Naruto pertenece a Masashi Kishimoto. Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.

La historia perdida de Naruto Ōtsutsuki

18: El Mesías ha sido encontrado.

Si ignorabas solo por un instante, la belleza de aquella mujer, entonces notarías dos grandes cuernos que sobresalen de los lados de su cabeza y apuntan hacia arriba. Sobre su cabeza había una banda que separa el pelo, enmarcando el flequillo del resto de su cabello por debajo de la banda. En su frente hay un pequeño símbolo circular con un pequeño punto en el centro, rodeado por varios puntos alrededor de este. Alrededor de su cuello tenía un pequeño collar o banda de color claro. El traje de Seilah está compuesto por un vestido sin tirantes con un diseño grabado que se asemeja a la piel de leopardo, dicho vestido tiene un par de mangas largas y es atado debajo del busto, revelando una gran cantidad de su pecho que posee un gran tamaño, en su espalda se muestra un gran moño que parece hacerse al amarrar su vestido, este es de un color oscuro, utiliza un par de calcetas altas en color oscuro con una especie de bordados cerca de la orilla de ambas, estas resaltan los dedos de sus pies pues los muestran al descubierto, sus dedos tanto de pies como manos están pintados de color negro. Tiene también dos marcas hechas en color oscuro, estas colocadas sobre sus hombros. —Mard Geer...

― ¿Qué noticias nos traes del mundo de los hombres?

Una sonrisa traicionó su rostro estoico y Mard Geer, así como todos los demás, enseñaron una ceja en alto. ―E.N.D-Sama, ha sido encontrado en un cuerpo humano y usando la magia de un Dragón Slayer de Fuego ―Mard Geer, Jackall, Ezel, Tempester, Keyes y Torofuzar mostraron duda o burla ante las palabras de Seilah, considerándolo imposible.

En cambio, Kyōka cuya cabeza y rostro, estaban ocultas con un gran casco, a excepción de sus orejas (que sobresalían curvándose alrededor de su cara), los ojos y la boca; demostró sorpresa y dicha, ante tal noticia. Desde los lados del casco sobresalían dos largas orejas, curvándose hacia fuera alrededor de su cara. El cabello de Kyōka caía de la parte trasera del casco, envuelto en una gruesa banda. El casco, además, poseía una gran joya, que se encuentra sobre la frente de Kyōka. Ella es de mediana estatura, posee una gran cadera y gran pecho, así como una figura de reloj de arena, es decir una cintura curvilínea. Lleva como vestimenta un traje de piel apretado en color morado, que destaca, el pecho y los muslos que revela parcialmente sus glúteos. Sus hombros y brazos están ocultos por una larga, capa de rayas y unas mangas largas que se coloca poco más abajo de los hombros, dicha capa está cortada por la espalda en forma de espacios abiertos, además de tener un cuello alto y una especie de cola que cuelga desde la parte superior de esta capa por la espalda, el cuello alto de la capa cubre completamente el cuello de Kyōka. Las mangas cubren la mayor parte de los brazos, sus manos adoptan la forma de garras afiladas y con escamas, mientras que un par de gruesas bandas envuelven desde alrededor de los muslos de la mujer, deteniéndose donde comienzan la mitad baja de sus piernas, las cuales tienen una forma similar a las de las aves. ― ¡Debemos de ir, ante E.N.D-Sama de inmediato!

―Él se oculta entre los humanos y convive con ellos, Kyōka-Chan, tenemos que ser muy cuidadosas ―dijo Seilah, pero nadie pareció darse cuenta de que sus palabras, no eran una advertencia de que el gremio debía de cuidarse, sino que eran ELLAS dos, quienes debían de hacerlo.

Debo matarlo cuanto antes, esto no estaba en mis planes. ―pensó Mard Geer, ahora nervioso. Miró aquel libro, que jamás había reaccionado en el pasado, ¿y ahora le decían que E.N.D estaba vivo? ―Solo les dije que E.N.D había creado en gremio, para unificar a los Etherias de Zeref, no para que otro, tomara el mando. ―pronto, salió de sus pensamientos, para hablar con los demás ―Debemos de saber cuan fuerte es E.N.D-Sama y si está en un cuerpo humano, entonces con mayores motivos.

―Deja que me enfrente a él, Mard Geer. ―dijo Jackall sonriente, siempre deseoso de encontrar a un enemigo que pudiera matarlo y E.N.D, parecía ser el destinado a darle la batalla de su vida; mientras que sus manos, causaban explosiones diminutas ―Lo haré explotar.

―Es una buena idea, Jackall, irás junto a Tempester y si usa una magia de Dragón de Fuego, entonces no debería de ser muy difícil de encontrar. ―dijo Mard Geer, deseoso de que estos dos, pudieran derrotarlo. Si habitaba un cuerpo humano, entonces significaba que no duraría mucho en contra de ellos. ―Pueden retirarse ―todos asintieron, Seilah y Kyōka, caminaron juntas, hasta salir de la sala del trono.

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Seilah agarró firmemente a Kyōka por la muñeca, le tapó la boca y se la llevó a rastras, hasta una de las catacumbas de su gremio: El Cubo. ― "E.N.D-Sama ha perdido sus recuerdos, no sabe quién fue en el pasado y solo he podido reconocerlo, gracias a su aura de Etherias y a su magia de fuego, tenemos que encontrarlo antes que Jackall y Tempester, convencerlo de mantenernos en movimiento y entrenarlo".

Kyoka miró a Seilah fijamente, antes de asentir y estar de acuerdo con ella.

Ambas abandonaron El Cubo, tan pronto como pudieron.

Ambas desertaron de Tártaro tan rápido como les fue posible.

Debían de encontrar a E.N.D primero, debían de entrenarlo, recordarle su pasado, despertar la Maldición de Fuego y entonces, rezar para que todo estuviera bien a partir de allí, cuando enfrentara a Jackall y Tempester.