Red Velvet

Capítulo 29: Presentaciones

¿Estaba loca?

¿La habían drogado?

Solo podía pensar en lo peor, su cabeza creyendo que todo lo que ocurría era imposible. Miró a la derecha, creyendo que realmente sus imaginaciones se habían ido de las manos, pero notó ahí a Coco, bailando con un grupo de personas. Volvió a mirar a Ruby, notando que ciertamente estaba rodeándole el cuello con los brazos. Esta estaba vestida casualmente con aquella chaqueta de cuero y una capucha sobre su cabeza que le daba cierto anonimato, además de una gorra abajo de esta, su figura parecía completamente oculta en sus ropas. Sus cabellos rojizos se escapaban, iluminándose con las luces del lugar, y era tal cual la imaginó. La sentía más alta de lo usual, o al menos lo usual siendo ella quien usaba tacones, así que se vio mirando el suelo, notando como esta llevaba unas botas militares altas y toscas.

Se veía muy bien, pero aún no podía creerlo, era de verdad, era real.

Ruby ladeó el rostro, ligeramente preocupada, y se le acercó, aún más, lo suficiente para hablarle en el oído.

"¿Estás bien? Pareciera que viste un fantasma."

Negó de inmediato, y aprovechó de acercarse también al oído ajeno, y ahora sentía su aroma. No podía tener una imaginación tan detallada.

"Intento evaluar la razón por la que estés aquí, porque creo que me drogaron."

Escuchó la risa de la mujer, tan burbujeante, en su oreja, así como lo cálido de su aliento.

No, no podía estar imaginándoselo de esa forma tan concreta.

"Pero si tú me invitaste aquí, Weiss. No habría podido entrar de no ser por esa tarjeta VIP que le diste a Velvet."

Pestañeo un par de veces, intentando hilar las palabras de Ruby. Esta la miró, sus ojos en igual parte confundiste y preocupados. Pudo sentir que esta imitaba su rostro a la perfección. Volvió a mirar a Coco, la cual insistió en que se apuraran porque no podían llegar tarde, y lo encontró ridículo, no es como que el lugar cerrase temprano o algo similar.

Soltó una risa, una carcajada de hecho. Haber creído que la habían drogado fue hacerse un drama gratis, y no podía creer que era tan simple. Obviamente Coco había hecho algo así, era claro. Iba a agradecerle, no sin antes maldecirla por hacerle pasar el miedo de su vida.

Ruby frunció el ceño y se acercó una vez más, sus manos moviéndose de su cadera para quedar entrelazadas tras su espalda baja.

"No fuiste tú, ¿Cierto? Creo que ni siquiera te gustan estas fiestas."

Volvió a reír, negando.

"Por supuesto que no, e imagino que a ti tampoco."

Ruby también rio.

"Estas en lo correcto. Pero verte bailar me ha hecho repensármelo."

Sonrió, sintiéndose tan bien ahí. Sabía que ahí nadie le prestaba atención, era una más en un mar de gente rica, y poder tener a Ruby ahí, era algo que le resultaba completamente inaudito, y no solo eso, si no que creyó que jamás podría verla en un lugar público, y ahora aquello cambiaba. Se sentía bien. No se sentía tan mal como solía.

Soltó el cuello de Ruby, solo para guiar sus manos hasta las ajenas, sacándolas de donde estaban y posándolas nuevamente en su cadera, sosteniéndola ahí.

Volvió a acercarse para hablarle al oído.

"¿Y qué opinas ahora?"

Era sonrisa de nuevo, esa sonrisa ardiente que la hacía temblar aparecía frente a ella, y el fuego creciendo en ella se sentía bien, correcto. Ahora se alegraba de que la música le nublara los pensamientos, porque así se podía enfocar más en cómo se sentía. Y se sentía genial. Había aprendido a seducir a esa mujer, y le encantaba.

Ruby volvió a acercarse, los dedos de esta apretando sus caderas, prácticamente enterrándose en la tela de su falda. Los labios de esta fueron directo a su oído, para hablarle nuevamente, pero esta vez los labios se tomaron un extra de tiempo para pasar por la piel de su oreja, así como la punta de su lengua. Se sintió temblar, se sintió a su merced así de fácil. Cada una loca por la otra.

"Podría venir cada día con tal de verte bailar para mí. Eres fenomenal."

Se mordió el labio, sintiéndose acalorada. Se sentía en igual parte desnuda, pero aun así se sentía vestida en exceso. Pero no, no podía desnudarse para Ruby, por más que la idea siempre le agradase. Debía mantener algo de compostura, pero eso no significaba que no iba a aprovechar de seguir coqueteándole, porque si no lo hacía, se iba a arrepentir.

Movió sus manos por los brazos de Ruby, la tela cubriéndolos por completo, se veía abrigada en exceso para el calor que hacía ahí, el calor que había entre ambas, pero aun así seguía sintiendo los brazos fuertes de esta. Cruzó los dedos detrás de la nuca de Ruby, y hubiese deseado simplemente sentir más piel de esta contra la suya, pero si iba de incógnito era por algo, y era mejor así, menos riesgoso, aunque no le importaba, a esa altura y con ese calor, no podría preocuparle más.

El calor siempre nublaba su juicio.

Ahora sentía que estaba haciendo algo prohibido frente a un montón de gente, era extraño, pero la hacía sentir viva como nunca.

"Con gusto lo haré de nuevo por ti."

Ruby dejó un beso en su cuello descubierto, y pudo sentir la sonrisa de esta contra su piel.

"Estoy segura de que el gusto es mío, hermosa."

Volvió a moverse, ahora la música era diferente, el ritmo era diferente, pero eso no la iba a detener, no lo hizo antes, menos ahora. Teniendo en cuenta que ya estaba completamente segura de que frente a ella estaba Ruby, sus movimientos ya no serían contenidos como hace un rato, bailándole a una supuesta imaginación, o en su defecto, bailándole a Coco.

Siempre fue Ruby, la real, la única.

Podía notar como esta se intentaba mover a su ritmo, y a veces sus caderas chocaban, y se sentía tan bien, y no solo eso, sino que también era divertido. Más allá de la sensualidad, se sentía cómoda siendo sujetada por esa mujer, se sentía protegida y libre al mismo tiempo. Podría ser quien era, ser ella misma, sin ser juzgada. Ruby jamás la juzgaría.

Se detuvo luego de un rato, sintiendo su cuerpo sudar bajo su ropa. La música había cambiado de nuevo, pero su cuerpo, a pesar de estar en mejor forma, era bastante complicado bailar, sobre todo al ritmo que lo hacía.

Ruby aun la sostenía, sin importarle el cansancio o el sudor, y bueno, eso no debería molestarle en lo absoluto ante las horas que pasaban moviéndose y sudando la una al lado de la otra.

No debía pensar en esas cosas, ya bastante caliente estaba con solo un baile.

Las manos de Ruby se movieron, subiendo por su cuerpo, hasta llegar a su cuello, luego los dedos de esta pasaron por su cabello, ordenando unos mechones que se habían despeinado con los eternos minutos ahí bailando.

"Espectacular y todo, pero ha sido mucho ejercicio por la noche."

Ruby le dijo, entre risas, claramente haciendo referencia a su desmayo. No lo decía burlándose, porque era sin malicia, pero si lo decía con cierta preocupación en su tono. Y honestamente, disfrutaría de un descanso.

"Dejame invitarte algo para beber."

Le dijo, colgándose una vez más de su cuello para luego soltarla y dirigirse a la barra. Se sentó y notó como Ruby se acercaba cautelosa, acomodándose la visera de su gorra sobre el rostro, no era algo que fuese necesario, pero dudaba que a alguien le llamase la atención. A una parte de sí misma le gustaría ver en una noticia algo similar a 'Weiss Schnee coqueteando con misteriosa persona de rojo y negro'. No debía gustarle tanto la idea, pero le gustaba. Agradecía lo cuidadosa que era esta, de todas formas, incluso su flequillo estaba tan largo que dudaba que alguien pudiese reconocerla aun sin la capucha.

Se sentó en la barra, y la mujer la siguió sentándose a su lado.

"¿Qué quieres?"

Ruby levantó el rostro, mirando la enorme cantidad de botellas que había en el lugar. Esta parecía confundida, y ciertamente desconfiada de beber cualquier cosa, además que sabía que a esta no le agradaba la simple idea de beber.

Se acercó de nuevo, posando una de sus manos en la pierna de esta para estar estable, o esa era su excusa. Le iba a decir que había tragos sin alcohol, pero notó a una figura alta acercarse detrás de la mujer y se vio alejándose por inercia, soltando la pierna de esta rápidamente. Se sintió atrapada en una vil jugarreta.

Dos manos se posaron en los hombros de Ruby, y esta de inmediato dio un salto de la sorpresa, alejándose como si se tratase de un resorte, su capucha llegando a bajarse. Era Coco, la cual había aparecido de la nada, tenía una sonrisa en su rostro, parecía genuinamente divertida. Ruby, al contrario, estaba a su lado, con su rostro confundido, sorprendido y ligeramente asustado mientras volvía a acomodar la capucha sobre su gorra.

"Me alegro hayas venido, roja, dejame invitarte uno de mis tragos favoritos, sin alcohol, porque sé que no lo soportas."

Ruby pestañeó, mirando a Coco, sin saber que decir o hacer. Los plateados la miraron a ella, como buscando una respuesta o más bien permiso o algo similar, lo encontró adorable. Se dio cuenta que tampoco conocía a la mujer, así como no la conocía a ella cuando se vieron por primera vez, Ruby como siempre en su mundo sin mirar propaganda ni revistas.

Le había hablado a Ruby de Coco, alguna vez, pero jamás se la mostró por fotos ni nada. Era una desconocida más en su pequeña cabeza.

"Ella es Coco Adel, una gran amiga mía, y la que yo presumo que te invitó sin decírmelo de antemano."

Coco soltó una risa, mientras bajaba un poco sus gafas solamente para que su guiño fuese visto por ambas.

"Culpable. Creo que fue más divertido el sorprenderlas a ambas."

La mujer acomodó sus gafas, su boina y estiró una de sus manos enguantadas, ofreciendosela a Ruby, y esta volvió a mirarla a ella por aprobación. Le asintió, y ahí recién Ruby estrechó la mano de Coco con la suya. Parecía desconfiada, y podía admitir que Coco intimidaba bastante, además de su altura y esa postura.

"Soy Ruby Rose."

"Vaya, tienes manos fuertes para ser tan pequeña."

Ruby pareció avergonzada con eso, soltando una risa nerviosa.

"¿Gracias?"

Coco se removió, hablando con el barman, y este de inmediato le hizo aquel trago colorido que había tomado cuando llegaron. Lo tomó con una de sus manos y se lo ofreció a la menor. Ruby, una vez más, dudó un poco antes de tomar el vaso, pero finalmente lo sujetó, dándole un sorbo. Sus plateados pasaron de estar desconfiados a estar claramente emocionados.

"¡Esto es muy rico!"

"¿O no? Al fin alguien que entiende mis gustos."

Claramente Coco decía eso refiriéndose a ella. Ruby notó la mirada, y la observó también.

"Muy dulce para ti, ¿No?"

Le asintió, alegrándose de que esta se acordase de esas cosas. Ya habían conversado de los dulces y de los sabores tiempo atrás. Sabía que Ruby la conocía, pero que Coco se enterase de lo mucho que la conocía le dio vergüenza, sintió sus mejillas arder. Sabía que esta se daría cuenta, y ya podía imaginarla molestándola por eso, pero sabiendo lo que hacía puertas adentro con la menor, el que esta la conociera debía ser lo menos sorprendente de todo.

"Gracias por invitarme, señorita Adel."

Ruby le dijo, luego de que se tomó el trago como si se tratase de agua, notablemente feliz con el sabor dulce en su boca. Tal vez podría disfrutar de los sabores dulces si es que era directamente de la boca de esta.

No, no. Nada de pensar esas cosas con su amiga mirándola, que ya a esta altura no dudaba que esta pudiese leerle la mente.

"Dime Coco, mi apellido me hace sentir vieja. Y no te preocupes, me alegra ver a Weiss pasarla bien de vez en cuando. Siempre anda con el ceño fruncido cuando salimos de fiesta."

Ruby soltó una risa, y se sintió de nuevo avergonzada de que sus secretos salieran a la luz. Simplemente se cruzó de brazos, clavándole dagas a Coco mientras esta disfrutaba de su enojo. Como le desesperaba aquello.

"Agradecería que no le contaras cosas innecesarias a Ruby, Coco."

Esta de inmediato le sonrió, con evidente malicia, y era obvio que pretendía hacer exactamente lo contrario.

"Así que, Ruby, ¿Te gustaría saber cómo era Weiss cuando joven?"

Coco abrazó a Ruby por los hombros, y sintió cierto golpe de celos. Si no fuese porque la conocía y esta hacía eso con todos con los que tenía cierta confianza, se habría preocupado. Aunque dudaba que Ruby fuese del tipo de Coco, y viceversa. Los plateados observaron los ojos de Coco, y luego se fueron a su persona, brillando, su expresión tan suave y dulce.

"Pero si Weiss sigue siendo joven."

Uh.

Sintió un dolor en su pecho, era como si su corazón se estuviese derritiendo en ese preciso momento. Ruby no podía parar de ser adorable, aunque su vida dependiese de ello. Coco, en cambio, soltó una carcajada, apegando más a Ruby a su cuerpo, y podía notar como esta estaba un poco incomoda, su postura rígida con la cercanía, pero aun así mantenía su posición. También conocía mucho a Ruby.

"Eres realmente adorable, ahora entiendo como lograste derretir el corazón de hielo de Weiss."

Ahora si estaba roja. Se movió con la intención de hacer que Coco soltase a Ruby, y mantuviese la distancia, pero esta solo se aferró más, y, de hecho, aprovechó de abrazarla a ella también. Coco no era tan fuerte como Ruby, pero era lo suficiente para sostenerlas a ambas, y bueno, la menor podría soltarse, pero no tenía intención alguna de hacerlo para no ser irrespetuosa y por su parte, no podía soltarse aunque usase toda su fuerza.

Dejó de pelear luego de unos momentos, sin tener más energías. Notó como los plateados la observaban, y se vio nuevamente perdida en esos ojos. Esta simplemente le sonrió, cálida. Si, había derretido su corazón sin duda alguna, y se sentía bien.

Jamás creyó que se iba a sentir así, que iba a tener su corazón latiendo tan fuerte en su pecho con el mero pensamiento de esa mujer, y ahora, que la tenía en frente, las sensaciones eran aún más fuertes. Era un calor en su cuerpo, ya no ese frio que la llenaba día y noche, incluso en sus mejores días.

Con Ruby era feliz.

...

No quería que la noche terminara, pero se sentía cansada.

Sintió la mano de Ruby en su hombro, dándole un leve masaje. Habían bailado y conversado sin parar, y le sorprendía ver a esos jóvenes recién empezando la velada y ella estaba hecha polvo.

Esta también debía de estar cansada, sabía que su horario era agotador, aunque tuviese ese día libre, tenía que levantarse temprano para ir a trabajar de nuevo. Sus ojos seguían grandes y brillosos, tenía más energía que ella, era obvio, pero podía atribuir un poco de esa energía ante los tres vasos de ese trago dulce.

"¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa?"

Le preguntó, sujetando la mano en su hombro con la suya. Ruby negó con el rostro. Creyó que la iba a soltar, pero no lo hizo, por el contrario, entrelazó los dedos de ambas. Se sintió sonrojar de inmediato. Buscó a Coco con la mirada solamente para asegurarse que esta no las estaba mirando, y no, esta parecía entretenida coqueteando con dos chicas, como siempre atraía la atención de todos.

Se sintió más tranquila sabiendo que no la estaba mirando y no podría avergonzarla después.

"No te preocupes, Weiss, no quisiera ocasionar problemas. Estoy feliz con haberte podido ver en otro lugar que no sea, bueno, tú sabes."

Si, Ruby pensaba igual que ella, y eso la dejaba tranquila. También se sentía agradecida. No quería que ese momento acabase, pero era una sensación que la embargaba cada día que veía a la mujer, esa incertidumbre de alejarse y no saber cuándo volverían a verse. Al menos hablaban casi todos los días y eso la dejaba realmente más tranquila. No la perdía para siempre.

Usó su mano libre solamente para tirar de la capucha de Ruby.

"Solo sabrán que una persona misteriosa se subió a un auto conmigo. Prefiero que salga esa noticia a saber que te ocurrió algo en tu camino a casa. Es tarde y es peligroso."

Y eran palabras honestas.

Si a alguien le importaba, saldrían como rumores, pero bueno, toda su vida estuvo rodeada de rumores, y la mayoría eran nada más que eso, falsedades que la gente se inventaba para divertirse.

Avanzó donde Coco, ahora ambas dispuestas a irse juntas. Ruby no pudo negarse ante sus palabras así que ganó la discusión. Ahora tenía que ver si su amiga también iba a aceptar el ser llevada. Aunque lo dudaba, esta parecía muy divertida, hablando y bailando con esos desconocidos. Le hizo una seña, intentando ponerse en su rango de visión, y esta supo de inmediato a que se refería, pero negó. Le dijo que la iba a llamar en un rato más, y esta asintió, relajada, despidiéndose de ambas con su mano enguantada.

Se preocupaba por ella y por haber bebido mientras estaba con desconocidos, pero podía cuidarse sola, sí pero aun así no quería ser una mala amiga y dejarla abandonada a su suerte.

Sintió un escalofrío apenas salieron del local. Adentro con las luces y con la cantidad de gente se había creado una gran ola de calor, pero afuera seguía estando el frio otoñal. Ruby se apresuró en ponerle su chaqueta de cuero en los hombros. No era necesario, su auto no estaba tan lejos del lugar, pero aun así no pudo negarse. El cuero sintético estaba impregnado del olor a rosas de Ruby, y no solo eso, si no que tenía todo su calor atrapado en la tela. Le dio una sonrisa a la mujer, mientras esta se metía una mano en su bolsillo y masajeaba su nuca con la otra.

No tenía que ser caballerosa fuera de su trabajo o de sus visitas, pero aun así lo era.

Caminaron lentamente por las calles vacías. No quería apurarse, ni Ruby parecía querer hacerlo.

Abrió las puertas y le indicó a Ruby que entrase. Esta parecía emocionada, al parecer le agradaba su auto, desde que lo vio por primera vez. Se sentaron en silencio, y podía notar como la mujer se acomodaba en el cuero y luego miraba por las ventanas.

Aprovechó de lucirse un poco y apretó uno de los botones en el panel del auto, y de inmediato las ventanas se tiñeron de negro, era algo que podía hacerse y deshacerse, aunque siempre manejase por la ciudad con los vidrios tintados para que nadie la viese. Ruby soltó un chillido.

"¿Así nadie puede ver adentro?"

Solo sonrió, orgullosa.

"Aprecio mi privacidad."

Sintió de inmediato el calor ahí dentro aumentar.

Le había mostrado a Ruby como nadie podía mirar dentro del auto, y sentía que aquello era una especie de tentación. Cuando estaban bailando tuvo varios pensamientos pecaminosos al tener las manos de esta en sus caderas, y el calor de la lengua ajena en su oreja. Se vio temblando. Tal vez solo fue idea suya, nada más, y Ruby no había tenido ningún pensamiento poco decente, claro, debía culparse a sí misma por actuar así.

Sin embargo, la mano de Ruby llegó a su pierna, justo donde terminaba su falda, la cual ahora sentía más corta que nunca. Sus mejillas se llenaron de color y su interior dio vueltas ante la anticipación. Frunció los labios y tuvo el coraje de mirar a la mujer a los ojos. Esta se veía seria, sus ojos con ese tono grisáceo, y gracias a eso podía saber cuándo esta estaba encendida.

Los dedos ajenos se enterraron en su muslo apenas hicieron contacto visual, y se vio jadeando.

No, se regañó a sí misma.

No podía hacer algo similar, tenía limites, y no iba a tener sexo en su auto, no, definitivamente no, estaba prohibido.

Abrió la boca, sintiéndola seca. Tragó pesado.

"Se que quieres que haga cosas nuevas, pero no creo estar preparada para algo así."

Su voz salió lastimosa, y se sintió una tonta al decir aquello, pero no tenía opción.

Los ojos de Ruby cambiaron de inmediato, calmándose. Esta asintió, sonriéndole.

"No te preocupes, no te obligaría a hacer nada que no quieras."

Ruby le dijo, suave, mientras retiraba la mano de su muslo. Podía notar unas marcas rojizas que habían dejado los dedos de la mujer, y como quería que esta no la soltara. Pero ya había tomado una decisión, no podía arrepentirse.

¿O si podía?

Estaba loca, ¿No?


Capitulo siguiente: Salvajismo.


¡Si! ¡Era Ruby! Siento haberlos asustado, no me contuve. Ahora el tema es, ¿Qué sucederá ahora? Otra semana de espera alskdjalsdj

Espero hayan disfrutado ese capítulo con algo de interacción entre Coco y Ruby, y si les gustó aquello, les diré que sucederá más próximamente.

Nos leemos pronto.