Red Velvet

Capítulo 93: Hermandad

"Sabes, siempre me ha costado entender a Ruby."

La frase la dejó estupefacta.

De todo lo que la mujer pudo haberle dicho, no se imaginó algo así.

No, en lo absoluto.

No se imaginó eso en dos hermanas tan unidas.

Yang la observó, una leve sonrisa en su rostro, una sonrisa melancólica.

"Ruby siempre ha tomado decisiones precisas, cuidadosas, siempre ha pensado en que forma ayudar en nuestra situación, incluso negando lo que quería, y no puedo quejarme, ya que eso mismo ayudó a que criarla fuese menos desafiante."

Los ojos lilas se fueron hacia la televisión, la cual estaba prendida, y recién ahí notó que la música venía de ahí, pero era evidente que esta no estaba mirando la pantalla en particular, su mente y su atención ahora lejos. La expresión ajena se tornó intensa, quitando del todo esa faceta despreocupada, volviendo a ser la hermana mayor que se quedó a cargo de cuidar de su hermana cuando perdieron a todos a su alrededor.

A todos los adultos quienes podrían cuidarlas.

Y tuvieron que huir a un frio continente, a una gran ciudad, donde no conocían a nadie, donde estuvieron vulnerables, luchando por sobrevivir, arriesgando sus vidas.

Esa era una gran hermana, no tenía duda de eso.

Cuando Yang volvió a mirarla, sus ojos lilas volvían a estar calmados, su expresión era divertida incluso, y se sintió más relajada, sin la tensión aquella en el ambiente.

"Y desde que te conoció, empezó a ser una chica rebelde, no sabía que hacer honestamente. Comenzó a cambiar, a verse más animada, a tomar sus propias decisiones, a cuidarse más, a pensar más en sí misma, y me sorprendió. Cuando te vi en el hospital, supe de inmediato que tú eras la razón."

Se quedó pensando en eso.

En como ella misma cambió desde la primera vez que fue al Red Velvet, como Ruby la cambió, como desde un comienzo su cabeza empezó a funcionar de una manera diferente, a pensar diferente, a mirar las cosas desde otro ángulo, y ahora sabía que Ruby pasó por lo mismo. Y si, Ruby le dijo que se había enamorado de ella, pero ahora veía como era su comportamiento desde afuera, como también la había cambiado, y la idea le causó alegría.

Ambas se habían cambiado, no solo Ruby a ella como creyó.

"Ella también me cambió, no sabes cuánto."

Escuchó a Yang soltar una risa, sus antebrazos apoyados en sus rodillas, haciéndola tener una pésima postura, y ahora sabía que era algo que tenían ambas hermanas, malas posturas.

Esta se tiró hacia atrás, dejando caer su melena en el respaldo del sofá.

"Obviamente me sentí dejada de lado, ya que siempre estuvimos juntas, siempre, y ahora se alejaba de mí, pero era en el momento indicado, así yo también podría sentirme más independiente, más yo misma y menos la hermana mayor, ¿Me entiendes?"

Los lilas la miraron, y no supo si asentir o no.

Sintió de nuevo el golpe extraño en su pecho, esa envidia, ese sentir tan ajeno, pero el cual estaba en ella desde el comienzo, pero aún no lograba acostumbrarse.

No era racional sentirse así, pero quizás lo era de alguna forma.

Yang lo notó, ladeando el rostro, preguntándole con la mirada, probablemente no tenía idea que preguntarle, que decirle.

"Entiendo lo que quieres decir, pero no podría entenderlo en mi propia piel, ya que, en mi caso, es lo contrario. La hermandad es algo tan ajeno desde mi lado, y siempre desee el sentir algo cercano a lo que ustedes dos tenían."

Ser más hermana, mayor o menor, la que fuese, dejar la independencia que tenían los unos de los otros, meros desconocidos. Por supuesto que estaba intentándolo, al menos con Whitley, estaba intentando ser la hermana mayor que debía ser, merecerse ese título, luego de haber fracasado durante toda su vida. Probablemente no era el caso cuando era una niña, siendo algo instintivo, pero cuando tuvo que madurar, entendió que la vida no era tan simple.

Su hermana mayor estaba harta de ellos, de hacer la función de madre cuando su propia madre no era capaz de darles una mirada sin sentir asco, sin sentir asco de sí misma, sin sentir asco de la situación de la que fue obligada a ser participe.

Winter no habría podido hacer lo que Yang hacía, o quien sabe, si la situación hubiese sido similar, sido así de dolorosa, tal vez lo habría hecho, pero teniendo ahí a sus padres, en la misma casa, siendo incapaces de ser padres, debió hacer enojar a Winter, por supuesto que estaba enojada, porque tenía que suplir un lugar en esa familia que no le correspondía, y la entendía, al menos ahora la entendía mucho mejor que antes.

El brazo tras su espalda había desaparecido desde que Ruby y Blake salieron de la escena, y ahora volvía a ponerse en ese lugar, la mano fuerte apretando su hombro, y agradecía que esta estuviese siendo un poco más suave que hace un momento, o le quedaría una marca.

Agradecía el estar ganando peso y siendo más saludable, o esta la habría roto con facilidad.

Yang la miró, sonriendo, animada, y no entendió su mueca, la razón.

"Bueno, si algún día necesitas consejos puedes venir a mí, soy una experta en ser una hermana mayor."

Se vio soltando una risa.

Eso fue inesperado.

Yang debía saber de su situación, Ruby debió decirle en algún momento que su familia no era una normal, ninguna lo era.

Movió el rostro, mirando los videos que aparecían en la televisión, personas bailando, felices, sin mayor preocupación.

"Probablemente necesite esa ayuda, recién ahora estoy intentando ser una hermana de verdad para mi hermano, luego de años siendo extraños."

Sintió la mano de Yang apretando su hombro, de nuevo, llamando su atención.

Dios esa mujer tenía demasiada fuerza.

Volvió a mirarla, esta parecía confiada, aún más.

"Si lo quieres, entonces eso es suficiente. Solo tienes que demostrarte a ti misma, y a él, que estás ahí, que estás dispuesta a ser parte de su vida y acompañarlo, sin importar lo que ocurra, luego todo seguirá su curso."

A sí misma.

Eso tenía sentido.

Quería que así fuese.

Quería sentirse capaz de llenar ese lugar y ya estaba trabajando duro para lograrlo, para poder ser en quien Whitley pensara cuando necesitase algo, cuando quisiera hablar de algo que no se atrevía con cualquier otra persona. En ese mundo, solo se tenían entre ellos, porque todas las otras personas podían abusar de esa información, y siendo quienes eran, debían tener cuidado.

Le causaba gracia decirlo, ya que ella misma confió en Ruby, le dijo poco a poco todo lo que mantenía para sí misma, sus pensamientos, sus emociones.

Pero Whitley no tenía una Ruby en su vida, no que supiera, así que quería ser ese alivio.

Iba a hacer todo lo posible para conseguirlo.

No iba a huir como lo hizo Winter.

No iba a cometer el mismo error.

Dio un salto cuando Ruby entró en el salón, y se dio cuenta porque escuchó su nombre provenir de esta. La buscó con la mirada, esta llevando dos vasos en su mano, mientras que su rostro parecía preocupado, los plateados observándola minuciosamente, notando de inmediato lo que pasaba por su mente, lo enfrascada que estuvo en su mente.

Pero negó, sonriéndole, quitándole importancia al asunto, intentando cambiar su expresión y no preocupar a su cachorrita.

Estaba bien, estaba mejor que nunca.

Y debía seguir así, subiendo.

Ruby de inmediato soltó un suspiro aliviado, acercándose, arrodillándose frente a ella, ofreciéndole uno de los vasos que tenía en la mano, podía ver el líquido transparente dentro del cristal, así como el limón acomodado sobre el borde.

Sintió una última vez la mano de Yang presionando su hombro, alentándola a tomar el vaso mientras esta se levantaba del sofá. Así que hizo caso y lo sujetó, dándole un sorbo. Notó de inmediato como no tenía alcohol alguno, y se lo esperaba en esa casa, porque no sentía el ardor usual. Era refrescante.

Ruby notó su aprobación en el rostro, y le dio una sonrisa.

"Mejor que esa champaña horrorosa que solías tomar."

Se vio soltando una risa, la melancolía llegando a ella, y se veía tan lejano aquel tiempo cuando solía beber para olvidar, para no pensar, metiéndose lo que sea en el cuerpo que dejase su cabeza en silencio, y a pesar de lo malo que eso significaba, aún recordaba el rostro de Ruby lloroso al probar la champaña horrorosa que pidió, y esa memoria la conservaría con devoción, algo bueno ocurriendo a pesar de lo malo.

Realmente era más feliz desde entonces, podía disfrutar lo bueno de la vida.

Asintió, ya que no había nada que pudiese negar, realmente era mejor, y era hecho por Ruby, lo que lo hacía incluso mejor.

"Esa es la receta secreta de esta casa, Ruby ha aprendido de la mejor."

Yang habló, riendo, mientras sujetaba el vaso que Blake le traía. Le dio una mirada a Ruby, la cual seguía frente a ella, ahora mirando a su hermana, algo de rojo en su rostro. No pudo contenerse, y llevó una mano a la mejilla de Ruby, aprovechándose del evidente calor en su piel.

Era una atracción insoportable.

Inevitable.

"Ruby siempre me sorprende."

Los ojos plateados la miraron, con algo de sorpresa, más rojo pintando sus mejillas, y le causó gusto verla así.

"Aww."

Yang hizo un gesto burlesco, riéndose, y no la miró, porque se había dado cuenta de lo que había hecho y empezó a sentir la vergüenza, habiendo sido vista siendo cariñosa por su cuñada y por su secretaria.

Había bajado sus defensas.

Esperaba no cometer ese error con otras personas, que no le hacía bien a su reputación. Un momento, ¿No quería eso? ¿Dañar su reputación? Bueno, sí, y no quería sonar hipócrita, pero era demasiado vergonzoso mostrarse así, como una persona sentimental, era extraño, ajeno.

Pero se sentía bien, al fin y al cabo.

"Bueno, ahora que ya tenemos todo listo, es hora de empezar."

Agradeció el cambio de tema.

Estaba emocionada.

En un principio estuvo algo tensa, pero luego se empezó a relajar.

Estuvieron hablando de todo y nada, bebiendo, comiendo, luego se sentaron a la mesa a jugar un juego de mesa que no conocía en lo absoluto, así que estuvo un buen rato aprendiendo las reglas, como avanzar, que hacer, el objetivo de este, como defenderse de ataques enemigos y como atacar al enemigo.

Y si, ya sabía que era competitiva, pero Yang también, así que tuvo una digna rival.

Quizás mostrar sus colores no era algo fácil de hacer, o sea, era mucho más fácil con Ruby, y como esta estaba a su lado, quizás eso ayudaba a hacerla sentir más cómoda. Además, esas personas no eran extrañas, o sea, de cierta forma lo eran, pero sabía que lo que sea que saliese de su boca, no llegaría a manos ajenas, así que no se veía a si misma con la tensión usual cuando hablaba con personas nuevas, como en las fiestas, en los eventos, donde veía ponerse su máscara y evitar dejar escapar hasta el más mínimo suspiro propio de su persona, nada, no debía exponerse.

Y no sentir esa presión era un alivio.

Su competitividad creció cuando Blake, quien no parecía realmente entusiasmada en el juego, decidió aliarse con Yang, cederle sus tropas de cierta forma. De inmediato miró a Ruby, la mujer mirándola con sorpresa y con algo de miedo.

Si, podía ponerse muy seria con esas cosas.

Era la cabeza de una gran empresa, fue criada para ganar, para obtener la mayor ventaja, así que, por supuesto que un juego de estrategia no se le complicaría tanto, o sea, sí, porque aún no lograba aprenderse bien las reglas, por eso necesitaba una aliada.

Ruby tragó pesado antes de acercar su silla a ella, cuidadosamente, con algo de miedo, mientras aprovechaba de observar las cartas ajenas, pensando en un buen plan de ataque, y cualquier pregunta que tenía, le preguntaba a Ruby, que se sabía el funcionamiento del juego muy bien.

Mientras el equipo contrario armaba su ataque, que notaba desde el otro lado de la mesa que eran más coqueteos que estrategia, se tomó un momento para mirar a Ruby, la cual parecía entre aterrada y con unas ganas de reírse que apenas podía mantener los labios fruncidos.

"¿Qué pasa?"

Los plateados la miraron, y se podía ver el humor en ellos, así como la evidente tranquilidad en sus hombros, sin presión, ya que ahí, esta estaba cómoda, con personas que conocía, en quienes confiaba, así que no había tensión en su cuerpo, o ese cuidado que solía tener con sus expresiones, con su postura, con su imagen.

Por supuesto que era así con ella, porque ya se conocían íntimamente, pero verla así con alguien más era sin duda algo nuevo. Obviamente le gustaba tener la preferencia en ese sentido, pero solo por su egoísmo, y no, muy tóxico de su parte, debía controlarse.

Al menos ahí, con ojos ajenos.

"Espero que tu hermano no sea así de competitivo."

La frase le causó extrañeza, sin entenderlo del todo, hasta que se tomó un momento para ver su propia postura, su propio ánimo, y rápidamente pensó en los juegos que su hermano quería jugar, al que ella ya se había incluido sin siquiera pensárselo dos veces.

Ambos eran competitivos, tenía que ser honesta.

Los criaron de esa forma, así que ya lo tenían instalado en sus cabezas desde niños, como debían ser los mejores en todo, como debían ganar, como debían crecer más que nadie, así como era el manejar la empresa, el ser un líder mejor que el anterior.

Así que si, ambos lo eran.

Miró a Ruby, probablemente la respuesta siendo evidente en su expresión, y Ruby soltó una mezcla perfecta entre un suspiro pesado y una risa.

"Voy a tener mucho miedo si se ponen a pelear entre ustedes."

Y se la imaginaba.

Sus ojos plateados tornándose grandes, sus labios fruncidos en pánico, así como su rostro, mirándolos a ambos mientras querían ganar, sea como sea. Probablemente su hermano sería un poco más relajado en el ámbito, ya que conocía el juego, y ya lo había tomado como eso, como un juego, y no como algo de vida o muerte como ella solía tomar las cosas.

Pero, sabía que este rápidamente modificaría su estancia para estar a su nivel, como cuando eran niños.

Solo que ahora serían adultos jugando a ser niños, de cierta forma.

Eso le recordó ese juego de guerra y esos estúpidos que se mantenían escondidos en las trincheras disparándole como ratas, que agobio. Al menos en los juegos de mesa podía tener un cierto control, viendo a su contrincante frente a frente, y no había disparos desde lugares que no veía.

Si, ahí podía tener más control.

Le gustaba eso.

"El lado positivo, es que no puedo denunciar a mi propio hermano, así que puedes quedarte tranquila sabiendo que una partida no va a terminar en los juzgados."

O sea, de poder denunciarlo, podía, pero por supuesto que no llegaría tan lejos, así que era una broma evidente, pero Ruby pareció más asustada que otra cosa. Realmente tenía que hacer algo con la expresión que ponía cuando decía bromas así, que parecían una realidad, y Ruby la creía capaz de todo.

Y le gustaba que así fuese.

Tomó la mano de Ruby, esta sobre la mesa, dándole un ligero apretón.

Los ojos de esta la observaron, y con eso, rostro se suavizó, aliviado de cierta forma.

"Esas bromas tuyas me van a causar un infarto, ya me imaginé como testigo en un juzgado, poniéndome de parte de alguno de ustedes, y termino mandando a alguno a la cárcel, no, no podría."

"Descuida, es más probable que termines en una maleta antes que en un juicio contra Whitley."

Ruby soltó una risa, y un quejido, de nuevo mezclando ambas cosas a la perfección mientras que la sujetaba de la ropa con una mano. Los plateados la miraron, suplicantes.

"No, la maleta no, Weiss."

Ahí ya no se contuvo y soltó una risa.

Le gustaba ver a Ruby así, con ese pánico, con esa expresión tan adorable, le daban ganas de apretarla de las mejillas y darle un millón de besos. Por supuesto que no lo haría, no ahí. Aún daba vueltas en su cabeza de que se trataba de su cuñada y su secretaria, y quería mantener su imagen ligeramente jovial, no demasiado, mucho menos sabiendo que su secretaria no la veía reír nunca.

Ya se estaba exponiendo demasiado.

Pero no era su culpa, Ruby la hacía sentir débil.

Dio un salto al ver los ojos ajenos observándola, los lilas y los ámbar, las dos mujeres mirando en su dirección, cuchicheando entre ellas y se vio de inmediato entrando en calor. No había hecho mucho pero ya se había expuesto demasiado, por supuesto.

Carraspeó, poniéndose recta en el asiento, haciéndoles un gesto para que hicieran su jugada de una vez y dejasen de mirarlas como si fuesen un espectáculo, pero estas parecían divertidas, incluso Blake que solía ser bastante tranquila, parecía que Yang era su mala influencia por la sonrisa cómplice que tenía. Esta también cambiaba bastante.

Mientras más momentos íntimos tuviesen, estaba segura de que esas mujeres la iban a hacer avergonzarse de una manera insoportable.

Pero la idea no le molestaba del todo.

Al final, perdió.

Bueno, perdieron, pero no era importante, pero si para su ego, así que su ego perdió.

Yang era demasiado buena, la dejó mordiendo polvo y literalmente así dejó a sus tropas aliadas. De nuevo volvía a sentirse agradecida de no seguir el camino de la milicia en aquella época cuando ese futuro le fue ofrecido, porque no estaba segura de que podría con algo similar.

Una cosa era hacerse responsable por las bajadas de las acciones, o por las malas ventas, o por un aumento de renuncias, y al final, perder o ganar dinero era algo que pasaba a diario, cada día perdía dinero de una manera u otra, había que invertir para ganar, así que siempre había un riesgo económico, sobre todo siendo una empresa tan grande como lo era.

Pero no eran vidas.

No se tenía que hacer responsable de vidas humanas, y era demasiado para ella, inconcebible, lo más cercano era la situación de los asentamientos mineros, porque los accidentes siempre podían ocurrir, pero se había asegurado desde que empezó en la compañía que evitaría la mayoría, que no habría fatalidad alguna, se lo prometió a sí misma.

Al final, su abuelo murió por el daño progresivo que se causó a si mismo por estar bajo tierra, y no quería que volviese a ocurrir algo así, no bajo su supervisión.

Si, la milicia no era para ella.

Pero su hermana si lo hizo.

Le dio una mirada a Yang, esta abriendo los regalos sentada en el sofá.

Le daban ganas de preguntarle cosas, pero al final, solo era un '¿Qué pasaría sí?' tras otro. Esa mujer no era su hermana, no podía reconocer a su propia hermana en la rubia, de hecho, no podía reconocer a la mujer que solía ser su hermana. Llevaba tantos años lejos, siendo personas desconocidas la una de la otra, que no sabía cómo era en la actualidad, no sabía que eran sus motivaciones, no sabía cuáles eran sus emociones, sus sentimientos, sus pensamientos, ni sabía si esta de verdad amaba la milicia o no.

Y no importaba cuanto pudiese hablar con Yang, le sería imposible responder esas preguntas.

Tendría que verla de nuevo para hacerlo…

Reconectar con Winter.

Solo así sabría si había amor en ella, si aún les tenía cariño a sus hermanos menores, y lo deseaba, deseaba que así fuese.

Pero por ahora, solo podía concentrarse en ser una buena hermana.

En ser para Whitley la hermana que Winter no pudo ser.

E iba a hacer todo lo posible para ser su mejor versión.

Y sentir orgullo de sí misma.


Capitulo siguiente: Control.


N/A: ¿Ven? No fue tan malo. Me gustó hacer este capítulo y darle cierta reminiscencia al volumen dos. Y a todo esto, ¿Que les pareció la última temporada? Para la payasa que soy, pues no fue lo mejor, y para mi sed de ver a Ruby enloquecer, tampoco, pero la idea general me pareció buena, y debe ser porque adoro Alicia en el país de las maravillas, así que como no.

Supongo que quizás haga algo para el multiverso, o quizás un au nuevo, quien sabe, solo para saciarme.

Pero eso, espero les gustase este capítulo.

Nos leemos pronto.