Capítulo 42
2 meses después…
Estacioné el auto lo mejor que pude y podría jurar que mi cuerpo se había mantenido rígido durante todo el rato y que la respiración se me había cortado en varias ocasiones, sin embargo, milagrosamente había logrado llevar la prueba práctica hasta el final, aunque no tuviera la menor idea si lo había hecho bien, ya que la última vez la instructora había esperado hasta este punto para decirme que había reprobado estrepitosamente, por lo que no iba a confiarme para nada.
Dejé las manos tensas sobre el volante y miré ligeramente hacía el asiento del copiloto, donde la misma mujer de la primera prueba hacía anotaciones en su tabla con sujetapapeles, ni siquiera se me ocurría que tanto podría estar escribiendo ya que esta vez no me había subido en ninguna jodida acera ni tampoco había irrespetado las señalizaciones, entonces ¿por qué demonios podría reprobar esta vez?
La espera se hizo jodidamente más larga que cualquier otra.
El sonido del bolígrafo contra la hoja de papel solo hacía que mi ansiedad fuese en aumento y que yo apretara más mis manos contra el volante, llegando mis puños a tornarse blancos en el proceso, hasta que por fin la mujer se giró y me miró con su típica cara de pocos amigos.
-Aprobó, señorita Kinomoto – Dijo finalmente mientras se quitaba el cinturón de seguridad – Si gusta acompañarme de vuelta a la oficina podré tomarle la foto y finalmente entregarle su licencia.
Creo que por un momento mi cerebro se desconectó ya que tardé en procesar lo que la instructora había dicho, y apenas entendí lo que esto significaba no pude evitar abalanzarme sobre ella y darle un abrazo tan fuerte e incómodo que no fue hasta que ella se aclaró la garganta en que me di cuenta de lo fuera de lugar que era esto.
-Señorita Kinomoto esto es realmente inapropiado, sin mencionar que hay cámaras por todos lados y si la ven abrazándome podrían pensar que le di la licencia a su conveniencia – Soltó la mujer en tono autoritario – Por favor, suélteme.
-Lo siento – Mascullé sintiendo mi cuerpo temblar de emoción, creo que incluso estaba por llorar de felicidad – Me emocioné, no puedo creer que lo hice.
-Pues créalo – Dijo la instructora abriendo la puerta del copiloto – Si gusta acompañarme de regreso a la oficina podrá buscar a su novio para darle la noticia, le aseguro que a él si puede abrazarlo.
Este último comentario hizo que me sonrojara levemente, ya que yo pensaba que la mujer para nada recordaría que ya yo había estado aquí antes, pero aparentemente tenía mejor memoria de la que pensaba, ya que no olvidaba que en esa primera ocasión estuve acompañada.
No dije nada al respecto y simplemente apagué el auto para después seguirla de vuelta a donde estaba la oficina. El lugar seguía repleto de personas a la espera por hacer tanto la prueba de conocimientos como la práctica, y honestamente me daba felicidad que ya yo no fuese una de ellas.
Me parecía surreal caminar entre las personas sabiendo que ya había superado una de las más grandes pruebas que me había puesto y que por mucho tiempo pensé que sería algo imposible de lograr. Me albergaron unas increíbles ganas de llorar porque una sensación de orgullo me invadió el pecho, sin embargo, la instructora me hizo acercarme a su escritorio, por lo que lo mejor sería mantenerme firme.
La mujer con su típica cara de pocos amigos empezó a tipear en su computadora todo lo que había apuntado en tablero con sujeta papeles y luego de un rato se giró para verme – Párate frente al fondo azul y mira a la cámara, contaré hasta tres para después tomar la foto… puedes sonreír si quieres.
Asentí con la cabeza mientras me levantaba del escritorio y caminé hacia donde me había indicado, aun sentía mis piernas temblar de la emoción y quería gritar que lo había conseguido, pero sabía que la instructora no aprobaría tal escándalo en su oficina, por lo que decidí aguantarme la emoción por un rato más.
Acomodé mi cabello, especialmente el flequillo y miré directo hacia donde estaba la cámara. Escuché como la mujer me daba indicaciones a lo lejos, aunque honestamente yo estaba meditando si quería sonreír o no en mi licencia de conducir, usualmente no solía sonreír en los documentos legales porque se suponía que eran "serios", sin embargo, esta fría mujer me había dado la opción de expresar mi felicidad y emoción del momento y que, además, quedara grabada en la licencia de conducir por un año.
Así que ¿por qué no?
Escuché como empezaba la cuenta regresiva de la instructora y cuando esta vociferó el número tres mi boca se curvó ligeramente hacía arriba al mismo tiempo que el flash llegaba, captando el momento.
Volví de inmediato al escritorio de la mujer y me dispuse a guardar silencio mientras ella seguía tipeando en su computadora, me estaban matando las ansias de ver como había salido en la fotografía, pero aún más de ya tener la dichosa licencia entre mis manos y poder salir de aquí.
-Aquí tienes – Dijo la instructora extendiendo un plástico rectangular hacia mi dirección – Felicidades, señorita Kinomoto.
Creo que, si el escritorio no hubiese estado entre nosotras, probablemente me habría abalanzado sobre ella nuevamente para abrazarla, pero mantuve el control sobre mí misma y tomé la licencia de conducir entre mis manos. Sentí un cosquilleo en el estómago y esbocé una sonrisa al ver mi fotografía, mi nombre y justo arriba de esto el título "licencia de conducir".
Habían acabado las pruebas, las practicas infinitas en el estacionamiento, los regaños y toda la incertidumbre y ansiedad que alguna vez sentí por esto, y se sentía jodidamente bien poder decir que lo había logrado. Tener aquel pedazo de plástico entre mis manos hacía que todo valiera la pena.
Y ahora solo quería dirigirme a la salida y abrazar a quien me había estado esperando todo ese rato mientras hacia la prueba, y es que no podía esperar a mostrarle la licencia de conducir.
Caminé rápidamente entre las personas de la oficina y al llegar a la recepción, aún más atestada de personas, me dispuse a buscar con la mirada a quien probablemente ya haya esperado mucho por mí, considerando que la prueba practica me tomó algo de tiempo, y adicionándole el tiempo en la oficina con la instructora, entonces podía suponer que ya debía estar preocupado.
Rebusqué entre las personas hasta que mis ojos verdes se cruzaron con los marrones de él y al verme se levantó de su asiento para hacerme señas. Sonreí y empecé a dirigirme con velocidad hacía donde estaba y apenas me vi frente a él extendí mi licencia de conducir.
- ¡Lo logré! – Ahora era cuando podía dejar salir toda la emoción contenida.
El hombre frente a mí sonrió enormemente y se acercó para abrazarme con tanta fuerza que logró levantarme del suelo, creo que incluso estaba más emocionado que yo.
- ¡Sabía que podías hacerlo! – Dijo mientras me abrazaba – Te felicito, pequeña Sakura.
Me sonrojé ante el apodo, pero en este momento era imposible que me enojara por algo – Gracias, papá.
Sentí unas lágrimas asomarse por mis ojos, y es que toda la emoción era imposible expresarla solo con palabras y risas, tenía ganas de llorar, especialmente porque mi padre había sido quien lidió conmigo los pasados dos meses para terminar por enseñarme a conducir y prepararme para la temida prueba práctica, la cual justo ahora no era más que historia del pasado.
Abrirme con mi papá acerca de lo que habían sido las prácticas con Syaoran no fue sencillo, ni mucho menos contarle acerca del fallo en la primera prueba, sin embargo, él no había hecho preguntas vergonzosas y simplemente partimos de lo que había fallado en la prueba y hasta había logrado acostumbrarme a su auto, y justo ahora aquí estábamos ambos, celebrando este éxito.
Por supuesto yo estaba contenta de poder celebrar esto con él, y estaba segura de que mamá y Akiho también estarían emocionadas cuando les contara, sin embargo, en el fondo muy egoístamente no pude evitar pensar en que debía estar celebrando este logro con alguien más… Cierta persona que tuvo una paciencia increíble, una voluntad asombrosa y que cuando no muchos me tenían fe, simplemente soltó el volante y dijo.
«Quiero que conduzcas mi auto un rato»
Un nudo se formó en mi garganta al recordar esto y al sentir la necesidad de querer abrazarlo en este momento, porque estaba segura de que, en otra realidad, Syaoran podría estar aquí junto con mi padre, ambos abrazándome porque esto había sido gracias a ambos, sin embargo, eso se quedaría solo como una posibilidad y nunca una realidad.
Porque la realidad es que hacía meses que no hablábamos.
- ¿Estás lista para conducir de regreso a casa, pequeña Sakura? – Preguntó mi padre sonriendo.
Le devolví el gesto con emoción y miré de nuevo mi licencia de conducir, sin duda la persona que estaba en esa foto quería mantener la emoción de haber superado esta prueba, y nada derrumbaría ese ánimo, ni siquiera el recuerdo de lo que pudo haber sido.
-Claro que si – Dije con decisión mientras nos dirigíamos a la salida.
Sentía que todo empezaba a tomar su lugar de nuevo, y creo que era lo mínimo que merecía después de meses de sentirme completa y totalmente perdida.
oOo
La habitación se encontraba en penumbras a excepción de una débil luz que parecía ser la de una televisión, pero eso era lo único que nos impedía estar completamente a oscuras.
Yo no conocía este lugar para nada, pero a juzgar por lo poco que podía vislumbrar, sin duda se trataba de una habitación y yo estaba recostada en la cama con alguien a mi lado, alguien cuya sensación y calor era más familiar de lo que pude haber imaginado.
Las manos de mi acompañante viajaron hasta mi cintura y se posaron sobre mi vientre bajo la blusa, y de repente su respiración se hizo escuchar y sentir en mi oído derecho – Sakura.
Temblé solo de reconocer ese grueso tono de voz y mi cuerpo se tensó de inmediato al sentir como sus manos me recorrían por completo y era una sensación tan familiar que de inmediato sentí temor porque sabía que lo que venía después era un rechazo inevitable y un ciclo de comportamientos confusos que solo terminarían por hacerme daño.
Quería corresponder a estas caricias como lo había hecho en el pasado, pero por mi cabeza solo pasaban los recuerdos amargos que me dejaron el haber cedido con anterioridad, y no quería esto para mí de nuevo, no me lo merecía y mucho menos merecía que Syaoran estuviera toqueteándome y confundiéndome como si estos meses de silencio entre nosotros no hubiesen existido.
Yo no iba a volver a caer en este círculo vicioso.
Sentí los labios de Syaoran ir desde mi oreja hasta bajar por mi cuello con dirección hacia mi escote, la misma técnica que solía funcionar, sin embargo, yo no estaba sintiendo placer en este momento, sentía rabia y llevé mis manos hacia las suyas, que se mantenían sobre mi vientre y lo empujé bruscamente a un lado de la cama.
Syaoran me miró desconcertado y se acercó de nuevo para besarme en los labios en un arrebato mientras que volvía a juntar nuestros cuerpos, esta era una jodida sensación que yo había disfrutado tanto, sin embargo, justo ahora me causaba molestia y coraje porque él quería borrar con besos y caricias el cruel silencio de tantos meses.
Eso no iba a suceder.
Corté el beso bruscamente y lo tomé de las manos para alejarlo de mí. Sus ojos seguían denotando una confusión que solo me llenaban de más coraje, por lo que era el momento de hacerme escuchar.
-No quiero hacer esto de nuevo – Dije firmemente sosteniéndole la mirada, me sentía increíblemente fuerte – No voy a dejar que vuelvas a hacerme esto.
Incluso pese a la poca luz que iluminaba esa habitación, yo podía seguir percibiendo la cara de auténtica confusión que Syaoran tenía cada vez que yo hablaba, era como si no entendiera mis palabras y eso me llenaba de rabia ya que parecía estar haciéndose el desentendido.
Vi como Syaoran volvió a acercarse con intenciones de repetir sus acciones anteriores, sin embargo, me mantuve firme y apreté sus manos entre las mías, sin dejar que se acortara la distancia entre nosotros y volví a hablarle con fuego en los ojos.
-Esto no va a suceder de nuevo – Estaba repitiendo las palabras que él alguna vez me dijo y que me hicieron sentirme tan mal, y honestamente, no sabía muy bien cómo debía sentirme en este momento, solo sabía que tenía un fuerte nudo en la garganta y muchas ganas de llorar – Quiero que te detengas, Syaoran.
Él seguía mirándome y sin previo aviso volvió a acercar sus labios hacia los míos empezando a besarme con vehemencia, sentí mi cuerpo relajarse por un momento y es que, por alguna razón, recordar lo que me hacía sentir en estos momentos era algo que no se borraba tan fácilmente. Syaoran seguía gustándome y este contacto me estaba quemando la piel y por un momento, pensé que quizás corresponderle no era mala idea, especialmente cuando sus manos se colaron bajo mi blusa y sus labios capturaron mi cuello de nuevo.
Por suerte, mi cerebro conectó en el momento correcto y puse ambas manos en su pecho para empujarlo con mucha más fuerza que antes. Syaoran me miró desconcertado y yo derramé una pequeña lágrima producto de la frustración y rabia por su descaro, y esta vez no pude contener mis emociones.
- ¡Aléjate de mí, Syaoran! – Grité tan fuerte que sentí que mis pulmones se quedaban sin aire y que se hacía un eco infinito en la habitación – ¡Esto no está bien!
Luego de gritarle me sentí bastante mal, ya que estaba descargándome sobre él y aunque en parte se lo mereciera, sentía que estaba siendo demasiado cruel y no me gustaba, lo que menos deseaba era rebajarme a un nivel en el que podría llegar a hacer sentir tan mal alguien como yo me sentí en algún momento, y no quería eso para nada.
Sin embargo, por alguna razón Syaoran no hablaba desde que había dicho mi nombre, simplemente se acercaba con intenciones de besarme o abrazarme, pero nada más allá de eso, y era muy extraño, y después de haberle gritado solo se había mantenido mirándome fijamente y quedándose quieto justo en el lugar al que lo había empujado.
Esto ya se estaba tornando preocupante.
- ¿Syaoran? – Dije en un tono de voz mucho más calmado y suave.
Sus ojos marrones brillaban levemente en las penumbras de aquel cuarto iluminado vagamente por el destello de la televisión, sin embargo, Syaoran se veía neutro y sin mostrar ningún tipo de emoción, como si no fuera capaz de sentir nada.
Una gran sensación de miedo me albergó por completo y extendí mi mano con la intención de buscar la suya ya que por alguna razón yo quería asegurarme de que él en realidad estaba ahí, sin embargo, a medida que acercaba mi mano Syaoran se hacía más lejano y difícil de alcanzar.
Por más que gritara mis palabras no llegaban hasta sus oídos, incluso si mis gritos me desgarraban la garganta por completo diciendo su nombre mientras las gruesas lágrimas caían sobre mis mejillas. Quería alcanzarlo, pero, aunque mis dedos rozaron los suyos eso fue imposible.
Ya que después todo se fue a negro.
oOo
Desperté de golpe, aunque honestamente no sabía si fue por el impacto de que el sueño se fue a negro o porque mi celular había estado sonando por un buen rato, indicando alguna llamada entrante con la que no tenía intenciones de lidiar justo ahora.
Mi cabeza dolía levemente y sentía mis ojos húmedos, el corazón pareciera que fuese a salirse por mi pecho en cualquier momento y es que el sueño se había sentido tan real como el que tuve hace tantos meses, y los dos compartían la característica principal.
Syaoran había sido el protagonista en ambos.
¿Qué demonios había sido todo eso? Todavía me recorría por el cuerpo el rastro de las manos de Syaoran, pero también la sensación de haberle puesto un límite y haber hecho que mi voz fuese escuchada. Había sido un sueño muy extraño, pero quería pensar que mi subconsciente trataba de hacerme saber que yo era más fuerte y que si lo volviera a ver, no tendría ganas de repetir errores del pasado.
Limpié unas solitarias lágrimas que bajaban por mis mejillas, por alguna razón estaba experimentando todavía una fuerte sensación de miedo al recordar el final del sueño, ya que no pude alcanzarlo, sin embargo, no seguí lidiando con ello porque el sonido de mi celular captó toda mi atención.
El nombre de Meiling apareció en la pantalla y aunque ni siquiera vi la hora, ella jamás llamaba tan temprano, creo que incluso podría considerarse aun de madrugada.
-Meiling – Dije levantando el teléfono – ¿Qué sucede?
-Sabes que jamás te llamaría a esta hora al menos que fuese completamente importante – Su voz se escuchaba ahogada y temblorosa, y de inmediato puse mis sentidos alerta – He estado llamándote por casi 20 minutos.
-Meiling empiezas a asustarme – Dije sintiendo como un nudo se formaba en mi garganta – ¿Estás bien? ¿Pasó algo con tus padres? ¿Las chicas o Kenji?
Sin embargo, lo que dijo me cayó casi como balde de agua fría, y creo que ni en el más horribles de los sueños pude haber imaginado peor escenario.
-Es Syaoran – Dijo Meiling finalmente – Tuvo un accidente con su auto hace unas horas, está en el hospital.
Creo que por un momento olvidé como respirar y las lágrimas ya formadas bajaron con más fuerza sobre mis mejillas.
Si la sensación de no poder alcanzar su mano en el sueño fue frustrante, el tenerlo que enfrentar en la realidad era simplemente desgarrador.
oOo
N/A: ¡Hola a todos por aquí! Espero que estén muy bien.
Hoy les traigo este capítulo donde al principio quise dedicarle a Sakura ese tiempo para narrar cuando finalmente obtuvo la licencia de conducir y todo lo que estaba experimentando, me parecía que había sido una trama importante y que merecíamos cerrar con un final feliz, después de todo el sufrimiento no fue imposible lograr esto y espero que si alguien que me está leyendo y le esta costando pasar su prueba de conducir como a Sakura (o como a mi xd), o cualquier prueba, les mando muchos ánimos y no se den por vencidos.
Y bueno, esta es la segunda vez que Sakura se enfrenta a un sueño que luego termina pareciéndose un poquito a la realidad. Ella y Syaoran no se han hablado en meses y de repente ella tiene este sueño tan extraño, que, por cierto, espero que se haya entendido como la forma en que el subconsciente de Sakura empieza a rechazar el repetir las acciones que ella tomo con Syaoran en el pasado. Y bueno, adema de esto, se vino con una noticia que ha caído casi como balde de agua fría. Este asunto de los sueños fue algo inspirado en el mismo anime e historia de SCC donde Sakura en varias ocasiones llega a tener sueños premonitorios, y aunque esta trama no sea de fantasía, me parecía interesante agregarlo.
Espero que les haya gustado y les agradezco mucho a los que siguen leyendo y comentando, adoro leer sus teorías y las opiniones que tienen sobre todo lo que esta pasando y por lo que se viene para la recta final de esta historia.
Nos leemos el próximo domingo.
Les mando un abrazo enorme.
ACLARATORIA: Esta historia es de mi autoría, no existen colaboraciones con nadie y en el caso de que las hubiese se le darían sus respectivos créditos. Esta historia solo es publicada a la fecha en las plataformas FanFiction, Wattpad y AO3; si está en alguna otra es porque no está autorizada por mi persona y se considera plagio. No se permite la copia y/o adaptación de esta historia.
