorpresa de Archie y Stear que la miraban siendo ahora ellos los confundidos.

-¿Qué sabes tú de las líneas del tiempo? – Preguntó Stear para investigar más acerca de ello. Patty lo miró fijamente y se acercó a él para observar su rostro. Stear se quedó inmóvil permitiendo que lo estudiara.

-Esto no puede ser posible. – Dijo Patty haciéndose para atrás de inmediato.

-¿Qué es lo que sucede Patricia? – Preguntó Stear, llamándola como la llamaba en su línea del tiempo. - ¿Qué no es posible? – Insistió el mayor en su pregunta al ver que ella no respondía. Patty lo miró de nuevo fijamente dudando en responder aquellas preguntas.

-Stear y yo platicábamos de la posibilidad que existiesen diferentes líneas del tiempo. – Dijo Patty con timidez, con nerviosismo, se sentía como si alguien hubiese indagado en sus pensamientos y en sus pláticas privadas con su adorado inventor. – Él decía que inventaría una máquina en la que pudiéramos viajar haciendo saltos cuánticos y visitaríamos a muchos Stear y Patricias que pudieran existir. – Comenzó a hablar la joven de manera fluida, con una sonrisa en los labios al poder ser escuchada por primera vez hablar de su adorado inventor sin que le dijeran "ya basta, solo te lastima recordarlo". – Yo le decía que estaba loco, pero él… él así era… tal vez un poco loco… - Decía Patty nuevamente con la voz quebrada. – Pero yo lo amaba tanto… - Dijo cayendo de rodillas para volver a llorar desconsolada.

Stear se levantó de su lugar intentando pasar a la habitación donde escuchaba el llanto de aquella joven que también a él lo lastimaba. Anthony se dio cuenta de sus intenciones y lo detuvo negando con su cabeza que no debía hacerlo. Una súplica apareció en los hermosos ojos del joven inventor y Anthony le sonrió comprensivo, sin embargo no podía permitir que aquella joven terminara con un desequilibrio mental al darse cuenta que no estaba emocionalmente bien por la pérdida de la contraparte de su primo.

-Tranquilo. – Le dijo Anthony con la voz más baja que podía utilizar. Stear asintió apuñando las manos en señal de ansiedad.

-Tranquila Patty. – Le dijo Archie a la joven, esta se levantó intentando ser fuerte una vez más por él, por su Stear.

-Hace un tiempo lo soñé… - Dijo mirando a su antiguo cuñado. – Y te soné a ti… - Le dijo a Stear mayor, sorprendiéndolo con aquella revelación. – Creí que era un sueño más que tenía con Stear, producto de los medicamentos que tenían que darme para poder sobrellevar mi pena. – Dijo la joven, lastimando a ambos chicos al escuchar hasta donde había llegado el dolor por su pérdida.

-¿A mí? – Preguntó Stear mayor, como dudando que fuese él al que hubiera soñado, ya que comprendía que soñara a Stear, incluso a Archie, pero ¿A él? Le parecía imposible y extraño. Patty asintió.

-Ahora sé que eras tú… - Dijo Patty con los puños apretados. – Tiene que ser así porque Stear estaba a mi lado y tú estabas frente a nosotros. – Dijo revelando por primera vez su sueño, ya que el médico que la había tratado le había prohibido hablar de lo que soñaba cuando era relacionado con Stear, según él así lo olvidaría más rápido, pero estaba totalmente equivocado, ya que en sus sueños era como si su adorado inventor se comunicara con ella. – Stear me decía que tú venías de otra línea del tiempo y que me ayudarías a superar su pérdida… - Dijo la joven haciendo un esfuerzo por recordar lo que le había dicho Stear en aquel sueño tan extraño. – Que lo ayudarías a él a volver a mí… - Dijo pensativa, dándose cuenta que lo que decía sonaba muy loco incluso para ella. - ¿Ustedes también creen que estoy loca? – Preguntó con temor a Archie y al inventor mayor. Archie negó con una sonrisa porque se daba cuenta que unos meses atrás así hubiese sido. El inventor mayor le sonrió negando a su pregunta.

-Al contrario Patty, creo que eres una muchacha demasiado fuerte y valiente. – Le dijo Stear para darle confianza. – Todo lo que has dicho ha sido de gran ayuda para mí. – Le dijo de nuevo. Patty lo veía aún confundida, porque aquel sueño aún no tenía sentido para ella. – Me acabas de avisar que mi contraparte de esta línea del tiempo pensaba muy similar a mí y buscó la manera de comunicarse contigo para avisarte que vendría a ti. – Le dijo emocionado, creyendo como buen hombre de ciencia que su contraparte no se había ido del todo, solamente había trascendido a un lugar totalmente diferente.

-¿Tú contraparte? – Preguntó Patty abriendo los ojos con un poco de temor. Stear y Archie asintieron.

-Vengo de otra línea del tiempo. – Dijo Stear acercándose a Patty, quien por reflejo dio un paso hacia atrás, aún desconfiaba de todo lo que le decían. Había escuchado tantas veces que se volvería loca que ya había pensado que era verdad y por fin se había vuelto loca.

-Eso es verdad Patty. – Dijo Archie seguro de lo que decía. – Sabes que yo no miento Patty, y sabes que Stear también era muy importante para mí. – Le dijo nuevamente. Patty asintió y bajó sus manos intentando ser más valiente y crédula.

-¿Cómo puedes demostrarlo? – Preguntó la joven en un intento por saber la verdad.

-¿No te basta con saber que soy mayor? – Preguntó Stear con una sonrisa de lado. Patty lo miró una vez más con detenimiento y después negó.

-Podrías ser alguien que se parece a Stear, un familiar, un primo, no sé… - Dijo Patty inquieta. Stear asintió porque aquella joven también como su Patricia era una científica a la que debían demostrarle con hechos no con palabras.

-Stear… - Dijo el mayor a su contraparte, seguro de que el otro joven inventor de la línea tres los estaba escuchando.

Anthony que al igual que su primo escuchaba atento toda la conversación miró a Stear y este a él. Anthony asintió para que ahora sí apareciera ante la duda que tenía ahora el joven inventor.

-Anda, yo iré por Candy. – Dijo Anthony para salir de la habitación mientras el inventor se acercaba con cierto temor hacia donde estaban las camas.

Atravesó lentamente el arco que separaba la alcoba de la antesala y con una dulce sonrisa se dirigió a la joven Patricia, quien abrió los ojos sorprendida, cubriendo su boca con total asombro.

-Hola… - Dijo saludando con timidez sin saber qué decir. No conocía a aquella joven, sin embargo su presencia lo turbaba y le dolía su dolor, podía sentir su sufrimiento y eso lo estaba lastimando también a él.

-¡Stear! – Dijo Patty sorprendida, mirando a Archie, después a Stear mayor y por último al más joven, quien seguía de pie sin acercarse más hacia ella porque temía que volviera a caer en shock.

Patty se acercó lentamente a él para poder observarlo, quería tocarlo y cerciorarse que realmente era real aquel joven que tenía frente a ella. Tocó su rostro y Stear sintió algo extraño en su pecho, tocó sus manos y sin saber por qué las entrelazó con ella. Patty lo miraba con los ojos totalmente bañados en llanto y él sin motivo aparente las secó con su pulgar. Los labios de Patricia estaban separados y para sorpresa de todos besó sus labios en un impulso por sentir que era real.

Archie y Stear mayor se sorprendieron con la acción de la joven, creyendo que tal vez Stear se separaría de ella avergonzado porque sabían que no la conocía, sin embargo el inventor más joven cerró sus ojos dejándose llevar por aquella inesperada caricia que le era regalada. ¿Cómo negarse a tan dulce y necesitada caricia? ¿Cómo decir que no a aquel contacto que sin saber por qué deseaba? Patty lo besaba cada vez con más intensidad, llenándose de él como jamás lo había hecho con su inventor, creyendo en su mente que realmente era Stear el que había regresado y que estaba a su lado. Tantas veces se había jurado que si lo tenía frente a ella una vez más lo besaría sin importarle quien estuviera presente, recordando que Candy alguna vez lo había hecho con Terry. Venció sus temores, venció su vergüenza y le regaló a Stear su primer beso.

-Eres tú Stear… - Le dijo besándolo más dulcemente, con los ojos cerrados, disfrutando el momento que se había auto regalado.

-Patty… - Dijo Archie sin querer interrumpir, pero sabía que debía aclarar las cosas con la joven. – Él es Stear de otra línea del tiempo. – Dijo de nuevo para advertirle que no era quien ella creía. Patty abrió los ojos y miró a Stear con asombro.

La joven se hizo hacia atrás para observar con más detenimiento al recién llegado, puso más atención en sus ojos, en su nariz, sin embargo todo lo encontró igual, incluso sus anteojos eran muy parecidos a los de su antiguo novio, pero reparó en su vestimenta y ahí se dio cuenta que su adorado inventor era más partidario de las rayas que de los cuadros.

-Lo siento… - Dijo Patty con los ojos nuevamente llorosos. – Me dije tantas veces que si lo volvía a ver no perdería la oportunidad de besarlo. – Dijo avergonzada abrazándose a sí misma para intentar protegerse.

-No pasa nada. – Dijo Stear acercándose a ella con cautela, acariciando ahora él su rostro mirando en sus ojos el temor que sentía. – Tal vez no sea el Stear que perdiste, sin embargo sí soy Alistear Cornwell Andrew y puedo ayudarte de alguna manera a evitar que continúes sufriendo. – Dijo el joven inventor, no sabía cómo, pero él deseaba ayudarla a superar su pena como un día él había superado la pérdida de Candy. Patty lo miró fijamente perdiéndose en su mirada y Stear se fijó en sus labios, tan dulces, húmedos y cálidos… tan besables… Stear cerró sus ojos y ante la sorpresa de todos se acercó a Patty y la besó con infinita ternura, Patty se dejó besar nuevamente sin importarle a ninguno de los dos que tuviesen público a su alrededor.

Stear soltó a Patty repentinamente y se tocó su cabeza al sentir una fuerte punzada que lo hizo retroceder.

-¿Qué sucede Stear? – Preguntó Archie preocupado al ver la reacción de su ahora hermano. Stear abrió los ojos confundido y miró a Archie fijamente. El elegante joven lo miró a los ojos y pudo ver que algo había pasado en él. - ¿Estás bien? – Preguntó acercándose a él. Patty y Stear mayor también estaban preocupados con la reacción del menor.

-Estoy bien Archie no te preocupes. - Dijo Stear ya recuperado, sin embargo Archie sabía que algo había sucedido. Stear asintió confirmándole que así era, sin embargo concluyeron con esa mirada que no era el momento de hablarlo.

-¿Seguro? – Preguntó el mayor.

-Seguro. - Dijo sonriendo a Patty ahora siendo él el apenado. Patty lo miró con una tímida sonrisa y sus mejillas se encendieron de pronto, pareciéndole al inventor lo más tierno que había visto en su vida. Patty se veía adorable y ahora comprendía por qué su contraparte de esta línea del tiempo y de la otra, estaban perdidamente enamorados de ella.

- ¿Y Anthony? – Preguntó el inventor mayor a su contraparte más joven.

-Fue por Candy. – Respondió el menor acomodando su cabello para controlar un poco el malestar que había sufrido.

-¿Candy lo sabe? – Preguntó Patty sorprendida por todo lo que le habían dicho, intentando digerir lo que había sucedido, la explicación del mayor, la aparición del menor y su repentino valor de besar a ese nuevo Stear, cuando jamás había sido ella la que tomaba la iniciativa con su propio inventor.

-Ella lo sabe Patty, también Annie… - Le dijo Archie con una sonrisa, mirando a la joven con menos dolor que cuando había llegado.


Anthony por su parte había salido a buscar a Candy para que les diera algo de apoyo con la joven. Se acercaba su hora de salida y no quería hacerla esperar al haberle dicho que llegaría por ella. Se sentía angustiado por la salud de la joven que había sido novia de su primo en esa línea del tiempo, pero sentía más necesidad de estar junto a la rubia enfermera. Una vez más le llegó la imagen de Candy con el rostro aterrorizado mientras lo veía caer del caballo, cada vez le pasaba más seguido ese recuerdo y el de la última noche que la había visto con vida en su línea del tiempo, era como si ambos recuerdos existieran dentro de él y era algo que lo confundía.

La sonrisa radiante de Candy lo hizo volver a la realidad al ver que salía junto a las demás jóvenes que al parecer eran sus compañeras, el aura que expedía la joven era un aura blanca y llena de luz. La observó detenidamente de lejos, parecía un ángel que sostenía un bello ramo de rosas entre sus manos, eso le provocó cierta incomodidad en su pecho al pensar en quien sería la persona que se las había obsequiado.

-Es tan hermosa… - Se dijo a sí mismo al ver que la rubia no advertía su presencia, admirándola sin acercarse a ella. Observó cómo se despedía de las jóvenes con simpatía para después quedarse sola sobre las escaleras que daban a la entrada al elegante hospital. De pronto desde aquel lugar pudo ver que su sonrisa se iluminó más ampliamente al reparar en la presencia de un joven que se acercaba a ella de manera decidida.

Candy agitó su mano para saludar al recién llegado que se acercaba a ella con paso impaciente. Se detuvo al ver que aquella sonrisa no era dirigida para él y observó cómo el joven rubio que se adelantaba a él se dejaba envolver por los brazos de la enfermera. Podía apreciar que lo conocía y se quedó observando a lo lejos con el corazón sobresaltado, intentando reconocer quién era aquel que al parecer era el mismo joven que había visto afuera de su departamento la noche que había llegado intentando sorprenderla.

-¿Cómo estás Candy? – Preguntó Anthony con una sonrisa, mirando a los verdes ojos de Candy quien le sonreía con una linda sonrisa.

-Muy bien Anthony, te estaba esperando. – Le dijo la rubia al terminar de abrazarlo, se había arrojado a sus brazos y él se sintió verdaderamente afortunado, había olvidado la preocupación que sentía por la joven que estaba con sus primos.

-Disculpa mi tardanza Candy. – Le dijo Anthony apenado por haber llegado un poco tarde por ella, su intención no era hacer que ella lo esperara. – Pero sucedió algo que me impidió llegar antes como lo había planeado. – Le dijo un poco preocupado por tener que avisarle lo que sucedía con la que sabía su amiga.

-¿Qué sucede Anthony? ¿Te sientes mal? – Preguntó Candy de inmediato tocando su frente para ver si tenía fiebre o algo más. Anthony sonrió con ternura al ver la sincera preocupación que reflejaba Candy. Tomó su mano y la besó varias veces.

-No hermosa, no soy yo el que se siente mal. – Dijo el rubio revelando que si sucedía algo.

-¿Stear? – Preguntó Candy impaciente. Anthony negó ofreciendo su brazo para que ella lo tomara y caminar hasta el auto que esperaba frente al hospital.

-No Candy, lo que sucede es que Patty llegó a Chicago. – Dijo Anthony para comenzar a ponerla al tanto de lo que sucedía.

-¿Patty? – Preguntó Candy confundida, porque sabía que llegaría hasta dentro de tres semanas, eso era una semana antes de la boda de Annie y Archie, por lo menos era lo que había entendido cuando Annie le dijo que vendría a la boda. – Pero se supone que tardaría tres semanas más. – Dijo Candy sorprendida, mientras Anthony abría la puerta del vehículo para ayudarla a entrar y colocar sus pertenencias en la parte trasera del vehículo.

Candy se sentó en el asiento del copiloto y con el rostro contrariado miró a Anthony como preguntándole qué era lo que había sucedido. Anthony le sonrió y rodeó el auto para tomar el volante y dirigirse hacia el hotel donde estaba hospedado. Un auto dio marcha inmediatamente después del auto que dirigía Anthony, siguiendo a la joven pareja de rubios que no sabía que estaban siendo vigilados.

-Parece que decidió darles a ti y a Annie una sorpresa y casualmente se hospedó en el mismo hotel que nos hospedamos nosotros. – Dijo Anthony a Candy, quien comenzaba a sospechar lo que había sucedido.

-¿Stear? – Preguntó Candy para saber de él.

-Tuvieron un repentino encuentro cuando él llegaba por la mañana... Con los dos... – Dijo Anthony tratando de mostrarse sereno ante la situación.

-¿Con los dos? – Preguntó Candy sorprendida, imaginándose el shock emocional que pudiera haber tenido Patricia en ese momento. - ¿Cómo está? ¿Por qué no me avisaste antes? – Preguntó la rubia angustiada por su amiga.

-No quise preocuparte porque ella seguía sin recobrar el sentido, pero hace un momento ella reaccionó y Stear comenzó a explicarle todo. – Dijo Anthony mirando a la rubia de cuando en cuando sin dejar de poner atención por donde conducía.

-¡Debe de estar destrozada! – Dijo Candy consciente de que su amiga había intentado quitarse la vida el día que sepultaron a Stear.

-Fue muy duro escuchar sus lamentos. – Dijo Anthony sincero sin querer preocupar a la rubia, pero sabía que debía ponerla al tanto de lo que acontecía en esos momentos. Tomó su mano y sintió su tacto frío por la ansiedad que sentía la joven. Besó su mano en repetidas ocasiones para intentar darle un poco de calor. Candy sonrió tímida y en un alto lo observó detenidamente a los ojos, la imagen de un tierno beso que jamás ocurrió entre ellos llegó a su mente, Anthony tuvo el mismo recuerdo al ver sus ojos una vez más. El sonido del claxon del auto detrás los sacó de su pequeña burbuja. Anthony sonrió y aceleró para continuar su camino. – Tranquila, cuando me vine Stear ya le había explicado quién era él y cómo había llegado hasta aquí. – Le dijo para bajar un poco su preocupación, no le gustaba verla angustiada de esa forma. Candy asintió agradecida por su preocupación y un tanto turbada por la extraña imagen que llegó a su mente.

Se estacionaron frente al hotel donde se hospedaba él y los dos inventores y de inmediato bajó del auto para abrir la portezuela del lado de Candy y ayudarla a bajar. Candy tomó su mano con una sonrisa tímida, mientras su rostro se encendía una vez más para después aferrarse del brazo que el rubio caballerosamente le ofrecía adentrándose al interior del hotel.

La persona que los seguía muy de cerca se adentró al interior del hotel para ver hacia dónde se dirigían y pudo advertir que la joven pareja de rubios esperaba el elevador rumbo a las habitaciones. Este apretó su puños con molestia, frustrado por haber visto hacia donde se dirigían.

-¡No puede ser! – Dijo golpeando con el puño su pierna para descargar la frustración que sintió en su pecho.

-¿Puedo servirle en algo caballero? – Le preguntó el portero a aquel extraño. Aquel no respondió y salió repentinamente de la misma manera en la que había entrado.

Continuará…

Y terminamos con otro capítulo, espero haya sido de su agrado. Muchas gracias por todos sus comentarios, de verdad que me alegra mucho leerlos.

TeamColombia:

Hola hermosas, ¿Cómo están? Espero que estén muy bien. Muchas gracias por sus lindas palabras, gracias por sus buenos deseos y bendiciones. Me alegra que les esté gustando la historia y sobre todo cada capítulo ya que a veces se vuelve una odisea continuar. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.

Julie-Andley-00:

Hola hermosa! Yo también me alegro mucho de que haya sido Patty la recién llegada porque así no habrá mucho drama de por si jajajaja. Muchas gracias por continuar con la lectura amiga, te mando un fuerte abrazo y espero tu nuevo comentario. Bendiciones.

lemh2001:

Hola hermosa, tienes razón es muy lindo verlos compartir y convivir de una manera tan natural como siempre lo hicieron. Creo que Candy esta vez pensó más para ella que para las demás jijijiji. Muchas gracias por leer y comentar hermosa, saludos!

Rose1404:

Hola me alegra mucho el saber que se encuentran perfectamente bien ambos y sobre todo que el pequeño bebé sigue dejando leer a su mami sin problema. Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, te confieso a mí también me gustó mucho jajaja. Susana esta vez no aparecerá en la historia no es importante, bueno nunca lo es para mí jajaja. Tienes razón hay ciertos detalles que hay que leer dos veces para comprender de lo que estoy hablando jajaja lo siento! Muchas gracias por leer hermosa, te mando un fuerte abrazo, saludos y por supuesto bendiciones para ti y el pequeño Anthony.

Mayely León:

Hola hermosa, me alegro que hayas respirado mejor jiijji, sí es Patty la que llegó, sin embargo encontró cierto parecido entre Stear y Anthony, yo también se los encuentro pero no he chocado con ellos para decírselos jijijijij. Gracias por leer amiga, te mando un fuerte abrazo.

Cla1969:

Ciao bella, mi dispiace per lo spavento che hai avuto, ma mi fa piacere sapere che adesso sei più tranquilla e sì... Patty ha visto due Stear, immagina l'impressione che ha avuto, non è vana che è svenuta.

Le cose procedono bene tra i protagonisti principali, mentre anche le altre storie cominciano a svilupparsi. Ti mando un grande abbraccio amico, buon fine settimana.

Mía Brower Graham de Andrew:

Hola hermosa! que alegría leer tú comentario. Muchas gracias por tus lindas palabras y buenos deseos, de corazón espero que todo se te multiplique. Gracias por leer y continuar con la lectura. Te mando un fuerte abrazo.

Silandrew:

Hola mi hermosa amiga, espero que estés muy bien, te mando un abrazo grande y muy fuerte cargado de buenos deseos y mejores vibras. Bendiciones.

Muchas gracias a todas y cada una de las lectoras que se preocupan por estar al pendiente de cada actualización, les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes. Bendiciones.

GeoMtzR

08/09/2023.