Red Velvet
Capítulo 92: Envidia
…
Ruby tocó la puerta, y le pareció tan extraño.
Bueno, hubiese sido más extraño el ser ella quien golpeaba la puerta y no era Ruby quien la abría, la idea causándole cierta melancolía.
No pasó mucho rato para que la puerta se abriese, y dio un salto cuando una gran cabellera rubia apareció junto con el sonido de la música que venía desde adentro, y no sonaba tan fuerte como creyó que sonaría.
Si, Yang no parecía haber cambiado desde aquella vez.
Esta estaba usando una camiseta simple con unos jeans, y de nuevo podía ver sus brazos grandes expuestos, y se vio de nuevo aterrada con lo grande que era la hermana de Ruby. Si hacía sufrir a Ruby, no tenía duda alguna que esta la iba a destrozar de un solo golpe, y dejarla comiendo polvo no sería solo una expresión.
Yang soltó una risa apenas las vio, y los brazos grandes de esta se aferraron a Ruby, y para ella, Ruby era grande, pero ahora se veía diminuta siendo abrazada por su hermana. Las vio unos momentos abrazándose, la menor poniendo tanto animo en el saludo como su contraparte, pero ya luego de unos momentos la podía ver sufrir ante la fuerza del abrazo.
"Feliz cumpleaños Yang, por favor no me rompas un hueso."
Escuchó a Ruby decir, su voz dolorida y suplicante, y solo ahí esta la soltó, pidiéndole disculpas en el proceso, una sonrisa de oreja a oreja en su rostro.
"Lo siento, ya no puedo abrazarte, me venía conteniendo hace tiempo."
Cierto, así era.
Debían mantener las apariencias.
Se alegraba de verlas felices.
Dio un salto cuando los ojos lilas se fueron hasta los suyos, y se sintió tensa.
Se vio de nuevo como aquella vez, en esa habitación de hospital, luego de haber invadido el territorio de ese león salvaje, y no solo eso, si no que le había quitado a su familia, de un día para otro, obviamente eso no era precisamente su culpa, pero si había participado en que la situación terminase así.
Abrió la boca, sintiéndose abrumada e intimidada.
Recordó el peso en sus manos, y lo usó para distraerse, para decir algo, por favor, era una Schnee, tuvo que lidiar con conversaciones con diferentes personas, incluso con la socialité extranjera, y en todas esas ocasiones fue capaz de desempeñarse correctamente, en hablar, pero jamás se había sentido tan nerviosa.
Tragó pesado, y estiró las manos, ofreciendo la caja a la mujer.
Recupera tu compostura, Weiss.
"Gracias por invitarme a una ocasión tan importante, feliz cumpleaños."
Notó cierta sorpresa en los ojos lilas, pero estos seguían mirándola, juzgándola, y recién ahí se dio cuenta de la mueca que tenía Ruby, la cual notaba de reojo, y se sintió más nerviosa al ver los ojos plateados pasando de su hermana a ella, expectante.
Al menos no había miedo en su expresión, o ya se daría por muerta.
No pasó mucho rato para que la expresión tensa de Yang cambiase, su sonrisa apareciendo, y ahí sintió la mano de Yang en su hombro, esta tirando de ella, dándole algo así como un abrazo o algo similar.
"Realmente eres una chica formal, no tenías que traerme ningún regalo."
Se vio tensa bajo el agarre ajeno, el agarre endemoniadamente fuerte.
Solo se relajó cuando escuchó a Ruby reír, y la vio mirando de reojo, los plateados observándola, brillantes, tranquilos.
"Le dije que no era necesario, pero es demasiado terca."
No pudo contenerlo, pero se sintió enrojecer.
"Pero como ya me trajiste algo, lo disfrutaré como pago por quitarme a mi bebé."
¿Su bebé?
Yang le quitó la caja de las manos mientras la removió, como intentando saber que había dentro mientras se adentraba en la casa. Y cuando miró a Ruby, esta estaba roja, una mueca de enojo en su rostro.
Oh, su bebé.
Ya ahí no pudo contener la risa, llevando automáticamente una mano a una de las mejillas de Ruby, y esta de inmediato dio un salto, poniéndose incluso más roja, su expresión tensa y avergonzada.
"¿Ves lo que provocas, Yang? Ya no soy una niña."
Y estaba segura de que Ruby ya no era una niña, pero le causó ternura el gesto.
Escuchó a Yang reír desde adentro, esta habiendo dejado la caja en una de las mesas, al lado de otros regalos. Esta les hizo el gesto para que entrasen, y le hizo caso, dejando de molestar a Ruby.
Creyó que habría un caos ahí dentro, que habría una fiesta ruidosa y mucha gente, pero no era el caso.
Solo veía a una persona más ahí adentro.
Una persona que conocía, quien se levantó del sofá como un resorte.
"Señorita Schnee."
Cierto, olvidó por un momento con quien Yang salía.
Su secretaria.
"Belladona."
La saludo, sin poder evitar sonar tensa, o más bien, era su respuesta común cuando la mujer se refería a ella de esa forma.
Si, la veía casi todos los días, y estaba acostumbrada a hablar con esta, hablar de trabajo por supuesto, y en bastante brevedad, ambas no malgastaban palabras, y desde que Ruby se presentó aquella vez a su oficina que no volvían a hablar como conocidas, así que se vio en una situación algo incomoda.
Le iba a costar cambiar el interruptor de trabajo a vida social.
Así como le costaba cambiar el interruptor de amor a trabajo con Ruby.
Notó como Yang miró a Blake, y luego a ella, y esta parecía sorprendida y divertida. Ese sí que debía ser un espectáculo.
"Me dijiste que la novia de Ruby era tu jefa, pero recién ahora me lo creo."
Y ella misma tampoco se lo creía a veces.
Por cierto, 'novia de Ruby', se sintió que había ganado un premio o algo así, su ego subiendo.
Pudo ver la sonrisa en Blake, la sonrisa forzada mientras le pegaba a Yang en el brazo, disimuladamente, pero no lo suficiente.
Ahora era su momento para no hacer las cosas tensas, cambio de interruptor.
"Espero que Blake no te haya contado cosas desagradables de su jefa."
Blake aun parecía estupefacta, incluso con su intento de mermar la situación, sin embargo, fue Yang quien soltó una fuerte carcajada, llevando una mano al hombro de la pelinegra, haciéndola saltar.
"No lo hizo, pero vaya que quise que soltara los trapos sucios, al menos Ruby si me cuenta más cosas."
Se removió, girando el rostro donde estaba Ruby, esta inerte, tensa, los plateados la miraron, con pánico en sus facciones, horror incluso. Y no podía evitarlo, la imagen le causó gracia. Se acercó a Yang, parándose a su lado, solamente para mirar a Ruby de frente, quien se puso incluso más tensa al tener la mirada de las tres observándola.
"¿Sí? Estoy intrigada, me pregunto qué tipo de cosas te habrá mencionado."
Y Ruby sudó frio, mirándola casi suplicante.
Le causó gracia la situación, pero más que gracia, le causó sorpresa, de sí misma. Hace unos meses, no habría estado en esa posición, tan tranquila, a pesar del evidente nerviosismo que le causaba conocer a Yang, conocerla más apropiadamente.
Era libre, y en esas situaciones se volvía a dar cuenta, y no podía evitar sonreír.
Había cambiado, y siempre se regocijaba cuando las pruebas aparecían frente a ella.
Dio un salto cuando Yang soltó una risa, ahora tan cerca que se escuchó como una explosión. Ruby se reía fuerte, pero Yang la sobrepasó, casi podría hacer como el auto de Ruby cuando aceleraba, sin problema. Debía ser gracias a sus cajas torácicas, y siendo ella misma una cantante, cantante a medias considerando que había vuelto a cantar hace tan poco, esa característica la hacía sentir algo de envidia.
Cantaría mucho más fuerte con una caja torácica como la de las hermanas.
"Bueno, Ruby claramente no me dijo que tenías sentido del humor, te imaginé toda fría y recta."
Los ojos lilas la miraron, y la observó de vuelta, sintiendo su cuello doler, era muy alta para ella, y menos mal estaba usando tacones.
Se quedó pensando en eso por un momento.
Y le avergonzaba pensar que era así.
"Supongo que sí, lo soy, o más bien lo era, tu hermana es muy buena cambiando a las personas, me ha ayudado a dejar esa persona atrás."
Rápidamente buscó a Ruby, esta en la misma posición que antes, pero ahora sus hombros estaban más relajados, así como su rostro. Los ojos de ambas conectaron, y se vio sonriendo, recibiendo una sonrisa de vuelta.
Su Ruby la había cambiado.
Y para bien, para mejor.
Escuchó un sonido provenir de Yang, pero no la miró, por el contrario, se enfocó en la mueca de absoluto terror que apareció en Ruby, y no lo entendió, no hasta que la mayor avanzó como una estampida, sujetando a su hermana por las mejillas, claramente molestándola, tratándola de nuevo como un bebé, y la escena la hizo reír.
Cuando las vio juntas, interactuando, era una situación tensa, una situación desagradable, e incluso ahora, ambas debían tener aun la muerte de su padre en los hombros, pero al menos no había tensión alguna en ese instante, las veía reír, las veía jugar, y le causaba gusto el verlas así.
Por supuesto que sentía un golpe de envidia, al no tener a su propia hermana a su lado, pero bien sabía que, aunque así fuese, aunque al fin recuperase la conexión que tenían, jamás sería así, ya que jamás fueron así de unidas.
Y veía en ambas hermanas, que habían tenido que hacer todo juntas, se tuvieron la una a la otra cuando el mundo les cayó encima, Yang teniendo que tomar el rol maternal para poder cuidar de Ruby, para mantenerlas a ambas cuerdas, a ambas vivas, y ahora, tenían una vida concreta que construyeron con dedicación.
Ahora al fin podían descansar del caos.
Recién en ese momento se dio cuenta de la cercanía de su secretaria a su lado, esta siendo tan sigilosa como lo era en la oficina, donde al principio tuvo problemas para darse cuenta cuando esta estaba cerca, sin escuchar sus pasos.
Le dio una mirada, y esta la miró de vuelta.
Nunca la había visto con ropa informal, como lo era una camiseta negra y shorts, y probablemente esta jamás la había visto a ella con un vestido así de corto. Empezó a sentirse muy consciente de su estado, pero debía ser fuerte, aun así, era difícil, notando como la mujer estaba tan incómoda como ella misma en esa situación poco común.
"Imaginé que vendría usted, pero aun así no pude contener mi sorpresa, siento si hice de la reunión más incómoda de lo que debería."
Le sorprendió escuchar a la mujer hablar así, y se vio negando.
"Descuida, también me tomó por sorpresa, y deja las formalidades, no estamos en la oficina."
Se vio mirando alrededor antes de volver a toparse con los ojos ámbar.
"A todo esto, según lo que Ruby me comentó, imaginé que Yang haría una enorme fiesta o algo así."
Notó sorpresa en la mujer, pero esta negó, sonriendo. Notó como los ojos ámbar se fueron hacia Yang, quien tenía un brazo alrededor del cuello de Ruby, y era evidente como los ojos de esta brillaban, diferentes a la monotonía usual que veía en estos en la oficina. Vividos, felices.
Todas ahí tenían sus razones para no dar un paso formal en las relaciones que tenían, pero eso no significaba que no sintiesen amor por esas personas, y veía amor en sus propios ojos cuando pensaba en Ruby, y ahora notaba esa misma chispa en los ojos ámbar.
Era agradable ver a personas felices a pesar de no seguir las reglas que condenaban a esa sociedad.
Cuantos matrimonios había visto en su vida donde no había chispa, donde no había nada, solo vacío, solo decepción, solo dolor, solo arrepentimiento.
No ser como esa gente, le hacía sonreír.
No haber llegado a ese punto de sufrimiento, la hacía sentir aliviada, porque sabía que antes de conocer a Ruby, había estado muy cerca de condenar toda su existencia.
"Yang quería aprovechar de ver a Ruby, y para mantener el secreto, decidió no invitar a nadie. Dijo que ya saldría de fiesta, que su hermana era más importante."
Oh.
Así que era por eso.
Yang parecía una mujer algo descuidada y despreocupada, pero en esas situaciones, se notaba que realmente pensaba en todo, y considerando lo rápido que tuvo que madurar, era de esperarse. Debió de ser muy cuidadosa cuando era niña, ahora se merecía el ser una adulta despreocupada. Se merecía un descanso de las obligaciones, y, aun así, seguía poniendo a Ruby antes que todo, y realmente se sentía feliz de que Ruby tuviese una hermana así de buena.
El dolor en su pecho volvió por un instante, ya no era solo envidia, sino que también algo de tristeza. Realmente le hubiese gustado tener una relación así con Winter, lo pensó incluso el día cuando conoció a Ruby, cuando le contó sobre su vida, y esa sensación afloró en ese momento, y aun no se marchitaba.
Pero no podía evitar recordarlo.
A veces, quería retroceder el tiempo, y dejar ese sentimiento de inferioridad, de rabia, que tenía cada vez que veía a Winter, cuando esta la juzgaba, cuando la miraba sin emoción, sin sentimiento alguno, recriminándole el no haber escogido el mismo camino, el haber caído en las redes de su padre. Quería simplemente tragarse su propio orgullo y haber tomado a Winter de la mano, el haberla sujetado, el haber evitado que esta pasara por la puerta, el haber evitado que se fuese para siempre, rogándole incluso, pidiéndole, ordenándole tal vez, lo que sea para tenerla a su lado, así, ahora, la tendría a su lado.
No había podido contactarla en todo ese tiempo, Winter no quería ser contactada, así que solo podía desear que esta decidiese volver, tener esperanzas en que cambiaría de rumbo, que tomase la decisión de volver con su familia, que no podía ser la mejor, que podía estar rota y marchita, pero era su familia, y cada uno estaba mejorando para sanarla, poco a poco.
Y quería que Winter conociese a esa familia, a la familia actual que eran ahora.
Realmente lo deseaba.
Sintió que se quedó una eternidad ahí, metida en sus pensamientos, y solo salió de ahí cuando el peso en uno de sus hombros la hizo dar un salto. Se topó de frente con Yang, quien la había sujetado, y se vio siendo arrastrada. Por supuesto que no lo evitó, porque si lo intentaba, si por un segundo decidía hacerle frente a la fuerza de Yang con la suya, se iba a hacer daño sin duda.
Terminó sentada en el sofá, el cual recordaba bien, con Yang a su lado, el brazo de esta en sus hombros, y se vio tensa, muy tensa.
Si, ya estaba acostumbrándose a la cercanía, al tacto, a los abrazos, pero a Yang a penas la conocía, se sentía extraño, y no sabía qué hacer, que decir, ya que tampoco quería sonar mal o decir algo que pudiese lastimar a la rubia, era su cumpleaños después de todo, día en que podía hacer lo que quería… ¿No?
"Contigo tengo una conversación pendiente."
La voz de Yang sonó juguetona, pero por su rostro, creyó que había cierta seriedad en eso, y se vio en pánico.
Lo único que la calmó, de cierta forma, fue Ruby, quien soltó un quejido, dándole una palmada a su hermana en la rodilla, su ceño fruncido.
"No intentes robármela, Yang."
Realmente había cierto encanto en Ruby celosa, sumado a la Ruby haciendo un berrinche con puchero incluido.
Se había enamorado más.
Por su parte, no podía decir que tenía un tipo, al menos no si consideraba a mujeres, ya que era un tema realmente nuevo, siendo Ruby su primera, pero no creía que pudiese cambiarse de hermana, así como así, y ya lo había pensado antes, teniendo en cuenta que hubiese pasado si en vez de encontrarse a Ruby en el Red Velvet terminaba con Yang, y la idea le causó terror, sobre todo con todo el tabú en la cabeza.
Podía decir tranquilamente que Yang no era su tipo.
"Relajate, Ruby, sabes que no es mi tipo."
Yang soltó una risa, y por una parte se sintió aliviada y por otra parte se sintió indignada, obviamente eso iba a doler en su ego, su ego que parecía ir creciendo más de lo que debería, y también debía culpar a Ruby de eso.
A pesar del comentario honesto de Yang, Ruby no detuvo su puchero, aun mirando a su hermana con unos ojos de desconfianza.
La inferioridad del hermano menor era algo común, al parecer.
Blake fue la primera en moverse, sujetando a Ruby de los hombros, empujándola levemente.
"Acompañame a preparar unas bebidas y dejalas conversar, no te la va a quitar."
Escuchó como Blake dijo un 'aún' en voz baja, pero logró oírla, y fue claro que Ruby también porque soltó un llanto sobre exagerado, y se fue alejando, siendo llevada por la pelinegra, y aun desde la cocina escuchaba su lloriqueo.
No pudo evitar reír.
Habían pasado por mucho para que la quitasen de los brazos de Ruby, Ruby no lo iba a permitir y honestamente, ella tampoco. La amaba demasiado, y se rehusaba a ser de otra que no fuese esa mujer, o era de Ruby, o no era de nadie más.
Yang parecía divertida también con la situación, pero tan pronto como se vieron solas, esta parecía ponerse más seria, y debió hacer lo mismo, imitando la tensión en el ambiente.
Los ojos lilas no la miraron, pero sabía que esta podía ver su nerviosismo de reojo.
Yang era intimidante, demasiado.
Se sintió de nuevo en esa habitación de hospital mientras esa gran mujer la miraba de arriba abajo, notando como alguien se había entrometido en su territorio.
Y ahora, estaba literalmente en su territorio, en su casa, lugar en el que estuvo durante un largo tiempo, pasando tiempo con su hermana menor, poco a poco rompiéndole el corazón con una despedida que llegaría en el momento menos pensado. Sentía que había estropeado ese lugar, el cual había sido construido a base de confianza, de amor, y llegó ella a ensuciarlo, a destrozarlo de una u otra forma.
Pero no quería que fuese más así, debía pagar por lo que había hecho.
Esa era la forma en la que quería vivir de ahora en adelante.
De la manera correcta.
Capitulo siguiente: Hermandad.
N/A: Aquí viene la tan esperada conversación con Yang, que miedo, pobre Weiss. Pero esperemos que todo vaya bien, lo peor que podría pasar es que se la intente robar a Ruby.
Los que están viendo el último volumen, ¿Se pusieron la máscara de Payaso como yo? Ya quiero ver el ultimo capitulo, y temo que lo que ocurra me haga pensar en otro AU y vuelva a sufrir añadiendo otra historia más a la lista, lo que significa más cosas que nunca van a ocurrir y sufrimiento en si mismo.
Nos leemos pronto.
