ANGEL'S PUNISHMENT

DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.

WARNING: Esta historia contiene descripciones y menciones de actos de violencia sexual, física y psicológica, así como de temas de índole religiosa a los que de ninguna manera se pretende faltar el respeto y son utilizados solo con fines creativos. Por favor, tomarlo en cuenta antes de leer.

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18

MORBIDO

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Lo que había visto la noche anterior y las realizaciones que trajo a su ya sobresaturada mente, provocaron que Naruto no pudiera volver a dormir lo que restó de madrugada.

En cambio, se mantuvo despierto y alerta por si acaso la pareja de amantes con la que compartía habitación se daba cuenta de todo lo que él sabía y decidían mantener su boca cerrada.

Por ello al día siguiente su aspecto y comportamiento fue visiblemente errático. Llevaba el uniforme más desaliñado de lo normal, su cuerpo temblaba como si un perpetuo escalofrío lo recorriera de pies a cabeza, no podía dejar de tirar de un mechón de su cabello como método para calmar su ansiedad y ya se había hecho sangrar el interior de las mejillas por tantas mordidas que se estuvo dando.

Naruto parecía estar al borde del colapso y, desgraciadamente, su estado mental y físico fue más que notorio para las personas a su alrededor.

—¿Naruto? Oye, Naruto — una voz que para el rubio sonaba lejana, empezó a llamarlo con impaciencia, aunque el mencionado siguió metido en sus cavilaciones mentales hasta que un grito directo en su oído consiguió traerlo de regreso a la realidad —. ¡Naruto!

—¿Qué? — murmuró parpadeando repetidamente, al tiempo que se giraba a ver a Shikamaru sentado en el pupitre de al lado.

—Dije que hay que apurarnos, la misa matutina ya va a comenzar — el joven de cabellos negros y expresión aburrida repitió haciendo su mejor esfuerzo por no perder la paciencia —. ¿Qué te pasa? Has estado sumamente raro estos días.

—Yo... — el Uzumaki meditó un largo momento sobre su respuesta. No estaba seguro sobre si sería prudente contarle sus inquietudes a su compañero o si sería mejor mentirle y guardárselas para sí mismo. No obstante, ya que el Nara estaba en disposición para escucharlo y en vista de que todo el salón de clases ya se había marchado a la capilla, se sintió tentado a sincerarse —. Shikamaru... ¿Tú crees que Sasuke y Sakura son... normales?

Su acompañante enarcó una ceja en señal de confusión por el cuestionamiento y lo inspeccionó con la mirada como si quisiera adivinar a través de su lenguaje corporal qué tenían que ver esos dos con su estado de ánimo.

—Ciertamente no — aun asi contestó sin dudar y lanzó un sarcástico resoplido —. Esos dos nunca me han dado muy buena espina, pero lo cierto es que juzgar a otros o hablar de ellos basándose en corazonadas o simples percepciones superficiales no es algo sabio. Todo lo contrario, es más bien problemático. Pero dime, ¿tú por qué crees que no lo son?

Naruto tenía la seguridad de que contarle la verdad a Shikamaru acerca de todas las cosas que había visto, oído y sentido desde que llegó a ese colegio, especialmente lo que tenía que ver con Sasuke y Sakura, seria de mucha utilidad. El Nara era sumamente inteligente y tal vez podría ayudarle a ordenar las piezas que hasta ahora había adquirido del puzzle, para darle sentido a sus suposiciones.

El bosque en el ala norte.

La serpiente en la fuente de Cristo.

La procesión encabezada por las túnicas blancas.

El escondite subterráneo.

El asesinato de Neji Hyugga.

Sus sueños y pesadillas.

La traición emocional y psicológica que había sufrido.

La monja y el soldado.

Sasuke y Sakura.

Seguro alguien más sabio que él podría comprender la narrativa detrás de todo lo que había tenido que vivir los últimos días y podría ayudarle a salir de esa jaula en la que sentía que estaba atrapado.

Sin embargo, cuando quiso abrir la boca para comenzar su extenso relato, ninguna palabra consiguió salir de su garganta. Ni siquiera el más mínimo sonido.

Una vez más habían castigado su voz cuando intentaba expresar la maldad y podredumbre de la que había sido espectador.

La impotencia fue tal que tuvo que aguantarse las lágrimas que querían agolparse en sus ojos y, ya que Shikamaru seguía expectante por lo que fuera que él tenía para decir, decidió mejor desdeñar todo.

—P-por nada... No me hagas caso, son tonterías mías — tal vez era mejor que el pelinegro no supiera nada. De esa manera estaría protegido de las garras de ese par de bestias sin escrúpulos. Ojalá él también pudiera ser tan ignorante e ir en paz por el mundo gracias al desconocimiento —. Sabes, ammm... No me siento bien como para ir a rezar ¿Podrías decirle a la madre Shizune que fui a la enfermería a descansar?

El Nara no estuvo satisfecho con ese final para su breve conversación, pero viendo el genuino deseo de Naruto por salir de ahí y encontrar un lugar donde sosegarse decidió asentir a su pedido y permitirle marcharse. Aunque antes de que el rubio saliera del aula le hizo una recomendación que esperaba no tuviera que seguir.

—Naruto... Lo que sea que estés tan ansioso por descubrir solo podrás conseguirlo investigando más.

El susodicho no respondió nada y tampoco tuvo el valor de darse la vuelta para darle un reconocimiento, aunque en su mente esas palabras se instalaron como un comando que no podía perder ni un segundo en obedecer.

Así entonces, habiendo recuperado toda su energía a pesar de la falta de sueño, recorrió velozmente los pasillos del colegio hasta que se encontró en su habitación.

Esta vez tomó las precauciones necesarias y atracó la perilla de la puerta con la silla del escritorio, todo con tal de poder hurgar en éste sin que su compañero de cuarto lo interrumpiera.

Ni siquiera dudó en abrir el cajón donde sabía estaban guardadas las pinturas de Sasuke y una a una las sacó todas para admirar su contenido. Tal y como pensó que sería y semejante a la obra que vio en la ocasión anterior, la mayoría del arte del que el Uchiha era autor tenía a Sakura como protagonista.

Casi siempre era retratada en toda su gloriosa desnudez, posando desde el ángulo más inocente, como en una en la que tenía las rodillas escogidas contra su cuerpo y su largo cabello la cobijaba como un manto, hasta en el más explícito de los contextos, como en esa donde sus piernas estaban abiertas de par en par, revelando el edén entre ellas. Inclusive en algunas pocas el propio Sasuke se pintó haciéndole al amor en toda clase de poses amorosas o perversas.

Así mismo, encontró diversas pinturas en las que pequeños detalles de la pelirrosa eran expuestos. Ya fueran sus brillantes ojos, sus labios rosados, su armonioso perfil, sus manos, su torso o su hermosa sonrisa. Y de la misma forma, Sakura también fue retratada en varios lugares conocidos como el bosque, el estanque, el santuario subterráneo, el salón de clases o la capilla.

Todo en distintos contextos que iban desde el más cotidiano y normal hasta el más erótico e irreal.

Nuevamente el pensamiento acerca del gran talento que Sasuke poseía llegó a la mente de Naruto, pues a través de cada pincelada no sólo era capaz de transmitir toda la belleza que su novia poseía, sino que también se podía palpar el avallasador amor y admiración que sentía por ella.

Tanto así que el rubio por un minuto se olvidó de que el precioso ser que estaba admirando en los pequeños lienzos era capaz de matar a sangre fría a una persona.

Al menos hasta que llegó a las obras al fondo del cajón.

—Que mierda... — murmuró sobrecogido.

Las últimas pinturas eran prácticamente todo lo contrario de las primeras, pues en lugar del estilo romántico con el que las anteriores fueron pintadas, estas parecían haber sido elaboradas con violencia. Los trazos eran más duros, los colores estaban mezclados hasta obtener tonos oscuros y sucios y ni hablar del resultado final que era expuesto.

En esos paneles, a pesar de estar manchados se podía visualizar claramente cuerpos desmembrados, cabezas mutiladas, heridas sangrantes e inquietantes ojos que veían directamente al espectador. Era aterrador y grotesco en más de un sentido. Incluso en algunos de ellos hubo rastros de ojos verdes y cabellos rosados, como si lo que antes había sido un intento por retratar a su musa se hubiera convertido en un descargo de sus oscuros sentimientos.

En especial llamó su atención una pintura en la que un largo manchón negro y rojo se expandía directamente desde el cuello de Sakura mientras ella ponía una expresión de resignación y una lagrima corría por su mejilla. Era una pintura tan poderosa que incluso Naruto pudo sentir dentro suyo como la tristeza se apoderaba de él.

También encontró obras en las que otros objetos o seres vivos además de la joven eran expuestos. Ya fueran cuervos, ventanas, flores, polillas, lobos, prendas, velas, mariposas, vitrales, serpientes y, por supuesto, siendo un hombre católico tan devoto, ángeles, demonios, vírgenes y dioses.

Aunque la cereza del pastel sin duda fue el último lienzo encontrado, ese donde Sasuke se había pintado a sí mismo con el cabello despeinado, sin camisa y con las manos cubriéndose los ojos. Lo curioso de esa obra y lo que hizo que Naruto se tomara largos segundos abstraído en ella fueron las manchas carmesíes que escurrían entre sus dedos, manchando la pálida piel de su rostro y su torso.

—Produce cierta comezón en el alma, ¿no?

De repente, una voz a sus espaldas susurró en su oído haciéndolo saltar del miedo y soltar sobre el suelo todas las pinturas que había estado sosteniendo entre sus manos.

De manera silenciosa y sorprendente, Sasuke había logrado entrar en la habitación y a diferencia de la última vez que lo encontró hurgando entre sus cosas esta vez lo observaba tranquilo e impávido, con las manos metidas en sus bolsillos.

Como si Naruto no hubiera encontrado su colección de bizarras obras privadas y transgredido esa única cosa que le pidió el día que se conocieron.

—Sa-Sasuke... — el Uzumaki tartamudeó, alternando entre mirar a su inexpresivo compañero de cuarto y la puerta abierta detrás de éste.

—Tu imprudencia es tu peor atributo Naruto y en conjunto con tu curiosidad te hace meterte en un problema tras otro — el Uchiha le dijo mientras caminaba lentamente hacia él, impidiéndole huir. Ese acto tan simple, acompañado por la frialdad de su mirada obsidiana, helaron la sangre del rubio y lo inmovilizaron sin remedio —. ¿Qué es esperabas encontrar? ¿Eh?

—Y-yo, yo no, es que... — las palabras salieron llenas de terror de él y su respiración se agitó hasta lo más alto cuando Sasuke lo arrinconó contra el escritorio.

Sabiendo la oscuridad oculta en ese exterior falsamente comprensivo y controlado, el chico cerró con fuerza sus ojos azules y se preparó para sentir como su respiración era arrebatada por las duras manos del pelinegro, enredadas alrededor de su garganta.

Para su buena suerte (o quizá no tanta), el Uchiha sólo abrió otro cajón en la parte superior del mueble y extrajo una nueva pintura.

—¿Tal vez esto?

Al abrir sus párpados, Naruto se encontró de frente con una pintura el doble de grande que las demás donde el soldado y la monja que había visto en sus sueños aparecían tomados de las manos viéndose el uno al otro, con suaves sonrisas en sus rostros. Mismos que correspondían a Sasuke y a su novia inequívocamente.

Confirmando así lo que ya sabía.

—¿Qué son ustedes? — la pregunta salió por si sola de los labios del rubio, quien sintió la impotencia hacer a un lado el miedo dentro de su corazón.

—¿Aun no lo sabes? Creí que eras más listo.

—¡Dime qué pasa contigo y Sakura-chan, Sasuke! ¡¿Cómo mierda han conseguido estar aquí tantos años y meterse en mi cabeza para que supiera todo esto?! ¡¿Qué clase de pacto con el diablo hicieron para poder atormentar a la humanidad libremente?!

A pesar de que le estaba gritando en la cara y que Naruto hizo demostración de una fuerza y valentía hasta ahora nunca vistas en él, el interpelado se mantuvo firme e inexpresivo. Ni siquiera parpadeó o cambió en lo más mínimo la frialdad de su mirada, aunque sí dio un par de pasos atrás para darle su debido espacio a la "conversación" que estaban teniendo.

—Con el diablo, ninguno y para atormentar a alguien, tampoco — Sasuke se encogió de hombros —. Simplemente esto era algo que estabas destinado a experimentar... Algo que te merecías vivir.

—¡Vete a la mierda! ¡¿Cómo voy a merecerme toda esta pesadilla en la que me han metido?! — el Uzumaki tenía las emociones a flor de piel hasta el punto en que lágrimas de rabia resbalaron de sus ojos y se puso rojo por la intensidad con la que sentía lo que estaba diciendo.

Escuchar a ese espectro salido del infierno decir que tenía que pasar por todo ese calvario fue como si hubieran encendido un interruptor en su interior que activaba su máxima indignación y furia.

—Tú sabes muy bien por qué lo digo — Sasuke respondió a su arrebato sin perder la calma y, sin más, luego se dio la vuelta para irse.

—¡¿A dónde vas Sasuke?! ¡Dime todo aquí y ahora! — a pesar de sus gritos, el Uchiha no se detuvo, por lo que antes de que cruzara el umbral de la prueba, Naruto se vio obligado a llamar su atención —. ¡Dímelo o tomaré estas pinturas y se las llevare al padre Kakashi como prueba de los monstruos que son ustedes en realidad!

Al instante, el pelinegro detuvo su camino y aunque no se giró de regreso, por la forma en que sus hombros se sacudieron levemente el rubio pudo anticiparse a la carcajada que soltó a continuación. El sonido de la risa de Sasuke no solo era raro y antinatural de escuchar, sino que también tenía el poder de hacer estremecer y atemorizar a quien lo presenciara.

No dudaba que así fuera como sonaba Lucifer cuando se burlaba de Dios durante sus enfrentamientos.

—Entonces hazlo. Esta en la capilla, así que... No lo hagas esperar.

Dicho eso, el Uchiha se marchó finalmente y habiendo sido empujado hasta los límites de su cordura y autocontrol, Naruto no tardó en también abandonar la estancia con la última pintura que le fue mostrada bajo su brazo.

Estaba decidido a desenmascarar a ese par de engendros del infierno a como diera lugar e iba a conseguir que toda la verdad de lo que había visto de ellos los últimos meses saliera de su boca, así tuviera que desgarrarse la garganta.

Había personas en el colegio que no estaban infectadas con el encanto y el falso ángel de aquella pareja, como Shikamaru, y seguro el padre Kakashi también formaría parte de ese grupo.

Él haría algo como un exorcismo o alguna cosa por el estilo y enviaría a Sasuke y Sakura de regreso a esas tumbas en las que deberían estar descansando.

Él resolvería todo.

Él lo ayudaría y salvaría.

Él pondría fin a su tortura.

Lamentablemente, tan pronto como arribó al santuario sagrado, sus esperanzas se vieron hechas añicos cuando se encontró con la peculiar estampa de la pelirrosa sentada sobre la mesa en el altar, cruzada de piernas y con Kakashi arrodillado frente a ella como si le estuviera rezando.

Aquello lo dejo tan confuso y estupefacto que la pintura que cargaba cayó al suelo, llamando así la atención de las dos presencias frente a él. Pero, como si su impresión no fuera suficiente, cuando el padre se giró a verlo, Naruto fue testigo de cómo pesadas lágrimas empapaban el rostro del normalmente sereno hombre.

Entonces los ojos azules se enfrentaron con los verdes y aunque fue un intercambio breve, con eso la pelirrosa captó de inmediato que ya había logrado llegar a esa verdad que tanto necesitaba.

Ni siquiera tuvo que ver la pintura sobre el suelo para adivinarlo.

—Kakashi-san... Parece que no hay que esperar más — Sakura habló animada y esbozó una charlatana sonrisa dirigida al joven de cabellos rubios. Una que lo hizo marearse y sentir que el cuerpo le comenzaba a fallar—. Vaya a comenzar con los preparativos, por favor.

—Por supuesto — el peliplata se levantó y se inclinó respetuosamente hacia la chica para luego salir con rapidez por la puerta trasera en la capilla.

—¿Q-qué? — el Uzumaki se mostró más asustado de lo que nunca había estado en toda su vida.

¿Preparativos? ¿Para qué? ¿Qué mierda iban a hacerle?

—Espero tengas tantas ganas de recibir respuestas como yo las tengo de dártelas, Naruto — en ese momento, por fin la inconsciencia se apoderó del chico y cayó como un peso muerto sobre la alfombra carmesí a mitad del pasillo. Con la pelirrosa aún sentada sobre la mesa, cual una reina en su trono, como espectadora en primera fila —. No sabes cuanto he esperado por esto.

Lo último que el pobre chico en suelo vio antes de quedarse dormido fue el mural al fondo del altar, habiendo sido éste por fin terminado y, tal como lo pidió, él fue retratado en el medio. Aunque no de la forma que esperaba.

Pues a la figura rubia de ojos azules que lloraba lágrimas de sangre, mientras elevaba la mirada al cielo, suplicante, le estaban atravesando el corazón con lanzas un par de ángeles

profundamente negros.

Tanto que más que seres alados al servicio de Dios, parecían más bien sombras cazando su comida.

...

NOTAS FINALES:

El final está cerca! Definitivamente se va a poder terminar este fic antes de que termine el año, que emoción.

No tienen una idea de lo mucho que estoy disfrutando escribir esta historia. Sé que no soy ninguna experta escribiendo este tipo de géneros, pero creo que el hecho de que me la paso bien haciéndolo hace que al menos funcione la narrativa ¿ustedes que creen?

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Díganme que les pareció este capítulo. Espero que les haya gustado, en serio me gustaría saber sus opiniones. Porfis no dejen de comentar, dar fav, follow y seguir mi cuenta. Esas son las formas en las que agarro ganas y motivación para seguir escribiendo y significa todo para mí.

Espero estén super bien! Nos vemos en la siguiente actualización! Bye