N/A: Ha llegado el día, prepárense, y lo siento de antemano. Disfruten.
Red Velvet
Capítulo 59: Recuerdos
…
Se acomodó en el pecho de Ruby, sintiendo el aroma de ambas mezclado en el ambiente, así como la sensación de sus pieles pegadas la una con la otra.
Miró hacía el ventanal, el sol desapareciendo en el firmamento.
Siempre era agradable ver atardeceres, sobre todo si significaba estar acostada con Ruby.
Sentía su cuerpo adolorido, en todos lados. Se habían pasado un poco, pero siempre era agradable el tener momentos así con ella, cuando ambas perdían un poco el control y simplemente se sumergían en sus deseos.
Se sentía natural.
Ahora desvió la mirada del cielo para mirar a esa mujer que le robaba el aliento, y le sorprendió ver una expresión diferente a la usual.
Se quedó perpleja, su estómago dando vueltas con una ansiedad repentina.
Pestañeó, creyendo que era una alucinación.
Ruby normalmente tenía muecas relajadas luego de hacerlo durante horas, o simplemente al estar juntas pasando el rato, así que ver una expresión tan tensa, tan madura, la sacó de sus casillas, incluso se vio acomodándose en sus antebrazos para poder verla con definición.
No lo entendía.
Algo andaba mal, y se preocupó de inmediato.
Sintió que iba a empezar a tener un ataque de pánico, la mera idea de que Ruby también fuese un engaño de su mente, ahora que había estado tan segura de que no lo era, y no, resultaba que estaba en lo correcto, que Ruby era tan falsa como el resto de las personas a su alrededor.
Antes que pudiese colapsar, notó como Ruby soltó un suspiro pesado, su expresión dura cambiando levemente, volviendo a ser la Ruby de siempre, o al menos más similar a la de siempre, y ahí al fin calmó la sensación desagradable que empezaba a subirle por el pecho.
Los plateados la miraron, y no los vio brillantes como siempre, y eso la hizo fruncir el ceño en preocupación.
Si, algo andaba mal.
Tal vez había realidad, no había engaño, pero seguía pasando algo, algo importante.
Ruby le dio una sonrisa, más desanimada de lo usual, mientras que sentía el brazo de esta rodearla con más intensidad que hace un momento, tuvo la sensación de que aquello fue con la intención de apaciguarla como también con la intención de llamar su atención.
Esperaba que no se hubiese dado cuenta del pánico carcomiéndola por un segundo.
Se quedó atenta, sus celestes sin separarse de los plateados, los cuales ahora lucían grises, sin brillo, pero no por la misma razón de siempre.
Ruby estaba sufriendo.
La mujer respiró profundamente, para luego volver a desviar la mirada, ahora los ojos dirigiéndose al techo.
Le iba a decir algo, cualquier cosa, pero esta finalmente abrió la boca.
"Hey, Weiss, ¿Recuerdas a la mujer que me atacó aquella vez en el Red Velvet?"
Ruby parecía calmada, y eso le molestaba de cierta forma, no entendía como esa expresión y esa voz podían mezclarse.
Se quedó un momento pensando, sintiendo amargura. Había pasado un año de eso, y aun se sentía desagradable.
Nunca olvidaría eso.
"¿Cómo podría olvidarla? Aun siento ira de que te buscase solamente para lastimarte."
La menor se removió, una mueca graciosa en su rostro, parecía divertida. Fue un alivio ver como su expresión dolorida y tensa cambiada rápidamente. Se alegraba de ser capaz de hacer eso. Así como la misma Ruby la ayudaba a dejar de lado el dolor y la tensión.
"Realmente eres muy protectora conmigo, tal y como dijo Coco."
Se sintió sonrojar, cosa que no creyó que podría al ver a Ruby así de seria.
"Tu también lo eres conmigo…"
Le dijo, intentando así opacar un poco su vergüenza. Siempre recordaba el rostro de Ruby cuando le hablaba de su ex prometido o aquel día de la entrevista, incluso su rostro cuando hablaba de su propio padre, de la versión corrupta que tanto le habló. Parecía lista para lanzarse al cuello de los susodichos, y, de hecho, si los tuviese de frente en el momento no tenía duda que esta haría lo que estuviese en su poder para mantenerlos a raya, para cuidarla, para protegerla.
El pensamiento la hizo sonreír, sobre todo la risa de Ruby mientras se golpeaba el pecho con su palma.
"Haría lo que sea por ti, no dudes de eso."
Carraspeó, su cuello calentándose. Ruby lo notó, y obviamente su expresión demostraba lo divertido que era para ella el verla sonrojada. Le agradó que la tensión del momento cambiase, pero, por una parte, sabía que Ruby quería hablar de eso, y le iba a dar la oportunidad de hacerlo.
A ninguna le hacía bien el guardarse las cosas, ahora lo entendía.
"Como sea, ¿Qué pasa con esa mujer? No creí que iba a volver a escuchar de ella."
Ruby se quedó mirando hacia la ventana, sus ojos de nuevo serios, poco a poco aumentando la densidad en el aire. Esta cambió de posición, sentándose con sus piernas cruzadas, las sabanas tapando su torso con eficiencia.
Logró que esta volviese a enfocarse en el tema, y no sabía si sentirme mal o bien con eso.
No le gustaba ser a su Ruby sufrir.
"Con Yang estuvimos pensando en quien de todos nuestros enemigos del pasado podría de haber sido, y encontramos a alguien que podía calificar. Pero para eso tengo que contarte lo que ocurrió en esa época. Todo lo que pasó cuando era niña."
No, no podía.
Se acercó más a Ruby, sujetándola del antebrazo, esta ni siquiera se inmutó, ni siquiera por el frio de sus dedos. Su cuerpo tan rígido y tenso que le parecía ajeno.
"Se que eres fuerte, Ruby, pero no es necesario que revivas esos momentos que te causaron daño."
Notó una leve sonrisa formándose en los labios de la menor, pero sus ojos seguían igual de intensos mirando hacía el horizonte, sin ese brillo tan característico.
Había determinación en su mirada.
"Quiero contártelo, ya que tú has confiado en mí en estos días tan cruciales para ti. Me dijiste una vez que el pasado debía quedarse en el pasado, y lo entiendo, pero quiero que sepas sobre mi vida, así como yo quiero saber sobre la tuya. Quiero que conozcamos cada rincón de la otra, lo malo y lo bueno, que seamos transparentes, y no puedo aceptar el seguir ocultándolo."
Cuando los plateados la miraron, se veían brillantes, y casi creía que esta podría llorar, sin embargo, seguían secos, seguían fuertes.
Como admiraba a esa mujer.
Tan fuerte, tan valiente.
Soltó un suspiro.
Pensándolo así, poco a poco empezaba a soltar información sobre su vida, sobre lo que le estaba ocurriendo, Ruby debió sentirse en deuda, ya que en realidad es muy poco lo que sabía sobre ella. Ojalá poder recordar lo que realmente ocurrió aquel día, el día del accidente, y contárselo a Ruby, así estrechar aún más su relación. Honestamente, quería saber todo sobre Ruby, lo que la hacía feliz, y lo que la hacía sentir triste.
Ruby era su vida, y quería conocerla al derecho y al revés.
Podía entenderla.
"De acuerdo, pero prométeme que, si es muy duro, no te forzarás a contarme. Esperaré lo que sea necesario para que estés lista para decírmelo."
Ruby soltó una leve risa, y luego era la cabeza de esta apegándose a la suya en ese cariño tan de cachorro que esta solía darle. Le gustaba sentir la presión del cuerpo ajeno en el suyo, así como los cabellos cortos hacerle cosquillas en la piel.
"Digo lo mismo."
Esta volvió a levantar la mirada, enfocándose en el paisaje. Las luces de la ciudad comenzaban a encenderse, dándole la bienvenida a la noche. Empezó a sentir frio, y debía ser porque el calor de Ruby empezaba a desaparecer poco a poco, e instintivamente empezó a acercarse más, intentando hacer algo para ayudar.
Intentando que el calor entre ambas no desapareciera por completo.
"Te dije, cuando nos vimos de nuevo, que no le temía a la muerte luego de haber visto tantas cosas horribles, y no estaba mintiendo. Quiero contarte de las cosas horribles que ocurrieron cuando era una niña, antes de llegar aquí."
Asintió, con el rostro pegado al hombro de la mujer, y así podía darle a entender que estaba escuchado sin la necesidad de hablar, de distraerla, de interrumpirla.
No tenía idea que iba a escuchar, pero se imaginó lo peor aquel día cuando la conoció en el Red Velvet, el día cuando sus destinos se toparon, y su mente retorcida pensó escenarios indignos para dos niñas solas en el mundo, así que escuchar la razón de que estuviesen solas, debía ser igual o más dolorosa que sus especulaciones.
"Todo el caos empezó cuando nació Yang. La mamá de ella dejó a mi padre apenas esta nació. No sé mucho de lo que ocurrió, pero esa mujer estaba en malos pasos, así que él la intentó buscar, sin encontrarla. Escucharon diferentes cosas, como que había muerto o como que estaba presa, pero nunca tuvieron respuesta. Ellos sufrieron con eso. Mi tío, el hermano de la mamá de Yang se quedó con nosotras, bueno, con Yang, y luego conmigo, intentando suplir la ausencia de su hermana. Luego, llegó mi mamá, y se podría decir que cuando nací éramos una familia normal. Te conté, ¿No? Él trabajaba en la granja y mi mamá viajaba en bote para venderles las cosechas a un amigo de ella en el continente. Era una vida tranquila."
Hasta que dejó de serla.
Ruby no lo dijo, pero su rostro tenía esa frase plasmada.
Dejó unos besos en el hombro ajeno, apoyándola en silencio, y a cambio la mujer le dejó un beso en el cabello.
Estaban juntas en eso, no iba a dejar que Ruby lo olvidase.
"Había una fiesta en la isla, donde las personas de pueblos aledaños viajaban una vez al año a pasar festividades ahí. Todo parecía bien, hasta que mi mamá desapareció. Ella también tenía enemigos, por algo había decidido vivir en la isla, para mantenerse alejada de las personas, pero no contó con que su pasado la perseguiría. Bueno, son solo especulaciones."
Escuchó como respiraba con dificultad, su voz temblorosa, parecía darse fuerzas, y volvió a dejar un beso en su piel, era lo menos que podía hacer.
"Mi padre estaba deprimido, pensando que tal vez esta había huido de él, tal y como su anterior mujer. Pero con Yang no nos rendimos y salíamos a recorrer el bosque cada día a ver si la encontrábamos por la zona. Y…"
Notó como esta frunció el ceño, y luego cerraba sus ojos en una mueca que no imaginó que vería en la mujer. Era la expresión de alguien que había visto algo muy feo y aquella imagen aparecía en frente. Era terror puro, era molestia, era asco, era una mezcla de emociones que veía en ella en ese preciso instante.
No quería ni imaginar lo que esta le contaría, sobre todo sabiendo que no había nada que ella pudiese hacer para ayudarle. Como quisiera simplemente usar algo de magia y eliminar todos esos recuerdos de su mente.
Pero era imposible.
"Al final la encontramos. Era evidente que alguien la había matado y había dejado el cuerpo ahí, escondido para que nadie la encontrase, pero nuestros padres nos enseñaron a rastrear desde muy pequeñas, ya que el alimento solía escasear en invierno. …Su cuerpo estaba irreconocible, y no solo por el tiempo que pasó desde que la mataron, sino porque los animales de la zona se alimentaron de ella lo que más pudieron."
Se quedó horrorizada escuchando. Ya creía que era realmente traumático para alguien el ver a su madre muerta frente a sus ojos, pero además el verla mutilada de semejante forma…
Ella misma cerró los ojos.
Su cabeza ya estaba imaginando a esa pequeña e inocente Ruby, teniendo que ver eso, y una lagrima se le escapó sin contención alguna. Era demasiado para una niña, y le aterraba que ese era solo el comienzo.
"Mi padre estaba destrozado, deprimido. Mi tío, en cambio, estaba furioso. Cada día iba al pueblo a beber, botella tras botella, pelándose con todos. Incluso a veces los escuchábamos pelear a él y mi padre, gritándose, llorando, golpeándose incluso, tirándose en cara los errores que cometían, y si, ambos cometieron errores. Finalmente, mi tío creyó descubrir al culpable de la muerte de mi madre, y estando así de ebrio, terminó atacándolo sin control hasta que lo mató. Si era el culpable o no, no lo sé, nadie lo sabe. Y ahí es donde viene la mujer que me atacó, ella era la hija de ese hombre, quedó huérfana luego de eso, así que nos tuvo rencor, y así como ella, otros en la isla, por traer la desdicha y la mala suerte a la zona."
Ahora lo entendía.
La familia de Ruby mató a su padre a golpes, era evidente que iba a vivir con rencor en su ser, que iba a buscar a un culpable y darle caza, así vengar a su padre. Aún así…
"¿Te persiguió hasta acá?"
Le preguntó, ya que le parecía increíble que alguien hiciese tanto por venganza, por rabia, por odio.
"Probablemente. Debía tratarse de una venganza contra toda nuestra familia, pero con mi tío preso y mi padre en una institución, éramos sus únicos objetivos. Debía de intentar calmar esa ira que sintió al verse abandonada. No la culpo."
Se quedó pensando un momento, había algo que no entendía. Un trozo faltante de la historia, y no estaba tan segura si debía preguntar o no.
"¿En qué momento tu padre entró a una institución?"
Notó de inmediato como esta dio un salto de la sorpresa, o del miedo, o tal vez de más imágenes apareciendo en su memoria. Le dijo rápidamente que no era necesario que le dijese, pero esta solo se levantó de hombros, dispuesta a contar la parte omitida. Se había prometido hablar, e iba a hacerlo, sin importar el dolor que le trajese.
Se veía calmada, de una forma u otra.
Si, Ruby era fuerte, más fuerte que cualquiera.
"Mi papá se quedó solo, con la tristeza de haber perdido a las dos mujeres que más amó, y teniendo en su casa a dos niñas que eran la viva imagen de esas dos mujeres. Ni siquiera mi tío estaba ahí para él, quien le ayudó a levantarse antes, pero ahora no podía. Primero dejó de mirarnos, evadiéndonos por completo. Nosotras tuvimos que hacer lo que ellos nos enseñaron para poder comer, e incluso lo alimentábamos a él, pero la mayoría del tiempo este se rehusaba a comer."
Ruby soltó un suspiro, su rostro perdiendo esa calma, notándose el dolor en sus facciones.
Perdieron a su madre, luego a su tío, y progresivamente fueron perdiendo a su padre.
"Luego, ya ni siquiera quería levantarse, no tenía las fuerzas. No pasó mucho tiempo cuando este ya parecía muerto en vida, apenas respirando, delgado como una hoja, débil. La última vez que lo vimos, fue cuando este estaba bañándose y se tardó tanto que fuimos a buscarlo. El baño estaba completamente rojo, se había cortado las muñecas."
Se quedó en silencio.
¿Qué podía decir ante eso?
Volvió a cerrar los ojos, sin aguantar el ardor de los ojos, de las lágrimas queriendo salir. Ver eso era igual de horrible que lo que ocurrió con la madre.
Eso era…
No podía imaginarse lo difícil que debía ser el ver aquello a una edad tan joven. El dolor, el miedo, la impotencia. El ver como poco a poco toda la gente que quieres empieza a desaparecer, a veces lento, a veces en un pestañeo. Ella misma sufría en su familia, pero era la existencia o la ausencia de ellos lo que la solía martirizar, pero ver algo así, ver una escena donde tus progenitores están descuartizados o bañados en sangre, la dejaría trastocada por la eternidad, incluso ver un cuerpo en ese estado, de cualquier persona, la dejaría traumatizada.
No era una imagen que se debía tener en la mente, menos siendo tan jóvenes.
Sin poder hacer nada más, abrazó a la mujer por la cintura, esperando que su existencia fuese capaz de alivianar un poco ese sufrimiento, y que su propio calor corporal fuese suficiente para darle algo de calor a esa alma fría que sentía a su lado.
Ruby se apoyó en ella, y agradeció el ser eso, un apoyo para la mujer que amaba.
"Lo llevaron al hospital de urgencia, ahí fue que escuchamos a unos amigos de mi papá, los cuales se habían ofrecido a cuidar de él, que era muy complicado que él se repusiera, que probablemente siguiese así, intentando morir, o en su defecto, rehusándose a vivir. También dijeron que él no iba a ser capaz de cuidar a sus hijas, uno de ellos, que era policía, sabía que la única opción era meternos a un orfanato e intentar darnos en adopción. Otro de ellos dijo que era muy complicado que alguien adoptase a Yang, siendo ella la mayor, que la gente prefería adoptar a niños más pequeños. Nos dimos cuenta de que si íbamos a un orfanato podrían separarnos. Ahí fue donde Yang me tomó de la mano y nos llevó a la casa, empacamos todo lo que pudimos, y nos fuimos de la isla en el bote de mi mamá. Podríamos morir en el mar o quien sabe qué, pero si nos pasaba algo íbamos a estar juntas, era lo único que nos importaba."
Se levantó y se movió por la cama, hasta poder posicionarse frente a Ruby, sin importarle su propia desnudez y ahí poder abrazarla de una mejor forma. Ruby soltó una risa de inmediato ante su movimiento, y sin dudarlo la abrazó de vuelta. Le gustaría poder hacer más, pero si algo aprendió con ella, era que el tacto a veces ayudaba mucho más, simplemente no había palabras para decir en una situación así.
¿Qué decir?
No, realmente no había palabras.
Se quedó ahí, manteniendo el rostro de la mujer en su pecho, sujetándola, y a la vez acariciando ese cabello que tanto le gustaba. Ruby parecía más tranquila, aunque como ya habían dicho, era fuerte, y haber pasado por eso era una prueba de eso. Verla sonreír luego del ataque de esa mujer le sorprendió de sobremanera, pero verla sonreír y vivir su vida con normalidad luego de aquello, simplemente no había forma de describir lo fuerte que era.
Y no era algo que olvidó, como ella, que su cerebro cambió, no, eran imágenes aun frescas en su memoria que probablemente seguirían ahí hasta su muerte.
La mujer le rodeó la cintura con los brazos, apegándola más, y luego soltó un suspiro que le calentó la piel. Se sentía tranquila de no sentirla fría.
No más fría.
No, ahora la sentía cálida, tranquila. Y se vio dejando besos en su cabello, haciendo que esta soltase una que otra risa, y era un alivio.
"Y todo esto fue porque te quería contar que la mujer que me atacó está presa, intentó salir de Atlas en un avión sin tener autorización. No sé si se lo quería robar o qué, pero la capturaron y la deportaron."
"¿Cuánto tiempo tiene de condena?"
Escuchó hacer a Ruby un ruido pensativo, y se alegró de escucharla con normalidad. Estaba normal. Si, eso era un verdadero alivio.
No quería verla sufrir, aunque fuese lo que esta necesitaba, desahogarse.
"Un par de años, no recuerdo bien, más de cinco, pero menos de diez. Coco me preguntó si quería ir a juicio para que la dejaran más tiempo, pero honestamente, no quiero pensar más en esa mujer, sé que su vida debió ser una mierda al haber quedado huérfana, a merced de quien sabe quién, tal como nosotras, así que no la culpo por buscar venganza. Y aunque quisiera hacer algo en su contra, no creo tener las pruebas suficientes. No vale la pena."
La abrazó con aun más fuerza, acomodando el rostro en el cabello rojizo.
"Si llega a salir de la cárcel, no voy a permitir que se te vuelva a acercar."
Ruby rio, sus hombros moviéndose con el gesto. Su ánimo volviendo a ser el mismo. No quería verla así de rota, no iba a permitir que alguien volviese a herir aquello que más quería, no lo iba a permitir.
"¿Significa que voy a tener guardaespaldas?"
Asintió de inmediato, soltando también una risa al simple hecho de imaginarla ahí caminando con un montón de sujetos de negro tras ella. Tenía dos imágenes en su cabeza, a ella luciendo completamente capaz de todo, y a ella viéndose diminuta al lado de ellos.
Ruby levantó el rostro, buscando su mirada, y le dio en el gusto. Realmente se veía mejor, su expresión volviendo a ser la misma de siempre, sus ojos brillando.
No había lágrimas, no había dolor, más bien, parecía tranquila, como si se hubiese quitado un gran peso de encima, y quizás era así. El poder decirlo, decir eso que ocultaba o intentaba mantener oculto del mundo y de sí misma, debió ser suficiente para darle una cierta tranquilidad.
Se vio sujetándola de las mejillas, acercándose para besarla, y Ruby correspondió sin dudarlo, no fue hasta que la sintió reírse en sus labios para finalmente separarse y mirarla.
Podía notar como esta estaba pensando en una idiotez por la mueca de su expresión, y no podía enojarse, le era imposible.
"Y si tú tienes tus propios guardaespaldas, luego, si vamos juntas, tendríamos un grupo enorme tras nosotras, sería divertido."
Rodó los ojos, siendo capaz de imaginarlo. Nunca había necesitado guardaespaldas, solamente para eventos muy grandes luego de algún rumor igual de grande, que significaba que más de alguien la buscaría para preguntarle cosas. Una molestia horrible.
Pero por su seguridad nunca temió, ¿Por qué? Pues porque le aterraba más su seguridad dentro de la mansión que afuera.
"Tener que andar con seguridad no es algo divertido, Ruby. Es algo para preocuparse."
Esta simplemente le dio una sonrisa, como siempre, siendo una despreocupada. Aún tenía las manos en las mejillas ajenas y podía sentir los músculos moverse bajo sus palmas.
"Pero andar con seguridad y andar contigo al mismo tiempo es divertido, contigo todo es divertido."
No se consideraba alguien divertida en lo más mínimo, pero como se alegraba de que Ruby se sintiese así con ella. Eso era suficiente.
Como deseaba ser siempre suficiente para ella.
Y así, volvió a abrazarla.
No quería soltarla, no quería alejarse, e iba a aprovechar cada segundo manteniéndola pegada en su pecho.
Iba a proteger a esa mujer, nadie merecía sufrir así.
Ambas merecían un mejor futuro de lo que fue su pasado.
Capitulo siguiente: Fraternidad.
N/A: Lo sé, sé que muchos querían saber lo que había ocurrido en el pasado, y si, aquí estaba, así ocurrió, y la verdad debía ser desvelada en algún momento, y pues por supuesto que lo siento mucho pero no puedo evitarlo. Les dejaré las teorías de quien es la perpetradora a ustedes, pero ya no tendremos que preocuparnos por ella, en un mundo sin poderes, los barrotes protegen bastante más.
Es el arco de las revelaciones, me pregunto qué otra cosa saldrá a la luz.
Nos leemos pronto.
