Ambos hombres llegaron a un pueblo solitario en mitad de un valle montañoso. Las casas parecían ser muggles y se escuchaba a lo lejos el oleaje marino. Parecía un lugar sumamente aislado. Dumbledore comenzó a caminar directamente hacia una de las casas, Harry mareado le siguió.

Curioso le dijo—¿Profesor…su mano?

Se detuvo y dijo—Un incidente con una maldición. Voldemort ha aprendido nuevos trucos—excusándose—o me estoy haciendo mayor. Pero eso no es importante, parece que la guerra va mejor.

Harry asintió esperanzado—Sí. Amelia se lo está tomando en serio parece.

—Sí. Pero Emmeline ha muerto, los Abbot han sido atacados, el padre de Daphne…la casa de los Bones. Solo es cuestión de tiempo para que ataquen la Madriguera o Hogwarts—dijo con pesar.

Dudoso dijo—¿Grimmauld, no?

Sonriendo dijo—No. Puede que Bellatrix y Narcissa Malfoy pudiesen entrar pero Voldemort acabaría muy mal. Si le costó entrar en la casa de Amelia imaginate con las maldiciones que tendrá el hogar de los Black. No es buena idea. Además…una vez Sirius sea exonerado—dijo sonriendo—tendremos dinero suficiente como para mantener el Ministerio libre de espías.

Ambos siguieron caminando y observaron cómo la casa parecía estar ardiendo. Harry quiso hacer algo pero con un movimiento de varita, Dumbledore apagó las llamas fácilmente sin preocuparse por nada. Ambos entraron en la casa rápidamente solo para ver que las paredes tenían boquetes y que había sangre en ellas. Todo parecía estar destruido. Muebles incendiados e incluso libros desperdigados. Dumbledore simplemente miró hacia todos lados y se relajó. Harry advirtió.

—Me temo que su amigo ha muerto. ¿Mortífagos?

—No. Es demasiado hábil como para que los novatos lo capturen—dijo riéndose mientras observaba la casa. Harry observó todo con parsimonia y comprobó que había zonas de la casa donde sus ojos se desviaban, señal de algún hechizo de ocultación rápida.

—¿Hechizos desilusionadores? —le informó al director que alzando la varita dijo—Horace, sal ya. Solo quiero hablar con un viejo amigo.

Una voz enfermiza sonó desde la pared y de repente un trozo se convirtió en un hombre gordo vestido con pijama y con un parecido notable a Vernon. Estaba medio calvo y llevaba un bigote rubio en forma de colmillo de morsa muy distintivo. Parecía amable aunque sus ojos tenían un deje que dejaba a Harry intrigado. El hombre dijo exasperado.

—¡Como me has descubierto, Albus!

Harry dijo—Los hechizos desilusionadores eran poco potentes—Dumbledore agregó diciendo—La sangre no es humana es de dragón—sonriendo.

El hombre amagó con gruñir y dijo—Bueno…no tuve tiempo de hacer más. Me pillo algo ocupado…ciertamente. ¿A qué has venido Albus? ¿Y quién es este joven?

Dumbledore le sonrió a su amigo y dijo—He venido a saludarte Horace. Pensé que tras varias años en compañía de muggles querrías ver a un viejo amigo. Hogwarts está más vacío sin ti—intentando convencerle con poca sutilidad—Esté es Harry…me está ayudando con mis cosas. Querría proponerte que volvieses a tu casa…al castillo. Allí estás más seguro que aquí.

El hombre simplemente giró su varita y todas las cosas regresaron a su lugar y se colocaron perfectamente. Luego encaró al director diciendo—Ya te dije lo que querías Dumbledore. ¿Por qué me acosas de esta manera? Yo no sé nada…yo solo quiero una vejez tranquila.

—¿Por qué esconderse entonces Horace? —dijo riendo—Estoy seguro de que en Hogwarts encontrarás a muchos alumnos talentosos ávidos de conocimiento. Siempre has sido un gran profesor, mejor que yo debo añadir—intentando elevarle el ego.

—¿Por qué esconderse? ¿Es que no sabes que ha regresado? —dijo histórico—La última vez fueron los McKinnon, los Prewett, los Longbottom…no quiero ser yo está vez Albus… ¿No sabes lo que pasó ayer por la noche?

Harry interesado dijo—¿Qué pasó Señor?

El hombre le miró directamente a los ojos y relajándose un poco dijo—Los Abbott. Una familia amorosa y buena…no harían daño a una mosca. Esos Huffelpuff—matizó con sorna—Fueron asaltados. Su mansión reducida a escombros. Tan solo tres niños y dos personas más. ¡Eran doce en la mansión! Menos mal que Tom puede cuidar a Hannah…sus padres no tuvieron suerte.

Entendió que al parecer Hannah Abbot no había tenido tanta suerte como los Bones. Su familia había sido diezmada rápidamente. La rubia era amiga de Susan pero nunca habían sido muy cercanos a pesar de haberle comido el coño una vez. Se relajó visiblemente y preguntó—¿Tom?

Dumbledore dijo—El camarero del Caldero Chorreante…son familia. Hannah es la dueña del lugar. Quizás debería de dejarte una habitación Harry—riéndose.

Slughorn miró esto y dijo—¿Estás con la hija de los Abbot? Dejame decirte que…

Negó con la cabeza y Dumbledore se adelantó zumbando con la boca—No. Verás, el Señor Potter mantiene una relación algo más que cordial, si sabes de lo que habló con la Señorita Bones…aunque ahora mismo tiene a la heredera de Cyrus viviendo en el mismo lugar. Y la hija de Arthur parece estar interesada en él.

Riendo, Horace dijo—Siempre igual…Igual que su padre. Yo lo conocí—dijo riéndose—Bueno más bien conocí a tú madre. Una excelente bruja sí señor. Ven—dijo acercándolo a una vitrina donde había muchas fotos—Mirá esta es tú madre con sus dos amigas. Nunca entendí como Lily se hizo amiga de Mary…Esa chica era algo débil pero tu madre la protegió. Ella era increíble en Pociones. La mejor alumna junto a Severus.

—¿Mi madre era buena en Pociones?

—Buena. No. La mejor, hijo mío—matizó Horace riendo—Lily era tan imaginativa. Capaz de seguir las reglas y de quebrantarlas con tal de obtener lo mejor de lo mejor. Sus brebajes eran increíbles, nunca he visto tal talento en no mágicos…ellos bueno no suelen estar acostumbrados a nuestro mundo. ¿Sabes? En fin…era increíble en todo lo que hacía siempre conseguía saltarte una sonrisa y no era para nada fea.

Harry decidió aprender más de su madre y preguntó—¿Mi madre amaba a mi padre? —había visto hace meses como se odiaban y le extrañaba mucho que se hubiesen casado.

Horace dijo—Sí, sin duda. Tú padre era un idiota siempre acompañado de Sirius Black…le di clases a toda su familia. Una lástima que no estuviese en mi casa. Ellos dos se la pasaban bromeando, más de una vez golpearon a tu madre con algún encantamiento en mi clase. Iban acompañados por un chico regordete y por uno de tus amiguitos Albus—matizó mirando al anciano que observaba los cuadros con orgullo—Pero no solo eso no…Sirius Black y James Potter eran excelentes magos Harry…espero que tú seas igual que ellos en ese ámbito—recalcando ciertas cosas. Siguió enseñándole el muro mientras continuaba hablando sin detenerse a ver si Harry lo observaba—Mirá mira Cornelius Fudge…un holgazán pero era hábil con los encantamientos…Rufus siempre fue algo tosco pero estoy seguro de que hubiese sido un gran ministro.

—¿Ministro?

Slughorn le miró y dijo—Sí. Sí. Tras la dimisión de Fudge hubo mucho revuelo…Al final Amelia Bones fue la elegida para el puesto…por varias razones. Es una gran mujer Harry, algo estricta y ordenada pero una Huffelpuff total. Aun así pienso que está demasiado involucrada sentimentalmente como para dirigir una guerra como está.

Harry miró al hombre y dijo—Creo que Madame Bones hace bien las cosas. No se puede dejar que Voldemort—el hombre se estremeció y cerró los ojos—haga lo que le parezca. El Ministerio puede pelear de verdad, debería hacerlo.

—Harry la última vez…él…él asesino a muchos magos. Cada movimientos de Crouch fue respondido con poblaciones enteras desapareciendo—con tristeza dijo—Muchos de está pared acabaron mal, hijo. Soy un viejo, no quiero ver desaparecer a más amigos.

Dumbledore matizó diciendo—En Hogwarts estarás a salvo Horace…con muchos de tus amigos y haciendo nuevos—sonriendo dijo—Te encantará conocer a la Señorita Bones, es una muchacha sumamente amable.

—¿Es buena en algo en particular? —dijo interesado Horace mientras miraba a Harry. Dumbledore dudó en responder pero el niño que vivió dijo rápidamente—Bueno, ella es…buena en Defensa.

Rodando los ojos dijo graznó—Defensa. Aurores…acabará como el pobre de Edgar—dijo con tristeza—No comprenden el fino arte de las Pociones Albus—miró al anciano y dijo—¿Qué querías? —habiéndose olvidado de para que había venido su compañero.

—Vine solamente a saludarte…me permites usar el baño. Algunos dulces muggles me causan retortijones. La edad—dijo inocente.

Slughorn movió la varita y varias luces se encendieron delatando la ubicación del servicio. Dumbledore se adelantó hacia el lugar designado mientras Harry observaba todo aquello. El lugar parecía bastante sobrio, salvo aquellas fotos no había nada personal. Era extraño en alguien como aquel viejo. Parecía hambriento de poder pero sin mucha maldad. Pero no parecía tener a nadie que lo visitase.

—Profesor—eso sacó al hombre de su cavilación—¿Alguien viene a visitarle?

Suspirando dijo—No. No mucho. La capitana de las Harpías viene a verme muchas veces y me da entradas. Pero llevo años sin verla…tú madre solía venir en vacaciones a mi casa antes de que…

—¿Muriese?

Negó afligido y dijo—Antes de que mi casa fuese quemada como la de muchos otros…yo vivía en el Callejón Diagon pero hubo un problemilla—temeroso dijo—Desde ese día me escondí de todos. Pocos pudieron localizarme—con tristeza—Tú madre era muy valiente hijo…ella se expuso mucho durante sus años de guerra.

Vio que Harry siguió mirando varias fotos de la pared. Slughorn dijo en silencio—Las tres hermanas Black. Supongo que conocerás a una de ellas…—apuntó con el dedo a una joven morena enfocada junto al profesor de joven—Bellatrix siempre fue algo destructiva en la escuela pero de ahí a hacer lo que hizo y sigue haciendo…—con pesar dijo—Nunca fue un monstruo Harry…nadie nace siendo así. Siento que falle en muchos alumnos. Que es mi culpa que la guerra sea tan cruenta.

Comprendía aquel sentimiento aunque estaba seguro de que por solo una persona nadie se hacía tan malvado. Sentía algo de pena por el hombre pero poco le importaba. Había conocido de primera mano la crueldad de aquella mujer cuando por poco mata a su padrino y destruye su barrio.

—Usted no puede culparse por cosas ajenas—había aprendido eso tras numerosos problemas en estos años. No era un buen consejo ya que él tampoco lo cumplía—Todos ellos decidieron sus propios caminos.

Slughorn tembló brevemente y dijo con sabiduría mientras observaba las fotos—No es tan simple, mi querido amigo—parecía tratarlo ya con mucha confianza—Yo le di clases a todas las personas que pelean la guerra. Cada muerte, da igual de que bando sea me destruye un poco más. Siento que fallé con muchos, que no los discipline adecuadamente. Tan solo mira la vitrina, mirá la pared—dijo señalando como en toda su casa había fotos suyas con alumnos—Les consentí demasiado, hijo mío. Pero me hayo convencido de que no eran malvados…tan solo mirá sus rostros—señalando la foto de Bellatrix sonriendo con una falda negra algo larga—simplemente se equivocaron de camino. Muchos saldrían de él si pudiesen.

Harry dejó de prestar atención y dijo—¿Tom Riddle está también en la vitrina? —las frases del profesor le hacían sospechar demasiado. El hombre retrocedió señalando una foto pequeña algo apartada.

—No sabía en lo que se convertiría. Ahora es invencible—dijo con remordimientos.

La voz de Dumbledore se alzó por encima y dijo—Me temo Horace que no…ya fue vencido una vez. Puede ser vencido otra—amargamente el profesor de Pociones discrepó diciendo—¡De qué sirve una muerte si revive en catorce años! ¡Quien lo detendrá cuando no estés, Albus!

El anciano miró la pared fijamente y dijo—Pienso solucionar mis errores pasados y tú…—paró y dijo—deberías hacer lo mismo—sonriendo dijo—Cuando yo no esté otros se le opondrán, Horace. Sus ideas son demasiado radicales incluso para sus mismos partidarios.

Se retiró con Harry un poco pero el profesor dijo—No, Albus. Miralo bien…Malfoy, Nott, Yaxley, Crabbe, Goyle, Bulstrode, Macnair, Carrow…y otras familias lo apoyan. Todos puristas con muchas bóvedas. Mantendrá la guerra hasta que solo quede él vivo. Es un enfermo, Dumbledore.

El anciano dijo—Siempre se puede perdonar los crímenes pasados—mirando levemente al hombre que retrocedió un poco y declaró—¿De qué sirve el perdón? ¡Volverán a apoyar una guerra en otros cuarenta años! ¡Recuerda lo ocurrido con Grindelwand! Apenas treinta años de paz.

—Bueno…veo que es una causa perdida convencerte. Nos vamos...Harry—el chico se acercó a sostener el brazo del profesor pero este comenzó a tartamudear y dijo.

—Está bien. ¡Aceptó! Contento, Albus. Pero quiero el despacho más grande no ese estercolero en el que está sumergido Severus. Y poder realizar mis actividades docentes sin ningún problema—Dumbledore sonrió descaradamente y dándole la mano aceptó.

Tras eso director y alumno desaparecieron en dirección a la Madriguera. Una vez allí, el director dijo—En vista de que la guerra pronto se volverá más peligrosos he decidido entrenarte. A ti y a…

—Mis amigos—cortó Harry pero el director negó—A la Señorita Greengrass. Necesitaremos de su ayuda para ciertas tareas. Quizás debas convencerla, dudo mucho que sea receptiva durante su estancia en la casa.

Notó que el director se refería a que la joven bruja no estaría a gusto en la casa de Ron. Un hogar lleno de amor pero muy rustico y vulgar para el estatus. Sin embargo, no veía que eso incomodase mucho a Susan que también estaba acostumbrada al lujo, así que no le importó mucho.

—¿Pretende que la convenza de algo?

Dumbledore dijo—Puede ser una gran fuente de información y si no me equivocó solo busca…paz. Espero que seas capaz de ayudarla Harry—tragando saliva dijo—Una heredera con tanto oro y un talento mágico innato como la Señorita Greengrass puede ser un gran problema en manos de Voldemort.

Mirándolo lentamente preguntó—¿Podría convertirse en alguien como…como ella?

El director le miró y dijo—La Señorita Lestrange cuando aún era Black—dejando entrever el periodo del que hablaba—era impulsiva, egoísta y agresiva. Pero no estaba loca como ahora. Inteligente y astuta pero impaciente. Daphne es más…paciente e imaginativa. En las manos erróneas ese talento puede ser letal.

—Haré lo que pueda.

—Confió en ti, Harry. Además no negarás que la bruja no es fea—dijo riéndose mientras se iba rápidamente. Miró la Madriguera y suspiró diciendo—Hogar.