Red Velvet

Capítulo 76: Honestidad

Respiró profundo y giró su silla, mirando el paisaje que su ventanal le mostraba.

Sentía que había pasado una eternidad sin volver a su oficina, y le resultaba inspirador el estar finalmente en su asiento. Habían pasado solo cuatro días, pero había pasado de todo, y lo más importante, era el haber recordado aquel día, y al fin se sentía libre de la mano de su padre sobre su cuello.

Ya no estaba en ese asiento sintiéndose vulnerable, no, ya no más.

Ahora era la heredera, tenía su legado en sus manos, el legado de su abuelo, pero también el de su padre.

Él cometió errores en sus años ahí, en ese asiento, y ella los arregló, probablemente ella también estaba cometiendo errores, pero no tenía duda de que su hermano los arreglaría, y así seguiría el ciclo. Aun no tenía idea si alguno de los dos tendría descendencia, por su parte realmente no tenía ni la más mínima intención de traer a alguien a ese mundo tan problemático, pero, tal vez su hermano si quería en algún momento. Y si no, tendrían que buscar a alguien en quien confiaran para cuando decidieran retirarse y dejar de agotarse mentalmente con la compañía.

Pero aún quedaba tiempo para eso, aun les quedaban vidas largas, vidas prosperas, así que no quería pensar en el futuro, ahora solo quería disfrutar del presente.

Cerró los ojos un momento, sintiendo como los pasos de su secretaria se acercaban lentamente, a traerle su café.

Sin aspirinas.

Creyó que sería una mañana difícil, creyó que se vería atestada de desconocidos, así como Whitley le dijo que habían sido los días anteriores, sin embargo, no fue así. No vio a nadie, quizás uno que otro paparazzi sacándole fotos desde la distancia, pero eso ya no le sorprendía, siempre ocurría, así que no era para preocuparse.

Pero nadie se tiró hacía su auto, ni nadie intentó meterse por la ventana, ni nadie intentó pasar por seguridad, nada similar.

Estuvo en paz.

Su teléfono comenzó a sonar justo cuando la puerta de su oficina se abrió, dejando pasar a su secretaria que tenía su mueca calmada usual mientras le traía su taza. Le agradeció antes de contestar la llamada, aun observando el paisaje.

Empezaba a adorar ese paisaje, sobre todo ahora que en verano se despejaba más, y podía ver como el sol brillaba sobre los edificios, como pintaba esa ciudad helada y gélida.

"¿No hubo moros en la costa?"

Fue lo primero que Ruby le preguntó, y se vio soltando una risa.

"Nada, la gente desapareció, y todo gracias a ti."

Ruby también rio. Podía sentir como esta caminaba fuera de su oficina, los sonidos de los mecánicos dando vueltas o las maquinas resonando se lograban oír de fondo, y era suficiente prueba de que seguía teniendo trabajo incluso después de sus declaraciones.

Todo estaba bien, o al menos eso parecía.

Esperaba que Ruby le dijese si algo malo ocurría, y no tendría problema para apoyarla en lo que sea, sobre todo si se metió gratuitamente en su problema familiar, y aquel caos le causó repercusiones a su carrera.

Su recién iniciada carrera.

"No me agradezcas, estuve asustada de que tu padre me regañara por hacerle caso omiso. Al menos todo salió bien, no he oído quejas y seguridad no ha venido corriendo a decirme que me esconda que vienen los periodistas come cerebros."

Iba a decir que no era como una película de zombis, pero Dios, sí que lo era. El ver a esa gente moverse detrás de autos le hacía recordar aquellas películas que su familia le prohibió ver, pero que ella las vio igual, a escondidas.

La realidad superaba a la ficción sin duda.

"Te daré la razón en esto, esa gente da más miedo que esas películas de terror."

"¿Weiss Schnee acaba de darme la razón en algo? ¿Quién eres y que hiciste con la verdadera Weiss?"

No supo si soltó una risa o un bufido, pero probablemente fue la mezcla perfecta de ambos.

"Por favor, me haces sonar como una tirana."

Ruby comenzó a reír al otro lado de la línea, y solo pudo rodar los ojos.

Le costaba admitirlo cuando intentaba indignarse, pero le gustaba cuando Ruby se ponía así.

Era refrescante.

Le recordaba cuando se conocieron, y eso le traía cierta melancolía, y de la buena.

Cuando la risa ajena se detuvo, todo se silenció. Antes escuchaba bastante ruido de fondo, pero ahora escuchó nada más que silencio. Se vio mirando el teléfono, teniendo la duda si es que había cortado la llamada con su mejilla o algo así, pero cuando se puso el auricular de nuevo en su oído, pudo escuchar la voz de Ruby, o más bien, su respiración.

"Tirana, no, pero me gusta cuando te pones autoritaria."

Sintió sus mejillas hervir, sabía exactamente a lo que Ruby se refería, y prácticamente podía imaginarse esa sonrisa pícara en su rostro. Por supuesto que iba a aprovechar que estaba a solas para hacerle un comentario similar.

"R-ruby."

Iba a regañarla, pero de nuevo su voz le fallaba, odiaba ser así de evidente y exponerse de semejante forma. Escuchó a Ruby reír de nuevo, y su rostro hirvió aún más. Ruby no necesitaba verla siquiera para saber si se había avergonzado, su voz era lo suficientemente obvia por sí misma.

"Lo siento, no me aguanté."

"Nunca te aguantas, Ruby."

"Me declaro culpable. Pierdo el control por completo si se trata de ti, eres mi debilidad."

Por supuesto que no se podía enojar con Ruby, mucho menos si le decía algo así, ya que Ruby también era su debilidad.

Eran la debilidad de la otra.

Pensar en eso, en ser la debilidad de la otra, le hizo recordar sus pensamientos, lo que dejó de lado al aun tener la presión de las masas y de su padre en el pecho, pero ahora, con esos problemas solucionados, el otro tema volvía a florecer en ella, incertidumbre llenándola.

No creía tener que preocuparse de eso, ya que con Ruby llevaban recién un mes de relación, un mes como novias, aun así, sentía que había pasado mucho más, se conocían desde hace mucho antes, meses hablándose, meses saliendo, meses acostándose, y ahora recién habían consolidado su relación, sin embargo, aún tenía esas dudas.

Se intentaba convencer de que no era necesario hablar de esas cosas ahora, cuando recién estaban explorando lo que era el tener una relación 'normal' de parejas, era muy pronto para hablar del futuro, aun así, la idea seguía ahí, imposible de olvidar, y sabía que también debían hablar de eso, en algún momento hablarían de eso, quien sabe cuándo.

El problema era, que si lo que Ruby quería para su futuro era diferente a lo que ella quería, la relación se desmoronaría, y tenía claro que mientras más pasara con Ruby, mientras más tiempo llevasen juntas, le sería imposible dejarla ir si es que llegaban a un desacuerdo, y ella se vería obligada a ceder, o en el otro caso, Ruby se vería obligada a ceder.

De todas formas, eran la debilidad de la otra.

¿Tanto era su debilidad para rechazar sus propios valores? ¿Sus propias ideas? ¿Su propia tranquilidad?

No era sano, lo tenía claro, vivía rodeada de familias así, que aceptaban acuerdos de los que no estaban de acuerdo, y eso llevaba a malas situaciones en la pareja, infidelidades, rupturas, maltratos, o un ciclo de abuso que pasaría de generación en generación. Y porque conocía ese mundo, sabía que no quería eso para ella, para su vida, para la hermosa relación que tenía con esa hermosa mujer.

No quería sentirse como en esa época.

Cuando fue obligada a atarse a una persona a la que no amaba, y la mera idea de amarrarse a alguien de nuevo, le traía la sensación amarga a su cuerpo. Obviamente no sería lo mismo, sin embargo, sabía que no le sería fácil quitarse ese disgusto, y no quería que la relación con Ruby empezara a sentirse amarga por el peso del pasado.

No quería que el pasado se volviese a entrometer entre ellas.

"¿Cariño?"

La voz de Ruby la hizo saltar.

Se vio por completo atrapada en su cabeza, sin decir palabra alguna.

Odiaba como seguía saboteándose, era así siempre, creyó que ya no le pasaría, pero era así. Siempre que obtenía un grado de felicidad, su cabeza le ponía obstáculos para concentrarse en lo malo en vez de lo bueno que le ocurría, y pasaba de nuevo, no acababa nunca.

No quería preocupar a Ruby, pero lo había hecho.

"¿Hay algo que te esté molestando?"

Si, había algo, pero no quería decirlo.

No quería arruinarlo, no quería arruinar la relación que tenían, no quería volver a poner obstáculos en su felicidad, y ahí estaba, de nuevo, una y otra vez, sin tener un tiempo de paz, un respiro. Su trabajo, su familia, la sociedad, siempre aparecía algo para arruinar las cosas, y ahora no era diferente.

Apoyó la frente en una de sus manos, sintiéndola hervir, sintiendo sus sienes latir rápidamente.

Era un problema, siempre había un problema.

Una y otra vez.

Sin descanso.

"Weiss, sabes que puedes hablarme de lo que sea que esté ocurriendo."

Nada estaba ocurriendo, ese era el tema.

Aun nada ocurría y ya estaba martirizándose.

Una mártir, eso era, estaba acostumbrada a serlo, y ahora que tenía una vida nueva, una nueva oportunidad, seguía queriendo mantener aquel título.

Pero las relaciones debían funcionar a base de honestidad, se tenía que decir de buenas a primeras que se esperaba de esa relación, cuáles eran los pasos a seguir, los objetivos que tenían en la vida, que tipo de relación quería cada una, y tenían que tener pensamientos similares, solo eso convertiría lo que tenían en una buena relación, no como las de Atlas, las que se solían tener.

Quería tener una relación sana, quería vivir cada día con tranquilidad sabiendo que con Ruby tenían en la mira el mismo camino, o al menos uno que no influyese de mala manera en ninguna de las vidas.

Si una de las dos estaba insatisfecha, entonces su relación terminaría en el suelo.

Soltó un suspiro, intentando recobrar la voz.

Tenía que decirlo.

"Creo que nunca he estado más tranquila, nunca me he sentido tan en paz, sin embargo, hay algo que aún está ahí, hay algo que aún no me deja respirar, y tiene que ver contigo."

"Oh."

La voz de Ruby sonó sorprendida, aprensiva incluso. No quería que existiese una brecha, pero el simple acto de hablar aquello, crearía una.

"¿Sobre nuestra relación?"

Se vio asintiendo en respuesta, pero como Ruby no la veía, se obligó a afirmar vocalmente.

Respiró profundo, queriendo dejar algo claro, para que Ruby no pensara mal las cosas, debía evitar que esta sacara sus propias conclusiones, ya que habían pasado tantas cosas últimamente, que cualquier cosa podría transformarse de mala manera, y no quería eso.

Si su relación se acababa porque ambas deseaban algo diferente, lo entendería, porque quería que ambas estuviesen felices, ya fuese juntas o separadas, pero el hacer que la relación se acabara por un malentendido era el peor error que podría cometer.

"Te amo, te amo demasiado Ruby, y estos días, sin ti, no habría podido seguir adelante. Has hecho mucho por mí en este corto tiempo, y me siento en deuda contigo. Sé que eres la mujer perfecta, y quiero estar contigo todo lo que me resta de vida, aun así, creo que deberíamos hablar de lo que queremos, de lo que queremos para nosotras, así como lo que queremos de esta relación."

Podía escuchar la respiración de Ruby al otro lado de la línea, en silencio, y podía escuchar esos sonidos que esta solía hacer cuando pensaba, cuando parecía concentrada digiriendo sus palabras.

La escuchó soltar un suspiro luego de unos momentos de reflexión.

"No te diré que no tuve miedo de que algo grave hubiese ocurrido, así que saber que es algo así lo que te quita el sueño, me deja en cierta parte tranquila."

Ruby soltó una risa nerviosa, podía imaginársela sin problema, como su rostro se veía, como llevaba una mano a la nuca, como su cuerpo se hacía pequeño. Le impresionaba lo mucho que se conocían, así como sabía que Ruby se iba a preocupar de más con su pequeño asunto.

"Tienes razón, es lo correcto hablar de lo que queremos para nosotras, para lo que se vendrá y agradezco que me lo dijeses, aun así, por favor, cariño, no pienses demasiado en eso, sé que sueles imaginar lo peor, pero descuida, todo saldrá bien."

Todo saldrá bien.

No sabía si creer en ese positivismo que Ruby tenía encima, le costaba, pero ahora, luego de tanto tiempo, luego de ya más de un año aprendiendo sobre sí misma, entendía que ser así de negativa era parte de tu personalidad.

Pudo notar como Ruby sonreía, incluso desde la distancia, memorizándose cada sonido y lo que cada uno significaba.

"Cuando te fui a ver aquel día, cuando nos separamos, yo llegué a tu compañía sin miedo, sin nada, dispuesta a todo, y cuando volví por ti, tiempo después, seguía teniendo el mismo pensamiento. Quiero estar contigo, sin importar nada, y estaré dispuesta a pelear las batallas que aparezcan con tal de seguir a tu lado."

Eso.

Eso era exactamente lo que le preocupaba.

Esa era su razón para sentirse así de insegura.

Que Ruby decidiese abandonar su libertad por ella, que decidiese envolverse aún más en esa sociedad, en ser parte de esa sociedad, en cambiar sus propósitos en la vida, solamente para estar con ella. Le aterraba, de muchas formas, cuanto Ruby podía arriesgar por ella.

Y no quería que Ruby se arriesgase a si misma por ella.

Sus valores.

Sus principios.

Su propia tranquilidad.

"Siempre me ha aterrado tu imprudencia."

Sus palabras salieron de su boca, sin poder contenerlas, pero era así.

Antes estaba la muerte, antes tenía miedo, terror, de que su padre intentase herir a Ruby tal y como lo hizo con ella, como sus recuerdos borrosos le hicieron creer. Ahora ya no era así, sabía que no era así, aun así, la infelicidad crecería en su relación si es que no deseaban lo mismo, y no creía que eso fuese lo mejor, no era la muerte, pero era algo que le dolería cada día de su existencia.

Ruby iba a hablar, Ruby le iba a decir algo, pero no quería escucharla dolida por lo que acababa de soltar, por lo que acababa de decir, así que se obligó evitar que la conversación escalase.

Discutir por teléfono no le parecía lo mejor.

"No le voy a dar más vueltas al tema, y espero podamos hablarlo pronto. No me gustaría que nuestra conversación tome un rumbo amargo."

Ruby asintió, de acuerdo con tajar el tema en ese instante.

Ninguna quería hablar de cosas así por teléfono, no era lo mejor. Prefería discutirlo en persona y decirle todo lo que tenía en mente, todo lo que quería, y así quería que Ruby hiciese lo mismo. Eran mujeres adultas, habían sufrido demasiado, y no iba a permitir que su relación terminase haciéndoles daño.

"Entonces, ¿De que quieres hablar mientras evitamos nuestras responsabilidades?"

Soltó un suspiro aliviado, agradeciendo que Ruby fuese así, que fuese tan fácil hablar con ella, sin incomodidades, y que esta estuviese dispuesta a zanjar un tema y desviar la conversación.

Era lo que necesitaba.

Se acomodó en el asiento, apoyándose lo suficiente para que el respaldo se moviese hacia atrás.

"¿Te llegaron tus compras?"

Habían pasado muchas cosas, pero recordaba que los productos que Ruby compró aquel día debían de llegarle pronto.

Notó como Ruby dio un salto en su lugar. Podía notar la emoción de esta incluso a través del teléfono.

"El conserje me llamó hace un rato, me dijo que ya habían llegado las cajas, así que las revisaré hoy cuando llegue."

"Espero todo esté en orden."

Normalmente los servicios a domicilio no solían tener problemas, las tiendas en Atlas debían ser rigurosas, ya que ahí no perdonaban equivocaciones, todo debía ser enviado con cuidadosamente, sin olvidar nada ni perder tiempo. Tenía claro que en la ciudad los productos solían ser más caros que en otros lados, pero era porque se pagaba por un mejor servicio, y ella, con los estudios y el trabajo que tenía, sabía exactamente como esas cosas funcionaban.

Además, tener que lidiar con gente rica y quisquillosa, era la mayor preocupación de las grandes franquicias. Ellos como marca no se perdonaban errores, y la sociedad ahí solía hacer el mayor drama por la menor cosa.

Y todos saldrían perdiendo, así que nada de errores.

Ella misma solía ser bastante rigurosa con el departamento que se encargaba de la compraventa de especies, el más mínimo error podía causar una perdida millonaria.

No se iba a quejar de dinero, no es como que necesitase más a estas alturas de la vida, bien podía tomar sus ahorros e irse como una jubilada a una isla en medio de la nada, por lo que le quedaba de vida. Sin embargo, no permitiría que su compañía, su legado, tuviese una mala reputación, y las pérdidas y los errores causaban eso, malas reputaciones.

Podrían decir lo que sea de ella, no le importaba, pero a su compañía nadie la tocaba. Se había encargado de hacer todo lo posible para hacerla subir, y no permitiría que nadie hiciese el efecto contrario.

Se vio mirando de nuevo por la ventana, mirando la ciudad.

Por fin se sentía orgullosa de donde estaba.

De estar ahí, en lo alto.

Ruby durante todo ese rato, le habló de las cosas que compró, de donde quería ponerlas, de como quería distribuir las cosas, y su pensamiento de negocios comenzó a verse mermado al ahora ser Ruby quien tomaba todo el espacio en su cabeza, Ruby construyendo y moviendo muebles.

No creyó que eso le causaría algún tipo de emoción, pero siempre se equivocaba.

"Prometo tener todo armado y listo para que vengas, podríamos jugar un rato, hay muchas cosas que quiero hacer contigo."

Prácticamente podía ver las chispas de emoción saliendo de Ruby, de nuevo como una niña hiperactiva corriendo de un lado a otro, emocionada. Le parecía adorable, sin duda.

Un cachorro feliz.

"¿Es una cita?"

Ruby se detuvo, pudo notar como esta calmó su ser lleno de energía y luego volvía a su centro, pero podía asegurar que tenía una sonrisa en su rostro.

"Si, me gustaría otra cita contigo, Weiss."

A ella también le gustaría.

Y pensar que habían llamado a muchas ocasiones 'citas' y eso le traía cierta melancolía, de nuevo, y por supuesto que se trataba de la buena.

Le encantaba tener citas con Ruby.

Ojalá pudiesen tener muchas más.

Iba a estar ansiosa.


Capitulo siguiente: Relación.


N/A: Si, si, sé que cada vez que subo un capitulo se me ocurre otra cosa para hacer un drama y estirar más este chicle, y en mi defensa no lo hago de adrede, simplemente sucede, así que se podría decir que EL PROXIMO AÑO sabrán del desenlace de esa conversación.

¿Seguirán juntas y compartirán la vida que desean tener o lo dejarán para ser felices cada una a su manera? La respuesta llegará EL PROXIMO AÑO.

Si, a nadie le dan risa esos chistes, lo sé, como sea, espero que pasen buenas fiestas, no beban tanto y bailen harto, manténganse saludables para que sigan aquí leyendo esta historia que probablemente supere los cien capítulos. Ya quiero leer sus futuros comentarios que me dan la vida.

Nos leemos EL PROXIMO AÑO. (sorry)